¡Hola! Perdón por abandonar este fic, pero ahora sí tengo más tiempo para poder terminarlo.
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Capítulo 4
Revancha en Parque Coco
La primera vuelta de la pista llamada "Cuevas Misteriosas" había llegado a su fin y las cosas no iban para nada bien para el equipo Bandicoot. El N Team volvió a hacer de las suyas, consiguiendo estar por ahora a la cabeza, y todo por medio de uso de diferentes armas. Los jóvenes aliados de Aku Aku fueron víctimas de estos ataques y, sin embargo, no podían permitirse quedarse atrás, aunque avanzaban con cautela. Mientras que sus seguidores hacían lo que podían para alcanzar a sus enemigos, Coco fue comentando a su guardián ni bien él se aproximó sobre el accionar de los tramposos. Por su parte, la máscara mágica sentía que no podía involucrarse más que sólo atenderlos en caso de una caída al abismo, pero sus ideas podrían cambiar de un momento a otro. A pesar de estar imposibilitado para ayudar ante los extremos golpes que recibían sus amigos, él debía mantener la calma y esperar a que su hermano gemelo interviniera que, hasta ahora, aun no lo hizo.
El doctor Cortex y Dingodile compartían momentáneamente el primer puesto y muy cerca de ellos estaba Crash, quien hacía lo posible por mantenerse alejado de esos competidores. Fue tan sorpresiva esa ocasión en que fue este último sacudido por una fuerza extraña cuando estuvo casi al lado del científico de marca en la frente, que decidió de inmediato mantener cierta distancia. Esto fue un tanto difícil cuando había curvas en el camino o en ese tramo de ruta bifurcada. Sin embargo, el chico de ojos verdes quería saber si esa situación desagradable sólo ocurría una vez, así que se dispuso a esquivar y a tomar la delantera. Por supuesto que esto tomó por sorpresa al hombre barbudo y al mutante híbrido, pero se oyeron amenazas por parte del primero. Tan sólo por un breve momento, el marsupial consiguió estar primero ya que de nuevo las chispas azuladas hicieron que perdiera el control de su vehículo. Lo más curioso es que el dingo-cocodrilo también fue víctima de aquello.
—¡Woah! —gritó el bandicut mientras su kart giraba y fue a estrellarse al guardarraíl.
—¡Demonios! —exclamó el evolucionado con partes de reptil cuando le sucedía lo mismo.
—No te quedes atrás —dijo Uka Uka mientras comenzaba a dar vueltas para formar un escudo alrededor de su esbirro, y también proporcionó al transporte una gran velocidad.
—Prepárate, Crash —avisó su guardián con decisión—, porque también recibirás ayuda.
Fue así que el chico de guantes de motociclista avanzó por la pista a gran velocidad que, por unos momentos no podía controlar. Con rapidez él llegó a estar primero y, durante su recorrido, la protección multicolor del hechicero logró golpear al automóvil rojo del científico de piel amarilla. Debido a eso último, la máscara negra cambió de planes repentinamente y fue a proteger a su aliado, empujando a todo adversario que estuviera en su camino. De esta manera se llevó a cabo un enfrentamiento entre los hermanos brujos que, llevándose consigo a sus principales colegas, peleaban por alcanzar primero a la meta. La carrera estaba por terminar y la lucha continuaba, sin embargo, en una curva, ambos escudos se chocaron, ocasionando una gran fuerza que los dirigió a los cuatro a los costados de la ruta con violencia. Los demás contrincantes observaron la zona de desastre cuando llegaron a ese punto, sin decidirse a parar a ayudarlos o no. Ellos optaron por continuar para terminar de una vez esta carrera tan peligrosa.
—¿Te encuentras bien, Crash? —preguntó el espíritu benévolo con preocupación, ya que el kart azul que conducía el recién nombrado estaba inclinado hacia un costado, atrapando parcialmente al conductor. El mutante anaranjado se reincorporó después de salir en cuatro patas y fue a acomodar su vehículo, no sin antes levantar el pulgar a modo de respuesta.
—Ah, mi cabeza —dijo con dificultad el doctor Cortex, mientras se alejaba arrastrándose de su vehículo volcado. Como él salía con lentitud, Uka Uka se puso furioso, aunque sus gastadas energías sólo le permitieron colocar el automóvil en su posición correcta y exigirle a gritos al científico que se apurara.
Cuando el bandicut y el humano retomaron la carrera, ésta ya había finalizado, con lo que ellos ocuparon los dos últimos puestos. Luego de haber cruzado la meta, el marsupial se reencontró con sus compañeros de equipo y allí se enteró que su hermana consiguió el tercer lugar. Mucho a ella no le importó ese resultado, sino el haber encontrado a su pariente en buenas condiciones, a pesar de observar algunos raspones en su piel. Por otro lado, y a pesar de sentir mucho dolor, el líder del N Team estaba enfadado aunque el saber que sus colegas habían logrado ganar la carrera, hizo que no surgiera en él uno de sus habituales berrinches. Sin embargo, les hizo saber que estaba disgustado porque ninguno de ellos lo había socorrido, en especial, se desquitó con su secuaz más leal: Tiny Tiger. Por poco el tigre de Tasmania casi se puso a llorar ante el regaño pero, por suerte, la buena noticia para su grupo hizo que el tema se dejara de lado rápidamente.
Las cuatro organizadoras se hicieron presentes y les indicaron a los participantes que debían acercarse al podio para la entrega de medallas. Fue allí donde el hombre de marca en la frente recibió la ayuda que él creía que merecía, porque volver a conducir luego de su accidente fue algo doloroso. Sus colegas debían tener paciencia y esperarlo para que todos llegaran juntos hacia el próximo destino. El chico de ojos verdes también fue acompañado por su pandilla, aunque su cuerpo había resistido mejor al impacto, en comparación con cierto villano. Ya en el lugar de reunión, todos ellos se encontraron con aquellos seres que ocupaban el puesto de espectadores, y que habían concurrido hasta allí para observar los resultados de la reciente carrera. Ni bien ellos estacionaron sus karts y salieron de estos últimos, las ayudantes del extraterrestre verdoso fueron en busca de los tres ganadores. Isabella guio a Coco hacia la plataforma más baja, Megumi señaló a N. Gin la del segundo puesto, y Ami condujo a Dingodile hacia la parte del podio más alta.
—Este premio se lo dedico al "cara de mono" —dijo el dingo-cocodrilo sarcásticamente hacia el otro mutante híbrido, cuando tuvo su medalla dorada en sus manos. El gorila-canguro reaccionó mirándolo con odio, pero al evolucionado medio reptil no le importó en absoluto—. ¿Dónde está mi lanzallamas, que este festejo necesita de fuegos artificiales?
Fue una bendición para el público el que el joven de numerosos dientes filosos no trajera su arma favorita, pero prometió que estaría preparado para su próxima victoria. Luego de la breve ceremonia, los equipos se dispersaron hacia sus hogares, dejando por terminado esta instancia de la competencia. A pesar de sentirse algo agotados por conducir, los aliados de Aku Aku regresaron a su cabaña en la playa, tras sus respectivos volantes, aun pensando en todo lo ocurrido. Pronto habría que enfrentarse al primer jefe y, según los cálculos de la chica rubia, la gavilla contraria contaba con más oportunidades para ganar, mientras que por ahora sólo dos irían a esa carrera importante. Ellos debían revertir esa situación para el circuito que se aproximaba en varios días y, para eso debían hacer frente a las variadas armas con las que contaba el enemigo. Durante un par de días después de la última carrera, quien usaba un overol azul permaneció muy concentrada en su laptop, tanto que faltó a las prácticas de manejo. Luego un día ella anunció que tenía buenas noticias.
—Sé cómo podemos conseguir cierta ventaja —dijo ella llamando a sus amigos, que venían recién de su entrenamiento, a reunirse en la sala—. Es simple, usaremos sus armas.
—Pero, ¿cómo? —preguntó el hechicero, coincidiendo con el resto de sus camaradas que se preguntaban también lo mismo.
—Luego de largas horas tratando de entrar en el sistema del N Team, pude conseguir los planos y demás información acerca de su armamento —explicó Coco animada, mostrando a su asombrado equipo los archivos de los que hablaba—. Ahora sé con qué nos golpearon.
—Crash pregunta sobre esas chispas azuladas —comentó Aku Aku ante los gestos del chico.
—Eso fue, hermano mayor, una esfera de energía. Irá tras quien ocupe el primer puesto.
—¿Y qué fue eso que explotó muy cerca de Pura?
—Eso fue un misil —dijo ella mientras acariciaba la frente del felino, el cual estaba algo apenado. Luego ella se mantuvo seria—. Aquella cosa verde que usó Tiny fue un escudo y lo que usó Dingodile fue un turbo, como un potenciador… Lo bueno de esto es que ya sabemos con qué nos atacarán y, aparte, conseguí dar con otras armas, quizá las que planean usar.
De las que había para elegir, ellos optaron por las que consideraban mejores, las que daban más seguridad, y un tanto fáciles de producir. Sin embargo, entre otros problemas por enfrentar, ajenos o no de la competición, ellos sintieron que el tiempo transcurrió muy rápido y tan sólo un instrumento ellos pudieron llegar a completar. De todas formas, el grupo contaba con esa protección multicolor de la máscara mágica, aunque ahora él tendría más cuidado al ejecutarlo. Otro suceso que los ayudaría fue que el bandicut descubrió, por accidente, una forma de casi igualar el turbo de aquel mutante híbrido, algo que involucraría a sus frutas favoritas. Fue entonces que los cuatro corredores aliados del hechicero benévolo fueron mejor preparados hacia el nuevo circuito, esta vez, lejos de las cuevas y peligrosos precipicios. Mientras que las ruedas de sus respectivos karts aplastaban el verde césped, subiendo por una colina, los concursantes observaron desde la cima en primer lugar una ruta amplia y asfaltada. Estuvieron de acuerdo en que aquello sí parecía a una verdadera pista.
A lo lejos y más adelante del camino, aquellos cinco personajes notaron que había movimiento en lo que parecía ser una tribuna, y allí se encaminaron ellos. Al acercarse lo suficiente, descubrieron que se trataba de las conocidas organizadoras y de un pequeño púbico en las gradas. Las cuatro esbeltas marsupiales sonrieron y le dieron la bienvenida a los recién llegados. Aquel ambiente agradable se dejó de existir cuando los hermanos y sus amigos oyeron que se aproximaban los competidores restantes, quienes mantenían una cara de pocos amigos. Un sorteo por los lugares se dio a continuación, favoreciendo a los héroes, y haciéndoles creer que éste era su día no sólo por eso último, sino también por el nombre del circuito: Parque Coco. Para quienes no creyeron las palabras de las promotoras, en el otro costado de la ruta, había un gran mural con la imagen del rostro de perfil de la joven recién nombrada. Observar el dibujo resultó algo tan extraño para la rubia, ya que nunca esperaba ver algo así en su vida.
Era el momento de anunciar el inicio de la carrera y, luego de una pequeña cuenta regresiva, los ocho participantes empezaron a correr. Al principio, la situación estaba tranquila pero, en cualquier momento, todo esto cambiaría. Mientras recorrían la vía, la cual no tenía muchos obstáculos, todos ellos estaban por entrar por un túnel de piedra, luego de ir por una amplia curva. La oscuridad no fue total allí, sino que las paredes eran lo bastante altas como para que pudiera haber unas grandes aberturas a modo de ventanas. Fue en este túnel, que en realidad se trataba de una cueva tallada en una montaña, donde el tigre de Tasmania utilizó su escudo. Entrar en contacto con esa energía de color verde resultaba un golpe muy fuerte, ya sea para cualquier enemigo, e incluso para sus propios compañeros. Todos hicieron lo posible por alejarse de aquel esbirro saltador, pero este último buscaba chocar con cualquier integrante del bando opuesto mientras que cada vez conseguía mejores posiciones.
—¡Ten cuidado con lo que haces, Tiny! —gritó el doctor Cortex cuando su secuaz se acercó peligrosamente hacia él, luego de intentar que el kart del tigre de Bengala se estrellara.
Ambos equipos dejaron atrás al túnel para circular por una amplia curva, rodeada por un lado por un cerro y, por el otro, por diferentes construcciones de piedra. La ruta tenía algunos desniveles, otorgándole cierta dificultad al tramo y, en los costados, no existían guardarraíles, con lo que se podía salir del camino y adentrarse al césped fácilmente. El mutante vestido con un taparrabos aún estaba siendo protegido y amenazando a sus rivales. Aun así no pudo evitar que Crash se adelantara, luego de que este último consiguiera una alta velocidad de repente. Fue así que él logró estar primero por unos momentos, con una sonrisa desafiante en su rostro, hasta que la esfera de energía lo golpeó y casi chocó con un árbol frutal. Ahora fue el turno de Cortex de sonreír, burlándose de la suerte de la víctima de su arma, y así pudo ocupar su puesto. Lo más rápido que pudo, el marsupial se alejó de esa fila de árboles de copa redonda y volvió a la carrera; debía darse prisa porque una vuelta ya estaba completada.
Cuando el evolucionado que no podía hablar llegaba en las cercanías de sus compañeros, él observó como un misil se dirigía directamente hacia su hermana. Por suerte, esta vez Aku Aku reaccionó a tiempo y fue capaz de proteger a la chica con su magia. Aprovechando la intervención del hechicero, Coco estaba luchando por estar adelante, enfrentándose a Neo y a Dingodile, donde este último recientemente usó su turbo. La mágica protección se terminó antes de que se diera un nuevo duelo entre máscaras, y fue por eso que otro proyectil no tuvo problemas en dar con el objetivo. Sin embargo, el kart rosa no fue el que giró varias veces sin control, sino que fue Pura quien salió afectado al interponerse, buscando defender a la joven. El cachorro de pelaje rayado se salió de la vía, ingresando al pasto podado, junto al montón de flores que formaban un dibujo serpenteante. Quien usaba un overol alcanzó a observar con dolor la hazaña y desgracia de su mejor amigo, y sólo esperaba que él se encontrara bien.
Ya solo restaba dar la última vuelta y la situación estaba complicada para ambos grupos, con sus ataques y contraataques constantes. Ningún competidor podía mantenerse en el primer lugar por mucho tiempo, por más que utilizara armas o se defendiera de ellas. Aún faltaba un importante tramo del circuito y el N Team había agotado la cantidad de sus instrumentos malignos. Era el momento indicado para recurrir a aquel artefacto que los Bandicoot habían preparado y también porque los enemigos enfocaban su violencia en el conductor del vehículo azul. Mientras que los secuaces estaban ocupados en no dejar que nadie se les adelantara, los dos científicos estaban ya casi por cruzar la meta. Sin embargo, algo los golpeó tan fuerte que quedaron a los costados de la ruta en un instante, situación que aprovechó la muchacha de zapatillas rosas para avanzar junto con quien había accionado esa explosión. Fue así que ella y Polar, quien era el que había utilizado un escudo, pasaron la línea de llegada, con un enfadado Tiny, quien llegó en tercer lugar.
La carrera había terminado y ya tenía a sus ganadores, con lo que las cuatro organizadoras anunciaron que pronto se realizará la ceremonia de premiación. Aun con sus corazones agitados y con algo de estrés que provocaba cada encuentro, los contrincantes se dirigieron hacia el podio a una velocidad lenta. Una vez allí, tan sólo las jóvenes que portaban sus grandes sombrillas felicitaron a los aliados de la máscara con plumas, ya que el público no estaba de su lado. Fue entonces que Ami entregó la medalla de bronce al esbirro de hombreras puntiagudas, el cual se veía triste y cada tanto lanzaba un rugido. Por su parte, Liz condecoró al osezno con el premio plateado, y luego Isabella nombró a la joven con una flor en el cabello como la ganadora del reciente circuito, obsequiándole la medalla de oro. Luego de la celebración, cada grupo volvió a sus respectivos hogares en la espera de la próxima carrera, sabiendo que ya era el turno de enfrentarse al primer lacayo del extraterrestre.
