Naruto y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y su diversión.


Por primera vez en años, Shikamaru estaba oficialmente de vacaciones. Tomó dos semanas, catorce días, pero en realidad, tenía solo ocho, pues le tomó tres días llegar a Sunagakure y le tomará otros tres volver a Konoha. Porque sí, las pasaría en Suna y no, su novia no estaba al tanto. Temari seguía en funciones, pero para sus fines, con pasar algo de tiempo con ella durante las noches o temprano en el día, era más que suficiente. Asegurarse de que estaría dentro de la aldea por ese período, fue una cortesía que Gaara le concedió. Era una visita sorpresa para poder pasar tiempo con ella y remediar el incómodo último encuentro que tuvieron y que sentía no se había resuelto.

Luego de registrar su llegada, caminó por las calles de la ladea ante la mirada de los aldeanos. Sabían de sobra quien era y su relación con Temari. Llevaban meses saliendo, sin contar el tema de la guerra y los asuntos diplomáticos. Shikamaru se dedicó a saludar a los que le profesaban el gesto o al menos, tenían un gesto amable hacia él. Por supuesto que existían aquellos que lo observaban con recelo, desconfianza y desdeño; los vestigios de años de conflicto que escapaban de su control. Sin pensarlo demasiado, se dirigió al apartamento de Temari. En realidad, era un pequeño complejo en el ala más apartada de la torre Kazekage. Un lugar apartado para obtener un poco más de privacidad; perfecto para la poca intimidad que podían compartir. Las cosas eran serias y la posibilidad de tener que alejarse de sus hermanos era real. Nunca lo había admitido, pero Temari estaba simulando el escenario donde la separación era inminente. Era mediodía; su novia estaba en plena jornada laboral. Llegó al lugar, tomando la llave que su novia le había extendido tiempo atrás para las ocasiones de visita. Dejó su bolso en la entrada y se estiró un poco al sentir la familiaridad del lugar. Tenía toda la tarde para preparar una velada tranquila, o lo mejor que podía hacer siendo Shikamaru Nara en su faceta de novio atento. Al menos, ese era el plan hasta que escuchó el sonido característico de alguien experimentando arcadas. Se apresuró por el pasillo conocido hasta llegar a la puerta entreabierta del baño. Ver la figura de Temari en el piso mientras halaba la palanca del baño fue inesperado.

–¿Tem? –ante el llamado, la joven se sobresaltó. Giró hacia el joven Nara, causando que el joven se preocupara aún más. Estaba pálida, con claros signos de privación del sueño. – ¿Estás bien? – no esperó por respuesta mientras se arrodillaba frente a ella, quien aun parecía dudar de que su novio, que se suponía estaba a tres días de distancia, se encontraba frente a ella. Solo cuando sintió la calidez de su palma sobre su mejilla, supo que era real.

–¿Qué haces aquí? – pregunta con claro agotamiento en su voz. Shikamaru le ayudó a ponerse de pie. La joven Sabaku No se dirigió hacia el lavabo, cepillándose los dientes y refrescándose un poco el rostro.

–Estoy de vacaciones y pensé en pasarlas en Suna. – observó al joven luego de secarse el rostro con la toalla cercana. – Sé que tú no lo estas, aun así, podemos pasar tiempo juntos. – una tenue sonrisa apareció en el rostro de la hermana de Gaara ante el comentario. No tardó en ser reemplazada por una de clara molestia. – ¿Estás enferma?

–No.

–Temari, ni siquiera estando enferma, has faltado a tus labores. Esto me preocupa.

–No he faltado; estoy en mi hora de almuerzo y aproveché para venir.

–Y… ¿cómo exactamente esperas volver, si es evidente que sientes dolor? – sin esperar respuesta, Shikamaru se acercó a la joven. – ¿Qué te ocurre?

–Nada…

–Temari.

–Es en serio, Shikamaru; no es enfermedad, esto es…normal.

–¿Cómo va a ser normal que…? – se detuvo a media oración mientras su cerebro ataba cabos.

–Me advirtieron que este nuevo tratamiento anticonceptivo podría causar que el periodo fuese un poco más…intenso. El dolor y los síntomas empeoraron al transcurrir la mañana, así que, vine un rato a…tratar de controlarlos. Los calmantes no funcionaron a tiempo.

–¿Tratamiento anticonceptivo? –preguntó extrañado. Se podía contar con una mano las veces que habían intimado, gracias a la distancia que los separaba. En esas ocasiones, él siempre había sido el encargado de proveer la protección para evitar la concepción. No habían discutido el tema de utilizar otro método.

–Estoy bajo tratamiento, probando como mi cuerpo reacciona. Ya sabes, para evitar otra situación como la vez anterior – La joven estratega, a pesar de que era un tema que debería ser normal discutir con su pareja, se sintió un poco avergonzada ante su confesión. – Se supone que estos medicamentos apaciguan los síntomas, pero…

–Llamaré a Gaara para que te otorgue la tarde por enfermedad.

–¡No, claro que no! ¡No estoy enferma, Shikamaru!

–Estás en tu periodo y no puedes ni siquiera estar erguida por más de un minuto. – al percatarse de este hecho, la joven Sabaku No, trató de disimularlo. El joven Nara aprovechó la distracción para realizar su próximo movimiento: le tomó unos cuantos segundos a la joven rubia percatarse que estaba en los brazos de su novio.

–Shikamaru Nara, tienes diez segundos para soltarme.

–Como ordene, señorita. –salió del cuarto de baño y viajó con ella en brazos hasta la habitación, donde la dejó sobre la cama. – Orden cumplida. – hizo su característica seña de manos, atrapándola en su técnica. – Jutsu de posición de sombras completado.

–¡Shikamaru! – el joven la ignoró, sentándose a su lado mientras escribía la nota que pronto estará en las manos del Kazekage. Aun con el jutsu activo, se acercó al enorme ventanal de la habitación donde había un ave mensajera en caso de emergencia. Entregó la nota y lo vio partir. Al girar sobre sus talones, encontró a una muy furiosa joven observándole.

–No me interesa si me odias en estos momentos, no voy a disculparme por cuidar de ti, ¿de acuerdo? Haré algo de comer y calentaré agua para la compresa. Descansa un poco.

–Pero…

–No. – fue su tajante respuesta, indignando a Temari, pero con el malestar generalizado, no tenía sus fuerzas cotidianas para rebatirle. – Descansa. – infló los cachetes, sabiendo que, en su estado actual, no podía hacer mucho.


Shikamaru era consciente de que Temari era una mujer. Lo que nunca consideró es que pudiese sufrir un síndrome menstrual tan violento; estuvo a punto de llamar a un ninja-medico. En todos los años que llevaba conociéndola, lo más que alguna vez presenció como un síntoma relacionado al tema fueron migrañas. En la tarde que acababa de pasar, no solo presenció lo conocido y el dolor esperado, también estuvieron los estragos del sistema digestivo. No había querido comer, sus piernas, aunque no quiso admitirlo, también estaban sufriendo. Pasó gran parte de la tarde entre el baño y la habitación, hasta que, luego de una nueva dosis del analgésico, quedó profundamente dormida. Aunque fuese una cuestión natural, no era placentero presenciar a la gran Sabaku No Temari de esa manera. Fue estresante para él.

El reloj marcaba las ocho de la noche. Temari no había ingerido nada, más allá de las bebidas que tomó junto al medicamento. Él no era el mejor cocinero, pero podía arreglárselas para hacer sándwiches y un poco de té. Se dirigió a la habitación, encontrando a la figura de su novia en la cama. Dejó la bandeja con los alimentos en la mesita de noche, arrodillándose para verla dormir. Shikamaru no concebía a una mujer más hermosa que Temari. A veces se sorprendía de realmente llamarla su pareja. Por eso, quería dar lo mejor de sí para que funcionara, nada podía ser problemático si se trataba de mantener y hacer crecer la relación que llevaba ansiando, incluso de manera inconsciente, desde que la conoció. Sin controlarse, apartó un mechón de cabello de su frente, provocando que los ojos que tanto le encantaban, le devolvieron la mirada.

–Es de noche.

–Así es; nos traje algo de comer. – con pereza, para nada característica en ella, se incorporó en el colchón. Shikamaru le imitó, tomando la bandeja que había traído consigo. – Tienes que comer algo. – no muy convencida, tomó el emparedado que le ofreció su novio, obligándose a ingerir un bocado. Él hizo lo propio con su porción. – ¿Ha mejorado? – asintió levemente. – Tem, si esto resulta estar relacionado al tratamiento anticonceptivo, podemos seguir como estamos.

–La última vez, estuviste frustrado cuando se rompió la protección.

–Era un paquete viejo. – se defendió. – Solo fue un contratiempo.

–Esto lo haría más seguro.

–Si va a provocarte estos síntomas, no vale la pena. – Terminó su porción, la rubia le siguió un par de minutos después. Dejó los restos de la para nada parecida cena romántica que tenía planeada cuando llegó. Agotada como la percibía, Shikamaru se acomodó en la cama, apoyando su espalda de la pared y atrayendo a la joven rubia desprevenida para que lo utilizara como soporte. Esperó forcejeo de su parte, pero nunca llegó. La hermana de Kankuro y Gaara se dejó envolver de la presencia que tanto extrañó. – Lo digo en serio, Tem.

–Lo sé. – respondió, devolviendo el gesto. – el silencio se instauró por unos segundos, donde la pareja se dedicó a saborear el momento. – Lo del anticonceptivo…– se atrevió a comenzar él. – es mucho más que eso, ¿no es así? – la conocía y aunque el gesto es responsable y necesario para su relación, sentía que algo no estaba del todo dicho. – Prometimos ser honestos entre nosotros. – mencionó con intención de romper el bloqueo.

–Solo…me pareció que…a tus ojos, tener un hijo conmigo, sería una catástrofe.

–No fue mi intención. – ella le respondió con un simple sonido de que le escuchó. –Es solo que…– ante la pausa que aconteció, Temari se incorporó para quedar frente a él.

–Prometimos ser honestos entre nosotros. – repitió la frase que había utilizado en su contra. Shikamaru suspiró ante la estrategia.

–No quiero arruinarlo, Temari. Un embarazo mientras aún estamos saliendo, no es lo mejor para probar mi valía. Sé que no debería importarme el tema de las aldeas y los consejos, sé que hicimos un pacto, pero no podemos tapar el sol con un dedo. Y quiero llegar a un punto donde nadie pueda recriminarme por no ser suficiente. He estado trabajando por años y no…

–Idiota. – interrumpió su momento existencial. El joven Nara frunció el ceño. –No todo es una estrategia. No es lo ideal tener un hijo en la situación en que estamos, pero si pasara, ¿sería tan terrible? Me refiero a que…veo esto que tenemos con futuro. Que uno de los pasos se adelante, no es algo que me quite el sueño. Acaso… ¿no estás seguro? – Shikamaru se mantuvo en silencio por lo que le pareció una eternidad a la joven. Ella nunca pensó que se escucharía decir lo que acababa de pronunciar, pero los años la habían cambiado, él le había cambiado y no pudo evitar sentirse triste por su reacción aquella vez. – Ese día, fue la primera vez desde que comenzamos a salir, que me sentí herida. No sé por qué pensé que concentrarme en eliminar el punto de discordia ayudaría en algo, si el problema era notoriamente más profundo que un preservativo defectuoso – admitió en voz baja, casi imperceptible. No le gustaba el tema de la vulnerabilidad, pero con el tiempo, se había dado cuenta de que tenía que dar para recibir. Una relación es de dos vías.

–No sé que decir. – admitió el joven Nara. La culpa invadía cada fibra de su ser. Momentos como ese le hacían dudar de su supuesta inteligencia. Por supuesto que aquel suceso le había incomodado. En retrospectiva, desde ese momento, sintió la tensión, pero lo atribuyó el mismo tema del fallo en la protección, la incertidumbre de que cabía la posibilidad de haber concebido un hijo. No le pasó por la cabeza que haya sido por su culpa. – Créeme que no es lo que pienso. Aspiro a mucho más contigo, aunque en estos momentos, tengamos que lidiar con los obstáculos que nos quedan en el camino. – El tema de relaciones entre aldeas comenzaba a ser aceptado, el problema con ellos era su importancia diplomática, sus respectivos títulos y lo que acarrearía un matrimonio y posible descendencia en semejante panorama de poder. – No me imagino a otra persona siendo la madre de mis hijos.

–¿Hijos? ¿Plural?

–Por favor, estamos teniendo un momento…– rogó, ganándose la sonrisa de la rubia. – Lo siento. – El hecho de que complemente sus palabras con un tierno beso en su frente, la terminó de derretir. Este hombre, tres años menor que ella, la había hechizado. Shikamaru la envolvió nuevamente entre sus brazos, llevándola consigo hasta que sintió como su espalda tocaba la pared. – De verdad lo siento.

–Está bien. – respondió de la manera más sincera que pudo. Sus palabras le habían tranquilizado. – Creo que debería ser yo la que se disculpe por desperdiciar uno de tus días de esta forma. – el joven domador de sombras rio por lo bajo, envolviéndola aún más entre sus brazos.

–Esto es justo lo que quería. – No es la situación ideal, pero estar con ella, era su objetivo final y conseguirlo, a pesar de una discusión seria y un tratamiento anticonceptivo por demás violento, era más que suficiente. Cuando su respiración le indicó que los calmantes habían hecho su efecto, besó su pelo suavemente para unirse a la paz que supone dormir con la mujer que sabía es la de su vida.


Feliz 2023 y Feliz Navidad (atrasada) x)