Frozen es de Disney y Rise of The Guardians es de Dreamworks. Solo hago esto para su entretenimiento y para mi diversión.


─Bien, ya estoy calmado; comiencen a explicar. ─los guardianes de la niñez restantes se miraron entre sí. Fue una verdadera odisea tranquilizar a Jack después de ponerlo al tanto de las noticias. ─ ¿Cómo es posible que Pitch haya vuelto y qué tiene que ver Elsa en esto?

─No lo sabemos. ─respondió North por todos.

─ ¿Qué haremos al respecto?

─No lo sabemos.

─ ¿Con cuánto tiempo disponemos?

─No lo sabemos.

─ ¿Hay algo que sí sepan? ─preguntó entre dientes, notablemente enojado.

─Solo sabemos que está de vuelta y por alguna razón, él está interesado en Elsa. ─comenzó a decir Tooth ─ El problema es identificar qué tipo de interés tiene él en ella.

─ ¿A qué te refieres?

─Bueno, mocoso…─intervino Bunny─ Hasta ahora solo existen dos alternativas: La primera, es que él la quiera utilizar para contrarrestar tus poderes, ya que, ella posee poderes de hielo y unos muy fuertes que fácilmente podrían competir con los tuyos y la segunda…─el guardián suspiró. ─ Elsa es una chica muy bella y, así como tú te enamoraste de ella, él podría haber…

─ Ni siquiera lo digas, ¿bien? ─pasó sus manos por su rostro. Ninguna de esas opciones era alentadora. ─ ¿Por qué el Hombre de la Luna no quería que me enterara? Elsa es mi novia y yo podría protegerla mejor sabiendo la situación.

─Lo más seguro es que no quiere que descuides tus labores por quedarte a cuidarla.

─En estos momentos, lo más importante es la seguridad de Elsa.

─Eso lo entendemos, Jack, pero tú, al igual que Tooth y Meme, eres un guardián con actividades diarias y no puedes descuidarlas. ─ Jack bufó. ─Jackson, no quiero una rabieta…─advirtió North.

─No es una rabieta. Estoy molesto porque ustedes parecen no entender la gravedad de la situación. ─respondió. ─Pitch es peligroso; Elsa es muy inocente y él puede…

─Jack…─Tooth colocó su mano en el hombre del joven guardián. ─ Estamos preocupados al igual que tú, pero no podemos detener todo por la situación que enfrentamos…ella no querrá que lo hagas.

─Y ese es otro punto…─ comenzó a decir North. ─Elsa no se puede enterar. ─ Jack respiró hondo.

─Entonces… ¿qué hago? ¿Consigo palomitas de maíz para sentarme a ver el espectáculo?

─ Jack, tienes que entender que Pitch se fortalece gracias al miedo, si se lo decimos, temerá por su seguridad y la de su recién reencontrada familia y eso no es bueno; es mejor que viva en la ignorancia ─ Jack frunció el ceño; odiaba cuando tenían razón.

─¿Cuál es el plan a partir de ahora? ─ preguntó derrotado. Aunque no quisiese admitirlo, ellos tenían razón. Todo fuese por el bien de Elsa.

─Volverás a Arendelle y le dirás a Elsa que estarás haciendo tus deberes como guardia, lo cual es verdad, y que volverás en cuando puedas; Bunny yo estaremos al pendiente de cualquier eventualidad que pueda ocurrir referente a Pitch. Y Meme le otorgará una dosis mayor de sus arenas sobre ella para bloquear cualquier intento de comunicarse con ella a través de sueños. ─explicó North. ─ Sé que te preocupa la situación; nosotros también estamos preocupados, pero por ahora, es lo único que podemos hacer.

Jack asintió no muy convencido. No le agradaba la idea de mantenerse a la expectativa. El luchó contra Pitch antes y sabía lo despiadado que él podría llegar a ser. No lo quería cerca de Elsa…Por los momentos, debía seguir el plan que North le había explicado. Tomó su bastón y sin despedirse, emprendió vuelo hacia Arendelle.


Elsa revisaba los papeles frente a ella cuidadosamente. Después de todo lo que había pasado en los meses anteriores, ella necesitaba asegurarse que en el ámbito económico, su Reino iba por buen camino. Por eso, se encontraba reunida con el gerente financiero del Reino.

─No creo que sea necesario subir los impuestos.

─Pero Reina…

─Según estos reportes, todo anda a la perfección; no veo la necesidad de cobrarles impuestos más altos, si todo está como debería estar.

─Es que Reina…así los funcionarios estarían más felices con usted. ─Elsa lo observó indignada al entender a lo que se refería.

─ Es decir, que usted quiere que yo les aumente los impuestos a los ciudadanos porque ustedes quieren un aumento de salario…─ lo que le pedían era absurdo.

─Entienda, su Alteza, es importante que todos estén de su lado.

─Todos están de mi lado…

─Lo estarían aún más si tuviesen más capital para asuntos recreativos; podemos decir que debido a las cosechas que se arruinaron por su descuido y es necesario recuperar el dinero perdido en dichos productos. ─ Elsa lo miró aún más ofendida que antes. A parte de que sugería que debía iniciar una corrupción en su mandato, también le echaba en cara el incidente con sus poderes. ─ Así todos la querrán aún más…

─La respuesta es no. ─respondió autoritariamente. ─No me importa si todos los funcionarios me detesten como consecuencia; no comprometeré la calidad de vida de mi pueblo porque ustedes quieran mejores vacaciones. ─respondió. ─ Ahora retírese, antes de que prescinda de sus servicios de manera permanente. ─ En ningún momento elevó su voz; no valía la pena gastar sus energías en una persona así.

Una serie de aplausos inundaron el lugar.

Tanto la Reina como el gerente observaron hacia la puerta, encontrándose con el antiguo Rey de Arendelle.

─Padre, ¿qué hace aquí?

─Ya me retiro, señor. ─el Rey asintió. Elsa miraba confundida la escena. El hombre con el que anteriormente había estado hablando, abandonó el despacho real, dejando a padre e hija solos.

─ ¿Qué está pasando?

─ Toda esta reunión fue una farsa. ─Elsa frunció el ceño. ─ Quería ver si eras capaz de manejar una situación como ésta. ─ Para la rubia, fue un golpe bajo. Que planeara todo ese teatrito para ver si podía manejar una situación de dificultad, solo probaba que su padre no confiaba en ella.

─ ¿En serio, papá? ¿Acaso crees que soy una niña? ─respondió. ─ Este espectáculo que armaste aquí, solo ocasionó que perdiera tiempo valioso.

─Necesitaba ver si eras capaz de tomar buenas decisiones por tu cuenta; desde que volví, he dudado de tu buen juicio.

─ ¿Perdón? ─ la joven Reina, quien había permanecido en su sillón todo el tiempo, se puso de pie y se acercó a su padre, con los brazos cruzados y su ceño fruncido. ─ ¿Se puede saber qué cosas he hecho para que dudes de mi buen juicio?

─Empezando por tu nuevo guardarropa y estilo…─ Elsa se observó a sí misma. Estaba vistiendo un sencillo conjunto de pantalones negros, una blusa de bolados blanca, acompañada de una chaqueta negra de oficina, con zapatos de plataforma y optó por dejar su cabello suelto. No entendía cuál era su problema, ella no se estaba exhibiendo.

─ ¿Qué tiene?

─ ¿Por qué ya no usas vestidos?

─Sí los uso, pero tengo que diversificar mi armario; tengo que estar actualizada en todo. ─él se mantuvo callado. ─ No estoy exponiéndome.

─ No lo veo de ese modo. ─rebatió. ─Eres una Reina…

─…de 19 años. ─terminó ella de decir. ─ ¿Qué más quieres reclamarme?

─ ¿Te parece bien que utilices tus poderes indiscriminadamente?

─No lo hago.

─ ¿No? ¿Qué me dices de la demostración en el hospital?

─Fueron trucos sencillos que jamás lastimarían a alguien; ya puedo controlar mis poderes.

─Eso fue exactamente lo mismo que nos decías antes de que ocurriese el accidente con Anna. ─La rubia abrió los ojos en sorpresa.

─No puedo creer lo que estoy escuchando. ─La incredulidad que plagó el rostro de la chica. Él sabía muy bien lo delicado que era ese asunto para ella y no podía creer que lo utilizara en su contra. ─Eso es un golpe bajo, padre; ni siquiera viene al caso.

─ ¡Esa es otra cosa, Elsa! ─exclamó. ─ ¡Estás muy rebelde!

Bien…ya le había colmado la paciencia.

─ ¿Por qué? ¿Por trazar mi propio camino? No puedes controlar mi vida. ─dijo con veneno en su voz.

─Estoy seguro de que tu actitud tiene que ver con ese tal Jack. ─ y allí estaba otra de las cosas que le molestaba porque escapaban de su control.

─Ni siquiera lo conoces.

─No es necesario que lo haga; ya me di cuenta de que es un fenómeno.

─ ¿Por qué? ¿Por qué tiene poderes de hielo? Pues entérate que tu hija también los tiene. ─Agdar respiró profundo. Su hija era terca.

─No me refiero a eso, es solo que él no es de la realeza; tú necesitas casarte con alguien de sociedad que asegure algún bienestar futuro para el Reino y para ti misma.

─Oh, pero claro. ─respondió ella de manera irónica. ─Alguien como Hans para que traté de apoderarse del Reino y de paso, asesinar a tus dos hijas. ─Estaba harta de aquella pelea sin sentido. ─No soy la Elsa que dejaste hace un año atrás; cambié y soy más feliz ahora. Si no puedes entenderlo…

─Sí puedo entenderlo, pero también eres la Reina, cuando yo reinaba…

─Ese es otro detalle: Ya no lo haces más, ¿bien? Yo soy la Reina actual y no puedes simplemente tratar de gobernar Arendelle a través de mí. ─ No quería ser ruda, pero quería dar por terminada esa conversación. Su padre, el hombre que estuvo presente en muchas de sus innumerables horas de entrenamiento como futura heredera a la corona, demostró que no confiaba en ella. ─Ahora, por favor, retírese, tengo muchos asuntos que atender. ─ Con toda la dignidad que le quedaba, Elsa le dio la espalda a su padre, tomó unos papeles y comenzó a leerlos como si fuesen importantes. Casi de inmediato, escuchó como la puerta se cerraba.

Suspiró.

Era la primera conversación que tenía con su padre desde que había llegado y salió terriblemente mal.


─Están casi listas, Anna. ─ informó Kristoff.

─ ¡Huele delicioso! ─ expresó la pelirroja. La pareja tuvo la idea de realizar un pequeño asado al aire libre, para aprovechar el bello atardecer que prometía vislumbrarse ese día. Kristoff preparó todo lo relacionado a la parrilla y demás mientras Anna conseguía las carnes que asarían, junto a algunos vegetales para acompañar.

─Espera a que las pruebes, ─ afirmó. Vertió un poco más de salsa sobre la carne. ─Estará lista pronto…mientras tanto, ¿por qué no le haces compañía a tu madre? ─ Anna lo miró confundida, no entendiendo por qué le decía eso. Kristoff hizo un gesto disimulado con la cabeza. Anna giró en sus talones y en efecto, en la entrada de la residencia, se encontraba Idun. ─ Ve con ella; yo te avisaré cuando esté todo listo. ─ Anna le sonrió al rubio. Le dio un pequeño beso en la mejilla y caminó hacia su madre.

─Hola, mamá, ¿qué haces por acá?

─Le pregunté a Kai si te había visto y me dijo que estabas acá. ─respondió. ─ Huele delicioso.

─Sí, Kristoff esta, prácticamente haciendo la cena. ─comentó ella. ─¿Quieres algún lugar donde sentarte? Puedo ir por una silla.

─ ¿Pero qué dices? Podemos tomar asiento aquí. ─ dijo refiriéndose al pequeño muro que separaba la vivienda del jardín. Tomó asiento y le hizo señas a su hija para que tomara asiento a su lado. ─ Y dime, Anna… ¿qué tal todo en tu vida? Ponme al día.

─Creo que lo más notable es aquel rubio a la distancia. ─ su madre sonrió. Su hija menor siempre había sido tan directa y jovial.

─ Para eso debes entender todo lo que pasó antes y la historia es algo larga.

─ Tengo tiempo y soy todo oídos. ─ desde su llegada, no había compartido una conversación real con su hija menor y esperaba poder cambiar eso pronto. Anna asintió, feliz de escucharla decir eso. Había extrañado tanto a sus padres…

─Todo comenzó el día de la coronación de Elsa…─y a partir de ahí, Anna le relató todo lo acontecido. Como ella, de ingenua, quería casarse con el primer príncipe que la había llenado de halagos; como Elsa, siendo buena hermana, se lo impidió; el descontrol de los poderes de Elsa que ella ocasionó, el invierno eterno, el escape de Elsa hacia las montañas, su travesía para encontrarla, Kristoff, Olaf, Hans, el corazón congelado…le contó todo y esperaba que su madre le creyera porque ahora que se lo contaba a alguien más…sonaba muy irreal.

─Vaya…─fue lo único que atinó a decir Idun; realmente era mucha información en tan poco tiempo. ─ Me alegro de que ustedes estén bien y que esos chicos las hayan cuidado tanto.

─ Jack y Kristoff han sido nuestros pilares en toda la situación, especialmente, al dar la cara al pueblo luego de todo el fiasco. Se han portado realmente bien con nosotras. ─Anna observó a su novio a la distancia. Daba gracias a Dios por haberlo conocido…

Idun observó a su hija. El brillo que veía en sus ojos cada vez que hablaba de ese chico, era innegablemente de amor. Si alguien podría provocarle un sentimiento tan bonito a su hija, no podía ser malo como pensaba su esposo.

─ ¿Y dónde está el muñeco de nieve? Olaf… ¿verdad?

─Fue a la montaña a visitar a Malvavisco; no le gusta que esté solito tanto tiempo.

Un tierno muñeco de nieve, visitando a otro…la lógica parecía no aplicar a la familia real.

─ ¡Anna! ─llamó Kristoff─ ¿Puedes ayudarme?

─Enseguida regreso. ─le dijo a su madre, para luego dirigirse al rubio. Idun observó cómo ambos jóvenes servían tres platos de comida y se dirigían hacia ella. ─ Aquí tienes, mamá. ─dijo la pelirroja mientras le extendía uno de los platos.

─Muchas gracias, querida.

─Espero que le guste. ─intervino Kristoff educadamente.

─De seguro que sí. ─respondió ella. ─No nos hemos presentado de manera formal: Soy Idun.

─Yo soy Kristoff Bjorgman, un placer. ─ La antigua Reina le sonrioo amablemente. El joven rubio se sentó al lado de su novia, dando inicio a una agradable conversación entre los tres.


Observó las paredes de su habitación cubiertas de hielo mientras abrazaba sus piernas y lloró aún más. Ella solo tenía 9 años, no debería estar llorando en la soledad de su habitación, pero es que se sentía tan culpable…Ella había lastimado a su hermana y, a pesar de que los trolls dijeron que Anna se recuperaría, ella no podía apartar la palabra monstruo de su mente.

Soy… un monstruo…─dijo entre hipidos. Ella ya no quería sus poderes. Antes le parecían geniales, pero ya no más, les tenía miedo y hasta rencor porque por culpa de ellos, ella no podía ser una niña normal.

Se acercó a la ventana y observó la luna por unos instantes, pensativa y con el semblante serio. Por alguna razón, no podía apartar la vista del astro celeste. Entró en una serie de trance mientras observaba como la luna parecía hacerse más grande ante sus ojos y de ella emergía una figura con forma de humano. Sintió una energía como nunca antes poseer su cuerpo y, por extraño que pareciese, no tenía miedo.

Yo no pienso que seas un monstruo…

La pequeña rubia salió de su ensoñación rápidamente al escuchar una voz a su lado. Frente a ella, podía ver la figura de un joven, aparentemente utilizando algún tipo de abrigo.

¿Quién…eres? ─preguntó con miedo. ¿Cómo entró esa persona sin ella notar su presencia? Debería gritar y pedir por ayuda; había un extraño en su alcoba. Sentía como el hielo se acumulaba en sus manos.

Soy alguien que quiere ser tu amigo…

Elsa se despertó sobresaltada. Observó a su alrededor, tratando de ubicarse y, por fin, entendió que estaba en su habitación. Ese sueño había sido tan vívido que parecía una especie de recuerdo, pero no…ella no tenía conocimiento de que algo así haya pasado. Simplemente fue un sueño, o por lo menos, eso creería por los momentos.

Escuchó un pequeño golpeteo en el cristal de su ventana. Dirigió su atención hacia allá y sonrió. Sin perder tiempo, caminó hacia allá y la abrió.

─ ¿Me extrañaste? ─preguntó. Elsa lo abrazó.

─Pensé que ya no vendrías.

─Lo sé; la reunión fue más larga de lo que esperaba. ─ella se separó de él un poco.

─ ¿Y qué te dijeron?

─Programamos mis futuras rondas mundiales, las cuales comienzan ahora, y puede ser que me ausente bastante. ─respondió, sorprendido con lo tranquilo que sonó al mentirle. No le gustaba hacerlo, pero era por su bien.

─Entiendo…─dijo desanimada.

─Lo siento, Elsa…

─No tienes por qué; es tu deber y debes cumplirlo. ─le sonrió ella. Por eso era que la quería tanto.

─ ¿Qué hay de ti? ¿Algo que contar? ─ella suspiró. ─ ¿Qué pasó?

─Discutí con mi padre.

─ ¿Por qué?

─Porque él no confía en mí; hoy armó todo un teatro para ponerme a prueba y cuando lo enfrenté, discutimos muy fuerte y cada quien se fue por su lado. ─dijo ─ Estaba tan enojada que cené en mi despacho; no quería ni siquiera encontrármelo por miedo a iniciar otro debate. ─ Jack acarició su cabello.

─No te desanimes; de seguro solo es un problema de adaptación. ─razonó─ De seguro, pronto entenderá que tú eres la Reina ahora y que debe respetarte.

─Eso espero…

─ ¡Oye, arriba ese ánimo! ─exclamó. Tomó su barbilla delicadamente y la besó. ─Todo será mejor…─respondió al finalizar el contacto. ─ No quiero ser aguafiestas, pero ya tengo que irme.

─ ¿Tan pronto? ─él asintió. ─ ¿No te puedes quedar un poco más? ¿Por lo menos hasta que me duerma? ─él pareció pensarlo. No debería, pero…se trataba de Elsa.

─Está bien…─ella sonrió contenta.

No sabía cómo se las arreglaba para convencerlo tan fácil; solo esperaba que Meme hiciese su segunda ronda y esparciera otra dosis de arenas mágicas sobre su Reina.


─ ¡Por fin, estamos todos! ─exclamó Bunny al ver que Meme llegaba. El guardián del sueño hizo algunas señas.

─Dice que solo tiene algunos minutos antes comenzar de nueva cuenta la ronda. ─explicó Tooth. ─ ¿Qué es lo que quiere el Hombre de la Luna esta vez?

─No lo sé, pero dijo que nos revelaría la verdad.

─ ¿La verdad sobre qué? ─preguntó el Conejo de Pascuas.

─La verdad sobre Jack y Elsa…

De inmediato, la habitación resplandeció con una luz cegadora y los guardianes presentes vieron una serie de imágenes pasar frente a sus ojos.


Lamento infinitamente la demora. Les juro que no es mi intención tardar tanto en actualizar, pero siempre ocurre algo. En fin, aquí reportándome con un nuevo capítulo que espero les haya gustado. Son casi las 1 am, por lo que, no he tenido tiempo de revisarlo bien, pero cuando esté más despierta, lo haré.

Les agradezco a todos ustedes que me han dejado reviews, favs y follows, demostrando su apoyo hacia la historia, A ti también lector tímido por leerlo, espero que pronto se animen a comentar.

Como siempre, siéntanse libres de comentar,

Cuídense un montón y hasta una próxima actualización,

Bye!