NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
–Entonces, ¿qué haremos para tu cumpleaños, Shikamaru?
–Nada que resulte un problema. Mejor aún, ¿qué tal si no hacemos nada?
–¡Pero es tu cumpleaños! Es un día importante. – el joven Nara se encogió de hombros. No podía importarle menos. Tenía demasiado trabajo como para pensar en ese tema no prioritario. Si, era su cumpleaños número 18, el más tranquilo que había tenido en un tiempo y el siguiente después de la guerra. Por eso, quería pasarlo en paz. Organizar cualquier tipo de actividad requería un esfuerzo que él no estaba dispuesto a invertir o delegar a sus amigos. Su mejor amigo se quedó en silencio por varios instantes, en los que ambos llegaban al lugar donde tendrían su almuerzo y tomaban asiento. –¿Qué tal si le digo a Temari que venga? – el joven Nara levantó la vista de inmediato, perdiendo su fachada de indiferencia durante unos segundos; su amigo lo notó.
–¿Por qué harías eso? Seguro está ocupada con todo lo de la reconstrucción de Sunagakure y no está para estas cosas.
–Ese no fue un 'no'. – señaló con una sonrisa cómplice. Para él, no era un secreto el 'crush' de su mejor amigo. Sospechaba que después de la guerra, el sentimiento se había vuelto más profundo, pero Shikamaru nunca lo diría, ya fuese por orgullo o miedo al rechazo, jamás admitiría lo que sentía por la domadora del viento.
–Como sea, debe estar ocupada; luego no te quejes si te responde de manera no tan amistosa.
–Exageras, Temari-chan ha cambiado mucho, nunca me ha maltratado. Ino sí me maltrata y se supone que somos cercanos. –Shikamaru negó con la cabeza, divertido ante la realidad de los hechos.
–Eso también es cierto. – admitió. – Aun así, no es recomendable. – Chouji no insistió más en el tema.
Shikamaru no estaba opuesto a la idea, pero no quería ser obvio con sus deseos hacia la rubia. Sí, sentía cosas por Temari, profundos sentimientos que lo asustaban hasta cierto punto porque aun consideraba que no era digno para ella. La guerra le había obligado a madurar aún más que la muerte de Asuma, su padre se había ido y un sin número de responsabilidades habían recaído sobre él. Por iniciativa propia, quería estar aún más involucrado con su aldea para que la próxima generación de reyes; eso también era un proceso agotador sobre sus hombros. A pesar de eso, seguía sin sentir que estaba al nivel y no quería apresurar las cosas.
El camarero vino por su pedido y la conversación murió de manera definitiva en ese momento, por lo menos, en lo que respectaba a Shikamaru.
El 22 de septiembre había llegado y Shikamaru sabía de sobra que le habían preparado una fiesta sorpresa. Nadie le había felicitado por ningún medio posible y convenientemente, aquel día tenía más trabajo de lo normal, como era de esperarse para distraerlo. Casualmente, lo habían llamado para que fuese a su hogar por una emergencia que no podía esperar. Agradecía el esfuerzo, pero no podían ser más obvios.
–¡Sorpresa! – escuchó que gritaron a coro cuando abrió la puerta de su hogar. No intentó parecer sorprendido, solo aceptó las felicitaciones y agradeció a cada uno por la hospitalidad. Trató de escanear el lugar de manera disimulada en busca de cierta persona, pero no pudo encontrarla. Una ola de decepción recorrió su cuerpo, pero disimuló lo mejor que pudo.
–Pensé que te había dicho que no quería nada. –dijo cuándo su mejor amigo se acercó a él.
–Así fue, y eso mismo le dije a Ino, pero como comprenderás, ella hace lo que quiere. – se defendió. – Además, sospecho que también está celebrando su cumpleaños por adelantado. – asintió.
–Es lo más probable.
Trató de sonar desinteresado. Albergó la esperanza de que Chouji, al final, no le hiciese caso e invitara a la rubia del desierto. Tal vez lo hizo y Temari no pudo asistir. Aun así, estaba decepcionado. Habían pasado meses desde que la vio y no le hubiese sentado mal verla allí, aunque fuese riñéndole por cualquier tontería.
La fiesta siguió su curso, la noche se hizo presente y los invitados se fueron a sus respectivos hogares. Yoshino se había retirado temprano, exhausta del ajetreado día y el joven Nara optó por quedarse observando las estrellas, melancólico, pensando en lo que amaría tener a sus seres queridos fallecidos en esos momentos donde la paz que aspiraban construir se estaba materializando. Agradecía un año más de vida, pero no olvidaba el hecho de que no los cumplía en compañía de personas que extrañaba.
–Pensé que ya estarías dormido. – incrédulo ante la voz que reconoció de inmediato, observó a la entrada del jardín y la vio de pie en la puerta.
–¿Temari?
–Feliz cumpleaños, bebé llorón. – dijo mientras se acercaba a él, utilizando su atuendo de combate.
–Gracias, pensé que no…
–Sí, lo sé, es tarde, también pensé que no llegaría, pero mi última misión era en un pueblo cercano, así que, decidí pasar a saludar de todos modos. – Sin pedir permiso, la joven Sabaku No se acercó al Nara, tomando asiento a su lado. – ¿Cómo estuvo todo?
–Problemático; una fiesta más grande de lo necesario.
–No seas así, seguro lo hicieron con toda la mejor intención.
–Y lo agradezco, pero por eso no deja ser problemático. – la tenue risa de Temari inundó la tranquilidad del lugar y Shikamaru no pudo evitar unírsele. Aunque tratase de demostrar lo contrario casi todo el tiempo, él disfrutaba de la compañía de la hermana mayor de Gaara; era sencillo tener una conversación profunda con ella, eso le encantaba.
–No tienes remedio. – comentó la joven mientras giraba hacia su bolso de viaje, sacando una pequeña caja de él. – Espero que esto no te parezca problemático.
–¿Me compraste un regalo? – preguntó tomando la caja.
–¿Por qué la sorpresa?
–Porque ni siquiera te esperaba aquí; tu misma acabas de decir que no sabías si vendrías.
–Pero vine. Ahora abre el regalo y dime qué te parece. – ordenó. Como de costumbre, obedeció. No tenía idea de que podía ser, pero tenía curiosidad viniendo de ella. Temari no era materialista, no creía en los gestos vacíos o populistas, por lo que, le intrigaba ver que había obtenido para él. Sus ojos se abrieron en sorpresa. – Recordé la historia que me contaste sobre tu padre luego de terminado la guerra y quise regalarte algo que te trajera el recuerdo.
–¿Es en serio?
–Sí, original del artesano de la arena que se la fabricó a tu padre. Sé que no reemplaza el original, pero…pensé que como es tu primer cumpleaños sin él, sería un lindo recuerdo. – la voz de Temari se suavizó sabiendo lo sensible que era el tema para él. En las manos del chico, había dos fichas de shōgi, dos reyes, cada uno con un símbolo diferente: el del clan Nara y el símbolo del clan Sarutobi. – Pensé que te gustaría tener un extra alusivo a tu sensei. –Sin palabras, Shikamaru le observó directamente, sus ojos ardían de la emoción. Dos figuras pequeñas que significaban el mundo para él y venían de la mujer cuya sonrisa lograba desarmarlo por completo.
–Yo…no sé qué…Temari, muchísimas gracias. – dijo con la voz entrecortada.
Shikaku siempre le contó la historia de la ficha original que poseía, la consiguió luego del ataque sorpresa durante la tercera guerra shinobi cuando fueron a entregar el tratado de paz a Iwagakure donde, irónicamente, lo salvó Sunagakure, liderado por el padre de Temari. En un momento cuando fue a la aladea de la arena se escabulló por las calles y encontró a un artesano que hacia figuras muy impresionantes. Siempre dijo que no supo el porqué, pero le preguntó si podría hacer una pieza de rey especial con el logo de su clan; el artesano aceptó y con destreza, según su padre, estuvo listo en tan solo dos horas. Una historia que le recordaba a su padre la traición y camaradería de la guerra, pero, sobre todo, le recordaba la esperanza de volver a casa luego de una situación difícil. Tener en su poder, aunque fuese una réplica que le recordara un momento tan especial para su padre era invaluable. Tener una contraparte sobre Asuma era un plus que no pensó que necesitaba.
–De nada, Shika. Me alegro que te gustara. – respondió con una sonrisa genuina. – ¿Vas a llorar?
–Sí. – el hecho de que no intentara ocultarlo hizo que ambos rieran.
–¿Por qué será que siempre terminas llorando frente a mí?
–Porque confío en ti más de lo que te puedas imaginar, Temari; significas mucho. – el intento de broma quedó olvidado con su respuesta. Sin pedir permiso, Shikamaru la abrazó, sorprendiéndola en el acto. –Muchas gracias por estar, lo digo en serio. – ella terminó correspondiendo el abrazo.
–No hay de qué. – fue su simple respuesta mientras acariciaba su espalda dándole el confort que necesitaba de su parte. Así eran, sabían lo que necesitaba el otro, sin necesidad de pronunciar más de lo necesario.
Eso era lo que pensaba el mejor amigo del chico ante lo que veía, complacido de que el encuentro fue posible. Cuando Shikamaru le pidió que no molestara a Temari, el joven Akimichi hizo lo que cualquier mejor amigo haría ante la petición: lo ignoró. Llamó a Gaara para saber qué tenía Temari para esas fechas y al enterarse de que, efectivamente, la chica estaría ocupada, tuvo que hacer una especie de trato con él para que le entregara algunas de sus misiones para él realizarlas y despejarle la agenda. Luego de una conversación con Kakashi, el plan estaba en marcha y realizó las misiones que les eran posibles dada la acción necesaria. Era muy posible que, en un futuro, tanto Shikamaru como Temari se enterarían de lo que hizo, esperaba que fuese en algún momento cuando se encontraran juntos para que la reprimenda fuese más benevolente. Por los momentos, el Akimichi dio media vuelta para abandonar el lugar. Su verdadera misión estaba completada.
¡Hooola! Dejando esto por aquí para seguir con las demás. Gracias a los nuevos favs/follows significa un montón para mí. Muchísimas gracias por leer y como siempre, siéntanse libres de comentar. Ya saben dónde encontrarme =)
Cuídense,
Bye!
