Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
El camino hacia el bosque encantado fue relativamente corto en distancia, eterno en pensamientos. Todos los presentes divagaban constantemente en torno a la joven reina desaparecida en la oscuridad. El mal presentimiento no dejaba de atormentar al más joven de los guardianes. Era la primera vez en toda su existencia que se enamoraba de alguien y no solo la perdió ante el lado oscuro, existía la posibilidad de que dejara de existir del todo. Sabía que, si Pitch llegaba primero que él hasta Elsa, sería demasiado tarde.
No es estúpido, la joven no es inmortal. Siempre fue obvio que sobreviviría a Elsa en cualquier escenario posible. Es humana, frágil y su esencia podría ser arrebatada en cuestión de segundos, pero ella lo hacía tan feliz que quiso ignorar todo aquello. La realidad lo golpeaba con fuerza mientras vislumbraba la gran muralla de nubes que aparecía en el horizonte. Era poder mágico, estaba más que claro por la sensación que le brindaba el lugar, pero no eran poderes de hielo, ni tampoco existía rastros de la joven reina en los alrededores. Se detuvieron a unos metros del lugar. Sven imitó a los guardianes, siendo liberado del trineo por su compañero. Los antiguos monarcas, Ana y Kristoff se acercaron a los guardianes mientras observaban el muro humeante.
─ ¿Podemos atravesar esta cosa? ─ Idun se acerca a la montaña.
─Prepárense.
─ ¿Para qué? ─ preguntó Ana, haciendo el cuestionamiento que todos se hacían. La antigua reina extendió una de sus manos hacia la muralla de nubes. Cuando el contacto se concreta, los presentes sintieron una repentina succión en dirección a la barrera. La vista solo captaba las luminosas y nubes blancas que pasaban a toda velocidad. Fueron unos pocos segundos, aun así, la sensación fue abrumadora, les hizo perder la coordinación por unos momentos.
Jack observó el nuevo panorama. Han pasado de la vista de valle hacia un bello bosque otoñal que, en otras circunstancias, representaría la postal más hermosa que ha visto en mucho tiempo. El lugar era más que árboles teñidos de naranja, la atmósfera estaba plagada de magia, los guardianes lo reconocieron de inmediato ante la interacción con sus propios poderes con los que flotaban libremente. Sintieron una distorsión por breves instantes. No saben qué la ocasionó, pero no pudo haber sido algo benigno.
─ ¿Tenemos manera de saber si Elsa está aquí?
─No, pero por lo que nos dijo el Hombre de la Luna, la encontraremos por la guía de los espíritus.
─ ¿Cuáles espíritus? ─ preguntó Kristoff guiando a Sven entre las hojas del lugar.
─Existen cuatros espíritus que habitan en este bosque: Nokk, representante del elemento del agua. Bruni, el que dice que proclama el elemento del fuego. Gale quien nos custodia a través del viento y los gigantes que reclaman la tierra. Se rumorea que existe un quinto espíritu, uno que representa el puente entre la naturaleza y la humanidad.
─ ¿Y cómo nos ayudarán a encontrar a Elsa? ─ antes de que alguien tuviese la oportunidad de responder el cuestionamiento de Tooth, una ventisca embravecida levanta las hojas del lugar, llamando la atención de los presentes.
─ Es Gale. ─ declara Idun. El torbellino de hojas frente a ellos se mantuvo constante como si esperase por algún movimiento. Con el pasar de los minutos, comenzó a moverse con dirección al norte.
─Creo que es nuestro guía. ─ la intervención de Bunny, sacó al joven guardián de sus cavilaciones. Fue el primero en seguirlo, sin pensar en que podría ser una trampa. Ante la iniciativa de Jack, todos le siguen. No es como que tuvieran otra alternativa. Solo quería encontrar a Elsa, cada minuto que pasaba, podría ser el último.
Había caminado por horas. Estaba anocheciendo y aún no sabía bien que está buscando en el lugar. El extraño llamado seguía constante en su cabeza, lo que fuse que estuviese por pasar, ella necesitaba llegar a la fuente y descubrir cuál era el propósito. La sensación de no sentir nada era extraña para ella. La ansiedad y el miedo que le acompañaban todos los días ya no estaban; tampoco sentía el afecto y el amor que profesaba a sus seres queridos. Su estado era indescifrable y no sentir nada, terminaba siendo algo qué sentir: indiferencia.
El crujido de las hojas ante sus pasos representaba el único sonido del lugar. Lo era, hasta que fue reemplazado por otro crujir, el de las hojas sucumbir ante el fuego, aparentemente sin origen. Levantó la vista, encontrándose con la copa de algunos árboles, envueltos en llamas de tonalidad morado. Se estaba extendiendo rápidamente y para poder encontrar lo que sea que buscaba, el bosque no podía quemarse. Comenzó a extinguir el fuego con sus poderes, un chillido agudo de escuchó en el lugar.
─ ¿Qué? ─ fue su pregunta al aire mientras ve la pequeña bola de fuego en movimiento que se lanzó sobre ella. Lo esquivó justo a tiempo y en automático, lanza una bola de nieve negra hacia el objeto. Acertó el tiro, por lo que, se acercó a ver de qué se trataba. ─ ¿Una salamandra? ─ no una cotidiana, de seguro. Sus ojos estaban dilatados y las llamas conocidas ondeaban en su espalda. La joven Reina se quedó en su lugar, observando con asombro. No se movió ni un músculo, pero la curiosa criatura, sí lo hizo. Sus ojos fueron cambiando mientras ladeaba la cabeza, como si le analizara. Las llamas se extinguieron, sus ojos se volvieron más grandes y dio unos pasos dubitativos hacia la joven. Por alguna razón que no comprendía, no se alejaba de la criatura. Terminó llegando a sus pies; ella lo tomó en manos. ¿Por qué esta criatura que vivía en un ambiente de magia pura, estaba tan tranquila con ella? Esperó un recibimiento más hostil, pero el lugar era inquietantemente afable. ─ ¿Sabes a donde tengo que ir? ─la respuesta no llegó de manera verbal. Saltó al suelo nuevamente. Le observó mientras apuntaba hacia una dirección. No esperó por algún tipo de reacción por su parte, comenzó a caminar. Elsa decidió confiar; no tenía información, tendría que confiar en el pequeño.
Mientras observaban a los gigantes pasar a unos metros de ellos, Jack no podría evitar pensar cómo era posible que no tuviera idea de que este lugar existiera. Siempre supo que había diferentes tipos de magia, pero la que experimentaba en ese lugar era diferente a cualquiera en su historial. Sentía una sensación extrañamente apacible, se sentía poderoso, incluso dentro de su preocupación y tristeza por todo lo que pasaba con la única mujer que había amado en su larga existencia. La tierra seguía temblando ante los pasos de las enormes criaturas. El tal Gale había detenido su andar, esperándolos. Cualquier cosa que quisiera mostrarnos, parecía lo suficientemente importante como para asegurarse de que le siguieran. Los gigantes se fueron, ellos continuaron con el recorrido. Se acercaba la noche, el sol estaba dando indicios de que estaba por retirarse, lo que aumentaba la preocupación de los presentes quienes ya pensaban en un lugar para acampar y pasar las horas de luna. Todos menos Jack, quien no quería detener el andar.
─Esto no es un paseo; está en peligro y el espíritu nos guía.
─No es recomendable andar con poca luz, nos podríamos perder. ─ la intervención de Tooth hizo que el joven guardián se irritara a más no poder.
─ ¿Ahora les preocupa perderse? Hemos estado siguiendo a un montón de hojas flotantes desde que llegamos.
─Sí, pero…
─Si quieren, se pueden quedar, yo no voy a detenerme. Necesito encontrar a Elsa.
─Jack. ─ la voz potente de North llamó su atención de inmediato. ─ Todos queremos encontrar a Elsa, pero ellos necesitan descansar; tenemos mucho tiempo en recorrido y es posible que falte más.
─Pero nos está guiando. ¿Qué pasa si deja de hacerlo? Ni siquiera sabemos bien cómo salir de aquí.
─ Jack…
─Si necesitan descansar, no hay tema; me alcanzan luego. Puedo dejar un rastro, si lo necesitan para…
Un fuerte estallido interrumpió su oración. Los presentes observaron una nube de polvo abrirse paso entre los árboles. Cuando la conmoción cesó, Gale estaba inquieto y hacía de todo para que le siguieran. Por supuesto que Jack no lo dudó. Le importaba muy poco si alguien lo seguía. Una explosión de tal magnitud en un lugar de magia pura, no era una buena señal, de ninguna manera posible. Elsa debería estar en el medio de la explosión y eso era un hecho que le aterraba.
No tiene idea de cómo la encontró ni mucho menos como pudo entrar al bosque encantado. Aunque tampoco debería estar pensando mucho en ese aspecto, pues el bosque le dejó entrar a ella también. Pitch se veía un poco diferente. Mas irritable, más agresivo, notablemente más peligroso. Se apareció de la nada, llamándola; al no recibir respuesta por su parte, le atacó. A penas pudo bloquearlo con sus poderes, causando el estallido que rompió el lugar. Al principio estaba extrañada, en esos momentos, se encontraba furiosa.
─ ¿Qué te pasa, idiota?
─ ¡¿Qué me pasa a mí?! ¿Sabes lo que me costó poder entrar a este sitio? Tuve que escabullirme con los guardianes y soportar este sofocante ambiente solo para poder alcanzarte. Y tú, ¡¿me ignoras?! ─ lanza una tormenta de arena negras hacia ella, puntiagudas, con la clara intención de lastimarla.
─Yo no te pedí que me sigas. ─ respondió, repeliendo el ataque. La arena esparciéndose por el cristalino lago, quitándole parte de su claridad al agua. ─ Déjame en paz.
─ ¡Te convertí en lo que eres! ¡Maldita ingrata!
Estaba más furioso de lo normal. La joven Reina sospechaba que se trataba por el choque entre su magia oscura y la magia pura del lugar. Le enloquecía no tener el control, aun mas, porque ni siquiera podía con sus poderes ni con una joven que apenas llevaba casi dos décadas de existencia. Lo observaba a la distancia, crear una monumental esfera de arena negra sobre su cabeza, con clara intención de lanzársela. Si aquello legase a tocarla de lleno, no saldría bien librada, pero no tenía la intención de retroceder. Activó sus poderes a consciencia y se preparó para detenerlo como fuese posible. No fue necesario ante la acción de la pequeña salamandra que había vuelto a su modo de batalla, lanzando ataques de fuego hacia el coco. Hizo que perdiera el foco.
─Amiguito, tranquilo. ─ susurró mientras se interponía entre él y el indeseable invitado. Por más que lo intentase, el pequeño no era rival para él. ─ ¿qué te pasa? ¡Déjame en paz!
─ ¿Por qué? ¿Por qué no soy Jack?
─ ¿Qué tiene que ver? Ni siquiera…
─Porque siempre es así. ─ el aura era visible a su alrededor. Pitch siempre fue un personaje retorcido, pero esta vez, su nivel de maldad se sentía a kilómetros y no sabía bien cómo enfrentarlo. ─ Ese maldito mocoso que todos quieren, ¿también me alejará de la mujer que me importa?
─ ¿De qué…? ─ se calla ante el movimiento rápido que realizó con las manos. Se preparaba para atacarla, nunca llegó a hacerlo. Vio como Pitch desapareció de su vista en una tormenta de viento y… ¿nieve? Antes de que pudiera reaccionar, sintió como chocaba contra el suelo. Una capa gruesa de hielo que no era suyo, la mantenía sujeta. ─ ¿Qué…? ─ la imagen de su exnovio apareció sobre ella. ─ ¡Suéltame!
─Elsa, detente. ─ fue la primera vez que escuchaba ese tono de voz en el guardián. Cansado, dolido, serio…─ Por favor, escúchame…
─ ¡Suéltame! ─ si no podía contrarrestar su magia, le causaría estrés hasta liberarse.
─ ¡No sabía! ¡Lo juro!
─Tu palabra no vale nada para mi…─ lo tomó de sorpresa, su magia fluctuó y en ese momento, aprovechó para romper el agarre con sus poderes. Jack salió disparado por los aires, rodando por el suelto hasta que Bunny lo atajó cuando el resto del grupo apareció.
─ ¡Elsa! ─ la voz de su padre hizo que levantara la vista hacia los recién llegados. Se mantuvo en silencio mientras apreciaba las caras de preocupación de los presentes.
─ ¿Qué hacen aquí?
─ Vinimos por ti, hermana, necesitas…
─No necesito nada. Déjenme en paz.
─ Esta no eres tú, Elsa. ─ su madre intervino con claro dolor en su voz. Su rostro reflejaba el mismo sentimiento. La joven Reina sintió un sorpresivo tirón en el pecho. ─ Por favor, podemos encontrar una solución.
─ ¿A qué? ¿Otra promesa vacía? No han podido solucionar este problema. ─ respondió, señalándose a sí misma.
─Nunca has sido un problema. ─ observó a su padre quien fue el encargado de entregar esa frase.
─ ¿Está seguro de eso, padre? ¿Seguro? ─ observó a Anna a unos pasos. ─ ¿Por qué no invierten su energía en la hija que sí ha podido sobrevivirlo todo? ¿A la causante de mi encierro? ─ fue obvio que la frase impactó a Ana ante el cambio que dio su expresión. ─ Trato de protegerla y por aquello, soy yo la que paga el precio por ser una desobediente y descuidada.
─Oye, no te pases, era una niña.
Ante la defensa de Kristoff, Elsa ladeó la cabeza para verlo con indiferencia. Repitió la acción con todos los presentes, aumentando la tensión del ambiente. Elsa no era estúpida y tenía más que claro que la falta de acción de los guardianes era parte de una emboscada. Estaba atenta a cada movimiento y por lo que veía, los encargados de llevarla a cabo eran North, Sandy y Bunny, por supuesto. Tooth estaba ocupada ayudando a Jack luego de su ataque. Ellos dos eran la detracción; no se equivocó. North utilizó sus esferas para tratar de sorprenderla; Sandy se lanzó como pudo hacia ella, en una tormenta de arenas doradas.
La joven reina creó dos barrotes con su magia. A su alrededor generó una pequeña ventisca de nieve grisácea, lo que imposibilitaba la visibilidad del exterior. La idea era detectar cualquier tipo de distorsión en la barrera y anticipar cualquier acción. Funcionó. Elsa anticipó los intentos de Sandy y North de atraparla. Utilizando los barrotes y sus poderes, fue capaz de repelerlos. Como también esperó, Bunny entró en acción. A él, le permitió ingresar en la tormenta, ampliándola para que tuvieran espacio para, maniobrar y esta sirviera de barrera entre ellos y el mundo exterior. El conejo de Pascua se encontraba en posición de combate.
─ Cuando te enseñé a pelear, no pensé que lo utilizarías en nuestra contra.
─ O que sería lo suficientemente rápida aprendiendo como para igualarte, maestro. ─ el tono burlón al final de esa oración irritó.
─Una alumna mía no utilizaría su conocimiento para el mal.
─Menos mal que yo tampoco te considero mi maestro. ─ impulsivo, el guardián se lanzó al ataque. Cada patada y puñetazo, era bloqueado por los barrotes. Cuando intensificaba el ataque, la joven hacía uso de los mismos movimientos que él le había enseñado, para bloquear analizar los milisegundos y devolver. Con esa técnica, pudo alejarlo. En una de sus patadas, se agachó, utilizó la técnica de barrido y antes de que tocara el suelo, envió una pequeña ventisca que lo envió fuera de la barrera, la cual desactivó poco después. La mirada de los presentes era el ejemplo más claro de impotencia. ─ Les dije que me dejen en paz.
─Elsa, por favor…─ la voz de North fue la que le llamó. ─ Solo queremos ayudar.
─Ya han hecho demasiado.
Escuchar la voz de Pitch en ese tono fue inquietante, especialmente porque nadie podía identificar donde se encontraba. El ambiente se volvió aún más toxico mientras los presentes trataban de encontrarlo entre las copas de los árboles. Luego del silencio más asfixiante, una explosión de arena negras surgió entre ellos, enviando a los presentes hacia atrás por el impacto. Cuando la visión permite distinguir lo que está pasando en el ambiente, los presentes visualizan a Pitch. Sus gritos distorsionados inundaron el ambiente. La tormenta de arenas negras se mueve embravecida sobre su cabeza.
─ ¿Qué la pasa? ─ la pregunta de Bunny llegó ante la inquietud de lo que pasa ante sus ojos.
─ Parece que la magia del lugar lo repele; está batallando, lo que hace que sus poderes estén fuera de control.
─ Tenemos que tener cuidado. ─ fue el comentario que escapó de los labios de Tooth, pero Jack no tenía intenciones de retroceder. Pitch estaba demasiado cerca de Elsa para su gusto.
Otro grito distorsionado y gutural sale del ente maligno. La distorsión a su alrededor era evidente. Elsa se mantenía en guardia ante la confusa situación. Su pequeño compañero de fuego volvió a ponerse en guardia en cuanto Pitch apareció. Por alguna razón que desconocía, se mantuvo al margen en cuanto a los guardianes. El pequeño trató de atacar a distancia, pero sus ataques fueron rechazados; se arrojó al ataque cercano, pero como se esperaba, fue rechazado también, cayendo al lago. La joven reina corrió por impulso en busca del pequeño amiguito, pero no lo veía en la superficie. Estaba furiosa.
─ ¿Cuál es tu maldito problema?
─Elsa, retrocede, ¡no te le acerques! ─ gritó North en el preciso momento en que Pitch lanzó un ataque sobre la joven reina. Se hizo a un lado esquivando el primer ataque; el segundo lo evita a duras penas. Cuando lo ve gestionar el tercero, supo que no podría esquivarlo. Por eso, estaba sorprendida cuando este no llegó a tocarla. Con incredulidad, observó los rastros de chispas frente a ella, vio la ventisca invernal combinada con arenas doradas que le habían protegido del último ataque; alejando el peligro de ella.
La conmoción pasa a una falsa paz. Elsa observó al grupo a unos pasos de ella. Su hermana, Sandy y Jack le observaban, genuinamente preocupados ante la posibilidad de que sus ataques no hubiesen llegado a tiempo. Sus padres estaban iguales, Tooth y Bunny les imitaba. Estaban preocupados por su bienestar, después de todas las crueldades que dijo, del daño que había hecho adrede, ellos seguían alli, acababan de salvarle la vida. Elsa sintió un punzón agonizante en su pecho, el aire salió de sus pulmones, el dolor se hizo presente en su voz, haciéndola caer de rodillas. El agonizante grito que salió de la chica aterró a todos los presentes.
─ ¡¿Qué pasa?! ─ la voz de Idun salió con toda la carga de preocupación posible.
─Puede ser que…
─Está batallando con la oscuridad. Aún existe luz en ella. ─ ante la frase inconclusa y sin entenderla del todo, tanto Jack como Ana corrieron hacia la joven.
─ ¡No! ¡No se acerquen! ─ esa frase que tantas veces habían pronunciado durante su vida producto del miedo, salía con confusión. Todos los recuerdos de su encierro, su momento más oscuro, el invierno eterno, Jack, Pitch… Todo llegó de golpe y no podía controlarlos. Sus poderes eran el reflejo de la realidad que se lleva a cabo en su interior. La magia de la rubia no le permitía acercarse a ella.
─ ¡Elsa! ─ estaba 'sintiendo' de nuevo. La culpa de sus acciones comenzaba a pesar en su pecho; el miedo embargándola ante el hecho de sentir el mal y el bien al mismo tiempo. Sus sentidos percibían cada distorsión en el ambiente, los sentimientos volvieron a activarse y el llamado de la misteriosa voz de activó de nueva cuenta. ─ Por favor, lucha por volver, esta no eres tú. ─ la súplica de Jack hizo que levantara la vista. Incluso a través de la mini tormenta, sus ojos se encuentran de alguna forma. Las lágrimas comienzan a brotar de sus ojos, en shock ante la nueva perspectiva. Observa a Ana a su lado quien profesaba la misma expresión que él y los demás presentes. Se pone de pie como puede. El dolor en el pecho seguía latente, arrebatándole el aliento. Su cabeza estaba a segundos de estallar ante los recuerdos y el extraño llamado que se había intensificado. Quería hablar, decir algo como un intento te amortiguar todo el cortocircuito que ocurría en su cuerpo, emociones y mente. Necesitaba organizar las ideas para tratar de controlar la situación.
'Se acerca"
Lo escuchó fuerte y claro en su mente. No quiso saber de quién era la voz, mucho menos se preocupó por el hecho de que sabía a qué se refería. Por instinto, la joven reina alejó a su hermana y exnovio, levantando ambos brazos al aire, tratando de evitar lo que, por alguna razón, sabía lo que venía. Una serie de explosiones se escucharon con pocos segundos de separación. La tierra tembló, las hojas cayeron de los arboles mientras el 'grupo de rescate' fue lanzado a unos metros de distancia. Luego del aturdimiento inicial, Jack y los demás observaron a su alrededor, encontrándose para su sorpresa, una barrera gruesa d hielo gris. Dagas de arenas negras sobresalían del mismo; la muralla los había protegido del brutal ataque. Estaban en una pieza, pero no podían ubicar a la joven monarca. En pánico, Jack saltó la barrera. Sus ojos se abrieron en terror al ver la escena.
─ ¡Elsa! ─ el horror presente en sus facciones al observar la daga incrustada en su pecho. Cuando vio el hilillo de sangre en la comisura de su boca, Jack entró en pánico. Por protegerlos, no fue capaz de protegerse. Trató de acercarse, pero la distorsión que emanaba de Pitch, el responsable de todo el asunto, no se lo permitió. Los gritos de horror proveniente de la familia de la rubia no se hicieron esperar. Los guardianes intentaron alejarlo de la rubia, pero fue en vano, el rechazo del bosque hacia él era tan fuerte que no pudieron hacer nada.
─Tú…. ¡me hiciste hacer esto! ─ exclamó el coco en su voz distorsionada. Elsa no podía hablar ante las fuerzas que le abandonaban. Una de sus manos estaba sobre la daga, tratando de removerla, sabiendo que, al hacerlo, perdería más sangre de la que ya había perdido. Estaba mareada, el dolor era insoportable y sus sentidos comenzaban a funcionar con dificultad. Cae de rodillas ante la debilidad generalizada. Se crea una especie de escudo alrededor del dueño de todas las pesadillas y la reina; una nueva daga aparece en su mano. ─Te amo, Elsa, pero…si no quieres estar conmigo, no puedes vivir. ─ captó cada palabra a través del zumbido propio de la perdida rápida de sangre. Pitch, a pesar de lo que acababa de decir, la obligó a ponerse de pie, solo para propinarle un puñetazo a la joven, enviándola nueva vez al suelo. Es demasiado para su cuerpo. Tenía la ventaja al haberla lastimado. Irracional o no, Pitch sabía que no podría someterla si estaba en optimas condiciones. A través de su mirada borrosa, vio la daga ser elevada en el aire.
─ ¡No! ─ los padres gritaron desesperados, en pánico ante lo que presenciaban.
─ ¡Elsa! ─ gritaba Ana, lanzando ataques constantes tratando de derribar el muro. Kristoff lo intentaba con sus herramientas. Sven con sus pezuñas.
─ ¡La matará! ─ los guardianes utilizaban cada técnica disponible para ingresar al lugar, pero no cedía y el tiempo se agotaba.
─Entonces, ¿vendrás conmigo? ─ la pregunta agregó tensión al ambiente de por sí insoportable. Elsa sabía que responder esa pregunta era la diferencia entre vivir y morir. Aun así, no le daría el gusto. Tal vez fuese la agonía de la herida, de la batalla campal que se lleva en su interior o el hecho de que el llamado seguía potente en su mente, pero no quería cooperar con él.
─No…─ salió en un susurro. Vio claramente como la ira terminó de dominarlo. Estaba viviendo sus últimos momentos. Los presentes observaban con horror como la daga tomaba impulso. Era surreal presenciar todo aquello, sin poder hacer nada.
Un fuerte temblor sacudió el lugar, desestabilizando a los presentes, incluyendo a Pitch. La barrera cayó y una enorme mano rocosa atrapó al rey de las pesadillas. Fuego llovió sobre él y el viento lo envolvió. Los espíritus rodeaban a Pitch, tratando de controlar el descontrolado poder de su resistencia hacia ellos. Los ataques se intensificaban combinadas con la resistencia de la malvada energía de Pitch en auge, provocaron lo que podría describirse como un huracán. La situación era un caos y los presentes no podían hacer nada más que tratar de protegerse.
Cuando la visión desapareció del todo ante un gran estallido, Jack solo pudo pensar en Elsa. Estaba herida, indefensa y él no podía llegar a ella. El hecho de que los protegiera era un indicativo de que su espíritu noble seguía en ella y necesitaba traerla de vuelta. Luchaba contra la onda expansiva, pero era imposible. La situación era incontrolable. Todo se volvió negro, silencioso. Cuando volvió en sí, la noche había caído. La luna resplandecía en lo alto del cielo. No tenía idea de que había pasado, se sentó por impulso al recordar a la joven rubia. Buscó a través del lugar, pero no estaba, Pitch tampoco, ni ninguno de los espíritus. Los guardines y los demás estaban despertando junto a él.
─ ¿Dónde está Elsa? ─ fue la primera pregunta que salió al ambiente.
─ ¿Y Pitch?
─ ¿Los espíritus?
Estaban empezando a pensar lo peor.
Su cuerpo dolía horrores y por primera vez en su vida, sentía frio. El agua estaba helada, un sentimiento novedoso para la Reina de las Nieves. Quería llorar, pero no le quedaban fuerzas para realizar esfuerzos. ¿Este sería su final? ¿En serio moriría sin conocer las respuestas? ¿Sin sentir que vivió amada? ¿Sin saber cuál era su propósito? ¿Sin saber qué se supone que era ella? Mientras su cuerpo flota a la deriva, pensaba en los acontecimientos de su vida, tratando de no pensar en la existencia que se extingue. Sentía que la vida se le escapaba, sin ni siquiera haberla vivido.
Su mente solo pensaba en la paz momentánea que experimentó luego del invierno eterno, esa que pensó que duraría por siempre, esa donde pensó que amaba y era correspondida. En ese periodo donde se enamoró de Jack. Tal vez, con él sí amó de verdad. Sus últimas palabras hacia ella no supusieron mucho en el calor del momento, pero en su situación actual, le pesaban, al hacerle dudar. ¿Y sí decía la verdad? Aceptar el hecho, era aceptar que arruinó una de las mejores experiencias de su vida, para terminar, perdiendo a la persona y su vida. Todos deben odiarla a cierto nivel. Tendría que dejar este mundo con ese peso sobre sus hombros. Nació para sufrir.
─ Ah-ah, oh-oh-oh-oh-oh-oh
La voz volvió a llamarle. El agua pierde su tranquilidad. No confía mucho en sus casi apagados sentidos, pero ve de reojo una figura enorme observarle. Escuchó el sonido del agua revolviéndose. Aparece una silueta formada con el líquido, es un caballo, uno muy majestuoso. La salamandra, el pequeño amiguito que había hecho en su travesía, estaba sobre la figura. A su lado, había unas hojas revoloteando a su lado. La escena es lo más fantástico que haya visto jamás.
─ Nokk, Bruni, Gale, gigantes. ─ la voz nombró en su cabeza. El caballo, la salamandra y las hojas se apartan de su vista para que ésta vuelva al cielo. La luna resplandeciente le recibió. Brillante, imponente, hipnotizante, atrapó sus cansados ojos. Estaban pesados, no sentía su cuerpo, la magia no estaba presente. Mientras se rendía ante las circunstancias, no pudo evitar apreciar el astro en el cielo. Esa luna que parecía acercarse, esa luna que cada vez era más brillante. Esa luna que recibió su cansado y agonizante espíritu.
¡Back for a moment! Espero que estén súper bien y me dejen saber qué les ha parecido la actualización. Muchas gracias a Nikolai por su review en el capítulo anterior. También a todos ustedes que han dado favs y follow.
Tengo algunos escritos pendientes por aquí, uno que estoy publicando en otra plataforma y otros de mi autoría que estoy tratando de publicar por mi cuenta, así que, no tengo tiempo exacto de cuando vuelva a actualizar. Espero que les guste como va. Me encuentran por DM o IG.
¡Cuídense!
Bye!
