Habían pasado tres meses y no recibía una respuesta de Sarada, se sentía hipócrita al escribirle una carta y seguir con Sumire, pero quería aclarar los sentimientos y reafirmar que lo que paso entre ellos era algo real. Observaba con aburrimiento como Sumire intentaba darle celos con alguien que usaba un abrigo de piel, era ridículo y nuevamente se cuestionaba si era lo correcto estar con ella.

Había olvidado los motivos por los que quería regresar con Sumire, estaba dudoso y confundido, la relación que había mantenido con ella estaba cada vez más difusa; Miraba los vídeos que tenía con Sarada, la intimidad que había entre ellos, las veces que salieron a patinar juntos, y activaba en él aquel impulso de salir a buscarla y pedirle que lucharan una vez más por aquello que los mantuvo cercanos. Anticipaba las respuestas que le daría Sarada, causándole dolor ya que imaginaba su distante y negativa respuesta, él había traicionado su confianza, pese a que había sido un malentendido Sarada no lo tomaría como tal. Lo peor es que el rechazo aún seguía siendo su debilidad y mayor temor, lo paralizaba, le sepultaba las iniciativas que surgían en medio de la madrugada, aquel impulso de buscarla nuevamente como hace dos meses, necesitaba saber de su viaje, de su vida, de los problemas personales que la tenían rebasada, quería ser su apoyo, sentía que podía hacer la diferencia, que la intimidad podía crecer, pero veía a Sumire y se arrepentía, no porque quisiera estar con ella, sino por los problemas que podía ocasionar sí se enteraba que buscaba a una de sus ex, ahora estaba con ella y se maldecía por pensar en alguien más, él debía serle devoto y no estaba cumpliendo con ese papel,

Sumire intuía que algo malo pasaba con él, la atención que le ponía no era la misma, durante unos segundos tuvo miedo de que la superación que planeó con Sarada haya sido un éxito, y por la actitud de Kawaki vendría afirmándolo. Desde que habían regresado la relación se había vuelto más fácil de sobrellevar, él no la buscaba, respetaba los límites, no había gritos, no había enojo y contención, no era un sube y baja. El expresaba abiertamente como se sentía y que esperaba de ella, y eso la hacía sentir rara, sobre todo que ya no podía tener el control sobre él y no quería perderlo, de algún modo sintió la necesidad de tener a Kawaki a su lado, así que, si realmente no estaba funcionando como novios, funcionaría como amigos, hasta este punto, lo único que era cierto es que lo necesitaba en su vida.

—Sumire ha estado rara ¿No crees?—Le cuestionó Chigo

—Sí

—Te está haciendo sufrir más de lo normal, y ese es mi trabajo

—No estoy sufriendo

—Qué bueno que me lo dices, ya sé con qué dar en el clavo—Mencionó Chigo poniendo una sonrisa—¿Te ha respondido Sarada?—Se miro las uñas—Si ya pasaron tres meses y no te responde es obvio que no le interesas, tal vez todo fue un juego para ella

Chigo sabía cosas, como que Sumire había contratado a Sarada para que distrajera a Kawaki en lo que ella salía con Araya. No es algo que le dijera directamente a Kawaki, pero sabía que el problema con Sarada no lo dejaba dormir durante las noches, también Chigo, intuía la poca superación de Kawaki hacia su relación pasada, y aceptaba ese proceso, era difícil estar en esa posición para ella porque tanto Kawaki como Sumire eran de las pocas personas con las que sentía afecto, la amistad se vivía sincera, y aunque sabía que Sumire podía necesitar más su ayuda que Kawaki, no dejaba de preocuparse por él, su rostro era distinto, el semblante era más sobrio, sin esa serenidad que anteriormente dejaba ver. Él se cuestionaba a cada rato si Sarada se enteraría del beso con Sumire, y sobre todo si habían regresado, es algo que le había externado en algún punto a Chigo; Sarada era una persona firme, no dejaría pasar una situación así nada más, pero también no era evitativa, si existiera un problema se lo diría de frente, y le daría solución. Estaba demasiado confundido, no sabía que pensar respecto a lo que Sarada sabía, tal vez ella nunca se entero del beso y realmente le puso una pausa a la relación por los problemas personales, y él…él se había comportado como un idiota inmaduro lavándose las manos.

Tuvo demasiado temor de perderla por una situación ridícula o algún malentendido, pero estar con Sumire no era algo tan ridículo como pensaba, volvieron, están juntos y él ridículamente pensando en otra. ¿Acaso todo lo que quería no era estar bien con Sumire? ¿Acaso no le había dicho eso a Sarada? Él le hablo acerca de Sumire, y le menciono firmemente que no la quería lejos de su vida, había sido una parte importante para él…

—¿Por qué podría ser un pu-to juego?

—Una chica con problemas emocionales no quisiera atravesarlo sola, lo último que prefiere es eso, sino te pidió compañía, fue porque no te necesitaba—Eso reforzo una nueva idea, pero justificó a Sarada con que era una chica independiente, no estaba acostumbrada a las relaciones, y posiblemente no estaba habituada a la atención de él, tal vez solo le dio por el lado más fácil, de enfrentar todo sola, como lo había hecho anteriormente, pero también Chigo podía tener razón, a veces podía pellizcarte los pezones y retorcerlos hasta que la golpearas, jugar con tus temores y echártelos en cara—No te lo tomes a mal, solo quiero abrirte los ojos a la realidad, la cruel y efímera realidad que te hace sentir como un ser insignificante más, que puede ser aplastado en cualquier momento con una dura verdad

—Mmm hoy ando muy preguntón

Chigo se fue de ahí, saltando, como si no hubiese crueldad en esos dientes blancos, a veces quería orillar a sus compañeros de una forma cruel y retorcida a que tomaran terapia.

.

.

.

Sarada había notado la distancia que Chou tomaba de ella, pero no quiso hacer algo al respecto, ambas tenían sus ocupaciones, poniéndolas en primer plano evitando el conflicto y la tensión que estaba creciendo entre ellas. Sarada había perdido demasiado tiempo en cuestiones personales, necesitaba concentrarse en lo económico.

—¿Entonces saldrás con él?—Mencionó Chou, con un tonó frío y cansado

—Necesito conseguir el dinero—Se dejó caer de hombros, tomando el delineador neón de Chou—Además, esto no lo hago seguido

—No, porque te estas extendiendo en las relaciones, Sarada te está jodiendo, aunque digas que no, sé que sí, eres más fría chica, le perdiste el sentido a la vida

—Lo mismo puedo decir de ti—Le dijo, devolviéndole sus palabras, Chou bufó y se fue de ahí

Cada día era más difícil hablar con ella, nuevamente pensó en las veces que habían estado juntas, acompañándose, pero ahora todo parecía diferente desde que Shikadai regresó con ella Chöu no le respondía los mensajes, no le daba like a sus memes, ni siquiera le comentaba los recuerdos, pensó que realmente había sido por las ocupaciones, y la estúpida relación que mantenía con Shikadai, pero Chöu ya no iba a su casa, ni salían en grupo, tampoco buscaban fiestas, lanzó un largo suspiro y salió del trabajo para dirigirse al punto de encuentro.

—¿Por qué llegas tarde?—Le dijo, jaloneándola—No tengo tu tiempo

Sarada no dijo nada ante tal acción, ya llevaba más de tres semanas haciendo este tipo de acciones con ella, en cualquier escenario lo golpearía, pero necesitaba estar segura de que la chica recibiera la ayuda que requería.

Ella caminó detrás del chico, viendo su espalda, si ella se sentía abrumada, no imaginaba como se sentía la chica que decía amarlo, estaba enamorada de él, y moriría por él. Cuando se la topaban Sarada había recibido la peor parte, las bofetadas, las humillaciones y el vato solo se sentía orgulloso de que dos chicas pelearan por él.

Le abrió la puerta del hotel, Sarada sabía que no tendría sexo con él. Le había pedido a Denki que le consiguiera un somnífero, y así lo hizo, solo esperaba que funcionara a tiempo.

Subieron por el elevador y entre reclamos y toqueteos entraron a la habitación.

—Pero, puedo perdonarte por tus acciones—Le mencionó—¿Te he dicho lo rico que hueles?—Le dijo pasando su lengua por su cuello, ella sintió asco, no estaba segura de hacer esto

Estaba a punto de quitarle los tirantes, cuando Sarada lo detuvo

—Espera, sé que fui una tonta por hacerte esperar, pero déjame compensarlo—Le dijo sacando un billete—¿Por qué no compras la bebida que te guste?—Bajó un tirante—Yo estaré esperando, o…—Dijo con voz seductora—Si quieres voy por la bebida que te agrade para consentirte—Le guiñó el ojo

—Maldición—Dijo él—Sí que tienes cerebro—Tomó el billete de Sarada y salió de la habitación, checo que saliera de ahí e hizo la llamada

—Por favor dime que ya recapacito

—Estamos en eso—Le dijo la amiga, en el fondo se escuchaba el llanto por parte de ella, a moco tendido

—Disculpa, este tipo es repugnante, no voy a acostarme con él, solo quiero que lo sepas

Le colgó. Maldijo en voz alta, le texteó a Denki de que la esperara fuera del Hotel, por las escaleras de incendio, y Denki acudió a su llamado.

Trituró la pastilla y espero a que llegara él, sacó una de las copas que se había traído del bar, y las acomodo de un modo "romántico" con pétalos de flores y condones. Cuando el tipo llegó soltó un grito

—Si que sabes ser romántica

Sarada intentó poner una sonrisa, él le mostro la botella que acababa de comprar, y ella soltó un grito de emoción.

—Permíteme a mí, estoy para servir a mi hombre—Dijo con un tonó falso, que él no pudo identificar, era demasiado torpe, pero le gustaba ser complacido

Sarada empezó a mover las caderas, distrayéndolo, tuvo la oportunidad de vaciar el polvo que escondió en su collar y meneó la bebida con el dedo.

Él bebió todo y solo tenía que distraerlo hasta que hiciera efecto.

—¿Te sirvo más?

Él asintió

—Vamos a hacer un juego, por cada shot que bebas, me quito una prenda

Él dijo que sí, puesto que las prendas que traía Sarada no eran más de seis

.

.

.

Denki llevaba más de veinte minutos esperando y vio como Sarada salía por la escalera de emergencia, miraba a todos lados, que nadie viera lo que estaba pasando.

—¿Qué te paso?—Le dijo nervioso al ver que su boca sangraba

—Vámonos, te explico en el camino—Salieron corriendo y entraron al auto de Denki

—¿Y bien? ¿Tenemos que ir al hospital o a la policía?

Sarada negó, estaban encima del coche relajados cuando Sarada recibió la llamada

—Lo hará, vamos en camino a poner la demanda, el depósito te llega mañana

Sarada suspiro de satisfacción y colgó el teléfono. Una botella de vidrio había roto el cristal del lado de Sarada, ella soltó un grito y vio que venía el tipo, Denki salió de inmediato del coche

—¿¡Pero que mierda te pasa!?

Sarada abrió la puerta sacudiéndose los vidrios

—¿Y este quién es? ¿Es tu amante?—dijo gritando, intentando tomar a Sarada por la muñeca

—¡Suéltame pendejo imbécil!—Dijo Sarada, pegándole en la muñeca con la palma, haciendo que él soltara un grito e intentaba tomarla de los cabellos, pero Sarada era hábil, sabía que podía terminar este asunto rápido pero lo dejo tener la ventaja durante unos segundos antes de que ella le metiera una patada en las piernas haciendo que cayera, lo empujo hacia atrás y aunque tuviera agarrado el cabello de ella, Sarada pudo girar y darle una palmada en la mandíbula. Con ese movimiento él la soltó de los cabellos y se hizo hacia atrás, esta vez Sarada le metió una patada rápida en las costillas.

—Escúchame bien imbécil, me vas a dejar en paz, en tu puta vida me vuelves a ver y si te metes conmigo no vas a recordar tu asqueroso nombre—Le escupió

—Puta loca—Le grito

—Vámonos—Le dijo a Denki y este encendió el coche—¿Me escuchaste bien hijo de tu pendejo padre? ¡Te mato si te me acercas!—Fingió que sus dedos eran una pistola, y soltó una risa en cuanto Denki arrancó— Lamentó que hayas visto eso, pero más vale que te tachen de loca y te tengan miedo

—¡Pero que mierda Sarada!—Dijo, estaba espantado y sus lágrimas estaban por salir—¿No quieres que me preocupe por ti? ¡Ese idiota te golpeó! ¡Él…él te hizo daño!—Regresaban sus tartamudeos—Él pudo matarnos

—Denki

—¡No, te estás exponiendo mucho por chicas que no conoces! No es tu responsabilidad mandar a la mierda a sus novios, es de ellas, es de la policía, Sarada ve cómo estás

—Sabes que necesito el dinero

—Sí, sé que necesitas el dinero, pero ¿Por qué no contratas a alguien que les dé una lección o algo?

—La violencia genera más violencia—mencionó fingiendo ser serena y sabia

—¿Y no crees que después de esto ellos regresen? ¡Maldición!—Empezó a llorar—Yo te quiero Sarada, realmente te apreció, pero no puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo te rebajas, no entiendo esta necesidad tuya de hacer eso, las chicas pueden salvarse solas de las relaciones abusivas

—¿Sí? ¿Entonces dime porque Chou no ha salido de su relación? ¡quiero que me expliques eso!

—¿Todo esto es por Chöchö?—Dijo Ada desde atrás, levantándose adormecida, había escuchado el impacto de la botella con el vidrio pero decidió ignorarlo, estaba demasiado cansada para hacer algo al respecto —me colé

Ambos se sobresaltaron

—Pero Denki sabe

—¿Qué sabe?

—Quiere decir que tengo razón

—¿Amas a Chöchö?—Le pregunto Ada

—Sí, la quiero con todo mi ser

—Ella se refiere a que si te gusta Chou

—¿¡Que!?

—La gorda piensa que la amas—Le dijo Ada con tonó burlón

—No de esa manera—Dijo agachando la mirada confundida, intentando procesar lo que acababa de decir Ada—Solo quiero que ella encuentre el valor en sí misma

—¿Y tú? ¿Aprenderás a confiar en que ella puede salir de las relaciones?

Ese fue un golpe bajo para Sarada, se quedó helada ante tal pregunta

—No dije que no confiara en ella

—Le perdiste la fe—Dijo Ada—Así como ella perdió la fe en que dejes de prostituirte

No mencionó nada, Ada no tendría por qué saber de la situación que estaba sucediendo, pero hasta este punto realmente no importaba ella no lo entendería, se detuvieron frente al parque, dándole la oportunidad de quitarse la peluca y el maquillaje, Sarada se quedó unos minutos en el auto tratando de asimilar todo lo sucedido, si llegaría a su casa tenía que ser con una imagen tranquila, observó por la ventana, Chou estaba ahí con Shikadai. El ver a ese Shikadai le revolvía el estómago, Sarada tenía un enojo que estaba creciendo, no sabía que decir o cómo reaccionar, miro a Shikadai y este le dedico una sonrisa cínica.

Sarada bajó furiosa de ahí.

—¿Es enserio gorda?—Le dijo a Chou

—¿De qué hablas chica?

Sarada pateó el bote de basura

—¡Oye acabo de recogerla! ¡Genial chica, acabaste con mi servicio, me tomará dos horas juntarla de nuevo!

—¡Le estás creyendo a este imbécil que estoy enamorada de ti! No me interesas si eres lesbofóbica, pero ¿Estas dejando que este cabrón nos separe? ¿Qué más te ha dicho? ¿Qué te tengo envidia? ¿Qué te odio? ¿Qué me caes mal? ¿Si te lo dice él se lo vas a creer? ¡A la persona que te humillo frente a todos!

—¡Chica eso no se hace! ¿No puedes bajar la voz?

—Estoy muy molesta Chou—dijo Sarada llorando—Pensé que éramos amigas, y nos contábamos todo, hasta que llegó este pendejo

—¿Vas a dejar que me hablé así?—Le dijo Shikadai, metiendo más leña al fuego

—Tal vez esto deberíamos hablarlo en otro momento

—No Chou, no, quiero hablarlo ahorita, anda dime ¿Qué otra cosa tengo que hacer para que creas que este tipo es una basura? ¡Se está vengando de mí porque le gané en el ajedrez!

—Sarada, no todo gira alrededor de ti chica, también las personas normales tenemos problemas

—Deberían tranquilizarse—Mencionó Denki, poniéndose en medio de las dos

—He estado ahí para ti desde siempre—Dijo con la voz rota—Y ahora no me crees cuando te digo que él no te quiere ¿Cuándo me equivoque con tus novios? ¿Cuándo te mentí Chou?

—Chica, hablemos de esto en otra ocasión, mira como vienes

—Como puta—Mencionó Shikadai con desdén, Sarada lo miro con odio, Chöu se metió entre ambos

—Basta Sar, solo, vete Shikadai

Shikadai la observó confundido, Chöu sabía que Sarada podría golpearlo frente a todo mundo, venía dolida, desbordada y atormentada, era el momento en que perdía el control. Este no quería irse, era como tragarse su puto ego frente a todas esas personas, era dejar que Sarada venciera nuevamente, no podía hacer eso.

Denki se metió entre ellas, tratando de calmar a Sarada, Ada también hizo que retrocediera.

—¿Acaso estás eligiendo entre ella y yo?

—Chico, si quieres tener todos tus dientes te recomiendo que no la provoques

Sí, Shikadai notaba lo agresiva que podía ser Sarada, lo que significaba que su plan estaba funcionando, esa actuación le pasaba a confirmar su punto débil, se acercó a Chöu, besándola con demasiada pasión, tocándola frente a Sarada.

—Solo quería sentirte—Le mencionó, finalizando el beso—Recuerda que te amo y que nada de lo que diga o haga tu amiga, nos separará, nuestra relación es más fuerte que sus malas vibras

Chöu sonrió ante esa confesión, chillando en voz alta, abrazando a Shikadai, este observó a Sarada dedicándole la sonrisa cínica.

—Vamos Sarada, tranquilízate—Le comentaba Denki

—Sí, que idiota eres—Mencionó Ada

Chöu se puso frente a Sarada, lanzó un suspiro, ya no podía evitar más esta conversación.

—Sé lo que me dirás chica, estoy pasando más de mi tiempo con Shikadai que contigo, pero acaso ¿No hiciste eso con Kawaki? Solo cuando ya no está lo notas; ¿No me buscas solo cuando no estás con un hombre?

Otro golpe de realidad para ella, el bum del enojo bajo por otra emoción difícil de asimilar ¿Kawaki? ¿No se supone que ya no lo mencionarían? No podía comprenderse.

—¿Ya podemos hablar sobre esa situación?—Mencionó Denki—Porque me siento demasiado herido ante eso, no podemos nombrarlo cuando tu estas sobria, solo te permites decir su nombre en momentos donde estas alterada

Ada se quedó ahí, escuchando los problemas del trío, no negaba que le gustaba darse cuenta de las cosas, sobre todo ampliar ese panorama de las discusiones de sus amigos más cercanos. Tal vez podría sobornar a Kawaki para decirle lo que estaría a punto de escuchar o a Sumire.

—Sabemos—Chöu miro a Denki—Que no la sigues pasando bien

—Y aparentar que no te dolió y que no te importa no solucionará nada

—Y que

—¿Y qué? Mírate, chica, estas a la defensiva, no quieres escuchar consejos de las personas que te queremos

—Sabemos que no tenemos la misma perspectiva, pero nos preocupamos por ti Sar

Guardaron silencio, esperando que Sarada les diera una explicación, alguien más rompió el silencio.

—¡Esa mi SarSar!—Voltearon a ver a Code, que venía alegre fumando mariguana—quien te viera, pareces caída del cielo

Sarada intento poner una sonrisa y abrazo a Code, al fin, alguien que la rescataría de este momento incomodo—Por favor sálvame de aquí—Le susurró

—Pero ¿Quién mie/rda te reventó…? ¿Fuiste tú?—Señaló a Denki, intimidándolo, este negó—¿Fuiste tu Chöu?—Ella negó, entornando los ojos, dándole una mirada pesada a Code, había llegado en un mal momento

Este tomó la mano de Sarada y se la llevó a otro lado, salvándola de esa situación.

—¿Ese que?—Mencionó Ada

—Un dolor de huevos—Dijo Chöu, sentándose a procesar todo

Se sentaron en el pasto y este le brindó su sudadera cubriéndola.

—Siempre en momentos oportunos—Le dijo Sarada ocultando su rostro

—Dame luz verde para pute/arme a quien te haya hecho eso

—no hace falta, no quiero hablar de eso

—¿Sabes como aprendí a defenderme?—Ella negó—Cuando estaba morrillo, de este tamaño ira—Señaló no más de un metro—me castigaban de la ver/ga, sino traía las tortillas, si me bebía el chesco a mitad del camino o sino hacía lo que mi jefe me pedía, veía el mundo en contra mía, y le pedía a dios padre—besó la cadena que traía—que me ayudara a sobrevivir, pero…ni siquiera él podía hacer algo

—¿Y entonces, tu papá te dio los guantes y te enseño a tirar golpes?

—naaaa morra, cámara. Ese pen/dejo me ponía de rodillas y me daba con el cinto sino me sentaba en sus piernas—Trago con dificultad, a Sarada le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, sintió las manos de Code tocando su barbilla, este sacó un pañuelo y trató de limpiar las heridas de Sarada—Aprendí a defenderme cuando intentaba meterme en un cuarto con sus compas, tenía que, agarraba cualquier objeto y lo lanzaba a la ventana, a la pared, lo importante aquí es hacer ruido, si sabes que un pen-dejo esta al doble de ti o diez pendejos, lo importante es hacer ruido, para que alguien sepa que está sucediendo

—Code—Este apretó con fuerza la herida haciendo que soltara un grito

—Un vidrio—Dijo, abriendo la herida, dejando que goteara—Así que morra, que no se te duerma, si un vato te esta haciendo estas mam-adas no te quedes callada, ni quieta, sé que te puedes rifar un tiro, pero los vatos son bien hijos de la chingada que lo único que te queda es hacer que te tengan miedo, porque se que en estas situaciones hasta el dios te abandona

—¿Pero…estas bien?

—Sí morra, ¿Escuchaste lo que te dije?

—Debemos denunciarlo…tienen que encerrarlo…a tu papá

Este soltó una risa—Nombre morra, que te fijas, nadie pudo hacer nada por mí, el único que puede hacerlo soy yo, y algún día daré con el hijo de la chingada, usted no se awite, los morrillos crecen y las heridas cicatrizan—Abrazó a Sarada y le dio un beso en la frente

—Hey Code, tira paro—Le grito alguien desde un auto, reconociendo a la chica con la que estaba Code

—Cámara Sar, ponte hielo mija, te lo lavas—Mencionó

Sarada frunció el ceño, indignada nuevamente, yendo tras de Code, ¿Cómo podía dejar la situación así? Él llegaba y hablaba de un tema delicado y nuevamente se iba, como sino hubiese sucedido nada, ¿Cómo podía dejarla así? Con el corazón derramándose por la boca, miro a Denki y a Chöu sentados en el suelo, también observó el vidrio roto en el auto de Denki. Lanzó un suspiro, resignándose.

—Como te decía—Mencionó Denki con cansancio

—Cambiaste—Sentenció Chöu—Creíamos que ibas a regresar a esas propuestas de distraer a los novios mientras ellas cogían con alguien más, no a me meto con tu novio para que salgas viva de la relación

—Que intenso—Decía Ada

Sarada limpiaba una lagrima que caía, tenía las facciones de su rostro tensas, no iba a ceder ante el sentimiento.

—Llegas con moretones, nos pides que te cubramos en el trabajo, estás de mal humor, duermes todo el día cuando puedes, ignoras nuestros mensajes, no hablas de tus sentimientos

—Hay algo que te esta matando chica, no quieres salir a patinar, no quieres ir a ver películas, ni siquiera hemos ido con la vieja Tsunade ¿Eso no te hace ruido? ¿Qué te dice de ti?

—Estoy concentrada en salir de aquí, es lo que quiero para mí, ¿Lo olvidaste? La convocatoria se abre en unos días, mi mamá esta vendiendo la casa para que yo pueda acceder a ello, ¿Olvidaste lo que prometimos?—Le dijo, encendiendo un cigarrillo

—No lo olvide

—Porque pareciera que ya no esta en tus prioridades—Ahí estaba ese tono acido cargado de cinismo

Chöu estaba avergonzada, ¿Qué le diría sobre sus fantasías? Estaba segura que Sarada desaprobaría sus ideas de querer irse con Shikadai de viaje, estaba segura que desaprobaría la idea de convertirse en manager de él, que bufaría los vídeos de propaganda y publicidad que le hacía a Shikadai, lo que pintaba para darle reconocimiento.

—Mis prioridades cambiaron Sarada—Le dijo con convicción—Pero la escuela no esta lejos de ellas, solo soy mas realista

—Entendemos esa parte tuya llena de…obstinación—Mencionó Denki—Pero somos tus amigas, estamos aquí para ayudarte, aunque no lo sientas de esa manera, estoy aquí para ti Sarada, siempre lo haré, pero…pero, no nos gusta como estás viviendo esta obstinación, te acabas de pelear con un chico afuera de un motel, él te golpeó

—Chica esto dejo de ser un juego, por favor, piensa ¿A dónde quieres llegar con todo esto? No estás para salvarle la vida a esas chicas, deja que busquen otros medios—Mencionó con preocupación—que busquen otros pitos, es más fácil persuadirlas de que engañen a sus novios que acostarte con sus novios y recibir una golpiza por eso

—No entiendo porque ahora les preocupa, si antes

—Antes no era así—Le dijo Denki—Y lo sabes

—Sí, quieres ayudarlas, y ellas te ayudan, pero si vas a seguir haciendo esto, busca otras opciones donde salgas menos jod-ida, te queremos, te queremos viva, relacionarse con cualquier hombre ahora parece ser peligroso Sarada

Y la respuesta estaba en aquellos mensajes desesperados, aquellas denuncias anónimas, aquel sentimiento de querer dar más por ellas, de ver las fotos de moretones que mandaban, de conversaciones con amenazas de muerte, porque se había creído invencible, porque creía que tenía los recursos para abandonar las relaciones a tiempo y quería darles esa oportunidad que no les daban en otro lado.

Ella podía defenderse de los golpes, ella podía defenderse de lo hirientes que podían ser, sabía que ellos no sacarían su lado toxico a las semanas de conocerla, así que tenía que provocarlos, tenía que comportarse como una persona insegura, que gritaba, que pegaba, que celaba, quería desencadenar ese comportamiento y demostrarles a ellos que nadie podría tolerar eso, y darles a ellas una oportunidad de irse.

Pero todo esto la agotaba, era cansado hacerlo día tras día, semana tras semana, recibir los mensajes, leer las historias, conmoverse y querer ayudar. Destacaba las que corrían más peligro, las que estaban más vulnerables, no entendía como es que cada día había más gente interesada en esto, como se volvió tan pesado. Tal vez Denki y Chöu tenían razón, debería involucrarse de un modo distinto, deberían existir otras soluciones, porque relacionarse con los hombres se volvía peligroso.