¡Hola!
¡Muchas gracias por los reviews, favs y follows en este nuevo proyecto!
Es bueno saber que les gustó el primer capítulo y que les gustara mucho el juego como a mí.
Perdón por la tardanza en actualizar, pero ahora creo que voy a dedicarle más tiempo a escribir.
¡Gracias por leer y dejen sus comentarios!
Capítulo 2
Desagradable encuentro
Bajo el calor del sol del mediodía, los corredores se encaminaban lentamente hacia la primera pista a recorrer llamada "Bahía de Crash", siguiendo a las cuatro bandicuts por un camino cubierto de arena. Luego de cierto tramo, ellos llegaron a una especie de túnel que estaba oculto tras las aguas de una catarata y pudieron ver la línea de salida también adornada con una larga bandera a cuadros. Antes de que empezara la carrera, se designó las posiciones a través de un sorteo, tirando una moneda, y los lugareños salieron favorecidos ocupando así las primeras cuatro de estas. En lugar de protestar, Neo Cortex se llevó a sus compañeros para organizar bien su plan para ganar. Lejos de la vista del equipo contrario y de las promotoras, ellos se reunieron con la repentina visita de la máscara negra, y controlaron que tenían preparado las trampas que usarían.
Luego de esto, acordaron, o más bien se impuso, a que debía ser el líder del grupo quien cruzara primero la línea de meta, y que los demás sólo estarían para "despejar el camino", así como ayudarlo en lo que sea. Estos últimos intercambiaron miradas, demostrando así que estaban disconformes con la propuesta armada por el hombre de piel amarillenta y el brujo de magia oscura, pero nada podían hacer para cambiar las cosas. Mientras que el favorecido de todo este plan sonreía siniestramente y diciendo por lo bajo sobre su venganza contra sus enemigos, los cuatro regresaron hacia donde dejaron sus karts para dar comienzo a la competencia. A la vez que las chicas sostenían sus banderas a cuadros, preparadas para agitarlas, el dueño del vehículo rojo se decidió que se ensañaría con el marsupial sonriente y que haría añicos su kart azul.
La gran mayoría de los concursantes observaba el camino, no muy plano por cierto, que tenían por delante y notaron que había en el medio de este una columna de tierra, quizás tallada por la erosión del agua y el viento. Ellos sabían que las cosas se pondrían difíciles y que no sería justamente como las pistas que están en los parques de diversiones, bajo normas de seguridad. Los motores apenas hacían ruido una vez que estaban encendidos y un humo casi blanco, que se disipaba rápidamente, comenzaba a salir de los tubos de escape. Pero, para sorpresa de todos, en el último segundo de la cuenta regresiva, el chico de los guantes de motociclista aceleró poniéndose así por un momento en el primer lugar. Fue allí donde se escucharon groserías provenientes de la boca de un científico de barba candado.
Durante los primeros metros, la situación estaba tranquila aunque ya algunos competidores trataban de sobrepasar a otros. Alguien que también tenía ese mismo plan fue Tiny, quien intentaba intimidar a los más pequeños del equipo contrario raspando con su coche para que ellos perdieran el control de los suyos. El tigre de Tasmania sonreía con cada expresión de susto que provocaba en ellos, pero más buscaba ensañarse con el tigrecito. Los maullidos de temor llegaron a oídos de Coco y, aunque deseaba parar la carrera con todas sus fuerzas, ella no podía hacer mucho al respecto. Una curva hacia adelante hizo que el musculoso mutante abandonara por un momento su plan malvado y se alejó del chico de pelaje rayado al ver que este último se había desviado para subir por una rampa de madera, que conducía hacia la nada.
Sin que nadie lo presintiera, aunque debieron imaginárselo por el nombre de la pista, el agua del océano estaba ocupando gran parte del camino y fue algo conveniente que este no tuviera una gran profundidad. De esta manera, muchos se mojaron aunque nada grave les había pasado a los automóviles; sólo se volvían más lentos. Crash aún seguía al frente y fue el primero en salir de la trampa de agua, para continuar pasando bajo un muelle y luego sobre un largo puente de madera. El agua que provenía de la catarata pasaba por debajo de este puente y había que tener cuidado de no acercarse a las orillas ya que no había ninguna protección ante una caída. El paisaje era de ensueño al tener hacia la izquierda la cortina de aquel líquido y, mientras que a la derecha, estaban las tranquilas olas del mar.
Pero el líder del equipo de villanos no podía permitirse fijarse en esas cosas más que en aquel marsupial de boba sonrisa que aún estaba en primer lugar. Luego de insistir y de gruñir durante ese tiempo, el doctor logró rebasarlo, aunque eso no le duró mucho al estar en contacto con la carretera hecha de arena. En la parte en donde estaba el océano, había más adelante un gran barco antiguo encallado en la playa, pero éste estaba alejado de la ruta, con lo que no resultó ser un problema para nadie. Del otro lado, estaba un acantilado y Dingodile estaba empujando el kart color turquesa de Polar para que este último chocara contra la pared de roca naturalmente tallada. Los ruidos metálicos y la risa maligna del híbrido hicieron que los hermanos dieran un rápido vistazo hacia atrás.
—¡Ya basta! —gritó la chica rubia enfadada—. ¡Ustedes no están jugando limpio!
—¿Qué esperabas? —le contestó el hombre casi calvo con sarcasmo y, aprovechando la distracción, aceleró para colocarse al frente, salpicando con arena a los bandicuts.
Al doblar por una curva, al poco tiempo, el científico de los guantes amarillos se reencontró con la cascada y la bandera a cuadros, con lo que esto le decía que ya había completado una vuelta de las tres que debía dar. Con una sonrisa siniestra, él continuó sin importar nada, ni siquiera al saber que había dejado muy atrás a sus enemigos. En cuanto a estos, estaban molestos y no sabían qué hacer al respecto pero, al completar la vuelta, ellos vieron que Aku Aku estaba conversando con las promotoras que aún permanecían en la línea de meta, sosteniendo las banderas. Luego de tanto fastidiar, los mutantes del N Team se salieron con la suya, dejando atrás al tigre y al oso que ahora les tenían cierto miedo. Coco sólo esperaba que el guardián del equipo le diera buenas noticias.
—¡Por aquí! —exclamó ella con alegría, luego de escuchar unos maullidos y ladridos de felicidad de sus amigos ya que eso decía que el hechicero se estaba acercando. Agitó uno de sus delgados brazos para que él pudiera verla más fácilmente. Cuando estuvo él a su lado, le habló de forma suplicante—. Dime por favor que pararán la carrera; que la reiniciarán. Ellos no pueden actuar de esa manera.
—Lo lamento, Coco —dijo sonando afligido y con cierta resignación—. No hay reglas que digan que hacer trampa esté mal. Lo sé, es totalmente injusto. Hay que dar las tres vueltas; no importa cómo.
—No lo puedo creer y ahora esos monstruos nos ganarán —gruñó ella apretando con fuerza tanto el volante como sus dientes y comenzó a apretar el acelerador—. Quédate con Polar y Pura. Me encargaré de esos tramposos.
Todo esto dejó de ser una simple competencia, bajo una determinada conducta. La chica del overol estaba furiosa y ahora el siguiente punto en su plan era en ayudar a su hermano que hacía lo que podía para seguir con la carrera. El falso felino y el híbrido le hacían la vida imposible al chico silencioso, buscando que dejara de participar definitivamente tratando de empujarlo fuera del puente. Sacando partida de que estos se encontraban tan ocupados en aquella vil tarea, quien llevaba puesto unas zapatillas rosas los rebasó y, al instante, llamó la atención de sus enemigos. Fue así que por un momento dejaron en paz a Crash y fueron tras el vehículo rosado de la muchacha. El marsupial de cabello en punta agradeció por dentro a su hermana y trató de alcanzarla para devolverle el favor, porque sabía de lo que eran capaces esos esbirros.
Por otro lado, ella no se dejaba alcanzar y se notaba que era muy buena esquivando obstáculos, por eso le faltaba poco para ocupar provisoriamente el segundo lugar, si es que lograba superar a N. Gin y a su transporte color violeta. Él, por su parte, no actuó de la misma manera que los mutantes que estaban en su grupo cuando la tenía a su lado, ya que la mirada de furia de la joven le decía que estaba dispuesta a pelear y más, si era necesario. Por eso, él se decidió a mantener distancia aunque no le permitía que lo sobrepasara, sin embargo, aquello no fue bien visto para su colega, que estaba a un par de metros adelante, ordenándole a gritos que sacara del camino a la evolucionada.
Ella le tenía una mirada desafiante, como preguntándole sin hacer uso de palabras al cyborg qué es lo que hará al respecto: cumplir o no con las exigencias de aquel ser maligno. Al ver que él no actuaba de inmediato, Coco se decidió a simplemente ignorarlo y fue a enfrentarse sin más a Cortex, pero ella no se esperaba el importante golpe por parte del pelirrojo que la hizo desviarse por un momento. Por poco, ella casi chocaba contra la dura pared de piedra de no ser por sus buenos reflejos, sus frenos en óptimas condiciones, y también por algo de suerte, sin embargo, aún ella se mantenía seria, pensando en que no podía creer que aquel humano fuera capaz de tanta violencia luego de haber demostrado ciertas actitudes.
Algo parecía que había cambiado en él, puesto que recordaba la primera vez que lo vio como el cuidador de la niña llamada Nina, y luego sus correos electrónicos, avisándole dónde estaba Crash cuando lo secuestraron, por ejemplo. En su batalla en la Luna, él dijo que lo lamentaba por tener que atacarla y, ahora sin previo aviso, arruinó todo su avance en la pista. Ahora debía considerar a esa persona a la que le había obsequiado una laptop y que le había enseñado cómo entrar a los sistemas ajenos como un villano más que atentaba contra su bienestar. Su único familiar había observado cómo ella se fue quedando atrás y, al ver que algo la molestaba, él quiso saber si se encontraba bien.
—No, hermano mayor, no te detengas —exclamó la rubia cuando el chico se le acercó mostrando preocupación en su rostro—. Tienes que ganar la carrera. No importa si haces trampa.
—¡Eso que no has visto nada! —interrumpió Dingodile, pasando como un rayo con su auto.
Las risas de éste último más las del tigre fortachón hicieron que el bandicut perdiera la paciencia y, con lo que le había dicho su hermana recién, fue a enfrentárselos sin ningún impedimento. A pesar de que sus enemigos y colegas evolucionados trataran de impedir que siguiera avanzando, bloqueándole el camino, él consiguió esquivarlos y también una velocidad mayor a la de estos. La alta velocidad le permitió realizar un gran salto para llegar hacia un atajo, en donde podía atravesar el muelle en lugar de rodearlo, sin necesidad también de esquivar los maderos que sostenían la construcción. Ese ahorro de tiempo lo llevó a estar al lado del quien iba en el primer lugar, sorprendiéndolo por completo. El muchacho sonrió al ver la expresión de asombro de aquel hombre, y utilizó ese instante en que estaba distraído para adelantarse.
Ya había superado el largo puente de madera y, al llegar al camino de arena, el joven Bandicoot sabía bien que aquel era el último tramo de la carrera. Ya estaba por completar las tres vueltas, y pensaba que los planes diabólicos que llevaron a cabo el N Team no sirvieron de mucho frente al gran esfuerzo de su equipo. Estaba pasando por la importante curva que se dirigía hacia la cascada y pronto se encontraría con la línea de meta. A él le hubiera gustado atravesarla con todos sus compañeros, pero tan sólo vio por un instante que su hermana estaba aún lejos de él. Lo que no esperaba ver fue a Neo, quien tenía una esfera de color gris oscuro en una mano, del tamaño de una fruta wumpa. Aquello mismo iba directo hacia el adolescente y explotó cuando lo golpeó.
—¡Hasta más ver, marsupial! —escuchó que dijo el científico para luego carcajear.
Quien llevaba puesto unos pantalones jeans arremangados estuvo desorientado por unos momentos, ya que aquel objeto arrojado era ni más ni menos que una bomba de humo. Una densa niebla lo cubrió y, cuando ésta se disipó en su mayoría, él vio que su enemigo ya había cruzado la línea de meta. Crash terminó la carrera colocándose en el segundo puesto, manteniendo una expresión de desánimo en su rostro. Él le había fallado a su equipo y, con movimientos lentos, se bajó de su kart, viendo de reojo como ese hombre barbudo sonreía, extendiendo sus brazos con actitud prepotente hacia las cuatro promotoras. El joven permaneció al lado de su vehículo, pensando en que tal vez las siguientes competencias terminarían de esa forma. A él le costaba rebajarse a hacer trampa pero debía cambiar de actitud para evitar que el N Team siguiera ganando.
—No te preocupes, Crashie —escuchó que le decía una voz femenina y, al levantar la vista, vio que se trataba de Isabella, quien le sonreía de una manera cálida—. Aun puedes llegar a ganar. No te rindas todavía.
Eso le provocó que el silencioso le mostrara una sonrisa, y sus ánimos mejoraron bastante. Mientras que la bandicut de traje azul se alejaba, él se decidió a organizar bien a su grupo antes de que comenzara la próxima carrera. Cuando quedó finalizado el recorrido para todos, el chico quiso concretar su plan, pero antes debía presenciar la entrega de los premios en el podio. Estos mismos se trataban de unas medallas con los típicos colores de las de los juegos olímpicos. Dentro de un ambiente de muchas sensaciones, pasando por la alegría hasta el enfado, tan sólo las cuatro ayudantes del extraterrestre aplaudieron después de que Megumi entregara la medalla de bronce a quien tenía un misil en la cabeza. Él, por su parte, no se sentía bien en su equipo ya que notó que Tiny y Dingodile deseaban estar en su lugar y que la próxima vez tal vez irían en contra suya para conseguirlo.
Por otro lado, se oyeron más felicitaciones cuando la misma chica que lo había animado antes concedió la distinción color plata para el marsupial de ojos verdes. Él sonrió de oreja a oreja como agradecimiento a sus aliados por el apoyo aún en tiempos difíciles. El clima cambió cuando se dio el último premio: casi todos se mantenían serios, salvo por Coco que se veía molesta; el tigre de Tasmania y el híbrido comenzaron con sus aplausos junto con una falsa sonrisa. La joven de cabello color azul claro estuvo a cargo de nuevo para entregar el premio al ganador de la carrera. Neo Cortex carcajeó cuando tuvo en sus manos enguantadas la medalla dorada y le encantó ver la expresión de desilusión que tenía el mutante a su lado. Además de las promotoras que palmoteaban, sosteniendo al mismo tiempo una gran sombrilla cada una, también se oía más que provenía de las gradas que estaba cerca de allí.
Nefarious Tropy y Nitrus Brio aplaudían sin mucho entusiasmo, aunque no era el mismo caso para los evolucionados que los acompañaban. Fake Crash y Koala Kong se veían un poco más felices que ellos mientras que Rilla Roo sonreía burlonamente por el quinto puesto que había conseguido su rival mitad cocodrilo. Luego de que terminara la ceremonia, ambos equipos se separaron para prepararse para el próximo encuentro. El mismo se daría en un par de días con lo que el grupo de villanos volvió a su guarida en el castillo. Fue así que el bandicut y su guardián se reunió con sus compañeros y tenían un buen tiempo para organizarse. Algo que habían descubierto era que el equipo Bandicoot no contaba con muchos aliados y no tenían muchos recursos con qué defenderse. Era por eso que estaban en desventaja pero debían hacer algo para igualar las cosas.
