Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


─Genial…cuando pensé que esto no podría ponerse más raro…

─Pero…¿por qué el hombre de la Luna haría algo como eso? No tiene sentido…

─Según lo que pude entender, para que las cosas siguieran su curso natural. ─explica North. ─Elsa está comenzando a tener visiones, pero piensa que son sueños.

─¡¿Y en qué universo eso se considera normal?!

─Bunny, tranquilízate. ─pide Tooth, pero el guardián pareció no escucharle.

─¡Tenemos que proteger a Elsa sin decirle lo que acabamos de descubrir o por qué está teniendo visiones! ─exclama. ─Tenemos que actuar como si no supiéramos nada y rogar para que podamos intervenir a tiempo cuando Pitch quiera aparecer; es ilógico.

─Mucho de lo que hacemos no tiene lógica, Bunny, pero vale la pena al final. El Hombre de la Luna sabe lo que hace y si hizo aquello es porque realmente era necesario.

Por más impactados que estuviesen, no podían hacer nada más que aceptar las ordenes de su superior. Muchas veces dudaban de las decisiones que tomaba aquel que todo lo sabe aunque a la larga, todo salía bien, pero todos estos embrollos que había hecho en torno a la actual Reina de Arendelle, parecían no tener un propósito definido y mucho menos, un buen final.

─Bien, pero si las cosas se salen de control, vamos a tener que decírselo a Jack.

─Estoy de acuerdo. ─secunda Tooth, seguida por Meme.

─Esperemos a ver cómo se desenvuelven las cosas; después veremos cómo accionar.

Porque, a pesar de que no expresó verbalmente que estaba de acuerdo, North sabía que si las cosas se complicaban, él no iba a dudar en intervenir. Esperaba que no fuese necesario y que aquel que lo convirtió en guardián supiese exactamente lo que hacía; sino, por primera vez en su larga existencia, tendría que desobedecer al Hombre de la Luna.


Un mes pasó y los guardianes aun no sabían nada de Pitch, hecho que hacía que Jack estuviese más ansioso con el pasar del tiempo. Él estaba allí, esperando el mejor momento para atacar y eso era algo que los Guardianes sabían y temían no poder detenerlo si era cierto que Pitch había vuelto tan fuerte como el Hombre de la Luna les había dicho.

Por alguna razón, su plan involucraba a Elsa y por eso, ellos no habían dejado de vigilarla con la esperanza de poder prevenir algún ataque de Pitch hacia ella. También existía la opción de que solo quisiese a Elsa para lastimar a Jack; ninguna de las opciones era buena.

Por eso, Toothianna se encontraba en el jardín del Palacio de Arendelle, atenta ante cualquier eventualidad. No podía negar que estaba preocupada con toda esta situación. Cuando Jack se unió a los Guardianes, aparentó ser el chico autosuficiente que no necesitaba de nada ni de nadie, pero la verdad, es que ella notó su soledad, por lo que, de inmediato, trató de ser amable y compresiva con él, y hasta cierto punto, pensó que se sentía más feliz.

Hasta que llegó Elsa.

Allí fue que descubrió al verdadero Jack feliz. Sí, sabía que esa relación tendrá muchos obstáculos en el medio, como el hecho de que él es inmortal y ella no, pero ambos eran perfectos el uno para el otro y sería una pena que Pitch de alguna forma acabase con eso. Jack merece tener paz y por eso los Guardianes se estaban empeñando tanto en mantener a la chica a salvo, especialmente, después de lo que se enteraron a través del hombre de la Luna. No entendía por qué su superior había decidido hacer aquello, pero ella no era quien para intervenir; lo único que sabía era que, si se sabía la verdad, Jack no lo tomaría bien.

─ ¿Qué estás haciendo aquí? ─Tooth saltó de su sitio. ─ Lo siento; no pretendía asustarte.

─ Está bien; no pasa nada. ─ respondió rápidamente. Elsa se acercó al hada.

─Entonces…¿pasa algo?

─ No, nada. ─mintió el hada. ─ Solo estoy aquí porque…necesito actualizar mi ruta para recoger los dientes. ¡Sí, eso es! ─ exclamó orgullosa de poder inventar una excusa creíble. ─ La que tengo no está muy actualizada.

─ Ya veo…

─ Debería seguir con esto, así que, un gusto en verte, Elsa.

─ ¡Espera! ─ llamó la joven rubia al ver que la guardiana estaba por tomar vuelo. ─ ¿Has tenido noticias de Jack? ─ Tooth sonrió.

─ La última vez que supe algo de él fue hace dos días; estaba en América del Norte creando días nevados. Te mandó saludos y me dijo que te vigilara para que tus obligaciones de Reina no te mataran ─ Elsa sonrío. ─Bueno, ahora sí me tengo que ir; cuídate. ─ Elsa se despidió con un gesto de mano.

El último mes no había sido fácil para ella. Entre la ausencia de Jack, sus obligaciones de Reina y la tensión que se había formado entre su padre y ella, no había tenido un respiro real. Además, no dejaba de tener sueños extraños donde un hombre de piel gris y vestimenta totalmente negra, le hablaba y le solicitaba que se uniera a él. Aunque ese sueño en específico solo duraba algunos minutos y no volvía a ocurrir en toda la noche, le inquietaban a tal punto de que no podía olvidarlos y temía que la tomaran de loca al contárselo a alguien. Solo se lo confiaría a Jack y no sabía cuándo podría volver a verlo. Se recriminaba por no habérselo contado cuando estaba a su lado.

Suspiró.

No le quedaba de otra que esperar a que Jack volviera o que, por milagro, los sueños cesaran; no quería seguir perdiendo su paz por algo que tal vez, no significaba nada.


Pensé que nunca volverías…─ el rencor en su voz era evidente y el individuo lo notó. ¿Y cómo no? Se marchó por tres años y ni siquiera pudo avisarle a la chica, pero es que él tampoco pensó que tardaría tanto.

Ni siquiera sé que decir…

Entonces, simplemente vete…

Elsa, por favor…

Solo vete…─ al verla tan decidida, pensó por un pequeño instante en obedecerla, pero al final, él no podía darle ese gusto y más sabiendo que prácticamente, solo estaba él para ella.

No. No me iré.

No está a discusión.

Claro que sí; me fui por mucho tiempo y lo lamento; no pensé que me ausentaría tanto, pero ahora estoy aquí y no voy a dejarte en esta soledad de nuevo. ─ Así que te guste o no, me quedaré. ─ Elsa chilló en frustración.

Haz lo que quieras…

Elsa despertó con un pequeño sobresalto. No entendía que le estaba pasando a sus sueños; algunos eran con el extraño hombre vestido de negro que no hacía más que asustarla, otros con un chico al que no podía identificar y que, por alguna razón, sentía debía hacerlo. Estaba comenzando a dudar que fueran sueños…¿Era posible que se tratara de recuerdos? Sí era así…¿por qué no los tenía presente? Era realmente confuso para ella y no sabía qué más hacer.

Se sentó en la cama, presa aun del sueño que había tenido. Nadie había estado con ella en sus años de encierro y no entendía por qué seguía apareciendo aquel chico en sus sueños. ¿Por qué no podía visualizar su rostro?

¿Por qué se sentía tan a gusto cuando soñaba con él?

─ Al parecer, esta noche nuestro encuentro será presencial, mi Reina. ─ Elsa se alertó de inmediato al escuchar aquella voz. Observó hacia todas direcciones posibles buscando al dueño de la misma, hasta que, por fin, vio una figura sombría emerger de la oscuridad.

─ ¿Quién es usted? ─ preguntó con autoridad, a pesar de que por dentro estaba aterrada. Era de madrugada y un hombre desconocido había burlado las estrictas seguridades del lugar e irrumpido en su habitación sin previo aviso; obvio estaba aterrado.

─ ¿Qué pasa, Elsa? ¿No recuerdas nuestros encuentros? ─ el hombre da unos pasos al frente y en el momento en que llegó al punto exacto donde la luz de la Luna lo alumbraba, Elsa palideció.

─No puede ser…─ Era él; el mismo hombre tenebroso que aparecía en sus pesadillas. Elsa saltó de la cama y trató de correr a la puerta, pero Pitch fue más rápido. Desapareció para aparecer en cuestión de segundos frente a la puerta. ─ ¿Cómo…?

─ Me alegra ver que me recuerdas…

─ ¡No te acerques! ─ amenazó elevando sus brazos. ─ No eres real; esto es un sueño nada más. ─ sonrió con burla.

─ Soy tan real como lo es Jack. ─ expresó sin dejar de acercarse en ningún momento. Elsa lanzó una ráfaga de hielo hacia su dirección.

─ No bromeo; no te acerques más. ─ advirtió. ─ ¿Quién eres?

─ Mi nombre es Pitch Black; me he presentado varias veces en tus sueños, ¿no? De seguro Jack te ha hablado de mí, pero no le hagas caso; es un celoso. ─ Estaba en la gloria al sentir el miedo emanar de ella y es que eso le encantaba, especialmente por la inocencia que aún tenía la chica en su ser, sin mencionar aquella belleza que le quitaría el aliento a cualquiera. La necesitaba para poder sumergir el mundo en sus días más oscuros. Esperaba que quisiera acceder por las buenas a sus demandas, de lo contrario, tendría que obligarla. ─ Lamento importunarte tan descaradamente, pero no puedo evitar caer ante tus encantos.

─Aléjate…─ Jack le había contado de un enemigo que había vencido junto a los guardianes, y si era el mismo sujeto, era peligroso y no podía bajar la guardia.

─ Oh, vamos; solo quiero charlar contigo; hablar del futuro y…

─ No tenemos nada de qué hablar; no quiero nada que ver contigo…

─ Elsa, no lo hagas difícil, querida. Solo será peor para ti. ─ ella sigue retrocediendo hasta que choca con la cama y se distrajo por un segundo. Segundo que Pitch aprovechó. Transformándose en arena negra, se escabulló hasta llegar a ella, volviendo a su forma original, la empujó a la cama y se colocó sobre ella inmovilizándola; tomando sus manos sobre su cabeza con una mano y tapándole la boca con la otra. ─ Ahora que tengo tu completa atención…─dijo con burla, extasiado por el miedo que sentía emanar de ella y los esfuerzos en vano que realizaba para liberarse. Podía ver cómo la sabana que cubría el colchón y la pared cercana comenzaban a congelarse y no podía sentirse más victorioso de lo que ya estaba. ─ ¿Sabías que, desde que eras una pequeña niña, llamaste mi atención? No creas que de manera perversa, es solo que…el miedo que te generaba tus poderes, era una gran fuente de energía para mí, pero por asuntos, digamos… personales, dejé de observarte por un tiempo. Grata fue mi sorpresa al percatarme de…─ Pitch acarició su mejilla suavemente con su puntiaguda nariz. ─ lo hermosa que te habías convertido. Seré directo contigo: me encantas, Elsa y quiero que me ayudes a conquistar este mundo. Con tus poderes y los míos seremos inseparables y pronto…crearemos un ser que nos represente; ¿te imaginas? Un bebé que contenga nuestros poderes. Finalmente, vencería a los Guardianes.

Elsa abrió los ojos en puro horror. Estaba demente si creía que cooperaría en cualquier parte de su retorcido plan. No iba a unirse a él para someter al mundo en sus días más oscuros, no utilizaría sus poderes en contra de los Guardianes y mucho menos, aceptaría concebir un niño con este hombre.

Elsa volvió a forcejear con todas sus fuerzas: la tenía inmovilizada completamente. Estaba desesperada por quitárselo de encima y más aún al ver esa mirada penetrante sobre ella. Su única oportunidad era la mano que cubría su boca, así que, forcejeó hasta que pudo librarse un poco y morderla. Él gritó de dolor.

─ ¡No haré nada a tu favor! ─ le dijo, causando que el semblante del hombre sombrío cambiara a uno de furia, tomándola de manera brusca del rostro.

─ Trato de ser amable contigo; no lo arruines.

─ Pero yo no quiero serlo contigo. ─ estaba harta de sentirse reprimida y con miedo: no le iba a dar el gusto a este…individuo de seguir jugando con su mente. Estaba harta; así de sencillo. ─ No hay forma de que te ayude y mucho menos de que puedas ganarle a los Guardianes. Te volverán a derrotar como han hecho anteriormente…─él la abofeteó.

─ Te vas a arrepentir…─ y en el preciso momento en que levantó sus brazos para atacarla, ella se le adelantó y lo mandó a volar de un ataque. Elsa se reincorporó rápidamente de la cama y se puso en guardia. Pitch, preso de la cólera, comenzó a lanzar sus arenas negras hacia ella, las cuales ella congelaba antes de que llegasen a tan siquiera tocarle─ No sabes el error que estás cometiendo…─ sigue atacándola, pero Elsa tampoco le daba tregua. No solo se defendía, para sorpresa de Pitch, ella se había recuperado del estupor que le causó su visita, y se encontraba dándole una muy buena pelea.

Sus poderes eran tan o más fuertes que los de Jack.

Durante un breve segundo, Pitch cesó su ataque para esquivar uno que Elsa le había lanzado, lo que ésta aprovechó a la perfección. Lanzó un rayo de hielo hacia él, pegándola a la pared en un duro golpe.

─ El único error que cometí en todos estos años fue sentir miedo y regalarte fuerzas para seguir aterrorizando a los niños. ─ En ese momento, una brillante luz adornó la habitación.

─ ¡Elsa! ─ escuchó una voz familiar a sus espaldas; los guardianes habían llegado. Se desconcentró prácticamente de inmediato, cosa que Pitch aprovechó para liberarse de sus ataduras de hielo y escapar por la ventana. ─ ¡Oh no, se escapa! ─ exclamó el hada.

─ ¡Eso lo veremos! ─ exclamó Bunny saliendo rápidamente detrás de Pitch en compañía de Meme.

─ Elsa, ¿estás bien? ¿Te lastimó? ─ pregunta Tooth acercándose a la conmocionada Reina. La adrenalina estaba abandonando su sistema rápidamente y era más consciente de lo que acababa de pasar.

─Estoy bien.

─ Lo lamentamos tanto, Elsa; no nos percatamos de que estaba aquí. ─ se disculpó North. Fue una gran sorpresa para Bunny, que era el que estaba de guardia a esa hora, ver como las ventanas de Elsa de congelaban ante sus ojos. Mandó la señal de alerta y en cuestión de segundos, los demás guardianes aparecieron.

─ ¡¿ Qué es lo que pasa?! ¿Por qué hay tanto…?─ Anna calló al ver el escenario que era la habitación de su hermana mayor. ─ ¡¿Qué pasó aquí?!

─ Es una larga historia…─ intervino Tooth.

─ Por ahora, lo importante es que Elsa está bien. ─ North observó a la joven rubia. ─ ¿Necesitas algo, Elsa?

─Sí…a Jack; lo necesito aquí.

North asintió; era lo mínimo que podían hacer después de semejante descuido de su parte. Ya no había dudas: Pitch no venía por Jack, venía por Elsa. Sin mediar palabra alguna, salió de la habitación en busca del joven Guardián.


Todo pasó tan rápido.

En un momento, estaba en Norteamérica haciendo sus rondas habituales y al siguiente, estaba en el trineo de North con destino a Arendelle. ¿Y cómo no? Cuando las palabras Pitch y Elsa se juntaron en una misma oración, Jack no dudó ni por un segundo en ir con North, quien por cierto, no quiso explicarle en detalle, alegando que es algo que deberían discutir cuando llegasen al lugar.

Por eso, en el preciso momento en que el trineo tocó tierra en el jardín de la enorme residencia Arendelle, Jack se dirigió hacia la habitación de Elsa, donde la encontró sentada en la cama, acompañada por Anna y los demás guardianes.

─ Elsa…─susurró con alivio, se acercó a ella y la abrazó. Por la manera en que se aferró a él, supo que, no solamente lo había extrañado, también seguía en shock por todo lo que había pasado. Se separó de ella, la tomó del rostro para que lo mirase y enfureció ante el golpe que vio en su mejilla ─ ¿Estas bien? ─ ella negó con la cabeza. Jack dirigió su atención a los guardianes. ─ ¿Dónde está?

─ Se escapó. ─ dijo Bunny notablemente enojado.

─ ¡¿Qué se supone que pasó?! ─ exclamó Jack enojado. ─ ¿No se supone que estaban vigilando?

─ ¿Vigilando? ─ preguntan Elsa y Anna al mismo tiempo.

─ A ver: ─Elsa observó a los presentes seriamente. ─ ¿Ustedes estaban enterados de esto? ─los guardianes se mantuvieron en silencio. ─ ¿Jack? ─el guardián suspiró con resignación.

─ ¿Pueden dejarnos a solas un momento? ─ pidió Jack a los presentes, los cuales, cumplieron su petición. Se notaba que esa conversación era por demás privada.

─ ¿Y bien? ─ preguntó Elsa.

─ Estaba al tanto de algunas cosas…─ Elsa lo observó seriamente y Jack entendió de inmediato que estaba molesta. ─ Quería decírtelo, pero no podía.

─ ¿Por qué?

─ Porque no sabíamos que estaba buscando; pensamos que me buscaba a mí y por eso, he estado ausente durante un tiempo, pensando que Pitch iría tras mí; pero me equivoqué.

─ ¿Por qué no me dijiste?

─ Porque no quería asustarte, ¿bien? Sabía que Pitch había puesto el ojo sobre ti, pero pensé que solo lo hacía porque yo estaba conviviendo contigo y que si me alejaba todo estaría bien, pero me equivoqué. ─ Jack se sentó a su lado y la observó con arrepentimiento en sus ojos. ─ Lamento tanto no haberte contado, pero es que…ya he tratado con él antes y lo último que quería era involucrarte en algo que tenga que ver con él ─ explicó. ─ Sé que verlo por primera vez debió ser…

─ No es la primera vez que lo veo. ─ dice interrumpiéndolo.

─ ¿Qué?

─ Ha estado hablándome a través de sueños; nunca pensé que fuese real.

─ ¿Por qué no dijiste nada?

─ ¿Cómo iba a saber que el hombre era real? Además, no creí que fuera algo de vital importancia. ─ Jack la observó preocupada. ¿Cómo era posible que Pitch pudiese burlar la seguridad que Meme había puesto sobre Elsa?

─ ¿Te dijo algo? ─ preguntó el guardián.

─ En los sueños, solo hablaba de unirme a él y siempre quería acercarse a mí, como si quisiera…seducirme. ─ admitió incómoda. ─ Pensé que era mi imaginación, pero con lo de hoy, yo…no me siento segura.

─ Elsa, necesito que me cuentes. ¿Qué pasó? ─ la joven Reina se estremeció de tan solo evocar ese momento y es que, a pesar de que logró controlarlo, caía en cuenta de que aquel hombre era más peligroso de lo que pensaba.

─ Estaba durmiendo y soñé con otro hombre.

─ ¿Quién?

─ No lo sé; no puedo reconocerlo; lo que sí sé es que parecen recuerdos, pero no puedo ubicarlos. ─ explicó. ─ El punto es que, en algún punto, me desperté, escuché su voz y me petrifiqué cuando lo vi porque nunca pasó por mi cabeza que él era real. Intenté huir, pero él me lo impidió, así que, traté de defenderme, pero en un descuido, me tomó e inmovilizó en la cama…

─ ¿Qué…hizo? ─ rogaba para que la historia no se pusiese peor. Su autocontrol estaba al límite.

─ No lo dejé hacer mucho; solo llegó a explicarme su retorcido plan; Quiere sumergir al mundo en sus días más oscuros, pretende que lo ayude y que…

─ ¿Qué?

─ Quiere que le dé un hijo…─ Jack abrió los ojos en pura sorpresa, sintiendo como la ira y los celos recorrían su cuerpo.

─ ¡¿Quién se cree que es?! ─ se levantó de la cama, iracundo de lo que acababa de escuchar.

─ Jack…─ El guardián respiró hondo como un intento de tranquilizarse en vano, pero es que tan solo al escuchar las intenciones de Pitch, le ardía la sangre. No tenía la menor duda de que si Elsa no hubiese logrado defenderse, Pitch hubiese hecho lo impensable con ella. ─ Estoy bien…

─ Lo sé, pero va a volver y no puedo dejar que se te vuelva a acercar. ─ declaró. ─ No hay manera de que permita que eso pase. ─ Me asusta que pueda hacer; no creo que sea posible que puedan…concebir; así que su intención contigo es mas perversa. ─ Es muy posible que Pitch quisiese involucrar a un tercero para llegar a su cometido.

─ Quiere un bebé que combine sus poderes y los míos para poder derrotarlos. Yo no…─ Jack se acercó a ella, consciente de que Elsa tenía un sinfín de emociones en el momento; podía verlo claramente por el esfuerzo sobrehumano que estaba haciendo para controlar sus poderes. Tomó las temblorosas manos de su novia, haciendo que esta le dirigiese la mirada.

─ No voy a dejar que se te acerque, Elsa; esa no es una opción para mí.

─Yo solo…tengo miedo. ─ No mentía; al enfrentarse a aquel despreciable ser, no temió ni por un momento, pero es que es muy diferente cuando tratas de protegerte en el momento a cuando te das cuenta de que realmente, es solo el inicio de algo mucho más aterrador y serio de lo que se podría imaginar.

─ Yo no dejaré que nada malo te pase, Elsa. Te lo prometo y sabes que yo nunca rompo una promesa. ─ ella le dedicó una pequeña sonrisa, un poco más tranquila de escuchar esas palabras. Acercó su rostro al de ella y la besó dulcemente. ─ Te protegeré; lo juro.

Ella no tenía razones para dudar de sus palabras; si él decía que la protegería, no tenía dudas de que eso haría. Así que, a pesar de que seguía un poco asustada por toda la situación y un poquito molesta por el hecho de que Jack le ocultara todo el asunto, se refugió entre sus brazos. No podía culparlo por querer protegerla ni tampoco por pensar que lo mejor era dejarla vivir en la ignorancia, ya que, por mucho tiempo, ella pensó que esa era la opción más idónea para proteger a los demás. Jack podía no decírselo, pero ella sabía que estaba preocupado. En cada ocasión que Jack se refirió a él, al "Coco" como ella llegó a conocerlo en sus relatos, su semblante cambiaba y se notaba que no era un tema de su agrado. Ella tenía que tener fe de que, como siempre, los Guardianes podrán combatirle.


─ Meme, ¿seguro que todos duermen? ─ el Guardian asintió. En el momento en que se dio la voz de alarma, como medida preventiva, Meme lanzó sus arenas a todos las personas que se encontraban en el Castillo. No entendía por qué ni Anna ni Elsa habían sucumbido ante sus poderes, pero por los momentos, no era un asunto de importancia.

─ Creo que estamos en estado de emergencia. ─ argumentó Tooth. Todos habían escuchado lo que Elsa le había relatado a Jack y estaban convencidos de que este era el comienzo de algo sumamente siniestro. ─ ¿Un bebé? ¿Quiere un bebé? ¿Acaso se ha vuelto loco? Ni siquiera sabemos si eso es posible…

─Tenemos que protegerla; no podemos simplemente irnos y dejarla aquí. ─ dijo Bunny. ─ Él volverá, eso es seguro.

─ Lo sé, pero no sé si querrá alejarse de Arendelle por mucho tiempo.

─ ¡Esto no es cuestión de querer! Su vida está en riesgo.

─ Bunny tiene razón, ─ interviebe el hada. ─ Ahora que sabemos que va detrás de Elsa, no podemos dejar esto así. Él quiere de alguna forma reclutar a Elsa para sus fines y eso no se lo podemos permitir.

─ Además, no creo que ese capricho del bebé solo sea para utilizarlo en nuestra contra; creo que está obsesionado con Elsa y buscará todos los medios para llevársela. La quiere a ella y lastimará a Jack en el proceso.

─ Tendrá que acatar nuestras medidas si quiere protegerse; no hay otra opción. ─ expresó North. ─ Ahora bien, debemos hablar con el Hombre de la Luna primero. Está confirmado: ella está recordando. ─ los Guardianes se mantuvieron en silencio.

─ ¿Sabes si Jack sospecha algo? ─preguntó Tooth. ─No estoy segura de que debamos seguir ocultándoselo…

─ Aun así, debemos hacerlo; son órdenes directas y no podemos desobedecerlas.

North, al igual que los demás Guardines, quería que Jack supiese toda la verdad, pero si el Hombre de la Luna no consideraba propicio que lo supieran, él no podía hacer nada al respecto. Tarde o temprano, la verdad saldría a la luz. Solo esperaba que cuando pasase, las cosas no se pusieran aun peor.


Rompió, azotó y lanzó todos los objetos que tenía al alcance en su guarida. Estaba furioso por las palabras de Elsa y no sabía cómo controlarse. ¿Cómo se atrevía a rechazarlo a él? Al futuro dueño del mundo. ¿Cómo osaba tan siquiera en no quererlo?

¿Cómo se atrevía a preferir a Jack sobre él?

─ Si no es por las buenas, será por las malas. ─ se acerca a uno de los espejos del lugar y arroja algo de arena negra sobre él. De inmediato, aparece la imagen de un joven pelirrojo en éste. ─ ¿Qué mejor que con la ayuda de un gran amigo tuyo? ─ sonrió.

Se iba a arrepentir; Pitch quería que la Reina de Arendelle volviera de rodillas a él.


Desde la perspectiva de los Guardianes y de ella misma, había algo muy extraño. Y es que Anna parecía estar desafiando todos los intentos de los Guardianes de alejarla del embrollo. Ella de alguna forma lograba burlar cada medida que habían tratado. Aun no entendía por qué las arenas del sueño de Meme parecían no tener efecto en ella y eso era raro, especialmente, teniendo en cuenta que desde el deshielo de Arendelle, se estaba sintiendo extraña. Sabía que no estaba enferma, pero sentía una extraña sensación electrizante en su cuerpo y eso no era normal y más aún, al percatarse de que la sensación se hizo más fuerte cuando el tal Pitch apareció. Es más, fue aquello lo que la despertó.

Creía firmemente que se estaba volviendo loca.

─ ¿Qué me está pasando? ─ se susurra a sí misma. Hace más o menos una hora que había ocurrido todo y seguía desinquieta, así que, decidió salir al jardín. ─La situación hasta donde llegó a entender involucraba a un viejo enemigo de los Guardianes que por alguna razón quería que Elsa lo ayudase. Estaba preocupada por su hermana, especialmente porque sus emociones podrían descontrolar sus poderes por completo. Pensaba y pensaba en aquello hasta que se puso alerta al escuchar un sonido. ─ ¿Quién está allí? ─ ¿Acaso el tal Pitch había vuelto? ─ ¡Salga! ─ y como si le hiciesen caso, vio una sombra salir rápidamente de los arbustos. Anna dejó salir un pequeño chillido de sorpresa y colocó sus manos de manera protectora frente a su rostro.

Lo único que registró fue un gran estruendo, una especie de ráfaga de viento a su alrededor y un olor a quemado que se esparció de repente. Quedó petrificada por unos instantes, con miedo de ver que había pasado a su alrededor.

─ ¡Anna! ─ escuchó a su hermana a los lejos, acompañada de pasos apresurándose hacia ella. ─ ¿Estás bien? ¿Qué…? ─ lo último que escuchó de su hermana, fue un pequeño sonido de sorpresa, por lo que, decidió, finalmente, abrir los ojos. Y allí, descubrió varias cosas: la primera, la silueta que la asustó era un simple gatito que pasó por el lugar; segundo: había una pequeña marca en el suelo como si un rayo hubiese caído y tercero, y lo más importante para ella, Elsa y los demás guardianes la veían anonadados.

─ ¿Qué acaba de pasar? ─ pregunta la princesa y todos solo atinan a apuntar a sus manos, aun presos de la sorpresa. Anna observa sus manos y queda petrificada. ─ ¿Qué…?

Los presentes observaron como pequeñas chispas de electricidad salían de las manos de la hermana de la Reina y más llamativo aun, sus ojos brillaban en la oscuridad de un azul lumínico intenso, como si se tratasen de un rayo.

─ ¿Soy el único que…?

─ ¿…ve los lumínicos ojos y los rayos en sus manos? ─completó Jack.

─ Eso…─ dijo Bunny.

Genial…Otra situación más que descifrar.


Ya sé que ha pasado tiempo. Lamento la tardanza, pero espero que el capítulo lo haya compensado. El asunto de Anna se los explicaré en el próximo capítulo. Espero de corazón que no me tome tanto tiempo en actualizar. Espero que todos estén bien y que les haya gustado el capítulo. Quiero agradecerles por los nuevos favs y follows y también a: Nikolai, anónimo, anónimo, Monkey D. Andrea, Karin, eReneeMo y Guest por los reviews; me encanta leer que les ha parecido; significa un mundo.

Como siempre, siéntanse libres de comentar,

Cuídense,

Bye.