Naruto y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y mi diversión.
La dinámica de la familia Nara había dado un vuelco en los últimos tres meses. Empezando porque la familia se había separado de manera temporal. Shikamaru y sus dos hijos mayores estaban en Konoha mientras Temari y la más pequeña de los Nara se quedaron en Suna. Supuso un gran reto, no solo por la distancia, también por la situación como tal que provocó la división temporal. Shikamari Nara ha luchado por su vida desde el minuto uno y ha sido una de las situaciones más retadoras para el matrimonio Nara hasta la fecha. El primer mes puede describirse de manera perfecta como una pesadilla. Fue el mes donde más complicaciones existieron y donde menos pudieron acercarse a la niña, con temor a que contrajera cualquier tipo de infección, potencialmente fatal dado su cuadro de salud.
Shikamaru y sus demás hijos debieron partir por distintas responsabilidades. El consejero del Hokage no puede ausentarse por tanto tiempo, tampoco tiene esa potestad el primer chunin de su generación. Shikari es muy joven y necesita vigilancia constante. No era posible para Temari dividirse entre sus hijas para el nivel de atención que necesitaban de ella, por lo que, tuvo que partir y quedar a cuidado de Yoshino en lo que los hombres Nara realizaban sus actividades diarias. Si para Temari fue difícil solo poder acariciar a su hija a través de equipo de protección, sin sentir el verdadero tacto, para Shikamaru era un infierno estar preocupado a la distancia. Tratar de conciliar el sueño, sin Temari, con el temor de que en cualquier momento pudiese recibir una llamada devastadora, es una de las situaciones más estresantes a las que se ha enfrentado.
Las video llamadas no eran suficiente para el padre. Lo único que pudo apreciar de manera constante era la pequeña y frágil figura llena de cables, rodeada de aparatos de los que desconoce su función, pero que sabía le ayudaban a mantener a su niña con vida. Siendo el estratega que es, no pudo evitar pensar en todo lo que podría pasar en las posibles vertientes. El hecho de que su hija muriese en el primer mes eran altas, al superarlo, su foco cambió a ser un poco más optimista, pero a la vez, realista. Sakura, junto al equipo médico trataron por todos los medios de evitar efectos secundarios, pero son enfáticos dado los casos conocidos. Podrían existir secuelas graves y se mentalizaba para esa realidad; ama a su hija y fuese lo que fuese, él estaría allí para ella, como sabe que lo estará Temari.
Cuando el segundo mes llegó y con él, cierta mejoría, comenzó a preocuparse seriamente por su esposa. El peso de la situación sobre ella era evidente, sabe que sus hermanos eran los que le obligaban a dormir y comer porque su terca esposa no lo hacía por voluntad propia. Para colmo, siguió trabajando, lo que, de cierta manera, era una distracción de lo que pasaba a su alrededor, pero también era una forma de escape para no tratar el verdadero problema. Se sentía culpable por su papel en la situación. Al estar tan lejos, no pudo tener esa conversación, sin que ella le cerrase la llamada. A final de mes, se encontraba en Suna siendo lo más terco que había sido en años, recordándole que eran un equipo y que bajo ninguna circunstancia la dejaría cargar con todo en solitario.
Esa fue también la primera vez que pudieron verdaderamente sostener a su hija en brazos. Sin importar todos aquellos aparatos que se conectaban a la frágil figura, observar a su hija en los brazos de su esposa fue un suceso mágico. Ver a Temari quebrarse ante la emoción que supuso, por fin, sentir su piel contra la de su hija de manera directa, fue significativo. Sentirla viva entre sus brazos, aunque sabía que el camino apenas iniciaba, generó pequeños rayos de esperanza de que iban por buen camino. Le brindó la fuerza que por momentos no encontraba. El hecho de ver a Shikadai y Shikari interactuar con ella fue lo que completó su convicción.
El tercer mes fue un hito. Un buen día, Shikamaru recibió una llamada de su esposa a mediodía. Al principio, temió contestar, pues no eran de las horas donde regularmente se comunicaban, aun así, respondió la video llamada. Le tomó unos segundos entender quien le recibía del otro lado, cuando lo comprendió, sus ojos ardieron al darse cuenta que los ojitos al otro lado de la pantalla, eran los de su hija; era la primera vez que los veía. El primer mes, simplemente, la observó en la incubadora, el segundo mes, los ninjas médicos estaban preocupados por la visión de la niña ante una complicación de la vista común en los prematuros que, de complicarse, podría dejarla ciega, así que, mucho no insistieron en ese aspecto.
–El caso resultó ser leve; sus ojos están perfectos. – fueron las palabras que recitó su esposa del otro lado de la pantalla mientras él seguía observando los irises chocolate en la niña, los iris que había heredado de él, al igual que el pelo negro que comenzaba a surgir en su cabeza. Le encanta encontrar detalles de su esposa en el rostro que cada día puede distinguir mejor; puede que tenga el color de sus ojos, pero la forma de los mismos, definitivamente es de su madre, justo como los de sus otros dos hijos.
A final de aquel mes, el consejero y sus hijos salieron hacia Sunagakure, volverían a Konoha siendo una familia de cinco. El júbilo que sintió cuando le informaron que la situación había mejorado lo suficiente como para, finalmente, trasladarla a la aldea de su clan. El consejero había pasado los días anteriores coordinando tanto los preparativos del transporte como del ingreso al hospital, sabiendo que aún le queda cierta cantidad de tiempo entre las paredes inmaculadas.
–¿Veremos a mamá? – ante la dulce y somnolienta voz de Shikari, el patriarca Nara sonríe con ternura.
–Así es, Kari. Verás a mamá y a tu hermanita.
–¿Solo visita?
–Esta vez, vienen a casa con nosotros. – la sonrisa que apareció en la pequeña es hermosa para él. A sus dos años y medio, Shikari no puede negar sus genes Sabaku No.
–¡Dai! ¡A casa!
–Así es. – secunda el joven mientras vuelve su atención al teléfono. Su primogénito fue de gran ayuda en todo este período, realizando cada actividad que podía para ayudarle dentro de lo posible, especialmente, con Shikari quien era la que más resentía la ausencia de Temari. Está en una edad donde empieza a expresar claramente sus ideas, escucharla decir que extrañaba a su madre, era desgarrador. La encontró en varias ocasiones frente a una foto de Temari, simplemente observándola. Verla a través de una pantalla era insuficiente. Cuando el tren se detuvo y la figura de la hermana de Gaara se hizo presente, la niña prácticamente salto de los brazos de su padre.
–¡Mami! – Temari abre los brazos por instinto ante la pequeña que corre lo mejor que le permiten sus cortas piernas.
–Hola, mi Kari. ¿Te has portado bien? – la niña asiente con ganas. Shikadai llega a su lado poco después. –Deja de crecer, ¿quieres? ¿Diste un estirón en tan poco tiempo? – el joven sonríe mientras le abraza de lado.
–Es bueno verte de nuevo, mamá. – finalmente, el padre Nara se acerca a la fotografía y sin importarle la presencia de sus hijos al respecto, besó sus labios de manera tierna.
–Estoy feliz de verte en persona, problemática.
–Lo mismo digo, vago.
Viajar a Suna siempre es un evento para la familia Nara. Es visitar la otra parte de la esencia de su hogar. Shikadai al principio no era fan de la tierra natal de su madre, pero luego de todo el asunto de los Yagamu, ha estado acercándose a todo lo familiar. Shikari ama la arena, a veces parece que más que Konoha.
–¿Alguna novedad? – pregunta mientras comienzan el andar.
–Todo en orden, los doctores están más optimistas, pero claro, debemos esperar a su desarrollo, para saber si hay una secuela de importancia.
–Entiendo. – su vista se dirige a la pequeña rubia en brazos. – ¿Qué te parece si das un paseo con Shikari? Ha estado bastante triste con tu ausencia; le vendría bien un espacio de madre a hija antes de cualquier cosa. –el agarre de la pequeña sobre ella fue una evidencia más que contundente.
–¿Te gustaría, Kari? ¿Quieres divertirte con mamá? –La pequeña afirma con la cabeza con tanta energía que Temari la detiene antes de que se haga daño.
–Yo estaré con Shikamari; ve y disfruta con los chicos.
Ella sabe que no es solo una oportunidad para que ella se ponga al día con sus hijos mayores, es la ocasión para que Shikamaru se compenetre con la más pequeña de la familia. Temari sabe lo mucho que le ha afectado no poder estar cerca de Shikamari mientras todo aquello se desarrollaba. Se puede contar con los dedos de la mano las veces ha podido presenciar algo relacionado a su hija en vivo y en directo. Necesita ese tiempo a solas, cuidando y entendiendo la situación para sentirse tranquilo. Por supuesto que Temari se lo concedería.
Su mirada se mantiene en la frágil figura entubada entre sus brazos. No puede negar que luce mucho más saludable que cuando nació, pero, aun así, la percibe frágil y teme romperla. Siente alivio de poder sostenerla cuando pensó muchas veces que no sería posible. Cuando llegó al lugar, se quedó observándola por quien sabe cuánto, analizando cada detalle de su forma, la respiración, sus movimientos. Es fascinante para él detectar el espíritu guerrero de su madre, luchando desde el día uno por sobrevivir, superando cada obstáculo, ignorando la lógica. Recuerda que el pronóstico era de unos pocos días de vida. Tres meses después, Shikamari Nara sigue mejorando de a poco, dando la pelea.
Cuando por fin le permitieron cargarla y realizar el 'piel a piel', sonrió con adoración al sentir la calidez desprendida por su adorable figura. Ansiaba aquel momento. Siempre temió que no pudiesen generar el vínculo como se esperaba entre ellos ante la distancia. Estuvo presente en los primeros meses de sus hijos mayores, con Shikamarii, la gran parte del proceso fue a través de pantallas y esperó con ansias el momento donde pudiese sostenerla; espera que, en un futuro cercano, sea posible abrazarla, sin todos aquellos aparatos que le ayudan a mejorar su estado. Ve por primera vez los ojos de su hija de manera directa. Siente que verdaderamente están avanzando. La salud parece estar cada vez más presente en el cuerpo recién nacido. Con delicadeza, deposita un beso sobre el pelo negro que cada día que pasa, se hace presente, sus ojos chocolate se encuentran fijos en él.
–¿Sabes quién soy, Mari? – pregunta, en la voz más suave que puede modular. – Soy papá. – se responde a sí mismo. – Mañana iremos a Konoha, y espero que pronto puedas conocer nuestro hogar, especialmente, tu habitación. La hemos decorado y ha quedado bastante bien. – El consejero del Hokage no dice nada más por unos momentos mientras la pequeña se dedica a familiarizarse con la presencia que reconoce como parte de su ser.
El primer mes, admite que lloró; Termari también lo hizo. La idea de que podrían perder a su hija apenas conociéndola, era inconcebible. El dolor que supuso simplemente pensar en su muerte, era insoportable, amenazaba con destruirlos. No sentían que la culpa los abandonaría si llegase a morir. No disfrutaron el embarazo, pues no sabían de su existencia, por lo que perderla, era un vacío que saben no podrían, ni podrán contener, en el caso que pasase. Desde que se convirtieron en padres por primera vez, el entrenamiento psicológico se había ido al carajo. No había forma posible de pensar con la cabeza fría cuando sus hijos estaban en la ecuación.
Shikamaru envuelve la figura aún más entre sus brazos y se mantiene en silencio, las maquinas siendo el sonido que envuelve el ambiente. Piensa en su sensei, en su padre y hace la promesa silenciosa que le hizo a sus anteriores hijos cuando los sostuvo por primera vez. Se ha convertido en su ritual personal, el momento en el que crea el vínculo con ellos de manera oficial, cuando les promete que mientras tenga vida, será el mejor padre que pueda para ellos. Si la otra vida se lo permite, será el guardián que cuide sus pasos. En sus años de adolescencia, no creyó que la paternidad significaría tanto para él, en los días actuales, siente que es su trabajo más importante y le alegra que todo ocurra con la mujer que verdaderamente es de su vida.
–Papá te ama y velará por un mundo donde puedas ser feliz y sentirte siempre segura. Eres uno de los cuatro pilares de mi vida. – Shikadai fue su segundo pilar, Shikari el tercero y Shikamari el cuarto. El primer pilar que inició toda su evolución, le entregó los otros tres que completan el cuadro y en esos momentos, agradece poder comentarle aquello a su hija porque para él, es lo único que importa.
Amo la familia Nara Sabaku No y mi intención no es hacerlos sufrir, pero creo que es una situación bastante realista que esta pareja podría experimentar, si le diesen más prioridad en la serie, así que lo escribo. Espero que les haya gustado.
Perdón por la demora, pero como algunos ya saben, estoy tratando de desarrollar mis escritos y darlos a conocer al mundo y con el trabajo, casi es imposible pasar por aquí. Aun así, seguiré actualizando dentro de lo posible y agradeciendo a cada uno de ustedes por leer.
Gracias a Lamus N por el review en el capitulo pasado. Y a todos lo que han dado favs/follows y leen desde las sombras. Significa un monton. Feliz navidad atrasada y feliz año nuevo a todos. Un placer que estén por aquí. Cuídense un montón,
Bye!
