Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
Elsa observaba la casa frente a ella. Se notaba que en esa casa habitaban niños, gracias a los juguetes que veía esparcidos por todo el patio delantero.
—¿Crees que esté en casa?
—Claro. Estamos en pleno verano; debe estar de vacaciones —explicó sonriente —Y si no está aquí, está muy cerca; espérame aquí —se acercó a ella, le plantó un fugaz beso en los labios y salió disparado hacia el hogar de su pequeño amigo.
Elsa quedó pasmada en su lugar. Aun no estaba acostumbrada a las atenciones que conllevaba ser la novia de alguien; su notorio sonrojo la delataba, pero aun así, no podía dejar de sonreír, al pensar que tenía un novio tan atento. Sí, puede que sea algo infantil, pero esa era parte de quien era y la había enamorado, simplemente siendo él mismo.
Observó su alrededor. Eso era lo que llamaban un suburbio. Era muy diferente a lo que ella estaba acostumbrada en Arendelle, ya que las casas no estaban literalmente una al lado de otro y mucho menos, se escuchaba semejante tranquilidad. Al parecer, no había mucha interacción entre personas, pero…¿Quién era ella para juzgar? Estuvo 10 años encerrada en su habitación sin ningún tipo de contacto más que el necesario.
Gracias a Dios que conoció a Jack…
Si no fuera por él, seguramente estaría muerta o encerrada en aquel Castillo que ella misma construyó. El joven Guardián había causado que su mundo se transformara…de buena manera. Elsa sonrió. Jack era más que especial para ella…
Jack saltó suavemente en el techo de aquella casa que había visitado más de una vez. Caminó un poco hasta llegar a cierta ventana, miró a través de ella y ahí estaba él, sentado en el suelo de su habitación, de espaldas a la ventana, jugando con su pequeña hermana Sophie
—¡Jamie, mira! —gritó la pequeña niña. Su hermano mayor giró hacia la dirección que ella señalaba y abrió los ojos con verdadera sorpresa al ver la ventana empañada y en ella, un mensaje que decía: "Vine a visitarlos"
—¿Puede ser…?—susurró Jamie. La ventana se aclaró y dejó ver a cierto Guardián.
—¡Jack! —gritaron los dos niños. Corrieron hasta la ventana y la abrieron para dejarlo entrar. En el preciso momento en que el más joven de los guardianes entró a la habitación, ambos niños se abalanzaron sobre él en un muy efusivo abrazo.
—Hola, niños, ¿me extrañaron?
—¡Muchísimo! —respondió Jamie —¿Por qué no habías venido antes?
—He estado un tanto ocupado —respondió rascándose la nuca de manera nerviosa —,pero no importa, estoy aquí y no vine solo.
—¿Conejo? —preguntó la niña.
—No, pequeña. —respondió él despeinando su rubio pelo, ganando un par de risitas por parte de la infante —Ella es más amable que él, créeme…
—¿Quién es? —preguntó el niño totalmente curioso.
—Ya verás —dijo Jack —¿Están sus padres en casa?
—No.
—Entonces será más fácil que la vean, ella está en la entrada. ¿Por qué no van y le abren la puerta? Iré por ella. —Los niños obedecieron de inmediato. Jack volvió a salir por la ventana, en busca de su rubia novia— ¡Elsa! —la chica dio un pequeño salto, producto del susto.
—¡Jack! ¡¿Por qué me asustas así?! — preguntó irritada la joven Reina.
—Ya vienen…—esas simples palabras sirvieron para tranquilizarla. En cuestión de segundos, dos pequeños niños hicieron aparición por la puerta.
El mayor, de ojos y pelo castaño fue el primero en llegar a ella, seguido por una pequeña niña de ojos verdes y pelo rubio. Ambos la miraron con curiosidad.
—Hola…—saludó Elsa mostrando su mejor sonrisa, la cual, tuvo efecto en los niños quienes le sonrieron más confiados.
—Jamie, Sophie, ella es Elsa. —presentó Jack — Elsa, ellos son Jamie y su pequeña hermana Sophie.
—Muchos gusto —respondió la joven Reina de la manera más sincera posible.
—¡Wow, eres muy bonita! —exclamó Jamie —¿Es tu novia? —tanto Jack como Elsa se sonrojaron ante la pregunta.
—Bueno…
—Sí— respondió Elsa segura—, soy su novia. —Jack sonrió orgulloso de escucharla confirmar semejante noticia con tanta seguridad y alegría.
—¡Esto es increíble! —exclamó el niño —¿Eres una de los Guardianes de la niñez ?
—No, soy humana como tú, solo que con una pequeña variante…—dijo Elsa para luego extender su mano hacia ellos y formar un precioso copo de nieve. Ambos niños quedaron boquiabiertos.
—¡Copito! —exclamó Sophie mientras saltaba maravilladla.
—¡Tienes poderes iguales a los de Jack! ¿Cómo es eso posible?
—Ni yo misma lo sé —respondió de manera sincera.
—Bueno, suficiente plática. —dijo Jack —¡Estamos aquí para divertirnos!
—¡Sí!
—¡Eso quería escuchar! —exclamó —el último en llegar a la casa es un huevo podrido. —Tanto Jamie como Sophie salieron disparados hacia la puerta mientras Jack y Elsa los miraban divertidos —Eso va para ti también, mi reina —dijo el guardián, mientras corría detrás de los niños.
—¡Oye! —definitivamente Jack no tenía remedio.
La Princesa Anna de Arendelle podía ser muchas cosas, paciente…no era una de ellas. ¡¿Cómo hacia Elsa para soportar eso a diario?! Como Reina sustituta, la menor de la familia Arendelle debía cumplir con todos los deberes de Elsa en su ausencia. Había asistido a una reunión con las personas del Consejo, luego tuvo que reunirse con uno de los mandatarios de Reino Unido que había llegado de sorpresa a Arendelle y ahora estaba leyendo una montaña de papeles acerca de futuros tratos comerciales con diferentes países. Arendelle era uno de los pocos Reinos que aun perduraban, después de todo, estaban en el siglo XXI, aunque, en realidad, se comportaban mas como un país que como un Reino y sus habitantes, parecían no tener problema con aquello. Su Reino era muy poderoso, incluso mas poderosos que algunos países.
Anna suspiró. No se pondría a pensar en eso…ya estaba bastante confundida con la montaña de papeles a su lado como para pensar en cosas sin importancia. Un leve toque en la puerta, llamó su atención.
—Pase… —respondió de manera no muy amistosa.
—Hola, amor. Apuesto a que me extrañabas. —Anna soltó el bolígrafo y miró a Kristoff no muy contenta.
—No…estoy…de…humor…—un escalofrío recorrió su espalda al ver la mirada de pocos amigos en su novia.
—Ok…veo que estas estresada. —respondió cerrando la puerta tras de sí.
—¡Esto es muy difícil! —se quejó la reina sustituta de manera infantil —Lea esto, haga esto, firme esto, reciba esto…¡Dios! ¡No sé como Elsa hace esto a diario! —dijo para luego dejar caer su cabeza en el escritorio, totalmente derrotada. Kristoff se acercó y se puso detrás de ella, donde comenzó a masajear sus hombros.
—Vamos, Anna, sé que puedes. —animó Kristoff —Si no pudieras, Elsa no te hubiera dejado a cargo —la pelirroja se reincorporó en la silla y miró a su novio de manera incrédula.
—Por favor—dijo —; no tenia mas opción. No es como que tuviera otra hermana a quien dejar a cargo…—el rubio sonrió.
—Puede ser, pero teniendo en cuenta de que esta hermana luchó contra lobos, un monstruo de nieve gigante y un patán egocéntrico solo para salvarla, debió haberte dado unos puntos con la Reina.
—Puede ser…—el joven rubio se acercó a ella y le plantó un tierno beso en la mejilla.
—Conmigo ganaste puntos. —respondió abrazándola por detrás. Anna sonrió. No había otra persona, además de Elsa, que lograra tranquilizarla tan rápido— ¿Estas mejor?
—Sí. —giró el rostro hacia él, para besarlo, pero en ese preciso momento, alguien tocó la puerta —¿Qué tal si lo ignoramos? —susurró Anna de manera cómplice.
—¡Princesa Anna! — gritaron del otro lado de la puerta. Se trataba de Kai y sonaba muy agitado.
—Al parecer es importante…—Anna suspiró.
—¡Pasa, Kai! —en el preciso momento en que Anna le concedió el permiso, Kai entró rápidamente al despacho —¿Qué ocurre?
—Han llegado noticias del muelle cercano, al parecer han encontrado unos náufragos de Arendelle y al parecer, son conocidos.
—¿Conocidos? ¿Quiénes son?
—No sabemos, pero han dicho que su aparición, es un verdadero milagro.
Kristoff y Anna se miraron extrañados.
— Quiero que en el preciso momento que pisen Arendelle, sean traídos a mi presencia.
—Como ordene, princesa —Kai se retiró. El joven recolector de hielo abrazó a la princesa por detrás.
—¿Quiénes crees que sean? Dijeron que tiene que ver contigo…
—No lo sé…pero tengo un presentimiento.
—¿Bueno o malo?
—Aun no estoy segura…
No recordaba la última vez que se había divertido de esa manera. Sin obligaciones reales, sin restricciones, sin miedo…Primero, tuvieron una pequeño día nevado. Tuvieron una pequeña guerra de bolas de nieves, hicieron ángeles en la nieve fresca y hasta construyeron un par de muñecos de nieve, justamente lo que quería la joven rubia hacer desde hace 10 años con su hermanita. Luego, entre Jack y Elsa derritieron la nieve y dejaron el patio como estaba. Entraron a la casa; Jack y Jamie comenzaron a jugar videojuegos, mientras Elsa jugaba a las muñecas con la pequeña Sophie. Finalmente, llegó la hora del almuerzo; los niños almorzaron lo que su madre les había dejado mientras que los visitantes, específicamente Elsa, comieron algo de comida chatarra.
—Hola, Elsa —dijo Jamie sentándose a su lado mientras la rubia terminaba de almorzar. Elsa tragó aquel ultimo bocado y le respondió al niño.
—Hola, Jamie. ¿Qué pasa?
—Nada, solo quería decirte… de nuevo… que eres muy bonita— dijo el pequeño sonrojándose. Elsa rio enternecida.
—Oh, muchas gracias. Tú también eres muy apuesto —dijo despeinándole el pelo de manera juguetona.
—Debe ser genial tener poderes. —dijo el niño. Elsa sonrió tristemente.
—No todo el tiempo…a veces, no es fácil.
—¿Por qué?
—Pasee 10 años encerrada en mi habitación porque no podía controlar mis poderes y por culpa de aquello, había lastimado a mi hermanita; pensé que era un monstruo —solamente de recordar ese pequeño incidente con Anna, un escalofrío recorría todo su cuerpo.
—¡Eso es horrible! — exclamó —Tu no eres un monstruo y si lo eres, eres el monstruo más bonito de todos —Elsa rió con ganas —¿Ves? Ya te hice reír, pero ya en serio, con lo que hiciste hoy, demostraste saber controlarlos.
—Sí…descubrí el secreto para hacerlo.
—¿Cuál es?
—Amor.
—¿En serio? —preguntó extrañado. Elsa asintió feliz.
—Sí. Cuando eres amado y amas, todo es posible, en mi caso, el amor descongela y me ayuda a controlar mis poderes.
—Me alegro escuchar eso —respondió el niño — ¿Sabes? Creo que ayudarás mucho a Jack. — Elsa lo miró extrañada.
—¿Por qué lo dices?
—Bueno…a pesar de que Jack se muestre juguetón y como que nada le importa, sé que esos 300 años de soledad que pasó hasta que finalmente alguien pudo verlo, o sea yo, lo afectaron mucho. ¡Ni te imaginas lo feliz que se puso cuando lo vi! —la joven Reina miró a su novio ¿En serio Jack se sentía así?
—Pues nos ayudaremos entre ambos —el niño sonrió. Elsa sintió como alguien jalaba un poco de su ropa y vio a la pequeña Sophie a su lado, un tanto adormilada— ¿Qué pasa, pequeña? —la niña se talló los ojos.
—Elsa...dormirme… —dijo la niña de ahora tres años, de manera incoherente.
— Quiere que la duermas. Después de almorzar, mamá siempre la lleva a dormir la siesta.
—¿Y por qué quiere que yo lo haga?
—Al parecer, te tiene cariño y confía en ti —aunque las palabras del joven niño fueron simples, causaron una revolución en ella. ¿Esa pequeña no le temía? Al parecer no, la niña confiaba en ella.
Elsa cargó a la pequeña niña y la acunó en sus brazos.
—Jack, ¿Por qué no vemos una película? —dijo el niño, sentándose frente al televisor. Jack asintió contento y puso uno de los tantos DVD's que habían al lado del televisor.
Mientras tanto, Elsa mecía suavemente a la pequeña rubia en sus brazos, tarareando una suave melodía. No podía creer lo rápido que se había encariñado con estos niños. Ellos no le temían, al contrario, la veían como una heroína, no como un monstruo. Meció a la niña por un tiempo, hasta que sintió que su pequeño cuerpo se relajaba por completo. Elsa sonrió. Se veía tan adorable.
—¿Cómo vas con ella? —susurró Jack a su lado. Elsa lo miró extrañada. ¿Como había llegado a su lado tan rápido?
—Ya está dormida. —susurró— ¿No estabas viendo una película con Jamie?
—Sí, pero…—señaló al niño dormido en uno de los sofás individuales— ha sido derrotado —Elsa rió por lo bajo— ¿Quieres que te ayude con ella?
—Puede ser…¿Qué tal si improvisamos una cama en el centro del salón? —Jack entendió de inmediato. Fue a la habitación de Jamie y trajo un gran cobertor, una cobija lo suficientemente grande para los dos niños y un par de almohadas. Los extendió sobre el suelo y se acercó a Elsa.
—Listo — Jack cargó a Jamie y lo acostó delicadamente en la "cama"; Elsa lo imitó con Sophie. Abrigaron a los niños con la cobija, para luego, sentarse en el sofá donde Elsa había dormido a la pequeña rubia. El joven guardián pasó su brazo sobre el hombro de la rubia y la atrajo hacia él— Te queda muy bien esa faceta…
—¿Cual?
—La maternal; algún día serás una gran madre — Elsa sonrió. No sabía si era posible que ella y Jack tuvieran un bebe, es decir…¡un momento! ¡¿Qué hacia ella pensando en eso?! Sus mejillas se tornaron rosas solo de la vergüenza —¿Qué pasa, Elsa?
—Nada…—respondió rápidamente, escondiendo su rostro en el pecho del chico. Le encantaba su inocencia. No entendía como podía ser tan penosa para algunas cosas y en otras, fuerte y decidida, como cuando estaba desempeñando su papel como Reina. Ella era simplemente…increíble. Besó su cabello suavemente y sonrió. El momento era perfecto—¿Qué te parece si también tomamos una siesta? —preguntó ella aun escondida en su pecho, después de todo, ambos estaban algo cansados de seguirle el ritmo a ese par de niños. Jack sonrió.
—Me parece bien…
La princesa de Arendelle y el recolector de hielo esperaban ansiosos a los "náufragos". Anna era por naturaleza curiosa, por lo que, no le era muy fácil contenerse ante la llegada inminente de aquellas personas que, supuestamente, tenían algo que ver con ella.
—Anna, tranquilízate. — le dijo Kristoff mientras veía como su pelirroja novia caminaba de un lado a otro.
—¿Cómo me pides una cosa así? —preguntó sin detener su inquietante andar — ¿Y si son malas personas? ¿O si son asesinos? ¡¿Y si son agentes encubiertos que vienen a tomar posesión de Arendelle?! ¡Oh Dios mío, Elsa me deja a cargo y ya quieren invadirnos! ¡Debo avisarle a la Guardia Real! —Kristoff la tomó del brazo.
—¿Te das cuenta de que estas exagerando? —Anna respiró hondo, tranquilizándose.
—Tienes razón, lo siento, es solo que…—la chica tomó su mano delicadamente —estoy nerviosa y no se por qué.
—Sé que todo estará bien. —Kristoff se acercaba al rostro de su novia para darle un beso cuando la puerta frente a ellos se abrió de repente. Ambos chicos se separaron rápidamente.
—¡Princesa Anna! —vio como Gerda y Kai entraban emocionados y hasta con lagrimas en los ojos —¡Es un milagro! —exclamó Kai.
—¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué tanto al-?—pero no pudo terminar la frase. Gerda prácticamente la arrastró fuera del Castillo; Kristoff las siguió — ¿Qué pasa? —exigió saber. Gerda señaló al frente, Anna miró y…su mundo se detuvo. Frente a ella, había dos individuos, un hombre y una mujer. El hombre llevaba una larga barba, con el pelo largo y canoso mientras la mujer traía una melena castaña-rojiza muy larga. Sus ropas estaban sucias, rasgadas, totalmente desprolijas, pero eso no ocultaba sus identidades, ella sabía muy bien quienes eran…
—Oh por Dios…—susurró con lágrimas en sus ojos; era simplemente increíble.
—¿Ya se tienen que ir? —preguntó Jamie de manera triste.
—Lamentablemente sí —respondió Jack —, pero no se preocupen, ¿bien? Solo recuerden que aunque no me vean, yo siempre estaré ahí —el niño asintió.
—Fue un gusto conocerte, Elsa.
—¡Sí! —secundó Sophie a su hermano. Ambos niños abrazaron a la joven Reina.
—El gusto fue todo mío. —respondió, correspondiendo el abrazo— Me divertí mucho con ustedes.
—Nosotros también. —Jack tomó uno de las bolas de Cristal de North y abrió el portal.
—Todo listo. —dijo Jack. Tomó la mano de Elsa y la guió hacia el portal. Ambos jóvenes se despidieron nuevamente de los niños, para luego, saltar en el portal y aparecer frente al taller de North. —¿Te divertiste?
—No sabes cuánto…—respondió feliz. No recordaba la última vez que había tenido tanta diversión; fue relajante y bueno para ella. Jack la atrajo hacia él y le plantó un tierno beso en los labios.
—Me alegro de escuchar eso…Esa era la idea. —dijo — Sabia que Jamie y Sophie serian más que capaces de des-estresarte. —Elsa no dijo nada. Tomó de su mano y lo arrastró hasta el taller.
—¡Estamos aquí! —gritó Jack. De inmediato, escucharon unos pasos apresurados que extrañó a la pareja.
—¡Elsa! ¡Gracias a Dios que llegaste! —exclamó North.
—¿Qué ocurre, Nicholas? —preguntó Elsa cuando el guardián hizo acto de presencia.
—El Hombre de la Luna me ha contactado. —comenzó a explicar. — Dice que necesitas ir a Arendelle; algo está pasando y te necesitan allá. —el semblante de Elsa denotó miedo. ¿Algo pasaba en Arendelle? ¿Anna estaba bien? Debía averiguarlo…
La joven Reina no esperó mas respuesta que aquella. Subió a su habitación temporal y reunió sus cosas rápidamente. Debía llegar lo más rápido posible y averiguar qué estaba pasando. Bajó nuevamente al salón principal donde Jack y North la esperaban.
—Lamento tener que irme tan apresuradamente, Nicholas. —dijo la joven Reina entre apurada y apenada. —Le agradezco mucho la hospitalidad. —North sonrió complacido, abrazando a la rubia.
—No hay de qué; para mí fue un placer. Ahora ve con tu Reino; te necesitan. —ella asintió.
—Muy bien, ¡vámonos! —dijo el joven Guardián. Elsa frunció el ceño y lo tomó del brazo.
—¿A dónde crees que vas?
—A Arendelle contigo. —dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
—No, tú te quedas aquí; puede ser peligroso.
—Sí, tienes razón. Ojalá fuera inmortal. Oh, espera, lo soy —dijo con una gran sonrisa en su rostro — Anda, ya vámonos. — Elsa miró a North por ayuda.
—Sabes que irá de todos modos…
—Lo sé. —North lanzó la bola de crista frente a los chicos creando el tercer portal que los dos jóvenes utilizarían ese día. Elsa se despidió por última vez de North, saltó al portal tomando la mano de Jack, para luego aparecer en los Jardines del Castillo. Ya era de noche y él lugar estaba extrañamente tranquilo.
—Bueno…no veo ninguna guerra o invasión. Es una buena señal, ¿no?
—Eso creo…—Jack tomó sus valijas y la llevó hasta le entrada mientras Elsa utilizaba sus poderes para crear sobre ella aquel vestido azul tan característico de ella. La joven Reina abrió las puertas para que el joven Guardián pudiera entrar todas sus pertenencias. El lugar estaba muy tranquilo, cosa rara teniendo en cuenta que Anna estaba a cargo — ¡Anna! —llamó la rubia. En cuestión de segundos, escuchó unos pasos acercarse rápidamente.
—¡Elsa! — exclamó la pelirroja apareciendo en la habitación. La joven rubia recibió con los brazos abiertos a su hermana menor, abrazándola totalmente feliz de por fin verla. —¡Me alegro tanto de que hayas regresado! —la pelirroja notó al Guardián al lado de su hermana —Hola a ti también, Jack — el guardián le sonrió en forma de saludo.
—A mi también. —respondió. — ¿Qué es lo que ocurre, Anna? ¿Por qué todo está tan…tranquilo? ¿Ocurrió algo?
—Sí, Elsa…no podrás creerlo. ¡Es un verdadero milagro! —
— ¿Milagro? ¿De qué estás hablando?
—Elsa…— la joven rubia se petrificó en su lugar al escuchar esa voz potente y masculina que tenia tanto no escuchaba y pensaba nunca volvería a escuchar. Miró hacia la dirección de la voz y…ahí estaban. A pesar de lo desaliñado que se veían, jamás podría olvidar aquellos rostros familiares. No podía creerlo…Su respiración se hizo errática, su visión se nubló, producto del ataque de ansiedad que estaba teniendo. Jack notó como su novia temblaba y se acercó a ella, tomando su temblorosa mano.
— ¿Quiénes son ellos, Anna? ¿Pueden verme?—cuando Anna iba a responder, uno de los náufragos habló: el hombre.
—Claro que podemos verte. ¿Quién eres y por qué estas tan cerca de Elsa?
—Soy Jack Frost y soy su novio. — todos los presentes se sorprendieron ante esa afirmación. — ¿Quiénes son ustedes? —en ese momento, Elsa apretó su mano. Todos miraron a la joven rubia que no salía de su asombro —Elsa… ¿Quiénes son? ¿Por qué te ha impactado tanto verlos? —sin apartar la vista de aquellas dos figuras, la joven Reina respondió.
—Jack…son mis padres…
¡Hello! De seguro no esperaban eso :D; el presentimiento de Anna no estaba tan errado después de todo. Por eso alteré las edades, para que su naufragio solo durara un año. Ah y por cierto, en el próximo capítulo, cierto Rey de las Pesadillas hará aparición. Lamento tanto la demora, pero espero que el capitulo lo recompensara. Espero que les haya gustado y perdonen cualquier error que se me haya escapado xD
Gracias por los nuevos favs y follows y a: Liliana Galadriel, MyobiXHitachiin, Nastinka, gisecorrea9 y Sweet TroubleMaker por sus reviews en el capitulo pasado. Significan un mundo para mí.
Como siempre, gracias por leer y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;)
Cuídense,
Bye!
