Wakayama, en la prefectura del mismo nombre en Japón

En una mansión tipo casa campestre, en lo más profundo de la región de Kansai; un hombre de bigote pequeño, vestido como mayordomo y con sombrero de copa correteaba por todos los pasillos de la mansión mientras llamaba a alguien en especial. El hombre cuya edad rodeaba entre los treinta y cuarenta años llevaba en una mano lo que parecía ser un pequeño sobre blanco.

-¡Princesa Nikko! ¡Princesa Nikko! ¡Vamos a casar...! ¡No, no, no, ese es otro programa!- Gritaba incesantemente el hombre de sombrero- ¡Le traigo una noticia muy importante! ¡Princesa Nikko! ¡Princesa Nikko!

El hombre vestido de mayordomo finalmente dio con una joven que estaba practicando fútbol en su jardín que también era lugar de practicar sus deportes favoritos. La joven llamada como la Princesa Nikko era una joven de cabellera rosada con dos coletas hasta los hombros y las patillas hasta la axila. Los ojos eran de un hermoso color escarlata puro como si el fuego de la vida estuviera vivo junto con ella a sus quince años de edad.

La joven estaba vestida de sudadera deportiva como si estuviera en una concentración de algún club de fútbol prestigioso mientras al frente suyo estaba un hombre de cabellera oscura larga vestido de portero el cual estaba preparado ante la acción que la joven quien corría a toda velocidad esquivando las marcas que le hacían los demás sirvientes.

La princesa esbozó una pequeña sonrisa mientras tenía su objetivo fijado.

-¡Prepárate Tex Tex! ¡Voy a anotar un gol!

-¡Estoy listo, princesa Nikko!

La joven princesa se acercó peligrosamente dando un certero disparo al arco custodiado por el mencionado Tex Tex el cual salió disparado hacia la izquierda de su portería rechazando de manera esplendida el remate pero no contaba que uno de los sirvientes, una joven pelirroja de cabello recogido como ojos del mismo color aprovechaba para disparar al poste contrario.

Como si tuviera los sentidos aumentados más allá de lo usual, el portero se revolvió en el aire como si hiciera en ese intervalo de tiempo una patada voladora de karate logrando de esa manera usar el palo izquierdo como un trampolín para evitar lo que podía ser un peligroso gol.

La princesa como sus demás sirvientes quedaron estupefactos al ver la demostración de aquel sensacional guardameta que tenía el balón entre manos mientras su cara demostraba seguridad como confianza en sí mismo pero sin rastros de malicia ni arrogancia.

-Vaya. Más portero es un acróbata- Dijo la sirviente pelirroja

-Tienes razón, Osono. Pero no quita el hecho de que sea un sensacional portero- Dijo la princesa Nikko que se limpiaba el sudor de la frente con su brazo- No por algo, Richard Tex Tex es uno de los mejores porteros del Japón y de Europa ya que es el portero titular del Oporto, uno de los más grandes clubes de Europa.

-Con solo escucharla, princesa, puedo decir con seguridad que Tex Tex-dono es soberbio- Dijo esta vez un joven alto pelinegro de cabello recogido y de ojos azules oscuros.

-¡Princesa Nikko! ¡Princesa Nikko!- El hombre mayordomo irrumpió en plena cancha de fútbol mientras se dirigía hacia la princesa la cual estaba sorprendida por la aparición repentina de su tutor.

-¿Qué pasa tío Goroza? ¿Por qué estás tan alterado?

-Princesa Nikko, una carta para usted.

-¿Una carta?

-Es de parte de la Junta de Gobierno en Edo- El hombre de sombrero de copa le entregó el sobre a la joven princesa la cual aceptó el sobre y lo abrió.

Nikko de repente quedó con una pequeña mueca de disgusto mientras el prestigioso portero y demás sirvientes la rodeaban mientras se les entraba una leve curiosidad.

-¿Princesa Nikko?

-No me la puedo creer...- La pelirrosa al leer rápidamente el escrito lo cerró y lo guardó en el bolsillo de su sudadera- ¿Esa bola de ancianos me está diciendo que yo, Nikko Kishimoto, me convierta en la nueva shogún?

-Así es- Asintió el mayordomo con sombrero

-Lo siento, tío Goroza pero no quiero- Negó con la cabeza dejando en shock al mencionado como Goroza

-¡¿Qué?! ¡Pero Princesa Nikko!

-Ayer fue el clan Owari, hoy la familia Kishimoto, ¿No crees que al final somos herramientas en la lucha por el poder al castillo? Me rehúso rotundamente a serlo.

-Pero, ¿Qué dice princesa? ¿Insinúa que el gran shogún que es el gobernante del Reino Mágico de Edo no es más que una herramienta?

-Entonces, dime, ¿cómo ha gobernado mi pequeño primo, el señor shogún Uetsugu?

-Bueno, pues…- El hombre de bigote y sombrero se quedó algo dudoso mientras se rascaba el cuello y todo por la mirada severa de la joven princesa- Tengo entendido que el príncipe Uetsugu tiene doce años y está gravemente enfermo de leucemia por lo que le ha impedido cumplir su función que se le encomendó el señor Rey Ieyasu ya que es su nieto directo.

-Claro, como yo soy la nieta favorita del viejo y soy un dolor de cabeza para mi hermanastro Muneharu, entonces me dan el puesto de shogún a mí, ¿No?

-Supongo que sí.

La pelirrosa soltó un pesado suspiro mientras se puso de espaldas para encaminarse a sus aposentos.

-Lo siento, tío Goroza, pero yo ya tengo un clan que dirigir que es la familia Kishimoto. Quiero enfocarme únicamente en hacer feliz a mi gente.

Justamente cuando la joven princesa se iba a la mansión, en eso la interrumpió el prestigioso portero llamado Richard Tex Tex.

-Tex Tex-dono.

-Lamento mi interferencia, princesa Nikko, puede que yo no sea experto en la política pero como soy también un Oniwabanshu, de alguna manera sé la situación que está atravesando el Reino de Edo desde que el Dios Maligno Orochi declaró la guerra contra el Shogunato y ganamos pagando un gran precio.

(Nota: Oniwabanshu es un espía como agente secreto al servicio del Reino de Edo)

-Sí- Asintió la pelirrosa- Orochi y sus Ocho Generales Oscuros resucitaron más fuertes que nunca, mi abuelo y mis difuntos padres batallaron con ellos pero perdieron a buena parte del ejercito a lo que recurrimos a pedir la ayuda de la Diosa Athena y su ejercito. Yo era una bebé en aquel entonces y fui salvada por quien fue mi maestro, el señor Seiya de Pegaso.

-Exacto...- Goroza tomó la palabra- y luego de eso, encomendé a una familia del reino de Nihon para que la cuidara ya que estaba en grave peligro hasta que terminara la guerra pero como usted que se le ocurrió quedarse con esa humana llamada Nico hasta los cinco años.

(Nihon: Nombre que se le da al Japón que conocemos hoy en día)

-Tío Goroza- La princesa frunció el ceño- ¿Aún pasan los años y sigues molesto solo porque una joven humana llamada Nico Yazawa me crió y fue la madre que tristemente no pude tener? Era una niña y jamás pude conocer a mis padres y a mi abuelo, ¿Por que sigues sin comprender eso?

-Princesa Nikko...

-Por favor, quiero oír la situación que tiene Tex Tex-san acerca del reino.

-Muchas gracias, princesa. Pero sí, el reino la ha pasado muy mal desde que ganamos junto con Athena y el Santuario la Guerra contra Orochi. Princesa, si usted obtiene el título de Shogún, también lo tendrá el Clan Kishimoto y por consiguiente lo tendrá su gente, ¿Por qué no piensa en ello? Tal como dice, la lucha del poder engulló el interior del castillo. Por ello la fortuna del shogunato se ha acabado. Los ciudadanos olvidados de Edo, no, del reino entero, son abatidos por una serie de incendios y otros desastres, padecen el alza exorbitante de los precios. Todos están desesperanzados. Usted está consciente de ello, ¿cierto?

-Y no solo eso- El hombre mayordomo de sombrero de copa tomó nuevamente la palabra- La corrupción de políticos que usan sus posiciones para hacer lo que quieren, la llegada de una organización criminal llamada Sesshocker y el aprovechamiento de los yakuza ante la situación hacen que la situación de Edo se propicie cada día. Princesa Nikko, si fue nombrada shogún por su abuelo Ieyasu es por que de alguna manera el señor Rey vio en usted como la persona más idónea para acabar con el mal y llevar a Edo hacia adelante. Tiene a partir de ahora una gran responsabilidad que llevar.

La joven princesa decidió calmarse y luego de unos dos o hasta cinco minutos de silencio expectante inhaló y exhaló una bocanada de aire ante la sonrisa leve pero esperanzadora de su tío como tutor Goroza.

-Supongo que lo intentaré, tío Goroza. Pero solo porque la situación del reino me dejó pensando y no porque el viejo lo haya dicho...- La joven princesa alzó su mirada carmesí al cielo el cual brillaba de azul junto con su poderosa luz y eso que eran buenas horas de la tarde- Muy bien, tío Goroza, ¿Sabes que hora es?- Dibujó una amplia sonrisa en su rostro.

-Son las tres de la tarde

-¡No, tonto!- En eso la princesa dio un gran salto al cielo mientras alzaba su puño derecho como si fuera un protagonista cualquiera de un shonen del montón- ¡Es la hora de aventura! ¡Edo, shogunato, aquí voy!

(...)

Yoshimune Tokugawa, era su nombre de gobernante

Nikko Hashimoto, era su nombre de princesa

Shino Tokuda era su nombre de chica mágica

En la antigua Edo, en la tierra de Nihon donde viven los humanos, Yoshimune Tokugawa quien gobernó por 30 años, y quien entre el pueblo fue uno más llamado Shinnosuke Tokuda, fue uno de los shōgun más poderosos y capaces de los quince gobernantes que hubieron, rechazó los lujos de sus antecesores y vivía de una manera humilde y estuvo en contacto con los plebeyos, rompiendo con el protocolo del confinamiento en el castillo Edo como ayudando a la gente que fue olvidada para aquel entonces.

Desde entonces se le conoció como "El Rey sin Cadenas", por su sabiduría extraordinaria y su benevolencia sin precedentes.

Pero sobre todo, sobre todo, fue el único Shogún que supo hacer lo que todo héroe hace... Luchar contra el mal por el amor y la justicia y en nombre del pueblo y de las personas que quiso y lo quisieron de corazón.

Yoshimune murió en 1751, a los 66 años... Y ahora regresó luego de casi 280 años, ahora como una joven y hermosa princesa de cabello rosado y ahora heredera de un reino mágico anexo a la actual Japón. Regresó a los viejos tiempos haciendo lo mejor que sabe hacer...

Luchar contra el mal y hacer justicia.

Ahora como...

¡LA PRINCESA SIN CADENAS!

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SOBAKASU- MARY AND JUDY

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Dai kirai datta sobakasu o chotto

hito nadeshite tameiki o hitotsu

Hevii kyuu no koi wa migoto ni

kakuzatou to issho ni toketa

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Maeyori mo motto yaseta mune ni chotto

chikuu to sasaru toge ga itai

Hoshi uranai mo ate ni naranai wa

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Motto tooku made...

issho ni yuketara...

¡NEE!

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Ureshikute sore dake de...

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Omoide wa itsumo kirei dakedo

Sore dake ja onaka ga suku no

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Hontou wa setsunai yoru nano ni

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Doushite kashira?

ano hito no namida mo omoidasenai no

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Omoidasenai no...

¡Woooooooooooh!

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ABARENBO SHOGUN NIKKO-CHAN

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HOY PRESENTAMOS:

¡PRIMERA TORMENTA DE PRIMAVERA!: LA ESTRELLA DE LA MAÑANA DE EDO

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Barrio Megumi, en el sur de Edo

Una mujer de cabellera negra, ojos carmines y de estatura que no superaba los 1,60 corría desesperadamente por las calles mientras mantenía agarrado un periodico en una mano al tiempo que una sonrisa esperanzadora brillaba en su rostro. La mujer estaba vestida de pantalón negro y una chaqueta impermeable de color negro con lineas rojas y con un kanji inscrito de rojo en la espalda, posiblemente miembro de la unidad de bomberos que radicaba en el barrio.

La mujer aparentemente de una edad entre 18 y 20 años llegó hacia donde estaba una casa edificio con faroles rojos y una bandera roja con escudo dorado. En esa casa habitaban casi un total de 30 personas incluyendo a tres jóvenes adolescentes, dos mujeres y un hombre. Los tres eran hermanos menores de nada más ni menos que la líder de la compañía de Bomberos llamada Nikogumi.

La líder de los hikeshi o como se les dice a los bomberos en Edo estaba ganandose aire mientras varios de sus hombres notaron su llegada.

-Okashira, ¿Que pasa?

-¡A que ni se imaginan! ¡Ni se imaginan que sucedió!- Exclamó la mujer joven mientras abría y extendía el periodico- ¡Oigan, escuchen todos! ¡Mi princesa lo logró! ¡Mi pequeña lo logró!

-¿Eh?- Todos los efectivos quedaron con total extrañeza ante la actitud entiusiasta de su líder

-Hola, oneechan- Vinieron hacia la líder sus dos hermanas, una pelinegra y una castaña que estaban igualadas en estatura- ¿Qué sucede? ¿Otra vez te peleaste con alguien?

-No traes el ojo morado, así que no lo creo- Habló la castaña.

-¿Te ganaste la lotería, oneechan?- Preguntó ahora un joven pelinegro el cual junto con demás gendarmes estaban haciendo labores de limpieza en el garaje ya que había un enorme camión rojo con la insignia de la compañía Nikogumi.

La mujer mencionada como Okashira o jefe frunció un poco el ceño mientras les mostraba la página del periodico donde se anunciaba la designación de Nikko Kishimoto como la nueva shogun.

-Cocoro, Cocoa, Cotaro, no es momento para eso. Se trata de la señorita Yoshimune. ¡Parece que se convertirá en shogún!

-¿Ah, sí?- La mayor de los tres hermanos leyó la noticia para luego no tomarle mayor junto con los demás dos hermanos menores y algunos de los efectivos que estaban en el garaje realizando la tradicional limpieza general que se realizaba cada mes.

Aquella actitud hizo que la líder fuera hacia a ellos con tal de hacerles un reclamo.

-¡Ey, aguarden, oigan!- En eso fue hacia la otra pelinegra- Cocoro, escucha, de ahora en adelante todo será mejor. ¡Ya todo está resuelto ahora que Shin-san será shogún!

-¿Shin-san? Hermana, sabes muy bien que Shin-san está en el extranjero desde hace mucho tiempo y no se sabe nada de ella- Dijo la pelinegra menor- Ya que estás aquí, hay una caja grande donde se guardan algunas cosas.

En eso, la castaña llamada Cocoa le entregó la mencionada caja.

-Oneechan, toma esto, rápido. Llévalo al corredor de afuera. Solo estás ahí de pie y sin hacer nada. Hay limpieza general, no te hagas tonta.- La castaña se iba a lo suyo pero la líder la llamaba y seguía de manera muy insistente- Oneechan, por favor.

-¡Espera Cocoa! ¡Oye! Vamos, aguarda… ¡Espera!

-¡¿Qué quieres?!

-¿No lo entiendes? La princesa Yoshimune y yo somos amigas de toda la vida, de hecho, soy su madre.

-¿Aún sigues insistiendo que Shin-san es la princesa Yoshimune?

-¿Cómo también insistes en que la chica con quien te encuentras en los bares y con quien te llevas bien?

-¡Exacto! ¡Esa chica de que les hablo es nuestra Shin-san!- La mujer pelinegra se cruzó de brazos mientras mostraba una actitud como una gran confianza como si sus palabras fuesen la palabra absoluta- La niña que he cuidado desde bebé cuando papá murió... Shin-san es ahora la princesa Yoshimune y será la nueva shogún

En eso todos los hombres e incluso sus hermanos comenzaron a reírse a lo que la líder de la compañía nuevamente comenzó a enfadarse.

-¿Qué les pasa? ¿De que se ríen? ¿No me creen?

-Por supuesto que no, onecchan- Dijo Cocoro en medio de sus risas- Te la pasas soñando y ya no distingues entre lo que es real y lo que no.

-¡Oigan, chicos! ¡Esperen!

-Oneechan, ve a guardar la caja y ponte a ayudar en la limpieza- Ordenó Cotaro mientras seguía limpiando el camión junto con otro de los gendarmes.

En eso la pelinegra se puso en medio de todos los presentes mientras alzaba las manos y separaba las piernas como haciendo una X. No era la primera vez que la okashira hacía eso para llamar la atención o en un intento desesperado para que le creyeran aunque terminando todo en vano.

-¡No voy a mover un dedo hasta que me crean de una buena vez por todas! ¡Ha sido suficiente para que me terminen ignorando desde siempre!

-¡Okashira!- Reclamaron los efectivos de la compañía.

-¡Hermana, deja de hacer el ridículo!- Cocoa hizo una facepalm mientras Cocoro negó con la cabeza, ese lado peculiar de su hermana mayor no se iba nunca.

-¡Okashira, a un lado!

-¡No lo haré!- Se acostó en el suelo y juntó sus manos contra el pecho como si ella estuviera velada en un ataud- ¡Estoy muerta, muerta!

-¡Oneechan, por favor! ¡Si no quieres hacer nada entonces vete!- Dijo Cotaro con una facepalm ante la actitud infantil de su hermana.

-¡Vamos Okashira! ¡Deja de hacer el tonto y quítese!- Dijo uno de los bomberos quien llevaba un balde lleno de agua y jabón

-Muerta, ¡Muerta, muerta, muerta, muerta! ¡MUERTA!

No pasaron ni dos minutos cuando uno de los hombres, un calvito grandulón alzó a la líder de la compañía y la dejó afuera sin importarle los berrinches que ella hacía.

-¡Malditos sean! ¡ESTOY MUY MOLESTA!- Pataleó la líder del Nikogumi hasta que en medio de murmullos y refunfuños se fue de la estación posiblemente a otro lado, generalmente a algún bar o andar por las calles de la capital del Reino de Edo haciendo nada que no fuera matarse a golpes con cualquiera y beber cerveza hasta entrada la medianoche.

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Al día siguiente...

Las principales avenidas de la capital, Edo City, estaban abarrotadas de soldados vestidos de negro con gorras negras en forma de cono y bandanas blancas sobre la cabeza. Los participantes de la caravana hacia el castillo Edo consistía en una banda marcial tocando sus flautas y tambores, luego un escuadrón cargando estandartes del reino, la familia Kishimoto y por supuesto de gatos mágicos ya que la princesa Nikko como su abuelo Ieyasu era descendiente de nekomatas.

Luego vino un escuadrón de caballería donde soldados vestidos de armadura samurai rojas y sus caballos marchaban mostrando la aparente inponencia del ejercito shogunal, luego otro batallón pero de artillería llevando cañones y armas al hombro y por último un gran escuadrón de infantería donde soldados uniformados de negro solamente llevaban sus katanas desenvainadas sobre el hombro mientras cantaban a todo pulmón.

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Miya-san, Miya-san

O uma no mae ni

Hirahira suru no wa nani jai na

Tokoton Yareton Yarena

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Are wa choteki seibatsu seyo to no

Nishiki no go hata ja shiranai ka

Tokoton Yareton Yarena

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Itten man jo no bakufu ni temukai

Bakufu ni temukai suru yatsu o

Tokoton Yareton Yarena

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Nerai hazusazu dondon uchidasu

Dondon uchidasu bakufudo

Tokoton Yareton Yarena

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Luego de la marcha militar ahora venía un escuadrón de hombres vestidos de smoking negro con sus katanas envainadas seguido de un grupo de soldados vestidos que llevaban al hombro cajas, posiblemente las pertenencias de la nueva gobernante de Edo y el plato principal, un majestuoso carruaje montado por un corcel blanco a lo que las personas que estaban en las calles y negocios de la capital se inclinaron o se pusieron de rodillas.

Era el carro donde estaba su ahora Reina Yoshimune, nombre nobiliario que le impuso su abuelo, el señor Rey Ieyasu Tokugawa. Luego del carro real que era de un intenso color rojo, ahora estaba un escuadrón de lanceros llevando lanzas y naginatas al hombro mientras que detrás de ellos estaba un hombre de pequeño bigote vestido de imponente armadura dorada y montado sobre un gran elefante.

Aquel samurai era el mayordomo de la princesa Nikko, pero en sí no se llamaba Goroza. Su nombre completo era Gorozaemon Kano aunque solamente para su princesa era solo Tío Goroza y los demás de la sociedad, el señor Kano. El hombre a pesar de que simplemente se le veía como el mayordomo de la reina era en realidad su tutor y ahora asesor personal o sobayonin como asistente personal en ocasiones.

De esa manera se resumía el dichoso desfile que causaba sensación en las calles de la capital, pues Nikko Kishimoto partió de la mansión Wakayama hasta un portal mágico que la llevó a otra mansión donde ya tenía sus tropas alistadas para el desfile.

La ahora reina de Edo, la señorita Yoshimune Tokugawa, estaba en Edo y se conducía al castillo para ser nombrada la nueva shogun como gobernante de la tierra mágica de samurais y ninjas.

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Mientras tanto entre las personas que estaban en las calles esperando con ansias el arribo de su reina, estaban dos personas. La pelinegra líder del escuadrón de bomberos de hace unos momentos y una joven de cabello rubio y ojos verdes brillantes.

La líder de la compañía de bomberos Hikeshi Nikogumi, ubicados en el barrio Megumi del distrito Mujina, se llamaba Nico Yazawa y la persona que la acompañaba era una joven quien era una persona de confianza. Era una gokenin llamada Yuzuko Aihara, Yuzu o Yuzucchi para los amigos. La joven rondaba entre los 15 y 20 años, estaba vestida de saco estudiantil verde olivo abierto revelando un sueter beige, cuello abierto y una corbata roja bajada hasta el pecho como si fuera una joven rebelde o su propio estilo de vestuario.

(Gokenin, persona sirviente del shogún de rango inferior)

En eso la líder de los hikeshi señaló a su acompañante el famoso carruaje rojo.

-Ese de allá, es la Reina Yoshimune, la shogun.

-Vaya, es un bonito carro. No cabe duda de que es la princesa Nikko Kishimoto.

Las dos féminas fueron en medio del genterío con tal de buscar un mejor lugar para ver mejor el carruaje de la nueva reina y shogún. Cuando ya encontraron el mejor sitio, la gokenin le dijo a la okashira en medio de susurros.

-Nico-san, Cocoro me lo pidió encarecidamente. ¡Contrólate! ¡No llames al carruaje de la shogun! ¡Te lo pido!

-Sí, lo sé.

-Aparte de eso que sea por poco tiempo. Le prometí a mi esposa que iría a su control.

-¡Ya lo sé!, Mei está embarazada de tí. ¡Ya sé! ¡Te dije que no te preocupes!- Le calló la pelinegra en voz alta- Solo quería ver el carruaje y demás con mis propios ojos. Me basta con llamarla en mi mente- En eso la líder se sonrojó mientras finalmente luego de pasar el escuadrón de hombres en smoking finalmente estaba el tan ansiado carruaje rojo. La mujer sintió algo en su corazón- Shin-san...

-¿Eh?

-¡Aihara, el carruaje! ¡Ahí está! ¡La veo!

-¡Sí, sí! ¡La veo, Nico-san!

-¡Oigan ustedes!- En eso llamó un miembro de la policía que acordonaban la zona- ¡Quietas!

-¡Sí!- Las dos mujeres se arrodillaron en el instante en que el policía las regañó.

-¡Abajo e inclínense, por favor!

Las dos jóvenes se pusieron en cuatro, con las manos en el suelo y bajando sus cabezas para cuando iba a llegar el carruaje rojo.

-Nico-san, ¿Y el carruaje?- Susurró la rubia gokenin.

-¡Aún no pasa, Aihara! Está un poco más atrás.

-Cielos…

(...)

Mientras tanto en medio de la gente estaban dos personas caminando. La primera era una chica rubia de ojos azules y listones rojos en forma de cuernos como vestida de chamarra negra ancha y medias largas hasta el muslo. Sus ojos azules brillantes se enfocaban en el carruaje rojo donde estaba la princesa Yoshimune como si tuviera algo entre manos y era una navaja.

La segunda persona estaba en la esquina contraria, era una pequeña niña pelinaranja de ojos verdes y un listoncito rojo encima. La niña estaba vestida de marinerita o uniforme blanco de secundaria y estaba nerviosa. La niña tenía entre manos lo que parecía ser un frizo con la nota escrita "Para Su Majestad" y no paraba de sentirse ansiosa a la espera del carruaje rojo.

No contaba que al lado de ella estaba Nico quien veía de reojo el nerviosismo de la infanta.

(...)

Y volviendo con Nico y Aihara las cuales seguían inclinadas a la espera del carruaje real. La líder de los bomberos no dejaba de mirar a la pobre como inquieta niña pelinaranja.

-¡Nico-san! El carruaje

-¡Ya sé, tonta!

De repente, la niña decidió lanzarse de lleno hacia donde estaba el carruaje rojo haciendo que literalmente todos los presentes quedaran en conmoción mientras que el equipo de seguridad rápidamente se desplegó hacia donde estaba el carruaje incluso Gorozaemon Kano se bajó de su elefante y alistó una naginata temiendo lo peor.

Mientras tanto Nico como si pudiera leer los intervalos de tiempo sujetó a la pequeña niña antes de que hiciera algo peor pero la pequeña en medio de llantos y gritos repetía sin cesar lo siguiente.

-¡Por favor! ¡Por favor, princesa Yoshimune! ¡Salve a mi papi!

(...)

Mientras tanto, la joven rubia de ojos azules al ver la escena estaba con el ceño fruncido pero esbozando una sonrisa maliciosa mientras su enfoque principal era el carruaje rojo donde se hallaba Yoshimune.

-Demonios, si esa niñita no se hubiera metido... Yo, Inazuma Candy, habría asesinado a la princesita y sería la shogún y de esa manera toda esa maldita gente dejara de despreciarme- En ese momento varios efectivos de seguridad como miembros de la policía fueron hacia donde estaba la niña la cual era sujetada por Nico- La princesa puta puede esperar. Supongo que no es tarde para ir a jugar.

De repente, la joven desapareció como arte de magia.