Hablar de Sarada se había convertido en algo sumamente doloroso para Chöu, recordaba como la describía anteriormente, veía a Sarada con una sonrisa en su rostro y con obstinación, pero ahora esa imagen que ella tenía sobre su amiga era diversa, alejada a esa realidad que creyó sostener. Hace días que no andaba en su patineta, ya no se quedaba hasta tarde, se escabullía en la cocina, no quería tener contacto con la gente. Les había mencionado que dijeran que ella no trabajaba ahí, y que no estaba disponible en caso de que alguien la notara.
—Sarada era la típica chica que vestía holgado—Empezaba a describirla físicamente—Momjeans, camisas de franela, tenis blancos, no lo sé chico, ¿Por qué me preguntas eso?
Se había estresado con las preguntas de Denki provocando que las oleadas de cuestionamiento regresaran a ella. Conocía a Sarada desde secundaria, sus personalidades casi no lograron encajar, pero finalmente encontraron la manera de hacer funcionar esa relación amistosa. Los primeros días la imagen de Sarada venía a su mente, con el suéter limpio, la falda planchada y el cabello repleto de espray para que nada se saliera de su lugar, a Chöu le caían mal ese tipo de personas, solía decir que eran presumidas y alzadas, así que evitaba entablar conversación con ella. Chöu estaba rodeada de niños, no solía llevarse con las mujeres interesadas en su imagen, en el aseo, en lo que debería convertirlas en una niña más femenina; Ella se enfocaba más en los chistes, los comentarios absurdos, las imágenes sin sentido que podías escuchar y te hacían reír, en las pláticas de películas de terror y en retos absurdos donde no temía mostrar su seguridad, donde no temía maldecir en voz alta, y hacer comentarios fuera de contexto; Era demasiado honesta para el mundo de las chicas, demasiado curiosa para poder compartir sus gustos con ellas, con las chicas, aquellas personas raras con las que no empataba, al igual que Sarada, no le gustaba encajar, ni complacer, era demasiado despierta, se animaba a cuestionar, a no quedarse callada, y una niña segura a veces daba más miedo que un adulto inseguro.
A Chöu en esos tiempos le era indiferente la atención romántica o las relaciones extensas, pero la presión por parte de las otras chicas no se hizo esperar, obligaron a Chöu que se le declarara a alguien que no tenía el mínimo interés en ella, y que ella no tenía el mínimo interés en él; Chöu iba con la seguridad de que él estaría babeando por ella, dispuesta a negociar la relación con él. Los chicos le habían comentado que lo chic en el mundo de las niñas era tener alguien babeando por ti y le recomendaron que él era la persona indicada, no necesariamente tenían que tener algo, sino que debías tener a alguien detrás, eso le agradó, iba con la intención de alardear sobre las intenciones de los sentimientos de él, pero fue un golpe brutal, algo que no olvidaría, una broma cruel por parte de los chicos, siendo rechazada frente al grupo por él, siendo humillada por su peso, escuchando comentarios acerca de "Que creía, nadie se fija en las gordas" "Es demasiado gorda para estar con él" "Nadie le hará caso a alguien color chapopote" "Se humilló sola" Chöu no entendía que tenía de malo su aspecto físico, no se lo había cuestionado hasta que empezaron los señalamientos, Sarada escuchaba las burlas, y no dudo en levantar la voz. "Eres un ridículo, ¿Por qué crees que alguien como ella se fijaría en ti? Más bien ¿Por qué crees que una chica se fijaría en ti? Hueles raro, tu cabello esta sucio, y no tienes cejas" Las burlas no se hicieron esperar ante ese comentario y las chicas comenzaron a asentir, nadie se fijaría en él, era demasiado raro para que alguien tuviese interés en él. Sarada le dio una sonrisa tímida a Chöu y regresó a su libro, volviendo al anonimato.
Las bromas y los gustos raros las hicieron cercanas, las actividades poco comunes las fueron guiando a que otras personas se acercaran a ellas, pero que en poco tiempo las traicionaban por cosas banales, como las relaciones sentimentales. Ellas seguían interesadas en actividades como el patinaje, el skate y los grupos teatrales de historias de terror, hasta que Chöu empezó a desarrollar cierto gusto por la imagen personal, tomaba en consideración lo que decían que debías hacer para mantener un cutis sano, la alimentación que deberías llevar por las mañanas en las que involucraba a Sarada para sentirse acompañada en el proceso, y de cierto modo Sarada se vio implicada en ese aspecto del cuidado personal, se soltaba el cabello, a veces utilizaba lentes de contacto, dejaba la ropa holgada durante temporadas, experimentaban con diversos tipos de maquillaje, salían de compras a los tianguis, hacían cosas "normales y naturales" para las chicas de su edad, nuevamente todo se transformó cuando iniciaron los días de encierro, donde el bombardeo sobre las cosas que debías hacer a los 16 era más constante, y Chöu empezaba a consumir todo eso, creía que su vida se había terminado debido al encierro, que no podría volver a su vida normal, que había perdido la juventud y jamás recuperaría sus días más bebibles.
Cuando regresaron intermitente a las clases, los cuerpos habían cambiado, crecieron, maduraron, el rostro era distinto, ella veía a Sarada y no entendía de donde habían salido las curvas, y porque sus facciones eran más llamativas, pensaba que ella solo se había dedicado a crecer para los lados, que aumento en masa corporal y se hizo una tonalidad más morena, al igual que su cabello, ya no era café como ella creía, era una tonalidad de rubio cobrizo, y era algo que le conflictuaba, su madre la había educado en cuestiones de lo que es lo que si le queda a las personas de color, el cabello pelirrojo o rubio no entraba en esas cuestiones, la ropa pegada no entraba para cuerpos grandes como el de Chöu, los accesorios ostentosos y brillantes tampoco, podría seguir con la lista de prohibiciones todo el día pero estaba más interesada en saber porque Sarada se había hecho atractiva ante la mirada masculina. "Chica no sabía que tu cabello era largo" le había soltado, parecía que estaba viendo a un fantasma, a una imagen desconocida, como ahora, la imagen que anteriormente tenía de Sarada estaba borrosa, alejada de esta realidad, no veía a la sonriente Sarada, a la chica menos gruñona que venía contenta con un nuevo aprendizaje, que hablaba a gritos sobre el libro que había leído, con moretones ante las caídas con la patineta, con una nueva venda de color, con curitas infantiles. Ahora ver a Sarada ocultando moretones, con un semblante serio y una mirada más molesta, era preocupante, como alguien completamente desconocida, que solo hablaba de ser alguien en la vida, de las responsabilidades y la sobrevivencia.
—¿Es la misma Sarada que conoces?—Pregunto nuevamente Denki, preocupado, no sabía cómo contarle a Chöu acerca de lo sucedido hace unos días, de como había encontrado a Sarada
—Chico deja de molestar por favor
Ella ya sabía la respuesta, no, no era la misma, ni ella era la misma, estar sosteniendo a Sarada cada día la jodía más, no quería darle sermones, pues a ella tampoco le gustaría. No quería aceptar esa idea de que Sarada, era vulnerable, como ella, y necesitaba de su tiempo y compañía.
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—¿Crees que tengo futuro en el ajedrez?—La tomó por sorpresa la pregunta, pensó en confesarle de su trabajo, de lo interesante que lo encontraba y sobre lo que quería hacer con la escuela de artes, pero verdaderamente que Shikadai dudará de sí mismo era algo nuevo para ella
Chöu asintió cohibida—Yo siempre he creído que eres capaz de llegar en pelotas hasta donde quieras
—¿Y crees que algún día tendré ese reconocimiento?
Ella asintió nuevamente
—No me ha gustado vivir en este lado de la ciudad—Miro a la ventana—He creído que las oportunidades en mi familia se vieron truncadas por la existencia de mi padre, pero es algo que mi madre no puede entender—Dijo despreciando a su familia, con una voz apagada, vacía. El rechazo hacia su padre lo había llevado a esa conclusión, que sin él estarían mejor, que su madre tenía un futuro y potencial, pero se estancó debido a la familia Nara—He llevado la responsabilidad de salir por mí mismo y al fin encontré algo que me puede sacar de mi absoluta e hiriente precariedad, mi motivación es que tengo que llegar a un lugar alto y tu necesitas estar a mi lado, no quiero que se den cuenta de lo que tuvimos que pasar para llegar hasta ahí, que nuestros nombres no se susurren con la etiqueta de la pobreza. Tú y yo…iniciando las vidas que siempre merecimos—Le dijo, tomándole la mano, Shikadai estaba consciente que con Chöuchöu a su lado conseguiría la atención que quería, y abordaría lugares sin importar que
—¿Tú y yo? —Mencionó Chöu emocionada, viendo eso como un acto romántico, Shikadai utilizaba palabras rebuscadas que la hacían sentir a su nivel, al nivel de alguien con una inteligencia superior
—Es por eso por lo que no nos deben ver en público, mientras menos sepan de nosotros mejor, además las cosas que no se dicen en voz alta ¿No son las que duran más tiempo?—Le susurró tratando de encontrar las palabras para poder persuadirla de que se quedara a su lado—Además, nuevamente te recuerdo que no estoy preparado para dar la cara, quiero que, Shinki se dé cuenta que verdaderamente me amas a mí, que ya no soy su burla, ¿Me entiendes verdad chica lista?
Chöu estaba demasiado enamorada para creer que todo aquello era mentira, que no estaba manipulándola de una forma tan descarada.
—Oh, perdón Sarada me está llamando
—¿Le responderás?
—¿Eso te molesta chico?
—Es cierto que no trato de ocultar mi desdén hacia tu amiga, pero sigo insistiendo que ella está enamorada de ti—La espinita ya no hacía que Chöu se riera de esas acusaciones—Te llama a todas horas, te manda mensajes esperando tu respuesta, no puede hacer nada sin ti…y da la casualidad de que siempre que tenemos encuentros a Sarada le sucede algo ¿No te das cuenta de la problemática que está enfrentando nuestra relación? ¡Es obvio que quiere que terminemos, te quiere para ella sola!
—Tengo que ir a casa—Dijo nerviosa, recordando que Sarada le había contado que las chicas la besaban
—Yo te llevó—Le mencionó
Durante el camino le siguió llenando la cabeza de ideas que no tenían sentido, pero para una Chöu enamorada era lo correcto, quizá tenía algo de razón, la amistad con Sarada se estaba tornando difícil, Sarada necesitaba a cada rato que Chou estuviera a su lado y para ella era cada vez más difícil. En el pasado habían hecho cosas juntas y se sentía bien ¿Por qué ahora no?
—Amor, mi diosa, solo quiero pasar más tiempo contigo; No en público ya lo sabes que es imposible, pero si en mi depa, te necesito—Le dijo besándole la mano, Chou no sabía que decir—Necesito saber que me amas, que no me traicionarás como lo hiciste con mi primo o con esos otros chicos
—Te pedí disculpas por eso chico, te dije que no fue mi intención hacerlo, estaba demasiado dolida
—¿Cómo puedo confiar en que cuando te pelees conmigo no te besaras con Sarada? ¡Perdón! No quiero que mis inseguridades te lastimen, pero tú me lastimaste con tus acciones, besar a alguien que es como mi hermano ¿Cómo puedo confiar en ti Chöu? Necesito saber qué haces, necesito saber qué piensas en mí
— Claro que pienso en ti, no dejo de hacerlo ¿Qué más quieres que haga para demostrártelo? ¡¿Quieres que me arrodille y te la mame?! ¡Dios, decídete! Estoy tan cansada de disculparme, contigo, nunca es suficiente chico, cada vez que algo te incomoda sacas este tema—Dijo nerviosa, temiendo decirle la verdad acerca de su beso con una chica, con Moegi, pero ni siquiera sabía si era real
—Perdón por incomodarte con mi sentir, pero quiero compartirte las inseguridades que me desbloqueaste, no sé cómo puedes accionar desde esa parte, no sé cómo recuperar la confianza en ti, tengo ese miedo—Le dijo, fingiendo ofenderse—Mis emociones te incomodan y si eso hacen no te las expresaré, no quiero hacer que te molestes
—¡Es que no me molesta que lo compartas! Me molesta que cuando creo que llegamos a la solución de eso, resulta que no chico, dime que puedo hacer, necesito que me digas que te hará sentir bien
—Solo dime que me preferirás por encima de Sarada—Dijo intentando causar lastima—Tengo demasiado miedo de que me abandones por ella, ella no es de confianza Chou, entiende que me preocupo, no quiero perderte… no quiero que te vuelvas lesbiana y me dejes haciendo el ridículo, que todo lo que hemos pasado sea en vano
—¿Qué? No soy lesbiana, no me interesan las chicas—Resopló ante lo dicho, pero ella estaba demasiado confundida
—He visto como las ves—Dijo, empezando a tocar un tema realmente difícil para Chou—Como pierdes tu mirada en las curvas, las piernas el rostro
Chöu sabía de lo que estaba hablando, era un tema sensible, ella se juraba a sí misma que su cuerpo no tendría por qué generarle inseguridad, pero en el fondo lo deseaba, poder ser lo suficiente, poder recibir elogios por su forma de vestir y no solo por como hacía las cosas, porque era graciosa o porque se veía feliz, necesitaba ese reconocimiento, el saber que era sexy, que era deseada, que no la encontraban deseable los hombres con algún desorden, que podía encontrar a una pareja normal promedio que la quisiera, pero por otro lado también se cuestionaba si realmente era lesbiana, no entendía porque existiría un problema, porque existían las dudas acerca de su sexualidad, no debería sentirse avergonzada a estas alturas, no debería tener aversión ¿Qué le sucedía?
—No soy lesbiana
—¿Entonces porque las ves? ¿Por qué no les quitas la mirada de encima cuando estás conmigo? ¿Eres bisexual? ¿Es eso?
—Me genera inseguridad—Dijo bajito—¡no puedo ser como ellas chico! No las veo para acosarlas, las veo para ver que no me hace falta, cuantas piernas suyas son una mía, las veo por envidia, por rencorosa, me pregunto porque ellas si y yo no—Dijo enojada—Y ahora trágate todas tus mierdas de inseguridad porque me hiciste sentir como una loca acosadora insegura de si misma, es más, bájame aquí, caminaré
Intento abrir la puerta, Shikadai puso el seguro—No bebé…está bien que me hayas dicho lo que te parece inseguro porque ahora comprendes como me siento yo…lo que estás sintiendo yo lo siento con Sarada, ¿Por qué esa chica es mejor que yo? ¿Acaso nunca podré ocupar el lugar que tiene ella?
Intentó tomarle la mano cuando claramente Chou estaba incomoda con la situación
—Se que podemos hacer con esas inseguridades, podemos pasar tiempo los dos, tratando de mejorar nuestro aspecto físico, como las parejas que suben sus cambios…
—¿Harías eso por mí?—dijo Chöu con ojos llorosos—¿Acompañarme en un proceso?
—Yo no soy Sarada
Chöu recordaba las veces que Sarada le decía que no necesitaba un gym, que eso no la haría sentir mejor, ni siquiera se atrevía a pisarlo porque sentiría la mirada pesada de su amiga, le recordaría todos los días lo mal que se sentía…pero también recuerda que la impulsó a utilizar la ropa que ella quería, a sentirse mejor usando sandalias, a utilizar el maquillaje y prendas de un color chillón. No podía pensar así de Sarada, ella no tenía nada de malo, ella no hacía nada malo para hacerla sentir de esa forma, pero su mamá si… recordaba los comentarios despectivos
"¿No puedes parecerte más a Sarada?" "Chou, no dejes de estudiar, piensa que algún día podrías llegar a ser la mano derecha de Sarada" "El maquillaje no te dará de comer, mira a Sarada, esforzándose en entrar a la universidad" "¿De verdad? ¿Otra vez mantequilla? Mira, Sarada come más saludable"
—Chico, me llena que me digas eso—Dijo reteniendo las lágrimas
De todos modos, no se animó a decirle la verdad a Shikadai, pensó que no era el momento, que había secretos que debería llevarse a la tumba. Shikadai le tomó la mano, y la puso en sus labios, llenándola de besos.
—Los dos nos empezaremos a sentir mejor, ya lo veras
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—Hay una fiesta—Mencionó Sarada, tapándose el "golpe", animándose a recuperar su vida, no podía dejar que el miedo la siguiera paralizando, no podía salir a la calle sin sobresaltarse, temblaba cada vez que tenía que cruzar la puerta para salir, pero quería obligarse a hacer cosas, no quería tener miedo, no quería encerrarse, tenía que continuar, tenía que seguir su vida, tenía que seguir con su plan de vida, ahora tenía más razones para salir de ahí y no quedarse
—¿Qué te paso? Llevas horas tratando de cubrirlo
—No es nada urgente—Le dijo en modo de reclamo, Chö no le había respondido cuando la ocupaba, entonces para Sarada significaba que tampoco podría interesarle lo que le había sucedido
—Sarada—Mencionó Denki, preocupado
—¡No es nada!—Dijo molesta
Chö y Denki compartieron miradas inquietantes, ninguno de los dos quería abrir la boca por temor a la reacción de la reina del drama, pero tenían que hacerlo algún día
—Chica, sé que te puedes defender ante cualquier idiota que quiera ponerte un ojo morado, pero…te zarandearon como trapeador viejo—Esperó la respuesta, pero ni un gesto por parte de Sarada—nunca has dejado que te pongan un dedo encima, y ahora estas aquí otra vez maquillándote "un golpe"
—Nos preocupamos por ti Sarada, aunque pienses que no es así
—Si se preocuparan tanto como dicen me responderían las llamadas
—¿Entonces estas enojada porque no te respondimos?—Preguntó Chöu
—Yo te respondí ¿Y que fue lo que gané? ¡Sarada, tienes que hablar con alguien! ¡Habla con nosotros!
—¿Nosotros? ¿Acaso hay dos hombres?
Chöu entornó los ojos, quitándole el maquillaje y haciéndolo ella, con más delicadeza y no con tanta euforia como lo hacía Sarada—Deja esas mama-das del lenguaje correcto, sé que te he descuidado chica, pero tengo que arreglar unos asuntos, hace no más de dos semanas hablamos de esto, que era riesgoso y ahora mira como estás, estás dejando que te estruje, tu no haces eso
Chöu la miro a los ojos y Sarada hizo lo mismo, intentando leerla, intentando saber porque Chöu la evitaba; Chöu reconocía esa mirada, ¿Cómo podía estar dudando de Sarada? Esa chica tenía moretones en todo el cuerpo, marcas en el cuello.
—No recuerdo mucho, pero sé que fue por venganza, y fue por parte de un wey con los que salí
Chöu se detuvo, se sentó en la silla tratando de procesar lo que estaría a punto de decir.
—No voy a hablar de eso ahorita, mucho menos aquí, es mi lugar seguro, no quiero traer eso a flote
—Bien, vayamos a otro lado—Mencionó con firmeza, inclusive Chöchö se sorprendió ante eso
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Observaba a Sarada, como miraba a todos lados, y se alarmaba ante cualquier ruido. No mencionaba nada durante el camino, se agarraba de Denki con firmeza, esa no era su amiga. Lo que fuese que le sucedió la había jodido demasiado.
Se sentaron en la mesa donde solían estar con Kawaki, aumentando el malestar en Sarada, últimamente lo recordaba con más fuerza.
—¿Y bien?—Chöu ya sabía que Sarada no hablaría sobre lo que le sucedió, así que la obligaría a, esto tenía que parar
—¿Por qué quieres que lo diga?
—Porque estas asustada, no me interesa lo que paso, me interesa saber que te tiene así ¿Te amenazaron chica? ¿Los reconoces? ¿Te están siguiendo?
—Cállate gorda eso no ayuda para nada—Mencionó Denki, notando como la ansiedad de Sarada subía, movía el pie con más rapidez, tenía esa sensación de que la venían siguiendo, aumentaba su paranoia
Sarada se sobresaltó cuando les dieron el menú, la chica la había tomado por sorpresa, los escalofríos recorrían su cuerpo. Denki ordenó por ella, Sarada sintió la pesada mirada de Chöu, llena de preocupación.
—Chica sabíamos que esto podía suceder, así que dime, que no lo volverás a hacer, esas chicas saben quien eres, por más que trates de maquillar el asunto, por más que trates de ocultarte tras todos esos accesorios, alguien tenía que descubrirlo
—Sí, mira en lo que acabo, esa chica te delató, ella sabía que eran capaces de hacerte daño
—Sí ella me delató no fue porque haya querido hacerme daño, dejen de hacerlo sonar así
—¿¡Entonces por que más fue!?—Estaba impaciente por hacerle a entender que esa mierda de las propuestas debería terminar, estaba jodiéndola, acabando con su vida
—Tal vez porque fue su ultima opción, si el vato mandó a hacerme esto, no quiero imaginar lo que le hará a ella, a veces el ultimo recurso que tienes es volver con ellos para salvar tu vida
—¿Qué quieres decir con eso? ¿No estarás pensando en seguir?
—Que tal si hay otras chicas como ella
—No puedes ayudarlas Sarada
—Pero ayude a otras chicas—Se justificó, recordando las cansadas citas que había tenido
—¿Cómo sabes que les ayudaste? ¿Qué tal sino? Que tal si regresaron con los hijos de la chin/gada, como dices, a veces tienes que volver con ellos para salvar tu vida, y así, lo que hiciste fue en vano—La crudeza de las palabras le sorprendieron, ella no solía ser así—Chica, solo me preocupo por ti, por mí, por Denki…No sabemos con quién nos estamos metiendo, involucrándonos con idiotas como ese, esta vez podemos decir que fue una advertencia, pero que tal si a la próxima no, ¿Te has puesto a pensar en eso?
Sarada se limpió una lagrima, no le comentaría a Chöu que iban con la mera intención de hacerle daño, que estuvieron a punto de ahogarla, que la dejaron ahí tirada como vil bolsa de basura. Prefirió cambiar el tema, evadiéndolo, enterrándolo.
Esa tarde Chöu se quedó con ella, ignorando los mensajes de Shikadai, abrazando a su amiga, consolándola, tratando de hacer que sintiera más seguridad. El teléfono de Sarada no dejaba de sonar, se imaginaba que los mensajes serían como los de la última vez, Chöu le arrebató el teléfono y comenzó a leerlos, las chicas le mandaban fotos de las marcas que tenían sus amigas, ordenes de restricción, conversaciones con amenazas, le suplicaban a Sarada que las ayudara, la ansiedad en Chöu comenzó a elevarse pues sabía que nadie más las ayudaría, pero Sarada no estaba en condiciones, no era la mujer que podía con todo y esta vez se lo hicieron notar.
Había sido un golpe de realidad duro para ambas, Chöu nunca pensó ver a Sarada en ese estado, pasando, por tanto, ocultándole a su mamá todo el trabajo que estuvo haciendo, ahogando el llanto.
Ambas escucharon el crujir de una ventana, y los gritos empezaban nuevamente.
—Sal de ahí puta desgraciada, sé que estás ahí
Sarada se quedó observando paralizada. Los vecinos salieron intentando persuadirlo de que se fuera, él arrancó en su moto enojado, y la chica al escuchar que se fue, encendió las luces y salió de la casa, refugiándose con los vecinos.
Se sentaron sin tener alguna idea de que hacer.
—Sabes que lo que estás haciendo puede terminar así, con gente gritándote fuera de tu casa, chica, ¿De verdad quieres eso?
Sarada no decía nada, seguía en sus pensamientos, podía lidiar con ese tipo de situaciones, un idiota gritándole fuera de su ventana era pan comido, pero nuevamente se observo al espejo, un idiota gritándole cosas en la playa fue distinto, dos idiotas agarrándola y tratando de ahogarla. Se estremeció nuevamente, no pasaron más de diez minutos cuando el tipo regreso arrojándole cosas a su casa, tres motocicletas llegaron a auxiliarlo.
Chöu y Sarada miraban por la ventana.
—Pendejos, ¿Acaso no tienen madre? váyanse a la chin/gada—Grito Chöu, estos la ignoraron—¡Sarada deberíamos…!—Ahí la noto, temblando, congelada ante la situación existente, viendo la realidad y analizando la situación, moviéndose de un lado a otro tratando de calmarse
Habían arrojado botellas con fuego a la casa, sin importarles si estaban o no dentro, pero el miedo la paralizo, había hijos de la chin/gada que serían capaces de arrojarle fuego a su casa si descubrían quien era, no había dimensionado hasta donde la estaba llevando su estúpido juego. Era divertido al principio, pero ahora ¿Realmente era divertida la situación?
Tenía su mano en la boca ahogando el llanto, inmóvil, cediendo ante su miedo, no, ella no podía ser de esa clase de personas que solo se quedan paradas ante la violencia de alguien, ella no podría ser espectadora, no podía quedarse paralizada, ella tenía que hacer algo, tenía que recuperar su valentía, tenía que obligarse a actuar, no podía estar sintiendo lastima de si misma, ella estaba preparada, ella podía hacerle frente.
Sarada bajó las escaleras, y abrió la puerta de la entrada.
—Largo de aquí—Les dijo bajito, sintiendo los escalofríos recorrer su cuerpo, no podía gritar, no podía mencionar palabra alguna
Se quito uno de sus zapatos y se los arrojo, no supo de donde vino el impulso—¡LARGO!—Grito con más fuerza
Ellos voltearon a verla, agarrando piedras de donde podían, arrojándoselas, para su suerte los arbustos de la entrada de su casa amortiguaban las pedradas, se quito el otro zapato y se los aventó—¡IDIOTAS, NO SABEN QUE VIVE GENTE!
Los vecinos comenzaron a salir, arrojándoles piedras a la gente de las motocicletas, respaldando de algún modo a la chica que le quemaron la casa, tratando de hacerlos huir y que el incendio no excediera. Algunos de ellos salían con machetes, con cuchillos, tratando de ahuyentarlos, Chöu miraba desde la ventana, asustada de la magnitud del asunto, tal vez siempre existía una luz, aquella vaga esperanza de que serías respaldada ante esta situación, pero en el caso de Sarada ¿Qué la respaldaría?
Observaba a su amiga, gritando, arrojando piedras de igual modo, defendiendo una causa sin sentido, ¿Por qué arriesgarse de esa manera por alguien que no conoce?
Sarada repetía en su cabeza, "No tengas miedo" "Tú puedes" reforzando la idea de que ella podía, intentaba hacer que su cuerpo dejara de temblar, pero la sensación extraña seguía dentro de ella, algo agridulce que la hacía temblar aun más. Ni intentando ser valiente dejaba de tener miedo.
