Mientras tanto en medio de la gente estaban dos personas caminando. La primera era una chica rubia de ojos azules y listones rojos en forma de cuernos como vestida de chamarra negra ancha y medias largas hasta el muslo. Sus ojos azules brillantes se enfocaban en el carruaje rojo donde estaba la princesa Yoshimune como si tuviera algo entre manos y era una navaja.

La segunda persona estaba en la esquina contraria, era una pequeña niña pelinaranja de ojos verdes y un listoncito rojo encima. La niña estaba vestida de marinerita o uniforme blanco de secundaria y estaba nerviosa. La niña tenía entre manos lo que parecía ser un frizo con la nota escrita "Para Su Majestad" y no paraba de sentirse ansiosa a la espera del carruaje rojo.

No contaba que al lado de ella estaba Nico quien veía de reojo el nerviosismo de la infanta.

(...)

Y volviendo con Nico y Aihara las cuales seguían inclinadas a la espera del carruaje real. La líder de los bomberos no dejaba de mirar a la pobre como inquieta niña pelinaranja.

-¡Nico-san! El carruaje

-¡Ya sé, tonta!

De repente, la niña decidió lanzarse de lleno hacia donde estaba el carruaje rojo haciendo que literalmente todos los presentes quedaran en conmoción mientras que el equipo de seguridad rápidamente se desplegó hacia donde estaba el carruaje incluso Gorozaemon Kano se bajó de su elefante y alistó una naginata temiendo lo peor.

Mientras tanto Nico como si pudiera leer los intervalos de tiempo sujetó a la pequeña niña antes de que hiciera algo peor pero la pequeña en medio de llantos y gritos repetía sin cesar lo siguiente. -¡Por favor! ¡Por favor, princesa Yoshimune! ¡Salve a mi papi!

(...)

Mientras tanto, la joven rubia de ojos azules al ver la escena estaba con el ceño fruncido pero esbozando una sonrisa maliciosa mientras su enfoque principal era el carruaje rojo donde se hallaba Yoshimune.

-Demonios, si esa niñita no se hubiera metido... Yo, Inazuma Candy, habría asesinado a la princesita y sería la shogún y de esa manera toda esa maldita gente dejara de despreciarme- En ese momento varios efectivos de seguridad como miembros de la policía fueron hacia donde estaba la niña la cual era sujetada por Nico- La princesa puta puede esperar. Supongo que no es tarde para ir a jugar.

De repente, la joven desapareció como arte de magia.

(...)

Mientras tanto, el desfile fue detenido por la intromisión de una pequeña niña pelinaranja la cual estaba siendo sujetada por Nico junto con Aihara. La líder de los bomberos sostenía los brazos de la infanta que forcejeaba con tal de ir hacia el carruaje real. Varios efectivos de la policía rodeaban a las tres féminas temiendo un posible atentado contra la princesa.

-¡Ey, jovencita!

-¡Suélteme!- Decía la pequeña pelinaranja mientras derramaba lagrimas.

-¡No lo hagas pequeña! ¡Si te acercas, te matarán!- Decía la pelinegra que trataba infructuosamente de calmar a la entristecida niña que no paraba de pedir en auxilio a la princesa.

-¡Por favor, princesa Yoshimune! ¡Salve a mi papi, por favor!

-¡Chiyo, no lo hagas!- En eso llegó la gokenin rubia para saber la situación a lo que la niña al ver a Aihara se fue hacia ella para abrazarla.

-¡Yuzu-sama!

-Aihara, ¿Acaso conoces a esa niña?- Preguntó Nico a su amiga rubia.

-Sí- Asintió la gokenin- Ella es Chiyo, la hija del señor Izuya.

-¿Izuya? ¿Te refieres al dueño del pequeño supermercado?

-Sí.

En eso vino una joven pelinegra alta de cabellera blanca y ojos violetas rojizos quien jaló del brazo a la pequeña Chiyo y le propinó una patada que la mandó al suelo cosa que dejó en shock a los asistentes e incluso a Nico y Aihara. La líder de los bomberos Nikogumi ya comenzaba a enojarse ante ese horrible.

-¡Hija de puta, ¿Que te pasa?! ¡Es una niña pequeña!

La peliblanca dibujó una sonrisa de villana dando a entender que era una persona malvada.

-Pequeña insolente que no reverencia a la shogun- Dirigió su mano derecha para sacar la katana- Creo que te enseñaré modales al quitar tu asquerosa vida.

-¡Espera un momento, Zenigata!- Gritó Aihara que se le plantó frente a la policía- ¡Ni se te ocurra hacer esa barbaridad! Sólo es una niña.

-¡Aihara tiene razón!- Gritó la okashira- ¡Deja a la niña de una vez por todas o te la verás conmigo!

-Vaya, vaya, si son la gokenin y la sucia hikeshi- La mencionada como Zenigata no dejaba de sonreír maliciosamente mientras no dejaba de mirar en especial a la pequeña pelinegra- Ya era hora de que te encontrara, Nico Yazawa, hija de Ichiro y nieta de Tatsugoro. Has causado mucho alboroto con tus peleas y por lo tanto, yo, Ritsu Zenigata, policía de Minamimachi me encargaré de quitarte la vida y luego a la niña. Las dos son cómplices.

-¿Ah sí? Si tanto quieres enfrentarte conmigo haz lo que quieras pero deja a la niña en paz. Ella no ha hecho nada malo.

(...)

Dentro del carruaje estaba una joven vestida de yukata blanca pero su rostro estaba completamente encapuchado. Era la princesa Nikko Kishimoto ahora Reina de Edo bajo el nombre nobiliario de Yoshimune Tokugawa. Al ser menor de edad según la tradición debía permanecer encapuchada y no ser vista nunca ni siquiera en público hasta que cumpliera los 20 años que es la edad legal de mayoría de edad.

La princesa estaba acompañada de dos pequeños gatos, uno blanco de ojos azules y uno negro de ojos rojos. En la frente del par de mininos estaba una cruz ninja o shuriken y algunas rayas en todo su cuerpo como si fueran tigres. Eran las mascotas de la princesa, el felino blanco era un macho llamado Sukehachi y la hembra de color negro se llamaba Osono.

La princesa como los dos gatitos fueron a ver de reojo lo que pasaba afuera dando con que uno de los oficiales de la policía de Minamimachi (Región Sur de Edo City) estaba discutiendo con la líder de la compañía de bomberos Nikogumi y la gokenin Yuzu Aihara. Sus ojos rojos brillaron mientras su corazón comenzaba a latir con fuerza.

"Okashira..."

Una sonrisa se dibujó mientras veía a aquella mujer pequeña de estatura pero grande en coraje y valor. Aquella jovenzuela que la cuidó desde que era una bebé hasta que cumplió los cinco años. Desde los cinco años fue llevada por el hombre que la salvó de aquella cruel guerra donde sus padres perecieron, aquel hombre se llamaba Seiya y fue su maestro.

Fue llevada al Santuario de Athena para entrenar y ser fuerte llegando a convertirse en candidata a la Armadura de Pegaso con tan solo diez años pero su abuelo Ieyasu ordenó que regresara a Edo, en la provincia donde tuvo una educación personal hasta cumplir los quince años, de ahí su sabiduría. En todos esos años, Gorozaemon Kano nunca dejó de estar a su lado como apoyarla y reprenderla en cuando quisiere por lo que lo llamó cariñosamente tío Goroza.

Habían pasado diez años de no saber nada de Nico Yazawa y sus ocho amigas de Otonokizaka y nunca pensó por su mente que ahora su okashira, la que fue la madre que nunca tuvo ni conoció y que fue su inspiración para luchar por la justicia y proteger a los indefensos en su función como chica mágica, terminaría siendo la líder de una compañía de bomberos.

¿Que no su sueño era ser una idol? ¿Que cosas pasaron para que aquel sueño planteado nunca pudiera cumplirse?

Pero no importaba, Nico Yazawa, era ahora una hikeshi, una flor de Edo, una guerrera que luchaba contra el fuego dentro del mismo fuego, noble labor que nunca debía despreciarse y estaba ahí ante sus ojos defendiendo a una niña y dando frente ante una arrogante policía de Mimamachi.

"Nunca has cambiado, Okashira"

(...)

Volviendo con el desfile interrumpido, Nico estaba encarando a Zenigata mientras sonreía teniendo la katana en mano mientras que Yuzu Aihara, gokenin de profesión, estaba preparándose ante un posible altercado por parte de la malvada oficial de policía o doshin como se les llama en Edo.

-Aihara, no lo hagas.

-¡Pero Nico-san!

La pelinegra negó con la cabeza a su amiga rubia la cual guardó la katana entendiendo que eso era meramente un asunto de su nakama. La líder de los hikeshi se dio de espaldas frente a la doshin la cual se daba una pequeña complacía en quitarle la vida a alguien que era piedra en sus zapatos. La pelinegra se puso de espaldas y se sentó en el suelo cruzando los brazos y cerrando sus ojos esperando lo que tenía que pasar.

-Que fastidiosa eres, Zenigata. Vamos puta policía, ¿Que acaso dijiste que me matarías? Interesante, ¡Anda, hazlo, perra! Después de todo, toda mi vida siempre fui el saco de chistes y burlas de todos, por lo que mi vida jamás tuvo un sentido desde un comienzo. Pero perdónale la vida a esta niña.

-...

La gente estaba en completo silencio ante la valiente y temeraria actitud de la líder de bomberos que no titubeaba para nada a la espera de su final. Gorozaemon Kano se quedó en pausa al reconocer a aquella mujer, quizás no era aquella chiquilla con actitud pesada pero conservaba esa juventud ahora como si fuera una adolescente. El hombre aunque no lo quería admitir pero estaba conmovido por semejante actitud por parte de esa mujer que no estaba suplicando su vida o pidiendo nada a cambio de huír, por el contrario, estaba dispuesta a morir si era necesario y todo por un buen motivo.

-Ustedes, estúpidos policías sea de Minamimachi o de Kitamachi, no les importa a quien pisoteen mientras sea por la shogun, ¡Ja! Les doy permiso de matarme, ¡Vamos! ¡Y que sea con un solo corte! Si quieren cortarme la cabeza, mucho mejor.

Zenigata decidió entonces alzar el arma ante la consternación de la gente la cual estaba clamando por la vida de la temeraria líder que estaba tranquilamente esperando el final obvio a su intervención.

-Muy bien, líder de Nikogumi... ¡ESTE ES TU FÍN! ¡MUERE NICO YAZAWA!

-¡RITSU ZENIGATA!- Una voz comenzó a sonar desde los cielos haciendo que la mencionada detuviera su acción y comenzara e enojarse.

-¡¿QUÉ QUIERES IDIOTA?! ¡¿QUÉ ACASO NO VES QUE VOY A MATAR A ALGUIEN?!

-¡JAJAJAJAJA! ¡JAJAJAJAJA!

-Esa risa...- La oficial quedó muerta del miedo como si de repente esa misteriosa carcajada le fuera conocida- ¡No puede ser! ¡ES ESA MALDITA RAIJIN!

-¡¿RAIJIN?! ¡OH NO! ¡ES EL DEMONIO CANDY!

-¡EL DEMONIO CANDY! ¡CORRAN POR SUS VIDAS!

La gente que estaba presenciando el desfile hasta la policía que acordonaban el lugar comenzaron a huír despavoridamente causando alboroto como si de repente hubiera la calamidad del Apocalipsis pero el terror se acrecentó más cuando la estruendosa voz desde el cielo nuevamente se hizo escuchar comenzando por otra serie de risas.

-¡JAJAJAJAJA! EL CIELO BRILLA, LA TIERRA RUGE Y LA GENTE GRITA DE HORROR MI NOMBRE... SOY EL DEMONIO QUE HA VENIDO A APLICAR LA JUSTICIA... PERO NO CUALQUIER JUSTICIA... ¡LA JUSTICIA ELÉCTRICA! ¡YO SOY LA RONIN INAZUMA CANDY! ¡CHEST!

En eso una rafaga dorada aterrizó en medio de los efectivos de seguridad mientras éstos eran rodeados de electricidad y terminaban desmayados quedando solamente Zenigata, Goroza y su elefante, Nico, Aihara y la pequeña Chiyo que estaba abrazada de la gokenin.

-Mierda... Creo que Mei va a matarme- La rubia alzó a la pequeña que cerraba los ojos y se abrazaba muy fuerte contra el pecho de la gokenin.

La doshin estaba muerta del miedo mientras que Goroza y Nico solamente estaban sin habla ante la presencia de una joven rubia de ojos azules y listones rojos como si fueran cuernos y por supuesto un despliegue de corriente electrica proveniente de su cuerpo. Era la chica rubia que estaba escondida en medio del desfile y supuestamente iba a matar a la princesa Yoshimune según ella para tomar el trono y hacer que Edo la dejara de despreciar.

-Inazuma Candy...- Murmuró Goroza el cual estaba en shock ante la presencia de la joven rubia.

La rajin comenzó a caminar lentamente hasta quedar frente a frente con una aterrada Zenigata.

-¿R-Realmente eres tú? ¿E-Eres tú, Inazuma Candy?- Preguntó la oficial con una voz temblorosa ante los brillantes azules de la ronin

-Sí, soy Inazuma Candy, el demonio dorado de Edo que ha surgido por culpa del odio sin razón por parte de su horrible gente. Ha pasado mucho tiempo en no vernos, Zenigata-chan... Dime, ¿Por qué motivo, razón, causa o circunstancia tratabas de matar a la hija de Jihei Izuya? ¿Acaso esa niña hizo un crimen? ¿Hm?

La peliplata estando muerta del miedo dirigió su mano hacia la katana, ya tenía en el pasado muchisimos asuntos con la ronin rubia y en todas esas terminaron en desastrosas derrotas.

-¿Q-que no es obvio? Esa niña no se reverenció ante la shogun y...

-No me digas, la líder de los bomberos y la niña trataban de hacer un atentado hacia la princesita, ¿O me equivoco?- Una vez más comenzó a reírse- ¡Jajajajaja! Esa es la mayor tontería que he escuchado en mi jodida vida. Miráte, hace unos momentos estabas contenta de la vida al querer matar a Nikogoro y ahora ante mí pareces ser una rata miedosa. Personas como tú que piensan que por estar arriba de los demás y empezar a hacer lo que quieran no son personas cualificadas para juzgar y hacer la ley. Son peor que la basura.

-¡Eres una insolente, maldita raijin!- Exclamó la doshin mientras desenvainaba su katana con tal de matar a su oponente la cual solamente desapareció como por arte de magia- ¿Q-que pasó? ¿E-en dónde está?

-Aquí estoy- La ronin estaba detrás de la oficial la cual se volteó y...

Goroza, Nico y Aihara quedaron con cara de WTF al ver que Candy estaba de espaldas frente a Zenigata, inclinada y doblando las rodillas mientras meneaba el trasero que estaba pegado a la pelvis de la peliplata la cual estaba con unas rayas negras sobre su rostro, la raijin comenzó a empujar su culo contra las caderas de la oficial mientras estaba cantando esta canción, cada empuje era cada palabra.

-¡Métela, Métela, Métela, Métela, Métela, Métela, Métela, Métela! ¡Sácala, Sácala, Sácala, Sácala, Sácala, Sácala, Sácala, Sácala!

Mientras eso pasaba los tres presentes comenzaron a reírse a carcajadas al ver como esa extraña chica rubia hacía ver a Zenigata en un completo ridículo, la pobre peliplata no soportando esa humillación le propinó un golpe de katana al culo apartando a la rubia haciendo que el silencio se apoderara de la escena.

-¡Eres una degenerada!- Le reclamó la doshin estando enojada al estilo anime.

La raijin solo se encogió de hombros y siguió estando de pie mientras que la oficial alistó su katana con tal de darle muerte segura a esa niña de mala educación. Candy preparó magia para crear lo que podría ser una especie de martillo de color rojo y mango amarillo, cosa que extrañó a los tres presentes. La rubia levantó el arma apuntando al cielo, cosa que dejó anonadada a Zenigata.

-¿Qué crees que estás haciendo, raijin?

-He pensado mucho en cómo tratar de vencerte y según mis cálculos solo usaré mi Chipote Chillón

-¿Chipote Chillón? ¿Acaso me vas a vencer con un simple martillo?- La pobre sentía como un tic le afectaba el ojo izquierdo

-Así es, es un martillo, un martillo mágico. Si uso eso, lograré la victoria y de ser posible, más tarde con la vida de la shogún y el gobierno de Edo.

-Maldita insolente...- Murmuró enojado Goroza mientras apretaba su naginata.

-¿Qué? ¿En serio?- La oficial con burla a su oponente- Jajaja, ¿No crees que estás exagerando un poco? Eso de vencerme con un tonto martillo es una completa tontería

-¿Ah no? Hasta las cosas que son tomadas de insignificantes pueden ser las cosas más útiles. Es por eso que nunca uso una tonta katana ya que solamente se usan para cortar y derramar sangre. Yo odio eso.

-Si así son las cosas, entonces pelearemos una vez más. Esta vez yo ganaré definitivamente, raijin.

-Como gustes...

Zenigata decidió estar en posición de guardia mientras que Candy mantenía la suya con el martillo en su mano derecha. La peliplata estaba en posición shinai, katana alistada al hacia el frente dando un paso de pie derecho. La joven caminó atrás por la izquierda mientras que la rubia estaba ahí con su martillo alistado.

Los tres presentes estaban expectantes para saber quién de las dos daría la primera estocada, Zenigata caminó de un lado a otro intentando calcularle por donde iba a golpear mientras que Candy caminaba tranquilamente como si nada. La peliplata ahora estaba ante la rubia, levantó su katana e intentó encestarle de manera fija pero la ronin esquivó yéndose a la derecha y en eso le propinó un golpe en la cabeza a la doshin que cayó al suelo y con un chichón en la cabeza.

-¡YA BASTA!

-¡¿EEEHHH?!

Los presentes quedaron en silencio cuando de pronto la puerta del carruaje rojo comenzó a abrirse dando con una joven encapuchada de blanco y ojos escarlatas y una yukata rosada de decorados blancos y un cinturón rojo sobre las caderas. De los cinco presentes, Nico fue la primera en hincarse de rodillas ante su princesa seguida de Goroza, Aihara y Zenigata pero Candy no hizo la acostumbrada genuflexión.

-¡MI SEÑORA!

La joven monarca caminaba lentamente con la gracia de un dios estando a unos pasos de los cinco restantes estando frente a la líder de los bomberos la cual con solo sentir esa cálida presencia sabía que esa princesa encapuchada era aquella dulce niña que crió con esmero y dedicación.

-Se supone que es hoy es un día especial y que no habría sangre derramada pero parece que eso poco les importa. Zenigata Ritsu de Minamimachi, lo que tratabas de hacer con la niña es imperdonable como juzgar indebidamente a la líder de los bomberos.

-Mi señora, yo solo trataba de cumplir la ley.

-La ley no consiste en acabar y juzgar a la gente por mero gusto. Como dijo Inazuma Candy, personas así no merecen ser representantes de la ley. Estás despedida.

-¡Pero mi señora!

-¡No quiero oír reclamaciones!- Los ojos rojos de la princesa aterrorizaban a la oficial la cual solamente enmudeció ante la orden recibida. La ahora reina de Edo se dirigió hacia donde estaba la okashira que seguía arrodillada devotamente.

-Nico Yazawa, líder de la compañía de bomberos. Tú te encargarás de cuidar a la pequeña Chiyo Izuya, ¿De acuerdo?

La pelinegra alzó la mirada hasta que sus ojos derramaron lagrimas, su pequeña niña ahora ya había crecido y ya era la Reina de estas tierras. Tan pronto como la miró, bajó rápidamente su rostro mientras pequeñas gotas caían al suelo.

-Si. ¡Mi señora!- Dijo en voz ahogada

La joven princesa ahora se dirigió hacia Aihara que estaba arrodillada.

-Yuzu Aihara, de rango gokenin. Tú también cuidarás a la niña.

-Como ordene, mi señora.- Exclamó la rubia ante la expresa orden.

-Muy bien, es hora de caminar- En eso la joven princesa dio unos pasos hasta quedarse de espaldas con Candy.

Ninguna de las dos jóvenes se miraba entre pero se sentía un extraño aire de que habría un enfrentamiento quizás en un futuro.

-Inazuma Candy, lo que hiciste fue algo digno.

-Reina Tokugawa Yoshimune, más vale que su gobierno no sea más que palabras.

-Para eso vine a Edo, a gobernar como se debe. Nos vemos luego, Inazuma-san.

-Yo igualmente.

La princesa decidió ir a caminar tranquilamente pero en ese instante Goroza la alcanzó en medio de reclamaciones.

-¡Ni se atreva a ir sola, princesa Nikko! ¡Yo Gorozaemon Kano, como los demás miembros de la procesión debemos estar dispuestos a llevarla al castillo!

-¡Princesa! ¡La llevaremos al castillo cueste lo que cueste!

-Vamos, no te enojes tío Goroza. ¿Acaso no sabes que dar una larga caminata ayuda a relajarse del estrés?

-¡Pero Princesa Nikko!

-Pero nada. Quiero ir a caminar hacia el castillo. Los esperaré para ese entonces.- Y tal como lo dijo, la joven princesa decidió caminar por sí misma hacia el castillo mientras el ahora asesor estaba refunfuñando.

-Desde que esa mujer, Yazawa Nico la crió, la princesa Nikko se comporta de manera muy rara y encima ese tal Seiya le metió ideas en la cabeza. Sabía yo que ese pagano era una muy mala influencia para la princesa pero que va, nadie me caso como siempre.- Y acto seguido el hombre se fue con un puchero de enojo seguido de los efectivos mientras solamente estaban Nico, Aihara y Candy hasta que la raijin se fue sin decir nada lo mismo que Zenigata que bajó la cabeza por la vergüenza.

Solamente las dos chicas que se les encomendó la misión estaban en la desierta calle junto con la niña que estaba durmiendo en el seno de la gokenin rubia mientras que la okashira estaba de pie mientras sus ojos carmines brillaban de total determinación mientras su cabello se movía con el viento.

Mientras tanto a la lejanía, estaban dos personas quienes miraban todos los sucesos luego de que la pequeña Chiyo había interrumpido el desfile. Una de ellas era una persona bajita de estatura y otra era muy alta. En eso uno de los misteriosos personajes dio un sonoro silbido hacia Aihara la cual escuchó el fuerte sonido a lo que dejó a la pequeña pelinaranja en los brazos de Nico.

-Nico-san, cuida mientras tanto de Chiyo, por favor.

-¿A dónde vas, Aihara? ¿No me digas que son Harumin y Matsuri?

-Sí son ellas, pero no te preocupes, no voy a demorar mucho. Si gustes iré a la estación esta noche y hablemos.

-De acuerdo, nos vemos Aihara.

Las mujeres se despidieron a lo que ahora la niña Chiyo Izuya estaría viviendo temporalmente en la estación de bomberos Megumi y Yuzu ya estaba reunida con las dos misteriosas personas que la habían llamado hace un momento. Pero no contaban algo y es que en una de tantas casas, en el techo estaban los dos gatos de la princesa Nikko, Sukehachi y Osono los cuales desaparecieron del lugar como arte de magia luego de presenciar los hechos.

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Finalmente luego de una gran caminata, la princesa Yoshimune finalmente llegó al Castillo Edo el cual estaba manchado de garabatos y en algunos de ellos estaba la firma de Inazuma Candy. El señor Gorozaemon Kano en menos de nada comenzó a pegar el grito en el cielo al ver que el castillo fuera profanado de esa manera a lo que ordenó a todo el personal que hiciera un riguroso aseo.

Pero ignoraba que la princesa se aprovechó para ir a la ciudad para ir a una tienda cercana donde junto con sus gatos Sukehachi y Osono compró lo que le gusta: La edición de la semana de las Shonen Jump, Shonen Magazine y Shonen Sunday las gustaba leer mucho y fue a un arcade para probar unos juegos y hizo otras cosas hasta las cinco de la tarde a lo que usando su magia se teletranportó al castillo donde ya la estaba esperando su tutor Goroza para la gran cena hecha por motivo de su coronación.

Al día siguiente, Nikko Kishimoto, ahora la Reina Yoshimune fue coronada como la Reina de Edo y como estipulaban las tradiciones, desde el día de hoy hasta su abdicación o muerte, una nueva era llegaría a Edo: La era Heiwa o de la paz.

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Primer día de gobierno de Yoshimune, en horas de la tarde

Yoshimune estaba en el jardín del castillo, sentada en una silla de playa y con un ancho paraguas encima de ella. leyendo sus mangas favoritos cuando de repente estaban sus dos gatos mascotas, Sukehachi y Osono los cuales se acomodaron en la silla cercana a donde estaba la princesa pelirrosa.

-Sukehachi y Osono, ¿Que novedades me traen?

En eso los dos gatos se pusieron a maullar mientras la princesa seguía leyendo su manga favorito mientras esbozaba una sonrisa hasta que finalmente terminó de leer su manga dejándolo en una pequeña mesita.

-Ya veo, ¿Entonces esa niña que interrumpió el desfile tratando de ir hacia el carruaje, es la hija de Jihei Izuya, el dueño del pequeño supermercado Izuya?

-Sí, mi señora.- Habló de repente el gato blanco llamado Sukehachi- El nombre de la pequeña es Chiyo y tiene seis años.

-Su padre, Jihei, es considerado el autor de los tres incendios que hubieron hace menos de un mes, en los cuales se quemaron otros tres establecimientos contando uno de aceite y dos supermercados más- Ahora habló la gata negra llamada Osono- Está preso en la oficina del bugyo de Minamimachi.

(Bugyo: traducido comúnmente como "comisionado", "magistrado" o "gobernador" era un título asignado a oficiales gubernamentales en el Japón feudal. En este caso se refiere como "Magistrado del Sur o de Minamimachi)

-¿Kotori Minami?

-Su majestad, me refiero a la región Sur de Edo City.

-Ah, ya veo.- Rió la pelirrosa- Lo siento chicos, es que de alguna manera se me vino la mente cuando era niña y convivía mucho con las nueve musas de Otonokizaka en Nihon. Entonces Osono, ¿Dices que Jihei Izuya está preso en la comisaría de Minamimachi?

-Sí, su majestad.

-Entiendo, he escuchado rumores al respecto. Se dice que planeaba subir el precio de algunos productos sobretodo el del aceite y los incendió.

-Así es.- Asintió la gatita negra- Aproximadamente 5 establecimientos comerciales se quemaron en estos incendios. Las llamas consumieron más de 10 viviendas y 25 personas murieron calcinadas y sin contar a un buen número de personas damnificadas. De hecho en esos incendios surgieron un alarmante número de demonios de fuego a lo que los bomberos les dieron batalla.

-Los que la tuvieron muy difícil fueron los bomberos de la compañía Nikogumi ya que se enfrentaron con buena parte de esos demonios y los derrotaron a muy duras penas- Habló el gato blanco de ojos azules.

La princesa Yoshimune miraba al vacío mientras miraba los pastizales del jardín.

-Jihei Izuya... Tres incendios y demonios de fuego- En eso fue a la pequeña mesa dando con un sobre cerca de las revistas que compró. Era el sobre que tenía la niña en el desfile. Tan pronto como lo sacó, lo abrió y comenzó a leer mentalmente el manuscrito

-¿Su majestad?

-Con un antecedente así, se comprende su captura y su sentencia de muerte. Entonces, ¿por qué apelar a mi directamente?

-Su hija Chiyo desea reclamar la inocencia de su padre- Dijo Osono.

-¿Inocencia?- De repente, Yoshimune se quedó en silencio y comenzó a recordar cuando la pequeña Chiyo interrumpió el desfile yéndose hacia el carruaje real

"¡Por favor, princesa Yoshimune! ¡Salve a mi papi!"

-Chiyo Izuya... Esa carta y sus palabras escritas en ella- Cerró el sobre y lo mantuvo entre sus manos- Dudo que una niña arriesgara su vida por un reclamo sin fundamento. Siento que debo ayudarla al respecto.