Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
La escena era más que surrealista. Frente a ella estaban los Guardianes de la Niñez; esos personajes fantásticos que pensó que solo existían en su imaginación, pero no; ellos estaban de pie a pocos metros de ella y aun no podía creerlo.
—Elsa…—escuchó el susurro ansioso de su hermas mientras la sacudía levemente —¿Ellos son Sandy, el Hada de los Dientes, el Conejo de Pascua y Santa Claus? —Elsa asintió — ¡Oh por Dios! —exclamó la princesa saltando en su lugar — ¡Sabía que eran reales! ¡Qué emoción! Oh…creo que me voy a desmayar—Kristoff se acercó rápidamente para atraparla.
— ¿Está bien? —preguntó Toothianna al ver el aire soñador que rodeaba a Anna.
—Sí, ella está bien, es solo que…es una gran fan de ustedes…—dijo la Reina— pero en fin; soy Elsa, bienvenidos a Arendelle —dijo de manera educada.
—Mucho gusto, Elsa —respondió Toothiana — ¡Pero qué blancos son tus dientes! — dijo acercándose peligrosamente hacia el rostro de la Reina, pero Jack la detuvo.
—¡Atrás!…no es de buena educación tocar los dientes de las personas que acabas de conocer —dijo.
—Aww…que aguafiestas eres, Jack —murmuró.
—Es lindo todo esto, pero… ¿Por qué están aquí? —preguntó Kristoff.
—Vinimos a…esperen —dijo North — ¿Por qué todos ustedes pueden vernos? — no había caído en cuenta en que Kristoff y Anna podían verlos —¿Creen en nosotros aun siendo adultos?
—Yo fui criado por Trolls; ellos siempre me contaban historia sobre ustedes; siempre he creído en la magia…
—Y yo…—comenzó a decir Anna, ya más tranquila— Yo siempre he creído en ustedes, desde pequeña y hasta el día de hoy, sigo haciéndola —expresó totalmente orgullosa —Por cierto, soy una gran fan de su trabajo… ¿podría…abrazarlos? —los Guardianes se miraron entre sí.
— ¡Anna!
—Está bien, Elsa —dijo North — ¡Claro que puedes abrazarnos! —exclamó el hombre barbudo. La joven princesa chilló de emoción y corrió hasta él. North podía sentir la alegría que emanaba la joven pelirroja al abrazarlo. Luego, abrazó a Toothianna, quien le devolvió el abrazo con verdadero entusiasmo, luego a Sandy, quien le dibujó un corazón de arena y finalmente a Bunny, quien se sonrojó.
Anna volvió muy emocionada al lado de su hermana.
—Esto es un sueño, Elsa…estoy tan feliz…—La Reina solo sonrió enternecida.
—¿Podrían decirme que hacen aquí? —preguntó Jack impaciente.
—¡Oh cierto! Vinimos a hablar con Elsa.
—¿Conmigo? —preguntó sorprendida.
—Sí —dijo Toothianna— Tenemos algo que decirte.
—En ese caso, pueden pasar al Castillo; Anna los guiará a mi despacho — Los Guardianes siguieron a Anna, Kristoff y a Olaf, el cual tenía muy sorprendidos a los Guardianes al ver que un muñeco de nieve tenia vida; al parecer, Elsa era más poderosa de lo que imaginaban — ¿Debo preocuparme? —preguntó Elsa.
—Tomando en cuenta que vinieron los cuatro…creo que sí…
—Entonces… ¿Qué es lo que quieren decirme?
—Bueno, Elsa —comenzó North — tenemos algunas noticias para ti —Jack y Elsa se miraron entre sí —Nuestro superior, el Hombre de la Luna, nos informó de ti y tus poderes. Nos dijo que necesitábamos entrenarte para que los controlara —dijo. No le diría las demás informaciones; aun no estaban seguros de nada, por lo que, no valdría la pena preocuparla.
—Creo que ya no es necesario—dijo Jack — Elsa ya sabe controlarlos…
—¿En serio? — preguntó el icono navideño —Pues no veo que necesites nuestra ayuda, así que…
—Esperen — toda la atención se centro en el Conejo de Pascua — Yo sí quiero entrenarla, pero no acerca de sus poderes…Un entrenamiento a mi manera— Jack frunció el ceño. Eso no le gustaba para nada…Bunny era un conejo loco con los entrenamientos pesados y no quería que Elsa saliera lastimada — ¿O acaso te da miedo? — dijo con clara intención de provocarla.
—Elsa no es necesario que…
—Acepto…
—¡¿Qué?! —dijeron todos los presentes.
—Dije que lo haré; estoy segura que si quiere entrenarme en algo, es por una buena razón— El Conejo de Pascua la intimidaba un poco, pero no rechazaría algo que podría ayudarla, solo porque se sentía intimidada.
—Elsa…—comenzó Jack no muy convencido con la idea — no debes decidir ahora,
—Ya tomé mi decisión, Jack; lo haré —Jack miró a Bunny y vio una sonrisa victoriosa en sus labios. Estaba tramando algo…
—Si ese es el caso, vendré por ti mañana al amanecer para que puedas preparar tus valijas…—dijo North.
—Pero tengo muchas cosas que hacer — comenzó Elsa. Ahora que todo estaba bien en Arendelle, sus obligaciones como Reina iniciaban de manera oficial —No se podría…
—¿Va a comenzar con las excusas, Alteza? —dijo Bunny —Si no quiere hacerlo, solo dígalo…—¡Pero qué Conejo tan impertinente! Estaba más que indignada — ¿Y bien?
—Allí estaré…—la mirada decidida de la joven rubia, mandó escalofríos por su cuerpo, cosa rara porque el dominaba el frio.
Ya todo estaba dicho…la Reina entrenaría con el Legendario Conejo de Pascuas. Sería una verdadera batalla de gigantes…
Para Elsa, Kai y Gerda era lo más cercano a unos padres que tenia. ¿Cómo se explicaba que a horas de la madrugada el dúo dinámico haya salido a comprarle ropa a la Reina para su viaje? Elsa les había dicho que iba a un lugar donde solo nevaba, por lo que, sin perder tiempo, habían salido a conseguir algo de ropa. Según ellos dos, los vestidos no eran aptos para la ocasión. Habían vuelto horas después, con una ropa que, honestamente, no le parecía muy adecuada.
—Gerda…yo no creo que…
—Sin peros, su Majestad— comenzó a decir— Usted es muy joven aun y puede utilizar este tipo de ropas — Jeans ajustados, blusas, chaquetas…cosas que nunca había visto como de su estilo.
—¡Todo está precioso! ¡Oh por Dios, Elsa, te verás genial! — no había caso en pedir el apoyo de Anna.
—Solo vamos a empacar…—luego de algunos minutos, ya todo estaba listo —Bien, creo que es todo…
—Oh no, su Majestad…ha quedado un conjunto sin empacar…—dijo Gerda sonriente, cosa que extrañó a la joven Reina.
—Pues… solo hay que empacarlo…—pero por la mirada picara que Anna le profesó, supo que esa no era la intención.
—Oh, Elsa…este conjunto no va a ser empacado…
El sol estaba comenzando a hacer acto de presencia cuando los Guardianes regresaron a Arendelle. Jack se bajó del trineo rápidamente al ver una figura en la puerta: Kristoff.
—Hola, Jack— saludó el vendedor de hielos.
—Hola, Kristoff; ¿Elsa esta lista?
—Sí, solo fue a buscar su valija, no debe… —el rubio fue interrumpido por el sonido de la puerta mientras se abría detrás de él. Jack quedó boquiabierto ante lo que vio. Frente a él, estaba Elsa vistiendo un atuendo más…moderno. Un par de pantalones negros ajustados enmarcados a sus perfectas piernas, acompañados de una blusa también pegada al cuerpo, unos sencillos zapatos deportivos y su tradicional trenza. Jack estaba más que asombrado por la nueva imagen de la Reina. Se veía espectacular; toda una chica del siglo 21.
—Hola, Jack…—saludó tímidamente. Se notaba que no se sentía muy cómoda con el atuendo.
—Estas preciosa…—dijo sin pensarlo. Elsa se sonrojó.
—Gracias…
—¡Suficiente platica, es hora de que se vayan! — dijo Anna. Fue toda una guerra convencer a su hermana mayor de utilizar aquel atuendo, pero entre ella y Gerda lograron convencerla. ¡Le quedaba fenomenal! ¡Nunca había notado el cuerpazo que tenía su hermana mayor! Quería que Jack quedara boquiabierto y lo logró; sonrió satisfecha ante su éxito.
—Está bien, está bien…—dijo Elsa —Kai tiene una lista de todo lo pendiente. Prométeme que iras a la Reunion del Consejo y al…
—¡Elsa! Tranquila, todo estará en orden…ahora ve…—ambas hermanas se despidieron con un abrazo. North tomó la valija, caminó hasta el trineo, seguido por Elsa, y la acomodó en él. Jack iba a seguirlos, pero Anna lo detuvo.
—¿Qué pasa, Anna?
—Voy a ir al grano: sé que te gusta mi hermana — Jack abrió los ojos sobremanera.
—Eso…yo…
—No trates de negarlo, Jack; es bastante obvio…
—¡¿Elsa lo sabe?! —preguntó alarmado.
—Ay por favor, Elsa es mucho más inocente que yo… ¡claro que no lo sabe! —exclamó la joven princesa —Escucha, quiero que la cuides, ¿bien? Si sientes algo por ella, deberías decírselo…
—Pero… ¿y si ella no siente lo mismo? — Anna dibujó una sonrisa triste, aunque por dentro, estaba más que sonriente. Sabía muy bien que Elsa también sentía algo por el joven Guardián, solo debía darles un diminuto empujoncito.
—No lo sabrás si no te arriesgas…—Jack pareció pensarlo. Él no podía negar que le gustaba la joven Reina desde el primer momento en que la vio, pero…él era un espíritu, ella una humana…
—Lo haré…
—¡Esa es la actitud! —Jack le sonrió agradecido —Ahora...es hora de hablar seriamente — la mirada de Anna pasó de ser alegre a ser seria, extrañando al joven Guardián. ¿Acaso era bipolar? — Espero que tus intenciones con mi hermana sean las correctas, Frost…
—En realidad, mi apellido es Overland…—la mirada asesina de la chica lo hizo callar — pero Frost esta mas que bien.
—Escúchame bien, Frost, si le haces algo malo a mi hermana, no sé como le voy a hacer, pero te reviviré y te mataré con mis propias manos—Anna se acercaba a Jack de manera amenazante —me importa un rábano eso de la inmortalidad, encontraré la forma de hacerlo… ¿entendido? — terminó de decir apuntando a Jack acusadoramente.
—Sí, señora…—Era increíble que una chica de 17 años lo intimidara tanto
—Bien…—dijo haciendo la famosa seña de "te estoy vigilando", para luego volver a la alegre princesa de siempre — ¡Buen Viaje! — Jack se alejó, aun confundido por la actitud cambiante de la princesa, y se subió al trineo al lado de Elsa.
—¿Qué tanto hablaban tu y Anna? —preguntó Elsa.
—No querrás saber…
El trineo despegó, seguido de cerca por un puñado de arenas negras…
Elsa se asombró al ver el majestuoso taller de North. Ni en sus más grande sueños pensó que estaría en aquel mágico lugar con el cual tanto soñaba en las Navidades; fue un momento especial que…no duró mucho. El Conejo de Pascua la había "secuestrado" desde que llegó y la había sometido a un entrenamiento físico. Nunca había tenido tanta actividad física en toda su vida. En esos momentos, se encontraba corriendo en la nieve, cargando una mochila llena de rocas.
—¡Vamos! ¡Con más entusiasmo! — gritaba el Conejo —¡Corres como chica!
—¡¿Será porque soy una chica?! —gritó sin detener el paso y de la manera más irónica posible. Nunca había tenido tantas ganas de golpear a alguien como en esos momentos. Él era increíblemente grosero con ella y… ¡no sabía por qué!
—¡Conejo, deja a la pobre chica en paz! ¡Ya es muy tarde! —gritó North desde la entrada. Y no mentía. El "entrenamiento" había empezado hacia unas 10 horas; ya debía dejarla descansar.
—Bueno…supongo que se acabó por hoy…—Elsa cayó de rodillas en la fría nieve; todo el cuerpo le dolía. Levantó la vista y vio como el Conejo de Pascua se alejaba sin ni siquiera mirarla, pero para su alivio, alguien más se acercaba a ella.
—¿Estás bien? —preguntó Jack preocupado. Ella sonrió.
—Sí; solo estoy agotada…iré a darme una ducha —dijo poniéndose de pie. El cuerpo le dolía horrores y sabía que en la mañana, sería peor.
Elsa y Jack caminaron hasta el taller nuevamente, separándose en la escalera; Elsa hacia las habitaciones y Jack hasta el despacho de North.
—¿De verdad confías en el entrenamiento ese? —dijo al visualizar al hombre barbudo.
—Tampoco estoy muy seguro acerca de todo el asunto, pero ella aceptó, no hay nada que podemos hacer.
—¡¿Y si la mata?!
—Ay por Dios, Jack; no va a matarla…
—Pero la está tratando mal, North; ¿por qué actúa de manera tan agresiva con ella? —se quejó— Si veo que se sobrepasa, no voy a dudar en defenderla —el icono navideño suspiró.
—Hablaré con él, ¿bien? Ahora, ve a la cocina y llévale su cena a Elsa; Toothianna la preparó para ella —Jack solo asintió e hizo lo que North le dijo. Ya con la bandeja en mano, se dirigió a las habitaciones y tocó la que North había habilitado para la joven Reina. Tocó la puerta con el pie.
—¿Se puede?
—Pasa, Jack… — como pudo, giró la perilla de la puerta y entró con la bandeja en manos.
—Aquí te traigo la cena…—dijo colocándola en la mesita de noche. Observó el nuevo aspecto de la Reina y no pudo evitar preguntarse si existía algún look que no le quedara bien. Vestía un pantalón de pijamas gris, con una franela negra; podía ver como los tirantes de su sostén sobresalían sutilmente. Tenía el pelo suelto, recién lavado, cayendo sobre sus hombros onduladamente, donde se supone, debería estar su trenza.
—Gracias, Jack; estoy hambrienta…—se sentó en la cama y atrajo la bandeja hacia ella — ¿Quieres un poco?
—No, gracias — respondió Jack. Comer no era de vital importancia para él — ¿Cómo te sientes?
—Me duele todo el cuerpo.
—¿Y por qué no lo dejas?
—No me pienso rendir, Jack…—dijo de manera seria —Muchos de los sucesos malos de mi vida, han ocurrido cuando me he rendido; no pienso hacerlo de nuevo — Podía notar la determinación en las palabras de la Reina; no iba a cambiar de opinión.
—Está bien, dejaré el asunto… por ahora— advirtió él— Si veo que el dichoso entrenamiento puede dañarte, voy a intervenir…—ella sonrió.
—Me parece un trato justo —un momento de silencio pasó.
—Cuando esto acabe…me gustaría que conociera a alguien…
— ¿A quién?
—Su nombre es Jamie; él fue el primer niño en creer en mí y…me gustaría que lo conocieras. Es un gran chico —por el tono alegre y emocionado con el que lo decía, podía notar lo importante que era para él.
—Será un honor conocerlo…—Jack sonrió.
—Muy bien…ahora, termínate tu cena; dijiste que estabas hambrienta.
Después de eso, todo se resumió en una charla sin sentido entre los dos. Elsa terminó de cenar y casi de inmediato, quedó dormida abrazada por Jack. La sensación de tenerla entre sus brazos se sentía de lo más natural, podía acostumbrarse a aquel sentimiento tan placentero. Se veía aun más inocente dormida, no sabía que eso era posible, pero como siempre, Elsa no dejaba de sorprenderlo. Depositó un dulce beso en su frente y cerró los ojos para tratar de unírsele en el mundo de los sueños.
Una semana había pasado y Jack no podía estar más preocupado. Los dichosos entrenamientos duraban entre 10 y 12 horas y se volvían más duros al pasar los días. Elsa tenía algunos moretones y rasguños, gracias a ellos, pero la mujer era terca. No importaba lo que dijera, ella no se rendía. En ese momento, estaba mirando enojado como el Conejo de Pascua tenia a Elsa haciendo lagartijas.
—¡96, 97, 98, 99…100! —gritó Bunny. Elsa se dejó caer al suelo, luego de aquellas lagartijas— Te propongo un reto— dijo, llamando la atención de la rubia — ¿Ves esa estaca en forma de cruz allá arriba? —ella asintió — ¿Crees que tengas la suficiente resistencia física para soportar quedarte de pie, sin comida, sin agua y con la ropa que llevas puesta, hasta el amanecer?
— ¡¿Qué?! —gritó Jack indignado. ¿Pasar la noche a la intemperie sin comer, ni beber nada, y sobre todo, sin el equipo necesario para las bajas temperatura? No importaba si Elsa tenía una resistencia sobrehumana al frio, ¡estaban en el Polo Norte! ¡Podría enfermarla! —Ella no…
—Acepto — los ojos de Jack no pudieron abrirse más.
—¡¿Estás loca?! ¡Es peligroso!
—Lo sé, pero…quiero hacerlo… — Jack no podía creer lo que escuchaba.
—Elsa…
—Solo apóyame…por favor…—nunca en su vida había hecho algo parecido. Siempre había vivido con las más altas comodidades y nunca había pasado una noche a la intemperie, pero quería probar. Ella era una nueva versión de sí misma y quería probarlo todo.
—Ya que has aceptado, toma posición —Elsa obedeció y subió hasta la estaca —Todo empieza…ahora — Bunny miró como la chica se paraba de manera erguida ante la estaca. Eran unas 12 horas, por lo que, él decidió volver al taller.
—¿No crees que se te está yendo la mano, Conejo? —preguntoo North cuando vio que se acercaba; lo había escuchado todo.
—Yo sé lo que hago, North…—fue la simple respuesta del Guardián de las Pascuas. North suspiró no muy convencido. Elsa era más fuerte de lo que aparentaba. Lo había demostrado una y otra vez a través de la semana de arduo trabajo físico, pero no sabía si podría soportar aquel "reto".
Mientras tanto, Jack miraba a la Reina de manera preocupada. ¿De verdad pensaba pasar las 12 horas a la intemperie?
—¿No vas a volver al taller? —preguntó Elsa.
—No pienso dejarte sola…
—Jack…
—Desde el momento en que aceptaste este reto, se volvió mío también —la joven rubia se sintió conmovida por sus palabras. Una sensación cálida recorrió todo sus ser al pensar que él estaba dispuesto a quedarse ahí toda la noche, solo por ella —No me moveré de aquí…— se sentó frente a ella como si estuviera haciendo una especie de rabieta. Esa era una de las tantas cosas por la cual él le gustaba. La expresión de Elsa pasó a ser de incredulidad ante ese último pensamiento. Espera… ¡¿qué?!
Chicos, no odien a Conejo xD. Él tiene una muy buena razón para todo lo que está haciendo
Gracias por sus follows, favs y por los reviews a: MyobiXHitachiin, Pau, mary-animeangel y Liliana Galadriel. Gracias por su apoyo, chicos.
No sé cuando volveré actualizar, ya que, pronto comienzan mis clases y no tendré mucho tiempo libre. Pero… ¡no se desanimen! No me olvidaré de la historia.
Espero que les haya gustado el capitulo y, como siempre, siéntanse libres de comentar ;)
Cuídense,
Bye!
