En un bar del barrio Megumi, región Sur de Edo City
Nico Yazawa, la okashira como líder de los bomberos Nikogumi, luego de un arduo día de trabajos lidiando lo mismo de siempre se fue a su bar favorito a beber, de hecho, siempre iba al bar Izaya luego de alguna fuerte discusión sea con sus hombres o con sus hermanos o hasta con su tía Satou. Pero en esta ocasión fue luego de que se encontrara con alguien que no le era de su agrado desde siempre en Edo y le terminó golpeando en la cara.
La jefe de los hikeshi ahora estaba sentada en uno de tantos comensales del establecimiento el cual estaba abarrotado de gente, la música estaba en alto volumen y en la televisión estaban dando el noticiero nocturno, el televisor era una de esas pantallas planas de plasma de gran tamaño y estaba colgada en la pared dando una vista panorámica.
La bombero al ver lo grande y lleno del lugar vio a una figura conocida en ese lugar, era otra persona con quien compartía una gran amistad en Edo junto con otras amistades.
-¡Oe, Chisato!
-¡Hola Doña Nico!
-¡Ya sabes lo que quiero! ¡Lo de siempre!
-¡Llega justo a tiempo!
En eso la joven le dejó a su mesa unos tres jarrones de sake y uno de esos platillos pequeños.
La joven a quien conocía desde hace pocos años pero con quien mantenía una amistad de toda la vida, era una joven de entre 17 y 20 años, alta de estatura, fornida pero de una apariencia bastante adorable, cabello rubio medio largo y ojos rojos. Por lo general, usaba una cinta roja, atada en un lazo en el lado izquierdo de su cabello.
Por lo general, la chica llamada Chisato era la mesera alegre del bar pero cuando se trataba de una pelea que era el pan de todos los días en ese tipo de establecimientos demostraba ser una gran luchadora y peleadora que no dudaba en batirse a putazos contra cualquiera que le sacara del quicio a la jefe de los bomberos, hacía pocos años que se conocieron y fue de esa manera y desde entonces Chisato demostró ser una amiga inseparable en grandes peleas y para nada mal.
Pero ahora es una noche que se supone que es diferente de lo habitual, lleno de gente pero estaba ahora en su mesa favorita, con su bebida favorita pasando de lo lindo de la noche, ¿Que saldría muy mal? Estaba bebiendo en celebración por haberse encontrado con esa persona despreciable que desde siempre era un mal en su vida y ni que decir de esa otra persona pero sería un costal de otra lona.
La pequeña líder de los hikeshi sirvió el licor en su platillo pero debía darse el blindis.
-Brindo por dos cosas... Por mi pequeña Princesa que ahora es la shogún y por esa puta de mierda... ¡Que esa y la otra que se pudran en el infierno! ¡Salud!- Acto seguido, se tomó el primer trago de la noche de un solo golpe mientras que parte del liquido se le escurría sobre el mentón y cuello mojando de licor sus ropas negras.
Sentía como el éter de ese trago llegaba por todo como el combustible para seguir afrontando la vida que llevaba desde que llegó a Edo desde hace un lustro, en el pasado odiaba eso pero ahora era lo más común que le gustaba aparte de las peleas que tenía y ganaba... Y los incendios e infinidades de vidas que salvaba junto a su escuadrón de leales hombres.
Ahora es una noche que se supone que es tranquila y nada debía salir mal, ¿Verdad?
Las probabilidades de eso eran demasiado altas pero esta noche era diferente, así mejor disfrutar del licor luego de las arduas vicisitudes de la vida por lo que nada de peleas y mucho trago.
(...)
Ya se había bebido toda la primera jarra por lo iba por la siguiente y por supuesto ya estaba comenzando a sentir los efectos secundarios que en algún momento pondrían a relucir la bestia que despertaría en cualquier momento. Ya servido el primer trago luego de abrir la segunda jarra, comenzaba a escuchar una conversación de varios tipos que estaban en la mesa cercana a donde estaba ella.
Eran un grupo de varios tipos los cuales estaban conversando sobre algo que tocó en una fibra muy sensible de la pequeña líder de los bomberos de barrio.
-La reina Yoshimune, ¿No?
-Exacto, dicen que ella es hija del difunto príncipe Iemitsu y que es rebelde como él.
-Entonces esos rumores son ciertos, su madre, la difunta señora Ietsuna, era sirvienta del clan Kishimoto.
-Así es
-¡Ahora resulta que la hija de una simple sirvienta encargada de los baños de alguna forma es la nueva shogún! Si que este mundo es divertido.
-Ojalá solo fuera interesante. Así sería un poco mejor.
-Imposible. Esa mocosa no tiene estudios y es demasiado joven. Ahora que es la shogún está destinada a caer.
-Nah, no lo creo
-Es obvio es que sí, mi paisano. ¿Acaso no sabes que aparte de ser nuestra reina es una estúpida chica mágica?
-¡¿Qué?! ¿En serio? ¿Una sucia mahou shoujo gobernando este país? ¡Eso si es jodidamente bueno!
-Al menos hay que agradecer que no es una puta idol o de lo contrario ya nos estaríamos yendo a la mierda.
Luego de eso, los sujetos que eran uno o cuatro se disponían a hablar acerca de Yoshimune hasta llegaron a un punto donde nuevamente colmaron la paciencia de la pequeña jefe hasta que finalmente despertaron la bestia que habitaba en ella y estaba durmiendo luego de una semana ya que como siempre tuvo roces con alguien y terminaron a los golpes para luego ir a la comisaría estando un día entero en prisión.
En eso la joven pelinegra se levantó de su asiento y caminó hacia donde estaban los hombres los cuales estallaron en risas hasta que quedaron en silencio cuando vieron que alguien de la nada se les sentó en una silla luego de que empujara a uno de los tipos el cual uno de los más fornidos.
-¡Oye! ¡Repite eso, infeliz!
-¿Qué crees que haces Nikogoro?
No era de sorprender que era la persona que se entrometió donde no le importa era la persona más fuerte del barrio, de hecho, de entre los peleadores y buscapleítos de Edo City, Nico Yazawa o Nikogoro como se le conoce por su carácter duro e irascible, era una de las personas más fuertes de toda la región Minamimachi, un primer paso para llegar a ser la número uno de toda la ciudad.
-¿Pues que crees idiota? Escuché lo que ustedes parloteaban y no me gustó para nada lo que dijeron de Kishimoto Nikko-sama. Quizá es cierto que la reina Yoshimune no tiene estudios y nació humilde, pero ¡Justo eso será una shogún sin igual! ¿Entendieron?
No contaba que tres personas estaban ahí presenciando aquella discusión, la mesera Chisato que estaba a varias mesas estaba notando como su vieja amiga estaba discutiendo con uno grupo de sujetos, luego estaba una persona que estaba sentada en la mesa mientras veía su celular al tiempo que escuchaba algo en sus audífonos. Y por última, una figura siniestra que estaba en un lugar recóndito del bar mientras estaba jugando con una taza en donde se ponen los palillos.
-Genial, justamente cuando se estaba poniendo feo apareces tú, nieta de Tatsugoro.
Los hombres miraban con clarísimo mal humor a la pequeña pelinegra que tampoco no se dejaba amedrentar por esos malditos sujetos, uno de ellos tenía una katana y si asi fuera mataría a la líder de los hikeshi por lo que sería una hazaña asesinar a la más fuerte del distrito.
-Nikogoro, ¿Acaso estás mal de la cabeza?
La mencionada sonrió de manera maliciosa, ya comenzaba a emocionarse.
-Hmp. ¿Me llamas loca, infeliz? Escúchenme bola de bastardos, ¡No vuelvan a hablar mal de la reina Yoshimune o lo pagarán caro! ¿Entendieron?
Uno de los tipos intervino para apaciguar las cosas.
-Vamos, Nikogoro, no te pongas así por esa niña estúpida.
-¡¿NIÑA ESTÚPIDA?! ¡¿DIJISTE NIÑA ESTÚPIDA?!
Todo el lugar quedó en silencio rotundo mientras las miradas estaban clavadas sobre la pequeña pelinegra la cual estaba mirando al tipo que intervino en vano el cual se ganó un puñetazo tan potente que se le enterró en el rostro al pobre infortunado hasta mandarlo hacia la pared quedando su cabeza clavada en él.
Los demás sujetos entraron en pánico pero no debían dejarse humillarse por una insignificante enana. Nico se quitó su saco negro revelando que usaba una playera negra y un hakama (Pantalón japonés) negro con un cinturón blanco amarrado sobre su cintura.
-¡Desgraciada!- El sujeto que tenía la katana saltó al ataque e iba a encestarle un golpe a la cabeza pero la pequeña peleadora no era tan ingenua pues desde los 17 años estaba en el mundillo de las peleas callejeras a lo que detuvo con la dos el filo de la katana.
El espadachín quedó desconcertado al ver que la líder del Nikogumi siendo tan pequeña fue capaz de romper el filo de su arma blanca y en eso una ráfaga roja le impactó en el rostro haciéndolo chocar contra la pared quedándose inconsciente en el proceso. Ahora solo quedaban dos.
-Chisato...
-Perdón pero no podía evitar hacer algo contra esos malnacidos.
-No eres la única, Nishikigi- En eso una joven pelirrosa bajita de ojos azules y vestida de delincuente estudiantil y con audifonos sobre el cuello estaba en medio de ambas féminas
-Matsu...- Murmuró la líder de los hikeshi al ver que otra gran amistad en esta ciudad hizo su acto de presencia.
-¡Sea quien seas, mocosa, te daré una lección!- Ahora fue uno de los sujetos que fue hacia la pelirrosa pero de repente la joven desapareció ante la vista del sujeto- ¡¿Qué?! ¿Donde está esa niña?
-Aquí estoy
-¿Eh?
La pelirrosa apareció detrás del sujeto y le propinó una patada hacia la nuca que lo mandó a volar hacia uno de los comensales del bar y destrozándolo en el proceso. Algunos de los presentes huyeron de miedo al ver que una vez más el bar Izaya era nuevamente un campo de batalla.
-¡Muere bastarda!- El otro tipo se iba a lanzar hacia una de las tres jóvenes pero de repente una rubia se le metió en medio haciendo horrorizar al pobre infortunado- ¡OH NO! ¡LA DEMONIO CANDY!
-Así es, soy yo...- En eso la rubia de listones rojos le encestó una serie de puñetazos contra el cuerpo del hombre mandándolo a volar pero ahora hacia la ventana rompiéndola en el proceso.
-¡OH NO! ¡ES EL DEMONIO CANDY! ¡TODOS CORRAN POR SUS VIDAS!
Los que quedaron en el bar huyeron despavoridos al ver que aquella chica raijin, la que dio pelea contra la oficial Zenigata con un simple martillo estaba haciendo su acto de presencia mientras que los que quedaban en el bar estaban preparados mientras desenvainaban cuchillos, otros tenían bastones, bates y demás elementos que creían convenientes para matar a esas cuatro niñas.
Nico se puso al frente mientras crujía sus puños.
-Muy bien caballeros, ahora verán como me pongo.
.
.
.
Palacio real de Edo, en el comedor real.
En el comedor real estaban servidos toda variedad de platillos y alimentos en la mesa mientras que la princesa Yoshimune junto con su tutor Goroza y sus dos gatitos Sukehachi y Osono estaban con gotas de sudor en sus cabezas sobretodo la Reina de cabello rosa la cual tenía un cuadro negro a su alrededor.
Mientras tanto los chefs del palacio estaban expectantes por la opinión de la princesa.
-¿No es de su agrado, mi señora?
La princesa no podía evitarse rascarse la cabeza mientras veía todos los alimentos servidos, aquello era un festival gastronómico donde hasta el más infortunado no podía resistirse. Cerdo, faisán, jamón, frutas, panes, pastel, un sin fín de alimentos pero la ahora mandataria de Edo no quería hacer quedar mal a sus cocineros.
-No, no- Negó con la cabeza- No es que no me guste. Son muchas entradas
-¿Disculpe?- Preguntó extrañado uno de los cocineros
-No sé como lo tomarán ustedes pero he decidido que desde mañana tendré dos comidas al día y una sola entrada, ¿Hay alguno inconforme con lo que les digo?- Declaró la joven reina a lo que los cocineros se inclinaron en señal de reverencia y aceptación hacia su gobernante.
-¡Para nada, mi señora!
-Sus palabras son ordenes, su majestad.
-Pero como no sería justo desperdiciar todo lo que me han servido para mí, quiero invitar a los gatos mágicos del castillo para que puedan ir a cenar conmigo
-¡Pero Princesa Nikko!- Comenzó a reclamar el señor Gorozaemon a su protegida pero ésta con una cálida y humilde sonrisa simplemente le dijo
-Pero nada, tío Goroza. No quiero hacer que el esfuerzo de los cocineros quede en vano.
El gato blanco Sukehachi saltó del hombro de Yoshimune y comenzó a maullar haciendo que un grupo de gatos de diferentes gatos de diferentes tamaños y razas los cuales llegaron hasta la mesa frente a la comida servida en todo su esplendor. Al sentarse los gatos entraron en sus formas humanas dando a entender que eran ancianos, hombres, mujeres y niños que servían como nekomatas en el castillo.
En eso, un niño pequeño preguntó hacia la ahora mandataria del reino mientras se estaba llevándose una gran impresión ante lo que estaba ante la gran mesa.
-¡Cielos! ¡Es maravilloso! Princesa Nikko...
-No, hijito- Intervino una mujer que negaba con la cabeza, posiblemente su madre- Ahora es la Reina Yoshimune
-No se molesten como deban llamarme, sea Nikko o sea Yoshimune, sea la princesa o la shogún, yo soy la misma.
-¡Pero princesa Nikko!
-Pero nada, Tío Goroza- Nuevamente calló a su tutor- Dime, pequeño, ¿Que ibas a decirme?
El pequeño niño con algo de pena (Teniendo en cuenta que la princesa era hermosa y tenía quince años) preguntó.
-Princesa Nikko, ¿Todos nosotros... vamos a comernos todo esto?
-Así es, es una comida para todos ustedes. Esto es un premio por su servicio y lealtad que le han tenido a mi abuelo y esa es una de las primera cosas que haré durante mi gobierno.
-Vaya, nunca había visto tanta comida en mi vida- Decía uno de los recién sentados- Se ve deliciosa.
-No se preocupen, disfruten de todo lo que quieran o pueden llevarse cualquiera de estos alimentos a sus hogares- La pelirrosa mostraba esa cálida y brillante sonrisa que se le caracterizaba- Si tienen mucha hambre, entonces coman todo lo que gusten, no se detengan
-¡Princesa Nikko! ¡Muchas gracias por todo!- Exclamó uno de los gatos mágicos- ¡Usted como su difunto padre tienen un corazón de oro!
-¿Mi padre?
-El príncipe Iemitsu era igual que usted. Le importaban todos los que quería que él mismo.
-Ya veo...- La persona quedó extrañada ante la declarativa de uno de sus siervos, de hecho, jamás pensó por su mente que su difunto padre era una persona que también se preocupaba y ayudaba a los demás.
Mientras tanto Gorozaemon estaba en silencio observando a la joven señora mientras sonreía viendo como los que eran muy leales ahora a ella disfrutaban de una recompensa por sus labores como esfuerzo.
"Sí, en definitiva se parece al difunto señor Iemitsu"
.
.
.
En uno de los tantos pasillos del castillo
La princesa Yoshimune ahora estaba en su pijama el cual era de civil y no tradicional, era un pijama conjunto de color rosa que consistía en una chamarra con orejas de conejito, pantaloneta y medias hasta el muslo. La joven veía en uno de los pasillos del castillo dando con una gran vista panorámica de la ciudad y por supuesto, el cielo estrellado. Miraba con especial atención a un curioso conjunto de ellas que formaban a un corcel alado.
"Maestro Seiya... Me pregunto como estará él"
-Princesa Nikko...- Era Gorozaemon en su reluciente traje de mayordomo y con su característico sombrero de copa- Lo que hizo antes con los gatos mágicos y la cena, esto, fue realmente digno de un shogún. Este hombre está muy feliz, mi señora.
La joven se volteó para ver a su querido tutor como asistente y asesor.
-Tío Goroza, ¿En verdad piensas eso?
El hombre se quitó su sombrero dando con un peinado de cabellos elevados muy al estilo Vegeta y unas patillas enrolladas y como no olvidar su pequeño bigote.
-Yo, Gorozaemon Kano, me hice cargo de usted desde que era una bebé, la princesa Ietsuna no podía tener hijos pero al verla la adoptó y el señor Iemitsu la amó más que nadie aunque luego vino Orochi y la guerra y la ayuda que tuvimos de la diosa Athena en la que los príncipes herederos perecieron y para protegerla fue criada por esa humana llamada Nico Yazawa.
-...
-Usted, princesa Nikko, demostró ser alegre como indomable de la vida que le causó tantas penurias a este humilde servidor, ha llegado hasta aquí como la nueva shogún. Jamás olvidaré cuando la acompañé en su entrenamiento en Grecia, no hubo un momento donde no dejaba de estar inquieta y siempre le gustaba practicar golpeando piedras y toda clase de todas aparte de que gustaba pasar tiempo con el Lord Seiya.- En eso derramó unas lagrimas pero de esas graciosas al casi estilo anime- ¡Princesa Nikko! ¡Usted trae lágrimas a mis ojos, como puede ver!
En eso la joven princesa se acercó a su fiel mayordomo para luego abrazarlo de una manera tierna y conmovedora, haciendo que el hombre se sonrojara pero afianzó más el abrazo mientras gritaba en alto.
-¡PRINCESA NIKKO!
-Jajaja, no llores, tío Goroza.- Ya terminado el abrazo, la joven se separó mientras el leal mayordomo se limpiaba las lagrimas con un pañuelo- Agradezco tus palabras pero...
-¿Pero qué?
-No tengo intención de ser tan bien portada.
-¡¿QUÉ?!- El siempre leal como estricto Goroza estaba con cara de WTF y luego hacía un bufido gracioso de enfado- ¿Qué planea, Princesa Nikko? Le consentiré que arme un poco de alboroto, pero...
Se comenzó una discusión donde ambos salían enojados y enfadados al estilo anime.
-¡Princesa Nikko, no debe hacer nada que ponga en peligro la identidad del shogún!
-¡No me interesa eso!- Contraatacó la pelirrosa- ¡Si solo pienso en mi seguridad, no lograré nada! ¡El hecho de que yo sea ahora la reina no quiera decir que me defienda yo sola! ¡Comprende, estúpido tío Goroza!- Se cruzó de brazos e hizo un "Hmp" mientras le daba la espalda a un Gorozaemon próximo a perder los estribos.
-Entiendo como se siente pero su señoría tiene a su disposición cientos, miles… No, decenas de miles de hombres a su servicio. Y si esa gente no es de su agrado, ¿no estaban también esos dos, Sukehachi y Osono? Son también gatos mágicos y estuvieron con usted toda su vida y los considera sus mejores amigos.
La joven princesa soltó un pesado suspiro.
-Lo sé pero desde lo del desfile, esa niña con la carta y la reunión de esta mañana con el consejo me está dejando preocupada.
-¿Preocupada?
-Tío Goroza, escuchaste lo que dijo el bugyo de Minamimachi, ¿No?
(...)
FLASHBACK 1
-Por cierto, Matsuno-san...
-¿Sí, mi señora?
-¿Qué hay de la capital? ¿Cómo marcha la vida para los ciudadanos?
-Reina Yoshimune, gracias al poder de su majestad el viejo señor Ieyasu, viven en verdadera paz y tranquilidad
-Paz y tranquilidad, ¿Está usted seguro, Matsuno-san?
-Sí, mi señora.- Reafirmó su respuesta el malvado magistrado
-Ok... Tadasuke...
-¿Mi señora?
-Tadasuke, ¿Opinas lo mismo que Matsuno?
-Su real majestad, con todo respeto, difiero un poco.
Eso hizo que el pelinaranjo de gafas quien seguía en posición de reverencia quedara en shock.
-Adelante, habla.
-Si, mi señora.- Asintió la peliazul de gafas- Actualmente, los únicos satisfechos en la capital son los dueños de grandes tiendas y los prestamistas, nada más. Samurais, plebeyos, campesinos de los pueblos cercanos, todos viven en extrema pobreza, sus voces ruegan por clemencia, sin descanso y con verdadero ardor.
FIN FLASHBACK
(...)
-La respuesta de Tadasuke me hizo pensar en algo y es que ese bugyo está mintiendo. ¿Crees que escuchar a Matsuno basta para conocer Edo? ¿Para conocer al país? Eso es lo que me deja preocupada y por lo tanto quiero hacer algo al respecto. Eso es lo que siento.
-Princesa Nikko...
-Ayudar a los débiles y hacer la justicia por ellos. Ese es mi camino de chica mágica.
-Princesa Nikko, sé que desde que vino a estudiar desde el Santuario hasta Wakayama, usted aprovechaba para huir cada noche a Nihon para ayudar a las personas y combatir a toda clase de monstruos y demonios bajo la identidad de Mirakurun. ¿No me diga que piensa usted volverá a esas mañas ahora recorriendo usted misma Edo City?
La pelirrosa no dijo nada a lo que el mayordomo hizo una X con los brazos mientras negaba constantemente con la cabeza al mismo que sin saberlo estaba sacando su lado cómico.
-¡Oh no! ¡Eso si que no! ¡Absolutamente no! No se lo permitiré, ¡aunque me cueste la vida!- En eso invocó con su magia lo que parecía ser una chancla en cada mano- Si usted persiste en hacer lo mismo de siempre, sabe muy bien que se enfrenta al estilo Shankura-Ryu.
-¡...!- La cara de la ahora reina de Edo quedó pintada de azul.
-No importa lo que haga princesa, jamás podrá ganarle a la ira de Gorozaemon Kano, creador y fundador del estilo de espada Shankura-ryu como también su único usuario y el más poderoso con ese estilo.
Yoshimune sabía muy bien a lo que estaba refiriéndose su tutor, pues ese estilo era usado cuando se comportaba muy mal y demasiado... Con tan solo escuchar el estilo Shankura-ryu le producían recuerdos de Vietnam donde su trasero pagó las consecuencias en buena mayoría de ellos por lo que no quedó de otra que resignarse, al menos le ahorró un tiempo de reprimenda por parte de su ahora asesor.
-Ya, ya, de acuerdo. Está bien, Tío Goroza, tú ganas.- En eso la princesa vio la hora en su reloj de Hello Kitty- Estoy agotada. Quiero descansar en calma lo que queda esta noche y mañana entero.
-Ah, cierto, son las nueve de la noche. Buena elección en acostarse, princesa- Asintió el mayordomo con una sonrisa en su rostro, satisfecho de que su princesa no retornara a sus viejas andanzas de antaño mientras guardaba sus poderosas chanclas.
-No veré a nadie más que a ti, Tío Goroza.
-Sí, princesa Nikko.
-Pero antes me iré al baño, quiero darme una ducha junto con Sukehachi y Osono. Por mientras tanto me preparas unas botanas, quiero ver la televisión antes de dormir hasta las once.
-Ah, ya veo. Es su gusto personal, pero princesa le recomiendo
-Sí, lo sé, tío Goroza. Solo veré CNN, Al Jazeera, TVE, Al Jazeera, TV Airang y NHK. Nada de otros canales.
-Porque ahora es usted la shogún, ya no es una chica común ni corriente, ni siquiera se le va a ocurrir ser una chica mágica como antes y como dictan las tradiciones vivirá solamente en el castillo y será vista por los habitantes en él, los sirvientes, el consejo de ancianos y demás visitantes que tienen o piden una audiencia con usted.
-Eso lo tengo en claro. Muy bien, Sukehachi y Osono- Cargó a sus amados gatos mágicos- Vámonos a bañarnos, ¿Les parece bien?
Los dos felinos maullaron como si asintieran a las palabras de su princesa.
-Jajaja, eso me parece bien. Nos vemos, tío Goroza. Ya sabes, préparame las botanas.
-Entendido, princesa Nikko.- Finalmente ambos fueron por sus propios destinos pero en eso el tutor se detuvo, no era un tonto pues en el pasado, generalmente Nikko usaba escusas para irse por las noches, según ella para ayudar contra los indefensos y luchar contra el mal en Nihon, tierra en donde viven los humanos como también defendía los dominios del Clan Kishimoto, es decir, defendía el dominio Kii
Wakayama, la capital del dominio fue por un tiempo lugar y escenario donde una joven chica llamada Mirakurun se enfrentaba contra una bruja malvada llamada Rivarun y por supuesto, su malvado señor llamado Gama pero eso sería lona de otro costal y por supuesto, referenciado en una serie anime de corte moe.
(Nota: Véanse Yuru Yuri... Es una forma de evitar que algo que nos gustó en el lustro pasado no caiga en el olvido)
-Oh no. Me encargó todo a mí… ¡Cielos!- Pero...- No lo creo, ella tal como lo dijo, se está dando una ducha con ese par y verá esos canales informativos. Los shogunes no deben andar jugando a ser Kamen Riders o esas cosas.- Tal como se lo ordenó la princesa se fue a la cocina para preparar la botana.
Pero ignoraba que...
.
.
.
Yoshimune finalmente estaba en el baño real el cual un lugar grande y muy espacioso, superando a una habitación. Habían dos lugares, un baño estilo griego y otro que era un baño común como lo conocemos en nuestros días. La princesa estaba en el común pues no agradaba en absoluto de los lujos que le daban la vida.
La pelirrosa con su magia se cambió de ropa, ahora usaba una chamarra rosa con una corbata azul clara al estilo de un moño, un saco estudiantil azul oscuro donde una pequeña insignia estaba en la zona de la nuca, falda azul clara a cuadros, calcetines negros y zapatos estudiantiles oscuros.
Ya no era Yoshimune Tokugawa, la reina de Edo...
-¿Volverá a ser Mirakurun?- Preguntó su gata negra mientras veía a detalle el nuevo atuendo de su señora y de manera culposa le veía por debajo de la falda.
-No. Ahora mi nueva identidad será Shino Tokuda, una estudiante de primer año de preparatoria, la menor de tres hijos e hija de una madre cabeza de familia pobre... Y deja de verme por debajo.
-No soy yo, es Sukehachi
-No me eches la culpa de lo que haces, Osono- Dijo el gato blanco
-Como sea, mi señora, ¿En verdad tiene que ir a Edo City?
-Osono, ¿Tú también te opones?- La princesa alistaba lo que podría dos varitas de las que salieron en Sailor Moon y uno de esos báculos de Sakura Card Captor amarrado sobre la espalda.
-Si algo le sucediera, sería…
-Para la familia Izuya esa desgracia imprevisible ya es una realidad. Osono, ¿Qué el shogún actúe ante la petición de una niña resulta tan extraño?
-No- Negó la gatita negra- Para nada, mi señora.
-Muy bien.- La joven estaba mirando su reflejo en el espejo mientras estaba preparada para saltar- De acuerdo, ¡A luchar por la justicia!- En eso dio un salto entrando en el espejo quedando solamente sus dos gatos los cuales se asintieron y fueron al cuarto real de la princesa.
-Debemos engañar lo mejor posible al señor Kano
-Tienes razón, ¿Listo, Sukehachi?
-Listo, Osono
-¡JUTSU DE TRANSFORMACIÓN!- En eso se transformaron en dos jóvenes de cabellera rosada con dos coletas largas hasta los hombros y de tez clara.
Esta noche tenían la cuartada para engañar a Gorozaemon... Todo por su señora.
