Inevitablemente no podía omitir el pasado…
Chocaban con cualquier objeto que se cruzará en su camino, estaban desesperados por quitarse la ropa, la arrojaban a la esquina torpemente; El choque de sus pieles provocaba que los vellos de la nuca se erizaran, durante la salida se sintió la tensión sexual que decidieron no admitir, trataban de comportarse correctamente, pero las miradas los delataban, los comentarios absurdos y las sonrisas discretas. La gente que los rodeaba capto la indirecta y decidió dejarlos, a él le tocaba cerrar la bodega, pero cuando fueron en busca de las llaves empezó la batalla por ver quien quedaba sin ropa primero.
Era un baile sin gracia, las ropas se atoraban en alguna parte del cuerpo, y tenían que aguantar las risas, el alcohol y los brownies también estaban haciendo efecto, hasta que alguien cayó al piso las risas se hicieron presentes y el momento se volvió más íntimo, esta vez se lo tomaron con calma, llenándose de besos.
Las sensaciones que obtuvo durante la conversación la llevaron a ceder ante sus deseos, él le atraía, había algo que no debía ignorar, no se reprochaba así misma por involucrarse sexualmente con alguien, no se regañaba por tocarse cuando había alcohol de por medio, ella lo quería, no se estaba sintiendo expuesta a pesar de que no traía su típico camuflaje, él la notaba como Sarada, él se divertía con lo que salía de su boca demostrándole que el ingenio en ella no se había esfumado, demostrándole que podía no ser alguien más en su piel para llamar su atención. Era la Sarada real, tal vez bajo efectos del alcohol, pero lucida para vivir el momento, era real para él, era atractiva.
El inicio
Cuando empezó la noche esperaba con ansias al chico de la fotografía, alguien de cabello negro con corte de hongo y cabello crespo, pero no había alguien en la mesa que encajara con la descripción. La química con las personas de esa mesa había sido instantánea, bromeaban, utilizaban el sarcasmo y nadie se ofendía, tampoco por usar lenguaje técnico en algunas oraciones, se sentía acogida y abierta a la conversación.
—Nietzsche se la pela a Sartre—Dijo riendo, alardeando de sus conocimientos
—Con mi Sartre bebé nadie se mete
—Entre ellos dos, prefiero a Simone—Comentó Sarada, dejando que el alcohol influenciara en los movimientos de su lengua y sus pensamientos
—¡Como hacernos ver como pendejos misóginos y androcentristas en dos segundos sin decir una mierda de que lo somos!—Dijo, aquel chico con tatuajes en el rostro y perforaciones, le llamaba la atención a Sarada, durante la conversación se mostró abierto y atento a lo que decía, entre ambos se complementaban los comentarios y después de tanto tiempo alguien la notaba, mostraba un interés genuino en lo que ella tenía que decir, sin tener que actuar en un papel que no le correspondía . Cuando se acercó a él no se esperaba una conversación académica, y se sorprendió ante eso reprendiéndose a si misma y regañándose por emitir un prejuicio, creyó que eran de aquellos tipos que solían alardear de música mientras daban cien vueltas en la misma cuadra con las motos.
—¿Sarada donde estuviste todo este tiempo?—Mencionó Buntan—Por cierto—dijo aquella rubia, acercándose más a Sarada, interrogándola—¿Sales con alguien?
—No—Dijo evadiendo la cercanía de Buntan, retrocediendo un poco
—Genial, no se supone que esta salida era para ligar—Kyohö mencionó recordándoles la importancia de no traer a flote las relaciones sentimentales ya que es un tema delicado entre ellos, habían sufrido una ruptura grupal, y había momentos incomodos entre los presentes debido a eso
—No, es solo, que no dejas de voltear a la ventana como si esperaras a alguien, digo, hay otro lugar más en nuestra mesa para algún acompañante—Alzó ambas cejas intentando que ella dijera que esperaba a alguien
—De hecho, si espero a alguien—Mencionó sacando más la sonrisa de Buntan, ella amaba tener razón—Pero no es nada importante, la estoy pasando bien con ustedes
—¿Cómo supiste que estaba volteando?—Mencionó Hebiichigo—A penas y detecte sus movimientos y eso que me fijo en todo
—Es que lo hace discreta, pero es cuando acomoda sus lentes—La imitó—Así
—Vamos a hacer este juego, daremos un shot cada vez que Sarada acomode sus lentes—Mencionó Kyohö
—Oh, no querrán hacer eso, es un tic nervioso—Mencionó, acomodando sus lentes
Empezaron a servir el shot, dando el trago al mismo tiempo. El chico tatuado con cabello bicolor le ofreció el shot y Sarada no le despegó la vista de encima cuando lo bebió, el hizo la misma acción, había algo que le atraía de esa chica, la confianza y el tonó en el que decía las cosas, era atrevida
—¿Vamos a terminar pedisimos no es así?—Preguntó Kyohö
Soltaron la risa al ver que Sarada volvió a acomodarse los lentes, para la quinta ronda habían pasado menos de cinco minutos, algunos ya se sentían mareados.
—Por supuesto que el ser poliamorosos va más allá del libertinaje
—Claro que no, solo es una infidelidad disfrazada
—Es el momento en que empiezan a tener una discusión absurda y piden mi consejo para mediar las cosas—Le comentó Kawaki susurrando, quien finalmente ponía un nombre en ese rostro tan llamativo, no despegaron las miradas
—Kawaki, por favor interviene—levanto las cejas, dándole un trago a la cerveza
—Va a estar de acuerdo conmigo—Presumió Chigo
—Esta vez concuerdo con la maldita Buntan, las relaciones poliamorosas van más allá del libertinaje, están basadas en un clima de acuerdos y confianza
—¡Lo ves!
—Sí, sí, lo defiendes a capa y espada porque decidiste que abrirías la relación que tienes
—Así, pues voy a suponer que tú no estás de acuerdo debido a que adoras el sufrimiento ajeno, el que haya acuerdos de por medio lo convertirá en un consenso, y tú prefieres tener la palabra y lastimar a la otra persona, sobre todo el control, eres una controladora
—Ouch—Mencionó Kyohö
Una noche más y copas de más, tu no me dejas en paz, de mi mente no te vas, aunque se que no debo, pensar en ti bebé
—Ay no puede ser, realmente el Benito está sobrevalorado ¿No pueden poner música de alguien más?—Preguntó Kyohö
—¡Noooo!, espera nota mi ironía en el no, no puedo creer que seas así de clasista—Defendió Buntan
—¿Qué? Por supuesto que no estoy siendo clasista, solo hay que tener mal gusto para que te guste la música de ese tipo
—¿Así? ¿Y qué tipo de música es de buen gusto? ¡No me digas Queen!
—¡Yeah!
—Kawaki—Pidieron la intervención
—¿Sarada, que opinas de esto? —Desvió la atención a ella
Sarada bebió de la botella, fingió que le puso un cierre a su boca y lo arrojo lejos, se paró de su lugar y les dio la espalda.
Mami tu ere' aparte, Shorty tiene un culo bien grande, demasiado grande, y ya lo tengo estudiao, ya mismo me gradúo y en la cara me lo tatúo
Movió la cintura primero y fue bajando a las caderas, haciendo un movimiento circular moviendo el trasero de arriba hacia abajo, perreando hasta abajo, después volteó con ellos sonriendo.
—Claramente no soy clasista—Dijo, bebiendo de su cerveza
Choco palmas con Kawaki ante las risas de los demás—Ey, ¿Dónde aprendiste esos pasos reina?—Mencionó Buntan, interrumpiendo la conexión de miradas con Kawaki, Sarada temió durante unos momentos, dándose cuenta de la situación
Sarada les guiñó el ojo—Tengo que ir al baño—Mencionó, tratando de alejar aquella conexión o al menos cuestionarla
Se retiró de ahí, se supone que alguien le había pagado para que le coqueteara a su novio y no debería de estar coqueteando con ese chico, revisó su teléfono para ver si había un mensaje o una llamada por parte de la persona que la contrato, pero no había nada. Decidió textearle "Ey a k hr llega" "¿De qué hablas?" "Del biejo" "Estás al lado de él, es Kawaki"
Se quedó helada, y sintió como se le subía la bebida. Se quitó los lentes y se mojó el rostro, pensando en cómo accionar, hasta para ella no era ético, él tipo de la foto ni siquiera se parecía, maldijo por lo bajo y pensó que hacer, odiaba no procesar correctamente lo que sucedía, y se le hizo fácil realizar el trabajo, tratando de ignorar aquella conexión que había surgido hace unos segundos.
Nuevamente maldijo varias veces, intentando cambiar el rumbo del curso, sintiéndose la más idiota, al fin alguien le dedicaba atención, estaba al pendiente de sus comentarios, la incluía en sus pláticas y sentía una complicidad difícil de explicar. Se repetía en el espejo que solo era debido al alcohol, que esa conexión no existía en ese momento, solo se miraban porque coincidieron en algunas opiniones, y porque era divertido, no había nada más, y ella…solo tenía que distraerlo, le habían pagado y no podía devolverle el dinero a aquella chica. Además, solo era un chico común y corriente.
Cuando llegó estaban imitando bailes y los demás trataban de adivinar de que película era, Sarada capto rápido.
—Harry Potter y las reliquias de la muerte, es el baile de Harry con Hermione
—Sí—dijeron—Al fin alguien con buen gusto
—Te toca ser pareja con Kawaki—Le anunciaron a Sarada, divertidos, Kawaki entornó los ojos y Sarada pensó que él no querría, se dijo a si misma, que lo había imaginado
—¿No era individual? —Preguntó ante aquel gesto, tratando de omitirlo
—Es forzosamente en parejas, linda
—Pero somos 5—Aclaró nuevamente
—Es que Buntan es sola porque es de las cinéfilas mamadoras
Sarada asintió sin mirar a Kawaki durante unos segundos había pensado que él había descubierto su plan, reprimiéndose a sí misma en sus sentimientos, pensando que lo mejor era recordar que era un hombre, y no debía involucrarse con ellos; Kawaki se acercó más a ella contradiciéndose en sus actitudes, había entornado los ojos, y ¿Ahora se acercaba? Juntos observaron el baile de Buntan
Sarada señalaba con el dedo, tratando de recordar
—Tenemos que tocar el maldito vaso de este modo cuando tengamos la respuesta—Le dijo Kawaki, ambos se miraron a los ojos y los que estaban alrededor de la mesa dieron un shot
Cuando Sarada se había levantado al baño le hicieron saber a Kawaki sobre las miradas que se daban, esté inmediatamente las negó, así que decidieron dar un shot cada vez que se miraran con deseo.
—Sé la respuesta—Kawaki le tapó la boca
—No digas una mierda en voz alta—Mencionó con una sonrisa, no pensó que se atreviera a tanto
Sarada empezó a comunicarse en lengua de señas y Kawaki le estaba respondiendo, ambos se miraban sonriendo, no creyendo que se estuvieran comunicando con las manos, los de la mesa se miraron entre sí, Kawaki y Sarada chocaron las cervezas, ignorando la manera de tocar el vaso porque sus manos habían rozado, causando en ellos una sensación insegura
—Druk—Dijeron ambos
Buntan maldijo ya que pensó que no adivinarían el ridículo baile, ahora le tocaba el turno a Sarada y Kawaki, se ponían de acuerdo con las señas mientras que los otros bebían nuevamente, Sarada se quitó los zapatos al igual que Kawaki, empezaron a moverse como Uma Thurman y John Travolta (Pulp fiction), Sarada había notado la diferencia de estaturas, realmente no creyó que él le ganaría por más de quince centímetros, no le intimidaba su estatura, había salido con tipos más altos que él, pero esta vez se sintió en desventaja y por alguna extraña razón, eso la sonrojaba.
La primera que tocó el vaso fue Buntan—Es HSM—Dijo, guiñándoles el ojo a Kyoho y Chigo
—No—Dijeron Sarada y Kawaki, recreando el baile nuevamente
Esta vez Chigo tocó la copa—Estoy segura de que es tarzán
Sarada y Kawaki se miraron confundidos
Nuevamente dieron un shot—Vamos a terminar pedisimos—Mencionaba Kyoho con preocupación—No podré manejar
Después de varias rondas, Sarada notaba como Kawaki mordía su labio, era inevitable verlo hacer eso, se imaginó durante algunos segundos el cómo se sentiría cuando sus labios rozaran los suyos, era una tortura pensar en eso, porque cada vez que lo hacía se acercaba tanto a él que tenía que hacerle un comentario estúpido acerca de los tatuajes que no había notado. No supo cómo llegó a la conclusión de que quería besarlo, pero sabía que tenía que hacerlo, esta vez culpo al alcohol.
El olor estaba impregnado en su chaqueta, Sarada tenía un olor dulce, quería meterse entre su cuello y sus clavículas para poder respirar más de cerca el aroma, quería pasarle la lengua, sentir la suavidad de su piel, se la imaginaba en distintas posiciones después del baile que realizó, se imaginaba como sería el contacto con ella, que es lo que tocaría primero…la mirada que le daba, la seguridad que tenía al hablar, esa chica lo había agarrado con la guardia baja sacudiendo aquellos pensamientos que había enterrado, no había deseado a alguien con la misma fuerza que ocurría con Sarada, no era distinta a las otras chicas, tenía una estatura promedio, conversaciones banales y maldita sea, hablaba lengua de señas ¿Por qué tendría que tener algo especial?
El interés en ambos se hacía cada vez más presente, se comunicaban mediante señas, como si no quisieran que los demás supieran los comentarios tontos que hacían, y cada vez que reían se acercaban cada vez más, depositaban sus cabezas sobre los hombros, se abrazaban riendo, no sabían a quién culpar, o que pretexto poner ante su cercanía, puesto que estaban conscientes que se acababan de conocer, había algunas sustancias de por medio y a veces Sarada arrastraba las palabras haciendo notar el alcohol para que pensaran que su cercanía se debía a eso, pero cualquiera con un ojo en la cara notaría la química inmediata entre ellos.
Cuando la plática comenzó a ser entre ellos dos, los presentes se sintieron de más y decidieron retirarse, le arrojaron las llaves a Kawaki diciéndole que tenía que cerrar el local de al lado, a partir de la 1am tenían que prohibir la venta de alcohol, así que Kawaki pidió el acompañamiento de Sarada, y esta no se iba a negar.
En cuanto la puerta se cerró tras ellos, las punzadas los hicieron juntar sus bocas con desesperación, Kawaki se pegaba cada vez más a Sarada, y esta hacía lo mismo, queriéndolo sentir cada vez más cerca, al fin pudieron respirar sus olores quedando cautivados, pero las manos estaban intranquilas por explorar aquellos terrenos, así que fueron conociéndose desesperados, como si tuvieran poco tiempo, chocaban con cualquier objeto que se cruzara en su camino, riéndose ante ello.
Empezaron los movimientos torpes, hasta que cayeron al suelo y reiniciaron todo por algo más lento, Sarada se colocó encima de un sillón y Kawaki aprovecho la ocasión para levantarle el vestido y bajar su ropa interior, le abrió las piernas con cuidado
—¿Te gustaría que…—La sacó de sus pensamientos
Sarada lo tomó de la cabeza, desesperada, quería sentir aquel placer compartido, él iba dejando un camino de besos por sus piernas, hasta llegar a donde quería, duro algunos minutos moviendo su lengua y succionando, deleitándose con los sonidos que dejaba escapar Sarada, y fue subiendo a su ombligo, metiendo ambos dedos con cuidado, sintiendo lo mojada que estaba, con la mano libre bajó los tirantes del vestido, dejándola expuesta y rodeando cada pezón con la lengua. Se fue levantando lentamente, hasta estar a la altura de su boca, robándole nuevamente los besos, entre gemidos de ella.
Sarada con manos torpes intentó quitarle el pantalón, estaba nerviosa, no se había sentido así, tan deseosa de alguien, tan caliente y desesperada. Cuando metió la mano a los pantalones se dio cuenta que Kawaki estaba tan mojado como ella, cada vez se sentía más cerca del orgasmo
—Entra ya, por favor
Suplico y Kawaki quería complacerla, pero hizo una pausa—No tengo condones—Admitió
—¿Y quieres hacerlo? Porque confío en ti
Sarada tomó su miembro y lentamente le daba entrada, la acción sorprendió a Kawaki, entrando, moviéndose dentro de ella, las punzadas accionaban para que cedieran, se sentía tan bien, ninguno de los dos se estaba arrepintiendo, estaban concentrados en el placer que les causaba el contacto y aquella fricción
—No te detengas—Dijo Sarada, cada vez sintiendo el momento del clímax
—¿Te gusta?
Comenzó a tocarse en círculos y en un movimiento hábil colocó a Kawaki debajo de ella, saltando, moviéndose, tocándose, estaban desesperados por sentirse y saber cómo terminaría. Él le quito los lentes, observando sus ojos, queriendo notar cada acción que realizaba.
Ambos soltaban gemidos sintiendo que estaban por llegar, Sarada colocaba sus manos en el cuello, delineando los tatuajes que había en él, se miraron a los ojos disfrutando el acto, ambos empezaron a entrecerrar los ojos mientras soltaban gemidos.
—Ay no—Comentó Sarada—No te detengas—Dijo acelerando el paso, tratando de conseguir su orgasmo, movía las caderas con más fuerza, las meneaba en círculos, nuevamente empezó a tocarse
—Sarada—Mencionó haciendo una pausa—No creo…no creo
—No te salgas—Dijo en un susurro tratando de disfrutar y besándolo haciendo que guardara silencio
Había algo que la tenía hechizada, los gestos, los gemidos, el cuerpo de él, la forma en que la trataba y le preguntaba, tal vez fue su voz, o su olor, tal vez era aquella química que se había dado tan natural, la tensión que los hacía mojarse o simplemente podía culpar al alcohol.
—¿Mierda, quieres que
—Sí, termina dentro—Susurró más concentrada en lo que estaba sintiendo
—¿Quieres que acabe dentro?—Pregunto nuevamente, sintiendo los espasmos
Las mejillas de Sarada estaban tornándose rojas, Kawaki le quitó la mano a Sarada y las puso alrededor de su cuello, levantándose de donde estaban y llevándola al escritorio, donde la coloco dándole la espalda, ahora él tenía el control y empezó a tocarla con movimientos delicados y suaves, hasta que fue subiendo la intensidad
—¿Te gusta?—susurró en su oreja haciendo que Sarada empezara a soltar gemidos más largos y prolongados
Realmente estaba disfrutándolo mucho, quería todo de él, sus piernas comenzaron a temblar, su cuerpo se preparaba, hasta que sintió a Kawaki entrar dentro de ella, se empezó a mover con más fuerza, no podía con tantas sensaciones, sentía que ya era tiempo de dejarse ir
—Sigue—Le dijo—Por favor sigue—Sarada estaba mordiéndose los labios
Kawaki estaba seguro que podía salirse a tiempo, así que empezó a juguetear con el ritmo, haciendo que Sarada exigiera más, quería ver su rostro, así que se salió, e hizo que quedara de frente, Sarada colocó ambas piernas en el escritorio, esperando que Kawaki entrara en ella, estaba tan cerca de conseguirlo, él puso media sonrisa admirando lo ruborizada que se encontraba Sarada, así que nuevamente entro en ella, sintiendo los espasmos, con el pulgar empezó a masajear en círculos, y a rodear sus pechos con la mano sobrante, estimulándolos también, Sarada se tapaba la boca evitando soltar más gritos, y Kawaki le retiro la mano, ella arqueaba la espalda en su búsqueda de la cercanía, cerró los ojos y disfrutó el momento
—Sí, sí—Mencionaba en susurros y Kawaki supo que estaba por llegar, inesperadamente él también, intentó salirse, pero Sarada lo enredo con las piernas haciéndolo entrar en ella, se unieron en un beso y juntaron sus frentes, Sarada quería más de él, no podía dejarlo ir así de fácil, no podía permitirse terminar sin besarlo
Sarada había llegado, soltó un gemido al igual que Kawaki. Abrieron los ojos mirando los gestos que hacían, ambos se mordieron los labios
—Es lo mejor que he sentido con alguien—Mencionó Sarada
Kawaki se reincorporó, viendo el líquido salir dentro de Sarada y se acercó a ella, llenándola de besos.
—Maldita sea, yo también—Comentó dándole un tierno beso
Escucharon a alguien luchar con la puerta principal, Sarada se colocó los tirantes de su vestido y Kawaki los pantalones. Sarada se levantó acomodándose el vestido y maldijo por lo bajo, sintiendo como los fluidos escurrían por su pierna
—Creí que había alguien…—Comentó la chica que acababa de entrar—perdón, no quise molestar—observó a Kawaki y luego a Sarada y luego el lugar, la ropa interior de Sarada estaba en el piso y en un movimiento rápido se volteó a otro lado sintiéndose incomoda por la situación
—Soy yo—Mencionó Kawaki, mirando a Sumire, yendo hacia ella tratando de que retrocediera
—Lamento interrumpir
Esa era la chica que le había pagado a Sarada
—Ya me iba—Comentó Sarada, haciendo como que saldría, no quería presenciar una pelea de novios, o lo que fuese que hubiesen sido, pero se detuvo a buscar su ropa y también por la voz de Kawaki
—Voy contigo solo déjame cerrar—Le mencionó Kawaki—Sumire—Le hizo un gesto de que salieran
Sumire estaba sorprendida, no sabía que Sarada se acostaría con él esa misma noche, y no podía creer que Kawaki lo hiciera, observó cómo se limpiaba algo de la pierna y supo que era, sintió la espina de la traición.
—Solo vine porque las cámaras me informaron que había movimientos…yo supuse que se habían ido, como no vi a Buntan ni a Chiigo—Explicó nerviosa
—Se fueron—Mencionó cortante, él no quería darle explicaciones de lo que acababa de suceder, ni siquiera se imagino ese escenario, solo quería que Sumire se fuera sin más preguntas, pero esta sintió enojo ante su actitud, él no tenía por qué tratarla así, haciéndola sentir como si fuese la mala, cuando él acababa de hacer el amor con una chica que acababa de conocer—Deberías irte
—No quise interrumpirte—Dijo esta vez molesta, cambiando su tonó, dio unos pasos pero luego retrocedió—espero que hayas desactivado las cámaras
Kawaki se sintió aterrado durante unos segundos—No fue…
—¿la gran cosa?—Le dijo herida—Estoy bien, lo siento—Quiso tranquilizarlo—Yo sé que ya no estamos juntos más tiempo, y sé que puedes seguir con tu vida, ya era hora ¿No?—Fingió que no le molesto, tenía que resolver los conflictos antes de hablar con él sobre esto, pero Kawaki sabía lo herida que estaba, ella no hablaba en ese tonó, ni utilizaba palabras para dañar a otros
Pensó que eso era lo que quería, que Kawaki siguiera con su vida, que saliera con chicas, que ella pudiera lanzar esta culpa a otro lado, pero no fue así, tenía sentimientos encontrados respecto a esto. Kawaki había tenido sexo sin protección con una chica, y solo vio algo, pero si fuera cierta su teoría se sentiría herida, porque con ella nunca fue ese tipo de hombre, el que no usaba condón, el que no se acostaría con alguien la primera noche…
—Sí—Dijo seco, esperando que Sumire dijera otra cosa, pero ya era tiempo de dejarla ir, ambos continuaron con su vida después de la ruptura, sí él pudo superarlo, ella también podría, así que su mayor preocupación iba desapareciendo—Yo cierro—Dijo, entrando con Sarada y cerrándole la puerta en la cara—Puta madre
Sarada lo observó, Kawaki encendió la laptop y señaló las cámaras, Sarada no supo que decir, sintió miedo durante unos segundos, ella se acercó con Kawaki y efectivamente las cámaras estaban activas.
Cortó la grabación y la reprodujo adelantando todo lo que habían hecho, el corazón de Sarada latía con fuerza y sus mejillas estaban ruborizadas, veía sus expresiones, los movimientos que hizo, Kawaki lo cerró y estaba a punto de borrarlo
—¿Por qué no haces una copia y me la pasas? —Dijo con una sonrisa tranquila, pero por dentro gritaba ¿Estaba loca? ¿Cómo se le ocurría decir eso? ¿Qué ganaba?
—¿Lo subirás a alguno de esos sitios pendejos?
—La paga es buena—Mencionó Sarada bromeando
Sarada vinculo su teléfono y Kawaki lo transfirió antes de eliminarlo permanente en los archivos de la laptop.
—Así no podrás decir que esto no sucedió—Kawaki la observó y Sarada se dio cuenta de que pudo tener distintas interpretaciones—bromeo ¿Por qué lo recordaras no es así?
Nuevamente se dio cuenta de su torpeza y de las amenazas que salían de su boca, Kawaki la miraba en silencio, y ella imagino las posibilidades negativas que él sacaría.
—No puedo creer que quieras conservar el jodido vídeo—Soltó al ver el rostro de Sarada
—Te lo dije—Dijo abrazando el teléfono, temiendo que quisiera borrarlo—Fue uno de los mejores encuentros que he tenido, pero si no estás de acuerdo, lo puedo eliminar
—¿Soy un encuentro para ti?
Soltó la bomba, Sarada se quedó helada—Yo espero que no—Le respondió
—Confió en ti—Le dijo Kawaki guiñándole el ojo
Acomodaron el cubículo y salieron de ahí, otra cosa que tenían en común es que les gustaba el orden, no podían irse del lugar sin limpiarlo antes.
—¿Cómo le harás? —Preguntó Sarada—Se darán cuenta de que falta una parte de la grabación de seguridad
—Diré que las cámaras se desactivaron por error mío
—¿Qué dirá la chica que nos encontró? —Preguntó Sarada, curiosa por saber que había pasado entre ellos
—Verga, me encargaré de ella, no creo que diga nada, no es la primera vez que utilizan la bodega como centro de citas, solo que fui más pendejo que los otros al no apagar las cámaras
—Escucha—Dijo, enfocándose en la música— Chica que dices'—Dijo Sarada
—Saoko papi saoko—Le respondió Kawaki, Sarada se sorprendió, Chöu era la única que le respondía
Sarada se puso delante de él moviendo las caderas y soltando una carcajada—Es un ritual que tengo con, con mis amigas, nos obligamos a hacer eso cada vez que suena
—¿Se condicionaron?
—No—Dijo Sarada—Maldita sea sí
Se sintió apenada—Carajo, suele pasar—Mencionó con calma—Es como cuando te alburean, tienes que responder ante eso —Kawaki soltó una risa—¿No sabes lo que es cierto? —Sarada negó, pero lo sabía, no era de su agrado ¿Por qué fingía no saberlo?
—Cuando dije eso, deberías de decir chupas
—¿Por qué diría eso?
—chupas
Sarada quito la sonrisa no sabiendo que decir, Kawaki puso media sonrisa
—Ya aprenderás—Le dijo, caminando con ella
Habían tenido una pequeña conversación después de tener sexo, lo que significaba que este era el instante del desencuentro, hacer los acuerdos de que solo quedaría grabado en sus teléfonos y jurarse no publicarlo ni mandarlo, fingir que nada sucedió y que podían seguir con sus vidas, y por más que Sarada se repetía eso, sucedió la pregunta
—¿Dónde vives? —Sí, estaba en un dilema respecto a lo que había sucedido entre ambos. Él no parecía con ganas de mencionar algo más, estaba callado, pensativo, a comparación de hace unas horas, parecía más que la estaba evadiendo, así que el mejor escenario sería irse y pensar en lo que acababa de pasar
—Vivo en una asistencia—Le dijo—Por parte de la escuela
—¿Con compañero y todo? —Asintió—¿Te dejan estar afuera a estas horas?
—No realmente—Sacó su cartera y le mostró la licencia—Pero tengo licencia de trabajo así que prácticamente soy un dios —Alardeó, Sarada miro la licencia, y la foto que tenía ahí era distinta a como se veía en persona, sin tatuajes, sin perforaciones, sin el cabello teñido—¿Tu vives con tus padres?
—Sí, vivo con mi madre, pero es como si viviera sola, casi nunca esta
—No mencionaste a que uni asistías
—Es que no asisto—Dijo, apenada notando que había más conversación
—¿Baja temporal?—Sarada negó, Kawaki la miro con más atención
—No he asistido, estoy ahorrando para poder ingresar al UCK, llevó cerca de dos años
—Estás muy despierta en muchos temas, hablabas con naturalidad sobre estos fenómenos sociológicos
—Sí, es debido a mi madre, cuando estuve en secundaria, bueno ella ingreso a la universidad, hacíamos las tareas juntas, aprendí de ella, para cuando ingrese a la prepa ella continúo con su maestría y bueno, mi señora madre no cría pendejas, me preparó para el ingreso, mencionó que las exigencias muchas veces eran—Hizo un gesto con los dedos—Y bueno, esa fue la historia de cómo no pude adaptarme debido a eso—Su lengua estaba más suelta de lo normal y esta vez culpaba al alcohol y al nerviosismo de dar la mejor impresión y prolongar la despedida, no entendía porque se aferraba
—Debió ser una mierda todo lo que pasaste, al igual que tu madre—Sarada asintió, estaba incomoda porque parecía que el destino le daba señales, él mostraba interés y empatía
—Sí, he tenido problemas de adaptación con personas de mi edad, tengo un carácter difícil así que—Se dejó caer de hombros preguntándose ¿Por qué le estaba diciendo cosas tan personales?
—Hoy no lo pareció así
—No, me sorprendí mucho y pensé que todavía tenía esperanza
—Es raro, que seamos muy parecidos—Mencionó, no podía decir algo más allá de lo que la sorpresa le dejaba, tenía cuestiones en común con ella ¿Sería que eran señales?—También batallo para adaptarme
—No lo pareció, ¿Qué edad tienes?—Sarada intentaba tomar aquello que pudiera recordar de él
—¿Qué edad tienes tu?—Pregunto Kawaki
—19 casi 20
—Mierda—Mencionó—Tengo 23
Sarada sonrió, no le interesaban los años de diferencia, estaba consciente de lo que significaba, pero a nivel madurativo se podía decir que estaban alineados. Compartían temáticas similares. Platicaron de temas mundanos intentando conocerse, la conexión no se había roto a pesar del sexo, las energías de ambos estaban en armonía, disfrutando de la noche, Sarada no sabía si mostrarle su casa, o el lugar donde vivía, sabía que era peligroso y no quería ponerlo en riesgo o hacer que se asustara.
Después de Sumire, Kawaki sintió una atracción fuerte por Sarada, ya habían pasado seis meses desde que habían dejado la relación y era cierto que tenía una efímera esperanza de que volvieran a estar juntos, pero esta noche Sumire le dejó en claro lo que ella quería, así que decidió respetar su decisión, estaba confundido respecto a esta chica, pero la confusión se despejaría mañana, estaba seguro de que quería saber más de ella.
—Te llevo a tu casa, no hay problema—Insistió
—No creo que debas estar ahí—Mencionó Sarada—Es realmente peligroso
—¿Peligroso? Dudo mucho que vivas a la periferia de la ciudad—Sarada levanto ambas cejas sonriendo
—Vivo en Ikigai—Le dijo, la zona conocida como la desesperanza debido a lo que sucedía, la llegada del narco, las peleas clandestinas. Kawaki se sorprendió, pero aun así no flaqueó en su decisión, eso le traía recuerdos
—¿Desde cuándo? —Quiso saber más de ella
—Desde toda mi vida, mamá consiguió un terreno cuando tenía ¿8? Y decidió construir, hasta que tuve ¿13? Empecé a vivir ahí, digo vivíamos cerca, pero era demasiado barato el estilo de vida ahí así que por cuestiones obvias decidimos quedarnos en esa zona, que hasta el momento me parece una de las más seguras—Nuevamente cerro los ojos, había dicho de más
—¿Entonces no vives tan a la periferia?
Sarada negó
—Digamos que vivo en la zona donde llegan las patrullas, una vez al año claro, pero es tranquilo, conozco a las personas, ellas me conocen, tenemos alianzas con el gato del gato del gato del patrón, fácil
Caminaban por las calles sintiendo cierta seguridad, la tranquilidad que habitaba en aquellas zonas les daba la confianza de hablar más de sí mismos, compartiendo temas interesantes tratando de evitar el tema sobre lo que sucedió, ambos temían quedar en una sola noche pero no se animaban a despejar las dudas en esa conversación, y cuando llegó el momento de la despedida un largo besó se selló entre ambos, estaban dudosos de hacerlo, el alcohol había disminuido pero las miradas cada vez eran más prolongadas, no sabían si decir alguna otra palabra, Sarada admitía que no quería separarse, y Kawaki compartía el mismo sentimiento, pero él tenía un negocio que atender y ella tenía trabajo al día siguiente. Intercambiaron números reales, cosa que Sarada no había hecho, inclusive compartió su apellido, cosa que jamás había hecho, entro a su casa con una sonrisa asimilando las emociones que había tenido.
Él podía ser diferente a los otros chicos estúpidos, le preguntaba antes de hacer algo, era respetuoso con lo que prefería, cuando lo vio pensó que iba a ser como Code, pero fue una sensación distinta, él hablaba de temas interesantes, sonreía cuando corregía entre dientes, era completamente diferente a Code; Se indignó durante algunos segundos por permitirse compararlos, Code ni siquiera tenía que estar en sus pensamientos, no tenía por qué llamarlo, pero era extraño asociarlos a ambos.
Se acostó en su cama, chillando de emoción por lo que había sucedido, Kawaki había hecho lo mismo, se recostó meditando el día de hoy, había sido interesante, ambos apagaron las lámparas y decidieron dormir.
Sarada amaneció realmente mojada, el sueño que tenía le había provocado orgasmos cuando estaba dormida, era una de las mejores sensaciones que había tenido, pero esa necesidad de tener sexo con Kawaki estaba presente. Cerraba los ojos e imaginaba su rostro, escuchaba sus gemidos, se maldijo a sí misma recordando que solo era una propuesta más.
