Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


Todo pasó tan rápido frente a sus ojos. El sonido del sable, en el aire, la mirada maquiavélica del chico a punto de matarla…Jack voló desesperado hacia ella, pero era inútil; ¡jamás llegaría a tiempo!

—¡No! — escuchó que alguien gritaba: ¡era Anna! La hermana menor de Elsa, se había interpuesto entre el sable y su hermana y, para sorpresa del Guardián, se había convertido en una estatua de hielo. El impacto del sable con la ahora piel de hielo de la pelirroja, envió al canalla a volar, un poco lejos de Elsa.

Aterrizó lentamente a algunos metros de la joven rubia. Elsa estaba a salvo, pero...

— ¡Anna!

Nada estaba bien…


Escuchó un pequeño estallido detrás suyo y algo duro que rozaba su pierna. No sabía lo que era y no sabía si le importaba saber; lo único que vagaba su mente era el hecho de que Anna…ya no estaba con ella. Aun así, reunió algo de valor: limpió sus lágrimas y levantó la vista. Era una estatua de hielo y se parecía a… sus ojos se abrieron en puro horror. Oh no…no podía ser.

—¡Anna! — se incorporó rápidamente y se colocó delante de su hermana menor —No…no, por favor, no — susurró aun insegura de si tocarla o no. Dios mío… ¡¿Cómo pudo ser capaz de semejante atrocidad?! Había asesinado a la única persona que la quería tal cual era, a la que a pesar de sus constantes rechazos seguía buscándola, aquella que sin importar qué…seguía llamándola hermana… — Lo siento tanto, Anna…— trataba de controlar sus sollozos — Yo…también quiero hacer un muñeco contigo…—Elsa abrazó a la figura congelada de su hermana, aun sin poder creerlo. Las lagrimas que por 10 largos años había guardado, seguían liberándose de sus ojos; ya no quería ser ese tempano de hielo que su padre le había dicho que fuera a través de la frase que siempre le repetía: "Esconde: no haz de abrir tu corazón"; simplemente ya no podía, era demasiada angustia para soportar.

Trataba de aferrarse lo más que podía a la figura de su hermana. Le era difícil debido a la nueva "piel lisa" que tenia, pero resistió y se aferró, mientras más lagrimas descendían por sus mejillas.

—¿Anna? —susurró el muñeco de nieve totalmente devastado.

Olaf, Kristoff y Sven miraban la escena con verdadera tristeza; habían tratado de salvarla, pero al parecer, esto era algo inevitable. Los mandatarios de los demás Reinos y países miraban desolados la escena, sin saber cómo interceder. En cuanto a Jack, él simplemente no sabía qué hacer. No pensó que el pequeño arrebato de Elsa en el castillo, tuviera consecuencias mortales. No podía decir que entendía como se sentía la joven Reina porque, en realidad, no tenía la mas minima idea del sufrimiento que debía sentir al ser la causante de la tragedia; él había tenido una hermana cuando estaba vivo, sabía lo que era velar por tu semejante menor, la diferencia estaba en que él logró salvar a la suya…Elsa no.

—Perdóname, Anna…— decía entre sollozos la joven Reina de Arendelle— Perdóname…hermanita— pasaron un par de segundos donde solo se escuchaba el soplido de la ventisca; era como si los poderes de Elsa trataran de expresar el martirio que la consumía por dentro… pero luego…ocurrió el milagro.

Todos los presentes quedaron boquiabiertos al ver como la Princesa de Arendelle comenzaba a descongelarse de a poco. No tenían idea de por qué, pero no cuestionarían nada… ¡Ana estaba volviendo! Elsa se sobresaltó al sentir que la estatua se volvía cálida en sus brazos. ¿Acaso…? Elsa levantó la vista — ¡Anna! — la rubia no pensó ni por un momento en lanzarse en los brazos de su hermana menor.

—Oh, Elsa…—susurró contenta, al sentirse entre los brazos de su hermana. No recordaba la última vez que se habían abrazado.

— ¿Tu te sacrificaste solo por mi? —preguntó emocionada.

—Te adoro, Elsa…— dijo sinceramente.

—¡Un acto de amor de verdad descongela el corazón! — exclamó Olaf.

—El amor descongela…— susurro Elsa— ¡Amor! — ¿cómo no lo pensó antes?

—¿Elsa?

—¡Amor! — exclamó elevando sus manos al aire. De inmediato, todo comenzó a descongelarse. La nieve y el hielo se elevaban del suelo y se reunían sobre Elsa tomando la forma de un gran copo. Cuando todo lo invernal estuvo reunido, Elsa juntó sus manos para luego separarlas, desintegrándolo en el cielo; el verano estaba de vuelta en Arendelle.

—Sabia que lo lograrías…— dijo Anna confiada.

—¡Elsa! — la Reina de Arendelle giró hacia la voz. No podía creerlo; el estaba ahí.

—¡Jack! — el joven Guardián llegó a su lado y, para sorpresa de la rubia, la abrazó. Se sentía feliz de que Elsa estuviera a salvo y de que, por fin, ella lograra descongelar su Reino.

—¡Lo hiciste!¡Sabia que podrías! — dijo emocionado.

—Gracias…—dijo mientras se relajaba en los brazos de él.

—¿Quién es él, Elsa? — preguntó Anna con el ceño fruncido. Jack la miró sorprendido.

—¿Tu puedes verme?

—Todos podemos verte — respondió Kristoff extrañado.

—Bueno, él es…— pero la Reina no pudo terminar de hablar, ya que unos gruñidos cerca de ellos, los alertó: Hans. Kristoff estaba listo para propinarle una muy merecida golpiza, pero Anna lo detuvo. Ella fue la que se acercó.

—¿Anna? —Dijo notablemente sorprendido — ¡Pero congeló tu corazón!

—El único corazón de hielo aquí es el tuyo— la pelirroja dio media vuelta para irse, pero luego lo pensó mejor. Giró hacia Hans nuevamente y le pegó un fuerte puñetazo en el rostro arrojándolo fuera del barco, directamente a las aguas. Todos los testigos, aplaudieron y rieron ante tan divertida escena. Había que ver que Anna no era nada sumisa.

Pero cierto Guardián no estaba satisfecho. Hans le había hecho vivir uno de los momentos más aterradores de su larga existencia; eso no se podía quedar así.

—¿A dónde vas, Jack? —preguntó Elsa al verlo alejarse.

—Necesito tener una charla con…aquel —Jack se acercó hacia el lugar donde Anna había lanzado a Hans. Tocó con su bastón esa parte del barco, creando un hilillo de hielo que rodeó al Príncipe de las Islas del Sur que aún flotaba fuera del barco. Hizo un gesto con la mano y las aguas se elevaron en forma de picos helados, suspendiendo a Hans en una improvisada jaula de hielo. Anna, Kristoff y Olaf estaban boquiabierto: él tenía los mismos poderes que Elsa. El joven príncipe se movía, tratando de zafarse, sin éxito. Jack voló hacia él — Bien…ahora que tengo tu atención… ¿Cómo te llamas? — Hans miró desafiante a Jack. Por sus ropas no podía ser nadie importante, por lo que, sintiéndose superior, respondió.

—Soy el Príncipe Hans de las Islas del Sur— Jack lo miró por unos segundos.

—Bien…te diré patán — respondió de lo mas jovial — Escúchame, patán…si vuelves a intentar hacerle daño a Elsa, ya sea de manera física o emocional, no dudaré en perseguirte hasta en tus pesadillas y… — Jack hizo aparecer un pequeño copo de nieve en sus manos y se lo mostró a Hans, asustándolo de inmediato — podrías conseguir un corazón congelado. ¿Me entendiste…patán? — Hans asintió — Me alegro…— tocó la "jaula de hielo" y de inmediato, volvió a su estado liquido, arrojando nuevamente al príncipe al agua. Ya satisfecho, se acercó a Elsa, ante la atenta mirada de Anna, Kristoff y Olaf quienes aun no creían lo que habían visto.

—¿Qué fue lo que le dijiste? —preguntó la Reina extrañada, frunciendo el ceño. Jack sonrió.

—Nada…solo fue una pequeña charla de hombre a patán…


Dos días habían pasado desde el deshielo de Arendelle. Elsa les había explicado a Anna, Olaf y Kristoff todo lo referente a Jack. Al principio, estaban impactados al saber que tenía unos 320 años y que era uno de los Guardianes de la niñez, pero luego de convivir un poco con él, se habían dado cuenta que, a pesar de todo eso, se comportaba como todo un joven, cosa que agradó inmensamente a Anna; ya tenía un compañero de aventuras.

Para sorpresa de Jack, todo Arendelle podía verlo. Al parecer, muchos le habían atribuido el invierno eterno a él; pensaban que él le había otorgado sus poderes a la Reina. Ahora todos podían verlo, creían en él, y se alegraba de ello, a pesar de que fuera a raíz de una extraña suposición.

—Elsa, tranquilízate; todo saldrá bien — decía Jack. La Reina no dejaba de caminar de un lado a otro, totalmente nerviosa —Ellos te aceptarán

—¿Y si no?¿Que se supone que haga si me rechazan? ¿Tendré que dejar mi propio Reino? ¿Y qué pasaría si…? — Jack la tomó de los hombros para detener su nervioso andar.

—Todo saldrá bien —dijo nuevamente — La última vez que te dije eso, todo resultó bien, ¿o no?

—Congelé el corazón de mi hermana —Jack frunció el ceño.

—Detalles, detalles…—dijo por lo bajo, provocando una leve sonrisa en el rostro de Elsa — ¡Así quiero verte! ¡Sonríe! — Le encantaba verla sonreír. No le molestaría pasarse todo su tiempo como su bufón personal.

—Sólo estoy nerviosa…esto es importante para mí

—Lo sé, por eso te digo que te tranquilices; todo saldrá más que bien; ya verás — ella asintió. Ambos miraron hacia la puerta al escuchar un leve toque.

—Adelante

—Reina Elsa, ya los habitantes de Arendelle y los medios de todo el mundo han llegado; empezaremos en pocos minutos— dijo Kai. Elsa se tensó al instante.

—Enseguida voy, gracias Kai — la Reina suspiró — Llegó el momento…

—Mira, vas a tomar esto como un reto —dijo Jack. Guió a la Reina hacia un espejo y la hizo ver su reflejo. Colocó sus manos sobre sus hombros como si tratara de infundirle valor — Esta es Elsa de Arendelle, la Reina, la tierna, caritativa y benévola joven que daría su vida por su reino. Esa es la chica que va a salir y hablará desde su corazón; nada de discursos ni diálogos aprendidos, ¿entendido? — Elsa giró la vista y miró al chico por sobre el hombro de manera cálida, recibiendo una sonrisa como respuesta. Jack la hacía sentir tranquila.

—Sí — susurró mirándolo a los ojos — Gracias, Jack. ¿Estarás cerca apoyándome?

—La pregunta ofende Elsa; ¡claro que estaré ahí! — La Reina sonrió feliz ante su reacción y en un gesto involuntario, plantó un beso en su mejilla. Tanto el Guardián y la Reina se sonrojaron al instante

—Perdona mi atrevimiento, yo…

—No debes de disculparte, lo tomaré como un "Gracias, Jack; eres el guardián mas apuesto que he visto" — bromeó tratando de aligerar el nerviosismo que lo invadía

—Pero si eres el único que he visto.

—Confía en mi; lo soy — dijo serio. Elsa sonrió divertida

—Reina Elsa, ya debe salir — escuchó que Kai la llamaba por segunda vez.

Jack tomó la mano de Elsa y comenzó a caminar hacia el balcón sobre el punto de reunión. Podía sentir lo nerviosa que estaba; podía sentirla temblar. Anna estaba ya en el balcón vestida en el mismo estilo que el día de la coronación, mientras Kristoff estaba a la entrada del mismo, expectante a lo que fuera a acontecer.

—Buenos días, ciudadanos y demás invitados, ante ustedes la Reina de Arendelle…

—Ve allá y habla desde aquí — dijo él señalando su corazón. Ella asintió. La joven rubia dio unos pasos hasta quedar a la vista de todos los presentes. Sintió todas las miradas sobre ella, expectantes ante sus futuras palabras. Sabía que querían entender todo aquello que había pasado en esos 10 años de encierro y sobre todo, querían saber sobre sus poderes.

—Estoy muy agradecida con su presencia esta tarde. Quiero sinceramente contarles todo lo que ha acontecido los últimos 10 años en este Castillo y que sé, ustedes quieren entender — todas las personas quedaron asombrados ante la palabras de Elsa. Por fin podrían entender todo el misterio que rondaba a la Familia Real —Mis poderes no son por hechizo, yo nací con ellos y desde ese entonces, he luchado para controlarlos, pero no fue hasta que cumplí los 9 que llegaron al límite y alguien salió herido — Anna bajó la cabeza apenada; no podía dejar de pensar que ella había tenido la culpa de que ese accidente ocurriera — A partir de ese día, las puertas del Castillo se cerraron para darme la oportunidad de aprender cómo controlarlos, peo fue en vano; solo se volvían mas fuertes —los presentes escuchaban atentos el relato, totalmente asombrados — Luego mis padres naufragaron y yo tuve que hacerme cargo de Arendelle y…sé que los últimos acontecimientos provocaron ese inesperado invierno y me disculpo por ello. Les aseguro que ya comprendí como controlar mis poderes y quiero que ustedes…—Elsa hizo una pausa tratando de que sus emociones no la traicionaran — me den una segunda oportunidad. Amo a Arendelle y sé de corazón que puedo ser la Reina que todos ustedes merecen…lo prometo…

El silencio se instauró mientras los presentes digerían todo lo que su Reina les había revelado. Después de todo lo que el Reino había pasado, les parecía inverosímil que su Reina, la persona que ellos pensaban que era un monstruo, les pedía una segunda oportunidad de la manera más humilde posible; se dieron cuenta de que Elsa era una simple joven a la que juzgaron mal. Poco a poco, los aplausos se fueron haciendo presente hasta estallar en una verdadera ovación hacia la joven heredera de Arendelle. Claro que la aceptaban; ella sería la mejor Reina de todas. Elsa posó su mano en su corazón, feliz y totalmente emocionada por la reacción; podía sentir las lagrimas de felicidad formándose en sus ojos. Ellos la aceptaban como su Reina, la querían. Anna se acercó a su hermana y se abrazó fuertemente a su brazo, sonriendo totalmente feliz.

—¡Que viva la Reina! — canturreó alguien en la audiencia.

—¡Que viva! — secundaron los demás en un fuerte y potente coro.

Elsa miró a su interior donde estaban Olaf, con su inseparable nevada personal que ella le había obsequiado, Kristoff y Jack aplaudiéndole enérgicamente. Este último con una sonrisa orgullosa en su rostro. Cuando el decía que todo saldría bien, tenía razón.


—¡¿Están listos?! — un gran "Sí" se escuchó a coro. Elsa apoyó fuertemente su pie, convirtiendo el suelo en una pista de patinaje. Las fuentes se congelaron, creando unas lindas y finas figuras de hielo, enriqueciendo la vista de los presentes, quienes miraron todo totalmente maravillados. Los habitantes de Arendelle y los representantes de los demás países y Reinos del mundo, disfrutaban del bello espectáculo que la Reina les estaba brindando.

—¡Wow! — exclamó Anna llegando hasta Elsa; estuvo a nada de caerse.

—Ven, vamos a divertirnos — dijo Elsa, utilizando sus poderes para crearles un par de patines de hielo.

—Son preciosos, Elsa, pero yo no sé, com-…— Elsa la jaló ayudándola a patinar como si de una niña se tratara. Así era como quería que todo fuera siempre; feliz y tranquilo sin nada que temer.

—¡Elsa! — Jack se acercó a ella, patinando felizmente — ¡Esto sí que es una fiesta!

—Iré con Kristoff y Sven; creo que necesitan ayuda; nos vemos Jack — el Guardián le devolvió el gesto. No sabía patinar muy bien, pero quería darles algo de privacidad a su hermana y a Jack; tenía el presentimiento que entre ellos habría o habrá algo más que una simple amistad, así que, haciendo malabares para no caerse, patinó hasta, su ahora, novio.

—¿Disfrutas de tu fiesta de bienvenida? — preguntó Jack.

—Mucho…nunca pensé que lo tomarían tan bien.

—Te dije que todo saldría bien… —dijo orgulloso, pero su expresión cambió cuando vio la confusión en su rostro mientras miraba de un lado a otro — ¿Qué pasa?

—No sé…he tenido la extraña sensación de que alguien me ha estado observando…— hace algunos días que sentía esa mirada sobre ella, incluso en la intimidad de su alcoba se sentía acosada. Trataba de convencerse de que todo estaba en su mente, pero el escalofrío que recorría todo su cuerpo, era muy real y no la dejaba en paz.

—¿No estarás imaginando cosas? Tal vez sea consecuencia del estrés —dijo Jack restándole importancia al asunto.

—Tal vez tengas razón…debo relajarme un poco…

—¡Esa es la actitud! Ahora — Jack jaló a Elsa del brazo y comenzó a patinar con ella — ¡Vamos a divertirnos! — Elsa no se negó. Después de todo, el fin era divertirse, ¿no?

Lo que no sabían era que en realidad, alguien si estaba observando a la joven rubia. Una nube de arenas negras se mecía de un lado a otro en la copa de un árbol cercana, uniéndose para crear una figura masculina que miraba maquiavélicamente la interacción entre la Reina y el joven Guardián. Él la conocía, por supuesto que sí, era una de sus víctimas favoritas. La conocía desde los 9 años cuando por accidente casi mata a su hermana, regalándole unas suculentas pesadillas…las mejores en su opinión. Pero en ese entonces, él estaba débil y no podía disfrutar con tanta magnitud de la maldad que le gustaba profesar. Regresó un año atrás y los Guardianes de la niñez arruinaron sus planes, pero esta vez no podrían. Esa chica tenía los mismos poderes que Jack, por lo que le interesaba sobremanera tenerla de su lado. Además…no podía dejar de verla ni de pensar en ella. No podía creer que aquella tierna y asustadiza chiquilla que conoció 10 años atrás, se hubiera convertido en la hermosa mujer que veía en estos momentos, era más que bella y él…la quería a su lado, solo para él.

—De verdad has crecido, Elsa…Eres toda una Reina…

Su futura Reina…


La fiesta había finalizado. Ya eran altas horas de la noche y todos los presentes se habían marchado.

—¡Eso fue más que divertido! — Exclamaron Jack y Anna al mismo tiempo, riéndose ante su sincronización. Elsa sonrió feliz. Anna y Jack se llevaban de maravilla; eran tan parecidos…Le encantaba que todo estuviera fluyendo tan bien.

—Veo que les ha encantado la pequeña fiesta…

—¡Claro, Elsa! Fue genial compartir con las personas de Arendelle como personas normales.

—Y será más a menudo, Anna. No volveremos a cerrar las puertas —la pelirroja se lanzó a los brazos de su hermana mayor.

—Te quiero mucho, hermanita.

—Y yo a ti

—¡Ah, pero que lindo! —exclamó Olaf. El momento entre hermanas fue interrumpido por un fuerte sonido proveniente del jardín seguido de… ¿cascabeles?

—¡¿Qué fue eso?! —preguntó Elsa, exaltada por el alboroto. Jack la miró.

—Creo que sé de que se trata —Jack salió disparado, por la puerta, seguido de cerca por Elsa, Kristoof, Anna y Olaf.

Jack corrió hacia el jardín muy seguro de qué, o mejor dicho de, quien se trataba: era la única explicación de por qué sonaban cascabeles navideños en pleno verano…y tenía razón.

—¡Jack! —gritó Elsa llegando a su lado junto a los demás. La mirada de incredulidad en el rostro de los presentes valía oro, al ver las cuatro figuras frente a Jack. Un hombre alto, de larga barba y pelo blanco, apoyado en lo que parecía un trineo; una especie de hadita que volaba a un lado del señor; un gran conejo parado en dos patas, usando unos pantalones rasgados y con un boomerang en la mano y, finalmente, un pequeño hombre de color amarillo, con el pelo en puntos y con una especie de arenas doradas que revoloteaban a su alrededor —Ellos son…—comenzó a decir, recordando todo lo que Jack le había contado cuando se conocieron.

—Sí, Elsa —dijo Jack sonriendo mientras se rascaba su cabeza de manera nerviosa; este era un grupo de personas difíciles de presentar — Ellos son North, Tothianna, Conejo y Sandy…los Guardianes de la Niñez…


¡Hola Chicos! Aquí les traigo un capitulo recién terminado. No me canso de agradecerles el apoyo que le han dado a la historia; me alegro en verdad de que la estén disfrutando. Gracias por sus favs y follows. Gracias también a MyobiXHitachiin, Liliana Galadriel y Nicole Kirigiri De Kudo Potter por sus hermosos reviews sobre el capítulo pasado.

Espero que les haya gustado el capitulo y como siempre, siéntanse libre de opinar ;)

Cuídense!

Bye!