Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


"This" = Flashback/Sueño


—Entonces… ¿Qué quieres hacer? — Elsa frunció el ceño.

— ¿Cómo que qué quiero hacer? Estoy en medio de algo, Jack— El Guardián miró a la chica no muy convencido.

—Elsa por favor…Conejo no está aquí y dudo que nos este vigilando —Elsa giró el rostro un poco para divisar el taller de North. Estaba algo lejos, por lo que, dudaba que alguien pudiera verlos desde esa distancia — Ven, siéntate a mi lado —La joven rubia lo pensó por unos instantes, mientras observaba como Jack la miraba sonriente. Al final, terminó cediendo.

—¿Contento? —dijo mientras se sentaba a su lado en la nieve.

—Mucho —Estiró sus piernas y miró al cielo. Elsa imitó sus acciones y quedó maravillada por el estrellado cielo. Las estrellas brillaban con esplendor en el oscuro manto que era la noche.

—¿Has visto algo más hermoso, Jack? —preguntó totalmente maravillada. Jack sonrió de manera tierna.

—Si, a ti —pensó el chico, pero al ver el sonrojado rostro de la joven Reina, supo que lo había dicho en voz alta.

Un breve silencio se instauró entre ellos.

—¿De verdad crees que…soy hermosa? —la pregunta tomó por sorpresa a Jack. ¿Cómo era posible que no supiera ese obvio detalle? Elsa era la chica más bella que había visto en su larga existencia.

—Claro que lo eres…¿Por qué lo dudas?

—Es que yo no…no lo creo…yo… —y ahí estaba. Ese nerviosismo que la invadía cada vez que sentía miedo. ¿Pero por qué tenía miedo? Sus palabras no tenían ni la mínima intención de incomodarla, al contrario, quería que se sintiera bien.

—¿Por qué, Elsa?

—Es que…tu no entiendes —Jack se posicionó frente a ella y la miró tiernamente. Podía ver el miedo en sus ojos; él quería eliminarlo.

—Entonces…hazme entender…— dos pares de ojos se encontraron. Unos temerosos, otros con preocupación.

—Soy un peligro, Jack…

—Pero si ya controlas tus poderes…

—No es suficiente…

—Si lo es.

—Jack…aun tengo muchas cosas que superar.

—¿Cómo qué?

—Como que no asistí a las fiestas de cumpleaños de mi hermana menor; el hecho de que no podía compartir con mi familia en las mañanas de Navidad o el hecho de que pasaba mis cumpleaños en la soledad de mi habitación, cuando yo traté de…lastimarme—Jack abrió los ojos sorprendido—…aun hay tantas cosas que me atormentan.

—¿Acaso tu trataste de…?—ni siquiera podía terminar la frase, pero lo confirmó cuando no recibió respuesta de su parte —Elsa…

—Sé que fue una estupidez de mi parte, pero en ese momento, me sentía desesperada…yo…no encontraba salida. Pensaba que era un error, que mis padres debían tener una hija como Anna, no como yo… —a pesar de que las lágrimas habían empezado a descender por sus mejillas, la joven Reina hacia lo imposible para no romper en un llanto desesperado. Solo de recordar la mirada de tristeza, decepción y miedo que vio en sus padres al despertar.

El Rey trataba de derribar la puerta de manera frenética, mientras la Reina llamaba a su hija desesperada. Hacía unos minutos que llevaban tratando de entrar y cada vez estaban más aterrados de lo que podrían encontrar cuando lo hicieran. Por fin, la puerta cedió y los peores temores de los mandatarios se materializaron. Desmayada al pie de la cama, estaba su primogénita, sin dar alguna señal de vida.

¡Elsa! —gritó el Rey mientras corría hacia su hija mayor. La tomó entre sus brazos y comenzó su intento de reanimarla. Divisó una pequeño frasco al lado del cuerpo inerte de la rubia y palideció al leer la etiqueta —¡Ve por ayuda! —gritó a su esposa, quien se había quedado petrificada ante la escena. Al recibir tan desesperadas ordenes, la Reina salió corriendo por ayuda. El Rey tomó a su hija mayor y la depositó en la cama de manera delicada.

Papá…—susurró débilmente y con sumo esfuerzo —Lo siento…

¡Dios mío, Elsa, ¿Por qué has hecho esto?! —dijo mientras empezaba a sollozar. Podía sentir como su pulso disminuía.

Es lo mejor para todos…

¡No, no lo es! —exclamó — ¿Cómo se supone que sea para mejor si te perdemos? Te amo mi princesa, yo no me imagino una vida sin ti. ¡Ningún padre puede!

Pero…ustedes… —trataba de decir con esfuerzo; casi no podía respirar —merecen una…mejor hija…

¡No digas eso, no lo digas! Te amamos y no podríamos jamás pedir una mejor hija porque simplemente no es posible —dijo sin obtener respuesta. Elsa ya no estaba consciente y por lo que podía notar, sus signos vitales disminuían. Abrazó el cuerpo helado de su hija y comenzó a llorar amargamente. No podría soportar perder a su hija. No sabía que se sentía tan desesperada como para atentar contra su vida. Él y su esposa solo querían lo mejor para ella, pero al parecer, algo no estaban haciendo bien; ella ya no quería vivir. Escuchó pasos apresurados y divisó al médico Real seguido de unas enfermeras, quienes rápidamente, comenzaron a revisar a la futura heredera de Arendelle.

Elsa miró a Jack luego de terminado el relato. Se sentía tan avergonzada de aquella acción suya, pero ya no podía hacer más que tratar de superarlo. Pero no sabía si Jack entendería. Tenía miedo de lo que fuera a pensar. No podría soportar si él la rechazaba, pero como siempre, Jack no dejaba de sorprenderla. El chico tomó su rostro de manera delicada, obligándola a ver directamente a sus ojos.

—Que bueno que no lograste tu cometido…sería horrible que nunca te hubiera conocido.

—Jack…

—Sé que has vivido momentos duros que ni siquiera podría imaginar, pero quiero ayudar a que todo aquello quede atrás —acercó su rostro al de ella y apoyó su frente con la suya, sin romper el contacto visual —Quiero hacerte feliz…—el susurro que abandonó sus labios envió escalofríos por todo el cuerpo de la joven Reina.

—¿Por qué, Jack? —susurró ella perdida en aquellos ojos azul marino —¿Por qué quieres hacerme feliz? — No mentiría, ni daría vueltas para responderle. Le diría la verdad.

—Estoy enamorado de ti…— y sin darle tiempo a responder…

La besó.

La sensación que lo embriagó al sentir que ella le correspondía fue sensacional. Amaba como se sentía sus labios sobre los suyos compartiendo aquella hermosa caricia. Lo que inició como un inocente beso, se convirtió en uno más pasional a medida que pasaba el tiempo. Estaban sincronizados, disfrutando de aquel torpe beso, después de todo, ninguno de los dos había besado a alguien antes. Luego de algunos momentos, el beso se rompió.

Elsa mantuvo sus ojos cerrados, aun sin poder creer lo que había pasado. ¡Nunca imaginó que besar a alguien podía sentirse tan bien! Y cuando pensó que no podía estar más sorprendida dijo aquellas cuatro palabras que pensó nunca diría hacia otra persona.

—Tu también me gustas — Jack sonrió como un niño en Navidad. No pudo contenerse y le robó un par de besos más.

—Te prometo que velaré por tu felicidad, Elsa —dijo besando su frente de manera delicada. Elsa se acostó delicadamente en la fría nieve mirando al cielo, sintiéndose más que feliz ante lo sucedido. Nunca pensó que los hechos tomarían tan inesperado rumbo, pero se alegraba de saber que podía ser amada de manera real. Jack se acostó a su lado y la atrajo hacia él. Elsa apoyó su cabeza en su pecho, sintiéndose segura como nunca antes —Me gustaría servirte de abrigo y darte calor…—dijo el chico acariciando el costado de su ahora "novia" con ternura, al sentirla temblar a causa del frio. Sabía que ella era mucho más tolerante al frio que las demás personas, pero aun así, ella era humana.

—Contigo es más que suficiente…—pero Jack no estaba convencido. Se incorporó un poco, por lo que Elsa también lo hizo, y se quitó su inseparable abrigo y se lo extendió a la rubia.

—Póntela…

—Pero Jack…

—Insisto —Elsa no tuvo más opción. Tomo la prenda de vestir y se la puso ante la mirada atenta de Jack, quien luego la abrochó por ella y le cubrió la cabeza con la capucha—También hay que proteger tu cabeza… —ella sonrió.

—¿Ahora vas a sobreprotegerme?

—Es lo más probable…—respondió sonriente. La imagen de Elsa utilizando su abrigo era más que gloriosa para él. ¡Se veía tan condenadamente adorable! Ambos jóvenes se volvieron a acostar en la fría nieve abrazados bajo la estrellada noche. Compartieron otro beso antes de que la joven Reina de Arendelle fuera vencida por el sueño. Pensó por un momento en cargarla hasta el taller para que durmiera cómodamente, pero luego pensó en que Conejo estaba ahí y no sería nada bonito ese encuentro. Miró a la chica que descansaba en sus brazos totalmente feliz. Le sorprendió el hecho de que Elsa en algún momento trató de quitarse la vida, pero al mismo tiempo, solo avivó su deseo de hacerla feliz, de plasmar una sonrisa en su bello rostro, de convencerla de una vez por todas de que ella no era ningún monstruo…Besó su frente delicadamente. En sus 320 años, nunca se había sentido tan afortunado.


Todos corrían de un lado a otro, notablemente desesperados. La princesa menor de Arendelle buscaba alguna explicación de lo que pasaba. A sus 15 años de edad, jamás había experimentado una atmosfera de urgencia dentro del Castillo y, por alguna razón, sospechaba que se trataba de Elsa. Ya eran altas horas de la noche, se suponía que debía estar durmiendo, pero los gritos desesperados de su padre, ahuyentaron sus ganas de dormir.

Se escondió en uno de los armarios cercanos a la habitación de Elsa, donde tenía una gran vista de todo lo que acontecía. Vio como su madre volvía a la habitación seguido del médico y un par de enfermeras. Eso la asustó. ¿Acaso le había pasado algo a su hermana mayor? Salió de su escondite, decidida a averiguar qué pasaba cuando se encontró frente a frente con sus padres. Sus expresiones eran sombrías. Su madre estaba llorando de manera histérica mientras su padre trataba de calmarla en vano; él estaba igual de afectado.

¿Mamá?¿Papá?¿Qué pasa?¿Elsa está bien? —ellos no respondieron—¡¿Qué ocurre?! —pero nuevamente no hubo respuesta, por lo que, la princesa estaba decidida a averiguarlo por su cuenta, claro que los Reyes no iban a permitirlo.

No vas a entrar…—dijo su padre tomándola del brazo.

Pero Elsa…

¡Pero nada! —exclamó el Rey, asustándola —¡Sabes que está prohibido entrar a la habitación de tu hermana!

Pero el médico está ahí adentro, ustedes están alterados…¡algo malo le pasó a Elsa y yo quiero verla!

Pero no puedes: fin de la discusión.

Pero…

¡Gerda!¡Kai! —llamó el Rey. Los mencionados llegaron de inmediato —Lleven a Anna a la cama…

¡Pero papa…!—la joven princesa ponía resistencia. Ella necesitaba saber que pasaba —¡Elsa!

—¡Anna! la princesa despertó sobresaltada —¿Estás bien, amor? —La joven pelirroja enfocó su vista en su novio sentado en la cama, mirándola con preocupación al igual que Kai y Gerda.

—Sí…—dijo débilmente — ¿Qué pasó?

—Dime tú. Gerda fue a buscarme a mi habitación porque estabas gritando dormida y ella no lograba despertarte —Kristoff se acercó a ella y acarició su rostro —¿De verdad estas bien? —ella sonrió.

—Sí —dijo ya más calmada —Solo fue un mal sueño. Gracias por su preocupación Gerda y Kai, ya pueden retirarse —los dos mencionados asintieron y se retiraron, ya más tranquilos de ver que la princesa estaba bien —¿Kristoff? —el repartidor de hielo la miró expectante —Sé que esto puede sonar algo inapropiado, pero…¿podrías dormir conmigo? No sé si pueda conciliar el sueño si me quedo sola —él sonrió tiernamente.

—Claro que sí, mi princesa —el rubio de metió debajo de las cobijas y envolvió a la princesa en sus brazos. No sabía qué había soñado para alterarla como lo hizo, pero confiaba en que se lo diría cuando estuviera lista, después de todo, no quería presionarla. Anna estaba aterrada. El sueño había sido tan real que la asustaba. ¿Y si el sueño significaba algo? Tal vez Elsa estaba en peligro o había alguna posibilidad de que la perdiera. Una pequeña sensación de pánico la recorrió. Kristoff sintió como se tensaba entre sus brazos —Anna, me estas preocupando, ¿Qué te pasa?

—Tengo un mal presentimiento…

— ¿Sobre qué?

—Sobre Elsa…siento que algo pasará y que la voy a perder.

—No digas eso; ya verás que nada va a pasar…—Anna lo miró a los ojos —Todo estará bien…—Se acercó a ella y la besó, tratando de transmitirle seguridad. Se sintió satisfecho al sentir como se relajaba —Te quiero…

—Y yo a ti…

No se dijo nada más. Kristoff se quedó dormido y Anna también, aun preocupada por aquel inquietante sentimiento.


Estaba más que furioso. ¿Cómo se atrevía ese a estar con su Elsa? ¡¿Cómo se atrevió a besarla?! ¡Ella era suya y no permitiría que Jack u otra persona se interpusiera en sus planes! Golpeó una de las jaulas de su guarida con frustración. Él sabía que no sería fácil, pero tenía que encontrar la forma de reclutar a la joven Reina de las Nieves como aliada y como compañera y para eso, debía sacar a ciertas personas del camino. Haría hasta lo imposible para llegar a la bella joven. Pitch nunca se rendía y esta no sería la excepción.


El sonido de unos aplausos espantó a la recién formada pareja. Tanto Elsa como Jack se reincorporaron sobresaltados por el sonido. Ante ellos, estaba el Conejo de Pascuas con una expresión de pocos amigos. El sol aún no estaba en sus esplendor por lo que dedujeron que eran alrededor de las 6 am.

—Como ya esperaba, no cumpliste el reto —dijo totalmente serio —No me sorprende. Alguien como tú, que no sabe lo que es el trabajo duro, nunca podría hacer algo como eso. Después de todo, tienes personas que lo hacen por ti…Que decepción…

—Conejo…—dijo Jack en tono de advertencia. Estaba siendo grosero sin necesidad. Observó como Sandy, Toothianna y North se acercaban a la escena.

—¿Qué? ¿Acaso no tengo razón? —tres—Es solo una chica sobreprotegida —dos— Y no sabe lo que es el sacrificio —¡uno!

— ¡Cállate! — los Guardianes quedaron petrificados ante esa exclamación.

—¿Qué dijiste?

—¡Lo que escuchaste! —rebatió, colocándose firmemente frente a él, mirándolo con verdadera ira. Ella era una persona muy paciente, pero este "conejito" la llevó a su límite —Tu no me conoces, no sabes por lo que he pasado. Tal vez he vivido con comodidades, pero eso nunca borró la tormenta que en mi interior se libraba. Fueron 10 años…¡10 interminables años de encierro! Sacrifiqué navidades, cumpleaños, fiestas por no ser capaz de enfrentar mis poderes, y para proteger a mi hermana, pero…¡Ya no más! Mis poderes son parte de mi y no les temeré nunca más. ¡Me importa un rábano lo que pienses! —terminó de decir. Jack, Tothianna, Sandy y North miraban boquiabiertos a la joven Reina. Nunca pensaron verla explotar de tal forma. Para sorpresa de todos, Conejo comenzó a sonreír —¡¿De qué diantres te ríes?! —chillo molesta. ¡Ni siquiera la tomaba en serio!

—Felicidades… has aprobado el entrenamiento

—¡¿Qué?! —preguntaron los presentes.

—Ese era el fin de este entrenamiento…que te defendieras y te aceptaras tal cual eres —Elsa lo miró confundido —Por lo que acabas de hacer, me queda claro que ya entendiste que no debes dejar que las personas te pisoteen. Por eso estuve siendo grosero, rudo y estricto; quería que me demostraras que eres lo suficientemente fuerte para defender tu integridad.

—¿Y no era más viable aconsejarme directamente? —preguntó indignada. Los entrenamientos habían sido por demás brutales y las groserías también.

—Si lo hubiera hecho, el mensaje no habría llegado de manera tan directa —en eso tenia razón —Te pido disculpas por todos los malos ratos que te hice pasar, pero en verdad, eran necesarios.

—Descuida…ya que sé la razón, no hay ningún problema —dijo algo extrañada aun por la situación. Había que ver que Conejo no era un Maestro muy normal…


— ¿Estas lista? —Elsa sonrió.

—Sí —Jack tomó una bolsa con varias bolas de cristal que North utilizaba para transportarse de un lugar a otro y la aventó hacia al frente, creando un portal. Tomó el saco y su bastón en una mano y tomo la mano de Elsa con la otra, saltando con ella dentro del portal.

Aparecieron en un suburbio de la ciudad frente a una casa que Jack conocía muy bien. Era increíble que tan solo un año atrás se encontraba peleando por los sueños de los niños y que ahora, estuviera tomado de la mano de su novia a punto de visitar a una personita muy especial para él.

—Llegamos —dijo totalmente feliz —Por fin conocerás a Jamie.


¡Hello Guys! Aquí les traigo un nuevo capítulo.

Gracias a : MyobiXHitachiin (en realidad Anna tiene 17, fue un pequeño error de mi parte xD), mary-animeangel, Liliana Galadriel, Nastinka, Bonne Fille Parfaite y Clary17 por sus maravillosos reviews. También a aquellos que le han dado a fav y a follow Es muy gratificante saber que le gusta la historia.

¿Creen que el presentimiento de Anna se convierta en algo real? ¿Y acerca de Elsa y su pasado oscuro y la intención de Jack de hacerla feliz? A mí en lo personal, me encantó ese lindo momento entre ambos :D

Como siempre, siéntanse libres de comentar ;)

Cuidense,

Bye!