Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
El sol aún no salía y todos los habitantes del castillo se encontraban despiertos. El escándalo provocado por los inesperados poderes de la menor de los Arendelle fue más que suficiente para que todos madrugaran. El rey y la reina no sabían aún que había pasado, pero sabían que era importante; la nueva tonalidad en los ojos de su hija menor se los indicaba.
Todos se encontraban en la oficina de Elsa, tratando de entender la situación
─ ¿Por qué tus ojos están de esa tonalidad? ─preguntó Idun.
─ Pues…─ comenzó la pelirroja ─ al parecer, tengo poderes de rayo ─ respondió de lo más normal. Los antiguos reyes quedaron estupefactos.
─ ¿Cómo…?
─ Aún no lo sabemos, pero lo averiguaremos. ─ respondió Bunny ─ Veremos si nuestro superior sabe algo al respecto.
─ Nosotros iremos con Gran Pabbie por información también ─ informó Elsa. ─ Kristoff ya fue por Sven.
─ ¿Ahora? ¿No deberíamos esperar a que amanezca?
─ Es una emergencia, madre; no hay tiempo que perder ─ respondió la joven Reina. Idun no pudo argumentar al respecto. En cuestión de minutos, el grupo de separó: unos de camino al polo Norte y otros hacia las montañas.
─ ¿Seguro estarás bien? ─ preguntó Jack a un lado del trineo. Los guardianes se habían adelantado, sabiendo que él le tomaría algo de tiempo, aceptar la idea de dejarla después de lo que pasó con Pitch.
─ Tranquilo; no estoy sola y estaremos en un lugar protegido por magia. ─ le explicó ─ Mejor ve con ellos y vuelve lo más rápido posible a contarme, por favor ─ él asintió, para luego sonreírle y regalarle un tierno beso en la frente.
─ Cuídate
─ Igual tú.
Al ver como Jack tomaba vuelo y se alejaba del lugar, Elsa caminó hacia el carruaje: era el transporte que los llevaría más rápido, dado lo irregular del terreno, aunque no fuese a lo que estaban acostumbrados sus padres.
─Nos vamos. ─anunció el rubio siendo secundado por Sven.
Y en ese momento, Elsa sintió una sensación extraña, como si algo la hubiese golpeado levemente en la espalda.
En el momento en que vio a la familia partir del castillo, Pitch sonrió con malicia. Aún estaba enojado por la manera en que Elsa, irrespetuosamente, se había negado a su propuesta. No sabía el error que había cometido y él se encargaría de que lo entendiera. Hizo un movimiento con sus manos y creó una flecha oscura. Apuntó y lanzó, dando perfectamente en el blanco: en su espalda, en el lado del corazón.
Sonrió.
No tomaría mucho tiempo para que Elsa cambiase de opinión y fuese su aliada…y cuando lo lograra, dominaría el mundo, y tendría a Elsa de su lado para hacerlo. Feliz como nunca antes, partió hacia el espíritu que podría confirmarle su futuro.
Elsa no pudo quitarse esa horrible sensación de encima. Desde que sintió como algo impactaba contra ella, una sensación de intranquilidad y pesadez no le abandonaban. Pensaba que se trató de una cruel jugada de su mente, ya que, no encontró nada a su alrededor, pero la sensación era fuerte…
─ ¿Estas bien, Elsa? ─ y como siempre, su hermana era la primera en notar que algo andaba mal.
─ Sí ─ mintió ─ Solo estoy un poco distraída con todo lo que ha pasado. ─ Claramente, no le cree, pero prefiere no preguntar más. Sabía que, si seguía insistiendo, solo lograría que Elsa se cerrara más. ─ Bien, ya hemos llegado. ─ dijo en un intento de olvidar el tema.
Sin perder tiempo, bajaron del carruaje.
─ ¡Gran Pabbie! ─ llamó Kristoff. De inmediato, las rocas en el lugar comenzaron a rodar y apareció la familia del rubio.
─ ¡Kristoff está en casa!
─ !Y trajo a Anna y a Elsa!
Los trolls trataron de acercarse a los recién llegados, pero Grand Pabbie intervino.
─ Buenas noches; es una sorpresa tenerlos por aquí ─ intervino ─Sus majestades, es un placer verlos con bien; bienvenidos.
─ Gracias ─ respondió Asdgar.
─ ¿Cuál es el motivo de su visita?
─ Anna ─ respondió Elsa ─ Ella tiene…poderes.
─ ¿Cómo los tuyos? ─ ella negó.
─ Como estos. ─ comenzó a decir Anna, extendiendo sus manos fuera de los guantes, dejando ver unas pequeñas chispas saliendo de sus dedos.
─ Interesante…─ respondió el troll ─ A fin de cuentas, el corazón congelado si tuvo efecto en ti.
─ ¿A qué se refiere?
─ Anna sufrió de un corazón congelado. ─ comenzó ─ Nunca había existido un caso donde la persona sobreviviera, pero viejas leyendas aseguran que aquellos que pudieron sobrevivir, experimentaban nuevas habilidades. Supongo que se referían a esto.
─ Entonces… ¿esto fue causado por mis poderes? ─El troll asintió
─ El corazón no es solo un órgano de vital importancia para el funcionamiento del cuerpo, también es donde se albergan todos los sentimientos, las capacidades, e incluso poderes de las personas. La mayoría no logra desarrollar algún poder en especial; Elsa, al golpearte con su magia, logró, digamos, despertar ese poder.
─ ¿Por qué "electricidad"? ¿Y por qué ahora?
─ Los poderes, en la mayoría de los casos, se generan por alguna experiencia o de acuerdo a la personalidad de la persona; supongo que su personalidad tiene mucho que ver en eso. ─ explicó ─ En cuanto al por qué ahora, puede ser a que ha estado expuesta a grandes cantidades de magia, debido a la cercanía de los guardianes; esto terminó de activarlos. Se hicieron presente cuando Anna sintió en peligro.
Todos estaban tratando de interiorizar las noticias.
─ ¿Qué podemos hacer?
─ Enseñarle a controlarlos ─ dijo acercándose a Anna ─ Creo que no será difícil para ti; puedo sentir la confianza emanar de ti.
─ ¡Por supuesto! ─ respondió con el entusiasmo a flor de piel ─ ¡Tengo poderes!
Anna parecía estar muy de acuerdo con todo el asunto. Tenía pequeñas inseguridades al respecto, como era lo de esperar, pero se sentía especial y sentía que, si se le habían otorgado poderes, era por un motivo que de seguro más adelante entendería, así que, sería optimista al respecto y daría su mejor esfuerzo para poder controlarlos y usarlos para el bien.
Pitch transitó por las desoladas calles, en dirección a un callejón en específico. Con un movimiento de manos, hizo aparecer un portal frente a él, en el cual ingresó sin pensarlo mucho, llegando a una especie de caverna donde le esperaba una pequeña figura encapuchada.
─ Mi adorado Pitch; cuanto tiempo ─ respondió aquella figura con una voz aguda ─ ¿Qué te trae por aquí?
─ Lo usual, madame ─ respondió ─ una consulta para sucumbir al mundo en sus años más oscuros, es más, ya lancé una de mis flechas de oscuridad; solo espero los resultados.
─ Muy bien ─ la figura se quitó la capucha y dejó ver su apariencia, semejante a la versión macabra de una anciana, con pelo negro y ojos del mismo color. ─ Toma asiento. ─ Pitch obedeció ─ Ahora, dime qué necesitas en específico. ─ Pitch contó todo lo relacionado con Elsa y su plan maestro que la involucraba. La anciana le observó por unos instantes, para luego tomar un bastón que estaba a su lado. La habitación se iluminó por unos breves segundos donde la anciana, al parecer había obtenido una respuesta.
─ Eso fue rápido.
─ Soy una profesional, querido ─ dijo con sorna─ En cuanto a todo lo que dijiste, tengo varias cosas que decirte: ─ Pitch observó a la anciana, expectante como nunca antes ─ Definitivamente, existirá una criatura que será decisiva en la batalla, pero para su llegada, falta tiempo.
─ Pues dime algo más cercano…─ la anciana sonrió.
─Muy bien. ─respondió ─ Si quieres separar a la jovencita del guardián, necesitas abogar a ciertos acontecimientos que ambos desconocen…o por lo menos olvidaron…
─ ¿A qué te refieres? ─ ella sonrió malévolamente.
─ Me refiero a que el Hombre de la Luna te ha facilitado bastante el trabajo. ─ la confianza con la que la anciana le respondió, hizo que el rey de las pesadillas sonriera ─ Esto es lo que vas a hacer…
Elsa sentía la mirada de su padre sobre ella. Desde que supo que los poderes de Anna tenían algo que ver con los de ella, el antiguo Rey la observaba con cierto recelo y ella se estaba cansando de aquello. Cuando vio a Anna y a su madre desaparecer por los pasillos, se giró hacia su padre.
─ Padre, ¿algo le molesta? ─ preguntó ─ Desde que llegamos del valle de los trolls, su mirada no es muy afectuosa hacia mí. ─ el hombre se mantuvo serio por unos segundos, ante la igual seria mirada de su primogénita.
─ Estoy enojado contigo; así de sencillo.
─ Me lo suponía ─ respondió ─ Me culpas por todo el asunto de Anna.
─ Es tu culpa por ser tan irresponsable ─ dijo de inmediato ─ Tu madre y yo siempre te dijimos que fueses cuidadosa.
─ ¡Siempre lo fui!
─ ¡Casi matas a tu hermana!¡Eso es ser responsable?!
─ ¡Basta! ─ escucharon padre e hija como una tercera voz intervenía en su conversación ─ ¿Qué está pasando? Su discusión se escucha en todo el lugar. ─ dijo, interponiéndose entre padre e hija.
─ Me está culpando de todo…como siempre ─ dijo Elsa, para luego alejarse del lugar.
Idun observó a su esposo, notoriamente enojada.
─Honestamente, pienso que disfrutas hacer esto ─ el hombre giró los ojos en fastidio.
─ ¿Acaso soy el único que escuchó lo que dijo el troll? Lo de Anna fue provocado por los poderes de Elsa, por su irresponsabilidad, por pensar que realmente alguien puede controlar esos poderes que tiene
─ ¿Te estas escuchando? Como se nota que no has tratado de ponerte al día con ella ─ comenzó a decir ─ Ha cambiado, Asdgar.
─ Pero no para bien…─ comentó ─ No confío en lo que se ha convertido…
No solo sorprendió a su esposa con esa declaración, su hija mayor había escuchado todo y, en vez de sentir tristeza, sintió enojo ante lo poco confiable que era ante los ojos de su progenitor. Toda su vida había hecho lo que le decían, pensando que era lo mejor y que así, les compensaría el hecho de tener una hija…diferente, pero no…
Nada era suficiente para él…
Por un breve instante, Elsa sintió una opresión en el pecho, específicamente, sobre su corazón, pero, así como llegó, se fue y la rubia prefirió no tomarle importancia. Estaba demasiado enojada como para que algo más le importase.
─ ¡No voy a sentarme a esperar a que Pitch haga algo? ─ exclamó Jack. ─ Quiero pensar que tratan de hacerme una broma…
─ Es lo mejor, Jack; ¿qué más podemos hacer? Son ordenes de nuestro superior…
─ ¿Qué más podemos hacer? Oh, no lo sé, ¿ir a su guarida y emboscarlo allí?
─ Sería demasiado riesgoso, niño ─ expresó Bunny.
─ Tiene razón; no sabemos que trampas puede tener para nosotros. ─ intervino North ─ Hace tiempo que no visitamos ese lugar; puede ser peligroso.
─ Mientras tanto, tenemos que seguir la orden de ayudar con los poderes de Anna.
─ Si, eso es lo único que el Hombre de la Luna ha dejado claro…─respondió con notoria molestia, alejándose del lugar.
¿Por qué era todo tan complicado y difícil? Él daba soluciones y sus colegas no titubeaban en rechazarlas todas. Estaba frustrado con todo el asunto de Pitch porque quería buscar una solución donde Pitch y Elsa no se encuentren jamás en la misma oración.
─ Estamos haciendo todo lo que podemos, Jack…─escuchó a North decir mientras llegaba hasta él.
─ No es suficiente; Pitch está suelto y Elsa es su objetivo…
─ Lo sabemos.
─ Sé que lo saben, pero no lo entienden ─ respondió negando con la cabeza
─ Ni que lo digas…
─ ¿Cómo?
─Nada─ Jack lo observó extrañado, pero prefirió ignorarlo.
─ En fin, Elsa es lo más importante que me ha pasado en unos trecientos años y no quiero que nada le pase.
Al verlo tan abatido. North volvía nuevamente a cuestionar las órdenes del Hombre de la Luna. Él sabía que pronto, Jack se enteraría de todo lo que había pasado y que, en realidad, él y Elsa se habían conocido mucho antes de lo que creían.
No le gustaba sentirse así. Ella nunca había experimentado tanta ira, tristeza y…envidia al mismo tiempo. No era algo que ella considerara natural, pero desde que había sentido ese imaginario golpe de camino hacia los trolls, no se sentía ella misma. Aunque con todo lo que había acontecido, muy feliz no debía estar: la pelea con su padre se había convertido en una guerra que ninguno de los dos quería perder; todos, aunque no se lo dijeran, parecían culparla por todo el asunto de Anna, quien tenía a todos los guardianes de la niñez entrenándola en cómo usar sus poderes.
Debería alegrarse de que la estuviesen ayudando, de que tenía el apoyo que ella no tuvo, pero no, sentía envidia de ver a todos tan involucrados con ella, incluso sus padres estaban involucrados en el proceso; empezaba a ver cierto favoritismo en el panorama. Quería atribuir sus malos sentimientos a su falta de sueño; estaba durmiendo poco…Estaba teniendo unos sueños que estaba segura eran más de eso; no podría recordarlo, pero sentía que habían pasado, era demasiado vívido como para ser simples sueños…
─ Lo está haciendo bien, ¿no? ─ Elsa observó a su novio.
─ Sí… ─ respondió no muy emocionada
─ Ok, ¿aún no me dirás que te pasa? ─ Ella se irritó.
─ Te dije que estoy bien ─ respondió ─ Iré a terminar un papeleo…
─ Pero…─ Jack no pudo terminar. Elsa se había ido, dejándolo con la palabra en la boca. Había pasado una semana del incidente con Pitch y el guardián había notado un cambio en su novia. No se mostraba dulce ni jovial como siempre la había visto, en cambio, estaba malhumorada, irritable y hasta odiosa; no entendía que había pasado, pero quería creer que era algo pasajero.
─ ¿A dónde fue Elsa? ─ Jack giró hacia la pelirroja
─Dijo que iría a hacer algo de papeleo…
─ ¡Oh, por Dios, necesita dejar de trabajar por un momento! ─ se quejó ─ Iré por ella ─ Jack la detuvo.
─ No creo que sea una buena idea…no se veía de buen humor…─advirtió. Ella se encogió de hombros.
─ Por eso debo traerla; de seguro es por el trabajo…
Sabía que por más que intentara razonar con ella, Anna iría a buscar a Elsa de todas formas; esperaba que todo saliese bien, pero con el humor que tenía la rubia en esos momentos, era muy probable que ese no fuese el caso.
Pitch observaba toda la escena con una mirada de satisfacción. Todo estaba saliendo justo del modo que él quería. Era como si los allegados a la rubia estuviesen ayudándolo en su causa, y es que, le habían otorgado tantos sentimientos negativos, ya fuese a propósito o sin intención, que sabía que con su intervención esa misma noche sería más que suficiente para terminar de corromper su corazón.
Cuando fue por la lectura con la anciana, no esperaba encontrar información tan valiosa para sus fines. No sabía por qué los guardianes y su superior habían hecho lo que descubrió; solo sabía que le habían facilitado bastante toda la situación.
─ ¡Elsa! ¡Espera! ─ la joven Reina detuvo su andar bruscamente ─ ¿Por qué te vas? Ese papeleo puede esperar
─ No, no puede ─ respondió secamente, con clara intención de seguir su camino, pero Anna se lo impidió, apresurándose en colocarse en su camino.
─ Elsa, ¿qué te pasa?
─ Nada
─ ¿Segura? No pareces muy… ─ Anna calló abruptamente al ver la mirada de pocos amigos que le dedicó su hermana.
─ Estoy bien; deja de molestarme─ decir que estaba sorprendida era quedarse corto. Elsa nunca le había tratado de esa forma.
─ Elsa…tú nunca me habías hablado así ─ La rubia solo rodó los ojos.
─ Siempre hay una primera vez para todo. ─ dijo rodeando a la pelirroja para seguir su camino, pero Anna no se rendiría tan fácilmente. Obviamente a Elsa le pasaba algo y no estaba dispuesta a dejar el asunto como tal.
─ ¿Qué es lo que pasa? Cuéntame; de seguro lo podemos solucionar. ─ Elsa giró sobre sus talones y observó a su hermana menor seriamente, intimidando a Anna en el proceso.
─ ¿De verdad quieres saber qué me molesta? ─ Anna ya no estaba tan segura como al principio, pero no se retractaría a esas alturas, así que, asintió. ─ Me molesta que siempre es lo mismo: Elsa es la mayor, la que debe equivocarse para que Anna no cometa los mismo errores. ¿Sabes lo aterrorizados que estaban nuestros padres con mis poderes? Ahora, tú también lo tienes y no solo te apoyan, me culpan por lo que te pasó…
─ Ellos no…
─ ¿Qué? ¿No lo hacen a propósito? No me hagas reír…─ respondió sonriéndole cínicamente ─ Papá no perdió el tiempo en echármelo en cara…─ La pelirroja guardó silencio ante esa nueva información; no sabía qué decir. ─ Todo es mucho más fácil para ti; siempre lo ha sido… ─ Al ver que su hermana menor quedó sin habla, Elsa dio por terminada la conversación, por lo que, giró nuevamente sobre sí para seguir su camino.
─ Elsa… ─ dijo tomándola del brazo, alejando su mano de inmediato al sentir de inmediato como sus poderes se activaban involuntariamente.
─ No me sigas ─ decretó y Anna decidió no hacerlo. Esa no era la hermana que conocía y sabía que, si seguía insistiendo, solo podría empeorar las cosas. Definitivamente, tenía que buscar refuerzos, sentía en su ser que algo muy malo le estaba pasando a Elsa.
─ Algo anda mal con Elsa. ─ expresó Jack mientras Sandy asentía, apoyando su moción. La Reina se había encerrado en su despacho durante toda la sesión de entrenamiento, para luego dirigirse a su habitación sin ni siquiera intercambiar palabras con los presentes. Idun, y Anna trataron de hablar con ella, pero fue inútil; es como si volviesen a revivir los años de encierro.
─ Tal vez el asunto de Anna ha sido más de lo que esperaba ─ intervino Tooth ─ Como sus poderes lo causaron, puede que se sienta responsable.
─ Si ese fuera el caso, no trataría a Anna como lo hizo ─ replicó Jack. Se sorprendió al escuchar el relato de la pelirroja de cómo su novia la había tratado…─ Y… ¿si tiene que ver con Pitch? ─ no pudo ocultar su preocupación. Pitch era una constante preocupación en su mente y con el cambio rápido y totalmente radical en la personalidad de la rubia, no se sorprendería de que estuviese involucrado de alguna forma.
─ ¿De qué modo? ─ Jack se encogió de hombros.
─ No sé, pero puede que haya hecho algo…
A pesar de que no tenían cómo probar que Pitch tenía algo que ver con el cambio repentino en Elsa, no podían descartar esa posibilidad. El rey de las pesadillas había demostrado tener más artimañas de las que ya conocían y con el interés enfermizo que había demostrado tener hacia Elsa, muchas más podrían entrar en juego para lograr su objetivo.
─ Por ahora, es solo una suposición; tenemos que mantenernos alertas hasta que podamos saber qué planea…─ North observó a Jack ─ Quédate aquí, muchacho; cualquier eventualidad, estaremos aquí al instante. ─ él asintió. Los guardianes se despidieron brevemente de él y partieron a sus respectivas labores. El entrenamiento de Anna estaba demandando más tiempo del que esperaban al principio, pero el señor de la Luna fue claro en que tenían que poner todo su empeñó en que esos poderes pudiesen ser utilizados responsable y controladamente para el bien.
Jack los observó partir y, al perderlos en el ya oscuro cielo nocturno, decidió ir hacia Elsa y ver si su humor había mejorado y si podría llegar al fondo de todo este cambio que había experimentado, literalmente, en cuestión días. Caminó por los desiertos pasillos del castillo y tocó en la habitación de su novia.
─ ¿Elsa? ─ no obtuvo respuesta. Volvió a tocar, pero nadie le respondió. Trató de entrar, pero la puerta, como esperaba, estaba trabada. Quería pensar que estaba dormida y que no estaba ignorándolo a propósito. Sin mucho más que pudiese hacer, el Guardián se sentó apoyado de la puerta, como Anna lo hizo por años. Estaba preocupado por ella y el no entender qué tenía, lo aterraba…─Solo espero que sea algo pasajero…
La Luna se veía majestuosa a través de la ventana de la joven Reina. Estaba a solas, esperándolo a él, como hacía todos los viernes en la noche desde su regreso. Se había marchado por tres largos años y después de súplicas y súplicas, logró que la joven Reina lo perdonara.
─ Si vuelve a desaparecer así, juro que jamás se lo perdonaré…
Elsa se retorcía en su cama. Otra vez volvía a soñar con…él. Esa silueta masculina desconocida para ella, pero con una voz terriblemente familiar.
─ Hola, Elsa ─ la joven rubia giró hacia su recién llegado acompañante.
─ Llegas tarde ─ respondió simplemente. La figura se acerca a ella.
─ Lo siento; pensé que me tomaría menos tiempo esta vez ─ el hombre la envuelve entre sus brazos, sintiendo de inmediato esa sensación cálida en su pecho ─ Lo importante es que estoy aquí.
Elsa se revolvía en la cama, totalmente inquieta mientras sus poderes se hacían presente a través de sus dedos. Estaba ocurriendo algo en ella…
─ Te extrañé…─ el chico se aferró a ella más aún.
─ Y yo a ti ─ concordó. En ese momento, levantó la vista y, por primera vez, vio su rostro.
Elsa se incorporó en la cama. Ojos bien abiertos, respiración acelerada, corazón desbocado, pero, sobre todo, incredulidad. El chico con el que había estado soñando…era Jack.
─ No te lo esperabas, ¿verdad? ─ Elsa observó hacia el origen de la voz, encontrándose con el Rey de las Pesadillas, sonriéndole con sorna desde la oscuridad. Era extraño, pero no sentía miedo, más bien le irritaba su presencia.
─ ¿Qué haces aquí? ¿Y de qué hablas? ─ él se acercó a ella.
─ De tu sueño, querida Reina, o, mejor dicho, de tu recuerdo.
─ ¿Qué?
─ Lo que escuchaste; esos son recuerdos…Decidí, como decirlo, ponerte más al tanto de la situación.
─ Mientes; Jack y yo nos conocimos durante la crisis de mis poderes.
─ No, querida; que equivocada estas…─respondió ─ Como se nota que no conoces a los guardianes
Lo sintió…Estaba allí, en la habitación de su Reina. Se incorporó como si el suelo lo quemase y se acercó a la ventana más cercana ─ ¡Viento! ─ llamó ─ ¡Avisa a los guardianes sobre Pitch! ─ volvió en sus pasos y tocó la puerta de su novia frenéticamente. ─ ¡Elsa! ─ ella no le respondió. No había tiempo que perder; congeló la puerta y la pateó fuertemente. ─ ¿Elsa? ─ llamó al verla sentada en su cama, dándole la espalda, pero no había rastros de Pitch. ¿Acaso fue una falsa alarma? ─ Mi Reina…
─ No te acerques…─ Jack se paralizó en su sitio.
─ ¿Qué ocurre? ¿Te enojaste por lo de la puerta? ─ preguntó, asumiendo que eso era la única metida de pata que había hecho recientemente. ─ La repararé, es solo que pensé…
─ ¿Soy una especie de obra de caridad para ti?
Muy bien…eso sí lo descolocó.
─ ¿Qué? Claro que no… ¿de dónde sacaste eso? ─ el guardián la vio girar hacia él. Podía ver el odio en sus ojos.
─ ¡No me mientas, Jackson! ─ rebatió ─ ¿Cuándo pensabas decirme la verdad?
─ ¿La verdad sobre qué?
Supo su error al instante. Él realmente no sabía de qué le hablaba la joven rubia, pero su respuesta no fue bien recibida por ella. Nunca la había visto furiosa y no sabía cómo actuar al respecto.
─ Te estoy dando la oportunidad de ser sincero…
─ ¡Pero…! ─ comenzó a decir. No sabía de qué le hablaba, estaba siendo sincero al respecto. ─ Elsa, de verdad, no sé de qué hablas. ─ Trató de acercarse a ella, pero no pudo. Para su sorpresa, Elsa le había atacado con sus poderes, haciendo que chocase con la pared a un lado del gran ventanal de la habitación. Decir qué estaba atónito, era quedarse corto. ─ ¿Por qué…? ─ comenzó a responder mientras observaba los restos del ataque que le había dado un golpe directo… El hielo estaba grisáceo, como si tuviese arena en él…─Pitch…─ susurró.
─ ¿Me llamabas? ─ se burló mientras aparecía entre la oscuridad.
─ ¡¿Qué le hiciste?! ─ él se encogió de hombro.
─ Solo le mostré la verdad…
─ ¿Qué…? ─ pero no pudo terminar la frase, ya que, debió esquivar otro ataque proveniente de su novia. ─ ¡Detente! ─ exclamó ─ No sé qué te dijo, pero no es cierto.
─ ¿No? ─ ella rio cínicamente ─ He soñado con esto por un tiempo y por fin, todo cuadra ─ respondió ─ ¿No te da vergüenza que sea justamente el ser más despreciable de todos que me abrió los ojos?
─ Pues…gracias…─ intervino Pitch, sin saber bien como tomar esa declaración.
─ No entiendo, Elsa… ¿qué has soñando? ¿Qué te dijo Pitch? ─ Elsa lanzó otro ataque, provocando que el guardián, por el impulso del ataque, atravesara el gran ventanal de la habitación y terminara estrellándose con el duro suelo del jardín. ─ Eso dolió…─ susurró para sí mismo.
─ ¡Jack! ─ aun tendido en el suelo, Jack observa a su derecha como Anna y Kristoff aparecían en la escena. ─ ¿Estás bien? ¿Qué pasó? ─ él solo se limita a señalar hacia adelante. La joven princesa observó con sorpresa cómo su hermana mayor, se encontraba suspendida en el aire por un montículo de hielo. No se parecía a nada que ella hubiese creado antes, se veía turbio, gris, no era ni la sombra de su cristalino poder. ─ ¿Elsa?
─ ¿Qué quieres? ─ la frialdad con la que hablaba y le observaba, no era natural en ella. Era como si observase a una perfecta extraña parecida a su hermana. ─ ¿Qué? ¿Estás en esto junto a él?
─ ¿De qué habla?
─ ¡No tengo la menor idea! Es lo que he tratado de decirle…
─ ¡Mentiroso! ─ esta vez, Anna levantó sus manos frente a ella y pudo detener el ataque con ayuda de sus poderes, creando una ola de expansión que arrojó a ambas partes unos metros atrás.
─ Kristoff, ve al castillo y ordena a todos que no salgan; ni siquiera los guardias. ─ el rubio obedeció de inmediato. Anna no entendía qué pasaba, ni por qué Elsa estaba atacándolos sin razón aparente, pero tenía que defenderse, aunque aún no supiese muy bien cómo controlar sus poderes ─ ¿Puedes detenerte? Vamos a hablarlo como personas civilizadas.
Elsa solo rio con burla.
─ Ahora quieren hablar…
Esta no era su hermana…era alguien que se parecía físicamente a ella, pero definitivamente no lo era. Elsa, por más furiosa que estuviese, nunca recurriría a la violencia física, mucho menos a sus poderes. Su mirada ya no era tierna y comprensiva, era fría y odiosa. Si antes presentía que algo andaba mal, y le dolía confirmarlo de tan abrupta manera.
─ ¿Qué demonios está pasando? ─ Jack suspiró con alivio, al ver a los guardianes llegar. Los recién llegado observaron la escena con incredulidad. ─ ¿Dónde está Pitch?
─ Aquí estoy, North ─ respondió a cierta distancia de Elsa, totalmente sonriente. Esto estaba saliendo mejor de lo que pudo anticipar ─ Solo disfruto de la función; han llegado en la mejor parte…
Los Guardianes se miraron entre sí…
─ ¿Qué ha pasado? ─ preguntó Tooth directamente a Jack cuando éste logró ponerse de pie
─ Pitch le hizo algo o por lo menos la convenció de que hice algo que no recuerdo.
─ ¡Es increíble! ─ exclamó la rubia. Sus ojos estaban adquiriendo una tonalidad rojiza, su pelo se estaba oscureciendo ante la preocupada mirada de los Guardianes y la satisfacción de Pitch ─ ¡¿Por qué lo sigues negando?!
No había forma que estuviese más confundido…
─ ¡No niego nada porque no sé de qué hablas!
─ Tú…hiciste exactamente lo que hacen todas las personas de mi vida…─ dijo con rencor ─ Te vas y vuelves como si no importase nada…
─ ¿Qué…?
─ Llegué a pensar que eras diferente…─ unas rebeldes lagrimas descendieron por su rostro. ─ Pero todos ustedes son iguales. ─ dijo limpiándose el rostro.
─ Elsa…
─ Cuando te conocí, pensé que eras mi amigo, el único que tenía durante el encierro y, a pesar de que te ibas por mucho tiempo, siempre decías que volverías y lo hiciste, pero al final…cuando realmente te tomé cariño, tú…decidiste irte y de qué manera…
─ ¿Acaso ella…? ─ fue apenas un susurro por parte de Bunny, pero Jack lo escuchó y observó a sus colegas guardianes seriamente.
─ ¿Ustedes saben de qué está hablando? ─ Era extremadamente raro ver al espíritu invernal con aquella faceta seria, pero él sabía que los guardianes y el señor de la luna eran capaces de realizar acciones que él no podía ni comenzar a comprender. ─ Respóndanme…
Al final, fue North que contestó.
─ Sí…
Jack abrió los ojos en sorpresa. Como siempre, él era una estúpida marioneta entre las manos de los guardianes.
─ ¡No puedo creerlo! ─ explotó el guardián ─ ¡Siempre es lo mismo con ustedes!
─No…te hagas el inocente ─ intervino la rubia con voz seria. La mirada de la rubia era fría, tanto que Jack sentía esa misma sensación recorrer su cuerpo. La calidez, amabilidad y amor que él siempre vio reflejado en su bella mirada, ya no estaban.
─ Elsa, te juro que yo no…─ trató de acercarse, pero Elsa no se lo permitió. Jack observó el hielo a sus pies y reconoció algo en él que lo alertó de inmediato. Observó a Pitch, quien le devolvió la mirada totalmente sonriente, sosteniendo una pequeña flecha hecha de arenas negras. Era lo mismo que trató de hacer con él tiempo atrás.
Quería corromper su corazón…
─No…─ susurró. ─ ¡Aléjate de Pitch! ¡Elsa! ─ trató nuevamente de acercarse, pero Elsa estaba fuera de sí y no le permitía avanzar ni un paso entre ataque y ataque.
─ No te importó antes…─ comenzó a decir la rubia. A sus espaldas, Pitch apuntaba la pequeña flecha hacia la Reina. Jack veía todo con impotencia; no podía acercarse a detener los planes de Pitch. Todo comenzaba a hacer sentido; por eso Elsa no se comportaba como ella misma, por eso su personalidad había cambiado, por eso Pitch se veía triunfante ─ ¡No te importa ahora! ─ y allí, Pitch lanzó.
─ ¡No! ─ en el momento en que la flecha tocó a la joven, Elsa detuvo su ataque. Se formó una violenta tormenta a su alrededor que se fue tornando gris con el pasar de tiempo. Todos los presentes luchaban para mantenerse de pie debido a la fuerza de los vientos que desprendía la tempestad. Con horror, Jack observaba la escena; quería matar a Pitch, quien sonreía de oreja a oreja ante la escena.
De repente, todo fue silencio.
La tormenta dejó de moverse y se solidificó formando un enorme témpano de hielo de color grisáceo.
─ ¿Elsa? ─ llamó Jack. No podía verla pues el hielo era grueso y dificultaba su visibilidad. Él y los guardianes hicieron el intento de acercarse a investigar, pero se detuvieron al ver como comenzaban a formarse grietas en el hielo. Antes de que pudieran reaccionar, el tempano explotó, enviando a todos los presentes varios metros hacia atrás. Jack, Anna, Kristoff, quien acababa de retornar con ellos, y los guardianes se recuperaron del impacto como pudieron, tratando de mantenerse alerta y de constatar el estado físico de la Reina.
─ ¿Elsa? ─ Anna fue la primera en reaccionar.
Entre la neblina, veían la figura característica de la chica, suspirando aliviados de que se encontrara de pie, pero a medida que el panorama comenzaba a establecerse, los presentes miraron con sorpresa a la joven.
El atuendo de la Reina se volvió negro, con brillos de plateado opaco sobre él. Su pelo, era de un rubio oscuro, sus ojos tenían una tonalidad rojo sangre mientras su maquillaje se había tornado gótico. El rostro que alguna vez se vio amable y cálido, se veía frio y calculador. Era surreal para sus seres queridos ver esta faceta; para Pitch, era una victoria muy dulce de ver.
─ ¿Elsa? ─ llamó Jack, al recuperarse de la impresión.
La rubia miró hacia su dirección, observándolo de manera inexpresiva por unos segundos, para luego, dedicarle una sonrisa que heló todo su ser: una sonrisa llena de prepotencia, de indiferencia…de maldad. El guardián no pudo evitar sentir como su interior se quebraba por no haber podido cumplir su promesa de protegerla.
Su Elsa se había ido…
Hola! Tiempo sin pasar por aquí, me disculpo sinceramente, pero espero que el capítulo lo compense. Gracias a Nikolai, Guest, SaraRTR, , Dama Felina, ZarBalor25, Elizabeth Mikaelson9, wendylove4, Yuki05, Guest, Rony444, Guest, Guest y Guest por los reviews, a todos ustedes que se han unido para disfrutar esta historia y todos ustedes que también han estado desde el principio.
Espero no tardar tanto en actualizar nuevamente…Como siempre, siéntanse libres de comentar.
Cuídense,
Bye!
