La respuesta que tanto pedía estaba ahí frente a ella. Se señaló en el espejo, regañándose nuevamente por lo que estaba a punto de hacer, no queriéndose topar con esos ojos asustados, y con sus labios temblorosos, le dio un trago rápido a la botella que cargaba y empezó a pintarse nuevamente los labios.

El "Don't do it" que estaba en el espejo se tornaba borroso y se alejaba de su vista lentamente, mientras salía por la puerta. Se acomodo el cabello, dejando ver parte de su cuello.

Colocó media sonrisa sentándose frente a su pareja de esa noche, llevaban saliendo tres semanas, no había novedad en esa relación, era lo mismo que en las otras, taciturna, rutinaria, con sexo demasiado soso para lo que él presumía; Sarada sabía que era un trofeo para él, que le gustaba alardear de ella, de su cuerpo, del rostro con maquillaje que le daba un toque distinto y más sofisticado.

—Nena, podemos ir a coger en el baño si quieres—Dijo, tocándole innecesariamente la pierna mientras su mano se deslizaba debajo de su falda

Lo miro, cansada, olvidando que debía fingir agrado por lo que decía.

—No he bebido lo suficiente para hacer eso—Se excuso, con un tono exagerado, y de niña mimada, era buena imitando, actuando, arremedando. No usaba su tonó apagado y aburrido, no quería que nadie supiera su verdadera voz, cada que salía con un chico nuevo solía cambiar la tonalidad, el acento, las frases, sus muletillas.

—Ya decía yo—Dijo triunfante—Otro mojito para mi preciosa nalguita—Soltó una risa insoportable

Sarada nuevamente se miró en el espejo, esperaba que esta vez no la hiciera correr al baño a replantearse por qué hacía esto, este chico era el peor, insoportable, machista, creído y privilegiado.

—No entiendo porque no estás disfrutando tanto como yo, deberías retorcerte del placer con esto—Le acariciaba las piernas como si estuviese despeinando o mimando a un perro; Se acercó a su oreja y se la mordió

—Ey—Dijo, fingiendo una sonrisa

—¡¿Cómo porque está pasando esto?!—Mencionó sorprendida, enojada, viendo como Sarada le devolvía una mirada nerviosa

—¿La conoces?—Le preguntó a su pareja confundida, por supuesto que Sarada la conocía, le habían pagado por conocerla, por saber de su relación y bajarle al novio

—¿Me estás engañando?—La voz de ella se rompió, su cuerpo temblaba, Sarada tuvo que evitar la mirada que ella le daba, pidiéndole una explicación miro a las chicas que la habían contratado, burlándose de la situación, chocando palmas a escondidas, celebrando el triunfo

—Yo no te conozco

—Es obvio que la conoces—Dijo Sarada, intentando irse de ahí mientras él la tomaba de la mano, intentando que se quedara—No, no, déjame—Decía Sarada, mientras la otra chica entraba en un llanto desesperanzador, arrojo los vasos que estaban en la mesa y empezó a empujar al tipo contra el sillón, pidiéndole que le diera una explicación, este no soltaba a Sarada a pesar de eso

—Idiota—Le dijo Sarada, también pegándole como ella—¿Cómo te atreves a jugar así con mis sentimientos?

—Vamos, podemos llegar a un acuerdo, una relación de tres ¿No les parece?

Él fue soltando el agarre poco a poco, Sarada intentó salir de ahí rápido y entrar nuevamente al baño, se jalaba el vestido hacia abajo intentando correr y que no se le levantara, en cualquier minuto la chica la seguiría pidiéndole una explicación.

Se encerró en el baño, tratando de cambiarse lo más rápido que pudo, quitándose la peluca y el maquillaje con toallitas húmedas, la puerta se escuchó y luego los gritos.

—Sé que estás ahí—Mencionó a grito desesperado, Sarada oculto la bolsa, mientras que la chica abría cada cubículo

—¡Un poco de privacidad quieres!—Dijo Sarada al ver que la chica se asomaba por arriba, Sarada le mostró la copa menstrual—Esta ocupado el baño ¿Qué te pasa?—Su tono completamente aburrido había vuelto, la película de cabello corto color naranja que tenía en casos de emergencia, sus lentes, sus uñas al natural

—Maldita sea, solo quiero una explicación—Decía la chica desesperada, creyendo que la "amante" de su "prometido" estaba escondida ahí en algún sitio

—Es una copa menstrual—Le dijo Sarada, intentando que se fuera

—¡No idiota! No te hablo a ti, cállate, sé que esa zorra se metió aquí, sé que puedes oírme. ¡Él, él era mi prometido! Acabas de romper un futuro matrimonio, no descansaré hasta verte destruida y llorando, te metiste con mi boda, con mis sueños, no sabes quién es mi papá, corriente, sí, porque eres una mujer corriente y nunca estarás a mi altura, puedes tenerlo por un tiempo no me importa, él será mío, solo quiero que sepas que esta boda no se detendrá por ti, ¡ES MÍO!

Sarada dio un largo suspiro, empezó a quitarse los residuos de maquillaje para que ella no pudiera reconocerla, guardó todo en la bolsa, saliendo con precaución de ese baño. Aquella chica la miro detenidamente, y luego la ignoro.

—¿La viste? Una guarra entro aquí, yo la vi, sé que está aquí ¡Sé que estás aquí puta!—Golpeó los jabones que estaban en la barra, arrojándolos lejos

Sarada no dijo nada, abrió la llave para lavarse las manos, solo quería salir rápido de ahí antes de que buscara en su bolso

—Que tengas suerte, supongo—Le dijo las palabras de despedida

—Cállate idiota, lárgate de aquí—La futura prometida estaba molesta, abatida, sabía que esa chica del baño solo tenía la culpa de existir en ese momento concreto

Sarada observó al tipo, discutiendo con los guardias del antro, la mesa estaba quebrada, los vasos deshechos, era un desastre la escena, tenía que irse antes de salir embarrada, allá se iban tres semanas odiosas, que le costaron las desveladas, los orgasmos fingidos, escuchar los ridículos problemas de masculinidad y virilidad de él, deseaba que este día fuese más rápido, que su paga estuviera en su cuenta; Anhelaba tanto poder destruir ese chip en el que la contactaron, anhelaba tirar las cartas que él le había escrito.

Las relaciones que solía mantener con los viejos no duraban más de 1 mes, buscaba cualquier pretexto para terminarlas lo más rápido posible o hacer que sus novias o las amigas de sus novias se enteraran de la relación de ella con los tipos, así le hacían el favor más rápido y se ahorraba tiempo para ella y su bienestar. Al principio era divertido ver como había peleas y discusiones, pero ya no lo era, no entendía porque, pero al menos, esas tres semanas la acercaban más al pago de un mes de la universidad, al menos, ese dinero le compraría los libros y la matricula y con eso sería suficiente ¿No?

.

.

.

La notificación le aviso que el dinero estaba en su cuenta, las burlas de las chicas por mensajes, los audios que mandaban causaron que la cabeza le doliera más, así que tomo la correcta elección de abandonar el grupo, la misión estaba cumplida, yupi, así que estaba a punto de cerrar los ojos cuando el mensaje le llegó, otra petición, entornó los ojos cansada, y decidió irse a dormir.

Los sueños que había tenido hacían que despertara con pereza, sintiendo el cansancio del día anterior; El cuerpo le dolía, la cabeza le dolía, y había mensajes pidiendo favores en su teléfono, lo tomó con cansancio.

"Plis, necesito que te encargues de él (se adjunta foto) llevo años esperándolo, pero nomás nada de que termina con su novia, me pasaron tu número porque tú te encargas de estas situaciones, quiero que tu seas la culpable de que termine con su odiosa novia, así yo poder consolarlo"

"Contéstame por favor, mira te haré el depósito" "Ya te deposité el pago inicial" "No me vayas a timar"

Sarada entornó los ojos, enviándole el contrato de confidencialidad, tenía prohibido pasar sus datos, su número, las ubicaciones donde se encontraría, su edad, tenía prohibido decir palabra alguna, o la gente se enteraría de los tratos que andaba haciendo, para ambas sería un ganar-ganar. Sarada le pidió los datos de él, sus redes sociales, los lugares que frecuentaba, si estudiaba o donde podía "encontrarse con él casualmente".

—Hola buenos días—Entró su mamá observando la ropa tirada, el maquillaje regado arriba de su escritorio, la desorganización de su habitación—¿Todo bien?

Sarada la miro con cara de pocos amigos—¿Sabías que mi ropa no es como la ropa de las otras niñas? No tengo vestidos de lentejuelas y según Chöu es un básico que debería tener

—¿Entonces salieron?

—Salí—Entornó los ojos—Nuevamente la reina se largó dejándome sola—Mencionó Sarada con ese tonó agrio de "ya no quiero que me preguntes cosas"

—Bueno, hoy tuve tiempo así que preparé algo para que podamos desayunar las dos, iré a la esquina a comprar unos jugos así que, no tardes

Salió de ahí sin decir algo más, Sarada entrecerró los ojos creyendo que su madre le escondía algo, o era eso o su instinto andaba fallando. Se estiró nuevamente para lanzar la pereza al espacio como diría su antigua miss de teatro, hizo un par de estiramientos, se lavó el rostro nuevamente topándose con el singular rostro de ella, sus ojos jalados ahí estaban, la tímida sonrisa que se escondía,no había rastros de aquella Sarada temerosa, aquella chica rubia con enormes pestañas y labios rojos.

Bajo las escaleras tratando de no emitir algún ruido, escuchando la conversación distorsionada, había alguien más ahí con su madre, trataba de descubrir quién era, ¿Sería alguien importante? No, no tanto para comprar un jugo de naranja de la esquina… tomó aire y se recogió el cabello tratando de parecer más organizada en su aspecto.

Entro por la puerta con cierta preocupación, pero ahí estaba él, con la misma coleta alta, el uniforme igual que el de su madre, le dio esa mirada inexpresiva levantando la barbilla un poco en forma de saludo y nuevamente retiro su mirada de ella. A veces Sarada se preguntaba porque no pudo sacar los ojos ambar de él, lo único que pudo obtener fue esa estúpida actitud arrogante.

—Fue difícil—Sentenció, le extendió a Sarada una caja, ella la observó desorientada

—¿Qué es esto?—Le preguntó, sentándose al lado de él esta vez

—Ábrelo—Le dijo

—Ahorita regreso—Mencionó su madre al escuchar la puerta

Sarada desenvolvió la caja, sacando una bola de cristal en miniatura la agito viendo cómo se movía la nieve, Utakata le prestó la lupa que tenía en su navaja para que pudiera verla mejor, dándose cuenta de que eran pequeñas estrellas, Sarada colocó media sonrisa viendo lo bonita que era, después saco la cadena que venía ahí

—Feliz cumpleaños

Sarada se le quedó mirando desorientada, frunciendo el ceño, todo iba tan bien hasta que dijo eso. ¿Tenía que recordarle que su figura paterna había olvidado su cumpleaños?

—Eso fue hace seis meses—Mencionó serena

—Lo sé—Le mencionó de igual modo—Tu mamá me dijo del pequeño convivio que hicieron

—Ten, no había mango, pero, pudieron conseguirlo, al igual que la granada

—Gracias—Mencionó—No te hubieras molestado

—No es molestia, te mereces algo especial después de tu viaje ¿Le dijiste a Sarada la historia detrás de el collar? Espera a que la escuches—Mencionó su madre con una sonrisa, ella estaba desorientada

¿De verdad? ¿Se lo merece? Olvido su cumpleaños, y venía medio año después dándole un collar, ¿Eso es suficiente? ¿Cómo era posible que su madre se comportara así? Preparándole un desayuno, consiguiendo mango y granada en mil lugares, para alguien que no puede priorizar a su familia, para alguien que ni siquiera recuerda fechas importantes o se olvida de la convivencia, alguien que viaja constantemente y lo único que puede traer es un jodido collar.

—Lo encontré en un mercado en el país de la Luna, tienes que cargar la energía durante la luna llena o eso me dijeron, por ahí vienen las instrucciones y la historia

Así de fácil contó su gran experiencia, hablar con Sarada era difícil para Utakata, no llevaban una relación armoniosa, la mayor parte del tiempo solían ignorarse. Él no se consideraba alguien de muchas palabras, decía lo necesario.

Desayunaron escuchando la plática sobre el viaje, la mamá de Sarada era quien hacía las preguntas, como si quisiera vivir esa situación, se cuestionaba realmente si su madre se encontraba bien, estaba viviendo con alguien que prefería viajar, venir de vez en cuando, hacer que su familia batallara económicamente mientras él se daba la lujosa vida en el país de la Luna.

Pero Sakura hacia las preguntas detalle a detalle para saber que decir en su trabajo, porque para ellos, Sakura había estado en ese país.

—Nos tenemos que ir—Su madre le dio un beso en la frente, dejándola con todos los platos sucios

—Adiós

Se despidió sin mirar a otro lado más que a su desayuno, al menos el collar estaba lindo, lo volvió a poner en la caja, envolviéndolo. Nuevamente otro detalle que guardaría por un tiempo no podía usarlo, aunque le pareciera un regalo excepcional, lanzó un suspiro, viendo cada rincón de la cocina, llamó a su sistema operativo para que le pusiera música y así ponerse a limpiar su hogar.

.

.

.

—Chica, de verdad, te lo juro este tipo es el amor de mi vida—Mencionó Chöu mostrándole las fotos

Sarada la veía aburrida, mientras escuchaba nuevamente la historia de como lo conoció y como terminaron cogiendo en cualquier rincón de la fiesta. El vato le juro amor eterno después de que Chöchö se la había chupado, y era la misma historia de siempre, le llamaban durante una semana, venían con los cuentos de que estaban muy ocupados, y después la votaban, dándole paso a que Shikadai regresara como el caballero de la armadura blanca.

—Es el amor de mi vida, un poco raro, y bueno no se depila el pecho, pero me encanta su personalidad, no respeta limites—Lanzo un suspiro viendo a la nada—Es el chico que puede destruirme la vida si así lo desea, no me importa lo que digan de él chica, yo sé que mi amor lo puede cambiar

—¿De verdad?—Dijo tomándole a la malteada, cansada de la noche que había tenido

—Sí, bueno ya sabes, la gente siempre te advierte de aquellos tipos que tienen tatuajes—Sus manos se sacudieron como si la estuviese espantando—son malos, son lo peor que te puede pasar en tu vida

—Se llaman prejuicios—Dijo Sarada entre dientes, a este punto sabía que su amiga no escucharía nada de lo que ella mencionara

—Más vale que cojas una vez con ellos y ya, pero sé que él es diferente, por eso quiero que lo conozcas, que me des tu opinión chica, ya sabes que yo soy toda miel, pero quiero saber si él es como mi limón

—¿Un limón?

—Sí chica, un remedio, juntos somos un remedio, para la perra tos que le vamos a causar a todo mundo cuando nos vea pasar y triunfar en el amor, somos tal para cual—soltó un suspiro nuevamente

—¿Y no volverás con Shikadai esta vez?

—¡A trabajar! No les pagó para estar tomando malteadas gratis—Mencionó Kakashi con su mismo tonó aburrido

—¡Que el poder de su juventud no se apague! Quiero verlas sacar esa energía contagiosa, necesito que el universo llame a toda la juventud aquí, no pongan esas caras mis queridas pimpollas, ánimo, ánimo—Levantó el brazo en señal de triunfo saliendo detrás de Kakashi, a veces Guy podía ser tan positivo que lo único que les causaba era un aura pesimista en ellas

—Hey Sarada—Avanzó Metal Lee con seguridad, poniendo su pose más "atractiva" y sacando los labios en forma de beso le guiño un ojo a la pelinegra, esperando que esta vez le correspondiera—Llámame cuando puedas nena, estoy al pendiente—Sarada odiaba cuando en público se comportaba como un cabrón inmaduro; Solían pasar tiempo en privado gracias a sus entrenamientos anteriores, y era cuando Metal se comportaba como "persona"

—Genial—Mencionó Chöchö—Te llamaré guapo—Le dijo, mandándole un beso

—No, no me refería a ti, me refería a ella, ya sabes, señale a Sarada, dije su nombre, le mande un beso—Señaló a Sarada, pero Chöu se puso frente a Sarada, y cada vez que Metlee movía los dedos Chöu trataba de quedar frente a ellos, hasta que él se rindió y salió de ahí

—No entiendo porque no le haces caso al Metlee, puedes casarte con él y que te mantenga la mayor parte de tu apestosa vida—Lanzó un suspiro de cansancio

—¿Con Metlee? ¡Ugh!—Sarada puso los ojos en blanco, a él lo veía más como un hermano lejano demasiado odioso para tenerlo cerca—Además si quisiera casarme para que alguien me estuviera manteniendo lo habría hecho hace mucho y créeme que sería con alguien como Kakashi, no con cabeza de coco musculoso

—Bueno, tal vez Kakashi sea bisexual—Dijo con burla

—Sí, toda su esencia dice ultra-gay—dijo Sarada

—Creo que casarse sería menos feo que fingir tener novios—Mencionó Chöu no queriendo tocar ese tema

—Esos novios son unos idiotas con dinero, además no finjas que no te gusta que me den tarjetas de regalo

—Mmmm no lo niego chica, esos hombres han renovado mis zorrioutfits, no sé cómo lo haces, de verdad me he imaginado en esa situación y digo, no chica, no, terminaría enamorada de alguno de esos idiotas revelándole todo, no entiendo porque no lo haces

—¿Enamorarme de uno de esos idiotas? Ja-ja

—¡Ya sé! ¡ya sé! ¿Qué pasa si te enamoras de alguien?—Preguntó Chöu con enorme curiosidad

—¿Enamorarme? ¿De verdad crees que pase algo así?

—Puede existir una posibilidad

Sarada ladeó la cabeza—No es mujer bonita, deja de creer en estúpidas películas románticas

—Ay déjame fantasear, es una buena historia para un fanfic ¿No crees? O para mis vídeos

—No te atrevas

—Vamos, si el idiota de Hakui te hizo viral por una historia inexacta, ¿Por qué no puedo hacerlo yo?

—Porque no eres una idiota como Hakui

Empezaron a realizar sus actividades con la llegada de los clientes, pero cada que se topaban Chöu le seguía sugiriendo que su destino dictaba que se enamoraría de alguien, lo había escuchado en seis podcasts de horóscopos, y las estrellas dictaban que era su destino, para Sarada sería el colmo que pasara eso a estas alturas porque tomaba en cuenta el contexto de que la mayoría de las chicas le pedían los favores porque sabían que sus novios no merecían estar con ellas, sus relaciones se habían vuelto aburridas, celosas, desconfiadas, y si eran así con mujeres blancas y ricas, no se imaginaba como podían ser con ella. No negaba que anhelaba estar cerca de alguien, sentir el calor, la sensación de afecto, pero, como le había dicho Delta, enamorarse de una de sus propuestas sería enamorarse de alguien con conductas cuestionables.

.

.

.

Pasaron dos semanas para que pudieran investigar si él tipo asistía a los lugares, con qué frecuencia, quienes eran sus amigos de confianza, las amigas de su novia; Incluso llegaron a saber dónde vivían

—Te dije, para Stalker soy la mejor—Alardeó Chöu, diciéndole donde se encontraba

Sarada se colocó el labial finalizando su maquillaje—Bueno, no pude entender el patrón de sus ex novias, ni conozco la personalidad de las mismas así que será un saltó de fe, esperando que funcione

—Chica, ¿De verdad tienes que ser tan entregada? ¿no puedes llegar y besarlo, tomar una foto, subirla y ya?

—Mmmm, no

—Eres cruel Sarada, ¿Qué pasa si uno de estos chicos se enamora de ti y lo dejas jodidamente hecho mierda?

—¿Tres semanas?—Arqueó una ceja—¿Quién se enamoraría de mí? De una mentira—Susurró entre dientes, sabiendo que ya había dejado a chicos de ese modo, solo que Chöu no lo sabía explícitamente

—Chica, solo digo, piensa en los sentimientos de los demás—La preocupación de Chöu por las personas se hacía presente, no podía evitar empatizar en algunas situaciones, veía las dos caras de la moneda, además de que creía en el karma

—Ay no, ya tengo conciencia, pero gracias, no quiero pensar en los pobrecitos hombres que sufren por decidir engañar a sus novias

—Solo ruego porque esta relación sea fuerte—Mencionó preocupada, pensando en la relación que Sarada estaría a punto de romper

—¿Por qué te preocupa tanto?

—Es que me puse en el lugar de la chica, imagínate todo el sufrimiento que le debe ocasionar esto

—Bueno, ella si tiene tiempo para sufrir por amor—Mencionó Sarada—En las hermosas cataratas de Kumogakure, ahí puede tener una recuperación exitosa, como todos sus problemas

—Chica, de verdad que estás resentida con esta gente—Soltó, sin creer que su amiga de verdad se ofendería ante lo dicho

—¿No deberíamos? Cada noche vienen y nos gritan como si fuéramos sus sirvientes, cuando queremos entrar a comprar algo nos están siguiendo con miedo a que nos llevemos algo, no voy a sentir lastima por esa gente que no cuestiona sus privilegios—Estaba algo molesta, no con Chöchö, sabía con quién, sabía porque

—A mí también me ha pasado, ¿Lo olvidas? Soy negra, soy gorda, soy pobre, pero

—Pero tu siempre ves algo bueno en las personas, sin importar quien sea, y esa bondad tuya no la merece cualquiera—Dijo Sarada con media sonrisa—¿Cómo me veo?—Desvió el tema, temiendo que su monstruosidad interior se saliera de control, no le cedería a esa Sarada resentida el control, al menos no con Chöu, ella no se lo merecía

—Te ves muy zorra si es lo que quieres escuchar, toda una rompe hogares—continúo Chöu—pero, Sarada, sino te lo digo yo a tiempo ¿quién te lo dirá? No creo que tu noche pueda ser más amarga—Ese comentario solo hizo que Sarada se pusiera de mal humor

Solía estar molesta la mayor parte del tiempo, solo era cuestión de que alguien dijera algo estúpido para tener el pretexto de sacar ese enojo. Últimamente se notaba más odiosa de lo normal, insoportable, no toleraba a la gente a su alrededor, sabía que algo iba a cambiar en ella, lo presentía, antes no solía tener ese humor tan frágil

—Me lo dirás después, sé que te encantará decir te lo dije

—No si puedo evitarlo a tiempo, solo, me preocupo por ti también

—¿Ahora es por mí?

—Sí, no quiero utilizar la maldita frase de has cambiado, porque sé que te has dado cuenta, pero realmente cambiaste—Sarada no dijo nada esperando que Chöu dijera algo más

—Hago esto por las dos, ¿Sabes? Es jodido Chöu, no poder acceder a todo eso que nos enseño la desgraciada de Delta, pensé que querías esto

—Pero ¿A que costo Sarada? ¿Perderte? ¡No lo quise decir tan así, tan ya sabes…soy una chica sensible! No quiero ver que todo esto te vaya consumiendo chica…

—¿Qué otra opción tenemos?—Dijo desanimada—¿Seguir trabajando durante cinco años ahorrando todo? ¿Sin vacaciones? ¿privándonos de probar aquella comida tan deliciosa? Tú misma lo dijiste, tenemos que ahorrar para poder estudiar para poder trabajar; créeme que si puedo ir por el camino fácil iré, me cansé, es un estúpido juego ¿Sí? Puedo dejarlo cuando quiera

—¿Puedes dejarlo cuando quieras chica? Suenas como adicta

—Sí, la pobreza es mi motivación, en cinco años nos vamos a reír de esto, te lo aseguro

.

.

.

—¿Viste esta película?—Continúo la misma conversación—Arte visual, orgasmos auditivos, te aseguro que es la mejor revelación de los festivales—Dijo, dándole otro trago a su bebida

Nuevamente intento besarlo, pero este se removió, hacerse la tonta no le funcionó, retorcía sus mechones en su dedo impaciente, necesitaba una prueba.

—La banda sonora es indescriptible, es una interpretación subjetiva de cada uno de los presentes, te aseguro que puede llevarte a las partes más recónditas de tu subconsciente—Le gritaba al oído debido a la música, a penas podían escucharse

—¿Y dime, que documentales has visto? El último que he visto es el de Uchiha, un poco ambicioso no lo niego, pero crudo a la vez, te muestra una realidad inefable que te deja con una crisis existencial de cinco meses después de entender la connotación y la perspectiva de él

—No he oído de él sinceramente—Nuevamente intento hacerse la tonta—Tiene algo que ver con la gran Fuka

—¿tú me estas hablando de la tiktoker?—Dijo con burla—No, no, claramente estas perdida en lo cinematográfico, ¿Qué es lo que ves entonces?—Mencionó viendo su reloj, Sarada entornó los ojos, ella también evadiría a alguien que no fuese cinéfila—No me digas, lo juvenil, sí, tienes pinta de que te gusta lo romántico

—Sí ¿Cómo supiste?

—Eres tan predecible

—No me digas, ¿Soy como un libro abierto?—Dijo animada—Porque tu también eres como un libro abierto—Hasta ahí tenía el tono fingido de fangirl pero decidió cambiarlo por su tono normal, aburrido—Que nadie quiere agarrar para leer, no me digas que tus directores favoritos son Anderson, Hitchcock, Aronofsky, te encanta A24, no seas tan predecible; ¿De qué otro tema puedes hablar que no sea de cine? ¿De libros? ¿De cosas de cultura? De esos temas a los que el 90 por ciento de la población no puede acceder porque esta más inmiscuida en sobrevivir que tener cultura, ¿Te has preguntado sobre eso? ¿De como sigues documentales que reflejan la realidad, pero consideras que posiblemente son ficción y que el director exagera con su mirada fría? ¿Admiras a aquellas personas que no salen de la increíble historia plagada de apropiación cultural reflejada en personas blancas? Por favor—Le dio un sorbo a su bebida, asqueada de él—Continúa, hablemos de la cultura popular que no sea burguesa, te escucho

—He quedado anonado por tus palabras, permíteme replantearme nuevamente en mi enfoque cinéfilo, no esperaba tal análisis de tu parte, me has dejado sin palabras

—Deja de justificar que acabas de quedar como un idiota privilegiado tratando de alagarme, creo que la conversación terminará ya que no tienes las condiciones que requiero para que aportes a mi crecimiento personal o crítico, otro blanco mas

Estaba a punto de levantarse, pero él le tomó la mano, reteniéndola, subiendo lentamente, puso una ceja en alto—¿Te iras? ¿De que otra manera puedo impresionarte? Me interesa compartir puntos de vista acerca de otras temáticas, ¿Qué tal comics? ¿Eso entra dentro de la cultura popular o estoy en una conjetura decadente?

—Hablemos del reggaetón—Dijo ella, con una sonrisa picara

Él trago con dificultad—Es un género poco convencional, difícil de entender y si me permites demasiado misógino

—¿Misógino?—Sarada arqueó una ceja

—Ya sabes el contenido de sus letras, de las canciones

—Es gracioso que hace unos segundos mencionaras que uno de tus autores fav era Paz, no sabiendo que el cretino era un misógino, también te oí mencionar a Polanski, ¿No me digas que separas al autor del arte?—Lo dijo con burla, él no se sentía ridiculizado, se sentía atraído, pensaba en aquella chica como alguien con quien compartir debates, grandes charlas, tenía las palabras en la punta de la lengua, pero le era difícil externarlas

—Podría hacerlo por ti

Sarada entornó los ojos, sabía que con su verdadera personalidad el idiota caería a sus pies.

—¿Verías a Lars Von Trier conmigo?

Sarada hizo una mueca de asco—No consumo hombres, ridículo

Él lanzó un suspiro, había encontrado a aquella mujer que había idolatrado durante años, aquella que pudiera darle una bofetada sin temor ni culpa, con la que pudiera decir que estaba a la altura de sus gustos, con el cuerpo de la mismísima diosa Venus. El destino los había decidido poner en el camino

—Sí me pateas en este instante te daría las gracias—Le dijo, anonado—Me cautiva tu inquietante forma pasivo-agresiva de existir en este plano insignificante; Desde este momento añoro tu presencia, pues sé que nuestra existencia no dependerá de las decisiones que tomemos el día de hoy para mantenernos en una unión magnifica, tu ausencia dolerá terrible

—Esta bien vamos a coger

—No, no quiero realizar ese tipo de actos, solo quiero tomar tu delicada mano y estrecharla hasta que sienta que podemos sostenernos el uno al otro en esta efímera vida

—¿quieres o no quieres?

Se dejó ir a sus labios con desesperación, esta vez él había tenido la iniciativa, Sarada lo empujo mientras él sonreía ante la mordida que le había dado—Me encanta la suave delicadeza con la que mantienes alejado de tu cuerpo, podemos fingir que Gaspar Noe dirigirá nuestro pasional romance ¿Qué opinas de eso?—Puso una cara de idiota, tratando de conquistar a Sarada, esta lo miraba aburrida

Una figura diminuta se acerco hacia su mesa, miro fijamente a Sarada, examinándola con detenimiento llego a una conclusión.

—¿Podemos hablar en privado?—Soltó en dirección al tipo

—¿Por qué no me quieres aquí?—Preguntó Sarada nuevamente con ese tono molesto de fangirl

—¿Estoy hablando contigo cariño? No, ¿Estoy hablando con él? Claramente ¿Te retiras?—Hubo silencio por parte de Sarada—Esta es la parte donde tomas tu bonito trasero y caminas frente a otro par de inadaptados

—Cómo sea, no regresaré—Le advirtió al tipo, este nuevamente le tomo la mano

—¿Aseveras esto? ¿Necesitamos introducirla a lo nuestro?—Aquel no decía nada, quería complacerse a si mismo por unos segundos en sus fantasías, donde ambas tenían sexo con él, donde ambas podían dominarlo, decirle que hacer, como gemir

—Quiero eso

Lo miro firme, Sarada no entendía de lo que hablaban, se bloqueo durante unos instantes tratando de asimilar que esa pequeña mujer tuviera una voz firme, decidida.

—retírate—Le mencionó a él metiéndose en el papel que él la obligaba a tomar, y este obedeció inmediatamente, ella miraba fija a Sarada, sin parpadear, lo que hacía que su espalda sintiera un escalofrío, Sarada no estaba preparada para eso—¿Cuál es tu nombre?—No tenía alguna expresión, no sabía sí lo decía enojada, o curiosa, su timbre de voz era fuerte, decidido

Sarada sentía que esta persona podía leerla, le ponía nerviosa la mirada que ella le daba, no podía mover un dedo porque ella lo notaba. Levantó una ceja y creyó prudente abrir la boca, sintiéndose mal por hacerla esperar—Sasha

—¿Sasha?—Levanto nuevamente una ceja, Sarada creyó que leería su rostro lleno de mentiras, decidió hacer su cabello hacia atrás mostrando un poco más de determinación, creyéndose su papel, pero esa chica no le quitaba la mirada de encima, poniéndola más nerviosa mientras Sarada trataba de disimular —Te pagaré esta cantidad si me quitas a ese idiota de encima—soltó, con una voz no tan determinada, como si se rompiera ante esa confesión, le mostró un papel con una enorme cantidad

—¿Por qué crees que aceptaría eso?—Pregunto Sarada ofendida

La miro de arriba abajo—Estoy desesperada—No era mentira que estuviese desesperada, con cada chica que él metía a la relación ella mantenía una firme esperanza de que se enamorara de ellas y así poder ser libre de él, había perdido la sensibilidad, no estaba conectando con ella misma, era incapaz de sentir tristeza o de llorar, y quería recuperar esa parte dañada que se había llevado él, hasta eso no le dejo

—Él no me interesa, es un idiota

—Un idiota que no me deja ir, por favor, solo entretenlo esta noche—Mencionó—para que pueda irme sin que él me siga, solo finge que te hablé de acuerdos poliamorosos y que tu no los aceptas porque eres monogámica

—¿Qué?

—Que menciones que solo quieres una relación con él y no conmigo y finge que estas ofendida con lo que te acabo de decir, por favor, él ahora mismo esta preparando una bebida para mí, para dormirme en caso de que vayan a coger, por favor tienes que ayudarme—No sabía sus intenciones, era difícil saber la expresión de su rostro, Sarada estaba más nerviosa, ¿Ella estaba cautiva?

Finalmente asintió dudando de su decisión, cuestionándose la posibilidad del problema en el que se metería, no entendía del todo el plan, pero sabía que no tenían tiempo para hablar, ella solo junto sus manos y la miraba fijamente, cuando él llegó colocó dos bebidas. Sarada frunció el ceño

—¿De verdad idiota? ¿Quieres que este en una jodida relación poliamorosa?—Tiro su bebida fingiendo estar enojada con él—olvida la bebida, dime ¿Qué me crees? ¿Crees que soy una mujer de fácil acceso? ¡Te dije que me iría de tu lado y lo voy a hacer!

Él la miro a ella como si fuese la culpable de esa escena

—No, no, no—Negó Sarada—No me voy a quedar con las ganas, si quieres coger conmigo ella no estará involucrada, ¡Por dios! Soy una mujer monógama ¿No lo ves en mi rostro? Me gustan las películas románticas, ¿No me puedes dar eso por una noche?

—No vamos a aceptar eso, gracias por participar—Le dijo ella

—No, claro que lo aceptaré

—Yo no, no me iré de aquí hasta que ella se vaya

Sarada tomó la bebida de ella y se la aventó en el rostro, tomo de la mano al otro sujeto—Vete a la mierda—Le dijo—Vamos a vivir nuestro romance dirigido por Gaspar Noé—Sarada veía que él volteaba hacia atrás constantemente, se detuvo en seco—¿Te estas arrepintiendo? ¿La prefieres a ella? ¿Me hiciste hacer todo este show para nada?

—No, no, no—La tomó de las mejillas—Vamos a darte duro contra ese muro—Le dijo en su oreja, nalgueándola, dirigiéndola a los baños

Había más parejas cogiendo en cada cubículo, era algo asqueroso para ella—Antes de meternos ahí, me gustaría hacer un par de jueguitos—Mencionó, evitando entrar ahí—Puedo complacerte también, pero primero tienes que hacer lo que yo te diga

—Bien—Dijo, sonriendo de oreja a oreja, Sarada se acercó lentamente a él, besando su cuello, no negaría que ese perfume hacía que le llamara la atención, que disfrutara estar cerca de él

—Necesito que subas ahí y te masturbes con lo que ves—Se refería a los cubículos—Y yo te esperare acá, tocándome, preparándome para ti—Lo dijo con voz sensual, recitándolo con delicadeza en su oreja, mordiéndole el lóbulo

—¿Quieres que haga eso? ¿De verdad?

—¿Te da miedo?—Le preguntó con burla

Él, por demostrar lo contrario haría lo que fuese, por tener ese culo entre sus manos, arriba de sus piernas, entre su rostro. Se subió acatando las ordenes de ella, Sarada se sentó arriba del lavabo, abriendo las piernas, demostrándolo que lo haría junto con él, pero grabando en secreto lo que él estaba haciendo, era su garantía para salir de ahí. El idiota hacía caras terribles, cerraba los ojos como si evitara el orgasmo, como si tragara limón, para Sarada no era nada sensual, pero para él sí. Las puertas se abrieron de golpe, Sarada cerró las piernas de inmediato volteando a verlas horrorizada, ellas se pusieron delante de ella soltando gritos al ver como el idiota batallaba subiéndose los pantalones, tomándole foto, gritando que alguien estaba grabando en el baño.

Alguien tomo de la mano a Sarada, sacándola de ahí corriendo.

—Este es tu pago en efectivo ahora vámonos—Le dijo, nuevamente corriendo con ella, Sarada no entendía nada, salieron del lugar y se subieron a un taxi, este avanzo unas cuadras

Ella le apunto con la pistola, haciendo que ella se pusiera pálida—Grabaste eso ¿Verdad?—Aquel tipo asintió, manejando

El corazón le latía enormemente, lo primero que tenía que hacer era pensar con la cabeza fría, tenía que deshacerse de la pistola, pero ¿Cómo?

Ella la miraba, veía como temblaba, le quito la peluca, burlándose de ella y apretando el gatillo, de esta pistola salieron burbujas—relájate—Le dijo con serenidad—Estas a salvo

—Necesitamos chantajear a ese idiota—Mencionó otra chica que iba adelante

—¿Me devuelves mi peluca?—Fue lo primero que dijo tratando de consolarse, su respiración era agitada, al igual que su corazón

No entendía que estaba pasando, Denki tenía razón, no midió lo arriesgado que podía ser esto, no tomo los recursos necesarios para prevenir, ahora lamentaba haber aceptado sin poner más seguridad.

—No te haremos nada, perdón por salir así sin explicaciones. Mi nombre es Kimy, ella es Bree, somos las personas que te mandaron mensaje, ya sabes Lya nos pasó tu numero

—Solo necesitábamos unos minutos con ese idiota para que Jaz pudiera escapar, no sabíamos como quitarle de encima a ese vato, hicimos de todo, denunciamos, llamamos a la policía y nadie nos escuchó, así que decidimos contratarte, creímos que sería más efectivo que una investigación policiaca, por cierto, él es Sui, puede corroborar que la justicia es un chiste

Sarada miro por el espejo captando la mirada de ese tal Sui, no dejaba de verla. Se puso la peluca ante la mirada de él, lentamente fue colocando su mano en la manija de la puerta, no le interesaba si tenía que rodar en la calle para poder salir corriendo, sentía que estaba en una situación de peligro.

—Ni te atrevas—Le dijo Sui viendo los movimientos de Sarada. El clic de los seguros hizo que los nervios de Sarada estuvieran al tope

Sus manos sudaban, no podía pensar en un plan concreto para salir de esa situación, se detuvieron en una esquina, obscura con muchos gatos alrededor, alejada de la ciudad, cercana a la playa.

—Listo, ya abordó el taxi—Mencionó Kimmy—Bree, necesitamos una coartada

—Sí, tenemos que pedir rescate por ti—Señalaron a Sarada

Ella discretamente le envió la ubicación a Denki y Chöu—¿Qué?

Dijo subiendo su codo hacia la ventana, con la mera intención de romperla y salir por ahí. Sui bajó del auto, abriéndole la puerta, casi se cae al suelo, pero se paro de inmediato.

—No queremos hacerte daño—Mencionaron nerviosas, viéndose entre sí—Sólo queremos que coperes con nosotras

Dejó salir una risa irónica—No se acerquen a mí—Mencionó, sintiendo el miedo en la garganta

—Solo…

—déjenla ir—Menciono Sui

—Pero y…

—Esta asustada ¿No lo ven?—Les dijo a ambas, ellas se miraron sin saber que decir o como explicarle

—Bueno súbete, no te vamos a dejar aquí tirada

Le abrieron la puerta del coche y Sarada empezó a correr hacia la dirección contraria, ellas soltaron una maldición y subieron al coche. A pesar de que sus intenciones eran contrarias a lo que pensara Sarada, no sabían cómo demostrarlo, le señalaron a Sui que la siguiera, acosándola durante todo el camino, Sarada no podía correr con los tacones, pero hacía el esfuerzo por seguir adelante, el corazón le latía demasiado rápido.

—No queremos hacerte daño, las cosas no pintan bien desde este ángulo, solo queremos ayudarte, no podemos dejarte aquí tirada—Le dijeron, viendo como trataba de correr con más fuerza, Sarada cayó al piso, golpeándose la barbilla con una roca, intento levantarse, todas las emociones parecieron atacarla, dándole nauseas y escalofríos. Se tambaleaba, veía borroso, con las manos intentaba buscar algo de que sujetarse

—Al parecer fue un golpe fuerte—Mencionó Sui, cargándola y metiéndola al auto

—Ella está compartiendo la ubicación—Mencionó Bree

—Bien, solo, asegúrate que la vengan a localizar

Sarada escuchaba todo lejano, pero luchaba por mantenerse en sí, recuperar el aliento y poder huir de esa situación, pensaba en su madre, en lo que le diría, en como tratarían de extorsionarla con esto, en lo que su madre sentiría, o que tendría que buscarla en algún punto. La culpa aparecía de igual modo, pensaba que tantos años aprendiendo defensa personal y no podía salir de esa situación, todo apuntaba a que ella no era capaz de sobrellevar una situación así. Estaba confundida, temerosa, inquieta, pero desde su posición no podía hacer nada al respecto.

Cada vez veía más luces, escuchaba más ruido, trataba de levantarse y visualizar las calles, recordar algo importante, las chicas intentaban ayudarla, pero esta se negaba, las empujaba, trataba de pelear con ellas para que no la tocaran. Desesperadas intentaban decirle que vendrían por ella, que no había de que preocuparse.

Cerró los ojos, le pareció un parpadeo fugaz pero cuando los abrió, el rostro de Denki estaba frente a ella, sus ojos saltaban de un lado a otro preocupado por el estado de su amiga. Sintió un alivio al ver como ella intentaba reponerse, la sacó de la parte trasera del auto.

Ambas chicas vieron como se alejaba, sin decir nada, sintiéndose culpables por la situación en la que habían terminado enredadas todas.

—¿De donde dicen que la conocen?—Mencionó Sui—Su rostro se me hace familiar

—No la conocíamos, solo, nos dijeron que ella podía ayudarnos

—A Bree le dijeron eso, y vaya que, si fue de ayuda, pero no dejo de sentirme mal por el malentendido y la mala impresión que tiene de nosotras

—Ay, no es como si nos fuéramos a volver amigas, mira, no le devolviste su teléfono

Sui se lo quito de las manos, tratando de buscar información sobre ella. Pero el teléfono estaba vacío, una cuenta donde no venía su nombre, poca información sobre sus redes, ella tenía cubierto todo en caso de que quisieran investigar sobre ella, a excepción del numero de una persona que parecía real Kaminarimon, hijo de Ereki.

—¿Para qué lo quieres Suigetsu?

—Tiene cierto parecido a una persona cercana a mí, me pregunto sí…—Él negó inmediatamente

—¿Estás seguro de que ese idiota no presentara cargo sobre nosotras?

—Vamos a continuar con el plan—Mencionó—Recuerden no mencionar mi nombre después de esto ni buscarme, ese hijo de perra tiene que pagar de algún modo—Dijo, volviéndose a ocultar en las sombras con más preguntas que respuestas