Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


Los fríos ojos de la rubia observaron a los presentes con indiferencia. El poder que emanaba de su cuerpo era descomunal. Nunca antes había sentido tanta seguridad en sí misma y honestamente, le fascinaba.

— ¿Elsa? — la rubia dirigió su atención hacia su "novio", sin pronunciar palabra alguna. La sonrisa prepotente que apareció en su rostro, destrozó el corazón del guardián.

La situación no pintaba para nada bien.

— ¿Qué se te ofrece, querido? — respondió con clara burla en su voz — ¿No te gusta lo que ves?

— Elsa, ¿qué haces? — preguntó la pelirroja a la distancia. La joven reina dirigió su atención hacia su hermana menor. Tenía muchas cosas que decirle, sentimientos reprimidos que necesitaban salir a flote. Nunca había identificado ese odio hacia su hermana y, francamente, no creía era el momento idóneo para dejarlo salir…tenía muchas cosas que ponderar como para comenzar con explicaciones que no aportarían nada.

— No tengo tiempo para preguntas estúpidas...— respondió. — Ya dije todo lo que tenía que decir...por ahora...—dirigió su vista hacia el horizonte por unos segundos, para luego, observar a los presentes — No me sigan...se los advierto...—Unos segundos después, una tempestad de hielo y nieve grisácea cubrió a la joven reina; cuando la tormenta cesó, la joven rubia se había esfumado.

Nadie podía entender lo que acababa de pasar.


Furia era una palabra muy limitada para explicar lo que sentía en esos momentos. ¿Cuántas veces habían hecho lo mismo? ¡Ni siquiera podía contarlas! Los guardianes amaban ocultarle acontecimientos importantes y, casi siempre, él era el que terminaba pagando los platos rotos de la situación.

— Entendemos que estés molesto…

— No.…molesto no es la palabra adecuada — respondió — No traten de explicarme que era lo mejor para todos y demás estupideces...— el tono frio del joven no dejaba lugar a las bromas — Hablen…

North suspiró. Lo mejor sería no dar vueltas al asunto. Se acercó a su trineo y sacó de él, una esfera brillante. Se acercó al joven y se la extendió para que la tomara.

— Aunque no nos creas, veníamos a contarte la verdad — Jack recibió la flotante esfera en sus manos, recibiendo un abrumador destello. Cuando su vista volvió a enfocarse, se encontraba en un lugar que se le hacía terriblemente familiar.

Unos sollozos captaron su atención. Intrigado, se acercó a la fuente del mismo. Grande fue su sorpresa al ver una pequeña versión de Elsa, frente al gran ventanal que, por tantos años, sirvió como nexo con el mundo real. — Elsa…—trató de girarla, pero para su sorpresa, solo logró atravesarla, justo como ocurría cuando nadie creía en él — ¿Qué...? — No entendía qué estaba pasando y mucho menos que hacía allí

¿Por qué lloras? — Jack se petrificó. Incrédulo, al igual que la mini-versión de su novia presente, levantó la vista hacia el joven guardián sonriente

¿Quién eres? ¿Cómo es que entraste?

¿A quién le habla?

A ti te hablo; — Jack observó la expresión de total sorpresa de su otro yo. La felicidad apareció casi automáticamente en su rostro — ¿Quién eres?

Soy Jack Frost, para servirte — saludó — ¡Esperé tanto para presentarme! — respondió con la ilusión de un niño al que acababan de reconocer — ¿Y tú? ¿Cómo te llamas? — preguntó apoyándose en su bastón; la curiosidad saliendo a flote

¿Por qué debería darte mi nombre? — el guardián se sorprendió ante su respuesta

¿Porque eso hacen las personas cuando se conocen?

En condiciones normales, tal vez; tu ingresaste a mi habitación sin permiso… ¿Cómo sé que no eres un ladrón?

No me estuviese presentando— respondió con una sonrisa — Vamos, ¿cómo te llamas? — La rubia lo observó de pies a cabeza, analizándolo de manera descarada. Luego de lo que pareció una eternidad, la joven respondió

Elsa...Elsa de Arendelle...

Como si hubiese estado conteniendo el aliento, Jack se encontró nuevamente frente a los guardianes.

— Jack…

— Ella fue la primera persona que pudo verme… ¡ella estuvo allí todo el tiempo!

—Tienes que calmarte…

— ¡Tonterías! — respondió iracundo. —¿Cómo se atrevieron?

— El señor de la Luna dijo que era necesario; si el curso continuaba, no podríamos…

—¡Maldita sea! ¡Hicieron que nos olvidáramos el uno del otro! Esto es su culpa… — exclamó. — Pitch obtuvo lo que quería gracias a ustedes— El joven sabía que enojarse a esas alturas, no serviría de nada, pero el coraje que recorría su cuerpo era más fuerte que él. Tomo la esfera que aun brillaba en su mano y comenzó a alejarse de los presentes

— Jack, ¿a dónde vas? — preguntó North

—Jack...— llamó esta vez Tooth; el joven siguió su camino sin responder. Llamó al viento y tomó vuelo, sin mirar atrás. Los guardianes sabían que seguirlo, por los momentos, no era una opción.


Anna no entendía lo que había pasado, por lo que, explicarles a sus padres, era un caso totalmente perdido.

— ¡Habla! ¡¿Dónde está tu hermana?! — preguntó colérico el rey. La destrucción que había presenciado no era ninguna miniatura. Estaba furioso y preocupado al mismo tiempo.

— ¡Asdgar, cálmate! ¡No estas ayudando! — giró su atención hacia su hija. Sintió como su marido, resopló detrás de ella, para luego escuchar pasos alejándose; luego hablaría con el — Anna, ¿qué pasó?

— Pitch, mamá...debimos protegerla; fallamos...— respondió de manera incoherente, con clara culpa y tristeza en su voz. Se abalanzó sobre su madre, empezando a llorar prácticamente de inmediato. Idun no tenía muy claro quién era Pitch y mucho menos, por qué debían proteger a Elsa de él.

No solo estaba desinformada, estaba preocupada por el bienestar de su primogénita.


Dentro de la privacidad de su despacho, Asdgar se permitió derrumbarse ante la circunstancia. No sabía que había pasado, ni quiénes eran los responsables; solo sabía que su hija mayor estaba desaparecida.

Estaba genuinamente aterrado.

Deslizándose por la pared hasta quedar sentado en el suelo, el patriarca de la familia pensaba en qué podía hacer o como podría encontrarla.

Todos los conflictos que habían tenido desde su regreso, plagaron su mente. Que nadie se atreviese a pensar que no amaba a su hija, pues ella era de los tesoros más grandes de su vida, pero el cambio de la Elsa que había dejado a la que encontró fue un choque fuerte para él y, de cierta manera, temía que pudiese repercutir en ella.

Imágenes del pasado volvieron a su mente. Había estado a punto de perderla una vez, no podía concebir que pudiese ser una posibilidad nuevamente.


Con calma, la joven rubia caminaba por aquel sendero que hacía tan solo meses había transitado. Esa vez, se sentía en control, sin miedos, ni incertidumbre, segura de qué era lo mejor que podía hacer. Alejarse de todo y todos aquello que habían estado jugando con ella, de aquellos que no la habían apreciado y que solo querían seguir jugando con sus sentimientos.

Estaba harta, furiosa.

Especialmente, cuando pensaba en Jack.

Cuando todos esos recuerdos llegaron a su mente, lo primero que sintió fue confusión: las imágenes se aglomeraron en su mente como si un huracán arrasara su mente de manera directa y, al principio, pensó que eran mentira, que su imaginación se había desbordado y le jugaba una broma...pero no fue así…

Ahí entró en escena la indignación.

Indignación de saber cómo sus memorias y sentimientos fueron manipuladas sin razón aparente. Indignación de enterarse como el que ella pensó le amaba, fue parte de un vil plan para jugar con ella. ¿Cómo se supone que confiara en los demás si seguían pasándole esas cosas? Se enamoró genuinamente de Jack, las dos veces y las dos veces salió herida…

El odio entró en escena. Odiaba haber sido tan ingenua. Odiaba pensar que algún día tendría la oportunidad de ser feliz siendo ella misma...odiaba que su familia no la apreciase. Sobre todo, odiaba al que alguna vez ella pensó amar…

— Reina, debo decir que su apariencia es muy agradable — con mirada inexpresiva, Elsa giró hacia el rey de las pesadillas. Se acercó a ella con una sonrisa victoriosa en el rostro — ¿Cómo te sientes? — ella no respondió; se mantuvo en silencio, observando al espíritu, quien tenía claras intenciones de acercarse más de lo debido —¿Qué pasa? ¿Acaso…? — pero no pudo terminar de hablar, pues Elsa lo había alejado a varios metros de ella con una certera ráfaga de nieve.

—No me toques…

—¿Qué haces?

— No creas que, porque no estoy con Jack, estoy de tu lado.

— Pero…

—No me sigas; no respondo de mis actos

Pitch sintió una mezcla de confusión y enojo al ver que la rubia reanudaba su paso, pero decidió no intervenir. Todo era un proceso y, por lo menos, había logrado alejarla de Jack. Solo tenía que acercarse cuidadosamente, con propósito y sin apresurarse. No le gustaba mucho la idea, pero en esta guerra, él iba ganando.

No arruinaría su oportunidad.


Cuando estuvo lo suficientemente lejos, Jack se detuvo en una colina cercana y observó la esfera entre sus manos, los recuerdos le abrumaron de tal manera que sintió ganas de golpear todo lo que llegase a su paso. Todos aquellos recuerdos olvidados volvieron a él, al igual que la culpa.

La conoció cuando tenía nueve y la última vez que la vio, tenía quince (el tiempo realmente se le escapó de las manos). Posiblemente, y con justa razón. Elsa no querría verlo.

¡Perdón! — fue lo primero que dijo al entrar

Pensé que nunca volverías…─ el rencor en su voz era evidente y el individuo lo notó. ¿Y cómo no? Se marchó por tres años y ni siquiera pudo avisarle a la chica, pero es que él tampoco pensó que tardaría tanto.

Ni siquiera sé que decir para… ─ se detuvo en seco al visualizar a la hermosa (pero muy enojada) rubia frente a él. Su corazón dio un vuelco

Entonces, simplemente vete…─ estaba en trance. Se obligó a responder

Elsa, por favor…

Solo vete…─ al verla tan decidida, pensó por un pequeño instante en obedecerla, pero al final, él no podía darle ese gusto y más sabiendo que prácticamente, solo estaba él para ella.

No. No me iré.

No está a discusión.

Claro que sí; me fui por mucho tiempo y lo lamento; no pensé que me ausentaría tanto, pero ahora estoy aquí y no voy a dejarte en esta soledad de nuevo. ─ Así que te guste o no, me quedaré. ─ Elsa chilló en frustración.

Haz lo que quieras…

— Maldita sea…─ y por más que sabía que aquella vez no lo hizo por voluntad propia, se sentía culpable. Volvió a abandonarla, sin tan siquiera saberlo.

Tocó la esfera nuevamente.

No puedo, es extraño… yo…

La expresión de tristeza en el rostro de la rubia, solo hizo que su culpa aumentara

Yo...pensé que...que tu...─ se sentía tan estúpida al pensar que alguien podría interesarse en ella de esa forma. Como siempre, sus sentimientos le jugaban en contra

Me gustas, Elsa, ─ ella levantó la vista ─ pero…

No, no digas 'pero'

Es que…─ la rubia, adivinando qué estaba causando su predicamento, frunció el ceño. La conocía desde que era una niña y al parecer, no aceptaba que había crecido.

No soy una niña

Ya lo sé…

Entonces… ¿qué pasa?

No es tan sencillo; empezando porque te llevo más de trescientos años, estoy muerto, soy un espíritu y tu…

¿Crees que me importa? ─ preguntó

Elsa….

¡No, Jack! ¡Te gusto, lo dijiste! ¡¿Por qué tiene que ser tan difícil?! Yo...esperé tanto para sentir esto por alguien y que fuese reciproco ─ comenzó a decir ─ Nada ha sido normal en mi vida, nada parece tener sentido, pero...cuando estoy contigo...todo es diferente, Jack, pienso que...mañana podría ser mejor...─Él se sentía exactamente igual. A lo largo de los años, sus encuentros fueron esporádicos; comenzó como una niña a la que él quería hacerle compañía, pues se sentía identificado con la soledad y la carga emocional que conllevaba. Por obvias razones, su contacto no era constante, podían pasar meses o hasta años para que se volviesen a ver y cada vez, Jack notaba como la niña se convertía en una jovencita cada vez más asombrosa. Nada había cambiado hasta aquella noche cercana a su cumpleaños dieciocho. Había pasado un tiempo desde que se habían visto y esperaba no importunar. En el momento en que se posó sobre su ventana, Jack quedó sin aliento al ver una versión mucho más madura de la joven que había dejado tiempo atrás. Fue un flechazo automático e irreversible. ─Solo quiero ser feliz…

Esa frase, fue lo que terminó por derrumbar todas las murallas de dudas.

Él también quería ser feliz y sabía que ella también lo merecía. ¿Por qué dudar? ¿Por qué tener esas dudas cuando por fin, lo que había pedido estaba frente a él? Acercándose ante la atenta mirada de la joven, tomó su rostro y limpió las lágrimas de sus mejillas como si de una caricia se tratase.

Ya no estoy seguro de lo que está bien o mal, pero...puedo intentar descubrirlo contigo a mi lado.

No podía seguir así.

Tomo su bastón y se dirigió a un lugar al que no quería ir, pero que sabía necesitaba visitar.


Como era de esperarse, construir otro castillo, no representó un problema para la joven rubia. Ella sabía que por más que advirtió que no quería ser seguida, sus "amigos" irían por ella. No sabía cómo reaccionara si llegasen a importunarla…Especialmente, si se trataba de Jack…Frunció el ceño. Increíble como solo el pensar en él. le causaba malestar.

Sin ánimos de seguir pensando en él, se adentró en sus aposentos. Tenía muchas cosas en la que realmente dirigir sus pensamientos


El ambiente no podía estar más tenso. En el momento que Jack apareció en el taller, los guardianes supieron que no había escapatoria

─ Jack…

─ Hablen...─respondió sin tapujos. La expresión de pocos amigos que portaba el guardián, denotaba perfectamente sus sentimientos. No quería estar ahí, ni siquiera quería verlos, pero ellos eran los únicos que podían decirle lo que realmente necesitaba saber.

North tomó la palabra

─ Cabe destacar que nosotros nos enteramos hace poco ─ el joven guardián no se inmutó. La seriedad plagaba su rostro. ─ Está bien...─comentó resignado ─ En uno de los encuentros con el señor de la luna, él nos confesó todo: Elsa y tú se conocieron hace tiempo; él había a borrado todos los recuerdos que les vinculaban

─ ¿Por qué?

─Porque se enamoraron, Jack… ─ respondió Tooth ─ Eso no era lo que debía pasar…

¡¿Qué tiene eso de malo?! ─ exclamó comenzando a perder la paciencia nuevamente.

El que estuvieses tan cerca de ella, no permitiría que sus poderes se desarrollaran; ella debía crecer a través del…

¡¿Dolor?! ¡¿No era suficiente todo lo que había pasado?! ─preguntó con furia ─ ¡Maldita sea!

Jack, tienes que calmarte…

Hicieron que perdiéramos momentos preciados para nosotros; nos convirtieron en perfectos extraños… ¡¿Y para qué?! ¿Para que Pitch pudiese salirse con la suya? ─Los guardianes no sabían cómo rebatir. Entendían la frustración del chico ante la situación, pero no había nada que pudiese hacer; solo seguían órdenes. ─ Siempre es lo mismo: deciden por mí, me dejan afuera de la discusión… ¡debieron decirme! ¡Hubiese hecho algo para amortiguar al daño!

Jack…

El remolino de emociones era confuso y honestamente, no sabía cómo manejarlo. Elsa estaba allá afuera, odiándolo, alimentando ese sentimiento que Pitch implantó en ella y él no sabía qué hacer al respecto.

Lo único que tenía en claro es que el reloj seguía corriendo y su Elsa seguía corriendo peligro.


¡Dos actualizaciones en el mismo año! Hasta yo estoy sorprendida…Al parecer la nueva organización está funcionando. En fin, ¿Qué les ha parecido? Espero leerlos.

Gracias a: Nikolai, Guest, camilo navas, Yuki05, suhabycanogarcia, Lizzy Daniel's, Guest y Guest por los reviews en el capítulo pasado, así como, a todos ustedes que se han unido a esta familia. A partir de la próxima actualización, estaré respondiendo los reviews por PM.

Como siempre, siéntanse libres de comentar; el feedback es muy preciado para mi

NOTA: Recuerden que también pueden contactarme por Instagram con el name Like A Random Book. Estoy respondiendo sus inquietudes lo más rápido posible.

Cuídense,

Bye!