Su padre la visitaba cada semana como había prometido, no invadiendo los espacios personales y respetando los horarios de visita. Aportaba una gran cantidad de dinero a la casa, le llevó sabanas nuevas, comida decente, cortinas, flores, y le daba tarjetas para que saliera a comprarse ropa, eso fue algo nuevo para ella. Le costaba trabajo aceptar todos los beneficios de tener a Sasuke como papá, desde hace tiempo ella misma se compraba la ropa y que alguien le brindara esa atención era novedoso y difícil de procesar, pero lo que más le sorprendía era la relación que Sasuke tenía con su madre como si hubiesen estado en contacto la mayor parte de los años, la conexión que existía entre ellos se notaba a kilómetros de distancia al igual que las miradas que se brindaban, como si se leyeran los pensamientos. Hablaban del pasado como si hubiesen estado juntos, reconfortándose con aquellas historias que no pudieron ser entre ellos, involucrándose en esos escenarios.

—Creo que esto se vería bien con una pintada—Comentó Sakura, tomando una blusa entre la montaña de ropa que había en la tarima

Había notado que Sarada seguía sobresaltándose con ruidos fuertes y con los empujones de la gente, no quiso preguntarle más acerca del asalto, pero intuía que algo había resultado mal. Hace días se lo había comentado a Sasuke y este sugirió que Suigetsu podía acompañarla, pero para Sakura era demasiado, inclusive para Sarada.

—¿Y lo divertido de combatir con esta gente por ropa usada es?—Comentó, arrojando la ropa con cierto desprecio

—El fast-fashion—Bufó Sarada—No podemos estar contribuyendo a una industria que explota a sus trabajadores

Sasuke miro a Sakura quien asentía, este se rindió y fingió irse a otros puestos a buscar algo que le sirviera.

—¿De verdad mamá? ¿Tenía que venir?

—Es mi día libre, de hecho, ni tendría que estar aquí, te dije anoche que iba a salir con él, seguimos poniéndonos al día, estableciendo acuerdos acerca de lo que sucederá, no es fácil Sarada

—Lo olvide—Mencionó, tenía demasiadas cosas en la cabeza para poner atención a lo que le decían

—Pero mira—Sacó un vestido con etiqueta—Esta lindo

Sasuke regresó con un par de plantas, sonriendo, mostrándoselas a Sakura.

Sarada caminaba detrás de ellos observando sus platicas, los gestos que él tenía hacia su madre, tratando de analizar la situación, ¿Realmente él sería igual que todos? Porque parecía atento, escuchaba, y daba comentarios cuando se los pedían, no imponía, no interrumpía, su manera de hablar era demasiado formal aunque quisiera hablarle con los modismos que ellas usan.

Se detuvieron ante el puesto de aguas frescas, Sarada gritó al escuchar al señor de los camotes, soltando maldiciones después. Sus papás la voltearon a ver.

—Estoy bien—Les dijo

—La gente normal no grita con ese sonido

—Tengo el oído muy sensible—Se excuso

Es cierto que la paranoia todavía no se iba, los sentimientos de que alguien la observaba estaban presentes, y temía salir sola durante el día. Le había pedido a Kakashi que le diera el turno de la tarde y este había aceptado, era algo bueno para ella, aún no se sentía con la capacidad de salir de noche ni de enfrentarse a alguien, a penas permitía que la tocaran y que le hablaran con un tono de voz mayor al que normalmente usaban.

Ahora ella caminaba delante, tratando de demostrarle a su madre que estaba bien, que podía con los sonidos fuertes y extraños. Quería verse segura ante los ojos de su madre, porque esa mirada que le había dado significaba que sospechaba de su estabilidad, notaba la preocupación y no podía echarse encima la responsabilidad de que su madre la monitoreara; De por sí, le costaba trabajo demostrarle que sabía defenderse, que no llamaría a la policía en situaciones de peligro, esta vez no pudo omitirle la verdad, ella había participado con los vecinos y por suerte no vino la autoridad, sabía que cerca de ahí existía un punto, y que los viejos que se creían narcos no dudarían un segundo en amenazar a cualquier persona que creyeran que era sospechosa. Las únicas que no encajaban en el barrio eran ella y su madre, por lo que sospecharían de ambas en primer lugar, pero gracias a los vecinos eso no sucedió, ahora veían a Sarada como la niña valiente que le entra a los pu/tazos.

—Mi Zarzamora querida—Le habló Guy desde su puesto de ropa deportiva—Que alegría verte por estos rumbos querida

—Sensei—Mencionó al ver a Rock Lee—Que gusto que haya regresado—Dijo, acercándose y dándole un fuerte abrazo, Rock Lee le devolvió el gesto

—¿Para mí no hay uno?—Preguntó Metal desde atrás escuchando el bufido de Sarada, aunque no la viera, podía imaginar como ponía los ojos en blanco, la típica expresión en ella

—No sabía que tenías un puesto de ropa Guy—Mencionó Sakura, acercándose a ver la ropa

—Hay que estar en onda con la chaviza, como dice mi adorable nieto—Señalo a Metal

—Debí suponerlo—Mencionó Sasuke, entrando detrás de Sakura con esa sonrisa arrogante, había dado por hecho que ellos no sabrían nada sobre Sakura pero se equivocó, al parecer sabían más de lo que él imaginaba

—¡Sasuke!—Dijeron sorprendidos mirando a ambos, ni Rock Lee ni Guy se lo esperaban

—Bueno a mi parecer no es una gran sorpresa—Kakashi había dejado su libro por unos minutos para ponerle atención a lo que estaba sucediendo

—He de admitir que mis expectativas de que ustedes tuvieran conocimiento alguno sobre Haruno eran pocas, mis interrogatorios debieron ser hacia ustedes por lo que noto

—Y qué bueno que no lo hiciste—Aclaro Sakura, notando la incomodidad en Rock Lee y Sasuke—Me tumbarías mi plan de años y no estarías aquí, caminando entre puestos en un barrio de mala fe ¿Acaso no te da gusto poder hacer eso? ¡Es mi sueño de toda la vida!

—Vamos Sarada, encontré un puesto que te gustará—Mencionó Met-Lee llevándosela de ahí a rastras, mientras Sarada trataba de quitarse sus manos de encima

—Estoy enterándome que…tus abuelos sabían quién era mi padre

—Supongo que estoy igual de sorprendido que tú, quiero decir tienen los mismos ojos, el color de piel y su parecido es como dos gotas de agua, no entiendo porque no me di cuenta si ya lo había visto anteriormente y que tonto me siento al no poder relacionarlos, yo creí que tu papá era Utakata—Dijo Metlee confundido—Ya sabes tienen ese parecido…del carácter

—¿Qué era lo que me querías mostrar?—Mencionó desviando el tema, no quería que Met-Lee descubriera su trágica historia familiar o que supiera algo sobre ella, había confianza pero no la suficiente para eso

—Realmente nada, pero el ambiente estaba tenso, lo suficiente para perjudicar mi cutis—Sarada entornó los ojos, bufando ante esa suposición —Tengo que cuidar mi masa muscular esta semana porque entre a otro torneo y no quiero que exista un tipo de estrés que me perjudique, suelo comer debido a la ansiedad, pero creo que ya lo voy dominando, mi terapeuta me diagnostico con eso antes de cada competencia, dice que es normal tener ansiedad, ya sabes, antes a mí no me gustaba que miraran mi cuerpo, y ahora lo he trabajado pero no puedo con toda la atención que me da la gente, como en mi primera competencia, donde vomite todo ya que no pude con esa presión

Llegaron a un puesto y buscaron mascarillas, Sarada acepto los consejos de Met-Lee tratando de distraerse de la situación adulta que acababa de presenciar, pero no dejaba de ignorar el comentario de Sasuke, ¿Interrogar a todos? ¿Por qué motivo? ¿Acaso no confiaba en su madre? ¿Qué seguían, las pruebas de ADN?

Nuevamente descarto esas ideas, si Sasuke no quisiera estar en sus vidas no se pararía en un mercadito, ni compraría cosas, se notaba que Sasuke hacía el intento por complacerlas, pero no podía dejar pasar el comentario de Chöchö, los hombres no muestran su verdadero rostro a la primera, las relaciones violentas no inician así, inician con cariños y afectos, con detalles…Tendría que interrogar a Kakashi después, o a su sensei…

Caminó a otro puesto en busca de otra tabla, Sasuke le tocó el hombro sobresaltándola, las imágenes venían a ella rápidamente. Cerro los ojos e intento calmarse, respirando.

—Me espantaste—Le dijo, él notó el sobresalto y supo que algo no andaba bien

—Mi intención fue lo contrario—Le dio un enorme vaso de agua, Sakura le había dicho que era su favorita, y trataba de que al menos ellos tuvieran más interacción, inclusive en los escenarios insignificantes, porque para Sarada tendría un significado más profundo si su relación surgía en donde ella había crecido—¿Te gustaría ir a desayunar?

.

.

.

Notó que el desayuno fue la cortina de humo para anunciar que tendría a alguien que la acompañara la mayor parte de su tiempo, la peor parte fue la conversación que mantenían sus padres, no había nada de malo, pero es como si su madre ya se hubiese reencontrado con estas personas, seguían poniéndose al día, pero no tanto como para un primer reencuentro, lo que la hizo dudar acerca de cuándo fue el primer acercamiento a Sasuke por parte de su madre y cuales eran las intenciones de ambos, porque no lo parecía, pero actuaban como pareja. Ella no se había animado a preguntar sobre la vida pasada de Sasuke, acerca de que había hecho durante todos estos años, si tenía otra familia, o que intereses tenía a futuro antes de que ellas se interpusieran en su camino.

—¡Ay no es cierto!—Reconoció la voz de inmediato, Ino llegó con su entrada triunfal, tirando las bolsas de manera dramática, dirigiéndose hacia donde estaban Sasuke y Sakura, abrazándolos por detrás, soltando un par de lágrimas ante esa imagen—Nunca pensé que llegaría este día y los volvería a ver juntos—Chilló—¿Por qué están juntos verdad?—Hizo la pregunta que tanto esperaba Sarada, pero no obtuvo respuesta

Sai levantó las bolsas que había dejado Ino en el camino, Inojin llegó sonriente, sentándose frente a Sarada

—Inojin

—Sarada

Mencionaron al verse, no perdiendo esa costumbre, Inojin le tendió las bolsas a Sarada, esta sonrió incomoda. Ino cada que podía le regalaba vestidos, accesorios, zapatos, estaba agradecida, pero los gustos eran distintos. Ino veía a Sarada como la hija que nunca tuvo, queriéndola transformar en su viva imagen, pero Sarada era la niña rara que odiaba la feminidad, así que Ino tuvo que lidiar con eso durante un tiempo, pero al verla crecer renunció a esa idea de respetar a Sarada, ella tenía demasiado potencial para ocultarlo tras la ropa holgada, Ino no se rindió tan fácil cediendo a adaptarse a los gustos de Sarada, comprándole vestidos de colores opacos, ropa y accesorios que fueran acorde a su estilo, era una forma de demostrar cariño, de decirle el potencial que tenía con sus facciones, y lo llamativa que podría ser si se lo proponía.

—¿No estas feliz nena de que al fin tu papi este en casa?

Sarada no pudo ni emitir media sonrisa, todavía estaba digiriendo la noticia, aceptando su presencia y en estas comidas solía sentir más presión, todo mundo lo conocía, le daba el visto bueno y celebraba el reencuentro. ¿Por qué ella no podía sentirse así? ¿Por qué tenía que estar alerta?

Ino era la mejor amiga de su mamá y si ella lo aprobaba entonces, las cosas deberían estar bien ¿No?

Inojin se sentó al lado de Sarada, enviándole mensajes de texto.

*¿Qué se siente ser una Uchiha?

*No sé a qué te refieres

*Ni siquiera sabes quién es él, tonta

*No, no me interesa

Ambos se miraron en silencio y volvieron a sus textos

*Yo sé quién es, si me lo preguntas

*¿Y?

*¿Acaso no te interesa saberlo? A mí me interesaría saberlo si estuviera en tu situación

*Yo puedo descubrirlo sola, gracias

*¿De verdad no te pica la curiosidad? ¡A mí me pica mucho la curiosidad!

*No

Sabía que Inojin podía ser entrometido, él era más curioso que ella, nuevamente se reprochaba en voz alta como este engreído le había llamado la atención.

*Te compre algo esta vez, es uno de mis gustos

*¿Y? ¿Debo agradecerte?

*No, solo espero que lo puedas ver

Inojin le dio la bolsa pequeña, Sarada la abrió con delicadeza y saco una caja azul. Inojin le ayudo a abrirla, dándole el brazalete

—Me costó conseguir algunos charms

Había flores de cerezo, huellas de gatos, personajes de películas infantiles, esto hizo que Sarada pusiera una sonrisa pero la quito cuando Inojin tomó su mano, haciendo que esta forcejeara. Ambos se miraron confundidos y finalmente Sarada cedió.

—Gracias—Dijo confundida—No entiendo porque el regalo

—Mi mamá dice que siempre hay que ser bondadosos con las personas, sobre todo cuando están atravesando situaciones arduas

Se giro hacia su plato de comida, si Ino sabía que ella atravesaba por una situación difícil supuso que su madre lo intuía. Pero nuevamente le dio el peso de la duda, probablemente la temática de esta ocasión sería el regreso de Sasuke, pero…Ino estaba sorprendida de verlo, entonces ¿Por qué estaba preocupada su mamá?

.

.

.

—Tu madre me dijo que podía encontrarte aquí—Mencionó Suigetsu, sentándose junto a ella

—Bueno, ya me encontraste

Dijo pesarosa, tomo su patineta y se deslizo intentando saltar los obstáculos, fallando nuevamente. Ni en eso podía concentrarse, se quedó tirada, analizando la situación, evitando a ese tal Suigetsu.

Suigetsu tomó la otra tabla que tenía Sarada y se deslizó, está la había llevado para Chöchö, la cual nunca apareció. Sarada se reincorporo y observó los movimientos de Suigetsu, aprendiendo de lo que acababa de hacer

—supongo que estoy viejo, pero aún me acuerdo de eso

—No creí que fueses capaz de practicarlo, ya sabes lucías como un tipo serio que no se guía por frivolidades—Mencionó

Suigetsu puso una sonrisa, quedándose más tiempo con Sarada, practicando, ganándose su confianza, él la reconocía de aquella vez cuando ella tropezó y se golpeó en la barbilla, pero sabía que ella no se acordaría de él.

—¿Cómo estás?

—Supongo que bien, una se acostumbra a las caídas—Mencionó

—No me refiero a eso. Prácticamente acaba de llegar alguien desconocido a tu vida, después de tantos años en los que no supiste de él, ni él de ti…Estaría un poco nervioso en tu situación

Sarada agacho la mirada, no se sentía cómoda hablando con alguien cercano a su padre y no quería caer en su trampa, él estaba incitándola a mencionar acerca de lo que sentía, pero ella no le diría nada.

—No pienses que iré a decirle a tu padre—Soltó una risa—No le haré el trabajo—él parecía tonto, pero realmente era listo, podía leerla

—¿Desde cuándo lo conoces?

—Del instituto, se podría decir que crecimos juntos, pero nos hicimos más unidos cuando teníamos tu edad, unos ¿20?

—Entonces si son muy cercanos ¿Por qué trabajas para él?—Ella no le daría información, estaba negada, prefería indagar por medio de él

—Es divertido trabajar para él, le cuido el culo y él me paga por eso ¿No te parece divertido?—Sarada puso una sonrisa y Suigetsu supo que no sería fácil ganar su confianza, por lo que empezó a empatizar con ella—Antes yo vivía por aquí, recuerdo que estaban construyendo este parque, no ha tenido muchos cambios desde entonces

—¿De verdad?

Le pico la curiosidad, como alguien que vivía por aquí pudo estar en una posición económica estable, ella lo veía tan lejano

—Sí, nunca me gusto este sitio, lo odiaba por la cantidad de políticos interesados en reconstruirlo cada que había campañas, volviéndolo el sitio más reconocido de la colonia, lo que hizo que tu padre viniera aquí, nos conocimos por el skate, supongo que por eso tu madre te dio la patineta, es tan obvia

Ella se quedó fría, pensando que realmente ella había adquirido el gusto por el skate y no por una imposición que venía de su padre.

—Oh me pase, supongo que es raro escuchar historias sobre una persona que estas conociendo, tienes que hacerte tu propio criterio ¿No?—Se dio cuenta de su error, ella no empatizaba aún con su padre, no podía identificarse con él, y por lo tanto, no tendría su confianza

—¿Entonces también conocías a mi madre?

Suigetsu asintió—Y vaya que te oculto del mundo, nadie se lo imaginaría, cuando Sasuke se enteró no dejo de hablar de la situación…rayos me pase de nuevo, se supone que eso lo tienes que descubrir tu

—¿también te paga para que hablaras flores de él?—Saco su tonó irónico—ya sé que serás mi carcelero, aunque no entiendo porque—Sumió su rostro entre sus piernas—Así que deberías de dejar la falsa modestia de ganar mi confianza

—Considero que es un acto importante si estaremos juntos la mayor parte del tiempo, esta decisión no es tomada a la ligera, tenemos que aprender a confiar el uno en el otro

—¿A la ligera? ¿A qué te refieres con eso? Lo hiciste sonar demasiado alarmante, y como dices es una relación laboral, que seas compa de Sasuke no significa que tienes que ser compa mío

—Concuerdo en que es alarmante, pero, solo quería que supieras que puedes confiar en mí. Ahora mi lealtad es contigo, son mis votos de caballero, lamento que sonara de vida o muerte, pero ya sabes, el honor es primero—Intento desviar el tema y ocultar la preocupación de Sakura hacia lo que pensaba que seguía haciendo Sarada

Sarada resoplo—Eres super friki como mi mamá—Lo dijo en burla—Pero ya enserio, no confió en ti, así como no confió en Sasuke, si quieres puedes ir a decirle eso

Se levantó de ahí, intentando irse, pero se quedó paraliza al escuchar las patrullas pasar.

—Si la policía está aquí significa que no es bueno

—Todo mundo dice eso—Mencionó con molestia

—¿No quieres patinar otro rato?—Le preguntó

—Si intentas ganarte mi confianza recuerda que será en vano

Suigetsu se burló ante eso.

Sarada se subió a la patineta, Suigetsu tomó la otra y avanzo junto a ella, al menos tenía a alguien cubriendo la ausencia que Chöu dejo ese día.

.

.

Chöu miro a Shikadai avergonzada, espero a que se fuera la persona, para regresar corriendo a la mesa.

—Lo siento tanto, no supe cómo reaccionar, él me besó, te juro que no tuve nada que ver

—Sí, sí, ahora dime si tengo mi lugar en la competencia—Chöu se quedó helada, ¿De verdad era el mismo Shikadai que le reclamaba su fidelidad?, Shikadai notó las expresiones de confusión, recobró su papel de caballero—Sé que tenemos que hacer lo que sea para llamar la atención de estas personas y tú eres la única que puede ayudarme, hay sacrificios que tenemos que hacer y gracias a tu esfuerzo empeñó y dedicación hacia mi persona, sé que no me traicionarías nuevamente

—¿Eso quiere decir que estoy recuperando tu confianza cierto?—Mencionó con ojos brillantes

—Claro, eres una diosa por hacer esto, estoy orgulloso de ti

Chöu se sentía alagada, Shikadai era un tipo frío que negaba los elogios hacia otras personas, a menos que fueran tan cercanas como lo era Chöu, o al menos eso era lo que ella se repetía para darse consuelo de la actitud tirana de Shikadai, aunque la sensación de malestar no desaparecía, que Shikadai estuviera reconociendo su potencial la llenaba.

—No me confirmo nada

La respiración de Shikadai empezó a acelerarse, estaba molesto, a punto de gritarle, pero sacó una sonrisa amable, y le acarició la cabeza—Significa que tenemos que trabajar más duro

—Pero no entiendo, ¿Acaso no tienes que ganar torneos para poder ingresar a más competencias?

—El mundo no funciona así mi querida. Qué más quisiese yo que fuese de esa forma, pero tengo que llamar la atención por otros medios. Que una chica caída del cielo como tú sea quien busque mis próximos patrocinadores es realmente un alago, eres como mi manager, y estoy seguro de que harías cualquier cosa porque yo obtenga esos lugares ¿No es así? ¡Por nuestro futuro juntos!

—Yo haría lo que fuera por ti chico, tú lo sabes

—Me alegra escuchar eso de tu boca

.

.

.

Chilló dando vueltas en la banqueta, Sarada le abrió la puerta—¡No puede ser, me siento como en el diario de la princesa!—Mencionó contenta, no paraba de brincar de la emoción

—Solo entra ya—Mencionó cansada—Él es Sui, ella es Chöu—Los presentó, volviendo a mirar la pantalla de su teléfono

Chöu se lo quito—Ponme atención chica, dios, esto es un jodido sueño. Hola Sui, todo el camino me escucharás decir lo agradecida que estoy por esto, caminar en estos lugares definitivamente no es lo mío, ¿Sabes cuánta gente queda idiotizada debido a mi belleza? ¡No te imaginas la cantidad de idiotas que me silban como vil perro al verme y como mueven su cola! ¡también nos has salvado de tomar el sub en la noche! Aleluya

—Preferiría que fuéramos en las tablas, como normalmente hacíamos

—Sí, pero desde que te caíste tuve un terrible miedo

—Pero no significa que te va a pasar a ti

—No lo sabemos, hasta donde estoy consiente puedo ser víctima de una terrible caída

—¿No te puedes levantar después de eso?

—Chica solo estoy diciendo que es mejor ir así que andar con ese miedo

El tema no era entorno a las caídas, lo cual era obvio para Suigetsu, así que sus sospechas se hacían realidad, aún no sabía como abordar ese tema con Sarada, no tenía su confianza ni su respeto.

—Encantado de conocerte—Las interrumpió, para ese punto ambas hablaban al mismo tiempo

—¿Entonces eres amigo del papá de Sarada?

—Todavía no es mi papá

—Chica te dio la vida, te dio un chofer, obviamente es tu papá ¿Qué más quieres?

Sarada se cruzó de brazos y volteó hacia otro lado, ¿Por qué todo mundo digería bien la noticia? ¿Por qué a todo mundo le parecía bien decir que Sasuke era su papá?

—¿Estas premenstrual o que tienes?

—Sí claro, ahora todo se ve asociado a mi SPM, claro, no debe de ser porque un desconocido llego a mi vida

Chou bufó en voz alta—Chica, si un señor completamente cute llegara a mi vida y dijera soy tu papá y me entero de que tiene millones y pagará mi universidad solamente diría GRACIAS, lo demás no lo cuestionaría

—Sí, ese es el problema, es algo que harías TÚ, no yo, definitivamente no haría eso. Es que no lo entiendo, había estabilidad en mi casa, ¿Por qué simplemente decidió traerlo? ¡Desayunan juntos! ¡Comen juntos! ¡Quiere que conozca a su familia! ¡Su familia! La misma que menospreció a mi mamá, ¿Qué quiere que diga?

—era eso—dijo Chöu

—¿¡Cómo que era eso!?

—Deja de disfrazar tus molestias con otras, chica ve al grano para evitarnos todo el rollo del mal humor

—Si me permites intervenir, Sasuke tomará en consideración lo que tu necesites

—¡Ya lo sé!—Mencionó tapándose el rostro—Es solo que, sé que no seré bien recibida, no soy lo que normalmente se esperaría, ni mis propios abuelos me aceptan

—¿Estas dudando de ti misma?—preguntó Chöu

—No, pero si mi mamá se sintió intimidada por esas personas

—Quiere decir que tú tienes el doble de recursos que tu mamá tenía a tu edad, Sakura aceptó…

—Si, lo sé, lo que significa que hay más formalidad en lo que sea que se este dando entre ellos. Sabes, no me esperaba que al regreso de Sasuke estarían juntos, y ahora es como que eugh afecto—se estremeció de pensarlo, no había señales claras, pero las intenciones se notaban

—No logro entenderte, solo di gracias tengo familia, bay ¿No puedes hacer eso? ¿No puedes agradecer que tu papá románticamente espero a tu mamá?

—Es lo que trato de decirte, no puedo hacer eso, no puedo pensar eso. ¿Por qué me cuesta trabajo?

Chöu y Suigetsu se miraron sin decir nada, había días en que no entendía que era lo que quería su amiga, que esperaba de ella, Chöu tenía sus propios problemas y sabía que no podía contar con ella, emocionalmente estaba inestable, su mundo solo se centró en pobrecita mi vida llego mi papá, que no ponía atención a lo que sucedía alrededor, no notaba la tristeza de chöu, no notaba la ausencia de Denki.

Llegaron al trabajo, y la primera que bajo fue Chöu, Sarada se quedó ahí, dimensionando los cambios que estaban aconteciendo, no sabía si estar feliz o triste, se esperaban muchas cosas de ella que sentía la presión.

—Sé que tu intención no es que escuché tus conversaciones, lo pude notar, pero nuevamente te reitero la lealtad que tengo hacia ti

—Sí, como sea—Se bajó, antes de escuchar todo lo que tenía que decir Suigetsu, este maldijo por lo bajo, esperando a que ella entrara para irse

—Ahí están mi adorable dúo dinámico—Menciono Guy, abrazando a Sarada y Chöu

—Chöchö entra tu turno, Sarada a partir de mañana vienes dos días a la semana

—¿Qué? ¿Por qué me sigues cortando horas? No es justo

—Tu padre quiere que te centres más ya que estas próxima a retomar tus estudios, hasta luego

Sarada se miró con Chöu, caminó molesta a la barra poniéndose su delantal—Ahora quiere dirigir mi vida

—¡De verdad Sarada, solo cállate y agradece! Carita enojada, además es normal que tu papá presione con lo de las fechas, se acerca navidad, estamos en este bonita época de día de los moridos

—Quisiera estarlo—Mencionó dejándose caer en la barra

.

Observaba los gestos furiosos de Sarada, y ahí entraba la culpa, sabía que ponía distancia entre ellas, les temía a las acciones que fuese capaz de hacer, le temía al amor de su amiga, pero pensaba en aquella chica del pasado, la que le brindaba la mano, con la que salía a divertirse, aquella chica que la esperaba y la cuida mientras orinaba en las banquetas, sentía que debía rescatar a esa chica, pero no sabía cómo. Se sentía tan mala amiga, Sarada esperaba más de ella y tal vez si Chöu estuviera en otra situación distinta podía ser aquella amiga que deseaba Sarada, y tal vez ella no estuviese así de decaída.

—Denki, te parece bien si salimos a beber esta noche

—Va, va, ¿Sarada ira?

Chöu suspiro—Si chico, hablaré con ella

.

No estaba segura sobre salir en la noche a lugares concurridos, qué tal si con un vestido la reconocían las personas, o con un poco de maquillaje. Negó inmediatamente, descartando esos pensamientos, se supone que esa parte de su vida estaba enterrada, no podía desenterrarlo porque si no lo decía no existía.

—Mira, este te quedará—Le dijo Chöu, dándole varias opciones de los vestidos que le había comprado Sasuke—No, mejor este, ¡No es posible! ¡Esto! ¡Chica, mira toda esta ropa!

—Te dije que se metieron con mi closet y tiraron aquello que les dio la gana, fue una terrible invasión—Dijo recostada en la cama

Observó con inseguridad aquellas estrellas a las que les había prometido una renovación, ya no brillaban, algunas estaban opacas, a medio colgar de aquel techo pese que algunas se aferraban, sabía que el inminente fin estaba cerca sino hacía algo para prevenirlo. Era curioso que hasta ahora notara aquello, cuando todas las noches lo primero que veía antes de dormir era su techo, ella no tenía la energía suficiente para hacer un cambio, no quería pegarlas nuevamente, y así lo sentía con los cambios que estaban sucediendo, eran repentinos, en un abrir y cerrar de ojos había muebles nuevos en su habitación, no aquellos que ella y su madre habían construido con cajas de frutas, no le habían avisado ni le habían pedido permiso para hacerlo, y ella solo se veía a si misma tirada en su cama sin poder o tener la intención de actuar ante lo que acontecía.

—Sí chica, debieron hacerlo hace mucho, eras la rara que arreglaba la ropa rota, tus calcetines tenían parches, yo los uso para limpiar muebles ¿Sí notas la diferencia?

Finalmente acepto una falda corta y un blazer color arena, llevaba un crop negro con bordados rojos y verdes.

—Te llevaras los botines—Mencionó Chöu, sacándolos de la caja, Sarada negó, colocándose los converse negros, si tenía que correr, tenía que ser cómoda, si tenía que pelear, tenía que ser con algo que le permitiera flexibilidad—Son nuevos

—Quiero estar cómoda—Dijo a modo de regaño

—Bueno, vámonos

.

Suigetsu le había configurado el reloj para que esta pudiera emitir alertas directas hacia el reloj de él, al principio no le pareció la idea pero termino cediendo debido a su paranoia.

—¿De verdad? ¿Este lugar tan nefasto?—Mencionó Sarada, recordando la vez que no las dejaron entrar

Sui les abrió la puerta y Chöu bajo como si estuviesen presentándola en un palacio, alagada de que le extendieran la mano y la ayudaran a bajar. Sarada entornó los ojos y se colocó al lado de ella; La persona que estaba al cuidado de la puerta las dejo entrar sin preguntarles ni pedirles la identificación

—Eso fue fácil

—Supongo que Suigetsu le hizo una seña, lo cual si vi

Entraron al lugar, el bom de la música fue un detonante, su corazón latía cada vez con más fuerza, había tanta gente a su alrededor, sentía las miradas en ella, por más que quisiera convencerse de que no era así, no lo lograba. La piel se le erizaba y no era un signo bueno, en el camino se abrazaba a sí misma para tranquilizarse, no entendía porque el ruido le generaba ansiedad, si lo que más debería de darle miedo era el silencio, la calma, porque todo sucedió en un ambiente tranquilo.

Esperaban a Denki, pero Chöu notaba la inquietud en Sarada, movía desesperadamente su pie—¿Estas bien?—Se animo a preguntar

Sarada asintió tratando de poner media sonrisa, pero no pudo.

Finalmente divisaron a Ada y a Denki, se acercaron con los tragos.

—Esta noche va a ser genial—Chöu intentaba poner los ánimos, pero la ansiedad de Sarada no se esfumaba

La llevo a la pista de baile, animándola, pero el contacto y roce con las personas no le beneficiaba a Sarada, cualquier toque lo sentía con más intensidad, la sensación de que la agarrarían del cuello en cualquier momento la tenía alerta, Chöchö intentaba mostrarle nuevos pasos, pero Sarada no reaccionaba, estaba ahí parada entre tanta gente, soportando empujones y roces indeseados, apretando los puños al sentir que alguien la había tocado indebidamente, pero se quedó paralizada al ver la mirada de aquel chico, cínico, sonriendo como si a ella le gustase esa acción, ella no debería reaccionar de ese modo, no debería tener miedo.

—¿No te gusto linda?—Se acercó amenazante hacia ella—Tengo otras opciones que te pueden gustar—dijo señalando su pene

Ada se acercó tomando a Sarada del brazo, dándole una bebida y está la tomó desesperada, y pidió más. Tenía demasiada sed, estar entre tanta gente hacía que se sintiera con la nariz al tope, como si alguien le robara el aire, pero estar paralizada ante alguien que sonreía con cinismo fue como si su corazón dejara de latir.

Se sentó con Denki durante unos segundos, él platicaba acerca de algo, Sarada solo asentía bebiendo un vaso tras otro, notándose menos ansiosa, más tolerante al evento, intentando olvidar lo que había sucedido.

—Espera Denki—dijo, eufórica—Es mi canción

Sé que tú, no me has olvidao', no me has olvidao', no me has olvidao'; Solo tú, no me has olvidao'

—¿Bromeas?

—No me interrumpas—Le dijo poniéndole un dedo en la boca—Ya no te quiero como antes, me rompiste, pero solo en partes…—Su cabello se colaba en su rostro, Denki se lo acomodaba, la cercanía y el contacto hacían sentir a Sarada segura, y esa seguridad no quería perderla, se alejó durante unos segundos burlándose y cerrando los ojos

¿Dónde había sentido esa seguridad? Se cuestionaba, y los recuerdos volvían, como Kawaki la acompañó a su casa, como la rodeaba por detrás y la abrazaba y luego le daba un ligero beso en la cabeza…¿Por qué venía él a su cabeza?

Denki veía en cámara lenta, pudo jurar que la música dejo de sonar y los latidos de su corazón era lo único que se escuchaba, no le daba tiempo de procesar, cerro los ojos de igual modo y se acercó a Sarada, uniéndose en un beso, tal vez eso era lo que ocupaba, ella necesitaba a alguien que le hiciera olvidar el pasado.

Sarada seguía inmersa en aquella fantasía, cuando abrió los ojos la realidad era otra, había salido de sus fantasías topándose con la música, con las personas, su vista estaba nublada, pero nuevamente se sentía segura.

—Kawaki—Menciono, abrazando a Denki

—Yo no…

—Shhh, solo Escúchame—Arrastró las palabras, el alcohol ya se estaba apoderando de su mente—Ya no me acuerdo de tu cara, la forma de tu cuerpo ni, aunque la pensara, hay demasiado que nos separa…—Cantó, esta vez llorando

Denki no supo cómo reaccionar, no se esperaba eso, pensó que a este punto Kawaki era un ser insignificante, ya había pasado demasiado tiempo para que hasta ahora lo mencionara, para que hasta ahora le llorara.

—No me beses—Comentó Sarada riendo—Dame unos segundos—Dijo levantándose de ahí

Lo había dejado confundido, él no sabía que hacer respecto a los sentimientos que tenía por ella. Había estado ahí siempre, en lo que ella ocupaba, fielmente la seguía, se entregaba y ¿Dónde estuvo Kawaki? ¿Por qué no le hablaba a él para rescatarla? ¿Acaso llamaba a Denki por la confianza o porque sentía algo más por él? Ni siquiera a Chöu, es algo que lo tenía sin dormir. Necesitaba saber de los sentimientos de Sarada, ¿ella lo vería como alguien a quien amar?

Desde que la vio por primera vez no pudo evitar pensar en lo bonita que era, cuando Sarada le dirigió la palabra con sus bromas tontas supo que no estaba tan equivocado en elegirla a ella, en sentirse orgulloso de que al fin una chica lo notara como un chico y estaba agradecido de que fuese ella. Siempre estuvo esperando señales, indicios que le mostraran que Sarada también gustaba de él, pero las respuestas que ella daba eran ambiguas, con esa chica no sabía interpretar las señales, no coqueteaba, no hablaba de relaciones anteriores, ¿Cómo iba a saber si quería algo?

No podía seguirle el ritmo, la observaba, como ahora bailaba con chöu, tan segura, como si no hubiesen tenido un beso de por medio, como si la inseguridad que hace unas horas tenía fuese un simple fantasma.

—Ella me besó—Le confesó a Ada—Y luego me dijo Kawaki

—Vaya lío

—¿Qué significa eso? ¿Significa que estoy a la altura de Kawaki? ¿Qué espera que sea como él?

—¿Cómo Kawaki? Naaa

—¿Acaso nos perdimos en el camino?—Se preguntaba en voz alta—¿No estamos tomando la misma dirección? ¿Por qué no me puede reconocer como Denki? Porque…tu sabes…he estado como Denki para ella… he sido su acompañante, es demasiado estúpido perdón por la palabra, que no se de cuenta de mis sentimientos, ¿No es demasiado obvio?

—¿Dile y ya?

—Creo que soy demasiado obvio para que no lo haya notado, estoy seguro de que me necesita, pero no de la forma en que quiero que lo haga. He esperado a que se dé cuenta que puedo ser más que ese Kawaki, estoy ahí para ella cuando ella me lo pide, la he cubierto, he aceptado toda esa mierda que hacía, ¿Qué más necesita ver en mí?—Decía desesperado—Mi terapeuta dice que…tenía que alejarme de ella para que empezara a valorarme, pero lo hice y no lo notó, ahora viene me besa, me ilusiona y luego me dice Kawaki…¿Puedo…puedo estar molesto? ¿Debería? Es que…¿Qué quiere de mí?

—No lo sé—Encendió un cigarrillo—Que seas Kawaki

—Desearía que estuviese aquí y ponerla a elegir, estoy seguro de que no lo querría ver

—Vava

—No—Dijo nervioso, viendo las intenciones de Ada—No es lo que piensas

—Me parece bien

Ada se había convencido de que sería divertido juntar nuevamente a Sarada y Kawaki. Ambos estaban demasiado jodidos para aceptarlo, sabía que Sumire se molestaría, pero, eso no importaba, ya estaban en caminos distintos gracias a Chigo, y no podía quedarse con la duda.