En la primera relación después de él no había miradas, ni besos prolongados, no había caricias, ni tema de conversación, las señas se habían ido…El silencio reinaba a la hora de sentarse a dialogar, no hubo contacto ni entrelazaron sus manos en una acción discreta, las improvisaciones habían abandonado el lugar, las risas volvían de manera forzada, sus palabras de amor fueron reemplazadas por palabras de atención.
Él no tenía tatuajes en el rostro, ni el cabello desordenado, no jugaba con su mano, ni besaba su mejilla, estaban frente a frente, pero había un lugar extra, donde perdía su mirada imaginando su silueta, su ausencia le indicaba que no regresaría, que ya no podía ser un lugar seguro, que no estaría alguien a su lado protegiéndola, provocándola, haciéndola reír, la persona con la que compartía su intimidad se había esfumado.
Él no hacía bromas, él no la inspiraba a realizar acciones, no venían ideas nuevas, no estaba esa sensación de querer hacerlo todo al lado de él, dándose cuenta nuevamente de la rutina naciente, ahí estaba en el mismo lugar de hace algunos meses, tratando de disimular la tristeza reemplazándola por simpatía e interés, en un lugar plano e inestable, en un lugar donde no podía refugiarse.
—Escribo poesía—Mencionó seguro de impresionarla—Mi intención no es alardear pero es algo que busco elucidar desde el primer encuentro no romántico, si deseas tenerlo, no hay ningún inconveniente, pero a mí me gusta fluir, conectar con gente que aporte, que me inspire
—Ya—Mencionó sin ganas
—No me malinterpretes, es solo que las chicas se aterran en cuanto les digo mi normatividad, pero es necesario esclarecer ¿Te importaría que escriba sobre ti?—Mencionó sacando un cuaderno forrado de cuero, con un bolígrafo, él le tendió un papel a Sarada, y un bolígrafo de brillos, esta lo miro, no tenía ganas de pelear, o simplemente intercambiar palabras
—¿Qué hago?
—Escribe sobre mí
—¿Sobre ti?
—Ya sabes palabras que se entretejen creando arte como nuestro primer encuentro, mi sonrisa, o la atención que te dedique, el pálido color del cielo que se levanta en nuestra conversación
Sarada observó el papel y luego le dio una mirada pesada, no sabía cómo describirlo, ni siquiera este momento, pensó que esto era ridículo, pero él comenzaba a escribir, mirándola cada diez segundos, esperando a que ella iniciara. Lanzaba suspiros en modo de indirecta, y las miradas se hacían más frecuentes, ella anticipó el movimiento donde él le quitaría el papel y escribiría en el así que rápidamente fingió mover el bolígrafo.
Tú no eres él, él no podrá ser tú
Escribió pensando en que Kawaki no tenía esas manías que el hacía, pero pensar en él le traía aquellos momentos de soledad.
No hubo un intento por llamarme
No existió
Deambulamos
Mentimos
Nos ignoramos
La magia abandonó su lugar existente
Las ganas no habitaban en la habitación donde las encerramos
Las comparaciones existían
Seguía el persistente compromiso de mi atención hacia tu ausencia,
hacia las comparativas, tú no existes en él.
Ellos no llenaran tu lugar, son promesas vacías difíciles de inundar
Con caricias reales, acuerdos pactados, miradas…
Se detuvo observando como la veía él con una sonrisa, ella escribía, y llevaba varios minutos, él pensó que su presencia le había inspirado.
La despedida no llegó, me vulneró el fantasma de tu desaparición
Abrazaré tu ausencia en las grietas que has dejado
Estoy agotada
Tomó el papel en sus manos, había borrones y tachaduras, equivocaciones y arrepentimientos, ahí estaba esa espina enterrada, él le quito el papel sin previo aviso, leyéndolo, Sarada lo sintió como algo muy personal e intentaba arrebatárselo.
—Amateur—Dijo con burla—¿Estas atravesando por un despecho? ¡Descuida linda! Estas líneas son el inicio de algo bello, yo puedo transformarlo—Dijo, poniendo una mano encima de la de ella, Sarada la retiró rápido
—´¿Me lo devuelves?—Este lo hizo inmediatamente y ella guardo eso como si no quisiera que alguien más supiera de que existía, respiro profundo, quería irse, pero ya había aceptado, tenía que soportar más
—Déjame transformarlo
Sarada había pensado que un poco de ayuda no le vendría mal, estaba en un momento vulnerable, y aceptaría cualquier atención que le desapareciera el malestar.
—Vamos a trabajar sobre estas líneas "Las ganas no habitaban en la habitación donde las encerramos" Las embotellamos en aquella taciturna tarde, donde el cielo se cubría de rojo, y el azul llenaba nuestros ojos, el negro se acercaba cada vez más, añorando mandarnos al desencuentro del que habíamos escapado…
No era poético, pero para Sarada se sentía congruente, podía identificarse con lo dicho.
—Mi pasado se había constipado desde tu llegada, se bloquearon memorias y eventos—Él seguía narrando
Después del primer día sin ti… Escribió Sarada, tratando de cerrar el ciclo, obligándose a continuar, tenía que fijarse en sus metas, direccionar su vida. Debía seguir adelante, pero ahí estaba la ambivalencia, quería salir corriendo a explicarle lo que había sucedido, quería recuperar esa relación porque pensaba que valía la osadía, el luchar por ello, pero el miedo sucumbía, habitaba la culpa en ella, la responsabilidad de que había sido un juego para ella, de que lo conoció de esa forma. No podía hablar de la situación con Denki o Chöu, había sido una elección suya el no hacerlo, no podía simplemente decirles que todavía no superaba el asunto, o que lo extrañaba, o que pensaba demasiado en la relación que habían tenido e imaginaba finales alternativos para ambos, que las situaciones pudieron sobrellevarse de manera diversa, maldecía su partida, maldecía que él no la buscó, maldecía el tener que estar sentada enfrente de un desconocido siendo vulnerable por su desaparición.
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—Entonces regresó…—Mencionó pensativo y decepcionado ante la noticia, creyó que podía tener una oportunidad ahora que ya no estaba Kawaki en su camino—No sé qué me pone más triste, si verla destruida por su relación con Kawaki o verla destruirse por el juego absurdo
—Chico, cada quien hace lo que puede con lo que tiene para salir de esta miseria
—Sabes lo que sucedió antes, ¿Qué tal si pasa de nuevo?
—Tranquilo, Sarada tomo más precauciones, especificó los lugares a donde iba a ir, si quieren que vaya a un lugar que no está predestinado es un cobro extra—Le tomó a la malteada—Tú confía chico, ella sabe lo que hace, acordó algunos plazos
—No soy quien, para juzgar verdad, pero ¿No se supone que después de una ruptura amorosa tienes que tener tiempo para ti?
—¿Estás seguro de que has tenido relaciones antes? ¡No chico! El mundo no funciona de esa forma, es más fácil la de clavo que saca a otro clavo
—¿Qué? ¡Los clavos no se sacan con…
—Así dice el dicho Denki, por dios, Sarada olvidará a Kawaki con otros chicos, si se enamoró de él en este absurdo juego, tal vez se enamore de alguien más
—Eso es algo insano, ¿No crees?...Es que…tengo miedo, de que ella cambie, antes no tenía tiempo para ti ni para mí, y luego llego él y nos incluía en su relación
Chöu le puso una mano sobre su hombro—Te comprendo chico, yo también lo extrañaré, nos llevaba a todos lados, nos invitaba las comidas
—Sabes que yo puedo hacerlo también, de hecho, ese es mi papel
—Sí chico, pero no es lo mismo que lo haga el novio de tu amiga a que lo haga un amigo, de verdad hasta a mí me dolió más esa separación, quería llorar con Sarada, pero no puedo hacer eso, soy su mejor amiga, tengo que ser de piedra
—¿Y cómo le hiciste para no llorar?
—Me acordaba del vídeo que mandamos la semana pasada, ese donde la señora se tropieza con el perro después de gritar a los cuatro vientos su amor, definitivamente esa señora me representa y me salvó de llorar por la relación de Sarada, es que…gracias a Kawaki ella no estaba todo el tiempo sobre de mí en mi relación con Shikadai, no me etiquetaba en cosas de amiga date cuenta
—Se preocupaba por ti
—Yo no quería esa preocupación, solo quería vivir mi relación
—No me acordaba de tu relación con Shikadai, sinceramente, una disculpa
—¡Wow! Ya no soy un personaje secundario en la telenovela de Sarada, ¡Acabas de descubrirme!—Dijo molesta con Denki, volviendo a lavar los trastes
—Lo siento
—Lo siento también, es que resulta que tu atención está en Sarada…Sabes, siempre estuve en ese papel donde acudían a mí para saber de ella, y creo que he llegado al punto donde estoy hasta los huevos de eso, amo a mi amiga, pero todo el día son preguntas constantes sobre ella, te agradecería mucho que dejáramos todo este tema de lado, me gusta más cuando somos nosotros y el arte, entiendes chico
—Sí, a veces también me he sentido antagonista y no protagonista de sus vidas, cuando están enamoradas…dejan de lado muchas cosas que son importantes, centran su atención en un hombre como si fuera más interesante que nuestra amistad
—Lo siento Denki, pero tú eres la persona más interesante que conozco, te lo aseguro
—Solo quiero, que las cosas estén bien entre nosotros como cuando íbamos a bailar o salíamos a fiestas ¿Es muy raro de mi parte que viva en el pasado?
—No chico, a veces yo también lo hago, también extraño como nos podíamos llevar bien, pero siento que estamos cambiando, cambiando demasiado quizá que ya empezamos a rumbear en canciones diferentes—Dijo suspirando, recordando lo que Shikadai decía de Sarada
—Quiero…quiero ayudar a Sarada…pero no sé cómo, y quiero ayudarte a ti pero no sé cómo…me siento…demasiado impotente, creo que también he estado concentrado en mí, en conectar con mi lado masculino que yo solo me puse en un papel en el que no encajo
—¿A qué te refieres?
—No…—dijo negando, él no quería hablar de como lo utilizaban solo cuando necesitaban cosas, como estaba ahí para ellas tratando de reconciliarlas, ¿ellas cuando le habían preguntado acerca de él? ¿De sus sentimientos?—No es nada—Mencionó, haciéndose pequeño para que no existieran más confusiones, sentía los momentos de tensión y no quería ponerlos más, preferiría callarse y adaptarse a lo que ellas dijeran con tal de no perder un lugar seguro
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—no logro comprenderte, estamos dando vueltas en círculos—Le mencionó a Sarada molesto—¡Tú ya sabías que estabas siendo el escalón!—La perseguía por el parque—Que en algún punto de sus ficticios momentos resultaría necesaria la partida
Odió comentarle acerca de su relación con Kawaki. No dijo nombres, tampoco mencionó todos los detalles, a excepción de que él regresó con su ex novia, y él empezaba a llamar a Sarada como la chica del escalón, aquella que utilizaban para saber como superar a una ex novia o regresar con ella.
—Vamos, tienes que pasar por todo este dolor para que puedas superarlo y entregarte completamente a mí, llevamos saliendo un mes, no me digas que lo que hemos llegado a construir significa ficción, sabes que eres mi musa, que me inspiras
Ya la habían llamado así antes, recordándole sobre el juego que fingía jugar.
—My epiphany…ven a mis brazos—Decía envolviendo a Sarada—Sabes que tengo que ser cruel, estoy contigo, yo también lo odiaría, lo aborrecería, utilizó tus sentimientos, te lleno de creencias románticas bajándote la luna y llevándote a las estrellas, me estremezco de pensar que te consideraba solo el escalón para volver a su relación, pero agradezco que haya pasado aquella innegable situación, sino fuese por eso, no tendría a mi mas grande revelación en mis brazos
Se sentaron al lado de una fuente, él escribía y miraba a Sarada cada dos segundos. Él la obligaba a escribir de la situación con Kawaki, pero ella no quería hacerlo, el recuerdo de él se distorsionaba con las palabras que le daba, ella sabía que también tenía responsabilidad dentro de la fallida relación.
Aquel se dio cuenta que la hoja seguía en blanco.
—Oh aquel que yace en ese trono sin reino—Mencionó leyendo en voz alta lo que había escrito—Aquel que se llevó lo que no me corresponde en estos momentos, aquel que ha dejado una sutura que lentamente se rompe, invadiéndola, haciendo que las larvas aparezcan y carcoman lo que ha quedado de ella, aquella mujer que finalmente cedió abriendo espacios para alguien que venía de lugares ampliamente confortantes, aquella mujer que peleó por darle un lugar en aquel reino sin habitantes, le abandonaron, se abandonó…Oh aquel que buscó un reemplazo para su agonía intermitente, aquel que sabía que tenía un espacio generosamente considerable en el reino del que provenía, aquel que por capricho escapo para hacerse una idea errónea del reino añorándolo finalmente en el desencuentro—Miro a Sarada—Contigo…Te utilizó, sació su ego, le abriste las piernas pensando que encontraría un consuelo, y encontró más que eso, le otorgaste tu voluntad y la volcó cuan
—Para—Mencionó ella con ojos llorosos
—Le otorgaste la voluntad y se regocijo en ella cuando planeaba el siguiente golpe, quitándote las ganas de amar y ser amada, arrebatándote aquello que descubriste, te dejó…y eres nada sin él, y no puedes aspirar a un título con otros
—No soy la víctima en esta situación, deja de verme como tal—Mencionó dolida—Él solo fue un juego para mí
Sarada soltó unas cuantas lágrimas, le quedaba la dignidad de saber que era un juego, no había sido real, ni para él ni para ella; ´Tal vez él la utilizó en el camino de reencontrarse con su amor por Sumire, ella finalmente tenía razón, él volvería, él la amaba, se lo había prometido con un anillo y supuso que eso valía más que todos los momentos que atravesaron juntos.
No quería desprenderse de él, no quería decirle adiós, pero lo sucedido la seguía dañando, él no estuvo presente ante la perdida, las secuelas de la relación habían quedado en su cuerpo, mientras él atravesaba su inminente felicidad del reencuentro, ella estaba en una situación diversa, expulsando lo ultimo que quedó de lo sucedido, derramando lagrimas y sangre.
Se limpiaba rápidamente los ojos, no quería que él la viera de esa manera, él no podía tener más poder en esa relación, se supone que solo ella sería el salto para que otra se fuera, y ella se había ido, pero Sarada todavía no abandonaba esa relación, no sabía cómo. "Solo un par de semanas para que no sospeche" Decía el mensaje acompañado de una transferencia, solo un par de semanas donde tenía que soportar la inspiración que le causaba su sufrimiento.
—¿Estás lista para dejarlo ir? ¿Dejarme entrar en ti?—Le preguntó—Necesitamos descubrirnos sexualmente y conectarnos, ser uno solo, es un ritual de sanación, la bienvenida para mí ser, y la despedida de tu pasado, estarás en una nueva etapa—Le decía acariciando su mejilla
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En algún momento las caricias se habían convertido en bofetadas, la primera apareció cuando nuevamente la hacía llorar al mencionarle las intenciones dudosas de Kawaki, él se había desesperado ante la melancolía encajada en el ser de Sarada, no toleraba más sufrimiento si se suponía que ya le había abierto aquella puerta a él, pronto los discursos empezaban a cambiar, primero empezó con la burla ante aquella relación, donde le recordaba a Sarada el control y poder que había tenido sobre alguien enamorado, admirándola por poder manipularlo a su antojo para que este no regresara con su ex novia, ella no entendió porque le permitió muchas conductas cuestionables pero le gustaba escuchar la versión en la que no salió lastimada sino que era ella quien lastimaba, que no había motivos para sentir culpa y el sujeto con el que salía era el único que podía reconocerla como quien tuvo el control en esa relación, al menos eso fue al principio, antes de que la aterrorizara con la culpa, él comenzó a proyectarse en las palabras dichas por Sarada, creyendo que ella podía jugar con él en cualquier momento, admiraba y odiaba su insensibilidad, sabía que ella podría ser cruel si se lo proponía y cada vez que Sarada se nombraba como aquella que pudo reírse al último, él la hacía sentir insignificante, manipulándola para que creyera que su crueldad no tenía nombre.
La segunda bofetada apareció cuando ella no cedió ante un acto sexual, se había ofendido porque eso significaba rechazar la conexión de los sentimientos que compartían, ella esperaba el discurso romántico, pero no surgió, se dio cuenta de que las palabras eran las que hacían que la culpa se esfumara, al igual que los mismos versos hacían que responsabilizara a Kawaki y terminara aborreciéndolo.
Antes trataba de cerrar los ciclos de las relaciones, agradecerles por lo aprendido y seguir sin más, pero esta vez solo desapareció en cuanto le dieron la luz verde, dejándolo sin tener la remota idea de lo que había sucedido. Había entendido porque esa chica no lo dejaba, las palabras de amor que le dedicaba la hacían sentir importante, él podía aliviar tus dolores disipándolos con dulces versos, no eran buenos, pero podía narrar la realidad de diversa manera, daba alternativas que te hacían sentir importante, también aprendió porque le costo desprenderse, él ya no estaba pero las palabras flotaban alrededor, él ya no estaba pero veía su desaprobación cuando se probaba ropa, él no estaba vigente pero el eco de sus palabras la sumergían en una inseguridad tremenda de sí misma.
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—¡Pero yo no puedo! Pa' ser sinceros yo ni quiero, mejor su recuerdo me lo bebo—Cantaba orgullosa con Denki afuera de su casa, sentados en la banqueta viendo el movimiento de los coches; Denki estaba concentrado en el dibujo que copiaba de una revista para Sarada
—Sarada, hay algo que—Estaba nervioso, era el momento que había esperado, el clima ideal, un día casual, con Chöu aprobándolo, tenía todo de su lado
—Lo sé, lo sé—Le dio un sorbo a la cerveza—No voy a hablar de él
—¿No vas a hablar de él? ¿Del chico con el que saliste?
—No…de Kawaki—Mencionó en un susurro
—¿Por qué no tendrías que hablar de él?
—Porque fue una mierda conmigo—Dijo con seguridad—Durante un tiempo tuve mucha culpa por eso, porque pensé que yo había sido la mala, pero ya no más, sé que él también tiene responsabilidad ¿No lo crees?
Él la miraba, incapaz de creer que estuviese diciendo esas palabras, las mejillas de ella estaban rosas al igual que el atardecer, y sus ojos estaban entrecerrados como el capullo de una flor a punto de abrirse, sin duda alguna, el alcohol hacía que Sarada fuese uno con la naturaleza, o al menos eso pensaba Denki.
—Sí, lo fue…— Sentenció dándole aquella razón, sonriendo ante ello
—Si, lo fue…lo fue porque aún me sigue haciendo sentir mal a mí, dime Denki, tu que eres sincero, el más sincero de los sinceros, ¿Quién fue más cruel? ¿Yo al seguir recibiendo dinero o él al dejarme por su ex sin avisarme? Porque no puedo ser tan mala si sigo sufriendo, y si sigo llorando por él, ¿o no?
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Tuvieron que pasar dos semanas antes de que aceptara la siguiente propuesta, trataba de enterrar aquello que la estuvo dañando en la relación previa, pero las voces seguían viviendo en ella.
En esta relación tuvo que sacar los daddyissues a los que dejó ir en el pasado, aceptando maternarlo para que se sintiera importante. La dinámica de las relaciones había cambiado, y si eso hacía que olvidara la relación que había tenido, se conformaba, pero los cambios que estaban dejando en ella eran imborrables, dudaba de sus discursos, sentía inseguridad, necesitaba la aprobación de ellos, y antes no era así, estaba perdiendo el poder, sentía que ellos podían leerla, podían conocerla. Estaba paranoica e irritable, porque tenía que aprender a mostrar menos de ella, a actuar con distintas personalidades para que nadie notara lo vulnerable que estaba, pero ni siquiera podía reconocer los papeles en los que se metía, dudaba de su originalidad y credibilidad.
—Mi papá no me buscó—Confesó para que él la compadeciera—Esta por ahí haciendo su vida, sin importarte mi innegable existencia, soy un jodido punto negro en un abismo oscuro
A él le gustaba como describía la situación, como si de ella pudiera sacarse algo destacable en ella, como si ella estuviese aprendiendo mucho de los eventos, y la experiencia sobresalía a su corta edad haciéndola más interesante.
—No lo necesitas—Le dijo abrazándola y poniéndola en sus piernas—Sabes, que yo cuidaré de ti—Decía acariciando sus piernas y subiendo cada vez la mano, hasta apretar sus mejillas—Te están llegando demasiados mensajes ¿Crees que no lo noté?
Maldijo internamente, dándose cuenta de que no le envió ubicación a Denki y que probablemente sería él.
—¿Es algo que te molesta? ¡Me molesta más que no me pongas atención cuando te hablo de temas muy personales! ¡Me estoy abriendo contigo idiota!
La arrojó de sus piernas
—A mi me em/puta más que agarres mis malditas bolas y las retuerzas con esa puta sonrisa como si no estuvieras mintiendo—Pateó la mesa donde ella tenía el teléfono, él observó la mirada de ella, y la abrazo inmediatamente—Lo siento, no sé lo que me paso, lo siento, perdí el control, no sucederá de nuevo, lo prometo
Eran promesas vacías que cada vez eran difíciles de llenar, aventaba las cosas a la pared, le gritaba sin importar el lugar, Sarada se preguntó cuando sería ella a la que aventaría hacia el muro, sabía que tenía los recursos para defenderse, pero no los utilizaría hasta que sintiera que su vida corría peligro porque hasta el momento podía manejar la situación. Entendía porque ellas querían irse, entendía a sus amigas que le pedían desesperadas que lo hiciera, que pagaban cualquier cantidad para que su amiga pudiera salir de esa relación, porque los hombres solo podían utilizar a las mujeres para abandonar su relación, porque las mujeres eran capaces de hacer que ellos cedieran, pero solo buscaban una victima más, alguien que llenara esas expectativas inalcanzables.
—¿Por qué estas volteando hacia allá? ¿Quieres andar de zorra con ese tipo? ¡Es eso!—Sarada ignoró su comentario, pero ambos hombres se seguían mirando
La situación terminó en una pelea innecesaria, odiaba salir con él, pero si esto le permitía a la otra persona abandonarlo, ella soportaría.
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—Vaya, finalmente decides venir—Decía Chöu con ironía, dándole un codazo a Denki para que viera que Sarada iba entrando, tal vez este seria el día en que Denki le hablara con la verdad
—Te perdiste la pelea de gallos, pero Chöu lo pintó para que lo…—Observó como se dejaba caer en la hamaca ignorando sus comentarios
—Sarada—Mencionó Chöu alarmada
Cuando abrió los ojos, el sol se había metido, y estaba bajo el cielo estrellado.
—No—Dijo levantándose rápido
—Le dijimos a Ada que te cubriera—Le dijo Denki, Sarada se tranquilizó al ver donde estaba
Se sentó en la hamaca, sintiendo las nauseas debido a las emociones que ocultaba.—¿Qué está sucediendo Sar?—Pregunto Denki con miedo
—No dormí toda la noche
—¿Cómo por qué?—Cruzó los brazos y movía el pie desesperada, esperando una explicación
—¡Porque soy una pu/ta diosa! Ocho horas de convencimiento a un cabrón de que lo amaba, tuve que llorar, dios, soy una obra de arte maldita sea
Denki y Chöu se miraron, no reconociendo a Sarada, ella no se expresaba así de ella misma, ni se alegraba por esas acciones
—¿Por qué harías eso?
—Porque el cabrón es un odioso celopata de mierda, inseguro, miedoso y con mommyissues
—¿Y te encuentras orgullosa de eso?
—Maldita sea, si, eso evito que diera contra un pu/to muro
Ambos nuevamente se miraron alarmados
—Pero ¿Qué mierda Sarada?—Expresó Chöu—¿Qué estás haciendo? ¿Por qué estas en una situación así?
—Se tiene que llamar a la policía cuando alguien te golpea, no es así Chöu—Esta negó, ya habían tenido encuentros con la policía, y esta no fue de gran ayuda
—Usaré tu baño—Decía sin prestarles atención bajándose de la hamaca
Ahí se quedó el teléfono que sonaba con cada mensaje que llegaba. Denki no dudo en tomarlo, veía las maldiciones que le escribía por no responderle, había amenazas.
—Chöu…
—Maldita puta cabrona, respóndeme cuando te estoy hablando—Leyó en voz alta tapándose la boca inmediatamente
Soltó el teléfono cuando empezó la llamada, Denki lo tomó respondiendo—¿Hola?
—¿Quién vergas eres? ¿Dónde esta Mika? ¿Dónde esta la puta de Mikaela? ¡Te esta mamando la verga, porque si es así tú también vas a mamar! Dile a la perra que estoy rastreando su puto teléfono e iré por ella de los putos cabello—Aventó el teléfono a la pared, rompiéndolo
—Esto no está bien Chöu—Dijo atemorizado—No debe suceder eso, ¿Qué manera de hablar es esa?
—Sarada…no—Estaba confundida, su amiga no se metería con esa clase de personas, ni siquiera las toleraba, ¿Por qué iba a tener que relacionarse afectivamente con ellas?
—Ya me tranquilice—Mencionó Sarada, corriendo—¿Qué vamos a cenar?—Abrió el mosquitero de madera y observó los pedazos del teléfono, se reviso los bolsillos
—Si es el tuyo—Confirmó la situación viéndola fijamente
—¿Por qué mi/erda hicieron eso?
—¿Nosotras? ¿Qué?—Dijo con burla—¿Por qué hicimos eso? ¡El tipo amenazaba con venir y rastrear la ubicación!
—Terminaron con un mes de trabajo
—¿Te preocupa más el dinero que lo que pudo hacerte? ¡Sarada, estabas en peligro!
—Yo puedo manejarlo
—No, no pudiste—Mencionó Chou molesta—Chica, esto no es divertido, los mensajes, las llamadas, que tengas que mandar una falsa ubicación ¿Qué pasa si te descubría?
—Pero no lo hizo—Caminó hacia la puerta—¿De verdad me van a sabotear?
—No te estamos saboteando, por favor, date cuenta…lamento romper tu teléfono
—No, no te disculpes Denki, no tenemos por qué hacerlo, hicimos lo correcto
—¿Lo correcto? ¿Crees que eso es lo correcto?
—Chica, te apareces en mi casa después de tiempo donde rechazaste nuestras invitaciones para convivir cuando tú eras la que estaba ma-me y ma-me con salir, lo correcto sería que estuvieses aquí y no en relaciones toxicas donde no te bajan de puta o zorra—Mencionó Chöu
—Sí y me lo dice quien todo su tiempo se lo dedica a un enclenque que ni siquiera ve por ella
—Chicas basta
—Ese enclenque no me llama de esas maneras
—No porque existen otras formas mas sutiles de decirlo
—¿Qué estas diciendo?—Mencionaba Chöu molesta
—Ya basta, ya basta, si vamos a hablar de la persona que esta molesta en esta situación va a ser de mí. Tengo que soportar que las dos estén en situaciones donde solo se la dedican a los hombres, pensé que nos estábamos alejando de ellos, todo el día te mensajeas con tu novio y a ti todo el día no te vemos porque tienes que estar ganando dinero, ya no es una vez a la semana Sarada—Mencionó molesto, agarrando fuerzas de donde no supo que las tenía, impresionando a ambas—Lamento si les grite, lamento levantar la voz, pero—Se quebró, aquí venía el llanto—¿Dónde quedo yo? ¿No se supone que son mis amigas?
—Lo siento—Chöu fue la primera en decirlo, luego Sarada, de mala gana
—Con ustedes soy más sensible de lo normal, me duele todo esto que están haciendo y yo siempre trato de estar para ustedes, yo también me canso que no me tomen en cuenta y piensen que no tengo sentimientos—Se limpió las lagrimas
—Yo no pienso eso de ti—Chöu quería consolarlo
Se confundieron al escuchar los aplausos de Sarada—Que bueno que te animaste a hablar, bravo que sigue, ¿nos vas a manipular con tu llanto?
—¿Sarada, que estás diciendo?
—Esto ya lo he visto, es una cortina de humo para desviar la conversación
—Él no es como los tipos con los que saliste, él no es como todos los hombres
Había sido el golpe de realidad, haciéndola salir de su papel de desgraciada, dejando su orgullo y ego de lado, era Denki.
—Tienes razón, me equivoque Denki, a veces no puedo salirme con facilidad de mis papeles
—Eso que Sarada
—Ya sé, tenemos que hacer que vuelvas—Chöu lo miro confundido, pensando que sería un plan absurdo, cada vez Sarada se estaba comportando como una perra—Hay que hacer eso de las canciones, vamos Chöu—Dijo, limpiándose las lágrimas, intentando que la situación no se pusiera más tensa de lo que ya estaba
—Bien—Mencionó siguiéndolo, este encendió la bocina y puso la canción sacando sus pasos raros, bailando al ritmo de la música
Dime como hacemos, si tu me desea' yo a ti también, hace rato te quiero comer, di que vas a hacer
Chöu y Sarada se miraron, viendo los pasos absurdos de Denki, la primera en ceder ante la situación fue Chöu sin dejar de sentir la tensión con Sarada, no lo hacía por ella, lo hacía por Denki, porque sabía que era una persona sensible y estaría sobre pensando las cosas durante la semana. Sarada estaba de brazos cruzados, recordando aquella vez con Kawaki, intentando borrar ese recuerdo, se supone que la amargura ahora estaba presente en los recuerdos de aquel suceso. Seguía molesta con ellos por la acción que habían realizado, pero no tanto como para mantenerse de brazos cruzados, ellos eran su lugar seguro en las situaciones que la sobrepasaban, y aunque no les diría todo el conflicto consigo misma en el tema de Kawaki, recordó que necesitaba cerrar aquel momento que dejó abierto, así que añadiría a sus notas:
Después del primer día sin ti…volví
