Sarada no frecuentaba la zona de la playa de su lado de la ciudad, no había gran cantidad de arena, había rocas resbalosas llenas de colores diversos y botes de madera abandonados a su suerte, el camino estaba lleno de maleza y plantas tropicales, impidiendo que las personas atravesaran con facilidad, impidiendo la vista de la austera playa.

Cuando pusieron un pie dentro de ese desolado lugar, Kawaki se detuvo durante unos segundos, le gustaba observar a Sarada de lejos, parecía como si el estrés de la semana se fuese en un solo día y meditaba acerca de cómo con una acción tan simple como quitarse la ropa y bailar sin sentido podía llenarle el rostro con una enorme sonrisa, a pesar de que se había dormido todo el camino, parecía que la energía emergía sin conflicto alguno, había llegado corriendo a la playa, aventando los zapatos y metiendo los pies al agua, corriendo por lo fría que estaba y regresando nuevamente riéndose de la acción, el sonrojo en las mejillas de Kawaki no tardó al igual que esa sonrisa llena de orgullo. Acciones diminutas le recordaban que aún tenía algo que ofrecer después de aquel romance fallido, después de aquella historia que intentó arrebatarle hasta la existencia, necesitaba soltar los recuerdos, y vivir lo que sucedía en el presente, porque lo sentía tan lejano, tenía a Sarada enfrente, tenía aquella tierna sonrisa a disposición y sentía que no era merecedor de esa felicidad, como si pudiera ser efímera, como si esa prosperidad en algún momento podría serle arrebatada.

Con Sumire había sentido cierta seguridad, él sabría que ella nunca se iría, hasta que lo hizo y esa acción dejo daños que creía irreparable, él no tenía certeza alguna de que Sarada no se iría, ni siquiera pensó que llegaría a sentir nuevamente, ni que se encontraría en este punto donde observaba aquella sonrisa y sabía que él podría ser uno de los motivos. Hasta hace dos meses atrás todavía tenía una vaga esperanza de que Sumire pudiera arrepentirse y regresar con él, consideraba que se tenían el uno al otro sin importar que, pero el tiempo de la separación poco a poco le demostró lo contrario, sufriendo por el vacío que dejo su ausencia, difícil de llenar.

Kawaki colocó la mesa y las sillas, sentándose, observando los movimientos de Sarada, veía como aventaba las rocas y espantaba a algunas aves, saco el libro intentando concentrarse en el trabajo a medio terminar. A pesar de que tenía demasiados pendientes, trato de hacerse un espacio para estar cerca de Sarada, últimamente esa necesidad de tenerla entre sus brazos crecía y se hacía insoportable, no quería alejarse de ella por temor a que la relación fracasara debido a sus tiempos laborales, él quería que la relación funcionara, quería dar todo de sí, y aunque no existieran motivos por los cuales terminar él no dejaba de pensar que sería de él si ella llegara a abandonarlo, la ansiedad seguía presente, pero también las pruebas de que ese final no sería posible.

Prueba A: a Sarada no le costó o avergonzó hablar sobre la convivencia con otras personas dentro de la relación, siempre que fuese un acuerdo mutuo entre ambos, que lo conversaran con anticipación para que no los tomara por sorpresa, ella no hablaba acerca de celos o inseguridades, no tenía la preocupación de que él mirara a otras personas o se mensajeara con alguien más, su preocupación era ser alguien que no deseaba, convertirse en alguien de apariencias, que se perdiera ante su amabilidad y olvidara lo divertido que era la ira para reafirmarse a sí misma y esas acciones lo habían tomado desprevenido, recordó la anterior conversación con ella, donde platicaba el estrés que le daba aparentar amabilidad con personas que no eran del todo amables con ella, tener que cubrir turnos sin previo aviso de que lo haría y ceder ante la presión económica para poder financiar su semana. Él no había tenido dificultad económica alguna, no se preocupaba por pagar cuentas, ni por lo que comería al siguiente día, había contratado a personas que le llevaran la contabilidad en su negocio, además de que sus amigas le respaldaban en la organización administrativa, él solo se encargaría de la publicidad del sitio, además de brindar la atención de vez en cuando, temía confesarle a Sarada su posición económica actual, no estaban en una posición de igualdad como Sarada creía, ella pensaba que él era de la misma clase y si él le confesaba no serlo ¿su relación cambiaría? ¿Su estado de desigualdad podría acarrear inseguridades a su relación?

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Contó cinco minutos antes de bajar de su auto, había visto la escena de lejos, los besos, los abrazos, incluso sintió propios los susurros en los labios, debía admitir que estaba locamente celoso de aquella relación que mantenían, pero él sabía cómo callar sus pensamientos, apagarlos durante momentos, y darse aquella tranquilidad reprimiéndose a sí mismo, él sabía esperar.

¿Qué tenía Kawaki de especial para merecer aquello que Sarada podría ofrecer?

No era atractivo, podría jurar que los tatuajes alejarían a cualquier chica bien, y también aquel ridículo cabello bicolor que lo hacía parecer como payaso, él soltaba maldiciones cada que podía y su lenguaje era poco moral además de que se comportaba con indiscreción, escupía y tosía en voz alta como si quisiese que lo notaran, y traía esos cigarrillos baratos colgando arriba de su oreja como si lo hicieran parecer más enigmático, su corte no tenía ni un revés ni un derecho, y sus pantalones solían estar rotos mostrando los tatuajes de su pierna, eso no era para nada atrayente, en cambio Denki era una persona pulcra, la ropa que tenía estaba planchada, su cabello estaba desordenado pero comúnmente era parte de su estilo, sus lentes combinaban con casi todo y sus uñas estaban cortas, su voz no era tan gruesa pero tampoco pasaba desapercibida, y su timidez le daba un aire de misterio.

Maldecía en voz baja durante el camino ante aquella confusión pasajera de Sarada, porque ella más que nadie debería saber que aquel intruso andante no le convenía, y al llegar a la playa observo aquella desolación, no era un lugar turístico, era un lugar abandonado, lleno de piedras y basuras, justo como Kawaki, tan gris y apagado como su imagen, pero a la vez la gran curiosidad le invadía, conocer el sitio, descubrir tesoros pequeños como las rocas multicolores que estaban a sus pies, se reprendió al hacer esa estúpida comparación si al final le daría el peso de que una criatura como él sería interesante.

Pero lo único que tenía de interesante era su valentía, a diferencia de Denki él no dudaba ni por un segundo en proteger a las personas a su alrededor, en tomar sus bolas y perseguir al causante del desorden, no temía hacer el ridículo bajo las influencias de sustancias ilegales, ni tenía pudor alguno de que alguien más lo viera teniendo relaciones íntimas, y era paciente con las exigencias de Sarada, escuchándola atentamente, como si todo lo que dijera fuera lo más interesante del mundo, y claro que lo era, ella descubría mundos en donde no existía ni un habitante, como por ejemplo, esta playa. Finalmente llegó a aquella conclusión en que Kawaki no podría ser mejor que él, Kawaki solo era el fuckboy con tatuajes y nulo conocimiento acerca de Sarada.

—No había venido a la playa de este lado de la ciudad—Anunció Denki, dejando sus objetos personales al lado de aquella mesa y revisando las rocas—El mar pule fragmentos de vidrio dejándolos de esta forma—Le dio una piedra a Kawaki, mientras este la veía con determinación—Es demasiado interesante este proceso—Alardeó de sus conocimientos, queriendo parecer mejor que él, apostaría a que él no tendría los mismos estudios que Denki

Kawaki regreso a su libro de inmediato y Denki odio esa acción, ¿Le restregaba en la cara que sabía leer? Y no solo eso, sino que leía a autoras, acaso ¿Quería impresionar a Sarada? ¿Quería que ella se diera cuenta de esa acción?

—¡Denki!—Le grito Sarada, saludándolo mientras una ola la empapaba, mojándole el suéter que tenía puesto encima, Denki corrió con una toalla tratando de que Sarada se cubriera, el clima primaveral aún no volvía, y el viento se tornaba cada vez más frío

—No puedo creer que Denki me dejara cargando todo—Soltó las bolsas de comida que traía—Soy una chica delicada, con brazos frágiles ¡Ey Sarada!—La saludo yendo con ella

Kawaki suspiro, ya estaba acostumbrado a que ellos llegaran sin avisar, no era algo que le molestara, pero esperaba tener tiempo para terminar su trabajo y con Chöu ahí, sería poco posible lograrlo.

—¿Ya le dijiste?—Mencionó Chöu con curiosidad—Ya le dijiste verdad y no se lo tomó bien, por eso esta allá y tu acá

—No le he dicho nada—Mencionó entre dientes

—No la presiones—Mencionó Denki, quien estaba esperando a que realmente le dijera la verdad a Kawaki, si él la rechazaba, él estaría ahí poniendo su hombro para consolarla—Es…es algo complicado, por qué, ¿qué tan real pueden ser las relaciones a base de mentiras?

—Gracias Denki—El sarcasmo se notaba—No me ayudes

—Claro que su relación es real, yo soy testiga de que así lo es, no le hagas caso

—Sí gorda, pero debe existir la sinceridad, sino ¿De qué sirve?

—Basta ya, no venimos aquí a hacer el conflicto más grande

—Chica, te queremos ayudar

—De verdad no me ayuden

—Es que, Sar, has estado muy preocupada, te quedas medio dormida en el trabajo, hay noches en que no puedes dormir, solo, queremos ayudarte a decirle, estamos aquí para ti

Sarada suspiro—Lo aprecio, pero de verdad no creo que sea el momento idóneo de decirle, miren, ya di un paso muy grande al decir que no aceptaré dinero de ninguna propuesta, e ignorado los mensajes, así que voy poco a poco—Ambos abrazaron a Sarada, tratando de hacerla sentir mejor—Basta, me aplastan—Mencionó

—Este lado de la playa está demasiado abandonado—Mencionó Denki—Inclusive hay sargazo

—¿Qué es eso?

—Son masas de algas, no sé mucho sobre el tema, pero en pequeñas cantidades es beneficioso y en grandes cantidades daña los ecosistemas, no entiendo cómo es que tienen así de abandonada las playas de este lado de la ciudad, la vida marina importa—Mencionó yéndose hacia donde estaba el sargazo, quejándose de la basura que había cerca

—Supongo que esta ofendido por el lado pobre de la ciudad—Mencionó Chöu—Y eso que no ha visto realmente el lado pobre de la ciudad

Sarada se envolvió en la toalla que le había dado Denki—¿De verdad he estado actuando extraño?

—Pues…no

—Dudaste

—Es que yo lo veo como normal, digo, estas enamorada, la gente se comporta más estúpida estando así, pero, si has estado más distraída, como cuando no nos querías decir que salías con él, igualita, te lo juro

—No sé porque siento que algo sucederá, bueno, es obvio que creo porque, digo…es que, no sé si decirle en estos momentos, o seguir disfrutando de lo que tenemos antes de que le diga

—¿Tienes miedo de perderlo?

Chöu interpreto el silencio, Sarada no lo admitiría en voz alta, pero no quería echarse la soga al cuello tan rápido, le gustaba como era al lado de alguien, le gustaba la atención que él le dedicaba, incluso pedirle que salieran a pesar de tener trabajo porque eso demostraba que quería estar junto a ella.

—Y temo que en algún momento le vomite la verdad, he callado durante tanto tiempo que escupiré mis palabras sin pensarlo, y odio que pase eso

—Es que estás bien pend/eja para guardar las verdades a medias, la neta, te lo tenía que decir, sorry y bueno, si ya estamos aquí y él te romperá el corazón, ya sabes lo que dicen chica, más vale una última cogida y amonos' porque aquí espantan

Sarada lo miro a lo lejos, concentrado en todo aquello que atendía, él se merecía su sinceridad, tenía el derecho de saber la verdad, de aquella ridícula propuesta que los había enlazado, estaba segura de que lo entendería y en un futuro se reirían de la situación, haciendo bromas al respecto…Caminaba con paso decidido y la garganta seca, el sudor en sus manos y el nerviosismo en las piernas, él le dio aquella mirada, de orgullo junto con esa sonrisa arrogante haciendo que sus pensamientos acerca de la verdad y justicia se esfumaran, porque ¿Cómo podría decirle? Si el ambiente estaba sereno y el sol seguía escondido bajo aquel cielo nublado y el viento soplaba con la temperatura cada vez más baja, invitando a la nostalgia a estar presente, y su cabello bicolor se sacudía y sus ojos seguían manteniendo ese brillo esperanzador, además de que los graznidos de las gaviotas no eran tan molestos como pensaba, y el choque del mar con las piedras hacía que se concentrara en querer abrazarlo como si el sonido la empujara a hacerlo, a fundirse en un abrazo…Quería tomarlo, quería rodar con él hacia aquel sonido, deseaba meterlo debajo del agua para protegerlo de las hirientes palabras que en algún momento saldrían por su boca, las razones no eran las suficientes para decirle esta tarde, no quería aumentar la melancolía de la escena, no quería que esa fantasía donde todo funcionaba se derritiera en sus manos sin que ella pudiera hacer algo para enmendar el tropiezo.

Denki observó la escena donde se abrazaban y besaban, sintiéndose nostálgico, él no avanzaba en esa relación, Sarada no veía las señales de que él siempre sería mejor partido que Kawaki, él le llevaba la toalla, le recordaba sus cosas, se encargaba de cuidarle hasta en el trabajo, ¿Por qué ella no lo notaba? En cambio, Kawaki se cortaba una puta uña del pie, Sarada lo notaba.

—No creas que no me doy cuenta de lo que haces, tengo la cara de estúpida, pero no seré pendeja

—No sé de que hablas

—Chico, insististe tanto en venir aquí para ser el soporte de Sarada…soy tu amiga y ella es mi amiga, y no creo que lo deje, deja de torturarte Denki y no intentes sabotearlos

—¿Sabotearlos?—Decía la palabra como si fuese ridícula, él no haría eso, no sería capaz de hacerlo, Sarada estaba alejada de las propuestas, eso debería ser lo único que importara ¿No?

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Las salidas eran más frecuentes, honestamente le encantaba pasar tiempo con Kawaki, que la tomara de la mano y la guiará hasta su boca, besándola en público, como si solo ese pequeño afecto importara, le agradaba que de noche se comportara de manera protector, que la cuidara cuando tomaba unas copas de más o cuando probaba una sustancia que le alteraba los sentidos.

Las miradas cada vez se hacían más prolongadas como si de un secreto se tratase, comprendiéndose acerca del tema que no querían tocar: "la seriedad en su relación", querían anunciarse, comprometerse a decirlo en voz alta, que supieran que no solo iban a fluir, sino que estaban locamente enamorados el uno por el otro y así como esa desesperación crecía, aquella angustia en Sarada también aumentaba, los malestares acerca de ocultarle parte importante de su historia, aquella culpa que dormía y despertaba con ella, no quería que esta relación fuese irreal, porque la diferencia entre las pasadas, era que ella estaba consciente de que podría salir lastimada si él se iba y no quería que dejara una ausencia difícil de cubrir, había sido una luz en medio del caos que estaba generando con las propuestas, le hacía falta un compañero que le recordara que podía querer, que necesitaba que la quisieran, que la valoraran y la validaran con mirada ajena.

Esta vez miraba su plato, ajena a cualquier suceso que estuviese ocurriendo entre Chöu y Kawaki, sentía que en cualquier momento vendría aquella verborrea, y narraría en forma desordenada la verdad, ya no podía ocultarlo más, él necesitaba saber la verdad, no podía ser un número más en su lista de propuestas, el malestar aumentaba, haciéndola huir al baño, lavándose el rostro repetidas veces, cuando finalmente se divisó en el espejo ahí estaba aquella chica de cabello morado, observando sus acciones.

—No respondes los mensajes—Le dijo, fingiendo lavarse las manos— no estoy comoda realizando este tipo de acciones, pero no me dejaste otra alternativa que seguirles

—El último pago no lo recibí—Le comentó fría tratando de demostrar la situación bajo control, pero negó inmediatamente, ella no quería seguir en ese juego, ella tenía que hacer una nueva negociación

—Eso no te detuvo—Sumire negó, dándole el dinero—Quiero cancelar el trato contigo, creo que es tiempo suficiente

—¿Tiempo suficiente?—Mencionó Sarada—¿De qué?

—Este tiempo fuera me he dado cuenta de que lo único que necesitaba era ver a Kawaki con alguien más para saber que mi amor por él sigue muy fuerte—Se delató—Y es claro que quiero regresar con él, y sé que él quiere regresar conmigo, así que, te di algo extra por las molestias que estoy causando con mi indecisión, sé que él tiene un interés en ti y bueno, espero que le rompas el corazón, y no te preocupes porque yo me encargaré de lo demás, sé que él quiere volver conmigo—Se colocó los lentes y se tapó el cabello—Y por favor no le comentes nada de esto, no quiero que piense que soy una desgraciada que no sabe lo que quiere

—¿Cómo estás segura de que regresará contigo?—El rostro la delataba, el miedo aumentaba, y su nerviosismo se notaba en su forma de hablar

—Estamos hechos el uno para el otro, no te preocupes—Le mostró el anillo de promesa

Sarada se quedó helada, sus ojos se llenaron de lágrimas, lo que presentía se fue a su garganta, tenía las palabras atoradas, no podía decir palabra por más que quisiera. Los sentimientos salieron en forma de vomito. Diría su mamá "el sexto sentido existe", ya presenciaba que algo iba a pasar, pero no se imaginaba que sería el arrepentimiento de Sumire.

—¿Estas bien? —Comentó Kawaki desde fuera preocupado por su actitud distante

Sarada se limpió la boca y saco su cepillo de dientes de la bolsa

—La crepa de chocolate no estaba tan deliciosa—Le dijo, lavándose los dientes

Kawaki entró al baño—¿De verdad te sientes bien?—Sarada negó

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Entraron a la casa de Sarada y ella se recostó en la cama, aguantándose las ganas de llorar, veían a Chöchö grabar videos

—Anda Sarada, el movimiento va a hacer que te sientas mejor—Dijo haciendo el paso de chicken teriyaki

—Creo que me excedí de azúcar, porque todo me da vueltas

Kawaki la abrazo y besó su frente, disfrutó de los suaves cariños y los apapachos que le brindaba, aquella seguridad se estaba tambaleando, en cualquier momento esas dedicatorias no podrían existir, luchaba contra si misma intentando despejar su mente, en medio de la batalla se quedó dormida.

—¿Está muy rara no crees?—Preguntó Chou, con la mera intención de interrogar a Kawaki acerca de lo que acontecía entre ellos. Ella creyó que Sarada le había dicho la verdad, había salido silenciosa, con la mirada perdida y no parecía ella

—¿Te quedarías con ella? —Preguntó Kawaki con preocupación, había notado su piel más caliente de lo normal— Creo que sé que necesita

Chou asintió dudosa, Kawaki salió, estaba seguro de que había visto a Sumire y lo confirmó al ver esa cabellera morada

—¿Qué mierda haces aquí? —La sorprendió, haciendo que diera un brinco del susto; Sumire pensó que Sarada le había confesado acerca de su breve encuentro, sino ¿Por qué dio con ella tan rápido?

—yo…solo… quería saber con quién estabas saliendo—Hablo con la verdad a medias

—Creo que ya lo sabes

Entonces Sarada le había dicho la verdad

—Ya la habías visto, la chica de lentes, Sarada

Entonces no le había dicho nada

—Perdón, debes de pensar que estoy loca—Mencionó con una risa nerviosa, negó varias veces animándose a hablar con la verdad—Pero he venido hasta aquí para decirte lo que siento por ti, ese día que los vi juntos pensaba en decírtelo, te mentí, si me hirió saber que pudiste continuar tu vida y creo que mi vida se quedó pausada ante tu partida, pero me di cuenta un poco tarde

Frunció el ceño, familiarizándose con la sudoración en sus manos y el palpitar abundante de su corazón, su respiración empezaba a acelerarse, Sumire estaba siendo directa, tanto que le asustaba el hecho de que le confesara sus sentimientos en un escenario ambiguo.

—¿Por qué me lo estás diciendo ahora?

—Porque me di cuenta…Chigo me había dicho que no habías comprado condones desde que nos dejamos, supe que tu vida se detuvo, después te cortaste el pelo, te tatuaste, los cambios fueron demasiado grandes—Le confesó con miedo—Tuve miedo de que entre esos cambios no estuviera en tu corazón, y me distancie…pero ese día estaba dispuesta a decírtelo todo y me acordé de lo que dijo Chigo, y la vi a ella limpiándose y supe…que, no usaste condón, cuando conmigo lo fue siempre, a pesar de los años que duramos no hubo una sola ocasión donde no hayas usado, eras muy rígido en ese aspecto, hasta que llegó ella, y creí que todo esto era una relación formal, porque con ella cruzaste tus limites que conmigo no lo hacías, me dañó mucho emocionalmente ver que la confianza que no lograste conmigo, lo lograste con ella en poco tiempo

Kawaki miraba a Sumire

—¿Todo fue por un pu/to condón?

—Es más que un condón, es la confianza, aquella que no tuviste completamente conmigo, aquella que me está lastimando, porque…—Se volteó a otro lado—porque ese día que te vi con ella…yo…me sentí un poco celosa y revise las cintas de seguridad…y, bueno, yo, e, las cintas que mandas a la papelera se tardan en desaparecer, así que lo vi, y luego lo borré—Agacho la mirada desviando el tema—todo este tiempo no quise interferir porque estaba herida, me sentí desplazada y sustituida, y después de varias discusiones conmigo me mire al espejo y me dije a mi misma que había esperado mucho tiempo para decirlo y que no quiero salir lastimada conmigo sino te lo digo, porque todavía te amo y sé que en lo profundo deseas estar conmigo, tanto como yo deseo regresar contigo, si todavía existe ese espacio en tu corazón para mi te suplico que me lo des, porque sé que podemos hacer las cosas bien, ya estuvimos separados, la confianza que se perdió se puede recuperar, podemos hacer cosas nuevas, yo, yo—La tomó de los hombros e hizo que lo mirara a los ojos antes de que las lagrimas amenazaran con salir

—Gracias por tus sentimientos—Le dijo Kawaki—y por la sinceridad de verdad lo aprecio, pero…

—Sé que estás con ella, pero, si hubiese una remota posibilidad ¿Volverías conmigo?

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Sabía que los silencios se tornaban más profundos, había disociaciones en sus conversaciones, y ambos parecían estar en otros canales. El viento movía sus cabellos con cierta suavidad, como si les acariciara, y el olor a humedad les informaba que su tiempo en conjunto sería poco.

—Me gusta eso—Le mencionó Kawaki al ver como se quedaba mirando hacia el punto donde se ocultaba el sol—Te concentras tanto en ese sitio que olvidas que estás con alguien

—¿Te gusta que te ignore?—Le preguntó con una risa burlona, volviendo a la idea de Sumire

—Tengo la pu/ta duda carcomiéndome lentamente sobre lo que piensas cuando actúas de esa forma—Decía, recargado en sus rodillas mirándola—Y no creo que pueda tolerarla más tiempo, pero a la vez no quiero saberlo—Mencionó pensando en que tal vez todas las chicas tendrían ese instinto arácnido que les dice que algo puede ir mal, creía que tal vez estaba actuando más raro de lo normal y que ella ya lo noto, pero no estaba dispuesto a hablarle de Sumire, ella significaba algo aún, no deseaba que lo alejaran de ella, o que Sarada la odiara, como le había sucedido con chicas anteriores, Sumire era parte de su historia y no quería que alguien la tocara, a pesar de que ella le había roto el corazón

—¿Ves ese sitio de allá? ¿Has estado ahí, en medio de esas dos colinas?—Él asintió sorprendiéndose de la respuesta—Sabrás que toda la carretera ahí son curvas cubiertas de plantas tropicales, ahora es menos transitada por la construcción de la autopista pero hace mucho tenía una idea tonta, me tomé mi año sabático en parte por esa idea estúpida

—¿Cuál es?—Mencionó riendo, quitándole la bolsa de frituras que tenía en la mano. Era un pendej/o ¿Cómo pudo pensar en que ella tenía en mente esa cuestión?

—No déjame en mis fantasías—Esta vez Sarada compartió la risa con él, estaba pensando en compartirle algo íntimo, y sabía que si lo hacía su lengua probablemente no pararía hasta decirle la verdad, pero él la soborno con aquel beso en el dorso de su mano—Bueno, cuando inicié con mi descanso de todas las actividades que me impuse porque soy doña perfeccionista, pensé en que tendría tiempo de ir a aquel sitio y patinar por las curvas, me gusta estar aquí sentada y darme cuenta que se puede patinar en las calles ya, me gusta venir y sentarme y decirme a mí misma que es tiempo de ir allá, pero no sé porque me sigue pareciendo imposible

—Entiendo el sentimiento

—No creo que lo entiendas—Se defendió a si misma y no supo porque

—Hace mucho no patinaba, hasta que me invitaste a hacerlo—Mencionó con convicción—Disfrutaba más el surf

—¿Surf? Eso es de personas privilegiadas—Lo dijo en broma, Kawaki pensó que también era tiempo de hablarle sobre esa cuestión

—Ya, cállate, pero yo también veía lejano el volver a tocar una tabla con ruedas, fue como poner los pies en la tierra y reivindicarme en el camino

—Que profundo—Mencionó con burla—El skate es mi medio de transporte, ¿Dónde estuviste todo ese tiempo que no patinabas? ¿en qué te movías?

Tal vez ya era momento de hablarle sobre su posición actual, y tal vez sobre Sumire.

—Yo…—Los interrumpió una brisa, anunciando la llegada de la lluvia—Maldita sea, lo que faltaba, mencionó deslizándose por la rampa con su tabla en la mano

—¡No me digas que le tienes miedo a la lluvia!—Mencionó Sarada desde arriba de la rampa, levantando la patineta con un pie y subiéndose para deslizarse

—Es peligroso

—Lo sé—Le dijo, alcanzándolo, impulsándose para recorrer el parque, tratando de controlar la tabla

Kawaki la acompañó, resbalándose en repetidas ocasiones, mirando como Sarada se burlaba de él, enseñándole cómo hacerlo, pero también fallando en el intento, solo que esta tenía mejor equilibrio que él, tratando de no caer a los charcos que se estaban formando.

Habían jugueteado en la lluvia, persiguiéndose con las tablas tratando de no resbalarse y poniéndose obstáculos cada vez más sosos como tratar de saltar un charco, agarrar lodo en movimiento y arrojárselo, o deslizarse dentro de un charco para empaparse por completo. Sarada se detuvo abruptamente viendo que Kawaki avanzo, este le arrojo lodo, dándole en el pecho, Sarada soltó la risa, pero luego se detuvo los pensamientos acerca de Sumire la atacaron, ella no quería perder la espontaneidad que tenía en esta relación, las ganas de llorar en voz alta estaban presentes, esa inseguridad ahora no la dejaba actuar, corrió hacia él, abrazándolo, esperando encontrar una respuesta.

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La ausencia en sus conversaciones era obvia, pensaba una y otra vez en las palabras de Sumire, pero esa mañana la propuesta le había llegado con una sugerente cantidad de dinero y la había ignorado, la culpa y la dualidad estaba presente en ella. Miraba hacia abajo apenada, no estaba rindiendo como normalmente lo hacía, no tenía la misma fuerza. Nuevamente aquí estaba esa espinita llena de vacilación, miraba su plan, el dinero ahorrado, se acordaba que se había prometido que nada la iba a desviar de sus compromisos, pero el salir con Kawaki era distinto, él no era una distracción, él era un nuevo camino, pero ¿Acaso el amor romántico no cegaba de esa forma?

Quería convencerse a si misma que no tenía que soltar las propuestas por un romance incierto, porque la que llevaba el anillo era otra, y ella no cargaba nada de él, la chica de cabello morado estaba tan segura de decir rana para que Kawaki saltara, y en caso de que él lo hiciera…ella se quedaría con el dolor de su marcha, con la vergüenza de enamorarse de alguien que solo la utilizó para volver con su ex, pero no, él no sería capaz de hacerlo, los sentimientos de él eran tan reales como los suyos, ella podría jurarlo, la forma en que se entendían, la forma que le abrazaba cuando las dudas estaban pellizcándola, como le tomaba la mano y le sonreía, como la hacía sentir mejor con palabras secretas de un idioma poco hablado.

—¿Sarada, te sientes bien? Te ves muy pálida chica—Chöu le hizo ese comentario al ver que sostenía el teléfono con la pantalla obscura durante más de cinco minutos, solo se había perdido en el

Durante esa semana se habían enterado de que el gerente de años había renunciado y la vacante para la jefatura de la sucursal estaba disponible, ese fue otro de los detonantes de sus crisis durante las noches, se preguntaba qué día sería el que recapacitara en cuanto sus metas, y la única meta que tenía por el momento era la universidad, pensaba que debido al enamoramiento la estaba dejando de lado y no podía ceder ante tal sentimiento. ¿Qué clase de chica sería si cediera ante posiblemente algo pasajero? Pero no era algo pasajero, llevaban saliendo casi tres meses, la relación progresaba, cada vez había más entendimiento, cada vez trataba de justificarse, de no verse tan idiota al caer en un amor que tanto crítico.

—Estoy pasando por demasiado estrés—Le confesó a Chöchö, sintiendo que vomitaba las palabras

Realmente ese sentir no lo tenía desde hace tiempo, incluso ni en terapia lo sintió, querer vomitar para calmar la sensación de ahogamiento.

—Chica' ¿Realmente estás pensando en aceptar ese dinero? Ya pasaron dos semanas, todavía lo puedes regresar y decirle que se lo meta al culo, que no dejarás a Kawaki porque es tuyo, donde pisa una leona ninguna gata borra huella

—En dos meses sale la convocatoria nuevamente, cada año van aumentando los costos, un sueldo mensual de mi mamá es el pago de la mensualidad ¡un sueldo!, ni con la beca nos alcanza para solventar gastos, y con el dinero que tengo, no es suficiente, los libros cuestan, las clases extra, no soy privilegiada como todos los que están ahí, y con el amor no lo puedo cambiar todo…no necesito posponer otro año solo porque me enamore ¿Verdad?

—Chica

—Pero si me dan el puesto de jefatura podré salir de la situación temporalmente—Mencionó Sarada determinada a buscar soluciones—No importa que tenga que retrasar mis estudios por otro año, pero estoy decidida a lograrlo si tengo que sacrificar mis sueños pero que sea por algo de que si me traerá algo ¿No?

—¿Estás pensando en que él regresará con esa chica?

—Tengo que tener una opción en caso de que lo haga, digo, ya me desvié de mi objetivo principal

—No…no estarás pensando en volver a…chica debes de dejar esa mierda de seguir con los novios de las chicas, sé que varias han venido a preguntar por ti, los rumores corren chica…no creas que no he notado por el coctel que te preguntan, me di cuenta de que es una clave que usas

—Creí que no te darías cuenta…—Nuevamente se volvió a recostar entre sus brazos, el malestar y la presión aumentaban, eran sentimientos difíciles de asimilar, se sentía como en la espada y la pared—Pensé que, ignorando ese hecho, podría desaparecer

—Oye chica, de verdad no te ves bien, estas pálida, no estás siendo peleonera, tus labios están secos…¿No se te metió el chamuco?

Se levantó Chöchö de ahí, antes de que Sarada pudiera detenerla, si se iba por el camino de la fantasía donde posponía la entrada a su universidad y podía mantener la relación con Kawaki libre de secretos, entonces tenía una semana para lograr esa meta, se convenció a punta de pistola de que eso sería lo ideal, que ignoraría las amenazas de Sumire, porque lo que tenían era real, y confiaba en que él no volvería con Sumire con un chasquido de dedos, si se lo tomaba a modo personal y como un reto, no habría quien le ganara, era demasiado competitiva para ceder, fue ahí cuando su mirada cambió al modo determinación, obteniendo confianza, portándose más mandona, sonrió para sí misma, llamando a Kawaki, dispuesta a contarle de toda la situación extraña con Sumire, pero finalmente solo le habló sobre la vacante y sobre sus esfuerzos para poder obtener el puesto, creyó que él lo entendería, pues también compartían un puesto similar de atención al cliente, él respondió de una forma que no esperaba, aceptando su decisión, colgó un poco confundida, asimilando las respuestas que él le había dado, no había reclamos, no había molestia en su voz, parecía sincera, a comparación de sus relaciones anteriores donde los reclamos estaban presentes "Sarada no tienes tiempo para mí" "¿De verdad no piensas en nuestra relación" "¿Por qué no respondes los mensajes, es porque ya no me quieres?" Era demasiado cansado para Sarada estar en relaciones así, teniendo que dar pretexto y justificación por cada decisión de crecimiento personal que tomaba, ahora, con esta conversación nuevamente reiteraba porque quería seguir intentándolo con Kawaki, porque era la relación más linda y sana que tenía, y la seguridad en ella no podía compararse.

Se metió nuevamente en sus pensamientos, cerrando los ojos y recargándose en la barra, con una sonrisa discreta, tomando energía para manejar sus nuevas decisiones, para hacerle frente al camino que estaría a punto de tomar.