Naruto y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y su diversión.


–No es justo que mis cosas tengan prioridad, Temari; tu trabajo también es importante.

–Shikamaru, no es tan fácil como irme y ya. Son dos semanas y te recuerdo que tenemos un hijo de seis meses. Yoshino no estará disponible esta vez y tú también eres requerido

–Entonces, estas pueden ser nuestras primeras vacaciones familiares.

Temari frunce el ceño ante lo convenientemente que suena la idea. Se celebrará una cumbre de kages. Dos semanas para discutir todos los temas en agenda en los últimos dos años. Su presencia es requerida, al igual que la de su esposo, por obvias razones. El problema es que es demasiado tiempo como para encontrar a alguien que cuide de su hijo. Desde que Shikadai nació, no han hecho mucho más allá que salir de vez en cuando a comer y compartir como pareja. En otras ocasiones, han salido al parque infantil o al bosque para pasar tiempo con el pequeño en un ambiente más afable para él. En honor a la verdad, no estarán ocupados todo el tiempo y en esas dos semanas, existirán muchos huecos. Días completos libres que podrían aprovechar para esparcirse como familia.

–Shikamaru, estaremos trabajando al mismo tiempo, ¿qué haremos con Shikadai?

–Llevarlo con nosotros, es un bebé bien portado.

–Sí, pero…– dirige la vista hacia el infante a su lado. Lleva unos minutos despierto y no ha intentado moverse de su sitio. Se ha dedicado a presenciar la interacción ente sus padres, como si entendiera que debe demostrar lo que su padre dice de él.

–¿Lo ves? Es un niño tranquilo. Solo tenemos que informarle que estará presente, para que sea anunciado con tiempo.

Shikadai les muestra su tierna sonrisa sin dientes, como si entendiera lo que pasa y quisiera ser parte de lo que están planeando. Temari se acerca al pequeño y lo toma en brazos. Sus intentos de hablar se hacen evidentes mientras se aferra a la figura de su madre. La antigua Sabaku No tiene que admitir que la idea de llevarlo es tentadora, no se cree capaz de alejarse por tanto tiempo de su hijo. Es muy joven aun y no quiere perderse acontecimientos importantes. Sabe que debe aprovechar los momentos donde este tipo de cosas pueden ser gestionadas, con el tiempo, será más complicado.

–¿Te vas a portar bien, mi Dai? ¿Quieres ir a divertirte con papá y mamá? – el niño sonríe. Shikamaru sabe que su hijo acaba de eliminar cualquier tipo de argumento en la cabeza de Temari.


Hasta el momento, todo va según lo planeado, incluso mejor de lo que pensaron en un principio. Kankuro también asistió al evento lo que permitió que Shikadai se quedara con su adorado tío mientras sus padres atendían sus obligaciones. En las noches, se desarrollaban como familia, siendo Shikadai la celebridad del lugar, el bebé que todos quieren conocer y hacerle gracia. De vez en cuando, se escapaban a sus momentos de pareja mientras los hermanos de Temari cuidaban del pequeño Nara.

La prueba de fuego ha llegado; está sobre la mesa. Todos estarán en la reunión, por lo que, Shikadai debe estar con ellos. Mentalizándose, Temari preparó un bolso con todo objeto que pueda servir de distracción para el pequeño Nara. Está dormido, peor es obvio que estarán discutiendo temas con micrófonos y elevando la voz, sin contar con los ruidos del ambiente, las probabilidades de que despierte son altas. Aun así, tiene fe de que todo saldrá bien; apuesta a los genes de su esposo, es el momento de que brillen y sirvan para algo. Acomoda al pequeño en su regazo y confirma que el porta-bebé está correctamente sujeto. Shikamaru le abre la puerta para que ingrese.

De inmediato, todas las miradas se fijan en ellos; por supuesto que ninguno les intimida. Con la frente en alto, saluda a todos los presentes antes de llegar a su lugar asignado. Organiza su espacio, revisa sus apuntes, como si no tuviese a un pequeño de 6 meses aferrado a su pecho. La reunión comienza a la hora esperada. Como siempre, Temari es de las personas más activa en las discusiones y cuestiones que se llevan a cabo. Los presentes parecen estar más preocupados por el estado anímico del bebé dormido que la propia madre quien gesticula como si no estuviera aferrado a ella. Cuando se encuentran en el cierre de la jornada, una media hora antes de que el sol se pusiese, Shikadai despertó. La joven madre se dio cuenta al sentir sus movimientos. El niño no emitió sonido notorio, más allá de unos pequeños sonidos al bostezar y otros de complacencia cuando su madre le hizo mimos para que supiera que sabe que está despierto. Shikadai enfoca su atención en su entorno, pero no se exalta ante los desconocidos ni el extraño lugar, solo se dedica a inspeccionar con sus bellos ojos a los presentes, como si analizara cada detalle, como si armara estrategias características de sus padres. En varias ocasiones, los Nara captaron intentos sutiles por parte de los presentes de hacerle gracia, siendo sus tíos, los líderes indiscutibles en esta categoría.

Cuando la reunión termina y los presentes se retiran del lugar, Shikamaru se acerca y toma su pequeño clon en brazos. Como buen niño perezoso, cuando se encuentra librado de las ataduras de la porta-bebé, se estira hasta donde puede. Observa a su padre y luego a su madre, antes de reírse con ganas.

–Eres digno hijo de tu padre. No pensé que resultaría tan útil. – el padre sonríe orgulloso mientras le hace unos mimos al infante. El pequeño extiende los brazos hacia Temari como si no hubiese estado en ellos durante las últimas tres horas. – Debes tener hambre, Dai. – responde mientras lo toma en brazos. Shikamaru busca el biberón que prepararon para los fines en el hoyo negro que supone el bolso de su hijo en esta situación. Su esposa toma asiento en cuanto le entrega el biberón al pequeño, quien lo toma de inmediato. – Oye, con calma. – sostiene el ítem, ante la insistencia del pequeño.

–Tenía razón. – sonríe victorioso ante este hecho atípico en su relación.

–Así es. – responde, sin apartar la vista de Shikadai. – Duerme a través de cualquier cosa, esto fue un caos en cierto punto.

–Es un talento que corre en la familia.

Cuando el pequeño Nara se encuentra satisfecho, la familia se traslada a la habitación deluxe que le entregaron al matrimonio por la cantidad de ocupantes. Lo primero en agenda es darle un baño al más pequeño, quien como es costumbre, adora ese momento del día. Ama la experiencia de jugar en el agua y divertirse con las ocurrencias que su madre siempre le regala como juego. Shikamaru los observa desde el marco de la puerta, esperando pacientemente su turno de tomar una ducha, mientras las dos personas que más ama en la vida se divierten, sin preocupaciones. Observa su esposa tomar al pequeño en brazos, envuelto en una toalla. Temari se concentra en vestir al cervatillo en lo que su esposo toma su ducha. Se supone que saldrían a dar un paseo, pero las ganas se esfumaron en el transcurso del día. Se siente cansada y es posible que Shikadai se duerma pronto; lo mejor es relajarse y prepararse para el día que viene. Decide vestirlo para dormir: pijama blanco con diseños de hojas verdes. Peina la mata de cabello del pequeño hacia un lado para que se mantengan en forma.

–¿Te parece si nos quedamos en la habitación? – la voz de su marido es la que pregunta a sus espaldas. – Pediré servicio a la habitación y pasamos un buen rato.

–Es como si hubieses leído mi mente. – sonríe con complicidad. Vestido en su pantalón de pijama, franela negra y el pelo libre de cualquier atadura, se acerca a su familia. – Estoy cansada y el día de mañana será aún más complicado.

–Al menos sabemos que Shikadai sabe comportarse. – deja la toalla húmeda en una silla cercana; toma asiento en el lado desocupado de la cama. – Pediré tu favorito en lo que tomas un baño. Tómate tu tiempo, relájate; yo me encargo. – el tema del congreso involucra directamente a Sunagakure, por lo que, el nivel de presencia de Temari es superior al de Shikamaru y es obvio que le estresa. Quiere ayudar en lo que pueda, especialmente, al estar los tres. La joven asiente, sabiendo que es lo que necesita.

En el momento que Temari desaparece en el baño, el líder del clan Nara concentra su atención en el bebé que le sonríe desde la cama. Lo toma en brazos para acercarse al teléfono y ordenar la cena. Se enfrasca en ese pequeño momento padre e hijo mientras esperan, platicándole al bebé que hace lo que puede para responderle a través de sonidos. Quince minutos después, tocan la puerta. Con bebé en brazo, el padre recibe los alimentos y la coloca al lado de la cama. Vuelve a ocupar el mueble, en espera de la persona que completa su cuadro familiar. El pequeño Nara ríe sobre el pecho de su padre, entreteniéndose con la tela de la franela hasta que su padre le llama, haciéndole gracia para producir ese sonido alegre que tanto le llena de orgullo. Repite la operación una y otra vez, haciendo que la risa del pequeño inunde el lugar en un bucle de felicidad.

–¿Se divierten? – la llegada del integrante faltante, hace que ambos giren hacia la figura de la joven en el conocido pijama blanco que le llega a mediados de sus muslos. El pelo está en libertad, justo como le encanta a su esposo. – Huele delicioso. – inspecciona los platillos antes de dirigirse al bolso de Shikadai. – Le prepararé el biberón para que cenemos todos juntos. – En cuestión de minutos, la familia Nara se encuentra en la cama matrimonial. Shikadai está en el centro, acostado en una montaña de almohadas para quedar prácticamente sentado mientras degusta el biberón que le extendieron. Shikamaru y Temari cenan, conversando de todo un poco.

–Mira lo que tengo. – el consejero del Hokage toma su teléfono y le muestra una foto.

–¿Cuándo la tomaste? – la sonrisa aparece en automático en el rostro de la joven madre, al ver una imagen de ella y su hijo. Ella se encuentra guiñándole un ojo al pequeño que le sonríe desde su regazo.

–Poco después de que despertó; era demasiado tierno como para dejarlo pasar.

–Has tomado muchas fotografías en este viaje. Me extraña porque tengo que obligarte muchas veces para captar estos momentos.

–Para que veas que soy diligente cuando quiero. – se ríe con complacencia. Ambos observan a Shikadai quien ha terminado su alimento y se encuentra jugando con el biberón vacío. – Quiero recordar estos momentos por mucho tiempo. Independientemente de que estemos aquí por trabajo, me encanta que hayamos venido los tres. Me siento afortunado.

–Yo también. –secunda mientras acaricia la mejilla sonrojada del ser humano que crearon fruto de lo que sienten. – ¿Te parece que tomemos una selfie? – Shikamaru no responde, solo sonríe mientras toma el teléfono que le había extendido a su esposa. Coloca la cámara frontal y extiende el brazo para que todos puedan salir. Shikadai, al ver el reflejo de su familia en pantalla, sonríe como si supiera por instinto lo que tiene que hacer. En ese momento, Shikamaru inmortaliza el momento nada elaborado, pero preciado al tener a su familia consigo.


Hi! Reviviendo por estos lados. Espero que les agrade este capítulo tan dulce de esta familia, como a mí me encantó escribirlo. Muchísimas gracias por leer y decir presente. Me alegro de poder compartir lo que escribo. Gracias por los nuevos favs/follows; significa un montón.

He estado más ausente de lo normal por algunos escritos a los que les he estado dando afecto para poder sacarlos a la luz. Publiqué el primer capítulo de unos de ellos en la otra plataforma, por si desean darle un vistazo y decirme qué les va pareciendo. Espero volver pronto para seguir actualizando los pendientes que tengo.

Muchas gracias nuevamente, un súper abrazo y espero que todo esté en orden.

Bye!