Deseos de inocencia
(parte 2)
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La noche se hizo presente. El teléfono en casa de los Tendo comenzó a sonar. La menor de las Tendo contestó y después de, un par de minutos terminó la llamada. El chico de la trenza llegó a lado de su prometida.
-Era Nabiki, dijo que se quedaba en casa de una amiga. - Habló a su prometido apenas lo vio.
-Oh... La universidad te quita todo el tiempo del mundo. -Dijo aquello, porque ya no veía mucho a su cuñada Nabiki, desde que entró a estudiar en la universidad.
-Si, recuerda que allí es más serio y no es como la preparatoria. -Explicó su prometida, mientras caminaba hacia el comedor y este la seguía.
-Que ridículo. No le veo lo interesante, si de por sí, la escuela es estresante. -dijo sentándose, al igual que ella se sentó pero al lado de él.
-Ranma. ¿Acaso, no piensas entrar a la universidad? ¿No piensas en tu futuro?. -Preguntó mirando a su prometido un poco preocupada por lo segundo. No se sorprendería si no quería seguir estudiando y sabía que se dedicaría a las artes marciales y aún así, ella estaría feliz si él está feliz. El le había comentado acerca de, querer participar en torneos cuando termine la escuela. Los torneos no eran cerca y se trataba de viajar de un lugar a otro. Él tendría que irse y ella se quedaría allí en casa, porque a diferencia de él, ella quería seguir estudiando y claro que ama las artes marciales, pero también quería entrar a la universidad.
-Como dije, no le veo interesante y me quitaría el tiempo para entrenar y todo lo que me gustaría hacer. -Se tocaba su mejilla con su dedo índice, sin mirar a su prometida. -¿Recuerdas que te platiqué sobre los torneos?. -preguntó, volteando a mirarla y se topó con los ojos color marrón chocolate de su prometida, poniéndose levemente rojo.
-Ss.. Si. -Contestó sonrojada al ver lo cerca qué estaban pero más cuando hizo contacto con los ojos azules de su prometido.
-Bueno y-yo... -Se comenzó acercar más a la chica. -Yo ya me decidí. -Dijo sin dejar de mirarla.
-Eso implicaría viajar. -Akane comenzó a jugar con sus dedos de las manos. Se sentía feliz por él y triste por dentro, porque de seguro cuando se graduén de la escuela, no lo volverá a ver más.
-Si. -Afirmó, el oji azul.
-Entonces, te vas y no te vo-vamos a volver a ver o hasta que... -Fue interrumpida al sentir la mano de su prometido en su mejilla.
-¿Qué dices? Akane, también me haré cargo del dojo. -le dijo mirándola con ternura.
-Pero pero... -
-Akane... -
-Ranma... -
Estaban con sus miradas dando tanta ternura y acortando de a poco la distancia.
-AKANE, HIJA. ¿SABES POR QUÉ NO HA REGRESADO KASUMI?. -Entró de golpe el patriarca llorando a mares.
-No lo sé, papá. -dijo la muchacha sin mirar a su padre.
-NO PUEDE SER SAOTOME. ¿Y SI ALGUIEN LA SECUESTRO? -Llorando a un lado de su amigo, que este llegó justo atrás de él.
-Tranquilo, la encontraremos. Verdad, Ran...-Sacando un cartel para comunicarse porque estaba convertido en panda. -¿Ranma?. -Sacando otro cartel y mirando a su hijo.
El señor Soun guió su vista a lo que su amigo Genma estaba viendo. Tan preocupado qué estaba por su otra hija, qué no se dio cuenta de la pareja. Estaban juntos, él tomaba la mejilla de la chica y ella acariciaba la otra mano de él.
Ellos no se habían movido en absoluto, solo quedaron quietos cuando escucharon el grito del señor Tendo llorando.
-Hmm...- Tanto el señor panda y el señor del bigote, no podían creer lo que estaban viendo.
-¡Ya llegue! -Haciendo su entrada la linda Kasumi.
-Hija!! Que bueno que estés bien. -dijo abrazando a su hija.
-Lo siento, papá. Se me hizo tarde. -explicando, Kasumi. -¡Oh!. - Apenas miró a su hermana y su cuñado.
-Saotome. ¿Está pensando lo mismo que yo? -Soltó a su hija para dirigirse a su amigo.
-¡Tendremos boda!. -mostrando su cartel escrito. Y comenzaron a celebrar los patriarcas.
-¡Oh, mi hijo es tan varonil!. - Apareciendo la señora Saotome. Había estado en la habitación qué compartía con su esposo y su hijo, y escuchó los gritos del señor Soun.
Kasumi, sonreía al ver a su hermanita y su cuñado, así de cariñosos. Sentía que se había perdido algo emocionante durante su ausencia. Aun así, sea lo que haya sucedido entre ellos. Verlos así, le gustaba y más a su hermana.
Akane, se acercó al oído de su prometido para decirle algo y este enseguida asintió. Se levantaron y se fueron de allí, silenciosamente. Mientras, sus padres festejaban como locos.
El joven llevó a su prometida a la habitación de ella y se quedaron allí mirándose un momento.
-Iré por mi pijama, esta noche quiero dormir a tu lado. -Dijo el oji azul, mirándola con ternura como hace unos instantes.
-Claro que sí, ve que yo te espero. -Dijo la joven acaramelada por los ojos de su prometido.
Y con mucho pesar salió el joven Saotome de la habitación de su prometida. Entró a su habitación compartida por sus padres. Empezó a desvestirse rápido y buscar su pijama.
-Bien, voy a... Voy a... ¿Dormir con Akane?. -Confundido pestañeo varias veces. Cayó en cuenta lo que le había dicho a su prometida, sobre dormir juntos. Se puso totalmente rojo. -Eh ¿Qué? ¿Por qué le dije eso?. -Habló para si mismo, tocando tu cabeza.
Mientra qué, en la habitación de la joven, caminaba de lado y lado. Apenas salió su prometido, pestañeo varias veces confundida. Roja total por lo que le había dicho.
-¿Cómo pude decirle que lo espero? ¿Qué fue todo eso?. -Una avergonzada Akane. -¿Y si viene? ¿Qué hago? ¿Lo espero?. -preguntándose y viendo su cama. -Si viene, lo esperare en la cama, pero no acostada. Para... -Sacudió su cabeza para sacar esos pensamientos de allí.
-Pero ¿Qué estoy pensando? ¿!Qué me pasa!?. -Se sentó en la orilla de su cama, tocando su corazón que estaba latiendo muy rápido. -Ya sé que pienso en él todo el tiempo pero no le hago saber a nadie y menos a él.
Después de, varios minutos trató de ir a dormir. Y con el pensamiento en mente de como miraría mañana a su prometido.
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A la mañana siguiente, el joven de la trenza se levantó muy temprano a ducharse. Pensando en cómo mirar a su prometida ahora. Había sentido las ganas de ir por ella en la madrugada, no entendía porqué. Hizo mucho esfuerzo en contenerse y casi no había dormido en toda la noche. Estuvo un buen rato en la bañera y se sumergió para que se le pasara el calor mañanero que, casi siempre se levantaba así pero esta mañana fue más intensa.
Se abrió la puerta del baño, quitó su pijama dejando su cuerpo desnudo y con una toalla en mano, deslizó la puerta de la bañera, dejó la toalla a un lado y entró al ofuro para relajarse.
Había mantenido sus ojos cerrados y sus sentidos se hizo presente, haciéndole abrir sus ojos debajo del agua. Vio unas hermosas piernas, para después, ver el cuerpo de la chica sumergido. Se sonrojó extremadamente al saber de quien era.
Continuará..
Gracias, por pasarte por aquí y tener el tiempo de leer.
Actualización el siguiente Lunes.
Toma agüita y te me cuidas mucho.
n.n
