Desenterrando El Pasado: Un Viaje a la Oscuridad.
Capítulo 10
Alissa Pov
Después de escuchar la explosión, mi mente se sumergió en un abismo de oscuridad. No recuerdo nada de lo que sucedió después, solo un vacío lleno de incertidumbre y fragmentos borrosos de imágenes.
Fue mi madre quien me narró los hechos, con voz entrecortada y lágrimas en los ojos. Me contó cómo, en medio del caos, intenté desesperadamente salir corriendo de la habitación para buscar a Annette. Pero los guardianes me detuvieron, aferrándose a mí con fuerza para que no saliera.
Según mis padres, luché con todas mis fuerzas, gritando y suplicando que me dejaran ir a buscarla. Mi novio, Nathan, intentó tranquilizarme, pero mis palabras se perdieron en la desesperación. Finalmente, no tuvieron más opción que sedarme para evitar que me pusiera en mayor peligro.
El dolor se aferra a mi pecho como un peso insoportable, hundiéndome en un abismo de tristeza y desesperación. La pérdida de mi mejor amiga ha dejado un vacío oscuro en mi ser, un agujero que parece no tener fin. Cada día, cada hora, siento su ausencia de manera aplastante, como si un pedazo de mí misma se hubiera desvanecido junto a ella.
Las lágrimas se han convertido en compañeras constantes, derramándose sin cesar por mis mejillas. La pérdida me consume, me envuelve en una oscuridad profunda. Me pregunto una y otra vez por qué tuvo que ser ella. No hay respuestas, solo un silencio abrumador que me envuelve.
Me aferró a los recuerdos, a los momentos compartidos, como si fueran hilos frágiles que amenazan con romperse. Intento revivir esos momentos en mi mente, pero el dolor se entrelaza con cada imagen, recordándome que ya no están aquí. Es una tortura constante, un recordatorio constante de lo que he perdido.
Cargo con esta culpa, me persigue el peso de mis decisiones. Si tan solo pudiera retroceder en el tiempo y deshacerlo todo. Si tan solo pudiera cambiar el curso de los eventos y evitar esta tragedia.
Me dejé llevar por mis prioridades, dejándola a ella de lado en el proceso. Me dejé envolver por la comodidad de estar siempre con Nathan, dejando que ocupara todo mi tiempo y atención. Ahora, me doy cuenta del daño que causé al desplazarla, al no estar a su lado como habíamos acordado.
En mi mente, juego una y otra vez las diferentes escenas que podrían haber sido si hubiera actuado de manera diferente, como una película en la que deseo poder cambiar el guion. Si tan solo hubiera estado ella, haciendo todas las cosas que habíamos planeado en esa lista interminable.
Si tan solo no hubieras conocido a Alexx, si no lo hubieras llevado a la cena de cumpleaños, si no lo hubieras ido a buscar durante el ataque. Si tan solo hubieras salido junto con nuestros padres, nosotras estaríamos aquí a salvo.
Mi corazón se llena de remordimiento y dolor al imaginar el futuro que siempre habíamos planeado en cómo podríamos estar juntas en la corte, siguiendo nuestras vidas y enfrentando juntas cualquier desafío que se nos presentara.
Pero no puedo cambiar el pasado...
Después de que el incendio en el restaurante fue finalmente controlado y las llamas apagadas, mis padres y mis tíos se dirigieron al lugar con la esperanza de encontrar a Annette y a su amigo Alexx, quizás con algunos rasguños, pero vivos y a salvo. Sin embargo, la esperanza se desvaneció cuando no lograron encontrar ningún rastro.
Los días posteriores fueron una agonía interminable. Los padres de Annette recorrieron varios lugares del Hotel en donde habían dejado a los heridos, esperando encontrarla entre ellos, pero ella no estaba. Después ellos tenían que ver innumerables cuerpos, buscando desesperadamente algún indicio de que uno de ellos fuera su hija. Cada cuerpo que veían los desgarraba emocionalmente, con la esperanza de que no fuera ella, pero también con el miedo de que pudiera ser.
La tarea aún más difícil fue enfrentarse a los cuerpos calcinados que pudieron rescatar del interior del restaurante. Cada uno de ellos era una prueba de la tragedia que había ocurrido, y cada uno representaba una posible identificación de Annette. Con lágrimas en los ojos, examinaban cada cuerpo en busca de algo característico de ella, algo que pudiera ayudarlos a reconocerla, fue un proceso desgarrador.
La opción de identificarla mediante pruebas de ADN no era posible, ya que Annette era adoptada y no compartía el mismo código genético que sus padres. La incertidumbre y la desesperación nos consumían, mientras esperábamos encontrar alguna respuesta que nos diera un poco de alivio.
Ver a los padres de Annette llegar al cuarto después de ver innumerables cuerpos, con la esperanza y el miedo entrelazados en sus rostros, fue desgarrador. Sus ojos cansados y llenos de lágrimas reflejaban el dolor y la impotencia que sentían en ese momento. En silencio, ellos se abrazaban, compartiendo el peso de la pérdida y la tristeza.
La vida de todos nosotros quedó marcada por esta tragedia, pero el sufrimiento de los padres de Annette fue aún más profundo. Ver cómo luchaban por encontrar respuestas, cómo sufrían cada día por la pérdida de su amada hija, nos recordaba constantemente la injusticia del destino y la fragilidad de la vida en lo que se exponían los Dhampir al protegernos.
Todo esto lo vivía atrapada en la suite, de mala gana mis padres me habían confinado por mi propio bien, pero no me dejaron sola estaba acompañada de Nathan y de algunos guardianes por si se me ocurría escapar. Sin embargo, estar encerrada aquí me hacía sentir aún más impotente y desesperada.
Mi novio intentaba ser comprensivo y me acompañaba en la habitación, tratando de distraerme y hacerme sentir segura. Pero mis pensamientos no estaban en él ni en nada a mi alrededor. Solo quería que el tiempo pasara, que esta pesadilla llegara a su fin, en estos momentos solo quería que Annette volviera con vida.
Decidí alejarme un momento de todos, así que me encerré en mi cuarto. Quería dormir, sumergirme en el sueño y escapar de la realidad. Cerré los ojos y esperé que la oscuridad me envolviera, pero en lugar de encontrar la paz, algo en mi mente se agitó.
Un recuerdo se apoderó de mis pensamientos, este sentimiento de perdida he impotencia ya lo había tenido ese día en el ataque a la academia.
Flashback
Volví a aquel día en la Academia, yo me encontraba en el cuarto de la residencia de los Moroi todo fue rápido solo habían pasado cinco minutos desde que Annette se había ido porque era casi la hora del toque de queda y si ella no llegaba a tiempo la castigarían, después de eso un guardián que estaba en la recepción tocaba en todas las puertas, su voz estaba llena de urgencia mientras nos advertía que nos mantuviéramos en nuestros cuartos y nos alejáramos de las ventanas que esto no era un simulacro, algo estaba mal.
A medida que su mensaje resonaba en el pasillo, comenzaron a escucharse gritos provenientes del exterior. La curiosidad me invadió y desobedecí la orden, con mucha cautela me acerqué a la ventana y por un orificio miré a través de ella, lo que presencié me dejó sin aliento.
En el patio, varias personas estaban siendo atacadas por los Strigoi, sus movimientos rápidos y letales eran aterradores, mi corazón se aceleró y un escalofrío recorrió mi espalda ¿Cómo era posible que estuviéramos bajo un ataque? la escuela tenía defensas que los alejaban ¿cómo pudieron burlarlas? y de repente recordé a Annette ella debería estar de camino a su residencia.
Mi mente se nubló con el pánico mientras buscaba desesperadamente a Annette entre la multitud. Ella debería estar allí, en medio de ese infernal ataque.
Sin más salí del cuarto y bajé las escaleras del edificio, pero había muchas personas intenté acercarme, pero un guardián me detuvo.
—¡No puedes salir!
—Debo salir ¡Mi amiga está afuera, en peligro!
— Lo siento, pero no puedo dejarte salir. La situación es demasiado peligrosa, y nos han ordenado sin excepción que deben estar a salvo.
Enojada y sin más opciones, me dirigí de regreso a mi habitación, me acerqué al escritorio y agarré un walkie-talkie que había guardado en un cajón, y me senté en mi cama. Este era nuestro único medio de comunicación cuando no teníamos sueño o necesitábamos hablar cuando no estábamos juntas.
La escuela tenía estrictas normas que prohibían el uso de celulares, y el acceso a internet estaba restringido para los estudiantes. Incluso los correos institucionales eran limitados y no resultaban de mucha ayuda en situaciones como esta.
Presioné el botón y comencé a hablar en un susurro, creía que, si hablaba fuerte algún strigoi del exterior me escucharía subiría por la pared y entraría por la ventana, aunque viviera en un tercer piso.
—¿Hola? ¿Estás ahí? — pregunté en voz baja, esperando una respuesta del otro lado.
Mis manos temblaban mientras sostenía el walkie-talkie, intentando desesperadamente comunicarme con Annette. Había una sensación de urgencia en el aire, y mi corazón latía rápidamente en mi pecho mientras suplicaba a través del dispositivo que respondiera.
—Annette, por favor, ¿estás ahí? ¡Contesta!
Sin embargo, solo había silencio del otro lado. Ninguna voz se filtraba a través de la estática. Mi mente empezó a llenarse de preocupación y miedo. ¿Dónde estaría Annette? ¿Estaba a salvo? Solo podía esperar que hubiera encontrado refugio en la iglesia o estaría en la sala de espera de su residencia.
Cerré los ojos con fuerza, tratando de controlar mi angustia y mantener la calma. Tal vez no podía responder en ese momento. Traté de convencerme a mí misma de que todo estaría bien, pero era difícil ignorar la preocupación que me consumía.
Sin más opción, me senté en un rincón apartado, abrazando el walkie-talkie cerca de mi pecho. La estática se mezclaba con los sonidos lejanos de los disturbios afuera, y la sensación de peligro se hizo aún más palpable. Lo único que podía hacer en ese momento era esperar.
El tiempo parecía pasar lentamente mientras la incertidumbre se apoderaba de mí, cada segundo que pasaba se volvía más insoportable, mis pensamientos oscilaban entre imágenes de Annette enfrentándose a los strigoi y esperanzada de que ella estuviera a salvo en algún lugar.
El tiempo parecía dilatarse mientras permanecía oculta sin tener noción exacta de cuánto había transcurrido. ¿Habían pasado minutos? ¿O quizás horas? No podía estar segura solo sabía que había estado esperando, ansiosa, en mi habitación, esperando noticias o algún indicio de que el ataque había disminuido.
De repente el sonido de pasos resonó en el pasillo, me tensé esperando a que los strigoi no hubieran entrado al edificio, y con la esperanza de que fuera Annette, entonces se escuchó la voz del guardián.
—¡Pueden salir! La amenaza ha pasado— anunció con un tono apresurado, pero a la vez sonaba aliviado.
Mi mente luchaba por asimilar la noticia. ¿Realmente había terminado? Por precaución, decidí acercarme a la ventana y comprobarlo por mí misma, mientras me asomaba, vi los primeros rayos de sol teñir el cielo de tonos rosados y dorados. El amanecer estaba llegando, este era la causa por la que los strigoi se habían retirado.
Un suspiro de alivio escapó de mis labios, era cierto la amenaza había cesado. Lentamente, mis músculos tensos se relajaron liberando la tensión acumulada en mi cuerpo, con cautela, salí de mi habitación encontrándome con otros estudiantes que también emergían de sus habitaciones, los rostros mostraban signos de agotamiento y alivio.
Bajé las escaleras de la residencia con el corazón latiendo rápidamente en mi pecho, esperaba ver a Annette en la recepción, tal vez hablando con alguien, pero cuando llegué abajo, me encontré con muchas personas que se encontraban en el lugar, busqué con la mirada, pero no había ningún rastro de ella.
Fue entonces cuando uno de los guardianes se acercó a mí, con una expresión de preocupación en su rostro.
—Lo siento, pero debemos tomar una lista de las personas que se encuentran en la residencia, por favor espera y no salgas de aquí —me dijo con voz firme.
A pesar de mi desesperación por encontrar a Annette, decidí obedecer, sintiéndome impotente y ansiosa, el tiempo se convirtió en una agonía interminable, finalmente, una guardiana se acercó a mí.
Era Alberta una de las profesoras de Annette y Capitana de los guardianes, ella me conocía bien debido a la amistad cercana. Su rostro reflejaba una mezcla de tristeza y preocupación cuando llegó hacia a mí.
—Lo siento mucho, pero no hemos podido encontrar a Annette en ningún lado, creemos que fue una de las que se llevaron los Strigoi junto con otros estudiantes y profesores. —me dijo en voz baja, tratando de ser lo más delicada posible, las palabras golpearon mi pecho como un puñetazo, no podía creer lo que estaba escuchando.
Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras luchaba por asimilar la noticia. ¿Cómo podía ser posible? Una sensación de pánico se apoderó de mí. Incapaz de contener mi angustia, le supliqué a la profesora que la fueran a buscar, que la rescataran junto con los demás secuestrados. Pero su respuesta fue desgarradora.
—No podemos hacer eso— susurró la profesora con tristeza. —Es muy probable que los strigoi ya los hayan matado en el transcurso o que los hayan transformado, lo siento, pero tenía que decírtelo.
La profesora me miró con compasión y me aseguró que dentro de una hora se pondrían en contacto con los padres de Annette para informarles la terrible noticia. Me quedé allí, en estado de shock, mientras ella se alejaba lentamente.
Mis pensamientos se volvieron confusos y oscuros, la realidad parecía desmoronarse a mi alrededor. Annette, había sido arrancada de mi vida en un instante, me senté en el suelo, abrumada por la tristeza y la incertidumbre que me rodeaba cuando de repente, sentí una mano cálida en mi hombro, al levantar la vista, vi a Nathan, mirándome con preocupación en sus ojos. Hasta ese momento, apenas me había acordado de su existencia debido a la angustia que me consumía por no encontrar a Annette.
—¿Estás bien? — me preguntó suavemente, su voz llena de comprensión.
No pude evitar que las lágrimas brotaran nuevamente mientras asentía con tristeza, mis emociones me inundaban, y la carga de la noticia que había recibido me pesaba demasiado. Me aferré a Nathan, buscando consuelo en su abrazo.
Él me miraba con ternura y compasión, sin decir una palabra me tomó de la mano y me guio hacia mi habitación, me senté en el borde de la cama, Nathan se sentó a mi lado, su presencia reconfortante a mi lado, con voz temblorosa le conté lo que la profesora me había dicho sobre Annette, las palabras salieron entrecortadas, mezcladas con sollozos de dolor. Nathan escuchó en silencio, luego el me abrazo y acarició suavemente mi cabello mientras dejaba que mi dolor se desahogara.
—No puedo creer que haya pasado esto— susurré, con la voz quebrada por la tristeza. —Anne era una parte tan importante de mi vida, y ahora se ha ido.
Nathan me sostuvo la mano con firmeza brindándome apoyo silencioso, no había palabras que pudieran aliviar completamente mi dolor, pero su presencia me ayudaba a no sentirme sola en esta situación. Nos quedamos allí en silencio durante un tiempo dejando que mis emociones fluyeran libremente.
Después de un momento de consuelo, Nathan me miró preocupado y me preguntó si ya me había alimentado. Asentí débilmente, sabiendo que necesitaba reunir fuerzas para enfrentar la situación que se avecinaba. Pero también sabía que una comida sólida sería reconfortante, algo que me ayudaría cuando llegaran los padres de Annette y tal vez los míos al enterarse de la noticia.
—Me gustaría ir por algo de comida a la cafetería—, respondí con una voz apenas audible. —Creo que necesito reunir fuerzas antes de que lleguen los padres de Annette y los míos.
Nathan asintió comprensivamente y nos dirigimos juntos hacia la cafetería, al llegar examinamos las opciones disponibles. Había yogurt y ensalada de frutas, aunque mi apetito no era muy fuerte debido a la tristeza que me consumía, decidí tomar la ensalada de frutas.
Nos sentamos en una de las mesas, y mientras probaba la ensalada de frutas, confirmé que mi hambre era mínima, aunque quería comer, la posible muerte de Annette había afectado mi apetito. Tomé algunos bocados, saboreando el sabor suave y fresco, pero no tenía mucha hambre.
Mientras estábamos sentados allí, una conversación captó mi atención. A nuestro lado, un grupo de novicios hablaban sobre una misión de rescate propuesta por Rose Hathaway, parecían estar reclutando guardianes, incluyendo a novicios de último año y profesores usuarios de fuego.
Mis oídos se enfocaron en sus palabras, según lo que comentaban, los strigoi podrían haberse refugiado en una cueva no muy lejana de la academia y podrían estar esperando a que anochezca para escapar.
Mis pensamientos se aceleraron mientras procesaba la información, una misión de rescate, una oportunidad de encontrar a Annette y a los demás secuestrados. Era una chispa de esperanza, miré a Nathan con determinación en mis ojos.
—Tenemos que unirnos a esa misión de rescate, podemos ayudar a encontrar a Annette y a los demás. No podemos quedarnos de brazos cruzados,
Nathan se negó, su negativa a unirse a la misión de rescate me puso triste. Sus argumentos eran válidos: solo estaban reclutando a novicios de último año y a profesores usuarios de fuego, incluso si hubiera una opción para estudiantes usuarios de fuego, yo no sería elegible, ya que no estaba especializada en ninguno de los cuatro elementos. Nathan, por otro lado, era un usuario de aire, además para nosotros los moroi no nos enseñaban para pelear y defendernos eso era solo para los dhampir,
La decepción y la frustración se apoderaron de mí, sabía que no podía obligarlo a hacer algo con lo que no se sentía cómodo, Sin embargo, la determinación ardía en mí, no podía quedarme de brazos cruzados, esperando noticias sin hacer nada. Si había una oportunidad para unirme a la misión de rescate estaba decidida a aprovecharla.
—Lo entiendo, Pero eso no cambiará mi decisión. iré hacia donde están haciendo la junta. Quizás haya algo en lo que pueda ayudar, incluso sin ser una especialista en fuego. — le dije a Nathan con voz firme.
—Por favor, escucha. Los profesores y los guardianes saben lo que hacen. Están entrenados para situaciones como esta, harán todo lo posible para traer a todos de regreso con vida. — Nathan me miró con preocupación y agarró mi mano suavemente.
—Entiendo tus preocupaciones, pero y ¿si Annette y los demás están aún con vida y en peligro?, no puedo quedarme de brazos cruzados, necesito hacer algo. — Lo miré, con los ojos llenos de determinación, intenté alejarme de la mesa, pero Nathan seguía sujetando mi mano.
Su expresión reflejaba su lucha interna, pero finalmente me soltó la mano, me di la vuelta saliendo de la cafetería y me dirigí hacia donde estaban realizando la junta de planificación de la misión de rescate, sintiendo a Nathan detrás de mí, siguiéndome de cerca.
Mientras nos acercábamos al lugar, vi a la profesora Alberta, corrí hacia ella, esperando que me escuchara y me permitiera ayudar.
—Profesora Alberta, quiero ofrecer mi ayuda—, le dije con urgencia. —Sé que no soy una experta en fuego ni que sé pelear, pero quiero hacer todo lo posible para traerlos de regreso sobre todo a Annette. — La profesora Alberta me miró con firmeza y negó con la cabeza.
—Lo siento, pero esta misión está reservada para expertos. No podemos arriesgar la seguridad de estudiantes sin experiencia en situaciones tan peligrosas y más si ustedes son moroi.
Mi corazón se hundió mientras escuchaba sus palabras. Me quedé allí, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que tenía buenas intenciones, pero parecía que mis esfuerzos por ayudar eran en vano.
Con un suspiro resignado, me di la vuelta y vi a Nathan acercándose lentamente. Me miró con tristeza y me envolvió en un abrazo reconfortante. A pesar de su desacuerdo, sabía que estaría allí para apoyarme en todo momento.
Juntos, nos retiramos del lugar, sabiendo que la misión de rescate estaría en manos de guardianes expertos. Aunque mi corazón se sentía pesado, entendía la lógica detrás de la decisión, aun así, mi deseo de ayudar y traer de regreso a Annette y a los demás seguía ardiendo en mi interior.
Regresamos a la sala de mi residencia donde nos sentamos, sumidos en una incertidumbre que parecía no tener fin. Las horas pasaban lentamente, y cada minuto se sentía como una eternidad mientras esperábamos noticias.
De repente, la puerta se abrió con fuerza y un guardián ingresó apresuradamente. Se acercó al guardián de recepción.
—¡Varios de los novicios han llegado con personas algunas están heridas! ¡Los están llevando a la enfermería! — escuché al decirlo con voz agitada.
Mi corazón dio un vuelco ante la noticia. Sin pensarlo dos veces, me levanté rápidamente y me dirigí hacia la enfermería, dejando a Nathan en la sala, la preocupación y la esperanza se mezclaban dentro de mí mientras atravesaba el campus, mientras me acercaba a la enfermería, mis pensamientos se agolpaban en mi mente, llenos de preguntas y temores. ¿Estaría Annette allí? ¿Estaría herida?
Empujé la puerta de la enfermería y me encontré con un bullicio de actividad. Varios heridos estaban siendo atendidos por el personal médico, y me apresuré a buscar entre ellos a Annette. Mi corazón latía con fuerza mientras buscaba su rostro familiar entre la multitud.
Finalmente la vi allí en una camilla. Su rostro mostraba signos de agotamiento y curiosidad, pero estaba a salvo, un suspiro de alivio escapó de mis labios mientras me acercaba a ella, junto a Annette, estaba una Moroi rubia y estaban hablando.
—Annette— grité su nombre, mi voz cargada de emoción y alivio.
Me acerqué rápidamente abrazándola ella después correspondió a mi abrazo y sin más empecé a llorar ella estaba viva y a salvo luego me aleja de ella.
—¿Estás bien? ¿Qué fue lo que pasó? — pregunté.
"Ella me miró con una mezcla de fatiga y duda, sus ojos reflejaban el agotamiento de todo lo que había pasado, aun así, contó todo lo que vivió. Le reproché sus acciones impulsivas y alocadas, finalmente supe quién era la Moroi que la acompañaba. Se trataba de Vasilisa Dragomir, aunque en ese momento no le presté mucha atención, porque lo único que importaba era ver a Annette viva.
Pasamos un buen tiempo en la enfermería, conversando con Vasilisa. Era fascinante escuchar sus historias, desde ese instante me cayó muy bien es una gran persona, sin embargo, su presencia no duró mucho ya que tuvo que marcharse debido a una situación urgente con Rose. Nos despedimos y me quedé junto a Annette mientras la doctora Olendzki hacía una última revisión, afortunadamente confirmó que Annette estaba bien y solo necesitaba descansar en su dormitorio.
Decidimos ir a la cafetería antes de que Annette se retirara a descansar, sabía que había pasado muchas horas sin comer así que era importante que saciara su apetito voraz. Entramos a la cafetería y ella se deleitó con la comida, dejando prácticamente vacías las bandejas, después de comer nos separamos, desde ese dia ella no fue la misma.
La vida en la academia parecía haber vuelto a la normalidad después del ataque, al menos en apariencia. Las clases se llevaban a cabo, los estudiantes se movían por los pasillos y los guardianes continuaban su vigilancia constante. Sin embargo, había una excepción que pesaba sobre mí: el distanciamiento repentino de Annette.
Desde aquel fatídico día, Annette se había alejado de mí de una manera desconcertante, en las clases que solíamos compartir evitaba mi mirada y parecía buscar cualquier excusa para evitar cualquier interacción, incluso cuando iba a su dormitorio para hablar con ella, no la encontraba allí o tal vez se negaba a abrir la puerta.
Días después, mientras caminaba por el campus junto con Nathan, un chico que está en las clases de combate con Annette se acercó hacia nosotros.
—Oye, ¿sabes qué le pasa a Annette? — me preguntó con una expresión de preocupación en su rostro. — Ha estado fallando en los entrenamientos de lucha y tiene una apariencia de fatiga extrema. Tiene ojeras y parece distraída todo el tiempo.
Mi corazón se hundió aún más al escuchar sus palabras, me preocupé profundamente por Annette y la idea de que estuviera pasando por dificultades me angustiaba.
—No lo sé— respondí con voz consternada. —Ha estado distante conmigo últimamente, intento hablar con ella, pero parece que me evita. — El chico asintió.
—Es extraño, Annette siempre ha sido una estudiante dedicada y apasionada por la lucha, algo debe estar sucediendo. Tal vez deberíamos intentar hablar con ella juntos, así ella dejaría de evitarte.
Agradecí su oferta de ayuda y acepté su sugerencia, juntos nos acercamos a Annette en el siguiente descanso entre clases. La encontramos sola en un rincón, absorta en sus pensamientos. Su apariencia, tal como el chico había descrito, mostraba signos evidentes de agotamiento y distracción.
—Annie— la llamé por su apodo con suavidad, intentando romper su ensimismamiento mientras nos acercábamos a ella.
Sin embargo, antes de que pudiéramos llegar, Annette reaccionó rápidamente. Se dio la vuelta y se alejó apresuradamente, impidiendo que nos acercáramos. Sus pasos eran apresurados y su determinación por evitarnos era evidente.
—¡Espera, Annette! — llamé, desesperada por alcanzarla. Pero ella ya se había alejado lo suficiente como para que nuestras voces no llegaran a ella.
Nos miramos el uno al otro, llenos de confusión, no entendíamos por qué Annette estaba huyendo de nosotros, por qué se resistía. Nos quedamos allí en silencio.
Días después de aquel encuentro frustrado con Annette, la atmósfera en la academia se volvió tensa, rumores y chismes se propagaron rápidamente por los pasillos y las aulas. Todos en la academia hablaban de una noticia impactante: Rose había abandonado la academia.
El motivo de su partida era aún más sorprendente, se decía que Rose había dejado la academia para embarcarse en una peligrosa misión de caza de Strigoi. Según los rumores, esta misión estaba relacionada con el rescate de los secuestrados en la cueva, ya que tuvieron complicaciones durante el proceso de rescate en la cual algunos guardianes murieron al intentar salir, Dimitri, su mentor, había sido uno de ellos.
La que sufrió más fue Vasilisa ya que no fue con ella y se quedó en la academia, cuando escuché los rumores mi corazón se hundió. No conocía a Rose solo escuchaba historias de todo lo que había hecho, pero aun así no pude evitar pensar en Vasilisa. ¿Cómo se sentiría ella tras la partida de Rose?
Decidí buscarla, primero iría a su dormitorio. A pesar de no ser tan cercanas y que apenas habíamos tenido una conversación en la enfermería había sentido una conexión inmediata con ella, sentía la necesidad de estar con ella en este momento difícil.
Caminaba por el jardín que llevaba al edificio cuando a mitad de camino, me detuve al escuchar un alboroto. Un grupo de personas se había congregado en un círculo, creando un ruido ensordecedor, mi curiosidad se apoderó de mí y me acerqué para ver qué estaba sucediendo.
Me abrí paso entre la multitud, empujando suavemente a las personas para llegar al centro de la escena, allí presencié una escena de confrontación. Una chica, de espaldas a mí, golpeaba con furia a un chico. Cada golpe era una manifestación de ira.
La Profesora Alberta, junto con otros dos guardianes, llegaron rápidamente y separaron a la chica del chico. Fue entonces cuando me di cuenta de que la chica era Annette, estaba siendo sujetada por uno de los guardianes mientras forcejeaba intentando liberarse.
—¡Di otra vez lo que dijiste! ¡Dilo de nuevo, cobarde! — dijo con voz temblorosa por la furia forcejeando en vano intentando zafarse del agarre del guardián.
— ¿No te quedó claro? Desde el ataque, te has vuelto débil y miedosa, no deberías seguir en la academia, no deberías seguir estudiando para ser guardiana. Regresa con tus padres moroi, esos riquillos de la realeza y que mejor te asignen un guardián para que te cuiden. Eso es lo único para lo que sirves o mejor aún, podrías irte a vivir a las comunas de las prostitutas de sangre. — respondió con cinismo y crueldad, pero aun así herido y ensangrentado tenía una sonrisa despectiva en los labios,
—¡Eres un patético miserable!¡No tienes idea de lo que estás hablando!, no tienes idea de lo que soy capaz.
—Oh, mira cómo te pones furiosa, ¿Es eso lo mejor que puedes hacer?, ¿Vas a volverme a golpear? por qué parece que tus habilidades de lucha también han desaparecido. Tal vez deberías considerar mi consejo de irte.
La tensión en el aire se palpaba mientras Annette intentaba golpear al chico, impulsada por una mezcla de enojo y frustración. Pero antes de que pudiera alcanzarlo, la Profesora Alberta intervino con voz firme y autoritaria.
—Suficiente. Esto ha ido demasiado lejos. Annette, será mejor que te tranquilices. Vamos a hablar de esto en un lugar más adecuado.
—¡Puedo manejarlo! No necesito que nadie me trate como si fuera frágil. — su respiración estaba agitada.
—¡Basta! Eso es inaceptable, guardián Davies, llévala al gimnasio ahora mismo.
El guardián obedeció las órdenes de la profesora y se llevó a Annette luchando por liberarse mientras era escoltada hacia el gimnasio, sentí una mezcla de preocupación y enojo mientras veía cómo se llevaban a mi amiga.
Hice todo lo posible por seguir a Annette y a la Profesora Alberta, pero fui detenida por alguien me giré para saber quién era y vi a Vasilisa
—Oye, ¿puedo hablar contigo un momento?
—Lo siento, Vasilisa, estoy un poco ocupada en este momento. Tal vez más tarde...—respondí distraída mientras veía como se alejaban.
—Es sobre Annette. Creo que deberías escuchar lo que tengo que decir. —insistió, su expresión era seria y preocupada.
—Está bien, adelante. —accedí, sintiendo una creciente inquietud en mi interior.
Vasilisa miró a nuestro alrededor, buscando privacidad en medio de los estudiantes que pasaban cerca de nosotros.
—Necesitamos un lugar más privado para hablar. Preferiría que me siguieras. —propuso, indicando con la mirada hacia una dirección que posiblemente conocía.
Nos dirigimos hacia la iglesia de la escuela, era un lugar tranquilo y poco frecuentado por los estudiantes a no ser que fuera Domingo cuando era día de misa, al entrar nos dirigimos a un ático poco conocido que parecía una pequeña biblioteca repleto de estantes llenos de libros antiguos, nos sentamos en el suelo.
—¿Aquí es donde querías venir?
— Sí, aquí podemos hablar sin ser interrumpidas, es mi lugar especial aquí paso el tiempo con Christian o a veces cuan quiero estar sola.
—Es un lugar muy tranquilo— dije admirando los alrededores del lugar, regresando mi mirada hacia Vasilisa— Bueno, cuéntame qué sucede con Annette.
Vasilisa me miró con seriedad antes de comenzar a hablar.
—Ella no te que lo quería contar, pero ha estado atravesando un momento difícil desde el ataque a la academia. Ha estado sufriendo pesadillas relacionadas con ese incidente, especialmente sobre una mujer, una strigoi ella se alimentó de Annette y se la llevó a la cueva, es por eso que su comportamiento ha cambiado y está tan afectada últimamente que las pesadillas la mantienen despierta y el miedo la consume.
Un sentimiento de tristeza y enojo se apoderó de mí, me dolía saber que Annette había estado sufriendo en silencio, lidiando con pesadillas aterradoras relacionadas con ese día, me sentí herida al darme cuenta de que ella no había buscado mi apoyo y sobre todo que ella omitió que la habían mordido.
Las lágrimas amenazaban con emerger, pero me obligué a mantener la calma, no era momento de dejarme llevar por mis emociones, miré a Vasilisa intentando ocultar mi descontento.
—No tenía idea de que había estado experimentando eso, es más ese día en la enfermería no nos dijo esa parte ella lo oculto ¿porque lo hizo? — dije intentando sonar calmada. —Me duele saber que Annette ha estado pasando por esto sola. ¿Por qué no se ha acercado a mí para hablar sobre sus pesadillas?
—A veces, las personas atraviesan momentos difíciles y desean enfrentarlos por sí mismas. Se sienten demasiado vulnerables para compartirlo con otros, incluso con aquellos que más les importan. Es posible que Annette necesite tiempo para procesar sus emociones antes de abrirse contigo. — La forma en que lo dijo revela que posiblemente ella lo haya experimentado.
Me sentía frustrada y confundida, así que decidí confrontar a Vasilisa. Necesitaba entender por qué Annette no había compartido sus pesadillas conmigo cuando claramente había confiado en ella.
—Si es tan difícil para Annette contarme lo que le sucede, ¿por qué no tuvo problemas en confiártelo a ti? ¿Qué hizo que fuera diferente contigo? —No pude contenerme y finalmente dejé escapar mis sentimientos reprimidos.
Vasilisa pareció tomarse un momento para organizar sus pensamientos antes de responder.
— Un día después de que Rose se fue de la academia, vine al ático para estar sola y reflexionar sobre nuestra pelea y las palabras que intercambiamos. Mientras estaba aquí, noté una figura en la esquina del ático. Me acerqué y vi a Annette dormida.
— ¿Annette estaba aquí? ¿Dormida en el ático?
—Sí, estaba profundamente dormida y de repente comenzó a gritar. Me apresuré a calmarla y fue entonces cuando vi que se había lastimado la garganta con sus propias uñas, como si intentara eliminar alguna sensación desagradable.
Mis ojos se abrieron de par en par mientras escuchaba atentamente, la angustia comenzó a apoderarse de mí al escuchar las acciones autoinfligidas de Annette. Vasilisa continuó su relato con calma.
—Después de calmarla, Annette finalmente se desahogó. Me contó sobre sus pesadillas, sobre la strigoi que la mordió durante el secuestro en la cueva. La sensación persistente en su garganta era como una constante recordación de aquel trauma, y no podía soportarlo más.
El corazón se me encogió al imaginar el dolor que Annette debía de haber sentido. Era desgarrador pensar que estaba lidiando con esto en silencio.
—¿Y qué paso después? — pregunté, luchando por contener las lágrimas.
Vasilisa se tomó un momento antes de continuar.
—La curé, como sabes existen cuatro elementos, pero hasta ahora descubrimos que hay otro que se llama espíritu lo cual tiene muchas habilidades una de ellas es la de curar y yo la tengo, además no podía dejar que ella siguiera herida y que los demás vieran que ella se estaba haciendo daño.
— ¿Estás diciendo que pudiste curar a Annette gracias al espíritu?
Lissa asintió y me miró con una expresión serena.
Me quedé sin palabras, maravillada por la capacidad única de Lissa y este nuevo elemento. Comenzaba a comprender que había mucho más de lo que originalmente conocemos.
—Vasilisa, gracias por estar en este momento difícil, a pesar de lo que tú misma estás pasando. — me sonrió con amabilidad.
—No hay problema en absoluto, desde que las conocí en la enfermería me cayeron bien y preferiría que me llamaras Lissa. —acepté su propuesta y me acerqué abrazándola con gratitud por su apoyo.
Nos separamos del abrazo. Sin embargo, nuestra atención se desvió cuando escuchamos la puerta abrirse, revelando la figura de Annette.
Annette se tensó al vernos, más bien verme ahí ya que se supone que yo desconocía que aquí era donde se escondía, con una mezcla de miedo y vulnerabilidad en sus ojos. Intentó irse, pero Lissa se adelantó, bloqueando su camino.
— Ya sabe la verdad y está aquí para apoyarte. Es hora de que confíes en ella y le cuentes lo que te ha estado ocurriendo, me dijiste que podrías manejarlo, pero después de lo que sucedió hoy con ese chico se te ha salido de las manos.
Annette parecía derrotada mientras luchaba con sus propios sentimientos, finalmente cedió y entró al ático tomando asiento en el suelo, se mordió el labio inferior, después respiró profundamente preparándose para revelar lo que había estado ocultando.
—Pensé que esto sería algo pasajero, que eventualmente volvería a la normalidad, pero las pesadillas se han vuelto más vívidas y realistas, entonces decidí venir a la iglesia en busca de algo de alivio. Tenía la esperanza de que como los Strigoi no pueden entrar en tierra santa, tal vez la iglesia podría brindarme un respiro de esas pesadillas.
Su voz tembló ligeramente mientras describía su intento de encontrar paz en la iglesia.
—Estaba buscando un lugar para que el sacerdote no me encontrara ahí fue que encontré el ático y me dispuse a dormir, esperando de que el ambiente sagrado funcionara, pero en lugar de eso tuve la misma pesadilla aterradora. En donde la mujer, una Strigoi que me capturó y me llevo a la cueva me mordía otra vez, alimentándose de mí. —El miedo y la angustia se reflejaron en su rostro mientras revivía la pesadilla en su mente.
—Me desperté en medio de la pesadilla, sintiéndome atrapada y aterrada, fue cuando vi a Lissa allí a mi lado, entonces decidí contarle todo, te dije nada porque no quería que te preocuparas por mí, ni que me vieras en este estado y pensaras que soy débil, pero ha sido tan difícil para mí... Estas pesadillas, la sensación de miedo constante, la ira que guardo y cada vez se acumula, no puedo soportarlo más.
Sentí un nudo en mi garganta al escuchar las palabras de Annette. Entendí su deseo de mantener una cierta distancia entre nosotras.
—Annie, nunca te vería como débil eres una chica valiente, testaruda e impulsiva. Siempre me has demostrado que puedes enfrentarte a todo, pero también no es malo pedir ayuda de vez en cuando, estoy aquí para apoyarte, no importa cuál sea la situación, quiero estar ahí para ti, incluso en los momentos más difíciles.
Las lágrimas brotaron de los ojos de Annette, su vulnerabilidad y dolor eran palpables en el aire. La abracé con ternura, ofreciéndole todo mi apoyo.
—De verdad lo siento tanto por no haberte confiado lo que estaba pasando y alejarme de ti. Me equivoqué al pensar que podía manejarlo sola.
—Eso ya no importa, lo que importa es encontrar la manera de superar tus pesadillas.
—Bueno Alberta ya se adelantó, me mandó a terapia con una tal Deirdre empiezo mañana.
—Bueno eso es un avance, solo espero que vaya a funcionar
—Yo también lo espero.
Durante esas semanas, Annette y yo estábamos ocupadas con sus sesiones de terapia. Me convertí en su apoyo constante, ayudándola en su proceso de recuperación, intentando alejarla de sus pesadillas. Nuestra atención estaba tan centrada en su progreso que nos separamos un poco de Lissa. Sin embargo, supimos por rumores y chismes que ella había entablado amistad con la hija del nuevo director, una chica llamada Avery.
A medida que pasaba el tiempo, toda la academia se dio cuenta de que Avery estaba ejerciendo una mala influencia sobre Lissa. La chica la llevaba por el camino de irresponsabilidad y comportamiento problemático, llevándola a fiestas clandestinas que se hacían dentro de la academia y haciendo que consumiera bastante alcohol. La situación se complicó aún más cuando descubrimos que Avery había intentado atentar contra la vida de Lissa, su conducta se volvió completamente desquiciada y fue internada en un psiquiátrico.
Días después de aquel incidente, Rose regresó a la academia. Su presencia trajo consigo una sensación de estabilidad y normalidad para Lissa, el tiempo siguió su curso y sin darnos cuenta pasó un mes desde aquel suceso. Llegó el día del examen final para los estudiantes de último año, el cual determinaría si estaban preparados para graduarse y convertirse en guardianes. Fue en ese momento que Annette al presenciar a Rose realizando su prueba, se sintió profundamente inspirada y decidida a seguir su ejemplo, con la determinación de convertirse en una guardiana como ella.
Esta experiencia la llevó a recuperar por completo su esencia y volverse completamente ella misma una vez más, haciendo que todo lo que vivió se enterrara en lo más profundo de su subconsciente, logrando olvidar las pesadillas y a la mujer que la acechaba en ellas.
Fin del Flashback
Sentí un profundo pesar al revivir esos intensos momentos. Desearía no haber recordado aquellos sentimientos y emociones tan dolorosos, pero era imposible evitarlo, ya que los estaba experimentando nuevamente en lo más profundo de mi ser, como un déjà vu. Solo anhelaba que todo fuera un error, al igual que aquel día, y que Annette estuviera viva
De repente, el sonido de la puerta al abrirse interrumpió mis pensamientos, eran mis padres entrando a la habitación acercándose hacia la cama, sus rostros mostraban seriedad y preocupación.
— Tenemos que empacar, necesitamos regresar a la corte. —Dijo mi madre con voz afligida.
—¿Por qué tenemos que empacar? ¿Encontraron a Annette?
— Lo siento mucho cariño, pero no hemos encontrado a Annette. —respondió mi padre con tristeza en sus ojos, incapaz de mirarme directamente.
—¿Continuaremos con la búsqueda desde la corte? — pregunté, buscando una respuesta que me diera algo de esperanza.
Mis padres intercambiaron una mirada cargada de tristeza, decidiendo quién me daría la respuesta.
—No, debemos regresar porque sus padres tienen que organizar su funeral. —dijo mi madre con voz entrecortada, incapaz de ocultar sus lágrimas.
La respuesta de mi madre me golpeó como un puñetazo en el estómago, las palabras resonaron en mi cabeza. Sentí un nudo en la garganta y las lágrimas llenaron mis ojos.
Era oficial, a Annette la habían dado por muerta.
