Bienvenidos sean a una de mis extrañas historias del universo de Pokémon. ¿Por dónde empiezo? Hay mucho que necesito explicar para que esta historia sea entendible, pero empezaré hablando de la historia en sí.
Esta historia es un romance, con un poco de drama policiaco, sobre una parejita que siempre me ha gustado, y que parece por los fan arts que les gusta a otros, aunque no hayan muchas historias de ellos para empezar, ni evidencias en el canon de Pokémon. Si bien es cierto que las edades de los personajes no son del todo… digamos establecidas porque teorías hay… sí sabemos que, quienes conocen a esta pareja, saben que están involucrados viajes en el tiempo, Ultra Bestias, y universos paralelos, que, para los que me conocen, es mi pan de cada día.
El pasado de esta pareja está canónicamente establecido, además. Todos sabemos, espero, sino pues spoiler, que Anabel (hablando del universo de los juegos, no del anime ni los mangas), es la Anabel de Pokémon Esmeralda, tragada por un Ultra Umbral, y que terminó en un universo alterno, el universo de Omega Ruby y Alpha Sapphire, que comparte con Sol y Luna… es… complicado, pero la Anabel detective y la Dama de la Torre de la Batalla que nos destruyó a todos en Pokémon Esmeralda, son el mismo personaje. Hay otras cosas que se sabe del pasado tanto de Looker como de Anabel, pero que, para no arruinarles este capítulo, mencionaré en el pie de la historia, así que quédense a leerlo si lo desean.
Aunque, pese al canon que existe, no sabemos nada de Looker y Anabel hasta que los encontramos trabajando juntos en el Epílogo de Sol y Luna, y allí es donde entro yo, ya que quiero llenar ese vacío existencial con esta historia.
Entonces, ¿a qué universo Pokémon pertenecerá esta historia? Esto también es confuso, y por razones que explicaré al pie de página, puede que aún más confuso. La línea de tiempo de los juegos, el anime, el manga, y todo lo demás, es un desastre de proporciones Leyenda de Zelda. Pero haré lo posible por explicarme. El universo en el que se desenvuelve esta historia, es el universo de los juegos, esa es la explicación sencilla. La explicación compleja es que ni los juegos están todos conectados, así que, habrá que tomarse algunas libertades por aquí y por allí. En términos de momento en el tiempo, podríamos decir que ocurre 3 años después de que Red inicia su viaje. Esto… es lo más aproximado que puedo hacer para posicionarlos en una línea de tiempo. Si consideramos que Red sale en Sol y Luna, ya mayor, y con una Anabel ya mayor también, entre Rojo y Azul original (o remakes, demándenme), y Alola donde conocimos a Anabel adulta, habrán como unos 15 años. Así que, esa es la línea de tiempo… perdón por confundirlos, haré lo mejor que pueda porque la historia sea entendible, espero no haberlos ahuyentado antes de que empiecen a leer.
Por último, ya que el canon del cómo se conocieron Looker y Anabel está ya establecido, este primer capítulo podrá parecerles… difícil de digerir… tomen en cuenta que estoy forzado a escribir el canon original para poder proseguir con mi historia, les explicaré el canon original cuando terminen de leer el capítulo. Además, en el canon original Anabel tiene Pokémon legendarios… tres… pero solo usaré uno. Y por último, o nunca voy a dejarlos leer, Looker no es el verdadero nombre de Looker, spoiler supongo. Antes inclusive, su nombre de agente era 836, esto para evitar que se confundan mucho, igual Nanu era conocido como 000. Supongo que es todo lo que debo explicar, espero lo disfruten.
Prólogo:
Región Hoenn. Ruta 130. Cima de la Torre de la Batalla.
-El fin del mundo es hoy –la Región Hoenn había sufrido muchos peligros inquietantes a lo largo de su historia, pero, incluso el choque de los Pokémon legendarios, Groudon y Kyogre, que había ocurrido hace apenas un par de años, no había significado tanto como el desastre que en esos momentos embargaba a una gran parte de la región. Este en verdad parecía el fin del mundo, aunque la única testigo del fin no fuera otra que Anabel, la Dama de la Torre de la Batalla, considerada la entrenadora más poderosa de toda Hoenn a sus escasos 14 años, por encima del campeón actual, pese a haber sido derrotada por él en un par de ocasiones.
En la cima de la Torre de la Batalla, en medio de una horrible tormenta, era ella la única quien presenciaba el cielo romperse, y las extrañas criaturas que desde unos inexplicables agujeros en el cielo descendían en su dirección. Parecían Pokémon, pero ella simplemente jamás había visto Pokémon como esos antes. Eran salvajes, brutales, incluso el Pokémon más violento de Hoenn no parecía más que un cachorro asustado frente a la más débil de aquellas criaturas extrañas, quienes al parecer habían declarado a la Torre de la Batalla como su nuevo hogar, mientras plagaban el lugar con sus violentas intenciones.
-Los he golpeado con todo lo que tengo, pero no he podido repelerlos. ¿Qué hace ese tonto del nuevo campeón? ¿Juega acaso a los concursos Pokémon? Steven y Wallace al menos tenían clase –continuaba en sus quejas Anabel, con seis Pokémon a su alrededor, un Alakazam derribado a sus espaldas, un Espeon malherido enterrado en unos escombros, un Metagross con su coraza metálica cuarteada por el esfuerzo, un Salamence y un Snorlax noqueados espalda con espalda, y frente a ellos, su Pokémon insignia, un Raikou, Pokémon Legendario de la Región Johto, quien aún se mantenía en pie frente a las bestias extrañas que caían del cielo-. Resiste, Raikou. Si el inútil del nuevo Campeón de Hoenn no piensa aparecerse, entre nosotros protegeremos esta torre –clamó Anabel, y Raikou rugió furioso, lanzándose a los invasores.
Al no haber visto a los Pokémon que bajaban del cielo antes, de pieles translucidas y blanquecinas, sin rostro visible, y con tentáculos extraños y aparentemente venenosos, Anabel no tenía ni idea de qué ataques usar. Solo atacaba violenta y cautelosa a la vez, esperando que Raikou al ser un Pokémon Legendario le diera la victoria. Aunque, ella no estaba acostumbrada a esto. Normalmente con su genio táctico era suficiente, normalmente con su habilidad era suficiente. Pero esta vez, Anabel estaba demasiado fuera de su elemento.
Raikou embestía, mordía, y usaba poderes Psíquicos o Eléctricos contra las bestias, al menos Anabel logró identificar que los poderes Psíquicos los herían un poco, pero Raikou ya estaba demasiado agotado de enfrentarse a tantos de ellos, que no le quedaban fuerzas para continuar. Anabel miró al resto de sus Pokémon, ninguno parecía cerca de despertar tras haber sido noqueados, solo podía confiar en Raikou, o al menos así le pareció, hasta escuchar el tremendo rugir del guardián de Hoenn, Rayquaza.
-¡Ya era hora de que llegaras, Campeón de Hoenn! –exclamó Anabel, observando sobre lomos de Rayquaza al campeón regional actual, y único entrenador que había logrado derrotarla en más de una ocasión- Ahora con el campeón, la balanza comenzará a inclinarse a nuestro favor. ¡Raikou! ¡Trueno! –ordenó Anabel, Raikou obedeció, y los extraños Pokémon comenzaron a dispersarse. Rayquaza, siguiendo las órdenes del Campeón de Hoenn, atacó a los Pokémon extraños de igual manera, y estos comenzaron a caer derrotados a su alrededor.
Parecía que la victoria estaba asegurada, la unión entre la Dama de la Torre de la Batalla y el Campeón de Hoenn parecía rendir frutos, los Pokémon extraños regresaban a los agujeros y estos se cerraban, todos menos uno que en ese momento se abrió no en el cielo, sino frente a ella, desde el cual un poderoso rayo multicolor salió disparado, golpeando a Rayquaza y derribándolo al océano. Anabel no pudo hacer más que mirar abajo y esperar a que el campeón y su Rayquaza hubieran sobrevivido al ataque, solo para, en su distracción, ser atrapada por la cintura entre las manos oscuras de un Pokémon con un inmenso poder psíquico, ella lo sabía, tenía poderes psíquicos ella misma.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres? –preguntó Anabel usando sus poderes psíquicos, viendo en la mente del Pokémon, comprendiendo un nombre de entre los confines de su mente- ¿Necrozma? –exclamó Anabel, tanto ella como el extraño Pokémon se miraron mutuamente, perdidos en el intercambio psíquico, o al menos así lo fue, hasta el rugido de Raikou que regresó a ambos a la realidad. De un poderoso brinco, Raikou tacleó a Necrozma, quien se afianzó de Anabel, mientras en el combate de ambos Pokémon, entraban los tres dentro del agujero del cual salió Necrozma- ¡Raikou! –gritó Anabel, intentando llegar hasta donde su Pokémon, pero la mente tanto de Raikou como de Anabel no pareció soportar lo que ocurría dentro del agujero, mientras gritaban de dolor y de pena, y el enlace psíquico que se había mantenido entre ella y Necrozma, se rompió. Lo último que Anabel vio, antes de perder el conocimiento, fue a la Torre de la Batalla, desmoronándose frente a sus ojos, y al campeón con su Rayquaza escapando de la caída de la torre, antes de que el portal por el que habían entrado se cerrara, y la oscuridad reinara mientras Anabel, inconsciente, caía.
Faller - La dama caída.
Capítulo 1: Encuentro entre dos mundos.
Región Alola. Isla Poni. Prado Poni
-Aquí agente 000 reportando desde la comodidad de mi cueva en el sendero este de Prado Poni. El cielo está despejado, hay 395 estrellas visibles en el cielo, al menos eso creo si es que no conté alguna dos o tres veces por error, y dos Exeggutor afuera de mi cueva intentando comerse mi ponche de bayas Colbur, y jamás había estado más aburrido en mi maldita vida –caía la noche en la Región Alola, pero el silencio de Prado Poni era interrumpido por el sonido de una radio portátil en manos de un joven agente de la Policía Internacional Pokémon, sentado sobre una piedra, mientras miraba la radio en su mano con aburrimiento. Era una hermosa noche estrellada, pero el joven había visto tantas veces el cielo y, así como su superior en el otro lado de la radio, intentado contar las estrellas que podía ver tantas veces, arriesgándose a quedarse dormido, que optó por desistir de contar las estrellas y simplemente mirar su radio, leyendo las instrucciones de uso una y otra vez para distraerse-. Cuéntame de tu noche, 836. No es que me interese la verdad, pero estoy tan aburrido que puedo fingir por unos instantes que me interesa conocerte. Tómalo o déjalo –comentó el hombre del otro lado de la radio, cuyo nombre clave era 000, mientras 836 era el nombre de quien sostenía la misma.
-Mi último conteo de estrellas fue de 135 antes de comenzar a quedarme dormido, jefe 000 –comentó el joven, pensando en qué más decir-. Aquí no hay Exeggutor, al menos no a simple vista. Pero un Crabrawler nos robó la cena. Así que 932 salió a buscarnos algo de cenar –comentó 836, esperando la respuesta del otro lado de la línea, mientras se ponía de pie, y caminaba al borde de un desfiladero, sentándose en su orilla, y mirando al violento océano.
-Dichosos los que pueden disfrutar de la comida de 932. Esa mujer sabe lo que es cocinar, no como yo que estoy por desistir de proteger mi estofado de bayas Colbur y dárselo a esos Exeggutor –exclamó 000, en tono de aburrimiento de su lado de la línea-. Entiendo que 932 no está cerca para escucharnos entonces, 836 –comentó 000.
-Entiendes correctamente, 000. Pero descuida, la envié junto a mi Croagunk, así que no tienes nada que temer. Tu aprendiz está a salvo –declaró 836, notando entonces el silencio en el otro lado de su radio-. 000, ¿todo en orden? –preguntó 836.
-Todo en orden, 836, solo me preguntaba cuando ibas a soltar la pregunta a 932 –se burló 000 del otro lado de la línea, lo que ocasionó que 836 se ruborizara-. ¿Cuántos años tienes ya, 836? ¿Llegaste ya al tercer piso? –continuó con sus burlas 000.
-Tengo 29 años jefe, aún estoy lejos del tercer piso, no importa lo que digan los demás –declaró 836, y del otro lado de la línea, la risa de 000 no se hizo esperar-. No me digas que crees que soy muy joven para dar el siguiente paso, 000 –se quejó 836.
-836, quiero que te retires de la fuerza –comentó 000, sobresaltando a 836-. Y antes de que te hagas ridículas ideas de que es porque sé que has estado cariñoso con mi aprendiz, pese al código de la Policía Internacional Pokémon indicando que eso está prohibido, ahórratelas, no es por eso que te estoy pidiendo que renuncies. Este trabajo es muy peligroso, ¿viste la cosa que nos están pidiendo atrapar? Cuando regrese 932, haz la pregunta. Si ella acepta, renuncien los dos. Este trabajo va a terminar matando a uno de ustedes. Además, por algo no se permiten los romances entre parejas, fui un tonto al siquiera permitirlo. Así que, quédate en mi lado amable, 000, ella no va a rechazarte –terminó 000.
-Llevo en la fuerza ocho años, 000, y estoy cerca de tener mi certificación como detective. ¿Cómo podría renunciar a mi carrera cuando estoy tan cerca de volverme un agente especial? 932 no me lo perdonaría, y esto es su vida –comentó 836, cuando sintió una mano en su hombro, espantándose, mientras una joven oficial, de piel cremosa, cabellera azulada y larga, y llevando unos lentes de bordes morados, llegaba junto con un Croagunk y se sentaba junto a 836-. Estoy pasando por un túnel, pierdo la señal –comentó 836.
-Túnel tienes en el cerebro, 836. Espero tu renuncia a primera hora de la mañana junto a la de 932 –comentó 000, escandalizando a 836 y a 932, quien recién llegaba con algo de comer para ambos, pero se detuvo de entregarle una bolsa de golosinas a 836 cuando escuchó lo que 000 había dicho sobre una renuncia.
-¿Renuncia? –exclamó 932, y 836 se estremeció de miedo- ¿Cómo que vas a renunciar? Apenas hiciste tu examen para ser detective. No me digas que 000 descubrió que tenemos una relación y te está amenazando para que renuncies –exclamó 932 con miedo.
-No, 000 no descubrió nada exactamente… es más como que yo se lo conté –comentó 836, notando a 932 boquiabierta, y a su Croagunk golpeándose la frente en señal de descontento-. No es lo que creen, 000 no me está obligando a renunciar. Es solo una sugerencia de su parte –comentó 836, y 932 lo miró con inquietud.
-¿Por qué 000 te sugeriría renunciar? –prosiguió 932, tomando la mano de su compañero y entrelazando los dedos con él, pero 836 no sabía cómo responderle- 836, somos números, no tenemos vida fuera de esto. Uno no puede simplemente renunciar, y regresar a la vida que tenía antes. ¿Recuerdas al menos tu nombre real? Yo no he dicho el mío en tanto tiempo que ya siento que lo he olvidado –comentó 932 con molestia.
-¿Qué clase de persona olvidaría su nombre real? Llevo ocho años en esta organización, por supuesto que recuerdo mi nombre real pese a eso –comentó 836, pero 932 no estaba convencida-. Escucha… he ahorrado dinero, la mitad de mi sueldo desde hace ocho años, a decir verdad, todo porque sabía que llegaría el día de retirarme de hacer esto, y pretendía vivir la buena vida tras hacerlo. En mi opinión, ese día aún no ha llegado. Pero, 000 no me pediría renunciar si no fuera porque hay algo a lo que le tiene mucho miedo, probablemente algo que le están obligando a hacer –comentó 836.
-¿Está hablando el mejor detective del mundo ahora? ¿O ese es un título al que ya renunciaste sin haber siquiera vestido la gabardina antes? –preguntó 932, descansando su cabeza sobre el hombro de 836. El intranquilo agente tan solo se deprimió un poco- ¿Te asustan mucho las entidades que bajan de los agujeros esos en el cielo? Entiendo que sean criaturas que nunca se hayan visto antes, algunos dirían que no son siquiera Pokémon, pero… no creo que sean tan peligrosas. Tal vez solo están, confundidas… asustadas… -declaró 932.
-¿No viste el tamaño del monstruo al que estamos buscando? Nada con ese tamaño tendría miedo o estaría confundido. Son peligrosos, 932 –comentó 836, y 932, entristecida por esas palabras, se separó de él un poco-. Si tuviera que adivinar, le han dicho a 000 algo que a nosotros no, y por ello nos quiere a ambos fuera del caso –comentó 836, pero 932 no estaba convencida-. Escucha… hay algo que quería pedirte, lo he estado pensando por mucho tiempo… -comenzó 836, y su Croagunk alzó la mirada, sorprendido-. Sé lo que estás pensando, Croagunk, pero llevo dos años acobardándome, así que voy a hacerlo –comentó 836, levantándose, colocando su mano dentro de su bolsillo, y arrodillándose frente a 932-. 932… -comenzó 836.
-¿836? ¿Qué estás…? –respondió 932, cubriéndose la boca con ambas manos por la sorpresa, mientras sus ojos se humedecían- Espera… 836… ¿Cómo pasamos de hablar de tu renuncia a esto? –comentó 932, aunque por su tono de voz, y el rubor en su rostro, era evidente que estaba muy emocionada.
-932… sé que solo somos números, sé que nuestras vidas antes de ser agentes de la Policía Internacional Pokémon, ya no existen… pero… -prosiguió 836, acobardándose un poco, aunque ya con una rodilla al suelo, y con una pequeña cajita negra en mano, era difícil siquiera considerar el fingir atarse las agujetas en estos momentos, además estaba usando mocasines-. Verás… 932… -comentó 836 nervioso.
-¡Acepto! –saltó emocionada 932, y 836, con lágrimas en los ojos, le colocó un anillo a su, desde ese momento, prometida- Pensé que nunca ibas a pedírmelo. Esperé tanto por esto. 836, no somos solo números. Por supuesto que me casaré contigo –comentó ella, abrazándose de 836, quien le regresó el abrazo, momentos antes de sentir los labios de 932 sobre los suyos- Aunque… no voy a firmar mi acta de matrimonio con mi número. Si ya estamos comprometidos, lo menos que espero es saber tu verdadero nombre –sugirió ella.
-Ah, mi verdadero nombre, claro… lo olvidé –mintió 836, y 932 infló sus mejillas en ese momento-. Es broma, claro que no lo he olvidado. Además, he esperado mucho tiempo para saber el tuyo también –prosiguió 836, ambos estaban tan entrados en su coqueteo mutuo, y en el momento de aceptar su compromiso, que no escuchaban a 000 intentando hablar con ambos por la estática de la radio-. Mi nombre real es… -intentó decir 836, cuando un alarido inquietante y sombrío los ensordeció a ambos-. ¿Qué diantres fue eso? –exclamó 836, abrazando a 932.
-¡AAAAAAAAAAH! –resonó el grito de una inmensa criatura, que ambos notaron en la cima de un acantilado cercano sobre sus cabezas. La criatura, de piel oscura, y una inmensa boca con afilados dientes, saltó desde la cima del acantilado, gritando de una forma tan horrible que erizó la piel de ambos, mientras aparentemente intentaba alcanzar algo en el cielo, solo para terminar precipitándose, y azotar con fuerza a escasos metros de ambos, derribándolos por la onda de choque provocada por el impacto- ¡AAAAAAAAAAH! –gritaba la criatura, y mientras lo hacía, el cielo parecía abrirse. Una especie de agujero de luz aparecía en el cielo, y la criatura tras reponerse, saltaba intentando llegar a este, ocasionando temblores mientras lo hacía, y asustando a los Pokémon de los alrededores.
-¿Esa es la cosa que nos enviaron a capturar? ¡Es más grande que en las fotografías! –exclamó 836, tomando de la mano de 932 e intentando llevarla a algún lugar seguro. La criatura, notándolos a ambos, gritó en su dirección y atacó con sus tenazas oscuras, mismas que Croagunk interceptó con un ataque propio de Puñetazo Venenoso- ¡Croagunk, repliégate! ¡Es más grande de lo que indicaban los registros! ¡No puedes con esa cosa! –ordenó 836, extrayendo su Pokébola, pero de un brinco, la criatura estremeció la tierra, y la Pokébola de 836 rodó por la orilla del acantilado, y cayó al océano- Eso es malo. ¡Croagunk, Puñetazo Veneno! –ordenó 836, y la criatura soltó un alarido descomunal mientras retrocedía, con Croagunk manteniendo su puño con el ataque listo, pero sin lanzarlo, solo lo mantenía como advertencia. La bestia continuaba con sus alaridos, y estos, aparentemente, fueron comprendidos por 932.
-¡836! ¡Lo estás asustando! ¡Solo quiere regresar a casa! –intentó explicar 932, mientras Croagunk evadía los ataques de las pinzas de la criatura, que se abalanzaba sobre Croagunk intentando repelerlo- Esa cosa en el cielo. La he visto antes. Cuando era niña, una de esas cosas apareció frente a mí. Esa criatura… solo quiere regresar a casa, como yo hace mucho tiempo quería regresar a casa… -prosiguió con su explicación 932, pero 836 estaba tan aterrado que no quería escucharla.
-¡932, este no es el momento para discutir sobre tu vida antes de ser un número, ni de esas ideas tuyas de hablar con los Pokémon! –se quejó 836, hiriendo a su ahora prometida- ¡Solo intento protegerte! –insistió 836, tirando de ella y llevándola lejos. Croagunk, en el momento en que obtuvo una oportunidad, huyó junto a 836 y 932, la criatura miró en dirección al agujero en el cielo, intentó saltar para llegar a este, pero el agujero estaba demasiado alto, así que optó por seguir a 836, 932 y Croagunk, sintiendo en la mujer una energía similar a la del agujero en el cielo- ¿Por qué nos está siguiendo? –se escandalizó 836.
-Tal vez… porque ambos somos del mismo mundo… -susurró 932, aunque 836 no lo comprendió-. 836, tienes que dejarme calmarlo. ¡Puedo hacerlo! ¡Siempre he podido hablar con los Pokémon! –insistió 932, arrebatando su mano de la de 836, quien intentó detenerla, mientras ella corría en dirección a la inmensa criatura, misma que se detuvo frente a ella, confundida- Guzzlord… ese es tu nombre, ¿verdad? –comentó 932, y 836 se impresionó al ver que ella aparentemente lograba calmar a la criatura. Croagunk se preparó para ir en auxilio de 932, pero, en un momento de empatía y piedad por la asustada criatura, 836 detuvo a Croagunk- Puedo entenderte… Guzzlord… tranquilízate por favor… sé que estás asustado, sé que estás cansado, y sé que este mundo te lastima y quieres regresar al tuyo… yo lo sé, porque he visto ese mundo… nací en ese mundo… -836 se impresionó por lo que estaba escuchando, pero aún más por el hecho de que, le parecía al menos, que 932 estaba realmente hablando con la criatura a la que ella llamaba Guzzlord-. Si te tranquilizas… y me escuchas… tal vez pueda ayudarte a regresar a casa… -insistió 932. La criatura de nombre Guzzlord se tranquilizó en ese momento, parecía gentil, no una maquina asesina como le había parecido a 836 en un inicio. Tristemente, todo se salió de control en una fracción de segundo, sin que 836 pudiera comprender lo que ocurrió realmente.
Del agujero en el cielo, un meteoro oscuro comenzó a caer. Este meteoro, rodeado de relámpagos, como si hubiera sido víctima del ataque de un Pokémon Eléctrico muy poderoso, se dirigía a la Isla Melemele, donde se estrelló con fuerza. Pero aquello no era lo que interesó a 836, sino el hecho de que, tras la caída de aquel meteoro, Guzzlord aparentemente enloqueció. El resto, pasó tan rápido, y fue tan doloroso para 836, que su mente se desconectó, mientras veía a Guzzlord, lanzándose en dirección a 932, y en un instante de terror inconmensurable, la Agente Especial de la Policía Internacional Pokémon, fue devorada. El Croagunk de 836, furioso y con lágrimas en sus ojos, se abalanzó contra Guzzlord, impactándolo con tanta fuerza, que tanto el inmenso ser como Croagunk cayeron desde lo alto de los acantilados de Prado Poni. Aquella, fue la última vez en que 836 vio a su Croagunk, y a su prometida.
-¿932? ¿Croagunk? –comentó 836, cayendo en su rodilla, y gritando con todas sus fuerzas de dolor. Para cuando el agente 000, un hombre mayor con su Meowth de Alola, llegó hasta donde 836, su mente ya había colapsado.
Aldea Marina.
-¿836? –un par de horas más tarde, 836 y 000 se encontraban sentados en una banca de la Aldea Marina, al sur de Prado Poni. Los ojos de ambos estaban rojos, habían llorado bastante la pérdida de 932, y del Croagunk de 836. Hace apenas unas horas, estaban bromeando sobre el que 836 le propusiera matrimonio a 932, y ahora, parecía un funeral- 836… no tengo palabras… para expresarte el cuanto lo siento… hemos perdido compañeros antes, así que, puede que haya algo de insensibilidad en lo que pueda decir en estos momentos… me disculpo si es así –declaró 000, y 836 asintió, comprendiendo la insensibilidad de perder a varios compañeros antes, una insensibilidad que, quieras o no, te prepara siempre para lo peor-. 932 era importante para mí… pero… para ti… ella… -bajó la cabeza 000, mirando a sus pies, y notando que estos le temblaban-. Sabía que este trabajo era peligroso… juré que no me involucraría sentimentalmente, pero… lo lamento –comentó 000.
-¿Por qué lo lamentas? Tú no enviaste a 932 a buscar a esa cosa –exclamó 836, pero el comentario pareció herir a 000 profundamente-. Ahora entiendo perfectamente el por qué me pediste que renunciara. 000, si tuviera la oportunidad, te juro que tomaría a 932 y huiría con ella donde ni la Policía Internacional Pokémon pudiera encontrarme… pero… -prosiguió 836, temblando por el doloroso recuerdo, pero pese a que deseaba seguir llorando para calmar su alma, ya no tenía lágrimas-. Necesito… despejar mi mente… -comentó 836, levantándose, y caminando en dirección a la playa.
-836… sé que estás inmensamente herido, pero… lo peor que podemos hacer es estar solos –lo siguió 000, aunque a 836 no le interesó, realmente nada le interesaba en esos momentos. Ambos simplemente caminaron lejos de la Aldea Marina, y comenzaron a caminar por la playa-. No quiero sonar como un insensible, pero… ya realicé el reporte mientras tus ojos se derretían en lágrimas… no fue fácil, pero un equipo de investigación ya busca a la criatura en lo profundo del cañón por el que cayó junto a tu Croagunk… ese Pokémon te salvó la vida… -comentó 000.
-Salvó la vida de un número, 000. Comienzo a comprender el por qué no nos llaman por nuestros nombres, solo somos números. Si morimos, ¿qué más da? No tenemos historia, no tenemos familia, no tenemos vida –pateó la arena con fuerza 836, antes de volver a caer en sus rodillas-. No le importamos para nada a la Policía Internacional Pokémon –declaró con tristeza.
-Eso va a cambiar… -comentó 000-. No permitiré que esta organización vuelva a vernos como simples números desechables. Voy a tomar el cargo de Comisionado, y después, me convertiré en el Director –comentó 000, sorprendiendo a 836-. Yo amaba a esa chica, 836, no de la misma forma en que tú lo hacías por supuesto. Éramos familia, y un… monstruo… nos arrebató a nuestra familia. Pero ya no más, no voy a permitirlo, y si aún no te has convencido de renunciar, espero que tengas las agallas de ayudarme a convertir a la Policía Internacional Pokémon, en algo realmente importante, Detective –comentó 000, lanzando una placa de detective a las rodillas enterradas en la arena de 836-. Olvida el examen, yo te condecoro Detective. Además, voy a procurar varios cambios en esta organización… por ejemplo… no más números. No quiero que vuelvas a llamarme 000. De ahora en adelante, mi nombre será Nanu –comentó Nanu, y 836 asintió-. No es mi nombre de nacimiento por supuesto, ese hombre murió tras abandonar a su familia para volverse policía. Pero de ahora en adelante, voy a tener una nueva identidad, y una nueva familia a la que no abandonaré. No más números –finalizó Nanu, mientras 836 levantaba la placa de la arena, y miraba la misma, sin saber qué quería hacer ahora. Aún estaba lidiando con el dolor de perder a su prometida y a su Pokémon, pensar en ser detective, en ese momento no le era prioridad-. ¿Quieres saber el nombre real de 932? Puedo decírtelo… -comentó Nanu, y 836 asintió-. Su nombre… era Destra… -terminó Nanu.
-¿Destra? –suspiró 836, y por fin lágrimas volvieron a caer de sus ojos- No entiendo por qué un nombre que solo he escuchado una vez en mi vida… me causa tanto dolor… ¿de qué me sirve saberlo ahora, si no puede escucharme decírselo? –comentó 836, y le lanzó la placa de regreso a Nanu, quien la miró en la arena, deprimido- He tomado mi decisión… Nanu… por Destra… viviré mi vida… no más jugar al peón de la Policía Internacional Pokémon –terminó 836, pero solo le bastó el caminar un par de metros, para que el destino volviera a tocar a su puerta. Frente a 836, una joven inconsciente temblaba con suma debilidad. Encajaba sus dedos en la arena, su cuerpo se convulsionaba, y sangre le caía de orejas, nariz y boca. 836, en pánico, corrió en su dirección, la giró para que respirara más fácilmente, y comenzó a limpiarle la sangre y la arena del rostro con un pañuelo-. ¿Te encuentras bien? ¡Oye! –peguntó aterrado, mientras la chica temblaba violentamente en sus brazos- Le está dando un ataque. ¡Hay que llevarla a un hospital! –gritó 836, levantándola y cargándola como a una princesa.
-¡No hay hospitales en la Aldea Marina! ¡Lo más cercano a un hospital es el Centro Pokémon de la aldea! –comentó Nanu, levantando la placa de detective de la arena, y siguiendo a 836 en dirección al Centro Pokémon.
Centro Pokémon de Aldea Marina.
-¡Enfermera Joy! –exclamó 836 a su llegada al Centro Pokémon, que estaba lleno a rebosar de entrenadores, pero todos ellos pasaron a segundo plano cuando la Enfermera Joy vio a la chica en brazos de 836. La chica aparentemente estaba consiente ahora, miraba a 836 con ojos repletos de lágrimas, y mientras sangre volvía a caerle de la nariz- ¡Enfermera! ¡Ella está muy mal! –comentó 836.
-¡Santo cielo! ¿Qué le ocurrió? –preguntó la enfermera, pero 836 no sabía cómo explicárselo, solo la había encontrado en la arena- No importa de momento, hay que llevarla a emergencias inmediatamente. Sígame, no hay suficientes enfermeras en Aldea Marina, así que va a tener que ayudarme a acomodarla para revisión. ¡Comfey! ¡Una camilla! –ordenó la Enfermera Joy, y su Pokémon ayudante se apresuró a traer una camilla con torpes empujones pues no era físicamente muy fuerte. 836 notó que Comfey no podría solo tras colocar a la chica sobre la camilla, así que empujó la misma él mismo, aunque la chica, en pánico, intentó escaparse.
-Tranquila, no voy a hacerte daño, soy un amigo –comentó 836, acompañando a la Enfermera Joy a la Sala de Emergencias, Nanu tan solo se quedó afuera, se dirigió al área de teléfonos, y comenzó a comunicarse usando una frecuencia segura a las oficinas centrales de la Policía Internacional Pokémon.
Sala de Emergencias del centro Pokémon.
Una vez que la utilidad de 836 para la Enfermera Joy había terminado, le pidió a 836 esperar en la sala de espera. 836 no sabía siquiera por qué se estaba quedando a esperar noticias sobre la extraña niña que encontró en la playa, pero al menos le había ayudado a distraer su mente de haber perdido a su prometida y a su Pokémon por unos minutos.
Nanu no estaba allí para acompañarlo en esos momentos, por lo que 836 esperó solo por unas horas más, lo que significaba que el día anterior había acabado y ahora era la madrugada de un nuevo día. Todo ese tiempo, mientras esperaba, la mente de 836 divagaba en el hacerle pensar en el qué hubiera sido si 932 aún siguiera con vida. Tal vez hubieran regresado de su misión, agotados, y muy seguramente aterrados, y hubieran presentado sus renuncias al unísono, preocupándose a la mañana siguiente sobre el qué iba a ser de sus vidas ahora que habían dejado de ser miembros activos de la Policía Internacional Pokémon. 000, como 836 sabía que seguiría llamándolo, seguramente no los hubiera dejado sin trabajo, y hubiera movido contactos hasta conseguirles algún puesto de oficina en alguna de las centrales de la Policía Internacional Pokémon, tal vez en Kanto donde la presencia de la Policía Internacional Pokémon era más prominente, aunque extrañamente ineficiente.
El imaginarse a sí mismo en esa situación, era una forma de 836 de ignorar el hecho de que aquello era ahora algo muy depresivamente imposible, pero de alguna extraña manera, lo tranquilizaba el hacer ese peculiar viaje por su imaginación. Era como una forma silenciosa, de comunicarse con 932, y prometerle al menos en su mente, aquel futuro que nunca tendrían.
836 se imaginó a sí mismo en Sinnoh, sabía que había una organización criminal allí, y que la región requería de su protección. 836 y 932 se asentarían en alguna de las ciudades. Por alguna razón eligió Ciudad Júbilo, realmente no había razón, solamente la eligió al azar. Se imaginó abriendo su propio buró de detectives, con 932, Destra, como la llamaría a partir de ese día, como su asistente, y próximamente esposa. Continuó indagando en el hubiera, imaginando algún caso difícil, y el éxito de convertirse en un detective reconocido. El miedo de que su ahora esposa, embarazada de su primogénito, fuera daño colateral de su trabajo como detective, lo deprimió un poco, pero optó por imaginarse comprando todo un edificio, en algún lugar de la Región Kalos, y dejarla a cargo de su propio buró de investigaciones. Después de todo, en la Región Kalos, su hijo tendría la oportunidad de tener una mejor educación, y así, cuando llegara a la edad pertinente, 836 le entregaría a su hijo a su propio Croagunk, y lo enviaría con 000 a entrenarse para ser un Policía Internacional. Habiendo logrado brindarle una buena educación a su hijo, continuaría siendo detective un tiempo, solo para retirarse, y tal vez vivir en un agradable pueblito costero en Alola, uno lejos de criaturas de otro mundo, o devoradoras de hombres. El triste pensamiento lo regresó a la realidad de golpe. Aquella fue su silenciosa despedida de Destra, una última forma de imaginar un futuro juntos con la mujer a la que amó por casi dos años, y que se esfumó, sin siquiera dejar un cuerpo al cual llorarle.
Terminado el viaje por la imaginación de 836, se encontró a sí mismo de vuelta en la monótona, y solitaria sala de espera. Su única compañía en lo oscuro de la sala, ya que no había mucha iluminación en la misma para empezar, era el rojo de la luz de emergencia sobre la puerta en la cual en esos momentos atendían a aquella extraña niña que había encontrado en la playa. El color rojo comenzaba a deprimirlo aún más, hace unas horas atrás frente a ese Guzzlord, su mente se desconectó en el momento que ocurrió la peor tragedia de su vida, así que, parte de él estaba confundido de si en verdad 932 había muerto. No vio nada rojo, no vio sangre. Vio más sangre en el rostro de aquella niña, a decir verdad. Pero 836 no era tan iluso como para engañarse a sí mismo con falsas esperanzas. Podía imaginar toda una vida a manera de despedida, pero no podía imaginar que, de alguna milagrosa forma, 932 hubiera sobrevivido. Así fue que, lo único que atesoraría como recuerdo, sería el nombre que nunca podría susurrarle al oído en algún momento de intimidad. De pronto, la luz roja se apagó, sumiendo a 836 en una oscuridad momentánea. Pero entonces, una luz verde se encendió, mientras la Enfermera Joy salía de la Sala de Emergencias.
-¿Oficial? –preguntó la enfermera, y 836 se apuntó a sí mismo- Lo lamento… -enunció la enfermera, y el corazón de 836 se achicó. ¿Cómo podría soportar dos muertes en tan poco tiempo, aún si una de las personas que moría no era nadie para él?-. No le pregunté su nombre, así que, lamento solo poder llamarlo oficial –comentó la enfermera, y 836 respiró.
-Santo cielo… por poco me da un ataque cardiaco, estoy muy viejo para esto –se quejó 836, y la enfermera parpadeó un par de veces, confundida-. Solo… la próxima vez que salga de una emergencia, no comience con: "lo lamento", pensé que la chica había… bueno… -intentó explicar.
-Ya veo, lo siento –se disculpó la enfermera, y Looker la miró con molestia-. Quiero decir… la chica está estable, pero… parece ser que tiene una contusión cerebral severa… no tenemos el equipo para evaluar el daño a profundidad, pero está consiente, y parece tener sus capacidades motrices funcionales, así que está fuera de peligro inmediato… la dejaremos descansar esta noche, pero tendrá que llevarla a un hospital para humanos donde puedan evaluar la gravedad de su lesión –explicó la enfermera.
-¿Contusión cerebral? Eso suena mucho más grave de lo que está sugiriendo el tono de su voz –comentó 836. La enfermera le abrió la puerta, invitándolo a pasar. 836 lo pensó, la chica ya estaba bien, y técnicamente no era su responsabilidad. Además, no quería tener que ser la persona que pagara por los gastos médicos, ya que, diferente de los Pokémon, los humanos no tenían seguro social. Y, aun así, 836 simplemente no tenía el corazón de abandonarla a su suerte. Al menos podía hacer el esfuerzo de comunicarse con su familia y sacarles el dinero que le iba a costar el llevar a la chica a la Sala de Emergencias-. Voy a pasar… -enunció 836, entrando a la Sala de Emergencia, y encontrando a la chica sentada sobre la camilla, con su cabeza y pecho cubiertos en vendajes como su única protección, además de la sabana sobre su cintura- ¡No estabas visible! –se apenó 836, virándose.
-¿Uh? –preguntó a sus adentros la chica, e inmediatamente después, por la vergüenza, se tapó con su sabana, mirando a 836 desde el interior de la misma con molestia y miedo, pero sin decir absolutamente nada.
-Si ya estás cubierta, voy a voltearme –comentó 836, virándose para encontrarla abrazándose a sus sábanas-. Que bien, si tienes energía para cubrirte de esa forma, eso significa que no tienes heridas de gravedad, aunque la contusión que mencionó la Enfermera Joy me preocupa un poco –comentó 836, y la chica, tras unos instantes de reflexión, accedió a quitarse la sabana de la cabeza, y mostrar los vendajes alrededor de la misma-. Vaya que te hiciste daño. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué estabas en la playa inconsciente? ¿Alguien te atacó? –preguntó 836, pero la chica no parecía comprender mucho de lo que le había ocurrido, y se frotaba la cabeza, aunque se lastimaba al hacerlo- Preferentemente no te frotes la cabeza. Comencemos con algo más simple. ¿Cuál es tu nombre? –preguntó.
-A-Anabel… -respondió ella, volviendo a frotarse la cabeza, y lastimándose en el proceso, por lo que 836 le tomó de la mano, apenándola, y la bajó para que dejara de lastimarse a sí misma-. ¿Tu nombre? –preguntó ella.
-836 –respondió 836, y Anabel, en respuesta, parpadeó un par de veces, y alzó las manos, haciendo números con sus dedos hasta describir 8, 3 y 6, por lo que 836 suspiró-. En realidad, 836 no es mi nombre, es solo que no tengo un nombre real. ¿Cómo te lo explico? –se preguntó 836, pero antes de poder continuar con la conversación, la Enfermera Joy entró en la habitación.
-Lamento la interrupción, pero necesito que por favor me apoye llenando esta forma para levantar el expediente médico de la señorita –comentó la Enfermera Joy, 836 intentó hablar, pero Comfey entró en pánico, buscando a la Enfermera Joy, y llevándosela para atender a otro paciente, uno que realmente fuera un Pokémon.
-Claro, llenaré la forma sin ser siquiera familiar ni conocido de esta niña, ¿por qué no? –comentó 836 con molestia, miró a Anabel, y le entregó la forma, Anabel la tomó en sus manos, pero inmediatamente hizo una mueca, y comenzó a rascarse la cabeza, lastimándose nuevamente- Deja de hacer eso por favor –se molestó 836-. Está bien, te ayudaré… dijiste que tu nombre era Anabel –ella asintió-. ¿Edad? –preguntó, y ella hizo una mueca- Oh no, ya comienzo a comprender lo de la contusión cerebral… -dedujo 836, colocando la forma en el sillón y sentándose en el mismo mientras observaba a Anabel-. ¿Qué más recuerdas además de tu nombre? –preguntó.
-Parece… que puedo hablar fluidamente… ¿eso cuenta? –preguntó, y 836 asintió- Recuerdo… mi nombre… creo que tengo 14 años… recuerdo que protegía una gran torre… y que vengo de la Región Hoenn… creo que también solía ser una muy buena entrenadora… pero… no recuerdo nada más –comentó, y 836 lo pensó unos instantes, tomó la forma, y comenzó a llenarla-. ¿Puede decirme ahora quien es usted? 836 no me suena como un nombre realmente –comentó ella preocupada, y cubriéndose como si las sabanas pudieran defenderla.
-Tampoco creo que acepten 836 como respuesta para: "responsable del paciente" –enunció 836, y Anabel parpadeó un par de veces-. A menos que recuerdes a algún familiar o amigo que pueda hacerse cargo de ti. ¿Alguien? –preguntó.
-Oiga… ni siquiera sé qué hago aquí ni porqué estoy toda lastimada. ¿Cómo voy a recordar a mi familia o a quien me hizo esto? -836 simplemente la miró con incredulidad. Nadie olvidaría a su familia así de sencillamente- No recuerdo nada… estoy asustada… hay… una neblina en mi mente… veo hacia atrás, pero lo más atrás que recuerdo es a usted cargándome al Centro Pokémon, no recuerdo nada más –comentó ella.
-Te envidio bastante en estos momentos. Daría lo que fuera por olvidar todo hasta recogerte en la playa y llevarte al Centro Pokémon –se deprimió 836, y Anabel bajó la mirada, apenada, lo que hirió a 836 un poco-. No tuve un buen día… en realidad es el peor día de mi vida… pero, supongo que tampoco la estás pasando nada bien… -miró 836 la forma, y con una reciente determinación, comenzó a llenarla-. Bien… mi vida está arruinada… no tengo absolutamente nada que perder ahora. No tengo a donde ir, a nadie por quien velar, y aparentemente solamente soy un número… pues ya no más… se lo debo a Destra… ella no disfrutaría de verme así –se quejó 836.
-¿Destra? –preguntó Anabel, y se acercó a la orilla de la cama, lo más cerca que podía, para mirar lo que 836 estaba llenando. Cuando él terminó, colocó la forma al lado, y miró a Anabel con curiosidad- Lo noto triste. ¿Ha estado llorando? –preguntó.
-Looker –extendió su mano 836, presentándose con un nuevo nombre- No es mi nombre real, pero la persona a la que pertenece mi nombre real, ya no existe. De ahora en adelante, me conoceré a mí mismo como Looker, y solo miraré hacia adelante. Crearé un futuro para mí, uno que pueda permitirme seguir viviendo –se presentó, y Anabel estrechó su mano.
-Eso… sonó deprimente, pero es un placer conocerlo… supongo… -comentó Anabel, aún confundida por aquello a lo que Looker se refería, pero, de cualquier forma, agradecida de poder llamarlo por un nombre humano en lugar de un número-. Y bueno… gracias… por traerme aquí. No sé lo que ocurrió, pero por mis vendajes, estoy segura de que hubiera sido muy peligroso haber permanecido en la playa sola. Supongo que le debo la vida –comentó ella.
-Y yo supongo que eso es una exageración, pero fue un placer haberte sido de ayuda –le respondió Looker, levantándose en el momento en que la puerta de emergencias se abría nuevamente, y pretendiendo entregarle la forma a la Enfermera Joy, cuando notó que era Nanu quien entraba en la habitación.
-¿Ya descubriste lo que le ocurrió? –preguntó Nanu, acercándose. Anabel en respuesta, se cubrió nuevamente en sus sabanas e intentó ganar distancia- No me parece forma de tratar a los que te rescataron de morir desangrada en la playa –comentó Nanu.
-No me parece forma de dirigirse a una señorita que recién se recupera de una contusión cerebral y que sufre de amnesia –comentó Looker, sobresaltando a Nanu-. No tiene idea de lo que pasó que culminó en estar inconsciente y malherida en la playa, solo sabe su nombre, que es de la Región Hoenn, su aparente edad, cosa de lo que no está siquiera segura, que protegía aparentemente una torre, y que solía ser una buena entrenadora –le explicó Looker, y Nanu miró fijamente a Anabel, quien se sintió un poco incomoda por las miradas que le dirigía. Nanu entonces notó la forma en manos de Looker, la tomó, y comenzó a leer la información, aunque prestando especial atención en la parte donde leía: "responsable del paciente", donde había colocado un nombre con el cual identificarse ahora.
-¿Looker? –preguntó Nanu, y Looker asintió en ese momento- Supongo que esto significa que volverás a las andadas, detective –prosiguió Nanu, tomando la pluma, y llenando el espacio de profesión en la forma, antes de llevarse la forma consigo, y entregarle nuevamente a Looker su placa, aunque Looker pretendía quejarse al respecto- Correré la información de esta forma en la base de datos de la Policía Internacional Pokémon. Si hay coincidencias te lo haré saber –prosiguió Nanu, saliendo de la habitación, y dejando a Looker allí, preocupado por la decisión de Nanu.
-¿Detective? –preguntó Anabel, preocupando a Looker, quien se rascó la parte trasera de la cabeza fingiendo demencia- Si es un detective de verdad, ¿eso significa que puede ayudarme a descubrir quién soy realmente, y por qué estaba en esa playa así de malherida? –preguntó ella.
-Hasta donde sabemos, tu memoria podría regresar en cualquier momento, Anabel. No estoy seguro de que mi ayuda pueda servirte de mucho –le explicó Looker, y Anabel tan solo bajó la mirada, confundida. Era más que evidente que el no saber nada de lo que ocurría a su alrededor era algo que la inquietaba bastante. Además, su cuerpo parecía estremecerse a momentos, como si su memoria física intentara decirle algo-. Además, no tengo experiencia como Detective. He estudiado para el puesto, pero no me he formado en absoluto. Nanu, el hombre que entró hace poco, solo me está sonsacando para que tome el puesto después de que… digamos… que descubrimos una razón para odiar a la organización en la que trabajamos –comentó, deprimiéndose por el recuerdo fresco de la perdida.
-¿La organización a la que pertenecen? –preguntó Anabel, y Looker le mostró su placa, ella leyó la inscripción en la misma- Honorable Cuerpo de la Policía Internacional Pokémon. Suena como una organización bastante importante y prometedora –comentó ella.
-Una organización para la cual solo somos un número, y que nos desecha a la primera oportunidad… -se quejó Looker, pero Anabel simplemente parpadeó un par de veces, y le dirigió la mirada con curiosidad-. Lo lamento, ha sido un mal día, un pésimo día, la verdad es que no sé cómo es que sigo consiente. Realmente lo que quisiera hacer es ocultarme y ahogar mis penas. Pero, por alguna razón, siento que eso solo mancharía la memoria de… bueno… una buena amiga que perdimos recién –explicó, y Anabel, deprimida, bajó la mirada mientras miraba la placa de la Policía Internacional Pokémon. Looker, al mirarla observar la placa, sintió una molestia en su pecho, suspiró, y se sentó en la cama de Anabel-. Está bien… serás mi primer caso –comentó Looker.
-¿Su primer caso? –preguntó ella, pero lo comprendió casi de inmediato- ¿Significa eso que va a ayudarme a descubrir lo que me pasó? Pensé que había dicho que no tenía experiencia. Además, me pareció en un principio que lo consideraba una molestia –dedujo Anabel, y Looker se preocupó un poco por sus habilidades de entendimiento de su tonalidad de voz y su actuar.
-Vaya, veo que eres buena observando a la gente –enunció Looker, aunque Anabel no estaba segura del todo-. Es verdad que no estoy exactamente entusiasmado en estos momentos. Pero tú no tienes la culpa de eso. Simplemente tengo mucho en mi mente, y trato de mantener el control y no desvariar en depresión o algo así. Pero, genuinamente quisiera ayudarte, si me lo permites, claro –declaró Looker.
-En estos momentos me gustaría recibir ayuda, pero… no sé si entre mis pertenencias haya algo de valor que darle como pago –comentó Anabel, virando a la silla al lado de su cama, donde su ropa estaba doblada. Buscó entre sus pertenencias algo de valor, encontrando una especie de medalla dorada-. Esto… parece de oro. ¿Lo aceptaría como pago? –preguntó ella, mostrándole la medalla.
-No es necesario que me pagues, me sentiría horrible si me aprovechara de tu situación solo porque tienes amnesia –declaró Looker, y en respuesta, Anabel bajó el rostro, sintiéndose inútil y deprimida. Aquella imagen molestó a Looker un poco-. Está bien… supongo que algún valor tendrá esta cosa. La conservaré como pago entonces –agregó, y Anabel sonrió en ese momento-. Ahora, trata de descansar. Nosotros buscaremos en la base de datos de la Policía Internacional Pokémon y veremos qué encontramos –finalizó Looker, y Anabel se recostó, intentando conciliar el sueño para recuperarse. Mientras tanto, Looker buscó a Nanu entre los computadores del Centro Pokémon, encontrándolo, con cara de pocos amigos, mientras leía varios archivos en la pantalla de la computadora del Centro Pokémon-. ¿Descubriste algo? –preguntó Looker.
-Nada de nada –respondió Nanu, tomando un vaso de café de entre unos cuatro que tenía al lado de su computadora, y le entregó el mismo a Looker, quien se sentó en la computadora al lado de la de Nanu, y recibió de él, además del café, una memoria USB-. Dividí los archivos a la mitad, vas a ayudarme a buscar toda la noche. Eso te ayudará a despejar tu mente sobre 932 –aclaró Nanu, y Looker suspiró, sentándose, conectando la USB, y comenzó a abrir los archivos dentro, mostrando una lista de nombres de niñas y sus fechas de nacimiento aproximadas a la edad que se sospechaba que Anabel tenía.
-¿Qué es todo esto? –preguntó Looker, mirando otro archivo, que contenía los rankings de los entrenadores más sobresalientes de Hoenn, y un tercer archivo que contenía información de estructuras o torres a lo largo de toda la Región Hoenn.
-La información en este formulario no me sirvió de nada –comentó Nanu, con su vista yendo de arriba abajo en la lista de nombres-. Hay varias Anabel en los listados de niñas que actualmente tendrían entre 11 y 16 años, ya que no estamos siquiera seguros de la edad de esa niña, pero sus fotografías no se parecen a esa niña –comentó Nanu, mostrando las fotografías de las chicas de nombre Anabel que aparecían en los registros de la Policía Internacional Pokémon, ninguna de las cuales parecía remotamente similar a Anabel-. Esta es tu primera lección como nuevo Detective, Looker. Cuando la información recopilada no coincide, o es falsa, o los datos están equivocados, o alguien destruyó la información. Así que, lo primero que vamos a hacer, es descartar que la información sea falsa o esté errónea, ¿cómo lo hacemos? Revisando cada fotografía, de cada niña nacida en Hoenn entre las fechas y años aproximados a la edad de esa chica Anabel. Las coincidencias las separamos en un archivo aparte, si esa niña tiene amnesia, seguramente no recuerda ni su propio nombre, además, puede que su cabello esté pintado y peinado diferente, pero con esa contusión cerebral no podemos inspeccionarla mejor para ver si sus raíces son visibles. La otra posibilidad es que haya confundido Hoenn con otro lugar del cual proviene, lo que hará increíblemente más complicado esto, ya que tendremos que recurrir a realizar el mismo procedimiento en las demás regiones. Claro que adelanté la tarea, y realicé una búsqueda personalizada en todas las regiones sobre las Anabel nacidas en fechas específicas, ya revisé los resultados y… nada… no hay coincidencias. Así que, solo queda descartar el nombre de Anabel y asumirlo equivocado. Si tras este exhaustivo chequeo, no hay coincidencias, entonces pasamos al Plan B, deduciendo que la información fue destruida, en ese caso, continuaremos con coincidencias familiares de los criminales registrados por la Policía Internacional Pokémon, y/o políticos, y compararemos una muestra de ADN de la chica con ellos intentando encontrar coincidencias –terminó Nanu.
-¿Los Detectives podemos tener secretarias? –preguntó Looker, preocupado por el análisis que iba a terminar haciendo. Nanu entonces miró a Looker con molestia- Entiendo… en este momento yo soy la secretaria –dedujo Looker, y Nanu asintió-. Supongo que… si vamos a hacer esto, tendremos que conseguir más café… regresaré con un par de litros –prosiguió Looker, mientras Nanu continuaba con la búsqueda.
El par de agentes continuó con su investigación, sin importar el tiempo que pasaba. Ambos estaban tan concentrados en su labor, y no decían absolutamente nada que no fuera apuntar a una posible coincidencia. No era que ambos estuvieran realmente empeñados en encontrar una respuesta sobre la identidad de aquella chica, Anabel, sino más bien que era la única forma que ambos encontraron de distraer sus mentes de su compañera caída.
Entre búsquedas, saltaba a relucir en ocasiones el nombre de una chica llamada Destra, y de solo leer aquel nombre, los ojos de alguno de los dos se humedecían. Pero, en lugar de dejarse envolver por el sentimiento de pérdida, se concentraban en continuar, desestimando nombre tras nombre.
El par de agentes realmente no durmió aquella noche, cuando los primeros rayos del sol se hicieron presentes, llevarían alrededor de unos seis vasos de café cada uno, y varios miles de registros desestimados.
Para cuando la Enfermera Joy llegó ante ellos, ambos ya estaban demasiado agotados, pero habían terminado de analizar todos los registros de Hoenn, sin encontrar coincidencia alguna, lo que tristemente significó más trabajo para ambos.
-Ahora hay que empezar con los registros de Kanto, y tal vez Alola. Si la niña apareció en Alola, seguramente es de por aquí –exclamó Nanu, y Looker se deprimió. Para fortuna de ambos, sin embargo, gracias a todo el trabajo, lograron mantenerse firmes y concentrados, aunque aquello no significaba que estaban fuera de penas.
-Disculpen… sé que las computadoras del Centro Pokémon son de uso público… pero… no pueden monopolizar las máquinas –agregó la Enfermera Joy preocupada, y el par de agentes suspiró con molestia, aunque Nanu mostrando su placa, fue suficiente para acallar las quejas de los entrenadores esperando su turno para usar una computadora-. Supongo que esto significa que seguirán monopolizando las computadoras –se preocupó la Enfermera Joy, aunque los demás entrenadores se fastidiaron.
-Podemos liberarles al menos una de ellas, adelante –se levantó Looker tras cerrar los archivos y extraer su USB, molestado a Nanu en el proceso-. Lo siento, Nanu. Me aseguraré de barrer alguna de las otras regiones mientras tú te concentras en Kanto y Alola. Pero en estos momentos, como el "responsable del paciente", necesito llevar a Anabel a revisión con un médico certificado, por eso de su contusión cerebral –explicó, y miró a la Enfermera Joy-. ¿Puede dar de alta a la paciente? –preguntó Looker.
-Bueno, este es un Centro Pokémon, no un hospital, así que Anabel es libre de irse en el momento en que ella quiera, yo solo mantuve el expediente abierto para enviarlo a la base de datos de hospitales y que puedan darle seguimiento –le explicó la Enfermera Joy, y Looker se lo agradeció.
-En ese caso, iré por ella para llevarla a revisarse –prosiguió Looker, bostezando un poco en el proceso, pero llegando ante la habitación de Anabel, y abriendo la puerta-. Buenos días –declaró Looker a su llegada.
-¡Ah! –respondió Anabel cubriéndose el cuerpo, se encontraba solamente en pantalones y vendajes de pecho después de todo, y en medio del proceso de vestirse, Looker inmediatamente se viró apenado- Disculpe, Detective, esto ya pasó dos veces. Comienzo a pensar que no es un accidente si tomamos en cuenta que ni siquiera toca a la puerta –se quejó Anabel.
-Lo siento, no dormí en toda la noche. No estoy exactamente poniendo mucha atención –aceptó Looker, y Anabel, tras ponerse la camisa, tocó un par de veces el hombro de Looker para que se virara-. Puedo ver que te sientes mejor, al menos físicamente –agregó Looker.
-No dormí exactamente bien, y me siento un poco mareada, pero creo que estaré bien. Además de que creo verme mejor que usted –agregó Anabel, Looker asintió, y con un movimiento de su cabeza, pidió a Anabel que lo siguiera. Ella obedeció, pero tras notar que salían del Centro Pokémon, y a Nanu aun trabajando en su computadora, la invadió la curiosidad-. No es mi intención aprovecharme de su bondad, Detective, pero… ¿no desayunaremos algo? –preguntó Anabel.
-Oh… lo siento… la verdad es que, por diversas razones, ni Nanu ni yo hemos tenido hambre –comentó Looker, pero se viró a una máquina expendedora en las afueras del Centro Pokémon, colocando algunas monedas, accionando la máquina, y liberando un bocadillo cualquiera, mismo que le entregó a Anabel-. De momento tendrás que conformarte con esto. Comeremos algo más sustancial una vez que consultemos a un médico –declaró él.
-Debí haberme comido mi gelatina de desayuno –se quejó Anabel y miró el bocadillo que llevaba ahora en mano-. ¿Malasada? –preguntó, abrió la misma, y comenzó a desayunar, sorprendiéndose por el sabor- Esto… sabe rico –se impresionó Anabel, y siguió a Looker hasta los muelles-. ¿Y esto? –preguntó Anabel, mientras Looker pagaba a un marinero para llevarlos a alguna de las otras islas.
-No hay hospitales en Aldea Marina –le explicó Looker, y Anabel parpadeó un par de veces en señal de sorpresa-. Para poder atenderte, lo más recomendable es, o ir a alguna de las otras islas de Alola, con el riesgo de que tu contusión sea más grave de lo que la Enfermera Joy ha mencionado, o dirigirnos a la Fundación Aether, donde podrían tener algún doctor que pueda examinarte –le explicó.
-¿Alola? –preguntó Anabel, y el barquero entonces exclamó Alola de regreso, confundiendo a Anabel, quien miró a Looker con curiosidad- ¿Es alguna nueva región? No conocía esa región –comentó Anabel, sorprendiendo a Looker-. Quiero decir, las regiones que conozco son: Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh, Fiore, Almia, Oblivia, y la región Orre –explicó ella.
-Espera… conozco de Kanto, Johto, Hoenn y Sinnoh… pero… ¿Fiore, Almia, Oblivia y Orre? –se preguntó Looker, y Anabel hizo una mueca de descontento- Debes estar peor de lo que imaginamos si estás inventando nombres de regiones. Veamos… -comenzó Looker, mientras el capitán del bote levantaba las amarras y subía el ancla, que en este caso era un Dhelmise.
-¡Aaaaah! ¿Quién es ese Pokémon? –apuntó Anabel, confundiendo tanto a Looker como al capitán del bote, además de al Dhelmise, quien intercambió miradas con su dueño- ¡Nunca había visto ese tipo de Pokémon! –prosiguió Anabel.
-Ese… es un Dhelmise… un Pokémon mitad Hierba mitad Fantasma –le explicó Looker, y Anabel admiró al Pokémon, y momentos más tarde, se distrajo viendo a un Pokémon muy pequeño que voló frente a ella, y apuntó al mismo, antes de que este volara lejos-. Ese, es un Cutiefly, es tipo Insecto y Hada –le explicó Looker.
-¿Hada? ¿Hay un tipo Hada? ¿Desde cuándo? –se estremeció Anabel, y Looker se rascó la barbilla, mientras Anabel miraba por todos los alrededores, admirando una gran cantidad de Pokémon que nunca había visto, incluso levantando a un Rattata que se encontró, y preguntándole a Looker con la mirada- ¿Este es un varicolor? –preguntó.
-¿Variqué? No, ese es un Rattata de Alola, y lávate las manos, no son muy limpios –enunció Looker, y el Rattata se le lanzó encima, lo mordió, y después salió corriendo-. ¿A qué te refieres con que no conoces el tipo Hada? Si hasta donde recuerdo, en Hoenn hay Clefairy, esos son tipo Hada –le explicó, y por la mueca de Anabel, Looker intuyó que algo andaba mal.
-Clefairy es tipo Normal… no existe el tipo Hada, ¿me tomas el pelo? –se quejó Anabel, y Looker se rascó la nuca-. Si existiera un tipo como el tipo Hada, yo debería saberlo, era una de las entrenadoras Pokémon más grandes en… -comenzó Anabel, pero de pronto, no pudo recordar más, y su cabeza comenzó a dolerle.
-Espera, tengo una idea –comenzó Looker, dirigiéndose al capitán del bote-. Disculpe, ¿tiene un mapa de las regiones Pokémon? –comenzó Looker, y el capitán asintió, entregándole un mapa a Looker, mismo que le mostró a Anabel- Veamos, este es un mapa del mundo, aquí está Hoenn, esta es Kanto, esta es Johto… -comenzó Looker.
-Hoenn, Kanto y Johto se ven exactamente igual y están en el mismo lugar en el mapa que yo recuerdo, pero Orre debería estar aquí, y nunca había escuchado de Unova, y este de aquí debería ser Fiore –intentó explicar, con sus ojos repletos de lágrimas, lo que sorprendía demasiado a Looker-. Dime que me estás tomando el pelo… -lloró Anabel, pero Looker ya meditaba al respecto.
-Claro, me tomé la molestia de, por la mañana, dibujar este mapa, dárselo específicamente a este barquero, e inventar no solo el tipo Hada, sino un mapa del mundo solo con el simple propósito de burlarme de una niña amnésica con una contusión cerebral, a la que además acabo de conocer, solo por el hecho de divertirme un poco –agregó Looker con sarcasmo, pero Anabel comenzó a llorar frente a él, sobresaltándolo-. ¡Obviamente no hice nada de eso! –se quejó Looker, Anabel solo miró al suelo de madera del muelle, preocupada, lo que le rompió un poco el corazón- Escucha… vamos a solucionar esto… juro que descubriré lo que te pasó. Solo necesito que confíes en mí, no te estoy mintiendo, ni estoy inventando todo esto. Ahora, sube al bote, realmente tenemos que checarte –terminó Looker, y Anabel asintió, subiendo al bote.
Fundación Aether.
-Hizo lo correcto en traerla aquí –sin querer entrar en explicaciones absurdas, Looker decidió que lo mejor era llevar a Anabel a revisión con alguno de los médicos de la Fundación Aether, donde en esos momentos Anabel se encontraba conectada a varias máquinas, entre ellas una que se encargaba de realizar resonancias magnéticas para analizar su corteza cerebral en tiempo real. Mientras tanto, afuera del consultorio donde Anabel estaba en revisión, Looker charlaba con la encargada de la Fundación Aether, la directora Lusamine-. Pobre niña, perder la memoria de esa manera, no recordar siquiera la región en la que se encuentra, es muy triste –prosiguió Lusamine, mientras Looker continuaba observando la situación.
-Tengo los resultados –comentó uno de los médicos, aunque realmente no era un médico, sino el co-presidente y esposo de Lusamine, Mohn-. El daño cerebral se concentra en la zona de la corteza prefrontal, lo que explica porque la pérdida de memoria no viene acompañada de problemas motrices, ni perdida de conocimientos severos. El hipocampo solamente está ligeramente dañado, lo que explicaría los repentinos destellos de recuerdos, pero ya que la corteza prefrontal no reacciona como el hipocampo requiere, se podría decir que la conexión de los recuerdos con su conocimiento adquirido está interrumpida –explicó Mohn, Looker tan solo hizo una mueca, por lo que Mohn tuvo que pensar en otra forma de explicárselo-. Piense en la red de neuronas como una línea de luces navideñas. Algunos fusibles se apagaron, justo en las partes del cerebro donde se almacenan los recuerdos y experiencias, pero la electricidad sigue fluyendo por gran parte de la línea. Solo que esos fusibles apagados son los que realizan las conexiones de los recuerdos. En otras palabras, Anabel puede recordar perfectamente una torre, su estructura, sus pisos, tal vez incluso a las personas que estaban dentro, pero no puede hacer la conexión del por qué recuerda una torre –le explicó Mohn.
-¿Y si la llevamos a la torre cuando la encontremos, esto conectará los circuitos que se atrofiaron? –preguntó Looker, y Mohn pensó al respecto- No soy experto en el tema, solo quiero saber si la amnesia es reversible –insistió él.
-Depende mucho del nivel de la amnesia. Hay pacientes que olvidan un año o dos de sus vidas, pero recuerdan a las personas, rostros, y otros eventos –le explicó Mohn, y Looker mantuvo su silencio para prestar atención-. En estos casos, cuando la conexión se reestablece, solo hay un flujo de información que se recupera, y entra a raudales por los canales neuronales, produciendo jaquecas severas, pero llenando los huecos en un mismo sentido. En el caso de Anabel no es así, hay focos apagados en la línea de luces por todas partes. Puedes prender uno, pero el canal no fluye, porque se requieren de otras conexiones. ¿Esto significa que Anabel puede recuperar sus memorias perdidas? En teoría sí, el problema, es si esos fusibles vacíos no se han llenado con otra información primero –Looker se frotó la cabeza sin entenderlo.
-Déjeme le explico yo mejor –comentó Lusamine-. Digamos que, mi esposo pierde la memoria, y se olvida de que está casado conmigo. En el ejemplo de la línea navideña, hay un foco que dice: "esposa", pero la luz que debería decir "Lusamine" está apagada –comentó Lusamine, y Looker asintió-. Pasan varios años y él no me recuerda. Entonces, se casa con otra persona, y remplaza el conocimiento en el circuito apagado con el nombre de esta otra esposa. Lo que significa que, si algún día el circuito apagado que contenía mi información como esposa llegara a encenderse de nuevo… bueno… la información no puede estar dos veces en el mismo lugar, así que se sobrescribe. ¿Qué información se mantuvo de las dos? No lo sabremos hasta que pase, pero me inclino más a la posibilidad de que el primer recuerdo sobrescriba al nuevo –finalizó Lusamine, y entonces miró a su marido-. No te estoy dando permiso de volverte a casar si por alguna extraña razón te da amnesia y me olvidas, ¿quedó claro? –preguntó Lusamine con malignas intensiones.
-Clarísimo, cariñito –se preocupó Mohn, y Looker sudó frio por el comentario de Lusamine-. En conclusión, Detective. No es cuestión de si Anabel puede recordar lo que ha olvidado o no. En teoría podría hacerlo, pero no sabemos cómo, ni cuándo. Podrían pasar muchos años, y mientras más tiempo pase sin que ella recuerde, todo será peor. Imagine por un momento que Anabel continúa con su vida sin recordar nada de su pasado, y pasan… no lo sé… más de 15 años sin recordar nada. Y de pronto, el evento que detona en el regreso de las memorias de Anabel ocurre, toda esa información perdida entra de golpe en su cerebro, llenando los huecos, reemplazando lo que estaba antes, y de pronto, Anabel tiene físicamente 30 años… pero su mente es la de una niña de 14 años –finalizó Mohn, Looker se escandalizó, y Anabel salió por la puerta del consultorio.
-¿Está todo bien? –preguntó Anabel, y tanto Looker, como Lusamine y Mohn, la miraron con preocupación- Esa es la mirada de: "te quedan 3 días de vida" –lloró Anabel, pero Looker se acercó a ella, y colocó sus manos alrededor de sus hombros-. Está bien… probablemente exagero… pero… por la forma en que me miras, supongo que esto es algo así como: "tus memorias no van a regresar", ¿no es así? –preguntó Anabel. Looker pensó al respecto. Decirle la verdad podría ser devastador para ella, y mentirle podría significar que Anabel podría concentrarse en crear una nueva vida para ella misma, con el riesgo de que sus memorias de pronto regresaran, y resetearan su cerebro a la edad de 14, sin importar cuanto tiempo hubiera pasado.
-Tienes 14 años –comentó Looker, y Anabel parpadeó un par de veces en señal de descontento por la única deducción que salió del estudio, al menos la única que le estaba compartiendo-. Según Mohn, naciste a mediados de invierno, así que, una fecha de nacimiento aproximada está entre estos días y estos meses, puedes elegir, será tu nueva fecha de nacimiento –prosiguió Looker.
-Detective, en estos momentos mi edad y mi cumpleaños es lo que menos me preocupa –comentó ella, Looker simplemente sudó frio-. Solo dígame la verdad. No voy a recordar nada, ¿no es así? –preguntó, y Looker suspiró, y asintió- No entiendo si eso es reafirmar mi comentario, o decirme que sí hay posibilidad de recordar –se quejó ella.
-Significa que estoy reafirmando que no vas a recordar… -le explicó Looker, y Anabel se deprimió aún más-. Vamos… a superar esto. Tal vez no puedas recordar, pero puedo ayudarte a llenar los huecos. Me convertiré en un buen Detective, en el mejor del mundo, y armaremos juntos la historia de tu pasado. Lo prometo –sonrió Looker, y Anabel, en respuesta, asintió a sus palabras, confiando en él.
-Al menos hasta que tus conexiones neuronales se reestablezcan, y te resetees a tu modo fabrica de 14 años –escucharon ambos, y Looker se escandalizó, se dio la vuelta, y encontró a Nanu leyendo el registro médico de Anabel-. Considera esto venganza por dejarme hacer la investigación solo –sentenció Nanu.
-¡Nanu! ¡Quería animarla! ¡No destrozarle lo que le quedaba de cerebro con la noticia de que en cualquier momento puede resetearse a tener 14 años mentales si no recuerda nada en años! –se quejó Looker, pero Nanu le prestó muy poca atención.
-Espera… ¿mentiste? ¿Puedo recordar en cualquier momento y todo lo que aprenda de aquí a que se reestablezca mi memoria, se borra y me reseteo a los 14 años? –preguntó Anabel, y Looker asintió- La forma en cómo lo dicen implica que puedo vivir muchos años sin recordar, e inevitablemente me resetearé a los 14 años –se estremeció ella.
-Viendo el lado positivo, la tú que vivió todos esos años desaparecerá y volverás a la normalidad –comentó Nanu, humedeciendo los ojos de Anabel, y enfureciendo a Looker, quien hizo una mueca de descontento mientras apuntaba a Anabel- Es lo mejor si lo sabe desde ahora. De esa forma, puede concentrarse en crear una personalidad, y recuerdos suficientes, que eviten el reseteo, en lugar de ponerse a pensar en ello, tener una mente débil, y resetearse en cualquier momento –aseguró Nanu.
-Quiero una explicación científica, pero sin terminología que no pueda entender –miró Looker a Lusamine, quien sudó frio, pensó al respecto, y comenzó a darle una explicación que satisficiera a Looker.
-El cerebro humano está formado por surcos muy profundos. Podemos caminar, hablar, y hacer muchas cosas de forma casi inmediata, sin pensar mucho al respecto, eso es porque los surcos de nuestra corteza cerebral son muy profundos, algunos de los cuales influencian inmediatamente a la memoria física, la memoria del cuerpo, no de la mente –declaró Lusamine, y Looker asintió, comprendiéndolo-. Si los surcos en la corteza cerebral de Anabel resultaran ser lo suficientemente profundos, ejercitando su memoria para que siempre haya conocimiento fluyendo, aún si un reseteo se presenta, la memoria de Anabel, en teoría, podría estar lo suficientemente entrenada para albergar a amabas, a la niña de 14 años reseteada, y sus memorias nuevas. Sería confuso, requeriría de un tiempo de adaptación, y probablemente habría perdida motriz que requeriría de rehabilitación por el estrés de recibir toda esa información de golpe, pero, es posible que la nueva Anabel no desaparezca –aseguró Lusamine.
-Está decidido entonces, mientras recuperas tus memorias perdidas, tú entrenas tu mente y te fusionas o no sé qué cuando te resetees –exclamó Nanu despreocupadamente, entregándole a Mohn el resultado de la resonancia de Anabel, la pequeña solo miró a Looker confundida, él alzó sus hombros indicando que no sabía qué decir-. Mientras tanto, y mientras no sepamos quien eres, tendremos que crearte una nueva identidad. Anabel de la Región Hoenn no es suficiente, te adoptaré para que mi registro familiar te complemente la información faltante –declaró Nanu.
-¿Adoptarme? Ni tiene medio día que lo conozco –apuntó Anabel, y entonces miró a Looker- Dime que tienes un Plan B. Preferentemente uno que no requiera de adoptarme a extraños que podrían tener malas intenciones y solo querer aprovecharse de mí –se estremeció ella.
-¿Acabo de mentirte sobre tus memorias y aun así me confías el Plan B? –preguntó Looker, y Anabel se estremeció de miedo y se frotó la cabeza, intentando forzar el reseteo lo más pronto posible- No hagas eso por favor –le pidió Looker, tomándola de ambas manos, y forzándola a verlo fijamente-. Está bien, te mentí, aunque lo estaba haciendo por tu bien. Pero, en este momento te prometo no más mentiras, y que todo va a salir bien. Ninguno de los dos permitiría que algo malo te pasara, incluso si llevamos menos de medio día de conocerte –exclamó Looker, y por la mirada en su rostro, Anabel supo que no estaba mintiendo-. No volveré a perder a nadie importante… -se susurró a sí mismo.
-¿Importante? ¿Cómo puedo serte importante con solo medio día de conocerte? Ni siquiera me diste de desayunar, tacaño –se quejó Anabel, y Looker suspiró, intranquilo-. Está bien… -agregó Anabel, apenada-. A falta de personas en las que pueda confiar, ya que aparentemente no recuerdo a nadie, en este momento elijo confiar plenamente en ti… -terminó ella, sonriendo, y por alguna razón, Looker se sintió con ánimos de sonreír de igual manera-. Estaré bajo tus cuidados también, tío Nanu –declaró Anabel, fastidiando a Nanu.
-¿Ah? No me llames de una forma tan repulsiva, solo quiero ahorrarme papeleo –sentenció Nanu, buscando un teléfono, y asegurándose de que la Policía Internacional Pokémon recibiera las indicaciones pertinentes para preparar la documentación de adopción.
-Gracias por su apoyo, señorita Lusamine, director Mohn. Les enviaré el pago de sus honorarios desde la cuenta de la Policía internacional Pokémon –se despidió Looker y se retiró junto con Anabel, siguiendo a Nanu.
-Esperen… aún hay algo que… -intentó decir Mohn, pero ninguno de ellos lo escuchó, solo Lusamine, quien se acercó a su marido-. Verás, cariño, en las lecturas, hay una extraña energía que rodea a esta chica, Anabel. Es una energía que no logro comprender, pero no parece estarla afectando de alguna manera… simplemente… la emana –le explicó Mohn.
-¿Podría ser? –tanto Lusamine como Mohn intercambiaron miradas, y las dirigieron en dirección a Anabel, comprendiendo lo que ocurría con ella- Ella… es una Faller… -concluyó Lusamine-. Atravesó un Ultra Umbral desde otro mundo… -marido y mujer intercambiaron miradas de preocupación, y concluyeron en mantener a Anabel bajo extrema vigilancia.
Bien, inicio el pie de historia, comunicándoles que no suelo escribir pies de historia. Normalmente, termina el capítulo y adiós, nos vemos en el próximo, pero para esta historia, el pie de historia es necesario. Si quieren quedarse a leerlo se los resumo:
Canon Original: Lo que conocemos del canon original es que Looker y Nanu encuentran a Anabel en la playa, unos 15 años antes de los eventos de Sol y Luna. Anabel, de aproximadamente 14 años, proviene de la región Hoenn de Pokémon Esmeralda, que no es la misma Región Hoenn de Omega Ruby y Alpha Sapphire. Además, el mismo día en que Looker (836 en ese entonces y sin ser detective), y Nanu (000 y siendo su superior), encuentran a Anabel, acababan de perder a una compañera, que era una Faller, cosa que Nanu sabía y que Looker no, y era la carnada para atraer a Guzzlord… quien terminó devorándola. Esto no lo estoy inventando, es parte del canon. Parte del canon también, es que en Pokémon X y Y, se establece que Looker no cuenta con un compañero Pokémon, que murió en una misión anterior. Nunca se dice qué compañero Pokémon era, se teoriza que su Growlithe o su Croagunk, pero desde ese momento, y hasta los eventos de Sol y Luna, Looker no tiene Pokémon, así que, aquí es donde empieza mi libertad creativa, con Croagunk siendo ese Pokémon.
No Canon: Obvio la libertad creativa que me tomo al escribir esta historia, pero esta sección la destino a explicar a 932. Canónicamente, la compañera que muere no tiene nombre, ni número, solo se sabe su género. Así que el nombre de Destra, su número siendo 932, y su relación con Looker, son cosas que inventé para fines de la historia que están leyendo, así que no, si van a Bulbapedia, no verán a un Faller de nombre Destra y número 932, perdón por la desilusión. ¿Cuenta como personaje OC? Supongo, demándenme, ya se la comieron de todas formas.
Notas finales sobre el universo en que está ambientado: Todas mis historias Pokémon, hasta este momento 3, están ambientadas en un mismo universo ficticio, que toma en cuenta los juegos. Eso significa que, si te gusta mi historia, y quieres leer otra historia de Pokémon que tenga, puedes estar seguro(a) de que pertenecen al mismo universo. ¿De qué te sirve saber esto? No de mucho si quieres disfrutar únicamente de esta historia, pero digamos que lees "La chica que quería ser un Pokémon", otra de mis historias, que no tiene nada que ver con esta, ni siquiera es la misma pareja, pero oh sorpresa, allí está Looker, solo es un cameo, no aporta a la historia, viene, hace algo y se despide, bueno, esa es la magia que quiero crear con mis historias, ese Looker es el mismo Looker de esta historia, pero no necesitas leer ambas para disfrutar individualmente cada historia, solo en un gusto personal que me estoy haciendo el lujo de tener, el de crear mi propio universo Pokémon. Quién sabe, tal vez esas interacciones entre historias les sean entretenidas a quienes quieran leer todas estas interacciones. Pero el punto es el mismo, esta historia inicia y termina por sí misma, todo lo demás, son cameos de Stan Lee en Marvel por ejemplo. Habiendo dicho esto, y si quieres, en mi profile puedes leer una mejor explicación de estas interacciones, y la línea de tiempo de mis historias de Pokémon.
Ya dije demasiado, y seguro más de la mitad de los lectores están pensando: "meh, mucho texto" con la voz de Yoda, así que me despido, e intentaré actualizar esta historia una vez por semana. Gracias por leer.
