Ecos Olvidados del Pasado.

Annette Pov

El restaurante estalló y nosotros estábamos acorralados por los strigoi, uno de ellos me mantenía agarrada con sus garras, mientras que Alexx estaba siendo sujetado por el cuello. Cualquier movimiento que hiciera para salvarlo podría resultar en su muerte instantánea, o peor aún, en la mía. Estábamos completamente perdidos.

— Si le hacen algo, les juro que los mataré lentamente hasta que rueguen que termine con su sufrimiento— amenacé desesperadamente.

Era un riesgo, lo sabía, pero era la única forma de captar su atención hacia mí. Seguiría haciéndolo para que él tuviera la oportunidad de escapar y buscar ayuda. Necesitaba pensar rápidamente en una estrategia para asegurar nuestra supervivencia.

De repente, una figura emergió entre ellos. Era una mujer. Los strigoi la dejaron pasar, y me quedé petrificada al reconocerla. Aquella mujer había invadido mis pesadillas y estuvo presente durante el ataque a la academia.

Flashback

Era casi hora del toque de queda, regresaba a mi residencia sorprendentemente había pasado la mayor parte del tiempo con Allie en su dormitorio esta vez no estaba pegada a Nathan. Le había relatado los sucesos ocurridos durante las prácticas de campo de los estudiantes de último año y lo emocionada que estaba porque nos tocara a nosotras, solo nos faltaba un año para que eso sucediera, también le conté lo que había ocurrido después, los rumores sobre Rose Hathaway perdiendo la razón y golpeando a un moroi de la familia Zecklos junto a su grupo de amigos. Los rumores decían que ellos estaban molestando a la princesa Vasilisa Dragomir, no era solo una simple moroi, ella era de la realeza y su mejor amiga. No las conocía directamente, solo sabía de ellas por las leyendas que se contaban y los sucesos que atravesaron antes y después de escapar de la academia.

Mientras caminaba, a mi lado derecho donde se encontraba el bosque, de reojo vi unas sombras moverse rápidamente entre los árboles me detuve para verificar si no había sido producto de mi imaginación, quizás eran los profesores haciéndose pasar otra vez por Strigoi y querían evaluar a algún novicio en su práctica. Mantuve mi mirada en los árboles, pero no había nada, solo silencio total así que seguí caminando, no di ni cinco pasos cuando empecé a escuchar gritos, así que corrí en dirección de donde provenían.

Cuando estaba a punto de llegar, me detuve en seco por la escena que se encontraba frente a mí. No eran profesores haciéndose pasar por Strigoi, eran auténticos y habían entrado a la academia.

Los Strigoi se estaban alimentando de tres personas, no tenía idea de si eran alumnos o profesores tenía que hacer algo porque empezaron a aparecer más, lo primero que pensé era que tenía que avisarles a los profesores, pero ellos estaban en mi residencia y los strigoi estaban yendo en esa dirección. Lo segundo que pensaba era que si empezaban a aparecer más de seguro se dispersarían e irían a las otras zonas de la academia, lo cual implicaba que atacarían la residencia de los moroi en donde se encontraba Alissa, tenía que ir a advertirles a los guardianes que están de turno en la recepción del edificio y sobre todo ir a protegerla.

Así que me di la vuelta y corrí hacia el edificio de los moroi. No avancé mucho, me detuve porque me encontré con dos Strigoi: un hombre y una mujer. Ambos no pasaban de los treinta años y eran un poco más altos que yo. La mujer me miraba fijamente, luego volteó hacia su compañero.

— Sujétala — dijo ella, y el otro sujeto obedeció de inmediato.

Iba caminando hacia mí. No podía quedarme inmóvil y permitir que me atrapara, así que corrí hacia él, lista para pelear. La desventaja era que no tenía una estaca de plata y ni siquiera sabía cómo usarla, ya que eso nos lo enseñarían más adelante. Sabía utilizar mejor las armas, pero no había nada a mi alrededor que pudiera aprovechar. Solo contaba con mis manos, mis pies y mi cerebro para defenderme, tenía que atacar y, si no era mucho pedir, salir con vida de esta situación.

Lancé el primer golpe, sorprendiéndolo al alcanzar su pómulo. No se había imaginado que yo me defendería, y su mirada enfurecida lo reveló. Sonreí burlonamente mientras él gruñía. Me acerqué para golpearle el estómago y derribarlo más rápido, pero él esquivó mi golpe y sujetó mi brazo con fuerza. En un abrir y cerrar de ojos, me atrapó en una llave de la que no podía liberarme. Cuanto más me movía, más apretaba

Al darse cuenta de que no podía escapar ella se acercó y nos miramos fijamente. Era la primera vez que veía un Strigoi por lo que sabía de ellos lo había aprendido en los libros de texto y lo que comentaban los profesores en las clases, lo más característico de ellos era en los ojos donde rodeaban las pupilas tenían un círculo rojo, el color de la piel en comparación con los moroi que era un poco pálido debido a la falta de sol, la de ellos era traslúcida al igual que la de un cadáver y finalmente los colmillos no se podía decir mucho sobre ellos porque los únicos que no tenían éramos nosotros los dhampir ya que no nos alimentábamos de sangre.

—Vaya valentía la tuya al enfrentarte a nosotros sola y sin ninguna arma —dijo, sosteniendo su mirada sobre mí mientras sonreía, mostrando sus colmillos—. En eso te pareces mucho a mí.

—¿A ti? — reí burlonamente — Vaya, los strigoi además de ser unos sádicos asesinos saben contar buenos chistes. Escúchame bien, lo único en lo que nos podríamos parecer es que tal vez hayas sido una dhampir como yo, pero convertirme en una abominación como tú, eso jamás.

—Hablas demasiado pronto, pero no te preocupes, aún no es tiempo para que lo sepas — respondió.

Ella sujetó mi mentón con fuerza, obligándome a girar y dejando al descubierto mi cuello. Quise alejarme con todas mis fuerzas, pero la presión ejercida por ambos era insoportable. Entonces, sentí sus colmillos perforando mi piel. Solo experimentaba miedo y dolor, pero luego todo eso desapareció y fue reemplazado por una sensación indescriptible. Sabía que se sentía bien, tan bien que me sentí débil y todo comenzó a girar a mi alrededor. Fue entonces cuando comprendí que las endorfinas habían ingresado a mi sistema y se estaban distribuyendo por todo mi cuerpo. Después, ella me miró a los ojos y quedé hipnotizada.

—Muy bien, ahora nos acompañarás — dijo ella, y yo solo pude asentir —pero para llevarte con más facilidad dormirás.

Eso sonaba razonable. De repente, empecé a sentir mucha pesadez en mis párpados y los cerré. Lo único que pensé fue que ella había utilizado la compulsión.

Desperté sin saber cuánto tiempo había pasado inconsciente. Miré a mi alrededor y vi que estaba oscuro, pero debido a mi herencia genética de los moroi, mi visión era buena, por lo que no me resultaba difícil determinar que estaba en una cueva. Estaba apoyada en una de las paredes, intenté incorporarme, pero aún me sentía débil. De repente, escuché varios pasos acercándose, gracias al eco del lugar.

Decidí fingir que seguía inconsciente. Una vez que los pasos se alejaron, abrí los ojos y, aparentemente, había cuerpos cerca. Tuve que arrastrarme para confirmar mi sospecha. Me costó trabajo, pero logré girar a uno de ellos y vi que era una dhampir de último año. La reconocí porque había presenciado su prueba. Coloqué mi mano en su cuello para comprobar su pulso y confirmé que estaba viva, solo estaba inconsciente. Debía despertarla.

—Oye, despierta— la sacudí lentamente ella de repente abrió los ojos y empezó a dar manotazos y empezar a gritar.

—shhh tranquila, no te voy hacer daño, mírame no soy strigoi. — la sujeté de las muñecas, ella me observó, se dio cuenta de que no era uno de ellos y se tranquilizó.

—¿qué ha pasado? — le pregunté.

—Los Strigoi entraron en la academia y comenzaron a atacar a todos, yo estaba con otros en la residencia intentando ayudar, pero llegaron y nos atacaron y de ahí ya no recuerdo nada más, ¿En dónde estamos? — desvió su mirada de mi para observar el lugar.

—Al parecer nos secuestraron y nos dejaron en esta cueva— respondí recargándome en la pared a lado de ella, con el esfuerzo que hice para arrastrarme me había debilitado más, lo bueno es que ya no me sentía drogada.

—Tenemos que salir de aquí y pedir ayuda— me dijo.

—La cuestión es que no estamos seguros de salir, tenemos que pensar las opciones de que, si hay alguien protegiendo el lugar, cuántos hay, si todavía sigue siendo de noche o ya amaneció, y lo más importante, ¡no tenemos nada para defendernos y matarlos!, tenemos que esperar a que nos rescaten- dije finalmente.

—¡La academia no enviará a nadie para que nos salven, no sacrificarán a más guardianes por unos estudiantes de seguro ya nos han dado por muertos! — Iba a responderle, pero volvieron a oírse pasos acercándose.

— Alguien viene, finge que sigues inconsciente y pasé lo que pasé, no te muevas— ella no lo dudó y me hizo caso.

Entrecerré los ojos para averiguar qué ocurría, los strigoi traían a más personas, la mayoría estaban conscientes, eran profesores y estudiantes, la cuestión era ¿Cuál era su propósito?

Una vez que se marcharon, esperamos un minuto para prevenir que regresaran, al no oír ningún ruido nos incorporamos nuevamente, ella se levantó y se dirigió hacia las personas que habían traído para ver su estado, las examinó con preocupación. Después de unos momentos, volvió hacia mí, con gesto preocupado en su rostro.

—Están inconscientes, pero están vivos. Parece que los golpearon, pero no tienen heridas graves. — susurró de manera baja para no alarmar por si alguien estaba a los alrededores.

Asentí, entendiendo la gravedad de la situación, lo unico que teníamos que hacer era esperar a que decidieran rescatarnos ya que éramos muchos que nos encontrábamos en la cueva, pero no teníamos idea de cuánto tiempo tomaría. La ansiedad comenzaba a apoderarse de nosotras mientras permanecíamos allí.

—En la forma en como lo veo esto podría darle a la escuela un motivo para que nos vengan a rescatar—

—¿Por qué estas tan segura de que vendrán a rescatarnos? — me preguntó

— Sencillo, en esta cueva somos muchos y por lo que veo varios de los alumnos que se encuentran aquí sus padres son muy influyentes en la corte podría ser que la academia haya elaborado una lista de las bajas y ya los hayan notificado, mi teoría es que los padres irán tras la academia por su negligencia en protegernos obligándolos a hacer una búsqueda porque querrán el cuerpo de sus hijos para darles mínimo la sepultura que se merecen como dicta su religión y la academia no podrá negarse, entonces si se apresuran ellos podrán ver que seguimos con vida.

Ella me miró sorprendida de lo que le había contado eso me hizo sentirme avergonzada quizás ella ya crea que por estar tanto tiempo en la cueva ya me haya afectado así que no dije nada y desvié la mirada.

¿En serio crees que sus padres quieran salvar mínimo los cuerpos de sus hijos?

Los míos lo harían. —dije al verla de nuevo

—¿Tu padre o madre moroi te reconoce como su hija? — preguntó sorprendida

—En realidad mis padres son moroi.— dije apenada hace mucho tiempo que no decía sobre mi origen, no había la necesidad ya que no era un secreto tanto en la corte como los de mi salón lo sabían.

—¿Espera... eres la hija adoptiva de los Tarus?— esta vez lo gritó

—¡shhhh! si la misma— dije observando la entrada por si alguien venia.

—¿Que se siente tener padres moroi?— siento cómo su mirada se posa sobre mí, como si estuvieran buscando respuestas en mis ojos. Puedo percibir el destello de curiosidad en su rostro y la entonación particular en su voz que denota un genuino interés

En ese instante, mi mente se prepara para responder de manera clara y concisa. Me tomo un momento para organizar mis ideas, asegurándome de dar la información adecuada.

—Se siente... normal, quiero decir ellos no ven la diferencia entre dhampir o moroi al final yo soy su hija y me quieren por lo que soy como todos los padres lo hacen con sus hijos. —

A medida que respondo a su pregunta, noto cómo su expresión facial se transforma, ella apartó la mirada y ya no pronunció ninguna palabra aparentemente la dejé reflexionando, por mi parte no tenía idea de que más decir, así que me quedé callada y mi cabeza empezó a crear miles de ideas y planeas por si ellos no llegaban mínimo poder nosotros luchar a la vez, pero también imaginaba millones de sucesos y todos muy trágicos así transcurriendo los minutos o quizás las horas.

De pronto, en medio del silencio escuchamos pasos acercándose. Mi corazón empezó a palpitar con rapidez y nos miramos, comprendiendo la necesidad de actuar rápidamente. Nos tumbamos de nuevo en el suelo, fingiendo estar inconscientes, mientras los pasos se acercaban cada vez más.

Un grupo de Strigoi entraron, irrumpieron en el lugar donde nos encontrábamos, entre ellos estaba la mujer que me capturó. Sus rostros reflejaban una mezcla de satisfacción y malicia mientras inspeccionaban el área, sabía que estábamos en grave peligro.

La mujer se acercó a las personas inconscientes y los observó con indiferencia. Luego, se volvió hacia sus secuaces y habló con voz autoritaria.

—Nos quedaremos aquí hasta que anochezca— anunció con frialdad. —Cuando caiga la noche, nos los llevaremos y desapareceremos sin dejar rastro, mientras tanto aliméntense para que reúnan fuerzas. —

Sus palabras resonaron en el aire, llenándonos de un sentimiento de desesperación, al parecer ya había amanecido, por eso regresaron a la cueva. Era evidente que no iban a venir a rescatarnos mis esperanzas de ver a mis padres y Alissa habían desaparecido.

Consciente de que nuestras vidas estaban en grave peligro, Debía mínimo idear un plan para escapar antes de que oscureciera y la situación se volviera aún más complicada, pero ellos eran muchos y muy fuertes como hacer los strigoi salieran al sol o al menos yo pudiera escapar de la cueva para pedir ayuda ya al pasar el tiempo pude recuperar mis fuerzas podía pelear, sin embargo, con eso no era suficiente.

Sabíamos que debíamos ser cautelosos, ya que cualquier movimiento en falso podría alertarlos. Teníamos aun nuestros ojos entrecerrados, continuando con nuestra actuación, mientras uno de los strigoi agarraba a un profesor este se despertó y empezó a gritar y a forcejear resultando inútil ya que el strigoi sin replicar encajó sus colmillos, yo observaba cómo se alimentaba al mismo tiempo que el profesor lentamente moría, esto provocó que los demás hicieran lo mismo agarrando a personas al azar y empezaron alimentarse hasta que saciaron su hambre a raíz de esto todos los que estaban inconscientes se despertaron e hicieron lo mínimo de poder defenderse pero fue en vano.

Me enfureció, hacía que me sintiera impotente y asqueada, el tiempo se estiraba frente a nosotros, cada instante que pasaba era tiempo perdido de que nos vinieran a rescatar o que nosotros o mínimo yo pudiera huir. Después los escuchamos hablar entre ellos, burlándose de cómo fue sencillo atacar la academia y de que a nosotros ya nos daban por muertos sin hacer el mínimo de rescatarnos, así anticipando el éxito de su operación.

Mientras los Strigoi hablaban, observé que la mujer empezó a caminar hacia mí y mi cuerpo se tensó. De pronto, sus manos frías se cerraron alrededor de mi cuello, levantándome del suelo con una fuerza sorprendente. Su mirada gélida se clavó en mis ojos, y pude ver la satisfacción retorcida en su rostro mientras me apretaba más fuerte.

—No te hagas la inconsciente, sé que estás despierta desde hace mucho— habló con voz amenazante. —Puedo sentir tu respiración y escuchar los latidos de tu corazón como cambiaban de ritmo, No puedes engañarme—.

Mi corazón latía desbocado mientras luchaba por mantener la calma y controlar el miedo que amenazaba con inundarme, con voz entrecortada y burlona, logré articular palabras.

—No sé de qué estás hablando— susurré, luchando por mantener la seguridad en mi tono de voz.

La mujer apretó aún más su agarre, dejándome sin aliento. Su expresión se endureció y su voz adquirió un tono más peligroso.

—No me subestimes. No toleraré tus burlas— escupió con rabia.

Sentí el peligro inminente y sabía que mi resistencia estaba llegando a su límite. Con determinación, reuní todas mis fuerzas y aproveché un instante de distracción para lanzar un golpe certero hacia su mandíbula. El impacto no la tomó por sorpresa, ni siquiera hizo que se moviera con eso, hice que se enfureciera, aun así, escuché una risa burlona.

—Oh, pequeña rebelde— dijo con desprecio apretando mucho más su agarre. —eres una molestia—.

—Entonces termina con esto y mátame de una buena vez. — dije con mucha dificultad.

—Oh no, por la forma en cómo me confrontas me has confirmado que serás muy valiosa para dar avance a mi plan—sus palabras me dieron a entender que me convertiría en una Strigoi.

Entonces ella empezó a acercarse a mi cuello, con gran dificultad empecé a forcejear, pero era inútil, sentí como sus colmillos empezaban a perforar mi piel, pero antes de que pudiera llegar más a fondo gritos, gruñidos y el sonido del combate resonaron desde el exterior, inundando el espacio. La mujer sorprendida por el caos que se desataba, miró hacia la dirección en donde provenía el ruido, otros strigoi llegaron al lugar, visiblemente alterados.

—¡Hay una emboscada!, los de la academia están utilizando a los usuarios de fuego para atacarnos, Tenemos que irnos ahora mismo—, exclamó uno de ellos, haciendo que la mujer me soltara y que cayera al suelo, furiosa, pero consciente de la situación, me lanzó una mirada llena de rencor.

—Nos veremos de nuevo—, dijo con voz amenazante antes de darse media vuelta y dirigirse a los strigoi hacia un posible pasadizo que proporcionará una salida a lo opuesto de la cueva.

Intente incorporarme, pero debido al agarre que había experimentado momentos antes en mi cuello, había ocasionado que me faltara la respiración y me encontraba debilitada, la dhampir se acercó, hacía a mí para ver si me encontraba bien, por la situación con la strigoi se me había olvidado que ella estaba presente, por suerte ella no se involucró en la discusión, si lo hubiera hecho ya estaría muerta.

Finalmente, los guardianes llegaron donde estábamos y sacaron rápidamente a las personas más cercanas a la entrada. Dos personas se separaron y revisaron a los que se habían alimentado los strigoi. Pero al ver las reacciones, anunciaron que estaban muertos, después se acercaron a nosotros.

—¿Ustedes están bien? ¿Pueden levantarse? — uno de ellos preguntó además de que con su mirada nos empezó a escanear rápidamente por si tenía que ayudarnos a llegar hasta la salida, las dos asentimos, ya no me sentía débil, solo quería salir de esta pesadilla.

—Bien, entonces sigan a los demás y no se detengan. — dijo ayudándome a levantar.

Estábamos caminando en la oscuridad por un estrecho pasadizo, y al salir de allí, nos encontramos con que había más cuevas, la cueva era grande, afortunadamente nos estaban guiando, llegando al exterior de donde estábamos me encontré con un escenario caótico.

Me quedé paralizada al ver la escena porque incluso los Moroi estaban luchando y utilizando el fuego, lo cual me sorprendió, ya que normalmente eran renuentes a usarlo, continué caminando detrás de dos Moroi

Escuché por la radio de uno de los guardianes que estaban pidiendo refuerzos, puesto que la pelea en una de las cuevas se estaba intensificando. Nos dejaron en el único pasadizo que parecía ser la salida, mientras ellos regresaban para ayudar. Comenzamos a caminar y vimos una pequeña luz. Aumentamos la velocidad de nuestros pasos y la luz comenzó a agrandarse, indicando que finalmente estábamos saliendo al exterior.

Observé algunas sombras y, con dificultad, intenté identificar de quiénes eran las siluetas. Cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, reconocí a Rose Hathaway, varios novicios de último año y algunos profesores, posiblemente el profesor Emil. Estaban esperando a que los demás salieran junto con los rehenes. Mientras esperábamos, me quedé al lado de una chica llamada Abby y el señor Ellsworth. El tiempo pasaba y nadie salía, la tensión en el ambiente se hacía cada vez más pesada. De repente, se escucharon voces por el auricular al que el señor Ellsworth respondió, pero no pude escuchar lo que dijeron. Luego, miró en nuestra dirección y señaló a tres novicios.

— Ustedes, llévenlos de vuelta a la academia — se refirió a nosotros, luego se giró hacia a tres de los guardianes— Entren, Ha salido la mayoría de los prisioneros, pero los nuestros están atrapados. Las fuerzas están equilibradas.

Todos se movilizaron sin dudarlo y nosotros, junto con los novicios, nos marchamos. Pasé al lado de Rose Hathaway, fue la última vez que la vi, y sin detenernos nos alejamos de aquel lugar de pesadilla. Miré hacia atrás una última vez, esperando que los demás salieran con vida. Deseaba que esta fuera la última vez que me encontrara con la strigoi y que no cumpliera su amenaza.

Cuando llegamos a la academia, varios guardianes nos dirigieron hacia la enfermería. El lugar estaba abarrotado de gente, pero rápidamente nos asignaron camillas y llegaron enfermeras y doctores. Mientras esperaba que me atendieran, debido a que me sentía débil y adolorida por todo el cuerpo, lo cual no había notado debido a la adrenalina de querer escapar, me recosté y cerré los ojos. Estaba quedándome dormida cuando de repente sentí algo cálido recorrer mi cuerpo y de pronto me sentí mejor, con más energía. Abrí los ojos y la vi.

Una chica de 17 años su tez es pálida y perfecta. Su rostro posee rasgos delicados, con pómulos suavemente esculpidos y una mandíbula definida. Sus ojos, grandes y expresivos, brillan con un color verde que resulta difícil de describir. Tiene largas y rizadas pestañas. Su cabello es su característica distintiva, fluye en cascada alrededor de su rostro, con un color dorado similar a los rayos del sol. Ella es una moroi y no cualquier moroi, es Vasilisa Dragomir.

Me incorporé con rapidez tratando de incorporarme, pero ella me detuvo.

—Hey, ¿estás bien? — su voz sonaba muy tranquila.

—Yo... estoy bien, pero ¿cómo? Me has curado rápidamente. ¿Cómo lo hiciste? — dije aún incrédula, moviendo las manos y luego los brazos.

—Digamos que es mi poder — dijo apenada. —¿Cómo un don? — pregunté.

—Algo así, es más como un quinto elemento, uno que se desconoce por el momento. Es largo de explicar — respondió. Por algún motivo extraño, me empecé a interesar en este nuevo elemento, quería saber más y me surgieron muchas preguntas, pero no pude decírselas porque de pronto escuché mi nombre y luego unos brazos me rodearon.

Escuché unos sollozos, me había quedado atónita hasta que recuperé la compostura y correspondí al abrazo. Era Alissa, después de unos instantes ella se recuperó y se alejó de mí.

—¿Estás bien? ¿Qué fue lo que pasó? — me preguntó.

Le hice un pequeño resumen, pero solo del principio, cómo me había ido de su residencia, cómo los Strigoi aparecieron y empezaron a matar a las personas, cómo tuve que correr para regresarme a donde ella estaba y cómo me atraparon sin recordar cómo aparecí en la cueva, omitiendo todo lo demás al finalizar mi historia. Comencé a recibir muchos golpes, tanto en el brazo como en la cabeza, hasta que se detuvo. Sus golpes no me dolían tanto, pero me sorprendió su reacción.

—¡Qué demonios! ¿Por qué me golpeas? — dije sobándome. —¡Cómo se te ocurre regresarte! ¡Por qué no te escondiste! — me dijo gritando.

—Tenía que avisarles y prevenirles de la situación, además si ellos se les ocurría ir a tu residencia, yo estaría ahí para protegerte— Ella quedó sorprendida.

—Pero eso no significa que debas poner tu vida en peligro de esa manera, ¿Qué te hizo pensar que era una buena idea arriesgarte así?, no tienes aun los conocimientos ni el entrenamiento suficiente como para enfrentarte a los Strigoi te creí muerta. — me contestó aun con lágrimas en los ojos.

—Con o sin todo eso que dices tenía que hacerlo, No podía quedarme de brazos cruzados es mi deber como Dhampir, la vida qué tenemos siempre será peligrosa, te prometí que siempre te protegería sin importar que yo muriera, pues eso iba hacer cumplir con mi promesa. —

Ella sin más suspiró, —Eres una tonta—al finalizar me golpeó el hombro. — Lo entiendo, pero también tienes que cuidarte a ti misma. No puedo soportar la idea de perderte antes de graduarnos— Después de eso escuchamos una risa y giramos hacia la dirección de donde provenía, Vasilisa Dragomir seguía con nosotras y había visto todo el show.

—Ustedes me recuerdan a Rose y a mí de jóvenes —dijo sonriendo, su expresión era cálida y nostálgica, como si recordara todo lo que había vivido con ella.

—Solo espero que trates mejor a Rose de lo que me tratan a mí —dije y ella volvió a reír mientras Allie me fulminaba con la mirada.

Tras conversar, conocernos un poco mejor y realizar las presentaciones requeridas, Vasilisa tuvo que abandonar la habitación, las malas noticias no tardaron en llegar y se esparcieron rápidamente en la enfermería. Se relataba que se presentaron diversas dificultades en el rescate, incluyendo la muerte de diversos individuos, entre los cuales se destacaba el Guardián Dimitri Belikov, quien era el tutor de Rose. Ella presenció todo y quería ir a rescatarlo, pero su madre, la Guardiana Janine, casi tuvo que arrastrarla de regreso a la academia. Cuando Vasilisa se enteró, no dudó en retirarse para buscar a su amiga, disculpándose por tener que irse de forma repentina, no fue un problema para nosotras, entendíamos por lo que estaba pasando.

La doctora Olendzki me revisó y me dijo que estaba bien solo necesitaba descansar, así que me dejó salir de la enfermería para descansar en mi habitación. Al salir Allie y yo pasamos por la cafetería, por qué moría de hambre, no me había percatado de que llevaba horas sin comer por suerte estaba abierto, así que decidí comer todo lo que había. Afortunadamente, todo transcurrió en silencio y no volvimos a abordar el asunto.

El ambiente se encontraba más tenso debido a la nueva situación. Una vez que terminé de comer, nos separamos: yo me dirigí a mi residencia y ella se dirigió a encontrarnos con Nathan. Al llegar a mi residencia, parecía como si no hubiera ocurrido nada, subí a mi habitación, me dirigí a la cama y me recosté, el sueño empezó a apoderarse de mí y fue entonces cuando comenzaron mis peores pesadillas.

Fin del Flashback

—Te dije que nos volveríamos a ver— dijo con una sonrisa retorcida en su rostro, sus ojos rojos característicos de los strigoi mirándome, brillando con una mezcla de triunfo y malicia.

—Tú otra vez. — dije tratando de ocultar la turbulencia que sentía en mi interior.

— Así que no me has olvidado y eso que ha pasado mucho tiempo desde la primera vez que nos vimos— ella soltó una risa siniestra, como si disfrutara del encuentro tanto como yo lo detestaba.

Mi corazón se aceleró ante sus palabras, sabiendo que estaba en lo cierto. No importaba cuánto había tratado de olvidar el ataque, era inevitable.

—¿Qué es lo que quieres? —La miré fijamente, sin mostrar ni un ápice de debilidad, mi voz resonó con determinación.

—Oh, mi querida Annette, no sabes cuánto he esperado este momento —dijo con voz fría. — No es lo que quiero, sino lo que necesito. —

Mis músculos y mi mandíbula se tensaron al escuchar mi nombre, sintiendo el miedo recorrer todo mi cuerpo ¿Como sabia mi nombre?, mis pensamientos se agolpaban en mi mente mientras trataba de encontrar una explicación lógica a su conocimiento.

—¿Co-como sabes mi nombre? — no pude evitar tartamudear

Ella se acercó lentamente, su mirada escrutando cada detalle de mi rostro, manteniendo la sonrisa, disfrutando de mi vulnerabilidad.

—Ten paciencia, No puedo revelar todo aquí—dijo mientras dirigía su mirada hacia Alexx— Hay oídos curiosos—. Pero ten la certeza de que nuestra conexión es más profunda de lo que imaginas. —

La mujer, se acercó a Alexx posó su mirada en él y luego con una voz suave pronunció palabras cargadas de control, los ojos de mi amigo se volvieron cristalinos dando a entender que las ordenes se infiltraban en su mente, nublando su conciencia y dejándolo vulnerable a su orden, mi corazón latía con fuerza en mi pecho mientras luchaba por encontrar una manera de intervenir, de salvarlo de la compulsión que estaba ejerciendo en él. Pero estaba sujeta y sin poder hacer nada más que observar impotente. luego el cerró sus ojos cayendo inconsciente, ella se volvió hacia uno de los Strigoi que lo tenía aun sujeto y le ordenó fríamente.

—Llévalo a la guarida, nos servirá para después—. Sus palabras de manera autoritaria resonaron en el aire, el asintió y con una expresión fría, rápidamente y como un costal de papas lo cargo en su hombro llevándoselo de ahí.

Quería correr hacia él, protegerlo y asegurarme de que estuviera a salvo, pero mis esfuerzos eran inútiles mientras me mantenían sujetada, intenté liberarme, luché con todas mis fuerzas, pero cada vez sus garras apretaban mi hombro causando lastimarme, ella se volvió hacia mí volvió con esa sonrisa retorcida adornando sus labios.

—Este es solo el comienzo. — ella se acercó a mi oído y me susurró con una voz llena de veneno. —Pronto conocerás los secretos que te han sido ocultados. —

Sus palabras eran como un escalofrío que recorría mi espalda luego su mirada penetrante me atravesó como una daga, ahora ella utilizaría la compulsión en mí, con el mismo tono de voz suave que utilizó en Alexx, pronunció las palabras cargadas de dominio.

— Dormirás profundamente y no despertarás hasta que sea el momento adecuado. — Su voz tenía un tono hipnótico, capaz de arrastrarme hacia la oscuridad. Mi cuerpo se volvió pesado y mis párpados parecían cargados de plomo. Luché contra el impulso de cerrar los ojos, pero la sensación de cansancio abrumador se apoderó de mí. Finalmente mi voluntad se desvaneció, mis ojos se cerraron lentamente y la oscuridad me envolvió mientras mi mente se sumía en la inconsciencia.