(...)
Nico, Yoshimune, la pequeña Chiyo y los tres menores Yazawa estaban en el comedor mientras Cocoro les estaba llevanado café para todos terminando con la actual reina de Edo que terminó con los ojitos estrellados al ver que junto con el café estaban unas galletas pero no eran galletas cualquiera sino que eran...
-¡No puedo creerlo! ¡Son galletas de animalitos!
-Ya que lo dices, Shin-san, me vino a la mente que te gustan mucho- Dijo la líder de los hikeshi- No había un solo momento donde me decías que debíamos comprar unos en la tienda Homura y te gustaban mucho. Tú nos has cambiado en nada, mi pequeña.
-¡Oye! No digas más que me sonrojas, Niicchan.- La pelirrosa tomó una de las galletas, la mojó en el café y se la comió pareciendole delicioso, ese mismo acto fue imitado por la pequeña niña a quien tenía que cuidar.
La shogún sacó de su uniforme el manuscrito que le dio la pequeña hija de Izuya y lo abrió. Acto seguido empezó a leer
"Por favor, Reina Yoshimune mi padre no ha hecho nada malo. ¡En verdad que no! Yo se que ocurrió. Escúcheme, por favor. Se lo ruego. Chiyo Izuya".
-Señorita, ¿Es una chica mágica?- Preguntó la pequeña pelinaranja a lo que la princesa sin cadenas nuevamente recurrió a crear una mejor cuartada para su nueva identidad.
-Sí, Chiyo-chan, soy una chica mágica que ha venido de muy lejos para ayudar a los que están en problemas. De hecho, soy la menor de tres hermanos y nuestra madre es el sostén de la familia.
-¿Entonces no tiene papá?
-De hecho, jamás lo conocí.- La pelirrosa tomó un sorbo de su café- Chiyo-chan, tal vez ya no sea a quien buscabas, pero, ¿Qué te parece? ¿Me contarías que ocurrió?
-Claro… ¡Claro!- En eso, Nico alentó a la pequeña niña- Escucha, Chiyo, mi amiga Shino podrá hacer algo al respecto, ¿eh?
La niña asintió y decidió contar su versión de los hechos mientras Nico, sus hermanos y Yoshimune estaban atentas a sus palabras.
-Capturaron a mi papi hace diez días. Acabamos de cerrar la tienda cuando de pronto los policías llegaron...
(...)
FLASHBACK
El señor Izuya y su pequeña hija estaban yendo a descansar luego de un largo como agotador día de trabajo cuando de pronto un grupo de policías irrumpió a su casa mientras estaban con sus linternas eléctricas en mano y garrotes en la otra. Al mando de los gendarmes estaban Ritsu Zenigata y Hiyori Onizawa, dos chicas mágicas bajo el cargo de oficiales.
-¿Qué? ¿Qué sucede?- Preguntó desconcertado el pequeño comerciante cuando los efectivos se dispersaron por toda la vivienda mandando todos los objetos al suelo y revolcando todo lo de la casa.
En eso, Onizawa, sacó su jitte o varita policial señalando al comerciante.
-Jihei Izuya, fue usted denunciado como el líder de la banda que incendió los almacenes de aceite y se le acusa de hacer alianza con Inazuma Candy en esos hechos. Yo, Hiyori Onizawa, como oficial del bugyo de Minamimachi, tengo el deber de registrar su vivienda. ¡Adelante chicos!
-¡Andando! ¡A un lado!- Gritaron varios policías mientras empujaban al comerciante y a su pequeña hija quien se aferraba a la pierna de su padre temiendo lo peor.
-¡No puede ser! ¡Jamás haría algo así!- Se defendió Izuya
-¡Muévase!- Uno de los policías tiró al hombre al suelo ante la mirada de la pequeña mientras otro aprovechaba para echarle las esposas al acusado.
-¡Papi!
La pequeña se tropezó con una de tantas cosas que estaban sobre el suelo cuando vio que las dos oficiales, Onizawa y Zenigata estaban en la mesa de oficina de su padre, una de ellas dejó lo que parecía ser el sobre mientras la otra oficial estaba yendo hacia la caja fuerte y terminó robando una caja, era la caja fuerte de la familia.
La pequeña estando al borde de los nervios cerró los ojos en caso de que alguna de las dos doshin la vieran y la mataran pero para su buena o mala suerte ninguna de las dos oficiales se topó con ella pero si con su padre el cual estaba esposado mientras que Zenigata tenía entre manos la caja fuerte de la tienda y Onizawa estaba con el sobre que dejó en el escritorio de su padre.
La policía acaba de inculpar a Jihei Izuya como el autor de los incendios que ocurrieron en los últimos días.
-¿Qué es esto, Izuya-san?- La oficial pelinegra le señaló la carta en mano- ¡Esto es la prueba de que usted orquestó los incendios!
-¡Desconozco eso!- Se defendió el injustamente condenado- ¡Yo no sé nada!
FIN FLASHBACK
(...)
-¡Es mentira!- Negó la pequeña constantemente- ¡Esa nota no estaba en el escritorio! ¡Yo lo sé!
-Chiyo-chan, ¿estás segura?- Preguntó Yoshimune
-Es que poco antes de eso, estaba mirando en el escritorio si había chocolates ya que mi papi tiene una caja de esos, ¡Pero esa nota no estaba ahí!
-Chiyo-chan ha hecho de todo junto con nosotros- Habló Cocoro- Habló con el anciano concejal, con los guardias de la oficina del bugyo, pero…
-Al parecer nadie la escucha- Dijo Cocoa- Se trata de la palabra de una niña, bien podría ser un malentendido, pero está absolutamente convencida. ¿No debería haber al menos alguien con la bondad de escucharla?
-¡Exacto!- Exclamó Cotaro- ¡Es una irresponsabilidad por parte de la shogún!
-Concuerdo contigo, Cota. Perdonar su atrevimiento al dirigirse a ella fue admirable, ¡pero no hizo más que encargársela a Oneechan! ¿A quien engañan diciendo que es la shogun del pueblo?
-Esa reina Yoshimune es lo peor que le pudo haber pasado a este reino
Aquello hizo que nuevamente la ira en Nico se detonara y esta vez fue contra uno de sus hermanos menores.
-¡Ya cierra tu maldita boca, Cocoa!
-¡Oneechan!
-Niicchan... Vamos, chicas, no peleen entre ustedes- La pelirrosa decidió evitar una pelea innecesaria en la familia Yazawa- Tampoco no es para que tilden de esa manera a su majestad, recuerden muy bien que apenas lleva dos días en el trono y apenas es uno de sus primeros casos. La reina está haciendo todo lo que puede a pesar de tan poco tiempo en el poder.
-Pero, Shin-san
-Pero nada, Cocoa-san.
-Shin-san tiene razón, su majestad hace lo mejor que puede.- La líder del Nikogumi vio el reloj puesto en la pared- Suficiente, ya casi van a hacer las doces. Cocoa, Chiyo y tú váyanse a dormir
-Pero Oneechan
-Nada de peros, pajera. ¡A dormir, deprisa!
La castaña con un puchero de mal genio tomó a la pequeña pelinaranja y se despidió de todos.
-Buenas noches, Oneechan. Shin-san
-Hasta mañana, Cocoa-san- Sonrió la pelirrosa luego de tomar un sorbo de su café
-Hasta mañana, Shin-san. Bien. Vamos, Chiyo-chan
-Sí- Asintió la pequeña pelinaranja mientras iba con la joven castaña.
-Cocoro. Ve con ellas y échales un ojo, ¿Sí?- Ordenó Nico a la ahora mujer de la casa- Luego no resulte que Cocoa termina siendo una pedobear.
-Entendido, Oneechan. Buenas noches, Shin-san, hasta mañana.
-Igualmente, Cocoro-san
-Yo también me iré a dormir- El menor de los hermanos se levantó de la mesa y se despidió de su hermana y de la ahora linda chica Shino- Descansa, Oneechan. Shin-san.
-¡Buenas noches Cotaro!- Dijeron al unísono madre e hija a lo que ya los menores estaban en sus habitaciones.
Ahora solo quedaban la reina y la líder de los bomberos las cuales estaban manteniendo un buen rato de silencio hasta que Yoshimune rompió el hielo.
-Niicchan, dejando eso a un lado, ¿Y si los oficiales de Minamimachi pusieron esa nota en el escritorio intencionalmente? Este asunto es complicado…
-Sí…- Asintió extrañada la pelinegra- Aunque es imposible que un oficial haya hecho algo así él solo. ¡Espera un segundo!
-¿Que pasa Niicchan?
-Acabo de recordar algo. Escucha, cuando se incendió el almacén de Nihonbashi fui corriendo allá junto con un grupo de jóvenes.
-¿Y entonces?
-El viento era muy fuerte. Recuerdo que el fuego ardía con vigor y habían muchos demonios de fuego por lo que el incendio fue provocado. Quienes debían extinguir las llamas no actuaron rápidamente, tuve que encargarme a los golpes junto con Genzo, Suneo y Take. A pesar de que habían muchos demonios, era tal como si no hubiera suficiente aceite dentro.
Aquella declaración dejó impresionada a la ahora mahou shoujo.
-Niicchan, ¿Dices que no había suficiente aceite y ni siquiera gasolina? ¿E insinúas que el aceite de ese almacén que se incendiaba en realidad no estaba ahí?
-Eso es lo que pienso.
(...)
Nico y Yoshimune no contaban que un ser desconocido estaba en el patio de la casa escuchando la conversación, dicho ser desconocida era una silueta humana de grandes antenas o cuernos puntiagudos que se movían a medida que la líder de los hikeshi conversaba con la ahora reina de Edo.
Uno ojos azules brillaron de esa silueta y luego una sonrisa siniestra.
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Tercer día de gobierno de Yoshimune
A las afueras de un almacén de aceite
Eran horas de la mañana exactamente a eso de las ocho y nueve de la mañana cuando un grupo de personas llegando a casi cincuenta personas estaban amotinadas a las afueras de un almacén de aceite de nombre Sakaya. Un hombre golpeaba constantemente la puerta mientras algunos de los presentes gritaban a todo pulmón como si querían algo.
-¡Señor Sakaya! ¡Aceite, por favor!- Gritaba uno de los amotinados mientras que los demás comenzaron a pregonar a los fuertes gritos y chifleos, aunque no faltaban otros que tomaron la iniciativa de darle patadas a la puerta.
-¡Véndanos aceite!- Reclamaba la gente.
A una distancia considerable estaban Yuzu Aihara, la gokenin y su esposa los cuales veían la escena, ambas estaban acompañadas de un hombre de la compañía de bomberos Nikogumi cuyo chaleco era blanco con círculos negros alrededor y con la letra hiragana inscrita de rojo, en la espalda.
¿Por qué uno de los gendarmes de los bomberos acompañaba al matrimonio Aihara? Resultaba y pasaba que Mei, la líder del grupo Citrus aprovechó para anunciar a primera hora que no habría clases por medio de correo electrónico hacia las estudiantes de la academia Aihara, colegio que estaba ubicado en el barrio vecino Orenjicho, en el mismo distrito de Mujina y posteriormente se reunió con Harumin, Matsuri y Maruta para comenzar una investigación.
Fueron a la estación de bomberos Nikogumi y se reunieron con Nico y sus hombres no sin antes hablarle a la líder hikeshi sobre que una chica mágica llamada Shino Tokuda les salvó la vida y estaban muy agradecidas con ella, de hecho, la propia Yoshimune estaba llegando de hacer las compras cuando se reencontró con Yuzu y Mei dando comienzo a una amistad entre la reina, la gokenin y la ometsuke.
Nico, Yoshimune, el escuadrón Citrus y el Nikogumi se dividieron en grupos para investigar todas las tiendas, supermercados y almacenes de aceite de toda la ciudad, es decir, se dispersaron viajando por todos los 888 barrios que existen en Edo City.
Y en uno de tantos sitios de la ciudad estaba Yoshimune Tokugawa, bajo la identidad de Shino Tokuda acompañada de la ninja como agente secreta al servicio del Gokenin, Matsuri Mizusawa y dos efectivos de los bomberos Nikogumi, un hombre de pelo rapado, alta estatura como corpulento y fornido llegando a ser el más alto como uno de los más fuertes y valientes del Nikogumi y por consiguiente uno de los más leales hacia Nico. El otro muchacho era de secundaria, un joven de entre 12 y 14 años que desempeñaba el oficio de bombero y oficios varios para ayudar a su familia, uno de los menores del grupo pero también de los mejores y leales hombres de los hikeshi Nikogumi.
Sus nombres eran Suneo y Genzo, dos de los mejores hombres del Nikogumi.
Hombres del Nikogumi
Genzo
Apariencia: Parecida a la de Naota Nandaba
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Suneo
Apariencia: Parecida a la de Daiki Tazaki
(...)
Shino Tokuda, junto con Matsuri, Genzo y Suneo estaban escondidos en un callejón oscuro mientras espiaban un mercado de aceite, en esa tienda, estaban tres o cuatro hombres despidiéndose, dos de ellos se iban del local pero regresaron nuevamente a la tienda.
-Shin-san, mira- Susurró Suneo- Parece que se están despidiendo. No, han vuelto.
-Ya veo. Esta tienda es sospechosa.- Susurró la pelirrosa
-Así es- Asintió el hombre corpulento.
-Genzo, ¿Sabes cómo se llama esta tienda?
-Sí- Asintió el castaño de ojos azules- Es la tienda Matsutake.
-Bien, yo iré con Matsuri hacia el próximo mercado. No le quiten los ojos de encima.
-Sí, Shin-san- Asintieron los dos gendarmes ante la ahora chica mágica que resultó la bebé que cuidó su jefa desde que era joven.
Pero mientras salía del callejón y estaba en la calle pero procurándose de que nadie estaba a la vista, Yoshimune miró a todos lados para ver que la pequeña ninja pelirrosa no estaba por ninguna parte.
-¿Oro? ¿En dónde está Matsuri? No la veo por ningún lado...- Dio un pesado suspiro- Demonios, creo que tendré que hacerlo yo misma.
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Yoshimune hacia lo que parecía ser pequeño vecindario dando con un niño de gorrita verde jugando con la pelota junto con otro pero cachetón vestido de marinerito negro. Les había preguntado acerca del próximo mercado de aceite a lo que los dos pequeños respondieron que tenían que hablar con el dueño de la vecindad, un tal señor Haraya.
La joven salió del vecindario para ir a la casa del señor Haraya pero sin saber que fue seguida por una extraña figura siniestra que usaba lo que parecía ser un sombrero de paja lo bastante grande y redondo que le ocultaba su rostro.
Esa figura de manera sigilosa siguió a la princesa por cualquier calle y lugar en que transitaba la princesa pero la propia no era tonta, dada su experiencia en el Santuario de Athena, sabía que un cosmos desconocido la estaba siguiendo a lo que intentó todo lo posible para despistar y engañar a su aparente perseguidor pero sin éxito.
Finalmente estaban en otro vecindario, exactamente en un patio algo inhóspito cuando Yoshimune se detuvo en seco y una distancia considerable estaba su perseguidor el cual estaba solamente usando una chamarra azul celeste y medias largas hasta el muslo mientras que su rostro era cubierto por un sombrero de paja en forma de campana, y sobre su espalda sobresalía una cabellera rubia.
La pelirrosa se volteó mientras que la desconocida simplemente no se movía de su sitio como si esperaba ver la reacción de la princesa y en efecto, la joven estaba enfadada.
-Tú… Creo que me has seguido desde hace un rato, ¿Necesitas algo?
-No, en absoluto- Respondió la extraña desconocida.
-Entonces, ¿Por qué me sigues?
-¿Quién diablos eres? ¿Eres una ronin? No creo que en el barrio Megumi haya un colegio con ese uniforme
-Lo mismo te pregunto a tí. ¿Quien demonios eres?
-Vaya, vaya, chica. Como puedes ver, soy una ronin. Pero tú no. ¿Por qué estás rondando junto con la gokenin y los hombres de Nikogoro los comercios de aceite?
"¿Qué? ¿Ella sabe de nuestra investigación? ¿Acaso ella es una asesina o una ladrona?"
-Es simple, porque estoy molesta. Si te dijera que unos tipos subieron el precio del aceite intencionalmente, culparon a un hombre inocente, hacen sufrir a una pequeña niña y le arrebataron la luz a las noches de Edo City, ¿No te molestarías?
-Espera, ¿Te refieres al supuesto autor de los incendios, Jihei Izuya?
-Exacto... ¿Cómo sabes de todo esto?
-Es muy simple... Porque soy un demonio y como tal vivo en el infierno.
-¿Un demonio? ¿Vivir en el infierno?- La pelirrosa quedó extrañada
-Exactamente, pero no cualquier demonio, sino que... Un demonio eléctrico
-¿Demonio eléctrico?- En eso la shogun quedó en shock por unos segundos y más cuando recordaba los sucesos de hace tres días, en aquel desfile hacia el palacio real para su coronación
"El cielo llora, la tierra ruge y la gente grita mi nombre... Yo vine a esparcir la justicia eléctrica... ¡YO SOY...!
-Inazuma Candy...
En eso la desconocida lanzó su sombrero al cielo mientras hacía una pose de un teatro kabuki mientras movía sus antenitas.
-¡Me alegra que sepas mi identidad! ¡Soy la niña vagabunda de Edo! ¡El demonio dorado, invencible, eterno, inmortal, canónico y sensual! ¡ESA SOY YO! ¡INAZUMA CANDY! ¡EL DEMONIO DORADO DE EDO! ¡CHEST!
-Demonio Dorado de Edo, ¿Que harás al respecto? ¿Matarme?
-¿Que? ¿Matarte yo?- La rubia se puso a reír en voz alta, de hecho, su risotada era tan fuerte que se hizo sonar por toda la ciudad hasta que terminó- Bien, tú dijiste que estabas molesta por que el Bugyo de Minamimachi y sus dos perras policías estaban detrás de lo que le pasó al señor Izuya, ¿No?- Señaló con el dedo hacia la cara de la pelirrosa- Niña, por más que te enfurezcas por ello, este mundo no cambiará en absoluto. No mientras destruyas la causa de... ¡LA MALDAD!
-¿La causa del mal?- La joven quedó algo extrañada, en parte por la extraña actitud de la rubia- ¿A que te refieres?
-¿Acaso no lo sabes?- Negó con la cabeza fingiendo pesar- Que pena por ti, mi niña bonita. Me refiero a ti.
-¿Eh a mi? ¿Que quieres decir con eso?...- La joven quedó en completo shock- ¡¿No me digas qué...?!
-Vamos ganando dos a cero...- La rubia movía su mano a medida que movía sus listones como si fueran antenas- ¡Nos vemos, Yoshimune-chan!- Y desapareció como por arte de magia.
La pelirrosa quedó muda ante lo revelado por la ronin rubia, de hecho, ¿Cómo supo aquello? ¿Que métodos usó para llegar a aquello? Miró la situación, no estaba Matsuri con ella por lo que... ¿Acaso Matsuri era su ninja informante? Imposible, tenía entendido que era una ronin y tal como lo dijo era una vagabunda, posiblemente una persona en situación de calle, ¿Cómo puede una indigente depender de un ninja?
-¿Shin-san?
-¿Ah?- La pelirrosa se volteó- Genzo, eres tú.
-¿Acaso te topaste con Inazuma Candy?- Preguntó el castaño procurando si la chica mágica estaba bien.
-Sí, ¿Acaso la conoces?
-De hecho, todo Edo City la conoce y le tiene miedo hasta la odian. Se dice que hace quince años, un extraño demonio gigante invadió y destruyó Edo City y mató a miles de personas en una noche de luna llena. El antiguo Rey Ieyasu peleó con todas sus fuerzas contra ese demonio y bueno... Ella es ese demonio.
-¿Un demonio gigante? Sobre ella, ¿Ella tiene familia?
-No, ella es huérfana y vaga por todo Edo City por comida y alojamiento. Supongo que duerme en las calles o vive en lugares de mala muerte aunque también se dice que ella es amiga de los yakuza y que estuvo muchas veces en la prisión de Tenmacho.
-Huérfana, habitante de calle... Un demonio que invadió y destruyó Edo- Yoshimune a medida que caminaba pensaba en lo dicho por el joven bombero como en lo que dijo la rubia hace unos momentos.
Inazuma Candy, el demonio dorado de Edo... Una persona sin familia y sin nadie que se opuso abiertamente a la Shogún Yoshimune cuyo nombre pasó a la historia hasta nuestros días.
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Tienda de aceites Akita
En una tienda de aceite, había un hombre calvo de entre unos 40 y 50 años atendiendo su comercio mientras un pequeño grupo de personas se agolparan como si de repente estaban en una especie de oferta. Ya eran entre las cinco y las seis de la tarde cuando el pequeño supermercado Akita iba a cerrar no sin antes tener a sus últimos clientes del día que aprovechaban las promociones.
-Muchas gracias, señor Akita, ¿Cuánto le debo?- El hombre había comprado un garrafa de aceite cuya etiqueta era el logo de la tienda Akitaya y ya estaba alistando el dinero para pagarlo.
-Ah, págueme lo de siempre- El hombre calvo le sonrió a uno de sus tantos clientes frecuentes mientras recibía el efectivo- Después de todo, este aceite nuevo lo compré cuando estaba barato. Todos pasamos por tiempos difíciles.
-Vaya, gracias. Nos vemos mañana.
-De acuerdo. Nos vemos mañana.
Los últimos clientes hacían fila en la caja que era atendida por el confiable buen hombre calvo y su ayudante que empacaba los productos mientras que su jefe, aparentemente el dueño de la tienda aceptaba el efectivo y lo guardaba en su caja registradora mientras mostraba una brillante sonrisa, demostrando que era una muy buena persona y posiblemente algo querido en la cuadra donde vivía.
-Gracias, señor Akita
-¡Muchas gracias, señor Akita!
Mientras que los clientes se iban a sus casas, Yoshimune en su ahora identidad como Shino Tokuda, la chica mágica de Otonokizaka, caminando sola ya que Genzo se había ido a su cada ya caída la tarde por lo que toda la noche tenía que investigar hasta el último rincón de la capital de Edo.
En ese instante, la pelirrosa cuando iba a la entrada solamente sacó de su bolsillo lo que parecía ser una pequeña libreta y un esfero y empezó a anotar.
"Muy bien, esa es la tienda Akita. Creo que tal parece es la única tienda de toda la región sur que no vende más caro. Y viendo al tipo que lo atiende, tal parece que es una muy buena persona pero... ¿Por que siento un cosmos extraño proveniente de él? ¿Acaso esa amabilidad no es más que fachada? ¿Ese hombre está relacionado de alguna manera en los incendios?"
Yoshimune iba a entrar a la tienda para aclarar las dudas cuando de pronto un grupo de no más de diez personas entraron de manera violenta al establecimiento, algunos de ellos tenían una cuchilla en la mano y tenían brazos tatuados en su totalidad... Eran Yakuzas.
-¡A un lado insectos! ¡Fuera de aquí!- Gritó el que parecía ser el líder de los matones mientras algunos delincuentes empezaban a entrar como Pedro por su casa para ver que se iban a llevar
-¡Esperen! ¿Qué hacen?- Comenzó a reclamar el aterrado Akita- ¡Deténganse, por favor!
-Viejito, más vale que vacíe toda la caja o de lo contrario...- El hombre mostró su cuchillo haciendo entrar en miedo al comerciante- Créeme que lo puedo matar en ese mismo instante- En eso el hombre iba a apuñalar al comerciante pero de repente un abanico golpeó su cabeza, logrando salvar de la muerte al comerciante- ¡AHG! ¡¿Que fue eso?!
-¡Oh no! ¡Esa chica golpeó a oyabun!- Dijo uno de los maleantes mientras señaló a una pelirrosa vestida de estudiante de preparatoria
(Oyabun significa en la jerga japonesa, jefe o patrón. Generalmente ese título se utiliza para un líder de un grupo o unidad de cualquier tipo como también un término para un jefe en algún trabajo)
-¡Oye niñita!- Otro de los delincuentes sacó su cuchilla- ¡¿Quién demonios eres?!
-Soy Shino Tokuda, estudiante de primer año de Otonokizaka, la menor de tres hermanos e hija de una madre soltera pobre.
-¿Shino Tokuda?
-¿Otonokizaka?
-¡Esa no parece ser una ronin!
-Seguramente es una sucia mahou shoujo.
-¡Eso no importa! ¡Vayan a matarla!- Ordenó el líder de los atracadores
Varios yakuzas fueron hacia la princesa la cual alistó su bastón de Sakura Card Captor y comenzó a golpearlos con una gran maestría como eficacia. La princesa no era una tonta cualquiera pues parte de su entrenamiento en el Santuario de Athena lo hizo empleando diversos armas de combate y ese bastón era una pequeña parte.
Varios de los sujetos terminaban golpeados mientras otros ya empezaban a aterrarse al ver que era una chica mágica fuera de lo convencional. Yoshimune tenía su bastón apuntando al líder el cual sentía el verdadero terror al ver esos atemorizantes ojos rojos, brillando como el mismo fuego del infierno.
-¿Quién los envió? ¡Hablen de una vez por todas!
El líder del grupo de matones no aceptaba el hecho de estar entre la espada y la pared, ni mucho menos ante una niña desconocida a lo que decidió entrar en guardia junto con sus hombros.
-¡Cállate niña!
-¡Ya verás! ¡Te mataremos!
Una sonrisa se dibujó en la pelirrosa.
-Ya veo, si no gustan lo fácil, hacen lo difícil. Eso es muy bueno...- Guardó su bastón y nuevamente alistó su varita mágica- No me dejan opción… Hagámoslo
Los yakuza se lanzaron sobre la chica quien detenía, esquivaba y evadía los ataques de los sujetos usando su varita como empleando varios golpes de karate a los sujetos los cuales no dejaban de seguir con la ofensiva pero la joven los seguía deteniendo principalmente con la varita propinándoles golpes en la cabeza y en el rostro.
Los ladrones viendo que sus intentos fueron en vano se fueron corriendo del lugar pero no contaban que se habían topado con una joven rubia de ojos verdes y una joven castaña alta.
-Es la gokenin Yuzu y su amiguita.- El líder de los gamberros alistó su cuchiila- Si no pudimos matar a esa chica de pelo rosa, podemos hacerlo con esa gokenin... ¡Vamos a hacernos con un nombre!
-¡Sí!- Exclamaron los sujetos.
-Si tantas ganas tienen caballeros, vengan a ver si son capaces- Yuzu desenvainó su katana mientras los sujetos se lanzaron contra las dos chicas
Pero... En menos de casi un minuto la gokenin y su amiga de la naginata liquidaron a la pandilla quedando solamente uno con vida. El único sobreviviente intentó correr pero una astilla de hielo le atravesó el cuello muriendo al instante. Una chica pelinegra de ojos amatistas caminaba lentamente hacia donde estaban la gokenin y su amiga.
-¿Y esos?
-Nah, seguramente eran una pandilla poca cosa- Yuzu agitó su espada para sacarse la sangre derramada y la guardó en su vaina, fue en eso donde se le acercó Yoshimune
-Vaya, Yuzu-san. Lo hiciste increíble.
-Oh, gracias pero era necesario. Si esos tipos los agarraran los policías, los liberarían y volverían a hacer de las suyas.
-Ya veo...
-Se nota que le diste problemas a esos sujetos- Dijo Mei que se acercó hacia su esposa- Eres interesante, Tokuda-san.
-Jajaja, oh vamos, Mei-san- La reina de Edo se sonrojó y se rascaba la cabeza- No digas esos halagos, me avergüenzan.
-Señoritas...- En eso se les acercó el comerciante calvo quien con una sonrisa de total agradecimiento se inclinó hacia las cuatro chicas- Se lo agradezco, muchas gracias.
-No nos agradezca señor, solo hacíamos nuestro trabajo- Dijo la gokenin rubia mientras sonreía a lo tonto
-Lo importante es que usted siga con vida y está sano y salvo.- Dijo Yoshimune quien sonreía radiante al saber que las cosas salieron muy bien.
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Ya eran horas de la noche, exactamente entre las siete y ocho de la noche cuando Yoshimune caminaba directo a la estación de bomberos Nikogumi mientras llevaba entre manos una ancheta por el hecho de haber salvado la vida al comerciante Akita y por darle pelea a los maleantes que atracaron su negocio.
Pero aún así... No dejaba de pensar en el extraño y dudoso cosmos que sintió en el comerciante, ni siquiera después de eso aún sentía esa extraña sensación, como si en vez de hacer un buen acto había cometido un grave error y no sólo eso.
"Hoy si que fue un día extraño... Matsuri desaparece y no ha aparecido todo el día, Inazuma Candy sabe mi verdadera identidad, de todas las tiendas de aceite, supermercados y mercados de Edo City, siete me parecen sospechosos incluso la tienda de Akita... Se nota que es un comerciante muy querido en su cuadra pero... ¿Porque cuando incluso le salvé la vida sigo sintiendo ese cosmos dudoso en él? Y eso que me dio una buena despensa... ¿Acaso he hecho algo mal?"
Justamente cuando iba a la casa de su madre adoptiva nuevamente se encontró con una persona de espaldas indagando a Cocoro. La persona tenía un corto cabello azul, usaba un sombrero de vaquero negro pero su indumentaria era la misma de la preparatoria Otonokizaka, saco azul oscuro, falda azul a cuadros y como cereza en el pastel tenía una insignia de un estrella de cuatro puntas rodeada de ocho triángulos equiláteros a su alrededor.
"Esa insignia la conozco... Es la insignia de la Familia Echizen... Entonces significa que..."
-¡Hola Tadasuke!- Saludó la princesa en voz alta moviendo su mano a lo que la persona mencionada se volteó.
Y en efecto, era la chica de cabello azul corto, ojos mieles dorados, mirada de ser la pasiva, anteojos y sobretodo, ese lindo sombrero de vaquero le daba un toque de seriedad... Seriedad que parecía inexistente cuando la joven quien es prima de Umi Sonoda, quedó pasmada de miedo al ver a la princesa Yoshimune la cual sonreía radiante, ese cabello rosa esos ojos carmesí, esa linda sonrisa.
No pasaron varios segundos cuando la joven Ooka Echizen luego de ver a la princesa Yoshimune terminó tendida bocabajo en el suelo mientras el viento comenzaba a sentirse fuerte. No fue un duelo de vaqueros pero una cosa estaba clara.
Yoshimune fue la más rápida del lugar y sin un revolver y sin un sombrero de vaquero.
