Cuarto día de gobierno de Yoshimune
Matsuno, el magistrado de Minamimachi, estaba en la oficina del asesor real ante un llamado por parte de la shogún a lo que fue fue al castillo pero por medio de los miembros del consejo, escuchó que la princesa estaba bastante ocupada en la oficina real encargándose del papeleo pero se le pidió presentarse ante el asesor y tutor, Gorozaemon Kano.
El pelinaranja de anteojo y el hombre de sombrero y pequeño bigote tuvieron como tema central, la investigación acerca de Izuya y los incendios ocasionados presuntamente por su autoría. Kano con una sonrisa elogiaba el desempeño y el trabajo del malvado bugyo.
-¿En serio, la princesa está satisfecha con mi desempeño como magistrado?
-En efecto, señor Matsuno. A la princesa Nikko, el inusual aumento de precio del aceite en la capital le preocupaba en demasía. Por ello, parece que se interesó en el caso de Jihei Izuya. Elogió la rapidez con que fue capturado. El autor de los incendios, Izuya, comentó que la oficina del bugyo local era un verdadero ejemplo para todos.
El pelinaranjo de gafas sonrió sintiéndose satisfecho, la reina Yoshimune estaba de su lado por lo que siempre tenía una buena excusa para salirse con la suya en eventuales situaciones. El magistrado corrupto se inclinó en agradecimiento al tutor por los elogios recibidos de la ahora joven reina.
-Agradezco sus amables palabras, señor Kano
-Sin embargo...- La sonrisa del asesor se borró y ahora su mirada se tornaba seria- La princesa Nikko me comentó eso de manera confidencial, "Si acaso algo le sucediera a Jihei Izuya antes de que se cierre el caso, el bugyo Matsuno y las oficiales Onizawa y Zenigata serán destituidos de sus cargos". Pronunció esas duras palabras.
Una vez más el temor se acrecentó en el villano, tal pareciera que ahora la situación que lo favorecía se le salió de las manos, ahora, de manera desconocida, la princesa se enteró del caso de Izuya y ahora tomó la investigación. Si ella encontraba las irregularidades tendría que decir adiós a su carrera política.
Decidió mantenerse en calma, debía pensar las cosas con cabeza fría y planear un buen siguiente movimiento.
-Descuide, señor Kano, jamás la torturaríamos ni nada de eso- Una sonrisa complementaba su buena y vil mentira- Lo estamos interrogando cuidadosamente, así que eso jamás sucedería. Aunque, claro, una muerte por causas naturales sería inevitable.
-¿Causas naturales?- El asesor alzó una ceja ante lo último dicho por el bugyo.
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En una escuela de preparatoria de la región sur de Edo City
Preparatoria St. Miator
En una escuela preparatoria, exactamente en la cafetería de la escuela, las dos estudiantes como oficiales, primer y segundo año respectivamente, Hiyori Onizawa y Ritsu Zenigata estaban almorzando cuando recibieron un mensaje de su jefe, el bugyo Matsuno en sus celulares. La oficial pelinegra de ojos morados y larga bufanda roja quedó sin habla al ver el texto, era relacionado con el caso de Izuya.
Aquello no era nada bueno.
Las dos jóvenes estaban en un pasillo de su escuela a hablar sobre el tema.
-Hiyori, esto es malo, muy malo- Comentó algo preocupada la peliplata de ojos escarlata- Ahora que su majestad está interesada, quizá no sea tan sencillo obtener el permiso para condenar a Izuya.
-Sin duda, existe esa posibilidad- La joven pelinegra se puso una mano al mentón- Pero, ¿Y si Izuya muriera antes de eso?
-¿Asesinar a Izuya? Eso es muy mala idea, Hiyori. Si ese sujeto es asesinado, el bugyo como nosotras perderemos nuestros cargos y seremos condenados a muerte. Ya han sido suficientes vergüenzas que tuve ante mi familia por culpa de Inazuma Candy, no quiero repetir esa experiencia.
-Y yo tengo a mi mamá y mi pequeña hermanita, si me hice oficial fue para darles una mejor estabilidad económica aunque sea de cualquier manera y a cualquier costo pero...- Una sonrisa de seguridad se dibujó en la oficial pelinegra- Ahí está la clave, Ritsu.
-¿La clave? ¿A que te refieres?
-Si usamos el truco que dijimos con el bugyo, no cabrá duda de que Izuya murió por causas naturales.
-¿Y contrataste a los adecuados?
-Ya que lo dices, compré con mucho dinero a varios de los reos más crueles y peligrosos de Tenmacho. No te preocupes, Ritsu, enviar a mejor vida a Izuya y echar una buena mentira que hasta la princesa se lo va a tragar será pan comido.
-Confío en que ese plan funcione y de esa manera saldremos triunfantes como siempre, Hiyori- La peliplata sonrió ante el plan que tenían en mente
-Me temo que no les va a funcionar su anhelado plan- En eso sonó una voz de una niña joven que resonó en todo el pasillo
-¿Quién dijo eso?- La oficial pelinegra entró en susto al escuchar la extraña voz.
-Seas quien seas, ¿Quién eres?- La oficial peliplata desnevainó la katana para saber quien rayos fue la persona que las interrumpió.
-Simple... Soy un fantasma que se aburrió de ser un alma en pena y decidió quedarse en un lugar para atormentar y ustedes son mis primeras victimas.
-¿Qué es lo que pretendes?
-Solo diré que nada de lo planean se les hará realidad. Si el día de mañana o en los próximos, Jihei Izuya no ha muerto para ese entonces... Busquen en el diccionario la palabra Lealtad... Nos veremos en el infierno...
Las dos oficiales quedaron en silencio, las palabras del supuesto espectro les heló hasta la respiración pero eso a la vez pareciera un presagio que les jugaría en su contra a futuro. Aunque ignoraban algo y esa sobre la cárcel de máxima seguridad de la región Minamimachi, la prisión Tenmacho, conocida como el Infierno en la Tierra.
Esa era la clave de parte de lo que dijo aquella voz.
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Prisión de Tenmacho, región sur de Edo City.
Las celdas de las cárceles japonesas son generalmente corrales de metal del tamaño de un cuarto tatami donde habían cuatro y ocho dormitorios. En uno de ellos estaba un hombre castaño que estaba con un pañuelo sobre su frente, posiblemente estaba enfermo de fiebre des de hace menos días. Ese hombre era Jihei Izuya, acusado de los incendios que ocurrieron últimamente y próximo a ser condenado a muerte.
Cuatro presencias oscuras estaban asechando a donde estaba durmiendo el pobre hombre con intenciones nada amables. Uno de los perpetradores trataba de usar una cobija para asfixiarlo mientras los otros posiblemente ayudarían a su líder para dar punto final a la vida del infortunado hombre. Ya estaban próximos a matar al sentenciado cuando de pronto...
Tres o cuatro cuchillas se clavaron en dos de los reos, el líder y el matón se dieron cuenta de que era el compañero de dormitorio de Izuya, un joven de entre 18 y 20 años, cabello negro recogido en una cola, ojos verdes y un cuerpo algo entrenado, posiblemente estuvo con anterioridad tras las rejas. Y una particularidad: Una especie de kunai entre su boca.
-¡Maldito!- Los dos criminales se lanzaron contra el joven, el cual arremetió a puños simples que los hicieron derribar.
En eso uno de los reos que se despertaron dijo a sus compañeros de celda.
-Chicos... No lo hagan- Dijo el hombre en voz baja
-¿Por que no?
-Ese hombre es un amigo de Aniiki.
-¿Aniiki?
-¿Dices que...?
-Es amigo de Candy... El nuevo es amigo de Candy. No debemos hacerle nada.
-Oh no, que hicimos.
-No podemos hacer enojar a Aniiki.
Los dos reos como sus demás compañeros se inclinaron en señal de disculpas hacia el misterioso joven el cual estaba con una gota de sudor como si Inazuma Candy, aquella ronin de quien se mencionaba que estuvo en la cárcel una infinidad de veces como era amiga de algunos relacionados al crimen organizado no estuviera relacionado con él. Al menos logró su cometido que era vigilar que el próximo sentenciado a muerte estaba sano y salvo. después de todo era la misión que se le encomendó la reina Yoshimune.
-¿Y bien? ¿Quieren más?- Preguntó a los matones con su mirada seria a lo que los matones negaron con la cabeza.
Y a los pocos minutos, todos los reos se pusieron a dormir hasta que esperaban la alarma despertadora.
El plan del malvado magistrado Matsuno y sus dos oficiales terminó siendo un rotundo fracaso.
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Horas de la tarde, en un centro comercial.
Yoshimune estaba matando el aburrimiento del día estando paseando por toda la región sur de la capital hasta dar con un centro comercial, de hecho, las atracciones y los juegos sean en un parque común, de diversiones hasta los arcades eran el punto más vulnerable pero divertido de Yoshimune, pues ella tuvo esos privilegios de niña cuando iba de paseo con Nico y sus hermanitos y posteriormente con las musas.
La pelirrosa con un morral de gatito en su espalda decidió probar todos los juegos posibles que estaban en el centro comercial, comenzando por golpear al topo, lanzando balones de baloncesto a la cesta, hockey sobre mesa, carrera de autos y motos, juegos de shooter y su parte favorita, de hecho una de las mejores cosas que le enseño Nico: El jugar el famoso Dance Dance Revolution.
Dicho juego consistía en una tarima/maquinita para dos personas, habían dos tapetes y en cada uno estaban cuatro botones que indicaban los cuatro lados: Arriba, derecha, izquierda y abajo. Esos botones debían pulsarse con los pies mientras en la pantalla estaba sonando una canción de fondo y unas flechas de cualquier dirección. Los botones se movían de acuerdo a las flechas mostradas en la pantalla y por consiguiente el jugador se movía como si estuviera bailando.
Yoshimune sonreía radiante a medida que bailaba ese juego de baile desde hace mucho tiempo, de hecho, era como volver a esos viejos tiempos donde pisaba flecha tras flecha junto con Nico que le enseñaba como dejarse llevar por sus pies. La pelirrosa en menos de nada ya superaba el puntaje que era el más alto hasta ese entonces y como era tradición en cualquier sala de arcade, el nombre debía estar colgado en la puerta del baño como en la lista historica de dicha sala desde los primeros cimientos.
Obviamente puso su nombre de incógnita, Shino Tokuda, porque causaría controversia si ponía su nombre nobiliario como su nombre real. Y de esa manera, nuestra chica mágica presuntamente estudiante de Otonokizaka logró hacer historia en el centro comercial pero no se conformó con el Dance Dance Revolution, al ser ganadora histórica se le dio escoger un premio como también las veces que quisiera montarse en cualquier atracción, cosa que no dudó.
La joven optó por llevar un enorme oso de peluche a quien bautizó como Shokichi y luego de montarse una y otra vez en todos los juegos como atracciones de la sala decidió irse a un restaurante de comida rápida y viendo que tenía mucho dinero (Muchas tarjetas de débito) decidió probar lo que no se permitió, la comida real era buena y los chefs ponían su mejor esfuerzo pero se conformaba con disfrutar los lujos que puede tener un joven común aunque eso a simple vista de personas que se creen experimentados sea las cosas que pueda disfrutar un niño que alguien de la realeza.
Finalmente, luego de probar una buena hamburguesa, una gaseosa tamaño grande, papitas y pollo frito, Yoshimune decidió irse al baño no sin antes llevarse al peluche Shokichi. No faltaba la gente extrañada viendo a una chica de preparatoria llevando un oso de peluche bien grandote hasta a los baños y con una mochila parecida a la de un gato.
(...)
En el baño para mujeres del centro comercial
La reina Yoshimune entró con urgencia al baño (Eligió el más grande en espacio) causando extrañeza en un par de mujeres que estaban conversando de sus cosas en el lavamanos. La pelirrosa puso al frente al enorme oso de peluche y se quitó su mochila en forma de gato, luego se bajó sus falda e interiores y se sentó en el váter.
La mochila comenzaba a moverse hasta que el cierre se abrió por una enorme, gruesa y peluda cola de color negro.
-¿Que novedades traes mi linda Osono?
-Miau. Su majestad, le tengo que decir que Jihei Izuya está gravemente enfermo debido a las torturas infrahumanas que tuvo en prisión, de hecho, en esos días no se le dio comida. El mencionado cayó en fiebre desde hace menos de dos días y parece que está en la enfermería de la cárcel, gracias a Sukehachi y a Inazuma Candy.
-¿Inazuma Candy? ¿El Demonio Dorado?
-Sí, ella. Según los informes y datos que tengo de ella, ha estado en Tenmacho comenzando por un delito de hurto que tuvo cuando tenía cinco años, de hecho, todas las veces que estuvo en Tenmacho, Kodenmacho, y las demás cárceles de la capital fueron por hurto sea en grado o clase. Solo una vez estuvo por homicidio y fue hacia un doshin que era muy odiado en Minamimachi.
-Ya veo, la tipa literalmente es una figura en Tenmacho, ¿Pero que tiene que ver con Izuya?
-Un grupo de reos trataba de matarlo, posiblemente comprados por Onizawa o Zenigata, pero Sukehachi le salvó la vida a lo que los asesinos creen que fue enviado por Inazuma Candy para protegerlo, es decir, Izuya se volvió un protegido de "Aniiki" como la llaman.
-Ya veo... Con escuchar eso puedo deducir que esa ronin es una especie de buena persona a pesar del odio general que le tienen en la capital, pero entrando al punto, ¿Entonces tan mal está Izuya?
-Exactamente, su majestad. Si no sale de prisión, Izuya morirá, si ningún preso no puede matarlo por respeto hacia Inazuma Candy, posiblemente un oficial o un guardia de prisión aunque también eso sería imposible, le tienen respeto y temor hacia Inazuma.
-¿Y que hay de los comercios de la lista que nos dio Matsuri? El Nikogumi, el Grupo Citrus del bugyo Aihara... Investigamos todos dando con seis tiendas sospechosas e incluso cuando salvé al señor Akita nos dio una lista de comerciantes como de otros negocios vinculados de actividades sospechosas.
-Su majestad... Me temo informarle que el comerciante Sakubei
Akita tiene antecedentes judiciales y generalmente está vinculado con la yakuza. Tenía razón respecto a los negocios que Nikogoro y compañía investigaron dando con seis almacenes sospechosos pero tal parece que el culpable de todo esto sea la tienda que esté vendiendo más barato, que es la tienda Akitaya.
-Entonces los hombres con quienes me enfrenté, ¿Eran de otro grupo yakuza?
-Efectivamente, eran de una pandilla oponente con quien tenían una rencilla con Akita, presuntamente por el precio que ejerce sobre el aceite.
-Ya veo... Soy una...- Yoshimune arrancó un trozo de papel, hizo lo suyo con él, se subió sus prendas inferiores y bajó de la cisterna. Recogió su mochila y a su oso grande de peluche para irse a otro lugar para continuar su conversación.
(...)
Yoshimune estaba sentada junto a su morral y al enorme oso de peluche como si fuese una friendzoneada. Estaba frente a un parque infantil donde los niños estaban disfrutando de su vida como ellos lo saben hacer y también comenzando a aprender lo que es el mundo. Los pequeños estaban disfrutando ya sea de su patio de arena, de los columpios, la casita o el gran rodadero.
Pequeños recuerdos pero nublados por su ineficacia.
La pobre reina estaba con la cabeza gacha mientras solamente se oía las risas divertidas de los más pequeños.
-No puedo creerlo, Osono... Me parecía una persona muy simpática y todo pero resultó ser un yakuza. Por eso el cosmos extraño que percibí de él. Entonces cometí un error.- En eso la pobre muchacha bajó la cabeza y soltó un pesado suspiro- Conque todo fue en vano, ¿No? Cocoro tenía razón, soy una idiota, ¿Y así me llamo shogún?
La mochila en forma de gatito comenzó a moverse hasta que la gatita negra llamada Osono salió y se acostó en el regazo de su señora mientras ronroneaba, de los dos gatos a su disposición, era con Osono donde se daba una relación verídica entre una chica normal y su mascota.
-Su majestad, tampoco no es motivo para que usted se desanime. Usted a pesar de llevar cuatro días en el trono hace lo que puede por el pueblo, por Nikogoro y los suyos.- La gata estando desde su regazo la miró fijamente con sus hermosos ojos carmines, la pelirrosa no pudo evitar extender una mano para acariciar su lindo y sedoso pelaje negro haciendo que la gatita ronroneara- Usted tenía razón acerca de los negocios que Nikogoro y compañía investigaron dando con seis almacenes pero tal parece que el culpable de todo esto es la tienda Akitaya.
-¿Y la situación de Izuya por ahora es?
-Ahora… La única opción es liberar a Izuya por la fuerza.
La ahora joven reina negó con la cabeza.
-Lo siento, Osono pero... No podemos hacerlo
-Mi señora...
-Puede que sabemos que el bugyo Matsuno inculpó a Izuya de los incendios, que los aceites de los almacenes incendiados fueron robados y que Akita es un comerciante yakuza pero a pesar de todo eso carecemos de pruebas, y si nos entrometemos a la fuerza, las bases de mi gobierno se desmoronarán- Tomó aire y soltó un pesado suspiro otra vez- En definitiva no podemos hacerlo.
-Lo entiendo, su majestad- La gatita decidió irse a la mochila gatito mientras que la princesa estaba sentada en ese banquillo mientras ya no estaba ningún niño como si de repente aquel ambiente de alegría y jolgorio infantil hubiera desaparecido mientras su desanimo aumentaba con el paso de los segundos.
Yoshimune miraba sus manos y las apretaba, ¿Qué debía hacer al respecto? Quería salvar a Izuya pero, ¿Cómo?
Pero nuevamente no contaba que la sombra siniestra bajita de ojos azules oscuros estaba a una distancia considerable observando desde su posición a la pelirrosa y luego desapareció
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En la sala de arcade del mismo centro comercial
En la grande sala de arcade de ese mismo establecimiento comercial estaba una pequeña joven pelirrosa de cabello corto y ojos azules oscuros. La pequeña chica que contaba entre unos 12 y 14 años estaba jugando en una especie de juego de mesa o plantilla mientras tenía un martillo en su mano derecha. Era el famoso juego de golpear al topo, aunque para ella todo era muy fácil hasta un niño pequeño sabía ganar esa cosa.
No contaba que otras dos sombras siniestras estaban abajo de la tarima, exactamente con la vista hacia la falda de la pelirrosa como si quisieran mirarle la ropa interior.
-Yaya, no debiste arrastarme a eso.- Era una peliazul de ojos morados y de cabellera recogida con una cinta blanca.
-¿Y que querías, Tamao? No eres la única que es una calenturienta- Era una pelinegra de cabellera larga, ojos castaños y frente descubierta- Y aparte de eso, Matsuri si que los tiene lindos.
-Deja de hacer eso, si ella te ve, te va a regañar como no tienes ni idea.
-Tú también se los miras, ¿No?
En eso una sombra de antenas y ojos azules las irrumpieron, la reacción de las dos jóvenes al ver a la sombra fue...
-¡Candy-dono!- Se arrodillaron y pusieron sus manos al suelo como bajando la cabeza, como si fuera la reverencia a alguien noble y de alto status.
-Oigan, ustedes dos.- La joven Matsuri Mizusawa, quien en el día anterior dejó a Shino Tokuda a su suerte en la investigación sobre los comercios de todo Edo City dejó lo que tenía que hacer, sabía que dos o tres personas conocidas estaban detrás de ella, pero al voltearse hizo lo mismo que sus demás compañeras- ¡Candy-dono!
-¡Candy-dono!- Exclamaron las tres jóvenes ante la rubia de ojos azules claros y listones rojos como si fueran cuernos.
Era Inazuma Candy, el famoso demonio dorado de Edo de quien mil cosas se dicen de ella. La joven estaba acompañada de una joven de su misma estatura y edad que vestía un uniforme negro de secundaria, pelinegra de cabello corto y ojos oscuros.
-Candy-dono, ¿Cuál es el motivo por el que usted está aquí con nuestra nakama Kurome?
-Bueno, es sobre el asunto de Jihei Izuya y el plan que teníamos en mente- dijo la rubia marginada- Creo que las cosas cambiaron... Matsuri.
-¿Sí, Candy-dono?
-Tenemos que ir al McDonalds... Tienes que dar tus informes a las demás.
-Sí, comandante.
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En el McDonalds del mismo centro comercial.
Inazuma Candy estaba acompañada de cuatro jóvenes a quienes consideraba como amigas y camaradas, luego de eso vinieron otras más dando como diez o doce, la mayoría de ellas eran ronin o de familias de clase baja como huerfanas o hijas de madres solteras.
Matsuri Mizusawa, ninja del grupo especial Citrus bajo las órdenes del magistrado Hyogasaburo Aihara; Tamao Suzumi y Yaya Nanto, estudiantes de prestigiosas escuelas de alta alcurnia en Edo City; Kurome Kirigiri, una estudiante ronin de secundaria quien desempeñaba el papel de guardaespaldas de su líder y otras más que al pasar de las siguientes historias se tendrán que mencionar estaban reunidas en una gran mesa mientras al mando de éstas estaba Inazuma Candy.
-Matsuri, novedades.
-Sí, Jihei Izuya al ser torturado y golpeado por la policía de Minamimachi cayó en mal estado de salud. Se dice que cayó en fiebre hace menos de dos días y está en la enfermería de Tenmacho. Tengo entendido, que las oficiales Ritsu Zenigata y Hiyori Onizawa trataron de comprar a varios de sus conocidos de prisión para matar a Izuya pero un tal Yabuki los detuvo. Aparentemente envió a ese joven para proteger a Izuya, ¿O me equivoco, Candy-dono?
-Para serte sincera, Matsuri, yo no conozco a un tal Yabuki pero de alguna manera salvó a Izuya de las garras de ese bugyo de mierda y sus policías putas... Por cierto, Tamao, ¿Advertiste a ese par? Después de todo ese par estudia en tu mismo colegio.
-Lo hice tal como me lo pidió.- Respondió la peliazul- Quedaron muertas del miedo, como siempre, Zenigata teniendo miedo de usted.
-Que bueno... ¿Tienes otra cosa que decir, Matsuri?
-Tal parece que la reina Yoshimune tomó conocimiento del caso de Izuya y está ahora con la investigación.
-Si lo que dices entonces es cierto, Matsuri, ¿Entonces la reina ahora tiene el derecho de sentenciarlo a muerte?
-Entonces es tal como mis antenas lo captaron- La rubia se calló por unos segundos- Chicas, esa chica nueva en la ciudad, Shino Tokuda, echó abajo nuestro plan de liberar a Izuya pero a la vez tomó la investigación, una buena jugada de su parte, de hecho, apenas comenzó con un 1% para convencerme.
-¿Tomó la investigación?- Yaya tomó la palabra- Candy-dono, ¿No quiere decir que la chica nueva es...?
-Es mejor que no digan nada al respecto, puede no les crean pero es mejor así como también para nuestra princesita.
-Candy-dono, si el plan de la fuga se echó abajo, ¿Que hará o que haremos al respecto?
La rubia se puso una mano al mentón hasta que respondió a sus nakamas como seguidoras.
-Por ahora veré si esa princesita en verdad dice querer salvar a Izuya como en tratar de ayudar al reino. Si termina siendo uno más del montón la mataré y tomaré el reino y haré que todo Edo me vea arriba de ellos. Desde hace mucho tiempo tengo el sueño de convertirme en una shogun ya que desde que era una niña la gente me empezó a tratarme muy mal hasta me tildaron de monstruo y demonio. Si me haré con el shogunato, la gente me verá arriba y me tendrá respeto, comenzando por ustedes que a pesar de ser pocas, me dieron la mano o se las dí...
-Candy-dono...
-Mientras tanto ustedes no hagan nada pero... A menos de que alguien, sea el bugyo, Onizawa o Zenigata huyen asignaré a las más apropiadas para un trabajo de asesinato... Kurome que es hermana de una hatamoto liderará el trabajo junto con Toshi, Tokaku, Tamao, Kotonoha, Yuno, Chisato y Kurumi. Pueden hacerse pasar por Oniwabanshu u otros oficiales por si lo deseen.
-Entendido, Candy-dono- Asintió la pelinegra
-¿Y yo mi señora?- Dijo la pelirrosa- Yo soy una ninja y soy necesaria para ese tipo de cosas, no por algo le juré lealtad a usted el día en que me salvó la vida en una misión para el grupo Citrus.
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En una noche cualquiera en Edo City, hace dos años...
Matsuri POV
Luego de una misión fui gravemente herida pues peleaba contra un corrupto llamado Chusuke Tanaka y lo derroté pero me enterró su katana en el pecho, era una herida certera por la que terminé en el suelo y en un charco de sangre. Mi cuerpo dolía tanto que no podía moverme y mi único consuelo mientras se consumía mi vida era solamente ver las estrellas.
Era una lastima que tenía cosas proyectadas en la vida y terminara de esa manera, quería un trío con Yuzu y Mei, ver crecer a mi hermanito Inori y por supuesto tirarme a Taniguchi-senpai como morirme en sus brazos pero valía la pena, mi deber como ninja es ser un agente de las sombras por lo que tarde o temprano terminaría de una manera u otra.
Fue en ese momento donde la persona a quien le soy leal (No de una forma romántica aunque ella me cedió de ser una amiga sin derecho como ser su compinche) apareció. Estaba comiendo unos bocadillos pero se acercó hacía mí e inclinandose de rodillas sin importar que el suelo estaba cubierto de sangre me preguntó.
-Oye, ¿Estás bien? ¡Resiste!
No pensé que en mis últimos segundos de vida fueron acudidos por una desconocida.
-D-Dejame morir, ¿Quieres?
-¿Dejarte morir? Dime, ¿Tienes algún familiar o amigo?- Sus ojos azul claros brillaban como las aguas del mar y bajo una hermosa noche estrellada.
Quería mandarla al cuerno pero no podía evitar por lo menos, ser sincera una última vez.
-Tengo... Tengo un hermano.
-¿Que edad tiene?
-Inori... Se llama Inori... El está... Comenzando primaria.
-¡¿Apenas está en primaria?! ¡No puedes morir, ni siquiera de esta manera!
-¿Y eso qué? Soy alguien a quien... nadie le importa su vida.
-Pero a Inori sí... porque eres su hermana mayor. Está bien morirse pero dejando a alguien que está comenzando a crecer me parece muy triste y cruel. ¿Qué ganas con morirte? Tu hermano estaría solo y enfrentando la tristeza de la vida y afrontando la crueldad del mundo y las personas. Puede en esa soledad en que lo quieras dejar elija un camino incorrecto el cual lo verá como correcto... ¿Quieres que tu hermano viva de esa manera al nunca verte de nuevo?
No quería admitirlo pero parte de lo que me dijo me dio el dolor, el que faltaba para irme de este mundo y en efecto sentía que todo se desvanecía pero esos ojos brillantes seguían ahí, temblando y brillando como una luna y un farol en las aguas del mar.
-No quiero... tu lastima... Lo sé, no estoy contenta... con lo que hago... pero... al menos terminé... así... por un motivo justificado.
-¿Acaso eres una matona? ¿Una yakuza? ¿Algún perro del shogunato te hizo esto?
-No... que va... Soy un... Ninja
-¿Ninja?- En eso se quitó su prayera negra y la enrolló para luego acercarlo a su cara. No estaba nada mal, tenía un lindo busto y en un lindo brassier rojo... Al menos tuve la dicha de llevarme un par de recuerdos sea al cielo o al infierno- Lo siento pero eres una persona sin importar quien seas. No puedo dejarte morir.
-¿Que de...?
-Muerdalo muy fuerte, te voy a sacar esta espada.
-¿Eh?
-Sólo hazlo...
En eso abrí mi boca dejando su prayera enrollada y la sostuve con los dientes pero cerré los ojos al sentir el horrible dolor del filo saliendo de mi cuerpo por lo que lo mordí ante lo insoportable que se sentía. Luego de eso ella clavó la katana en el suelo y con un puño rompió el filo en dos dejando la otra mitad en un contenedor de basura que había cerca.
Iba a reclamarle pero ahora mi vista se estaba desvaneciendo, quería reclamarle pero el dolor hacía que mi cuerpo no moviese definitivamente aparte de que ya no podía emitir una palabra. No se que pasó pero luego desperté y estaba ella, en un yukata blanco mientras me sonreía.
-Que bueno que estés bien...
Luego de eso, ella me cuidó hasta que sané pero aun así quería permanecer a su lado, quizás por agradecimiento pero al contarme y ver su vida y los maltratos y lo mal que la pasaba cada día decidí ayudarla para lograr su sueño, quizás estaba dejando de lado a mi grupo pero... Una persona quien vivía mucho peor que yo me brindó la mano (Aparte de brindarme uno que otro momento a solas) y me cuidó como si fuera una persona en su vida.
A alguien así, nunca la abandonaría... Yo no abandonaría a mi Candy-dono.
FIN FLASHBACK
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-Matsuri, sobre eso...- La rubia calló unos segundos- Tienes que seguir con el grupo del bugyo Aihara y darle la información que tienes a tu superior, la gokenin Yuzu Aihara.
-¿Dice usted que debo seguir siendo un perro del shogunato junto con mi hermana?
-El matrimonio Aihara, Taniguchi y Momokino, no me caen mal, son buenas personas por lo que tú perteneces a ese grupo. Agradezco tu gran lealtad hacia mí pero sigues siéndolo tan seguido creerán que las terminarías traicionando, de hecho, ya piensan eso luego de que dejaste sola a la princesita ayer cuando investigaban. Aprovecha eso y invéntate una excusa, eres muy hábil en eso, demonio rosa de Edo.
-Mi señora...- La joven soltó un pesado suspiro de resignación- De acuerdo, daré la información a Yuzu-neechan y a las demás. Creo que me tendré que ganarme un regaño hasta de Taniguchi-senpai.
-Sobre Harumin, ¿Sigues empeñada en tirarla?- Preguntó la raijin a uno de sus ninjas informantes con una sonrisita cizañera
-Se diría que es una ilusión, de hecho... Puede que usted tiene su sueño propio y yo también tengo el mío.
-¿Y cuál ese sueño? Dime...
-Morir en los brazos de una hermosa mujer. Si Taniguchi-senpai me tiene en sus brazos, mucho mejor.
-¡Eso si es un sueño!- Exclamó Yaya mientras algunas de sus nakamas concordaron por lo dicho por su compañera.
-Bien, ya que estamos todas reunidas... ¡Comenzemos a pedir los combos!- Anunció la ronin de cabello rubio.
-¿Y quien va a pagar?- Preguntó una de las jóvenes asistentes.
-No se preocupen, el demonio dorado de Edo sabe atemorizar a las personas. Con eso es suficiente.
-¡Con razón usted será una gran shogún, Candy-dono!- Exclamó una de las jóvenes entre risas y posteriormente pidieron lo que querían comer.
