Eran ya sobre las diez de la mañana cuando la tranquilidad del santuario de Dende, Kami-Sama de la Chikyū, se rompió. Son Gohan llegaron unos minutos antes, volando despacio tras pasar por la casa de su Oka-San. El Investigador, mitad Saiya-Jin, llevaba una maleta con ropas para él, su hermano Son Goten y su Otō-San.
Dende les dio la bienvenida y hablaron con calma, caminando alrededor de la torre mientras esperaban.
La llegada de Bejīta Yon-sei, junto con Buruma, fue una sorpresa. El príncipe llegó en un avión conducido por su mujer al palacio, y eso que casi nunca solía montar en ninguno. Bejīta Yon-sei fue el primero en salir del vehículo con los brazos cruzados. Buruma apareció inmediatamente después, maldiciéndole, con un maletín grisáceo entre las manos.
Buruma: ¡ Bejīta! ¿Necesito recordarte que tienes que llevarlo tú? ¡No pienso ser tu sirvienta!
Bejīta Yon-sei: No lo necesito. *proteste.*
Buruma: ¡Bejīta!
El aludido gruñido, puso nervioso a nuestro príncipe.
Bejīta Yon-sei: ¡Vale, dámelo!
La disputa le había avergonzado en público y sabía que Buruma era cabezota… Agarraría el maletín que contenía las cápsulas que ella había preparado.
Pikkoro: siempre haciendo ruido tan temprano! *descendería aun lado de Gohan.*
Son Gohan saludaría a su Ex-Maestro, dándole una sonrisa.
Bejīta Yon-sei: Y como siempre, Kakarotto no tiene interés en ser puntual.
Pikkoro: puedo sentir que está a mitad de camino.
Buruma: ese Gokū… a pesar de que le gusten este tipo de cosas, siempre llega tarde.
Pikkoro: uh? Los Varga-Jin están aquí. *informaría alzando los ojos.*
Todos los guerreros caminaron juntos para ver cómo la nave de los Vargas y los Namekianos se acercaba para aterrizar. La nave que se aproximaba culminó su aterrizaje en el palacio y de inmediato se asentó frente al grupo de guerreros. Son Gokū había llegado poco después, seguido por los otros Guerreros Z y de nuestro Hakai-Shin junto a su Tenshi Guardián.
Un zumbido metálico, casi dulce, podía escucharse conforme la escotilla de la futurista nave se desplegaba. Una plataforma circular, grande y flotante, apareció desde el casco del navío y comenzó a descender. En ella había un grupo de namekianos y vargas en pie, quienes avanzaron hasta pisar el suelo del palacio ante los guerreros Z. Tan pronto Son Gokū se unió a sus conocidos, uno de los vargas comenzó a hablar.
Varga: Bien… ¿está todo el mundo aquí?
La respuesta seria que tanto los participantes como los espectadores se colocaron en la plataforma circular del vehículo, mientras que quienes se quedaban atrás les deseaban la mejor de las suertes.
Nameku: Atención a todos. Pronto partiremos.
Buruma: ¡Buena suerte! ¡Y por favor, tened cuidado! *grite para animarles una última vez antes de que se marcharan.*
Un namekiano la tranquilizó con una cálida sonrisa:
Nameku: No se preocupe. No hay nada que no puedan arreglar las Bolas del Dragón. Además, no hay motivo para que algo salga mal.
La plataforma circular vibró y comenzó a zumbar conforme levitaba con el grupo hacia el navío. La pieza metálica alcanzó por fin el interior, revelando una única habitación enorme, blanca y casi vacía.
El grupo al completo comenzó a explorar alrededor con curiosidad, pero Son Gokū expresó su sorpresa:
Son Gokū: ¡Uau! Esto es excesivamente grande… Apuesto a que serviría para entrenar en viajes largos… ¡Sí que me trae recuerdos!
Varga: Bien, ya que estamos todos aquí, podemos despegar. Las reglas serán explicadas en la nave nodriza.
Afuera, mientras que quienes no habían ido se alejaban, la nave empezó a iluminarse y rápido, partió hacia los cielos, rumbo a donde la nave nodriza les esperaba. Buruma miró el vehículo hasta que desapareció por completo en el horizonte. En ese instante, tornó triste:
Buruma: Parece que me voy a casa… sola.
Dende: No te preocupes… No dudaré en contactarte si recibo noticias, sean buenas o malas *intente animarla para consolarla.*
Buruma: Gracias, Dende. Sé que puedo confiar en ti.
Todos los que estaban a bordo sintieron un zumbido tenue seguido de un fuerte click; el vehículo se había ensamblado perfectamente con la nave nodriza. Un varga invitó a los pasajeros a acceder al nuevo navío a través de la plataforma circular de levitación. Son Gokū y Bejīta Yon-sei fueron los primeros en salir, opacando el nerviosismo de los demás.
Son Gokū, camino por la enorme estancia entre curioso y divertido. Por su parte, Pikkoro y Bejīta Yon-sei se mantuvieron a la defensiva. Mientras todos continuaban admirando la inmensa sala, Son Gokū preguntó con impaciencia a un Varga si sería muy largo el viaje. El Varga le respondió rápidamente para calmarlo:
Varga: Para nada. Entraremos en el universo donde se celebra el torneo en un momento. Nosotros lo llamamos "Universo Cero". Es un universo sin vida. No hay riesgo de dañar a nadie. Mientras tanto, podéis ir reagrupándoos, puesto que nos reuniremos en una sala para explicaros las reglas del torneo e inscribiros como participantes.
El resto de pasajeros formado por Vargas y namekianos se giraron para contemplar las sonoras manifestaciones de entusiasmo de Son Gokū.
En un abrir y cerrar de ojos, los terrícolas se reunieron para seguir al pequeño Varga a través de un largo pasillo, cuyo revestimiento blanco era demasiado iluminado y casi cegador, y les condujo hacia una sala que parecía bastante ridícula en comparación al enorme hall que acaban de dejar atrás.
En la sala había instaladas unas quince sillas, todas ellas colocadas delante de una gran pantalla con letras negras encima de un fondo azul. El Varga invitó a los participantes y a los espectadores del universo 36 a sentarse mientras él se emplazaba delante de la pantalla. Son Gohan, que estaba sentado en la tercera fila detrás de Birusu y de Uisu, preguntó:
Son Gohan: ¿Cuánto tardaremos en llegar, finalmente?
Varga: Mientras os explico las reglas, el motor interuniversal de Realidad se irá cargando. Normalmente se tarda unos diez minutos en llegar a nuestro destino… y que lleguen los demás participantes.
Son Gokū: otros participantes?
Varga: en el planeta Chikyū había la mayoría de guerreros fuertes, pero había otros en donde estaban otros guerreros por lo que enviamos unas naves para reclutarlos. Estas mismas les irán explicarles por el camino de regreso. Incluso otras naves posiblemente ya partieron, ya que algunos participantes quisieron ir aparte.
Bejīta Yon-sei: en tal caso les sugiero ir al universo 6 de nuestra Realidad.
Varga: eh? Por qué?
Bejīta Yon-sei: en ese lugar hay otros guerreros muy fuertes.
Son Gokū: uh?
Bejīta Yon-sei: solo quiero ver que tanto mejoro Kyabe.
Son Gokū: entiendo! En ese caso, deberían ir al universo 11! Quiero ver que tan fuerte se ha vuelto Jiren!
Varga: en tal caso, enviaremos otras naves a reclutarlos.
El Varga hizo una breve pausa para permitir que todos se sentaran y atendieran. Al mismo tiempo, el sistema informático de la nave transcribió el lenguaje que aparecía en la pantalla para permitir que los participantes del universo 36 pudiesen leer. El Varga empezó a leer en voz alta, explicando algunos detalles cuando era necesario y respondiendo todas las preguntas planteadas.
Uisu: ¿De cuánto tiempo disponen para entrar en el ring?
Varga: En segundos terrestres, tenéis ciento veinte segundos. Si excedéis ese límite, se trataría de un abandono y perderíais.
Birusu: Es más que suficiente.
Varga: No tenéis el derecho a atacar a otra persona que no sea vuestro rival. No podéis recibir ayuda externa durante el combate, pero podéis entrar al ring con cualquier tipo de material, ya sean armas u otra cosa.
Bejīta Yon-sei: ¡Hum! Como si necesitáramos eso.
Varga: Bien... perderéis si no podéis luchar en un lapso de treinta segundos, si quedáis inconscientes, inmovilizados, si morís o incluso si os volvéis invisibles. Tenéis que estar en el campo de visión de los árbitros. Por cierto, os aconsejo que no os acerquéis demasiado a vuestro espacio durante un combate para evitar cualquier sospecha de trampa. Repito: toda ayuda exterior, sea cual sea, está estrictamente prohibida.
Son Gohan: ¿Podemos abandonar en pleno combate?
Varga: Claro, siempre y cuando lo manifestéis claramente a los árbitros. No tenéis derecho a atacar a un oponente que se haya retirado. En caso contrario, seríais descalificados.
Por primera vez, Son Gokū parecía atento e inquirió:
Son Gokū: ¿Podríamos saber los límites del ring? Si hay, claro...
Varga: Realmente, no hay... se permite cualquier tipo de desplazamiento durante los combates... Es recomendable que cuando luchéis no os acerquéis a los espectadores ni a los otros competidores. Tenéis que considerar que si os movéis demasiado lejos del ring os perderemos la pista durante el tiempo de recuento y seréis, evidentemente, descalificados. Es recomendable mantener el ring como la pista central de lucha. Ya lo entenderéis mejor cuando veáis el estadio.
Tras terminar la explicación, los guerreros ya no tenían duda de que podían y que no en este torneo. Tras salir de dicha habitación, vieron que los demás guerreros estaban llegando en las naves. La primera nave, por un pasillo se vería como Burorī, Chirai y Remo bajaban tranquilamente, viéndose sorprendidos al ver a nuestro Saiya-Jin favorito. Rápidamente Son Gokū se les acerco alzando su mano, saludándolos con su característica sonrisa.
Son Gokū: hola! Realmente no me esperaba verlos luego de tanto tiempo, mucho menos en este torneo!
Burorī: uju…
Chirai: no íbamos a entrar en un principio por desconfiar pero Burorī quería entrar por ti.
Son Gokū: eh? Por mí?
Remo: así es. No te acuerdas de tu promesa con Burorī?
Son Gokū: promesa…? *Miraría aun lado tratando de recordar.* Ah! Cierto! Le prometí volver para enseñarle a controlar su poder! Se me había olvidado!
Chirai: mira que eres tonto, no sabes cuánto tiempo Burorī te estuvo esperando para que cumplieras tu promesa!
Son Gokū: perdón, perdón! Es que sucedieron muchas cosas! Jeje! Realmente lo siento…!
Mientras nuestro Saiya-Jin favorito era severamente regañado por la actitud de la alienígena piel verde, del otro pasillo que conducía a la otra nave, se podría ver como dos patrulleros de la Ginga Patorōru salían. Sorprendiendo a Son Gokū al ver que se trataba de Merus y Jako.
Son Gokū: Merus! Jako!
Jako: ya me esperaba que estuviera tú y tus amigotes aquí.
Chirai: hiiiii! La Ginga Patorōru!
Rápidamente Chirai junto con Remo y Burorī se comenzarían a alejar de estos dos patrulleros.
Merus: Son Gokū… ellos son…
Son Gokū: eh? Ah! Si pero no son malos, por favor, no les hagas nada! *diría suplicándole.*
Merus: …ummm… cielos! Solo por esta ocasión…
Son Gokū: jejeje! Gracias, pero dime, porque estás aquí? Pensaba que al quitarte tus poderes de Tenshi, no podrías participar ya, mucho menos pensé que Jako lo haría!
Jako: por favor! No me involucres con esto! Yo solo vengo como espectador, con la misión de ver que todo vaya bien.
Merus: jeje. En mi caso, a pesar de ya no tener mi poder como un Tenshi, quiero ver como son los Mortales de otras Realidades.
Son Gokū: entiendo…
Nuestro Saiya-Jin favorito estaría platicando sin darse cuenta de que llegaría la última nave, de donde saldría una persona desconocida que no pasó desapercibida por los presentes. Un hombre de mediana estatura y complexión atlética, con el ojo izquierdo de color azul, cabello ondulado de color verde azulado y un dispositivo similar a un monóculo en el ojo derecho, sujeto con una correa. Está ataviado con la vestimenta característica de su raza: con un atuendo de doble botón sin mangas de color verde grisáceo encima de una camisa corta de color verde oscuro, pantalones del mismo color, una larga bufanda de color gris, y un cinturón, guantes y botas de cuero.
Esta persona ignoraría a los presentes, se notaba que no le interesaba la plática en estos momentos. Nuestro Saiya-Jin favorito miraría detrás de dónde venían y notaria al extraño, sin importarle la actitud que mostraba se le acercaría a él sonriente.
Son Gokū: hola, soy Gokū!
Guranora: eh? Ah, mi nombre es Guranora.
Son Gokū: es un placer Guranora, debes ser muy fuerte como para que te consideraran para este torneo.
Guranora: eso es obvio, después de todo soy el más fuerte del universo.
Son Gokū: Que! El más fuerte del universo!
Estas palabras llamarían la atención de nuestro príncipe Saiya-Jin que se acercaría.
Bejīta Yon-sei: el más fuerte del universo dices? *El proclamado más fuerte acentiria.* kakarotto, acaso el será el sujeto del que hablaba el pez oráculo?
Son Gokū: es posible! *lo dije sospechoso.*
Guranora: ka… kakarotto…? ( pensamientos: ese nombre... suena saiyajin...)
Tratando de preguntar algo, se sentiría que algo le pasaba a la nave, haciendo que el Dúo-Saiya-Jin se alejara a ver qué pasaba mientras Guranora iba a otro lado. Una vez todos estaban presentes, avisaron que ya se iban a ir, En ese momento, la nave principal empezó a zumbar durante unos diez segundos. Cuando los pequeños temblores cesaron, el Varga informó que ya habían llegado al Universo Cero. Desaparecieron y apareciendo en el lugar del torneo sin siquiera demora.
Varga: Antes de salir de la sala, necesito las identidades exactas de todos vuestros participantes.
Son Gokū se encargó de llevar a cabo el trámite de su grupo… inscribiéndose a él, Bejīta Yon-sei, Son Gohan, Pikkoro, Kame-Sen'nin, Merus, Burorī, Birusu… y también a Uisu.
La mención de su nombre lo sorprendió y protestó enseguida:
Uisu: disculpa, Gokū-San, yo no pienso participar.
Son Gokū: Qué pena. Realmente queria poder enfrentarme a usted Uisu-Sama.
Uisu: De ningún modo, ese método no funciona conmigo. *replique girándome hacia el Varga.* No me inscriba.
Varga: De acuerdo. Confirmadme: he anotado como participantes a Son Gokū, Bejīta Yon-sei, Son Gohan, Pikkoro, Kame-Sen'nin, Merus, Burorī y Birusu… Todo correcto, ¿verdad?
Todos asintieron.
Varga: Entendido, valido esta lista.
Y les invitó a que lo siguieran a una sala más espaciosa, cuyos ventanales de cristal les permitían admirar el espacio, las estrellas y un enorme asteroide grisáceo rodeado de varias lunas de colores tornasolados. Todo mientras el otro participante se acercaba desde lejos tras que nuestros guerreros terminaran.
Son Gohan: Me imaginé que no habría nada en este universo.
Varga: Exactamente. Creamos todo este decorado gracias a nuestra tecnología. Mirad, nos estamos acercando al estadio. *finalice señalando con el dedo.*
La nave principal se acercaba rápidamente. El asteroide no era tan pequeño como parecía desde los aires. El estadio tampoco. A medida que la nave avanzaba, los guerreros de la Chikyū empezaron a diferenciar diferentes tipos de naves estacionadas alrededor del estadio, cuya forma era esférica.
Varga: Si las cifras os interesan, el estadio tiene dos-mil metros de diámetro y su altura es de ocho-cientos metros en la cima de la cúpula donde se situarán los árbitros. El ring es el mini planetoide que veis en el centro del estadio. En realidad su diámetro es variable y, grosso modo, debe oscilar los cincuenta metros de diámetro.
Pikkoro: Se parece al planeta de Kita no Kaiō.
Son Gokū: Me pregunto cuál debe de ser su gravedad. * dije con mi impaciencia aumentando cada vez mas.*
Varga: Diez veces superior a la del vuestro planeta. Así se compensa la gravedad del asteroide.
Pensamientos de Son Gohan: Gravedad artificial… Este asteroide es demasiado pequeño como para atraernos.
Durante la fase de aproximación por parte de la nave principal. pikkoro, se percató de una nave muy parecida a la de Furīza… pero se ahorró comentarlo.
Pikkoro: ¿Hay oxígeno?
Varga: Claro. Hemos instalado un sistema de gravedad para mantener una atmósfera respirable en la superficie. Tenemos máquinas en el interior del asteroide que producen todo lo necesario para poder respirar.
Son Gokū: ¿Podemos dar una vuelta por las inmediaciones del estadio?
Varga: Sí, claro. Podéis ir a donde queráis en este universo.
Son Gokū: ¡Genial! *respondí con sencillez.*
Finalmente, la nave aterrizó en vertical cerca del estadio. Cuando los motores se hubieron detenido, una esclusa de aire se abrió para permitir que el Varga encargado del universo 36 descendiera. Este salió directo hacia el interior del estadio seguido del grupo, que se distraía observando todo lo había alrededor. ¡Un torneo en otro universo! ¡Eso era motivo de emoción y de celebración al mismo tiempo!
Varga: Universo 36… aquí están vuestras habitaciones. Podéis moveros por todas partes, pero no os peleéis con los demás. Recordad que disponéis de dos minutos para entrar al ring en cuanto os llamemos.
Después de escuchar esas indicaciones, el grupo se acercó al estadio. Caminaron a través de un largo pasillo con varias puertas a cada banda. Más adelante se encontraba el acceso al interior del estadio. Son Gokū deseaba correr por allí, pero se contuvo para seguir escuchando al Varga que les hacía de guía:
Varga: Aquí es donde os alejaréis vosotros durante el torneo. Hay habitaciones e incluso lo necesario para cocinar… Y, finalmente, ¡ahí se encuentra la zona de combate!
Son Gokū: ¡Vaya! ¡Fantástico!
Son Gokū estaba en su salsa. Desde su perspectiva, ¡el estadio parecía aún más grande! El número de espectadores le intimidaba y seguramente excedía los diez millones. ¡Además, una gran parte de ellos eran expertos en artes marciales! De entre toda esa multitud de gente, era difícil que los luchadores de la Chikyū pudieran notar cualquier tipo de Ki, incluso cerca de ellos.
Varga: Seguramente creéis que conocéis... a la gente de aquí. *dije para finalizar mi presentación.* pero recordad que ellos provienen de otros universos de otra realidad, y por consiguiente… no os sorprendáis. Ahora me iré y os dejaré a vuestro aire. Ah! Una última cosa. El torneo podría comenzar perfectamente tanto en veinte minutos como en dos días… todo dependerá de lo que tardemos en encontrar candidatos para los universos restantes.
Son Gokū: ¿Y el sorteo?
Varga: Se realizará automáticamente al azar. Se anunciará por megafonía en su momento.
Con esas palabras, el Varga dejó al grupo.
Son Gokū permaneció pensativo durante un momento:
Pensamientos de Son Gokū: Veinte minutos o dos días… ojalá que sean veinte minutos. Pikkoro, tan observador como de costumbre, se fijó en los espacios aún vacíos y comentó:
Pikkoro: Este es nuestro puesto, el universo 36. Seguramente el torneo comenzará cuando se llenen los otros espacios de nuestra derecha.
A su lado, Gohan, completó:
Son Gohan: Entonces los otros diecisiete espacios restantes de nuestra izquierda deben de ser competidores...
Se detuvo en seco. Había sido el primero en mirar hacia la izquierda y quedó anonadado:
Son Gohan: Mirad… ese es…!
Son Gokū, iria a donde su hijo, ignorando a quien estaba hablando hace un momento, seguido por Bejīta Yon-sei, que estaba situado ligeramente más atrás, se giraron:
Son Gokū: ¡Seru!
Son Gokū estaba tan sorprendido como su hijo. La idea de universos alternativos de otra realidad era confusa y no se había podido imaginar que tal cosa pudiese suceder. ¡Pero resultaba que Seru estaba ahí pero al ser de otra realidad, este se llamaba Cell para nosotros, los lectores.
Cell: …otra vez ustedes…? Al guíen mas tiene la sensación de Dejavu?(pensamientos: Me encuentro rodeado por mas Son Gohan…)
Ese Cell era idéntico al que conocieron en el universo 36 durante los Seru Gēmu en su forma perfecta, aunque ellos lo conocían como Seru. Estaba situado en medio de su espacio, de pie y con los brazos cruzados. Esperaba pacientemente. Desde su perspectiva, nuestros héroes no pudieron ver un pequeño Seru Junia azul de pie entre sus piernas, excepto pikkoro, el único suficientemente alto para entrever una parte de su cabeza.
Pikkoro: Nos conoce. Seguramente nos mató en su universo, y ahora, allí es el más fuerte… rayos, y con el potencial de Furīza, él debe ser un monstruo ahora…
Bejīta Yon-sei: Quizás tengas razón. Pero creo que se refería a los que están allí, fíjate. *dije apuntando con el dedo el espacio del universo 16 y 18.* somos nosotros…
En efecto, detrás de ese Cell que lo conocían como Seru, que no se movía ni una sola pulgada, Son Gokū pudo ver a Son Gohan charlando con Pikkoro que era conocido como Piccolo, a Son Goten y a Torankusu que ahí se llamaba Trunks, ambos un poco más alejados hablando alegremente, a Bīderu que se llamaba Videl estando de espaldas a Cell y delante de una joven mujer de ojos azules, cabello morado y un tono de piel a la par de rasgos muy parecido al de Buruma. Es delgada, pero posee una estructura moderadamente musculosa y una estatura bastante alta. En cuanto al atuendo, usa un sostén deportivo morado, pantalones cortos negros de corte bajo, guantes blancos y botas que se parecen a las que solía usar Vegeta. También lleva el cabello recogido en una cola de caballo durante la gran mayoría de sus apariciones, lo que deja un gran flequillo sobre su ojo derecho. Muchos ya reconocieron a este personaje y era la misma Son Bra, quien estaba apoyada contra el arco de la puerta del Universo 16.
En la Sección del Universo 18, era más o menos lo mismo, teniendo un Son Gohan, un Piccolo, una Videl, un Son goten, Trunks, también poseyendo una Bra que bestia un bralette rojo, revelando su estómago y pantalones beige con una hebilla de cinturón de corazón. Teniendo por ultimo a un Son Goku y un Vegeta.
¿?: Ven y veamos los otros grupos!
¿?: Si!
Fueron las palabras de un Desconocido que saldría del Arco de la Puerta del Universo 36 del que salieron todos nuestros protagonistas, proponiéndolo mientras saltaba el murito que delimitaba el espacio del Universo 36. Seria respondido por otro que tenía los colores invertidos que lo siguió de inmediato. Ambos pasaron desapercibidos por su Universo, debido a que Ocultaban su Ki.
La vestimenta del primero era un traje que consiste en una armadura Azul Blanquecino, guantes y botas del mismo color con adornos dorados, un traje cian de color gris yendo más por negro y una bufanda roja, poseyendo un cinturón con adornos dorados, en el centro tenía el número 1.
El traje del segundo es similar al del primero pero con un esquema de color invertido consistiendo en una armadura gris yendo más por negro, guantes y botas del mismo color con adornos dorados, un traje cian de color Azul Blanquecino y una capa roja similar a la del Gran Saiyaman, poseyendo un cinturón con adornos dorados, en el centro tenía el número 2.
Kuririn: eh…? Son Saiyaman X1 y X2…
Son Gohan: como…?
Kuririn: súper héroes que aparecieron en la Ciudad del Oeste.
Respondería nuestro calvo favorito, quien comenzaría a explicarles las Hazañas de estos Súper Héroes a unos extrañados Chaozu, Yamucha, Ten Shinhan, Pikkoro, Son Gokū y Bejīta Yon-sei por ver esos trajes tan ridículos, aunque para Son Gohan, se Veían Geniales.
