En una calle del barrio Megumi, esta vez a las afueras del Bar Izaya.
Nico Yazawa estaba caminando junto con Matsuri, ninja especial del grupo Citrus y su líder, Yuzu Aihara que era gokenin. Las dos jóvenes llevaban a la golpeada pero eternamente fuerte líder de los bomberos quien dejó en su bar favorito a casi gran mayoría de maleantes, oficiales corruptos hasta dos grupos yakuza que estaban en disputa entre sí fueron derrotados aunque claro, la pequeña ninja pelirrosa, la mesera linda como fortachona y la raijin contribuyeron a la paliza.
La mujer idol dado su carácter decidió irse por cuenta propia cosa que le entendieron la gokenin y su "Hermana menor" ninja a lo que ellas se despidieron y se separaron, por el lado de las Citrus, Mei iba con Harumin y Momokino para ver si habían más ninja, Maruta seguía sigilosamente a Onizawa quien se dio a la fuga luego de que las agentes del gobierno derrotaran a sus gendarmes ninja.
-Maruta, ¿Alguna novedad?- Preguntó la líder hacia la hitokiri peliverde
-Onizawa está en la mansión de Matsuno, o bueno, su casa de seguridad. Tuve que irme de ahí ya que pusieron una barrera de antimagia pero tengo captada la ubicación para un eventual movimiento.
-Muy bien, Maruta. Por cierto, ¿Y mi esposa y mi cuñada?
-Líder, conociendo a Yuzucchi y la enana, creo que fueron a los bares- La más alta, Harumin tomó la palabra- Después de todo no hay un solo día donde la líder de los bomberos Nikogumi se la pasa terminándose a los putazos con cualquiera.
-Ya veo...- La ometsuke dio un suspiro pues conocía muy bien las amistades de su esposa- Seguramente Yuzu está tratando de lidiar con Nikogoro como siempre.
-Mei-Mei, y hablando de la reina de Roma- Dijo la pelimorada del grupo al ver que la rubia gokenin estaba de regreso hasta dar con su esposa recibiendose un beso de la otra.
-Lo siento, chicas. Okashira como siempre armando lío.
-¿Ahora que hizo Nikogoro?
-Acabó a golpes una disputa entre dos grupos yakuza y derrotó a unos oficiales, de Kitamachi. Y como es orgullosa la dejamos ir pero creo que armará un escándalo cuando Cocoro no la dejará entrar a la estación.
-Nah, no se por que no me sorprende que la enana le ayude en ocasiones pero bueno, Nikogoro es la más fuerte del barrio y mejor no darle la contraria.- Dijo entre risas la castaña alta del equipo.
-Bueno, supongo que hasta aquí fue el día de hoy pero después de la escuela nos reuniremos aunque...- La gokenin miró a su compañera cejona- Supongo que te buscarán ya que descubrieron que eres la encubierta.
-Lo sé pero afortunadamente tengo a Suzuran a mi lado. Ella es una bruja por lo que podría ayudarme hasta que todo ese rollo con Matsuno se acabe.- Dijo la oficial
-Me alegro que tengas a Shirapon, ella será de gran ayuda, ¿Entonces nos vamos cariño?- Preguntó la gokenin a su esposa quien asintió quedamente.- Muy bien chicas, nos veremos en clases mañana. Es algo tarde por lo que debemos ir a casa. Buenas noches, Harumin y Gafitas-senpai
-Buenas noches, Taniguchi y Maruta- Se despidió el matrimonio Aihara
-Ok, buenas noches Yuzucchi y líder. Gafitas-senpai, ¿Tú seguirás con tu investigación?
-Creo que también me iré a casa, posiblemente la barrera de antimagia seguirá en la mansión del bugyo pero tengo localizado el lugar. Igualmente notificaré de eso al líder Sukehachi.
-Entonces muy bien, nos vemos mañana, senpai.
-Lo mismo para tí, Taniguchi-san. Por cierto, ¿Esperarás o alcanzarás a Mizusawa?
-Que se joda esa diabla. Nos vemos.
-¡Salúdame a Micchan si la ves!
Ambas féminas se fueron a sus hogares luego de decirse algunas bromas dejando el lugar solo, mientras que el matrimonio Aihara iba de la mano aprovechando que había un pequeño parque japonés con faroles prendidos, eso con tal de deleitarse aunque sea por un pequeño rato antes de ir a su hogar.
Pero ignoraban que un grupo de personas iba tras ellas, nuevamente era otro grupo de personas encapuchadas.
El grupo de sicarios se dispersó hacia donde estaba el matrimonio, todos desenvainaron sus espadas haciendo que el viento sonara violentamente sobre aquel hermoso parque el cual tenía una pequeña laguna o fuente de los deseos que brillaba de rojo por los faroles que estaban a su alrededor.
-¿Quienes son ustedes? ¿Son hombres del bugyo de Minamimachi?
-Yuzu Aihara, debes morir a manos del Clan Owari. Eso también irá para el grupo Citrus y el bugyo Aihara.
-Ya veo, ¿Con que el príncipe Muneharu me quiere ver muerta y tener a mi esposa para él?- La gokenin sonrió de forma retadora
-Mil veces prefiero estar con mi abuelo que con un monstruo como Owari- Dijo la pelinegra mientras se mantenía en guardia.
-Lo siento, señorita Aihara pero a usted la queremos viva. Nuestro señor Muneharu la quiere como su reina para cuando derroque a la Reina Yoshimune y gobierne esta nación.
-¡Primero morirme a que lo haga!
El matrimonio se separó para enfrentarse contra los sicarios pero para su infortunio eran de un considerable número por lo que estaban contra las cuerdas. Uno de los matones estaba sonriendo notando el miedo presente en cualquiera de las dos féminas sobretodo en Mei ya que iba a ser separada no sin antes presenciar el asesinato de su esposa.
El matón iba a encestar el golpe fatal pero en eso un abanico abierto golpeó su cara haciendo que se cayera al suelo. Las dos Aihara quedaron extrañadas al ver el extraño abanico que acabó cayendo sobre el suelo, estaba abierto pero lo sorprendente era que estaban dos letras kanji escritas sobre el friso del abanico.
-Yuzu, ¿Acaso dice "Justicia"?
-Sí, no me la puedo creer.
En eso sonó una risa que se escuchó por todo el lugar y luego una silueta humana se hizo presente.
-¡Insolente! ¿Quien eres tú?
-¿Quieren saberlo?- En eso la joven se mostró como una joven pelirrosada de cabellera rosada y coletas grandes, vestida de saco estudiantil azul oscuro, chamarra rosada con un moño azul celeste sobre el cuello, falda azul clara a cuadros, zapatos negros y una varita con una luna creciente al final- Soy Shino Tokuda, la menor de tres hijos e hija de una madre soltera pobre.
-¿Shino Tokuda?- El líder de los matones quedó extrañado- No pareces ser ni siquiera un ronin.
-Soy una mahou shoujo, es más que obvio que no soy un ronin cualquiera. Y como tal, no permitiré que le hagan daño a esas dos chicas. Es mi deber como mahou shoujo en defender a los demás.
-¡Eres una maldita! ¡Debes morir!
Los matones se lanzaron contra la joven que sin dudar ni dos veces decidió plantarles cara. La joven lograba entablar buena pelea usando solamente su varita mágica para bloquear cualquier arma blanca y darle un golpe a cualquier sicario. Por más que eran grandes en número no podían darle muerte a la joven pelirrosa quien los derribaba a la fuente de agua.
Los asesinos dándose cuenta de lo inútiles que fueron sus intentos luego de un buen rato tratando de matarla decidieron darse a la huida no sin antes hacer advertencia debida.
-¡Retirada! ¡Retirada!- Gritó el líder- ¡La próxima vez eso no se quedará así! ¡Chica mágica Shino Tokuda!
La mujer decidió guardarse su varita mágica mientras iba hacia las dos jóvenes quienes tenían en su poder el abanico que las salvó de la muerte segura.
-¿Están ustedes bien?
-Sí, lo estamos.- Asintió Yuzu
-Muchas gracias por todo.- Agradeció Mei no sin antes reverenciarse.
-Descuide, hago lo que puedo.
-Por cierto, para ser una chica mágica no peleas nada mal y eso que no te transformaste.- Dijo la gokenin.
-Esos sujetos no son la gran cosa. Pero es mi deber como chica mágica en ayudar a los demás.- Extendió la mano hacia la chica rubia y luego a la pelinegra- Mucho gusto, Shino Tokuda, primer año.
-Yuzu Aihara, segundo año y ella es mi esposa, Mei Aihara.
-Encantada de conocerla, Tokuda-san
-El placer es mío, ¿Quieren que las acompañe hasta su casa?
-Vivimos en un apartamento pero no sería molestia en aceptar su gesto, Tokuda-san- La pelinegra le preguntó a su esposa- Yuzu, cariño, ¿Qué opinas?
-Bueno...- La gokenin se rascó la cabeza- Supongo que sí.
La pelirrosa como el matrimonio Aihara se fueron juntas hacia el departamento donde vivía la pareja salvada aunque no se evitaron hablarse de varias cosas durante el camino hasta que finalmente llegaron a la zona residencial donde habitaban.
-Hasta aquí hemos llegado, supongo que nos veremos mañana.
-¿Mañana?
-Claro, yo después de clases realizo mis labores de mahou shoujo aunque soy reciente en la ciudad- Dijo Yoshimune, todo con tal de tener una muy buena cuartada- ¿Y ustedes son también mahou shoujo?
-No, no lo somos pero somos parte de un grupo especial de investigación para el bugyo Hyogasaburo Aihara- Dijo la gokenin rubia sin evitar sonreír al hablar con su salvadora.
-Ya veo, aún así es muy bueno en haberlas conocido. Nos vemos mañana en la estación de bomberos Megumi... Esto, ustedes tienen el mismo apellido.
-Somos Yuzu y Mei. Bueno, igualmente, Tokuda-san. Nos vemos mañana.
-Nos vemos mañana.
Yoshimune se despidió del matrimonio y decidió encaminarse hacia la estación de bomberos Megumi aunque conociendo a cierta persona posiblemente estaría en los bares del barrio tomando un trago hasta caída la madrugada. La joven con esa probabilidad bien pensada se fue directo a los bares y de paso hacia la estación de bomberos del barrio.
(...)
Luego de un rato de caminata, a eso de las 10:30pm, Nico estaba finalmente caminando por unas cuadras cercanas a la estación de bomberos Nikogumi cuando de pronto se detuvo por un momento al sentir como el frío viento le golpeaba en la cara. No era la primera vez que sentía esa sensación de vacío, de hecho, era lo mismo de siempre después del trabajo y desde hace diez años.
Su sueño en sí era ser una idol profesional pero el destino le aseguró otra cosa: Justamente cuando se graduó de la preparatoria, su abuelo Tatsugoro había fallecido por causas naturales a lo que automáticamente dejó una herencia donde la estación de bomberos que fundó era ahora de su nieta ya que su hijo no había aceptado ser el sucesor de la jefatura de la estación.
En pocas palabras, en vez de ser una idol profesional terminó siendo la líder de un grupo de bomberos de entre varios que radicaban en Edo y perdió contacto con sus amigas desde hace diez años. Pero con el paso del tiempo hizo amistades de formas peculiares en la capital como también desarrolló y experimentó los fuertes vínculos de los hikeshi ya que la compañía era también una gran familia como también los vicios de esta familia, generalmente ir a beber, jugar paichinko e ir al distrito rojo de Yoshiwara a probar una que otra prostituta.
Pero también aquello era un arma de doble filo ya que no contaba que alguien que añoraba en tiempos pasados terminaba viviendo en el reino y para colmo con otra persona y ahora en matrimonio y encima era de los de arriba, personas que por derecho se debe odiar en Edo ya que también movían los hilos de la vida de la gente. Eso le daba cierta depresión de que todo en la vida se te derrumba terminando en poca cosa por lo que encontró solución en alcohol y en las peleas llegando a ser Nikogoro, la persona más fuerte del barrio.
Era otra noche donde estaba ebria y golpeada, caminando torpe como triunfante hacia su hogar cuando de pronto una extraña presencia la llamó.
-¿Niicchan? - una persona llamó a la pelinegra quien se detuvo un momento y se dio la vuelta para ver quien era esa persona que la llamaba
Era una persona de pelo rosa y con uniforme escolar aunque el alcohol le jugaba una pequeña mala pasada.
-¿Quién eres? ¿Por qué siento que nos hemos visto antes?- Frunció el ceño mirando fijamente a la persona desconocida- ¿Matsuri? ¿Qué demonios estás haciendo aquí tan de repente? Ah, ya veo. ¿Vuelves a las mismas de seducirme o quizás a atormentarme? Si es eso, lárgate.
-¿...?
-No tengo tiempo para hacer nada ni para tener sexo contigo de nuevo. Vete a coger con Aihara o a Harumin pero a mí no.
-Lo siento pero no soy esa Matsuri que mencionas- Dijo la persona desconocida lo que la líder de los bomberos quedó algo extrañada.
La pelinegra se sacudió la cabeza y en efecto no era Matsuri quien tenía la particularidad de vestirse como una matona y con sus auriculares al cuello, era una chica de pelo rosa largo y coletas largas hasta el hombro y ojos rojos. La pobre mujer ebria tuvo que limpiarse los ojos para ver si no era una visión que estaba viendo o no, cuando de repente vio por unos instantes a una pequeña niña de pelo rosa.
-¿Soy yo o es que parece que nos conocemos antes?
La joven de cabello rosa sonrió mientras tomaba la cara de la mayor con sus manos haciéndola sonrojar.
-Definitivamente sigues igual como siempre... Eres tan despistada de la vida.
-¿Eh?
-¿Recuerdas a aquella niña que cuidaste desde que estabas en secundaria? Tengo entendido que tu padre, bueno, mi abuelo Ichiro falleció y la pasaste muy mal. En aquel entonces Cocoro y Cocoa estaban muy pequeñas y yo tenía unos meses de nacida cuando llegué a tí por medio del Tío Goroza. Esos 6 años contigo fueron los mejores que he tenido en la vida.
-Espera...- La mujer hizo algo de memoria hasta que dio con el detalle de una linda bebé de unos cinco o seis meses de vida que crió hasta que ésta cumplió los cinco o seis años- No es cierto... No es cierto... ¿S-Shin-san? ¿Eres tú, mi Shin-san?
La joven mencionada como Shin-san dibujó una sonrisa mientras veía a la quien será toda la vida aquella persona a quien consideraba madre.
-Que bueno que me reconoces, me hubiera ofendido que no lo hubieras hecho... Madre
Aquella última hizo que la mujer quedara en shock hasta rompió en llanto.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡M-Mi señora!- aunque quiso ponerse dura, la líder del Nikogumi solo comenzó a llorar abrazando a la chica que tenía en frente, podía ser una ofensa, pero no esta vez para Yoshimune.
La princesa correspondió el efusivo gesto de la mayor mientras hundía su cabeza en el hombro de la pequeña mujer, ya que ambas estaban a la par de estatura y con el paso de los años, la ahora reina sería más alta que su madre adoptiva.
-Vamos, no hagas eso... que me haces llorar también... Niicchan.
-Lo siento, pero es que no puedo evitarlo... Pero no puedo creerlo, creciste mucho, Shin-san- Nico decía mientras observaba muy bien a la ahora reina, iba a los 1,60 de estatura, tenía un cuerpo común de adolescente y estaba vestida de manera algo similar a cuando estaba en preparatoria pero tenía una chamarra rosa y un moño azul claro.
Era como si fuera ella misma en algún otro momento pero no era así, era la pequeña niña que tuvo bajo su abrigo hasta que a los cinco años Seiya de Pegaso la llevó al Santuario, eso por orden del señor Rey Ieyasu aunque Gorozaemon Kano en todo momento estuvo pendiente de la crianza y crecimiento de la princesa hasta el día de hoy.
-Dígamos que tuve una educación especial a lo largo de mi vida, espero que no te ofendas por eso.- En eso la pelirrosa notó algunos golpes en la cara de su madre adoptiva- Niicchan, ¿Te peleaste? Recuerdo que muchas veces poseías un mal carácter, pero no pensé que pelearías ahora.- La joven rió bajito- Sigues siendo la misma de siempre, no has cambiado en nada, Niicchan.
La mujer se limpió las lágrimas mientras sentía dolor en su mejilla inflada.
-Bueno, es que... Son muchas cosas que pasaron y... Cuando menos me doy de cuenta no puedo resistirme... Pero no creo ser digna de que la Shogun me vea así...- Fue callada por la menor.
-No digas eso, para mi eres mi madre y punto, pero mientras yo esté en la ciudad, no seré la Shogun, sino Shino Tokuda, estudiante de primer año de Otonokizaka, justo la misma que fuiste, Niicchan.
-Entiendo y me gusta que hayas tomado esa decisión.
-No solo eso, sino que seré la menor de tres hermanos, la hija de una madre soltera, así nadie sabrá que soy la Shogun del reino de Edo, ¿de acuerdo?
-Si.- Asintió la mujer demostrando que a pesar de sus defectos era una persona muy digna de confianza- Eh, entendido, pero, dime, Shin-san… ¿Qué haces aquí y vestida así?
-¿Ya lo olvidaste? Chiyo Izuya, la niña que fue a verme, se supone que te encargarías de ella, ¿no?
-¡Debe ser una broma! ¿Por qué la shogun vendría por algo como eso? No creo que...
-¿Algo como eso? ¿No recuerdas cuando encaraste a Zenigata y sin medir las consecuencias por la pequeña Chiyo? ¿Quién me preguntó si me parecía correcto que pisotearan a una pobre niña?- Nico solo río un poco por eso.
-No me lo creo ¡¿En verdad?! ¡Que alegría!- Sonrió de manera muy efusiva, una de sus mejores sonrisas- ¡Por cosas como esta eres la shogun! Pasa para que hables con la niña, anda. ¡Ven, pronto!- En eso tomó la mano de la princesa pero esa se detuvo en seco
-¡Espera Nicchan!
-¿Eh? ¿Qué pasa, Shin-san? ¿Sucede algo?
-Hace poco fui a la estación pero tus hermanos acaban de rechazarme- la pelinegra quedó extrañada.
-¿Rechazarte?- La líder ya comenzaba a cabrearse otra vez- Esos tontos, ¿Que diablos creen que hacen?... Realmente creo que mamá no les dio suficiente pecho- En eso comenzó a golpear la puerta en repetidas ocasiones- ¡Oigan, ábranme o les echo arena en la comida! ¡Abran la maldita puerta! ¡Si no abren, la destruiré aunque sea a golpes! ¡ABRAN LA PUTA PUERTA!
Yoshimune no evitó reírse ante esa peculiar actitud de su madre.
"Definitivamente... No has cambiado, Niicchan."
(...)
Dentro de la estación, exactamente a la entrada de la vivienda principal donde vivían ahora los Yazawa, los hijos menores bajaron muy en mala gana mientras que la puerta era constantemente golpeada por su hermana mayor quien no paraba de gritarles que la dejaran entrar posiblemente junto a la joven extraña pelirrosa de hace unos momentos.
¡Vamos, chicos! ¡¿Qué demonios están haciendo?! ¡ABRAN LA PUERTA!
-¡Ya voy Oneechan!- Gritó Cocoro quien bajaba de mala gana- ¡Ahora te abro!
-¿Qué hizo esa idiota esta vez?- Preguntó Cotaro a Cocoa
-Lo mismo de siempre, peleándose con cualquiera.- Respondió la castaña pues no era de sorprender que su hermana venía a eso de la madrugada o medianoche estando pasada de copas y con rastros de violencia.
-¡Ya voy, ya voy!- Finalmente la mayor de los hermanos abrió la puerta no sin antes querer aclarar varias cosas con su hermana mayor- ¡Vaya Oneechan! Otra vez te peleaste, ¿Verdad? Ya estás muy mayor para esas cosas.
-¡Cállate boba!- Le gritó la okashira como una forma de decir "La que mando soy yo y siempre".
-Eh... Esto, Niicchan.- La princesa se sentía extraña al ver el trato entre los hermanos Yazawa.
En eso Nico notó a su hija adoptiva y la dejó entrar a la vivienda
-Ah, perdona, Shin-san, adelante, pasa.- La pelirrosa entró a la casa mientras la líder del Nikogumi discutía con su hermana menor- ¡Cocoro, si serás tonta! ¿Por qué no dejaste que pasara a esperarme en cuanto llegó, idiota?
-Pero, oneechan, esa chica llegó de repente en medio de la noche. Me dio mala espina, ¿Estás segura que no es esa sucia pervertida de Matsuri?
-¿Mala espina? ¡Si serás! ¡Tonta! ¡No es Matsuri! ¡Ella es Shin-san!
-¿Y sigues con lo mismo?
-Que escandalosa eres, oneechan- Dijo Cocoa la cual se estaba rascando luego de ser despertada por su hermana mayor aparte de notar los golpes en su cara- ¿Qué te sucedió? ¿Otra vez te peleaste o qué?
-¡¿Que demonios?!- En eso la lider de los bomberos apartó a Cocoro solo para ver que su otra hermana menor estaba literalmente con una camiseta sin mangas hasta la mitad del estomago y unas bragas rosadas- ¡Cocoa, ¿Qué haces en estas fachas?!
Hubo una discusión entre ambas hermanas mientras la ahora reina Yoshimune estaba con una gota de sudor en parte algo incómoda pues era bastante raro que ahora la okashira y sus hermanos se ponían a discutir sin cesar, de hecho, recordaba que su madre adoptiva discutía y peleaba constantemente con Maki poniendo cualquier cosa como tema pero, ¿Ahora con sus hermanos?
Los años pasan y algunas cosas cambian aunque de un momento a otro pueden ser de una cosa a otra. En eso Cotaro, el menor de los hermanos la miró fijamente.
-Por cierto... te me haces familiar, ¿a donde te habré visto?
-¿Cotaro?
-Cocoro, juro haber visto a esa chica en alguna parte.
-Ya que lo dicen, son Cocoro y Cotaro, ¿No?- Dijo la princesa que pareció reconocer a los tres hermanos pequeños de su madre adoptiva
-Ahora que lo dices, Cotaro, también creo que la vi en algún lado- Los dos Yazawa menores se quedan pensando un poco, no fue hasta que el único varón fue en un busca de un álbum de fotos encontrándose una en donde aparecía la mayor de los Yazawa sosteniendo a una bebé de pelo rosa y ojos rojos, al verla, la comparó un poco con la chica que tenían en frente- Sí, se parece mucho a Shin-san
-Sí, ahora que lo dices...
-¿Qué pasa hermanos?- Preguntó Cocoa al ver a sus dos hermanos observando fijamente a la chica pelirrosa que estaba pasando la noche en casa.
-Hey, ya que estás de chismosa...- Nico la interrumpió con una mirada de completo mal genio, eso debido a que la menor aún estaba en ropa interior- Sube a cambiarte de ropa y despierta a Chiyo, luego no andes de pedófila después.
-¿A estas horas?- Hizo un pucherito que no fue gran cosa para la okashira.
-Soy Nikogoro, haz lo que te digo de una vez.
-¡Uy, ya voy!- La menor se fue de mala gana al segundo piso donde dormía la hija de Jihei Izuya mientras que la mayor fue hacia donde estaba la pelirrosa y les anunció a los dos hermanos.
-Chicos, ¿que no les dije? Ella es Shino Tokuda, la niña que cuidaba de bebé
-Espera, entonces es...
-Ella es Shin-san- Aclaró Nico.
Al decir eso, los dos Yazawa abrieron sus ojos de par en par.
-¡¿Cómo es posible?! ¿En serio ella es Shin-san?
-Hola chicos - Yoshimune mientras miraba a los dos desconcertados pelinegros.
-No me puedo creer que la bebé que cuidaba oneechan ya esté grande, como pasan los años.
-Por cierto, ¿Cuantos años tienes?- Preguntó la mayor de los pequeños hermanos
-Tengo 15 años- Respondió la shogun lo que dejó más perplejos a los dos hermanos.
-Ya veo, es que tenías como cuatro o cinco años cuando Oneechan y las demás ganaron el Love Live.- Dijo Cocoro la cual se extrañó al recordar que la princesa en aquel entonces era muy pequeña estando en el preescolar-Realmente recuerdo el día que te fuiste al extranjero, fue triste para Oneechan.
-Si no me equivoco, oneechan se ponía a llorar y escuchando canciones triste, se puso a cantar una... ¿Cómo se llama esa canción?
-Creo que es, como te extraño mi amor de un tal Leo Dan o algo así- Respondió la pelinegra menor
-¡Te dije que no contaras eso Kotaro!- Reclamó la okashira
-Pero vamos, a cantabas a gritos esa canción y hasta te pusiste a beber el sake de la alacena. Honoka-san y las demás la tuvieron muy difícil en controlarte.
-Pero es lindo verte de nuevo... este...- Cocoro dudó en como llamar a la ahora reina de Edo.
-Shin, solo llámenme así- río la reina sin ataduras.- Quisiera hablar más con ustedes, pero sabiendo lo que Niicchan me contó acerca del señor Izuya y su hija, no tenemos tiempo que perder.
-Cierto, Chiyo-chan...- Cocoro se iba a dirigir a la cocina- Si gustan les preparo un café, ¿Te parece bien, Shin-san?
-Bueno, ¿Por que no?
Y acto seguido, Cocoa bajó con Chiyo mientras que Nico, Cotaro y Yoshimune fueron al comedor anexo a la cocina para tratar el asunto de Izuya y los incendios de que se le acusaba como autor.
-¡Espera un momento, Niicchan!- Exclamó de golpe la pelirrosa.
-¿Acaso pasó algo, Shin-san?- Preguntó la pelinegra notando la cara de preocupación de su hija adoptiva.
-Creo que me he olvidado algo...- La princesa revisó su maleta y se encogió- Nah, todo bien. Por cierto, ¿Tiene galletas de animalitos?
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Mientras tanto en el Castillo Edo, en la habitación real de Yoshimune
Sukehachi y Osono estaban en su forma gato mientras estaban mirando la televisión, en ese caso estaban dando un capítulo de Gintama en donde precisamente en la escena que estaban viendo estaba el Shogún Tokugawa el era usado como tabla de esquiar por el protagonista el cual tenía problemas para acelerar lo mismo que con otro personaje, en este caso era el rival del prota.
-¡Alto Yorozuya!
-¡Atrapame si puedes, perro de la bakufu!
-¡¿Acaso no me escuchas que te detengas, vándalo de pelo ondulado?!
-¿Huh? ¿Por que estás aquí, Hijikaka?
-¡No tenemos tiempo para eso! ¡Mira abajo animal!
-¡Ah! ¡¿Cuando sucedió eso?!
-¡No me salgas con eso, maldito ronin! ¡¿No te das cuenta a quien usas como tabla?!
-¿Y tu qué? ¡Tú tambien tienes a alguien como tabla!
-¡Ah no mames! ¡Pero si el comandante Kondo! ¡¿Cuando sucedió eso?!
-¡Sea como sea, no eres mejor que yo, Hijikaka!
-¡Cuántas veces tengo que repetirte que soy Hijikata! ¡HIJIKATA!
-¡Sí, sí, sí! ¡Ya deja de quejarte como niña y dame una idea para detener esto!
-¡Debemos que detenernos, ¿Pero cómo?!
-¡No! ¡Tú eres el que comenzó todo este embrollo! ¡Ahora tú eres el de la puta idea!
-¡¿Y si yo no lo hago?!
-¡Si no lo haces, te condenaré a cometer seppuku diez veces!
-¡¿DIEZ VECES ESA MAMADA?! ¡Ya hubiera detenido si supiera como hacerlo!
-¡Mierda! ¡Siempre me pasan esas cagadas y más estando contigo!
-¡Y mirame a mí! ¡Apenas soy un novato en eso del esquí!
-¡¿Cómo se supone que debemos detener a un humano inconsciente?!
-¡Espera! ¡Ya se me ocurrió algo!
-¡¿Qué cosa!?
En eso el protagonista comenzó a jalarle la ropa interior o fundoshi al shogún mientras que su rival quedó con cara de WTF. Sukehachi y Osono en menos de nada estallaron de la risa, el gato blanco se echó al suelo mientras que la gatita negra estaba revolcándose de risa sobre la cama de la risa.
(...)
Mientras tanto, Gorozaemon estaba con las botanas y gaseosa para su princesa cuando escuchó unas estruendosas carcajadas provenientes de la habitación aparte de una especie de discusión acerca del shogún y ropa interior.
-¡No puedo creerlo! ¡PRINCESA NIKKO!- En eso pasó un sirviente- Ten toma eso.
El tutor real invocó su armadura samurai y su naginata para luego ir a golpear incesantemente la puerta de la habitación shogunal.
-¡Princesa Nikko! ¡Abra la puerta! ¡Princesa Nikko! ¡PRINCESA NIKKO!
(...)
Los dos gatos mágicos quedaron en pausa cuando oyeron golpes fuertes en la puerta y una conocida voz afuera.
-¡Oh no! ¡Es el señor Kano!- Sukehachi apagó el televisor mientras que Osono juntó sus manos para transformarse en Yoshimune
En menos de nada, la kunoichi transformada se echó a dormir con el gato blanco en brazos mientras Gorozaemon afuera estaba declarando lo siguiente.
-Princesa Nikko, respeto su privacidad como también sus gustos y quizás sus fetiches tocando la puerta pero reafirmo mi autoridad como su tutor y asesor entrando de todos modos
El hombre ahora con imponente armadura samurai entró con la naginata destruyendo la puerta solo para encontrarse con la princesa durmiendo tranquilamente con Sukehachi el cual ronroneaba al sentir los pechos de la pelirrosa.
El tutor se echó un suspiro de alivio al ver que su mayor no se hizo realidad.
-Ah, que bueno que todo está tranquilo... Ahora tendré que limpiar el desastre que hice.
Y acto seguido, el tutor barrió los escombros, limpió con trapeador y desinfectante, usó su magia para poner una puerta y se fue a su casa con la tranquilidad asegurada mientras con los dos ninjas, se transformaron en humanos, un hombre pelinegro de cabello recogido tenía entre brazos a una pelirroja también de cabello recogido, ambos desnudos, abrazados y juntitos.
Y luego la cama comenzó a rechinar una y otra vez hasta el amanecer.
