Ya regresé, perdón por tardarme en actualizar esta historia, pero la verdad me había estado sintiendo mal por la vacuna de refuerzo. Habiendo arreglado aquello, también encontré cierta dificultad en encontrar la forma de continuar con el enredo de las familias reales, que les recuerdo, está basado en hechos reales de las familias reales de Hawaii. Pero, en fin, ya casi terminamos con este caso, solo aguántenme un poco más. Habiendo dicho esto, a contestar reviews:

liuterazagi: Que bueno que el capítulo al menos tuvo partes graciosas dentro del caos que es escribir una historia con tintes policiacos, que, por cierto, no es mi fuerte, jajaja. Y bueno, esta es una historia del pasado del Kukui que todos conocemos, así que por lo pronto el pobre es la victima de las camisas. El caso de Looker se me está saliendo de control, bueno no, pero quería realmente tener al menos un caso que le diera a Looker una posición importante en Alola, ya sabes, el caso que te da el push en tu trayectoria laboral, no todos los casos van a ser así de complicados como este, te lo aseguro. Mitchell efectivamente no es solo un relleno, me gusta esa química que hay entre parejas policiacas donde uno es el experimentado Detective, y el otro el que apenas y da una y que normalmente es alivio cómico, pero que de pronto tiene sus momentos de lucidez, así que Mitchell es un personaje que, al menos para mí, es importante en ese aspecto. Y sí, la verdad me está gustando la relación de amistad entre Kahili y Anabel, y sobre el turismo de Akala, extrañamente Ula-Ula fue primero, espero lo disfrutes. Postdata: Espero no estar cometiendo una burrada con lo de las muestras de ADN… ya sé que no es como en CSI…

mazp04: Vaya, que bonito es cuando hablan de tu país desde otro país. Me da gusto que México haya dejado una buena impresión. Yo no conozco Venezuela pero estaría padre visitarlo alguna vez… cuando no deba hasta los calzones a mi tarjeta de crédito jajaja. La pandemia de plano nos ha puesto la difícil misión de buscar entretenimiento, pero 23 temporadas… wow… yo llevo 5 y no veo para cuando llegamos a Hoenn (mi región favorita, por cierto). Espero que mi fic te esté ayudando realmente a pasar un buen tiempo, es mi primera experiencia en el mood policiaco, y la verdad es difícil, siento que aburro o confundo. Te diría que me interesa regresar a Pokémon Masters, me gustó mucho la primera ocasión que lo jugué, pero ya estoy muy enviciado con Fire Emblem Heroes, y si añado más juegos a mi haber, nunca voy a escribir jajaja, así que me quedaré con las ganas y viendo videos de las bonitas animaciones. El punto principal de esta historia es en efecto la relación entre Anabel y Looker, y de poco en poco tengo que entrar a terreno peligroso con eso, Anabel es una adolescente después de todo, y tiene necesidades de atención que van a ponérsela bastante difícil a Looker, pero ya estoy planeando reparar el factor edad un poco, ya verás en algunos capítulos más. Volviendo al tema de detectives, tendré que desempolvar mis comics de Batman porque me estoy quedando sin ideas, pero ya verás como todo encaja al final. Ah yo no me preocuparía por Kahili, ella es más el alivio cómico de momento, una vez que ff me ponga a Kahili como tag a lo mejor le damos más protagonismo porque según la agregaron, pero no lo hicieron. Y bueno, espero que disfrutes de esta nueva entrega.


Faller - La dama caída.

Capítulo 8: El camino a ser un agente.


Alola. Isla Melemele. Academia Hauoli. Aula 1-A.

-¿¡Qué hiciste qué!? –resonó el grito de Kahili, ensordeciendo a Anabel, y espantando a varios estudiantes quienes se tomaban el receso para comer sus alimentos dentro del Aula 1-A. Debido al grito de Kahili, las atenciones de todos los estudiantes presentes se desviaron a ella, razón por la que Anabel, apenada mientras del grito Kahili se había puesto de pie, tuvo que levantarse para forzar a su amiga a sentarse, antes de regresar ella misma a su asiento.

-Si quieres que te cuente, necesitas dejar de reaccionar así. No quiero a nuestros compañeros esparciendo rumores, ya tengo suficientes problemas sociales por cómo van las cosas –se fastidió Anabel, Kahili nerviosamente observó las miradas en su dirección, por lo que tranquilamente volvió a acomodarse en su asiento. Una vez los compañeros sobresaltados notaron que todo regresaba a la normalidad, ellos regresaron sus atenciones a sus respectivas pláticas, por lo que Anabel pudo continuar-. Ni siquiera lo dejé confesarse, yo misma le dije que no lo veía de esa forma, así que ese tema está cerrado –terminó Anabel.

-¡Cerrado nada! –se quejó Kahili, los estudiantes nuevamente la miraron con molestia, Anabel, fastidiada, se puso de pie, paró a Kahili a la fuerza, y comenzó a sacarla del Aula 1-A, dirigiéndose a la enfermería, entrando en la misma, y sorprendiendo a Burnet, quien comía ramen instantáneo en su oficina- Alola Enfermera Burnet… -saludó Kahili nerviosamente.

-Alola Enfermera Burnet, avance del caso, Kukui tiene dos celulares –comentó Anabel tras cerrar la puerta de la enfermería, mientras Burnet, escandalizada, se atragantó y comenzó a golpearse el pecho y a buscar agua para pasarse la comida más fácilmente-. Es todo lo que sabemos de momento, la investigación sigue, no se preocupe. En este momento lo que necesito es de un lugar seguro, ¡donde Kahili no ventile a los cuatro vientos mis problemas sentimentales! –se quejó Anabel.

-Ok… me gusta el chisme –giró en su silla la Enfermera Burnet, mirando a la cama de enfermería en la que Anabel sentaba a la fuerza a Kahili, mientras Burnet seguía sorbiendo los fideos de su ramen como si viera una novela frente a ella.

-Me obligaste, yo no quería hacerlo, pero me obligaste –continuó Anabel, sabiendo que Burnet era de cierta confianza-. Sabías que yo no estaba segura de mis sentimientos, pero aun así me pusiste en esa situación. Pues adivina, gracias a eso descubrí que no me gusta Ilima, me gusta… alguien más… -terminó Anabel apenada, Burnet entonces se atragantó nuevamente, buscando su vaso de agua para ayudarle a pasarse los fideos. Anabel la ignoró mientras la enfermera de fondo por fin lograba pasarse la comida.

-Pe-pe-pero esa otra persona no te ve de esa manera –intentó decir Kahili, y Anabel alzó una ceja, sospechando, por lo que Kahili comenzó a ponerse nerviosa-. Es probable… que yo sepa que esa otra persona… no te ve así… -se preocupó Kahili, Burnet de fondo sacó una bolsa de frituras de uno de los compartimientos de su escritorio, y comenzó a comer mientras se acercaba jalando su silla lo más silenciosamente que podía.

-No veo por qué eso importe –comentó Anabel, aunque no enteramente insensible a lo que Kahili había dicho-. Tú mencionaste que es muy difícil que dos personas que se atraen mutuamente, estén interesadas el uno en la otra, y tienes razón. Es algo muy raro, pero suele pasar. Ahora, es virtualmente imposible que todas las parejas que existen en el mundo, estén enamoradas desde un inicio el uno de la otra, es estadísticamente improbable –le explicó Anabel, Burnet solo desvió su mirada a Kahili, quien era la siguiente en hablar.

-No entiendo a dónde quieres llegar con ese comentario, pero le gustas a Ilima, y él te gusta a ti. Solo debías escuchar su confesión y aceptarla –se molestó Kahili, Anabel suspiró y lo negó con la cabeza, Burnet sacó un paquete de galletas y tomó una, luego le ofreció a Kahili, quien tomó una también, aunque no la comió todavía, Anabel se rehusó amablemente-. En estos momentos tú e Ilima debían ser novios ya –insistió Kahili.

-No estás entendiendo, cuando me vi en la situación, supe que yo no lo veía así –insistió Anabel, Kahili ya se estiraba la cabellera con galleta en boca, Burnet comenzó a servirse algo de beber, le ofreció un vaso a Anabel, ella aceptó, y bebió antes de continuar-. Volviendo a lo de las parejas y las probabilidades. Normalmente un chico se le declara a una chica, y esa chica muy probablemente jamás pensó en ese chico de forma romántica. En ese momento, la chica lo piensa, y decide si lo intenta o no. Salen a citas, a veces congenian, a veces no congenian, pero el amor nace después –le explicó Anabel, Kahili la miraba con monotonía, pero aceptó una segunda galleta de Burnet y comenzó a comerla, ya que Anabel no había terminado-. Tú pintaste un escenario donde dos personas que sienten atracción una por la otra, empiezan a salir. Bueno, no niego que puede llegar a pasar, pero eso es de novelas, caricaturas, y animes, esto es la vida real, y en la vida real, normalmente uno de la pareja es el que está enamorado, y es quien enamora a la otra persona. Así que no importa si en este momento la persona de la que yo estoy enamorada no está enamorada de mí, solo tengo que enamorarlo –aclaró Anabel.

-¿Sabes que acabas de sonar como una solterona que pide una oportunidad para demostrar que vale la pena? –preguntó Kahili, Burnet asintió un par de veces, Anabel se mantuvo firme en su resolución- Ani, lo entiendo, las parejas nacen porque uno de la pareja tuvo el valor de confesarse y la otra persona aceptó por cualquier razón. Pero estoy completamente segura, de que la persona de la que tú estás enamorada, no te ve de esa manera –insistió Kahili.

-A riesgo de sonar como una solterona insistente y desesperada, no lo sabré hasta que no haga al menos el intento –declaró Anabel, Kahili hizo una mueca de descontento-. Así que, no quiero escuchar a mi mejor amiga diciendo: "te ves mejor con Ilima Ani", sino que quiero escuchar a mi mejor amiga diciendo: "te apoyo en todo lo que pueda Ani", y que estés allí si las cosas salen a mi favor, como si no. Así que deja de insistirme con lo de Ilima. No es no. Ilima puede intentar convencerme todo lo que él quiera si es lo que él quiere, y eso puede como no puede destruir nuestra amistad, pero en este momento, Anabel está enteramente convencida, de que la persona que le gusta no es Ilima, y necesito empezar a buscar la forma en que la persona que sí me gusta, se dé cuenta de que me gusta –insistió Anabel, tomando de las manos de Kahili para pedirle que lo entendiera.

-Ani… de verdad quiero apoyarte, pero esa persona ya lo sabe, y definitivamente las cosas no van a terminar a tu favor… -la miró Kahili preocupada, pero Anabel no le quitaba la mirada de encima. Burnet veía a una, luego a la otra, esperando saber cómo iba a terminar todo. Kahili terminó soltando aire, derrotada-. Bien… te apoyo en todo lo que pueda Ani –agregó Kahili de forma monótona, y Anabel, aunque sabía que Kahili no lo aprobaba, se lo agradeció abrazándola con fuerza, Burnet solo se secó una lágrima traicionera por el poder de la verdadera amistad-. Pero si se malpasa contigo… -comenzó Kahili-. Rayos, dejé mis palos de golf en el salón, imagínate que tomo uno y lo azoto en mi mano.

-Ya lo hice… está escrito en todo tu rostro –sentenció Anabel, y entonces soltó aire, ya más relajada-. Va a ser un poco incómodo trabajar con Ilima en el caso de la Enfermera Burnet, así que quiero que usemos este día que queda de clases para indagar en el caso. Ya que el fin de semana lo dedicaré para convencerlo a él. Trabajaré en su despacho el sábado, y necesito un lugar para llevarlo el domingo.

-¿Despacho? –preguntó Burnet, Anabel se sobresaltó notando que bajó la guardia, y miró a Burnet nerviosamente- Solo para aclarar… ¿la persona de la que estás enamorada es mayor que tú? ¿Algo así como… mucho mayor que tú…? –preguntó Burnet. Anabel, apenada, asintió- ¿Es Kukui? –preguntó, Anabel sudó frio, pero lo negó- Ok, continúen –sonrió Burnet, Kahili y Anabel intercambiaron miradas-. Hay por favor, todas las niñas nos enamoramos alguna vez de alguien mayor. Eso no tiene nada de malo –terminó ella.

-Claro… supongo que eso está bien entonces, pero no le voy a dar nombres –comentó Anabel, Burnet le ofreció una rosquilla-. No acepto sobornos. ¿Puedo tomar una de todas formas? –preguntó Anabel, y Burnet asintió, Anabel tomó una rosquilla- Entonces… necesito concentrarme en el caso hoy. Además de eso, el sábado el club debe presentar miembros a labores, así que tú indagarás junto a Ilima –apuntó Anabel.

-¿¡Que yo qué!? –se sobresaltó Kahili, Burnet la miró con ojos coquetos, intuyendo lo que pasaba mientras comía una rosquilla- ¡No, no, no, no! ¡Tengo un régimen muy estricto de entrenamiento, y no puedo invertirlo en actividades del club los fines de semana! –se quejó Kahili.

-Pues lo siento por ti, pero la persona que me gusta siempre está muy ocupada trabajando, así que yo no voy a sacrificar mi fin de semana en las actividades del club, así que este es el acomodo que tendremos –enunció Anabel mientras sacaba su pequeña libreta de apuntes-. Las actividades del club al que tú nos inscribiste a la fuerza, dictaminan que al menos tres días a la semana debemos presentar a al menos dos de los miembros inscritos al club, en al menos dos sesiones de las tres que se dan por semana. Los días de actividades de los clubes son los martes, jueves y sábados. Así que, tú y yo atenderemos juntas los martes, Ilima y yo los jueves, y tú Kahili, tendrás los sábados con él. Esto no es negociable, ya lo hablé con Ilima, y él está de acuerdo siempre y cuando yo los sustituya a ambos cuando tengan competencias de sus clubes deportivos –señaló Anabel.

-No necesito ser una detective para saber que esta es tu venganza por las veces en las que te acorralé para sacarte información –se fastidió Kahili, Anabel asintió mientras se cruzaba de brazos molesta-. Está bien… correré mis entrenamientos de golf matutinos de los sábados para las noches –finalizó Kahili, y Anabel por fin le sonrió.

-Ya que eso está arreglado, y antes de regresar al tema del caso de la Enfermera Burnet… -se apenó Anabel. Kahili solo la miró con curiosidad-. Lo que normalmente hago con la persona que me gusta… o es entrenar, o ver la televisión mientras comemos comida chatarra… y bueno… este fin de semana que viene, es el primer fin de semana que tendré un día en el que lo dedicaremos solo a nosotros… y lo que hacemos normalmente está bien, pero… bueno… -se apenó Anabel, y comenzó a jugar con sus dedos, Kahili y Burnet intercambiaron miradas.

-Ow, es tan linda, ¿puedo? –preguntó Burnet, y Kahili hizo un movimiento con su mano, invitando a Burnet a decir lo que tenía que decir- Bueno, Kukui me llevó a este lugar, Playa Ola Grande, donde me enseñó a surfear, y donde vimos ese cardumen de Luvdisc. Puede ser un lindo lugar para pasar un rato juntos –le comentó Burnet.

-Esa… no es para nada una mala idea –comentó Kahili, Anabel solo la miró con curiosidad-. Playa Ola Grande está al norte de Isla Melemele. Es un lugar turístico donde se reúnen los surfistas de Mantine, donde puedes rentar un Sharpedo Jet, o si no te gusta la velocidad, puedes rentar un Nado Lapras y visitar la bahía de Cueva Costera, donde sirven muy ricos platillos costeros –le explicó Kahili, y Anabel lo pensó-. En temporada alta es todo un caos, pero estamos muy temprano en el primer semestre escolar, así que debería estar más tranquilo en estas fechas –le explicó Kahili, y Anabel lo pensó.

-¡Playa Ola Grande será! –sonrió Anabel, Kahili asintió, y Anabel entonces miró a Burnet, quien bebía de un bote de bebida de leche Moo Moo por su pajilla- Y ya nos concentraremos en su caso. Perdón por invadir su enfermería –comentó Anabel.

-Oh, fue un placer… no le digan a nadie que me como todas las golosinas confiscadas por Kukui en su clase –pidió al final Burnet. Anabel y Kahili intercambiaron miradas, y rieron por lo que Burnet acababa de confesarles.

Estación de Policía de Hauoli.

-Jonathan Royce –en la Estación de Policía de Hauoli, Looker se encontraba dentro de uno de los cuartos que no había esperado tener que usar la primera semana que llegó a Alola, al menos cuando Alola había aparentado ser una región paradisiaca libre de crímenes, el infame cuarto de interrogatorio, donde en esos momentos un hombre joven, de cabellera grisácea muy bien peinada, estaba siendo interrogado tanto por Looker, como por Mitchell, y su Snubbull quien agresivamente apuntaba la luz de una lampara de mesa al rostro de Royce-. Basta Snubbull, eso solo pasa en las películas, en las muy malas películas –reprendió Looker.

-Apágala Snubby –susurró Mitchell, y Snubbull apagó la lámpara, incluso la bajó de la mesa, y en lugar de seguir intimidando a Royce, le sirvió un poco de agua, misma que Royce miró con molestia, pero tomó el vaso de todas formas y bebió un poco-. Royce, solo colocaste el apellido en la forma de reporte de persona desaparecida, y tras entrevistarte, y descartar al Royce profesor de primaria, y al Royce de mantenimiento, fuiste el que confesó haber realizado el reporte. No estás en problemas hijo, te trajimos aquí porque queremos saber lo que está pasando. Eres buena persona, fuiste ante el Kahuna Hala –inició Mitchell.

-Oh, no es tan bueno como crees según su registro de antecedentes penales –comenzó Looker, leyendo la información en un legajo. El joven adulto lo miró con molestia-. Te ingresaron al penal juvenil a los 15 años por… robar joyería y revenderla. Y actualmente trabajas como contador en la Casa de la Moneda de Alola de Ciudad Malíe… curiosa selección de trabajos para un revendedor de joyería de segunda mano, ¿no lo crees? –comentó Looker.

-¿Está acusándome de algo, Detective? –se molestó el joven, Mitchell miró a Looker con curiosidad- Cometí un error en mi juventud, gran cosa, todos lo han hecho alguna vez. Pero soy una buena persona, levanté el reporte de persona desaparecida, ¿no es así? –preguntó.

-Calma, calma, no hay razón para estar a la defensiva. Sabemos que no has hecho nada malo… aún… -susurró Looker la última parte, tomó un bolígrafo, escribió algo en la carpeta que leía, y se la entregó a Mitchell antes de dirigirse a la silla frente a donde estaba Royce. Mitchell solo abrió el legajo y leyó la nota que le dejó Looker: "Investigar por posible tráfico de Pepitas. Revisar cuentas contables de la Casa de la Moneda de Ciudad Malíe", Mitchell asintió, Looker entonces continuó-. Jonathan Royce, es verdad que, el que cometieras un error en el pasado, no significa que volverás a cometerlos. El que te hayas tomado la molestia de realizar una denuncia, es prueba de que has cambiado –comentó Looker. Mitchell notó, gracias a que Looker había estado entrenándolo como a Anabel, que Looker estaba mintiendo para obtener la información que necesitaba. Y tras ver a Royce sonreír, Looker y Mitchell supieron que lo tenían.

-Así es, soy una buena persona. Ayudo a la policía siempre que puedo, ese soy yo, el buen Royce –sonrió arrogantemente Royce. Looker y Mitchell intercambiaron miradas molestas, pero no dijeron nada-. Pero no todos piensan así, ¿saben? Hay algunos que piensan que estoy en negocios sucios, pero ellos no importan. Si ustedes me creen, eso es suficiente. Por eso solo firmé con mi apellido, no con mi nombre. Si los que piensan que hago negocios sospechosos llegaran a pensar que además soy un soplón… bueno… eso podría ser peligroso. No es que yo sepa nada de negocios sucios, ni de nombres de involucrados y… -Looker miró a Mitchell, estaba contando, tenía alzados 5 dedos, Looker alzó 8, y Mitchell se rascó la barbilla, intentando concentrarse mejor.

-Royce, necesito que te concentres. Lo demás puede esperar –aquello lo mencionó mientras miraba a Mitchell, quien hizo una mueca por no poder poner en práctica lo aprendido en sus lecciones con Looker-. Llenaste la documentación de persona desaparecida, pero en el reporte que llenaste no dice nada más. No tiene una descripción de los hechos ni nada. De hecho, ¿cómo es que esto está en la documentación del Departamento de Policía de Ula-Ula? –preguntó Looker.

-Ah, porque Hala estaba de visita en la Estación de Policía de Ciudad Malíe donde se llevó a cabo la denuncia. Cuando el oficial a cargo estaba por desechar esto, Hala lo detuvo –le comentó Mitchell, y entonces dirigió su atención a Royce-. De hecho, según entiendo, tras Hala tomar el documento y pedir que quería entrevistarte… saliste corriendo de la estación. Este papel no es basura solo porque Hala así lo quiso. ¿Qué pasó chico? –preguntó Mitchell.

-Oficiales, soy una buena persona, se los juro, pero no voy a escribir ningún documento que me incrimine de cualquier manera, no firmaré ningún papel, ni permitiré que me filmen. Así le hicieron a mi primo, y lo metieron a la cárcel por un crimen que no cometió –insistió Royce, y Looker y Mitchell intercambiaron miradas nuevamente. Looker hizo un movimiento con la vista, por lo que Mitchell salió del área de interrogatorios junto a Snubbull, dejando a Looker con Royce.

-Ya está hijo, solos tú y yo, nadie está llevando registro de lo que pase en esta habitación, mis manos están donde puedes verlas –comentó Looker. Fuera de la oficina, Mitchell y Snubbull se sentaron, y escucharon desde fuera una vez que Mitchell se aseguró de que las cámaras en el lugar estaban grabando todo lo que aparecía en la pequeña pantalla que mostraba a Looker y a Royce-. Cuéntame, con tus palabras, ¿qué es lo que sabes que te incitó a levantar un reporte de persona desaparecida para Acerola Kalákaua? –le preguntó Looker.

-Ok… -exhaló Royce, intentando calmarse-. El trabajo en la Casa de la Moneda de Ciudad Malíe es demandante, pero no me alcanza para mis gastos, así que, saliendo trabajo de medio tiempo también en el Shaddy Bar de Pueblo Po –le explicó Royce, y como Looker no podía apuntar, tomó una pose relajada para que Royce se sintiera en calma también-. En el bar no te dan sueldo, pero los clientes dejan muy buenas propinas, y uno hace buenas conexiones, ¿sabe? Conoce a la gente importante, y bueno de allí podría salir algo importante, un buen trabajo, no lo sé, los ebrios dicen cosas… -Looker suspiró, molesto, pero se aclaró la garganta para llamar la atención de Royce, pidiéndole ir al punto-. Uno de los clientes recurrentes en el bar, y que deja muy buenas propinas, por cierto, es Dominis Hakulani –comentó Royce, y Looker supo que por fin estaba avanzando-. El viejo Dominis es muy importante, y de muy buen beber. Pero aquella noche había algo diferente en él, lloraba mucho, pero por más que le pregunté, nunca me dijo por qué. Pero bueno, mientras a mí me deje una buena propina pues qué me importa, y cuando Dominis Hakulani está triste, oh señor, la renta de este mes estaba asegurada –Looker tuvo que volver a aclararse la garganta, para que Royce volviera su atención al caso-. Tras beberse ya una botella completa, Dominis estaba escandaloso y lloraba muy sonoramente. Los de las mesas a su alrededor se cambiaron de mesa inclusive, pero el silencio a su alrededor, creo que lo deprimió aún más. Tomó su celular, y comenzó a charlar con alguien. Al principio parecía que la persona del otro lado de la línea, con una voz muy sonora debo agregar, le gritaba y lo insultaba, pero Dominis puede ser muy convincente, y al poco tiempo ya estaba alegre, danzando por el lugar, y pidiéndome de los vinos caros. Tras confirmar que sí traía su tarjeta de crédito, obviamente no iba a negarme a darle el servicio a un hombre necesitado de consuelo –Looker arqueó una ceja, teniendo ya muy en claro lo abusivo que Royce podía llegar a ser con los ebrios-. Y entonces pide dos copas, y todo comenzó a hacer sentido. El señor Royce estaba engañando a su mujer. Entonces entra la mujer más despampanante que puede imaginarse: rubia, de cabello corto, ojos azul celeste y brillantes, con un vestido negro que despierta los más oscuros deseos car… -Looker volvió a aclararse la garganta, ya se le notaba molesto, Royce lo percibió-. Y bueno, discutieron en el bar. Entre la discusión, solo recuerdo al señor Dominis suplicándole que volvieran, que nada los detenía ahora. Cuando la chica, Victoria, definitivamente se llamaba Victoria, el señor Dominis se desvivía en súplicas mientras llamaba a su nombre, de pronto se mostró interesada en lo que Dominis le contaba, y comenzaron a susurrar, por lo que ya no escuché lo que decían –aceptó Royce.

-Entiendo –respondió Looker, mientras Royce, ya cansado por hablar tanto, comenzó a beber agua-. ¿Qué pasó después? ¿Escuchaste algún otro nombre en esa conversación? –le preguntó Looker, Royce se aclaró un poco la garganta, y entonces continuó.

-Allí es donde la cosa comenzó a ponerse turbia, Detective –continuó Royce, pero esta vez en un tono de voz más bajo, por lo que Looker comenzó a preocuparse de que se escuchara lo suficiente como para que la grabación obtuviera la información que requerían-. La chica, Victoria, comenzó a ser repentinamente más amigable. Me pedía más y más bebidas para el señor Dominis, y le coqueteaba muy descaradamente. Le preguntaba sobre sus primos, si estaban casados, si tenían hijos. Al principio el señor Dominis no decía mucho que no fuera decirle palabras dulces, pero Victoria insistía, incluso escribía en una servilleta –ante la mención de la servilleta, Royce buscó en su billetera, y extrajo la misma-. Son los nombres de las personas por las que le preguntaba Victoria –le explicó Royce, y Looker sabía que tenía un perfecto trozo de evidencia. No solo eran los nombres de los otros miembros en la línea de sucesión, sino que estaba escrito en el labial de Victoria al no tener otra cosa con la cual escribir.

-Dame un minuto –pidió Looker, colocándose un guante antes de tomar la servilleta, luego quitándose el mismo casi de inmediato, y encerrando la servilleta dentro del guante antes de salir al cuarto de al lado, donde un impresionado Mitchell esperaba ya con guantes propios para tomar el guante de Looker con la servilleta dentro-. Está sumamente manipulado, pero hay una posibilidad mínima de que tengamos el ADN de Victoria Kamámalu. Ve a la Fundación Aether, busca a Lusamine, usa el código 836 para pedirle un examen de ADN –le exigió Looker.

-8… 3… 6… -escribió Mitchell, saludó militarmente, y salió junto a Snubbull con el guante a la patrulla afuera de la estación, y apresurándose en dirección a la Fundación Aether justo en el momento en que Anabel llegaba a la estación.

-¿Anabel? –preguntó Looker, Anabel lo saludó nerviosamente- ¿Qué haces aq…? –miró su reloj Looker, notando la hora- ¡Rayos, se me fue el tiempo! ¡Te lo compenso, piensa en lo que quieras, y te juro no decir que no si no te enfadas por dejarte esperando! –suplicó Looker.

-Me estás dando demasiado poder para algo que es muy poca cosa, pero ya dijiste y voy a aprovecharme –sentenció Anabel, Looker entonces regresó rápidamente a la sala de interrogatorios. Anabel pretendió sentarse para esperar a Looker, ya sacaba su celular y comenzaba un juego inclusive, cuando de pronto escuchó la voz de Looker, por lo que pensó que había regresado, pero en lugar de eso, descubrió que el sonido de la voz de Looker venía de la pantalla en la que se grababa el interrogatorio, por lo que Anabel, decidida a aprender todo lo que pudiera sobre los métodos de Looker, se sentó en la silla de Mitchell a escuchar.

-Perdona la tardanza, necesitaba ir al baño con urgencia, y estoy seguro de que necesitabas aclararte la garganta –prosiguió Looker, sentándose nuevamente. Royce asintió mientras se llenaba nuevamente el vaso de agua con la jarra, y vaciaba el vaso de golpe-. ¿Qué más puedes decirnos, Royce? Sé que estaban susurrando, pero alguien con tus talentos seguro escuchó algo más. Nada de esto nos lleva a un reporte de persona desaparecida –comentó Looker, y Anabel, impresionada, se tapó la boca.

-A eso voy, Detective, es solo que tanto hablar ya me lastimó la garganta –prosiguió Royce-. Esa mujer, Victoria, se retiró cuando Dominis quedó noqueado por el alcohol. Ni siquiera me dejó propina la ingrata. Es bonita, pero una tacaña. Y bueno, mi turno apenas empezaba, así que hice lo que hacemos con los ebrios, y lo dejé allí inconsciente por varias horas –Looker asintió, pero mantuvo su silencio-. Limpié las mesas, seguí con mi trabajo, llegó mi turno de salida, pero ni loco me perdía mi propina del señor Dominis, así que, lo sacudí, y cuando se recuperó de la resaca, actuó con tal pánico que parecía un zombi rabioso. Comenzó a sacudirme, me preguntaba sobre su llamada, me preguntaba si había dicho algo. Ahora, yo sé que escuché varias cosas, pero yo sé cómo funciona esto. Si admitía que había escuchado algo, seguro me mandaba a dormir con los Magikarp. Así que le mentí. Él se sintió tranquilo, recuperó algo de color. Entonces decidí preguntarle si pagaría la cuenta de su acompañante… él… no recordaba que su acompañante había visitado al bar, solo recordaba su conversación telefónica con ella. Yo por supuesto que de todas formas le entregué la cuenta. No quería pagarme, pero cuando amenacé con llamar a la policía él accedió, y mientras yo me cobraba con su tarjeta el consumo y… bueno… mi generosa propina por mi excelente servicio que yo sé que el señor Dominis me pagaba con toda buena intención… cuando regresé para entregarle su tarjeta, él estaba gritando a alguien por teléfono sobre una chica, Acerola, y sobre la Primaria Po. Se viró, me vio, y me amenazó. Me dijo que, si decía algo, él tenía amigos en la Policía de Pueblo Po. Ahora ya sabe por qué firme con solo mi apellido, todos en el bar me conocen como Johnny, y como trabajo por propinas, no estoy en ninguna nómina. Levantar un reporte de persona desaparecida bajo el apellido Royce, y en el Departamento de Policía de Ciudad Malíe, me parecía una buena idea –declaró él.

-Sí, claro, eres muy listo. Pero, y lamento tener que insistirte con esto Johnny. ¿Qué te hizo ir a levantar el reporte? –insistió Looker, ya demasiado desesperado. Tenía avances que confirmaban su teoría, una posible prueba de ADN en curso, pero nada que pusiera a Acerola en peligro inminente.

-El señor Dominis me pagó bien por vaciar el bar, lo que no era difícil. Ya era de mañana, solo tuve que empujar a algunos borrachos por la puerta de entrada, y ya estábamos solos. Luego me pidió encerrarme en el cuarto de empleados, y así lo hice, pero pegué mi oreja a la puerta por… curiosidad –continuó Royce, y Looker asintió, pidiéndole seguir-. Entonces lo escuché amenazar a alguien por teléfono diciendo: "Tengo a tu preciosa Acerola. No digas nada si quieres volver a verla" –Looker celebró para sus adentros-. Luego entró a la fuerza al cuarto de empleados, y me preguntó si había escuchado algo. Obviamente le dije que no. Él dijo: "buen muchacho, nos vemos mañana", con una sonrisa preocupante. Está de más decir que ya no regresé al día siguiente. El Señor Dominis tenía la mirada de un loco –Royce tomó un poco más de agua, y entonces continuó-. No fui a la Estación de Policía de Pueblo Po, me dirigí a Ciudad Malíe, y pedí al oficial en turno que llamara al Kahuna Hala ya que tenía algo que contarle. El Kahuna Hala tardó algo en llegar, por lo que los oficiales presentes me pidieron información, y cuando se enteraron de que quería reportar a una persona desaparecida, los oficiales me dieron a llenar un formulario. Intentaba llenarlo claro, pero los oficiales de Ciudad Malíe comenzaron a hacerme preguntas incómodas, y a pedirme escribir lo que había visto y escuchado, ser lo más específico posible. Cuando me negué, me amenazaron. Comencé a sospechar que tal vez Dominis también tenía amigos en la Policía de Ciudad Malíe, y ya no quise decir nada. Hala me preguntó, mantuve mi silencio, y bueno, por lo que veo no destruyeron mi reporte, ya que el Oficial Mitchell se apareció en mi casa y me entrevistó. Solo accedí a venir aquí porque él prometió darme protección, y espero lo cumplan –apuntó Royce.

-Se te dará protección –le respondió Looker-. A partir de este momento estás dentro del programa de testigos protegidos del Departamento de Policía de Ciudad Hauoli, lo que significa que, temporalmente y hasta que podamos garantizar tu seguridad en el retorno a la sociedad, no podrás salir de la Isla Melemele –le explicó Looker, lo que sobresaltó a Royce.

-Pero, podría perder mi empleo –comentó Royce preocupado-. Conseguir mi trabajo en la Casa de la Moneda de Ciudad Malíe no fue nada fácil, Detective. Dominis es peligroso, pero yo no pretendo morirme de hambre –agregó molesto.

-Calma y déjame terminar –continuó Looker-. El programa de testigos protegidos se encarga de todo eso. Deja que los encargados del programa notifiquen tu situación a la Casa de la Moneda de Ciudad Malíe. Además, tendrás hospedaje en el Motel de la Ruta 02 con gastos pagados de alimento hasta que se resuelva tu situación –le comentó Looker, y Royce se sintió un poco más tranquilo-. Te agradezco toda la información chico, nos ha servido de mucho –continuó Looker, invitando a Royce a salir. Anabel entonces instintivamente se levantó de la silla, y se sentó frente a la pantalla con las piernas cruzadas, evitando que Royce viera la pantalla, lo que Looker le agradeció con un leve movimiento de su cabeza-. Escucha, Royce –continuó Looker, colocando su brazo alrededor de sus hombros para guiarlo a la entrada de la estación, Anabel volvió a acomodarse para evitar que el Royce descubriera la pantalla-. Ve a la Ruta 02, hablas con la recepcionista, y le dices que eres parte del programa de testigos protegidos del Departamento de Policía de Ciudad Hauoli, yo me comunicaré con ellos antes de que llegues. No hables con nadie, no hables a tu trabajo, nosotros nos encargaremos de que no tengas repercusiones laborales de ningún tipo –aseguró Looker.

-Así lo haré, Detective. Solo… haga lo posible porque Dominis no sepa que hablé… ese sujeto es peligroso. Y bueno, yo tengo que admitir que no soy exactamente una buena persona, pero… cuando hay niños involucrados, Detective… -comentó Royce, y Looker asintió en ese momento-. No se fíe de Dominis… es capaz de muchas cosas –aseguró.

-Ya me está quedando más que claro, Royce. Nuevamente muchas gracias –terminó Looker, Royce salió, y Looker entonces se dio la vuelta para ver a Anabel aún sentada frente a la pantalla-. Gracias por eso, si Royce veía la pantalla, podía dejar de ser cooperativo a futuro. Olvidé ese detalle cuando mandé a Mitchell a la Fundación Aether –se quejó Looker.

-Alola Looker –recordó Anabel molesta, Looker sonrió un poco preocupado-. No te ves bien… normalmente no cometes errores. ¿Estás bien? –preguntó Anabel, Looker solo llegó ante ella, la tomó de la cintura, lo que la apenó bastante, y entonces la levantó para hacerla a un lado y poder sentarse frente al computador- Podías pedirme que me hiciera a un lado –se quejó ella.

-Estoy algo cansado de este caso… me ha hecho pensar demasiado, y por fin tengo evidencias –apagó el computador Looker, y Anabel, aún sentada en la mesa, lo miró preocupada-. Cada segundo que pasa… la vida de una niña está en juego. El estrés que eso causa es inhumano. Hace que cometas errores, pero no puedo cometer errores… lo siento por no haber ido por ti, te lo compensaré de alguna forma –comentó él.

-Looker, basta, eso no es importante. No estás bien… -comentó Anabel, Looker solo suspiró con intranquilidad-. No sé qué decirte… quiero pedirte que descanses, que dejes el caso al menos por el fin de semana… pero luego escucho todo eso de la chica, Acerola… ¿no hay algo que puedas hacer? ¿Algo más que alguien pueda hacer? –preguntó Anabel.

-Los casos policiacos no funcionan como en el Detective Laki, Anabel. No puedo simplemente ir a la Mansión Kalulani, tumbar la puerta, y decir: "Dominis Hakulani, estás arrestado por el secuestro de Acerola Kalákaua" –le explicó Looker, Anabel no veía por qué no-. La evidencia la necesita ver un juez… y debe ser suficiente para que firme una orden de cateo. Mientras no se tenga evidencia de que la vida de alguien peligra, no puedo actuar sin una orden. Además, los jueces podrían no ser de fiar. Royce declaró y dijo: "Tengo a tu preciosa Acerola", no dio apellidos, y jamás nombró a Victoria por su nombre completo en la grabación, porque él simplemente no lo sabe. Para que un juez apruebe la orden de cateo, tengo que encontrar evidencia de que las Acerola y Victoria de las que habla, son Victoria Kamámalu y Acerola Kalákaua. Y eso solo lo obtendré si la servilleta que lleva Mitchell a la Fundación Aether, milagrosamente, tiene ADN que tendré que comparar, consiguiendo el ADN de Victoria Kamámalu, y eso podría llevar semanas –se fastidió Looker.

-¿Por qué no conseguimos el ADN de quien sí sabes que es Victoria Kamámalu entonces? –preguntó Anabel, Looker la miró con curiosidad- Si mandaste a Mitchell a la Fundación Aether, solo tendrás un mapa de ADN, y no sabes si el ADN de Victoria Kamámalu está en alguna base de datos para poder hacer la coincidencia. Además, según entiendo, ella no es la madre biológica de Acerola, sino su madrastra –comentó Anabel, Looker alzó una ceja-. Definitivamente no leí tus notas –se apenó ella.

-Es tarde, no hay forma de que supieras esa información sin leer mis notas –se quejó Looker, Anabel comenzó a silbar desviando la atención-. Mis notas son confidenciales. Pero ya que leíste las mismas, ahora entiendes que el tener el ADN de Victoria Kamámalu, solo la pone en el lugar que especifica Royce, en reunión con Dominis Hakulani –continuó Looker.

-Sí, pero existe una relación –comentó Anabel, y Looker esperó-. Si consigues el ADN de Victoria, y lo envías también, hacen los estudios en paralelo, encajan… -unió sus dedos Anabel como para dar el ejemplo-. Entonces es confirmación de que la Victoria de la que Royce hablaba es, efectivamente, Victoria Kamámalu. Sumas eso al hecho de que Royce mencionó la Primaria Po, cotejas en la base de datos que Acerola Kalákaua está en la Primaria Po, sumado al "Tengo a tu preciosa Acerola" –continuó Anabel, llamando la atención de Looker.

-Y tenemos una presunción de identidad –comentó Looker, regresando a su oficina, Anabel lo siguió en ese momento-. La lista de alumnos de primaria, Mitchell ya la había revisado, aquí está –comentó Looker encontrando un listado de alumnos, hojeando entre las listas-. Acerola Kalákaua es la única Acerola inscrita en la Primaria Po. Si puedo probar que Victoria Kamámalu estuvo en el Shaddy Bar, y fue parte de esta conversación, con el ADN en la servilleta –comentó Looker, enumerando sus evidencias-. Tendría testigo, tendría un móvil, tendría un perfil de ADN, un sospechoso, y una víctima de secuestro en peligro. Ni el juez más corrupto de todos no firmaría una orden de cateo para la Mansión Kalulani con todo esto. Además, la sospecha abre nuevamente el caso del accidente de Braiden, reclasificándolo como un homicidio doloso. ¡Jamás había estado tan feliz de que me desobedecieras! –agregó Looker, levantando a Anabel de la cintura, lo que la apenó bastante.

-Looker… bájame por favor… sanidad en juego –pidió Anabel, Looker recordó que Anabel sentía algo por él, por lo que inmediatamente la bajó-. Eso fue… vergonzoso –aclaró Anabel, y Looker sonrió apenado de igual manera-. Y bueno… solo falta saber cómo es que vas a conseguir el ADN de Victoria Kamámalu –comentó Anabel.

-Habrá que tomarlo de Victoria directamente –comentó Looker, buscando entre su desorden de papeles un mapa de Isla Ula-Ula-. A estas horas, Victoria debe encontrarse aun administrando el Súper Ultraganga de Villa Tapu… Villa Tapu está aquí, en el sur de la Isla Ula-Ula –apuntó Looker, y Anabel se acercó para ver-. No hay un puerto en Villa Tapu, así que, hay que tomar un ferry a Ciudad Malíe… bajar por la Ruta 11… pasar por el Desierto de Haina, lo cual no suena para nada agradable… ir al oeste por la Ruta 13… y llegaríamos a Villa Tapu, básicamente llegando mañana… umm… -se quejó Looker.

-¿Qué es este lugar? –preguntó Anabel en el mapa, Looker le prestó el mismo- Playa Ula-Ula… y tiene el impreso de un Mantine –comentó Anabel, y Looker asintió-. ¿Tienes un mapa de Isla Melemele? Uno de todo Alola también me serviría –continuó ella, Looker enterró su mano en la montaña de papeles, y extrajo ambos mapas-. Sabes, tu oficina se podría beneficiar del toque femenino. Mañana definitivamente voy a venir a limpiar este desastre –se quejó Anabel, mirando en el mapa de Isla Melemele, y encontrando el logotipo del Mantine también en la Isla Melemele-. Esta es… Playa Ola Grande… ¡Surfeo en Mantine! –exclamó Anabel, Looker alzó una ceja, Anabel de pronto se apenó- Ah… bueno… verás… mientras investigaba sobre un lugar en el que pudiéramos divertirnos un poco el domingo… descubrí Playa Ola Grande al norte de Melemele… allí se puede Surfear en Mantine y… bueno… uno de los paseos inicia en Isla Melemele… -comentó Anabel, colocando el mapa de todo Alola, que tenía menos detalle que los mapas individuales, pero señalando donde ella recordaba que se encontraba el logotipo de un Mantine, Playa Ola Grande, y movió su dedo a través del mapa de Alola, hasta llegar a Isla Ula-Ula, y al lugar donde el logotipo del Mantine se repetía en Playa Ula-Ula, lo que sobresaltó a Looker-. Y termina en Isla Ula-Ula –le mostró Anabel, Looker solo se sorprendió.

-Anabel… -comenzó Looker, preocupando a Anabel, mientras Looker tomaba una regla y hacía mediciones en el mapa- ¡Estás hablando de 350km de viaje sobre espaldas de un Mantine! ¡Los Mantine tienen una velocidad promedio de 85km/h. Incluso si saliéramos ahora, y de alguna forma lográramos mantenernos sobre un Mantine que se mueve a esa velocidad sin caernos –comentó Looker.

-Llegarías caída la noche… -comenzó Anabel, sacando su celular y haciendo los cálculos-. De allí el transporte hasta Villa Tapu es de una hora más… el Súper Ultraganga de Villa Tapu seguiría abierto, pero nada garantiza que Victoria siga allí… además de que sería muy peligroso hacer el viaje de regreso de noche con las mareas tan fuertes… olvídalo… fue una pésima sugerencia… además, tienes que trabajar mañana… -se quejó Anabel, y Looker la observó con detenimiento, notando que se veía deprimida-. Supongo, que mañana lo invertirás en conseguir el ADN de Victoria para adelantar las pruebas en el caso, y conseguir la orden de cateo… aunque si estás en Ula-Ula haciendo eso… -continuó Anabel.

-Probablemente no podría regresar hasta el domingo por la tarde o noche –ante la deducción, Anabel bajó la cabeza aún más, deprimida. Looker se rascó la nuca, no le agradaba ver a Anabel en semejante estado. Por fin tenía avances en el caso, y había una vida que muy probablemente peligraba. Pero Anabel estaba tan desesperada por pasar tiempo con Looker, y ahora su primer domingo libre, no podrían pasarlo juntos. Looker pensó al respecto, se rascó la nuca, y suspiró-. ¿Traes puesto tu traje de baño? –preguntó.

-¿Um…? Por supuesto, debajo de mi uniforme. Aparentemente aquí el traje de baño es una especie de segunda piel. ¿Por qué lo preguntas? –agregó Anabel curiosa, Looker tan solo asintió, se dirigió a la computadora, y extrajo la USB de la grabación. Luego comenzó a apagar todo en la Estación de Policías, pidiendo a Anabel que lo siguiera, y comenzó a cerrar la estación- ¿Looker? –preguntó Anabel curiosa.

-¿Querías pasar tiempo conmigo? Adivina, vamos a pasar todo el fin de semana juntos en Ula-Ula –comenzó Looker. A Anabel le tomó unos segundos el procesar aquella información, y cuando lo hizo, se apenó sobremanera-. Aunque si prefieres quedarte… -comenzó Looker.

-¡De eso nada! ¡No voy a perder esta oportunidad! –exclamó ella, Looker suspiró tras notar que Anabel al menos, no pretendía ser para nada cuidadosa con hacerle ver sus sentimientos- Pero… no va a ser nada barato. ¿Y no debería haber alguien en la estación mañana? –preguntó ella.

-¿Con solo dos miembros en la nómina? Anabel, las Estaciones de Policía deberían estar abiertas todo el tiempo. Pero Alola es tan "paradisiaca", que tal parece que nadie está interesado en que haya el personal suficiente para eso –se quejó Looker, y Anabel asintió sin saber qué más decir-. Con algo de suerte, eso cambiará tras resolver este caso. Ahora, ¿dónde dices que queda Playa Ola Grande? –preguntó Looker, y Anabel, alegremente, comenzó a liderar el camino.

Playa Ola Grande.

-¡De pronto esto ya no me parece tan buena idea! –a la llegada de Looker y Anabel a Playa Ola Grande, y tras Looker contratar los servicios de un Mantine para realizar el viaje desde la Isla Melemele hasta la Isla Ula-Ula, Anabel cayó en cuenta de un pequeño e importante detalle. Este detalle incluía viajar sobre el mismo Mantine que Looker, ya en su traje de baño y con salvavidas puesto igual que ella, y abrazado de su cintura mientras ella vestía únicamente su traje de baño y salvavidas, ya que las ropas de ambos se encontraban dentro de una mochila impermeable que les habían facilitado para transportar sus pertenencias.

-Tu casco, prima –comentó el encargado de la atracción, entregándole a Anabel un casco con el rostro de un Corsola, el de Looker era más parecido a un Pyukumuku-. Nuestros Mantine están entrenados para hacer todo el trabajo Primo, el arnés es solo una protección por si se llegan a caer, pero mientras no hagan piruetas eso no va a pasar –le explicaba el encargado de la atracción, amarrando un arnés al salvavidas de Looker, mismo que estaba conectado a la tabla de material impermeable que formaba parte de la transportadora de Mantine-. Sujeta estas riendas Primo –le ofreció el encargado, y Looker tomó las mismas-. No necesita ordenar a este Mantine. Los surfistas de Mantine no llevan riendas, mueven a Mantine como les place con sus pies, pero como ustedes no son surfistas, la tabla de Mantine no tiene sensibilidad, y las riendas son solo para ayudarte a sostenerte Primo. Mantine por sí mismo los llevará a Ula-Ula, ustedes solo deben disfrutar del paseo –le explicó el encargado, Looker estaba algo nervioso, pero asintió-. Prima, tú sube aquí atrás –le explicó él, y Anabel obedeció, el hombre entonces le conectó un arnés a la espalda de Looker-. Ahora, abrazas la cintura de tu padre, y ya están listos. Buen viaje –sonrió el encargado, pero ya había molestado a Anabel.

-¿Mi padre? –se quejó Anabel, mientras el Mantine comenzaba a nadar tranquilamente fuera de la orilla para acomodarse- Oh, como desearía corregirlo… pero eso solo me metería en problemas –se dijo a sí misma Anabel, pero entonces recordó que estaba abrazada de la cintura de Looker-. Oh… no estaba insinuando nada… -comenzó ella.

-¿Qué dices? No te escucho entre el sonido de mis dientes chocando por los nervios –le respondió Looker, y Anabel comenzó a sentir que, mientras más aumentaba la velocidad Mantine, más fuerte temblaba Looker-. ¡Recuérdame por qué accedí a esto! –se quejó Looker cuando Mantine tomó una muy buena velocidad, y comenzó a surfear entre las olas que se formaban alegremente.

-¡Porque querías pasar tiempo conmigo! ¡Y yo estoy inmensamente feliz en estos momentos! –celebró Anabel. Mantine, escuchando las risas de Anabel, se emocionó y comenzó a surfear más rápidamente, lo que mantenía a Looker aferrado a las riendas en todo momento. Anabel por otro lado, admiraba la Isla de Melemele desde el mar, ya que para que hubiera olas, Mantine debía rodear las costas de todo Melemele, hasta llegar a mar abierto, donde no había olas, lo que era lo que Looker esperaba ya que no estaba disfrutando para nada de la violenta sensación de contoneo de Mantine por las olas presentes- ¡Sé que venimos por trabajo, pero es la primera vez que salimos a hacer algo como esto juntos! ¡Alola por fin me parece un lugar vacacional! –se alegró Anabel.

-Si bueno, no vamos de vacaciones –le recordó Looker, Anabel asintió en ese momento, y decidió mantener la calma. Después de todo, este viaje era por un caso policiaco. Looker notó la baja de entusiasmo de Anabel, por lo que decidió en reparar en sus palabras-. ¿Qué pasa Mantine? Ya no escucho a Anabel reír –comentó Looker, ganando la atención de Anabel, Mantine batió sus aletas, y comenzó a surfear nuevamente, alegrando a Anabel, aunque ella de todas formas miró a Looker con curiosidad-. Venimos por trabajo, pero un poco de diversión para el estrés no viene mal a nadie… aunque yo me siento más estresado que nada –susurró para sí mismo la última parte.

-¡Más rápido Mantine! –exclamó Anabel, Mantine obedeció, y por un buen rato siguiendo toda la orilla de la Isla Melemele, Looker sufrió mientras Anabel se deleitaba del surfear sobre Mantine. O al menos así fue hasta que Mantine tuvo que virar a mar abierto, dejando las olas atrás, y dándole a Looker un respiro- ¡Esa de allí debe ser Isla Akala! –apuntó Anabel, Looker asintió a duras penas, mientras se sentía ligeramente enfermo por el viaje. Estaba atardeciendo, lo que preocupaba un poco a Anabel- ¿Crees que lleguemos a tiempo para encontrar a Victoria aún en el Súper Ultraganga de Villa Tapu? –preguntó Anabel.

-Si no la encontramos hoy, la buscaremos mañana, el punto es que querías pasar el fin de semana juntos, ¿no es así? –preguntó Looker, ya más recuperado por el cambio en movimientos de Mantine, Anabel solo se apenó, y Looker sintió que le abrazaba un poco más fuerte la cintura- Solo concentrémonos en llegar antes de que anochezca y el oleaje termine por enfermarme –declaró Looker preocupado.

-Tal vez debería sacar mi licencia de Pokémontura. Podríamos volar de una isla a otra –apuntó Anabel, y Looker alzó la mirada, encontrando a una entrenadora sobre un Braviary surcando los cielos en dirección a Isla Akala-. Ir en línea recta ahorra mucho tiempo, aunque sobre Mantine es más divertido –sonrió Anabel.

-Para la próxima, prefiero ir en uno de esos –apuntó Looker, y Anabel divisó entonces a un par de personas sobre Sharpedo Jet que se dirigían a Isla Akala, notando a su vez que uno de ellos le parecía familiar-. ¿No es ese tu profesor? –preguntó Looker.

-Reconocería esos pectorales en cualquier parte, definitivamente es Kukui –comentó Anabel, observando entonces a la persona en el otro Sharpedo, una mujer morena en bikini rosado y de cabellera corta-. Pobre Burnét… creo que Kukui realmente la está engañando –comentó Anabel para sí misma.

-¿Tienes otro caso? –preguntó Looker, Anabel asintió- Entonces, no te apresures a sacar conclusiones. El anteponer las corazonadas por sobre la evidencia es un error muy común. Toma por ejemplo mi caso actual, definitivamente sé que la Victoria que Royce mencionó en el interrogatorio, es Victoria Kamámalu. Pero, aun así, estoy surfeando a Ula-Ula sobre un Mantine, viajando 350km, para obtener una prueba de ADN, solo para confirmarlo –le recordó Looker, y Anabel pensó sobre ello-. Sé que los casos que resuelves en tu escuela no son casos criminales, pero siempre confirma todo antes de darlo por un hecho, no sea que arruines la vida o la relación de alguien por una corazonada –le comentó Looker, y Anabel pensó al respecto.

-Le daré el beneficio de la duda a Kukui entonces –sonrió Anabel, y Mantine comenzó a moverse violentamente nuevamente, por lo que Anabel se aferró a la cintura de Looker con más fuerza-. ¡Wooh! ¡Llegamos a zona de oleaje de Akala! –celebró Anabel, Looker solo se aferró a las riendas nuevamente, mientras Mantine alegremente saltaba entre ola y ola, acercándose a la orilla de Akala, lo que permitía a Anabel deleitarse de una bella panorámica de sus costas- ¡Mira allí! ¡Es el Faro de Ciudad Konikoni! –apuntó Anabel. El Faro de Ciudad Konikoni estaba encendido, y frente al mismo, Anabel notó a una mujer sobre un Lapras con montura, enseñándole a su hija, de al menos unos 5 años, y de un cabello azul corto, el cómo pescar- ¡Alola! –saludó Anabel.

-Saluda Lana –escuchó Anabel a la mujer decir, y la pequeña niña de cinco años comenzó a saludar alegremente, mientras Mantine se alejaba un poco del faro para evitar los rompeolas del mismo, y nuevamente se dirigían a mar abierto, con el sol detrás de ambos ocultándose.

Pasaron un tiempo en mar abierto, para alegría de Looker, quien ya se estaba cansando de sostenerse de las agarraderas. Cuando llegaron a aguas de la Isla Ula-Ula, Anabel notó que Mantine ya no se acercaba a las olas. La luna ya brillaba en el cielo, y las olas parecían demasiado agresivas, por lo que Anabel comprendió la razón.

-Alégrate, Looker, todo parece indicar que Mantine no te hará surcar olas nocturnas –se burló un poco Anabel, y Looker suspiró aliviado-. Oh vamos, no fue tan malo. Yo me divertí –sonrió Anabel alegremente.

-Ah, yo prefiero disfrutar la vista a este tipo de emociones la verdad. Y hablando de vistas –apuntó Looker con la mirada, al agua bajo las aletas de Mantine. Anabel se asomó, y se maravilló por lo que estaba viendo. El agua por la cual surcaba Mantine ahora, presumía varios brillos escarlatas como si fueran estrellas. Tras asomarse un poco, Anabel logró ver a toda una escuela de Tentacool nadando bajo ellos. El brillo rojizo de sus gemas incrustadas eran todo un espectáculo, pero lo fue aún más el ver, surfeando a su lado, a un Pokémon que Anabel no pensó siquiera que pudiera surfear, y quien la saludó con entusiasmo.

-¿Raichu? –apuntó Anabel, Looker viró su rostro un poco, el Raichu lo saludó entusiasta- ¿Cómo está surfeando un Raichu? Espera, ¿si es un Raichu? Se ve algo diferente a los Raichu que recuerdo. No me digas que es tipo Hada –se quejó ella.

-Psíquico de hecho, Alola Raichu –saludó Looker, Raichu respondió en su idioma Pokémon, y continuó surfeando, aventurándose a la orilla, donde varios surfistas con sus Raichu surfistas estaban reunidos para competencias nocturnas-. Y sí, Anabel, los Raichu en Alola surfean –le comentó Looker, Anabel estaba maravillada por aquello-. Ese debe ser Pueblo Po –comentó Looker, posando su atención en la Mansión Kalulani, y en el acantilado que daba al mar-. No me gustaría caer por allí, eso tenlo por seguro –prosiguió Looker, mientras Mantine surcaba un poco más cerca del oleaje, pero no lo suficiente para que las olas representaran un peligro.

-Esa ciudad de allí no se parece a ninguna ciudad de Alola… debe ser Ciudad Malíe, estamos cerca –prosiguió Anabel, Looker asintió, y de pronto la vibra vacacional que Anabel había sentido, fue reemplazada por un sentimiento de ansiedad, mientras los paisajes de la extraña ciudad con arquitectura de Johto, cambiaban a parajes rocosos y desérticos, un cambio demasiado rápido para su parecer, ya que la inmensidad del Monte Lanakila, nevado e imponente, no parecía contrastar nada con lo desértico del lugar-. ¿Cómo puede existir un desierto justo al lado de una montaña nevada? –peguntó Anabel curiosa.

-Geografía Anabel, la respuesta está en la altura –se burló un poco Looker, fastidiando a Anabel-. Agárrate fuerte. Para llegar a Playa Ula-Ula, definitivamente tendremos que pasar por las olas esta vez –le pidió Looker, Anabel se aferró a su cintura, y Mantine viró en dirección a las olas, que lo sacudieron violentamente en algunas instancias, pero Mantine, logrando permanecer a flote, logró llegar hasta los muelles, donde un encargado los recibió, y ayudó a Looker a bajar, Anabel pensó que sería fácil bajar por sí misma, pero se mareó tras pisar el muelle, por lo que Looker tuvo que atraparla para que no se cayera.

-Un paso a la vez, Prima. Llevas tambaleándote varias horas, dale tiempo a tu cuerpo de ajustarse –se burló el encargado, mientras las piernas de Anabel le temblaban como espagueti, por lo que terminó en el suelo, sin comprender el por qué el mundo le daba vueltas. Looker por otro lado, estaba perfectamente bien.

-Tomate un tiempo para acostumbrarte, iré a pedir transporte a Villa Tapu –le comentó Looker. Pero Anabel, deseosa de aprender a adaptarse como Looker, se forzó a sí misma a levantarse-. No tienes que esforzarte tanto –le comentó Looker.

-Estoy bien… -continuó ella, bajando las escaleras de madera del muelle para Mantines donde los habían recibido, fallando en el último escalón, por lo que estuvo a punto de caerse, cuando la arena cerca del escalón se movió para atraparla-. Gracias –comentó Anabel instintivamente, antes de asustarse, gritar, y abrazarse de Looker-. ¿Qué es eso? –exclamó Anabel asustada.

-Calma, es un Sandygast –le explicó Looker-. Y no Anabel, no es un tipo Hada. Alola Sandygast –saludó Looker, el Sandygast saludó de regreso alegremente, y volvió a enterrarse dejando solamente tu palita en la superficie de la arena-. Ya puedes soltarme –se burló Looker.

-¡Ah! ¡Lo siento! –se apenó Anabel, mientras Looker se quitaba el salvavidas y se lo entregaba al encargado, Anabel se apenó aún más al verlo ya descubierto, por lo que buscó en la mochila la camisa de Looker.

-Deja eso, estamos empapados, solo mojaremos nuestra ropa –comentó Looker, pero Anabel solo le dirigió una mirada sonrojada, por lo que Looker se preocupó-. Compraremos un par de playeras si esto te incomoda tanto –comentó Looker, y Anabel asintió un buen número de veces.

Villa Tapu.

-Esto sigue siendo bastante incomodo –se apenó Anabel, quien ya caminaba junto a Looker por los interiores de Villa Tapu, con nada más que una camisa larga de color blanco, y con un estampado de dos Luvdisc compartiendo un beso, siendo uno rosa y el otro negro. Looker llevaba un top sin mangas café con un Sandygast, según él en honor al susto que le dieron a Anabel-. No vendían shorts en esa tienda… y esta camisa apenas cubre… me siento expuesta –se quejó ella.

-Claro, como todo mundo tiene pudor en Alola –agregó Looker con sarcasmo, mirando a todos los bañistas que se paseaban por Villa Tapu, notando Anabel que algunas llamaban la atención de Looker, lo que molestaba a Anabel, quien miraba a Looker de forma fulminante-. Ah… aquí está… el Súper Ultraganga –apuntó Looker.

-Conveniente cambio de conversación… ojo alegre… -insultó Anabel, Looker ignoró el insulto, y entró al estacionamiento del Súper Ultraganga-. Y… ¿qué hacemos ahora? –preguntó Anabel, Looker la miró con picardía.

-¿Hacemos? Soy un Detective en un delicado caso de secuestro. Si Victoria Kamámalu se da cuenta de eso, no solo no me dirá absolutamente nada, sino que podría comprometer la seguridad de Acerola si alguien la está espiando y se entera de que un Detective la intervino –le comentó Looker, y Anabel entonces lo miró con preocupación-. Tú vas a entrar, a buscarla, y a conseguirnos una muestra de ADN –señaló Looker.

-¿Yo? –se apuntó Anabel, Looker asintió- Pe-pe-pero, ni siquiera sé cómo se ve Victoria Kamámalu. ¿Y qué se supone que voy a decirle? No puedo, lo arruinaré todo –comentó Anabel nerviosa-. Además, no pienso entrar allí en bikini y camisa, todos me van a ver –insistió ella.

-Estás en Alola, la gente de aquí está acostumbrada a ver a mujeres en bikini, ya supera eso –reprendió Looker, Anabel solo tragó saliva con fuerza-. Además, esta es la oportunidad perfecta para hacer una prueba de campo sobre habilidades de encubierto. Crearemos un personaje a tu alrededor, escoge un nombre al azar, entra allí, y busca a Victoria Kamámalu –comentó él.

-¿Y qué le digo? Necesito una razón para buscarla –continuó Anabel, Looker comenzó a meditar al respecto- Soy detective de escuela Looker, esto es serio –insistió ella, y tras escuchar aquello, Looker tuvo una idea.

-Claro, la escuela –comentó Looker, Anabel parpadeó un par de veces sin saber a lo que iba el comentario-. En la Academia Hauoli hay un periódico escolar, ¿no es así? –Anabel asintió nuevamente- Solo debes pretender pertenecer al periódico escolar, y que buscas una entrevista con mujeres emprendedoras. Victoria Kamámalu es una mujer de un gran ego, ella accederá –le comentó Looker, Anabel solo hizo una mueca, no se sentía convencida de que fuera buena idea-. Lo harás bien, confío plenamente en tus habilidades –comentó Looker, y el corazón de Anabel latió con fuerza.

-Solo… solo porque crees que puedo hacerlo –tragó saliva con fuerza Anabel, y Looker la observó desde el estacionamiento, mientras Anabel se acercaba a las puertas del Súper Ultraganga, bajándose la camisa lo más que podía para cubrirse.

-¡Alola! ¡Bienvenida al Súper Ultraganga! –exclamó una empleada, asustando a Anabel, quien exclamó con fuerza- Oh cariño, no te asustes, solo quería darte un cupón de descuento. ¡Estamos en Súper Ultra Promoción! –exclamó la chica entusiasta, y un hombre en botarga de Bewear se acercó para ofrecerle una muestra gratis de canapé, misma que Anabel aceptó nerviosamente.

-A-Alola –comenzó Anabel-. Disculpe, señorita, mi nombre es… -comenzó Anabel, pero se congeló en ese momento, por lo que la chica de la entrada la miró confundida-. Mi nombre es… -comenzó Anabel nuevamente, mirando en todas direcciones, encontrando a una señorita en bikini lila que entraba sin preocuparle que la vieran-. Lila… mi nombre es Lila, soy parte del periódico escolar de la Academia Hauoli de Ciudad Hauoli, en la Isla de Melemele. Estoy haciendo un reportaje para el periódico escolar sobre mujeres emprendedoras de Alola, y me preguntaba si había forma de poder tener una entrevista con Victoria Kamámalu –pidió Anabel.

-Oh, nadie había querido entrevistar a la señora Victoria desde el escándalo de la venta de la Librería de Ciudad Malíe –comentó la chica, Anabel no sabía de qué escandalo estaba hablando, pero se limitó a sonreír nerviosamente-. Aunque, no estoy segura de que la señorita Victoria esté de humor para entrevistas… tiene unos días que ha estado algo… baja de ánimos… -comentó ella.

-Por favor, es importante –continuó Anabel-. Vine desde Melemele hasta aquí específicamente para esta entrevista. ¿Puede al menos preguntarle a la señorita Victoria Kamámalu si puedo entrevistarla? –preguntó Anabel, la chica lo pensó, pero tras unos instantes, sonrió y asintió- ¡Muchas gracias! –exclamó Anabel orgullosa, mientras la chica se dirigía a la gerencia de la tienda, dejando a Anabel sola con el hombre en botarga de Bewear, quien no dejaba de verla en todo momento- ¿Alola…? –preguntó Anabel, la botarga entonces extendió sus brazos- ¿Quieres un abrazo? –preguntó Anabel nerviosa.

-¡No Anabel! –exclamó Looker, llegando ante ella y tirando de su brazo evitando que Bewear la abrazara. El Bewear entonces miró a Looker enojado- ¡No es una botarga! ¡Préstame a Croagunk! –metió Looker la mano en la mochila de Anabel, sacando rápidamente la Ultrabola de Croagunk y liberando al Pokémon, quien bostezó tras haber estado dormido- Croagunk, Mofa –ordenó Looker, Croagunk miró a Bewear, se aterró, y lo negó rotundamente-. Por Anabel compañero –pidió Looker. Croagunk se conmovió por ser llamado compañero por Looker, saludó militarmente, y comenzó con una Mofa en dirección a Bewear, enfureciéndolo, por lo que ambos, Looker y Bewear, salieron corriendo perseguidos por el furioso Pokémon.

-Espera… ¿ese era un Pokémon de verdad? Pensé que era una botarga, hasta me dio un canapé –se impresionó Anabel, quien entonces sintió una mirada lasciva, se dio la vuela, y encontró a un Hypno mirándola fijamente-. Tú… no eres un Pokémon… -comentó Anabel, el Hypno comenzó a sudar frio.

-Hypno Hyp… -comenzó Hypno, Anabel solo continuó mirándolo fijamente, mientras Hypno bajaba la mirada a sus piernas, lo que escandalizó a Anabel, quien de inmediato tomó a Hypno del brazo, y lo azotó con fuerza en el suelo tras una maniobra de judo, lo que forzó a Hypno a gritar con fuerza-. ¡Ayuda! ¡Está loca! –se quejó el Hypno, mientras Anabel le hacía una llave de sumisión al supuesto Hypno, quien perdió su máscara en ese momento- ¡Niña salvaje, suéltame! –se quejó.

-¡Estabas viéndome de una forma muy pervertida, maldito degenerado! –continuó Anabel, mientras una multitud comenzaba a reunirse a la entrada del Súper Ultraganga. Misma que ya incluía a la chica de la entrada, y a una mujer rubia con el cabello corto y en vestido negro.

-¿Eso hacía? –preguntó alguien en la multitud, Anabel alzó la mirada, y se sorprendió de ver a Nanu allí- ¿Qué haces aquí? Tendrías que estar en Melemele –apuntó Nanu, Anabel sonrió nerviosamente y soltó al hombre disfrazado de Hypno, quien intentó huir, pero Nanu lo atrapó del hombro-. Oye… de forma que estabas viendo lascivamente a mi hijastra, ¿no es así? –preguntó Nanu, un aura sombría rodeándolo. El hombre disfrazado de Hypno comenzó a sudar frio, Nanu entonces tomó pose de Krav Maga, lo que impresionó a Anabel, y azotó al hombre fuertemente al suelo tras una maniobra de lucha libre, lo que lo noqueó al instante.

-¿Qué ocurre aquí? –se quejó la mujer rubia, a quien Anabel entonces reconoció como Vitoria Kamámalu, Nanu solo sacó su placa de Policía- ¿Un policía? ¡Los policías no son bienvenidos en esta tienda! ¿Qué le hace a este hombre? –preguntó Vitoria.

-No me importa si son bienvenidos o no los policías en su tienda, señora, pero además de que en algún lugar tengo que comprar la comida de mis ya 16 Meowth, no puedo permitir que un pervertido mire de esa forma a… -intentó decir Nanu, Anabel rápidamente pensó en algo.

-¡Mí! –exclamó Anabel en pánico- Lo lamento mucho, señorita Victoria Kamámalu, pero yo pedí ayuda de la policía porque este señor me estaba mirando de forma indecente y me sentí insegura. Soy Lila, del periódico escolar de la Academia Hauoli, solicité entrevista con usted cuando este hombre intentó sobrepasarse conmigo –le explicó Anabel.

-¿Li…? –comenzó Nanu, Anabel fingió que estornudaba para interrumpir a Nanu, y de pronto empezó a fingir que temblaba, por lo que Victoria puso toda su atención en ella, ignorando rotundamente a Nanu.

-Lo siento señorita Victoria… vengo de surfear en Mantine desde Melemele para esta entrevista, aún estoy algo mojada, y creo que hace mucho frio aquí por el aire acondicionado, kachiu… -fingió que estornudaba Anabel, Victoria se preocupó.

-Bueno, la verdad es que venía a decirte que no estaba de ánimos para una entrevista, pero… si vienes desde Melemele en Mantine, y tras toparte con un pervertido, me sentiría horrible de no atenderte –comentó Victoria, y entonces dirigió una mirada molesta a Nanu-. Y usted, largo de aquí, los Policías no hacen más que causar problemas. Y llévese su basura pervertida de mi tienda. Por aquí cariño –continuó Victoria ahora en dirección a Anabel, pidiéndole seguirla. Anabel sonrió, y entonces se viró un poco, moviendo sus labios.

-"Encubierta… Looker… estacionamiento" –leyó Nanu, molestándose en ese momento-. Ese malnacido le enseñó a leer los labios, y ella dedujo que yo podría entenderla. ¿Qué diantres está haciendo ese imbécil? Ven conmigo, Hypno, voy a darte un poco de justicia de Ula-Ula –se tronó los dedos Nanu, sacando a rastras al aterrado hombre disfrazado de Hypno, y encontrándose afuera del Súper Ultraganda a Looker junto a Croagunk, y a un esposado Bewear- ¡Looker! –gritó Nanu furioso.

-¿Nanu? –exclamó Looker asustado, mientras Croagunk le leía sus derechos a Bewear, quien asentía con una pequeña lagrima en sus ojos por ser capturado- Qué pequeña es Alola, mira que encontrarte en… Ula-Ula… está bien… estoy siguiendo un caso –se quejó Looker.

-¡En mi jurisdicción! –se fastidió Nanu- ¿Y qué es eso de involucrar a Anabel en esto? ¡Estás cometiendo los mismos errores que cometimos con 932! Looker, esa niña no debe seguir involucrándose en cosas de la Policía Internacional Pokémon. ¿Qué pasa si decide convertirse en una Agente Especial? –se quejó Nanu.

-Primero, es lo que menos quiero que pase. Segundo, esta fue su idea, intentamos salvar una vida, la vida de Acerola Kalákaua –le explicó Looker, Nanu inmediatamente le tapó la boca a Looker, y miró en todas direcciones, preocupado.

-No me digas que Hala te contrató para el caso –comentó Nanu, y Looker asintió-. ¿Por qué te cuesta tanto entender que yo estoy en el caso? Looker, las cosas en Alola no funcionan como en el resto de las regiones. Aquí la justicia la hacen los Tapu, y si los Tapu te escuchan decir algo, ¿y de pronto castigan a una persona sin suficientes pruebas? –preguntó Nanu.

-¿No me digas que tú también estás creyéndote esas barbaridades de la justicia de los Tapu? Yo no veo a ningún Tapu haciendo una investigación policiaca –se quejó Looker, Nanu solo suspiró, intranquilo-. Pero, de todas formas, te tengo información, y aunque preferiría llevar el caso por mí mismo, la vida de una niña inocente está en juego. Tengo pruebas de que Dominis Hakulani tiene secuestrada a Acerola Kalákaua… solo necesito una muestra de ADN de Victoria Kamámalu, y podremos pedir una orden de cateo para la Mansión Kalulani ante un juez –le comentó Looker.

-Todo eso está muy bien, y de seguro te dará muchos puntos en la Policía Internacional Pokémon, pero estás involucrando a Anabel. ¿Y si le agarra gusto a esto? No soportaría tener a otra 932 –insistió Nanu, Looker bajó la mirada-. Looker, somos amigos, sabes lo peligroso que puede ser para alguien como Anabel el seguirse involucrando en esto. Tienes que conseguir que se detenga –insistió Nanu.

-No puedo hacer que se detenga porque Anabel ya decidió lo que desea ser… -comentó Looker, y Nanu bajó la cabeza, deprimido por aquello-. No me lo ha dicho, pero no necesita hacerlo para que yo me dé cuenta. Nanu, los primeros días de Anabel en Alola fueron terribles, estaba deprimida, dolía verla. Tú no estás cuidando de ella. Cuando aprende, cuando entrena, cuando intenta solucionar un caso, su mirada cambia… yo tampoco quiero que Anabel se meta en este mundo, pero tiene una habilidad que no había visto desde… -lo pensó Looker.

-Desde ti mismo, ¿no es así? –preguntó Nanu, Looker no supo qué decir- Ya me sé esta historia Looker… la del muchacho prodigio que se convierte en todo un maestro Detective… todo va bien, resuelve casos, se emociona, y quiere subir en la fuerza… luego se da cuenta de que la organización a la que pertenece, no es perfecta, que hace cosas crueles. ¿De verdad quieres eso para Anabel? –preguntó Nanu.

-Esto no se trata de lo que yo quiero, se trata de lo que Anabel quiere –le explicó Looker, y Nanu bajó la mirada-. No puedo detenerla. Esto es lo que ella quiere me guste o no. Y me guste o no, si quiero que Anabel no se convierta en una nueva 932, necesito entrenarla mejor, cosa que no puedo hacer, si sigo trabajando tanto por mi luto personal… te daré toda la información del caso de las familias reales de Alola que he recabado. A cambio, quiero que tu departamento sea más abierto con el mío –pidió Looker.

-Bien Detective, trabajamos juntos entonces –le ofreció su mano Nanu, y Looker la apretó con fuerza-. Lo que me lleva a lo siguiente. Este sujeto al parecer acosó a mi hijastra –le comentó Nanu, con el hombre disfrazado de Hypno aún sometido en el suelo y bajo su pie, Looker entonces miró al hombre disfrazado de Hypno.

-Croagunk, haré un trato con Bewear –comenzó Looker, Croagunk dejó de sermonear a Bewear-. ¿Quieres abrazar, Bewear? Pues abraza –lo liberó Looker de sus esposas, y Bewear, sombríamente, comenzó a acercarse al aterrado hombre en disfraz de Hypno.

Oficinas del Súper Ultraganga.

-Y así es como tras largos años de planeación, esfuerzo, y dedicación, obtuve el capital suficiente para fundar el Súper Ultraganga –exclamó Victoria Kamámalu, mientras Anabel hacía anotaciones en una de sus libretas, fingiendo que realmente estaba en una entrevista para su periódico escolar-. Ahora, sé que corren rumores muy repulsivos sobre mi persona, pero te aseguro que son solo eso, rumores. Yo soy una persona de orígenes humildes, que logró su fortuna con trabajo duro, dedicación, y mucho esfuerzo –le explicó Victoria.

-Claro… -susurró para sí misma Anabel, ya algo fastidiada del egocentrismo de Victoria. La mujer se viró para verla, por lo que Anabel se frotó la garganta-. Lo siento… garganta seca. Todo esto de entrevistar a alguien es cansado. ¿No se ha cansado usted, señorita Victoria? –preguntó Anabel.

-Oh, pero qué grosera soy, no te ofrecí nada de beber –continuó Victoria, salió de su oficina por un momento, y llamó a uno de sus empleados-. Tráeme una botella de agua por favor –pidió Victoria animosamente.

-¿No beberá conmigo? Me siento incómoda bebiendo sola –comentó Anabel, Victoria solo movió su cabeza en negación mientras le facilitaban una botella de agua, misma que le entregó a Anabel, quien se deprimió un poco mientras se preguntaba si el ADN se quedaba impreso en una botella de plástico, respondiéndose a sí misma que era muy poco probable- Muchas gracias señorita Victoria –comentó ella, y aunque no tenía sed, abrió la botella y comenzó a beber, y entonces tuvo una idea-. Antes de seguir, ¿quiere un chicle? –preguntó Anabel, buscando en su mochila un paquete de gomas de mascar.

-Oh, descuida, estoy bien –le respondió Victoria, Anabel suspiró derrotada nuevamente-. Oh, pero cómo me hace falta un cigarro en estos momentos –se dijo a sí misma Victoria, y Anabel abrió los ojos de par en par-. Pero no puedo fumar frente a una menor –sonrió Victoria.

-Oh, no se fije, no me molesta –comentó Anabel. Victoria lo pensó, y extrajo un cenicero de su escritorio, y se colocó un cigarro en los labios, antes de comenzar a buscar un encendedor, pero sin encontrar ninguno-. Oh vamos… -se quejó Anabel.

-Buscaré un encendedor en el comedor, ya vuelvo –comentó Victoria, dejando su cajetilla de cigarros, y el cigarro que había tomado, el cual quedó manchado con su labial, sobre la cajetilla, emocionando a Anabel, quien intentó tomarlo cuando Victoria salió de la oficina.

-¡No…! –se detuvo a sí misma Anabel- Arruinaré la muestra… oh no, no traje guantes –se estremeció Anabel, buscó en su mochila, no encontró nada, entonces optó por arrancar una hoja de su libreta, y usarla como guante para tomar el cigarrillo con el labial, envolver el mismo, y meterlo en su mochila, luego se sentó, pero pensó en las apariencias, por lo que abrió la cajetilla para sacar otro cigarro para reemplazar el que se llevó, por lo que cuando Victoria regresó, la encontró con cigarro en mano-. Ok… sé cómo se ve… -se espantó Anabel, notando la mirada molesta de Victoria-. ¡Y es tal cual como se ve! Lo siento, tenía curiosidad –mintió Anabel.

-¡Qué descaro! ¡Debería llamar a la Academia Hauoli y reportarte! ¿Fumando a tu edad? –la tomó Victoria de la muñeca, jalándola a la fuerza y sacándola de la oficina- ¡Vergüenza debería de darte jovencita! ¡No solo fumar es malo! ¡Robar es peor! –se quejó Victoria.

-¿No se mordió la lengua? –susurró Anabel, mientras Victoria la jalaba hasta el estacionamiento, sacándola de su negocio- De verdad lo siento por decepcionarla, por favor no llame a mi escuela –suplicó Anabel aún en su personaje. Looker y Nanu, sentados en una banca del estacionamiento, y con un malherido hombre disfrazado de Hypno noqueado y esposado en el suelo, además de con Croagunk sentado sobre él, intercambiaron miradas confundidas-. Por favor señorita Victoria, si se sabe que soy fumadora adolescente, me echarán de la escuela –comentó Anabel, Nanu inmediatamente miró a Looker con intenciones asesinas, él se excusó moviendo su cabeza en negación varias veces.

-Si me entero, señorita, de que su periódico escolar ha publicado algo sobre mí, le aseguro que todos en la Academia Hauoli sabrán sobre su mala adicción. Alola, señorita –se quejó Victoria, regresando al Súper Ultraganga, Anabel entonces notó a Looker y a Nanu, el primero preocupado por las caras molestas que hacía el segundo.

-Tengo el ADN de Victoria Kamámalu… -comentó Anabel, sacando de su mochila la hoja, y mostrándole el cigarro con labial a Looker, quien sonrió orgulloso, pero apuntó a Nanu-. Y no soy adicta al cigarro… por favor, Nanu. ¿Me crees capaz? –se quejó Anabel.

-A estas alturas, y con este sujeto, no sé qué creer –se fastidió Nanu, sacando de su propia mochila unos guantes, además de un frasco de plástico, y metiendo la bola de papel con el cigarro manchado de labial dentro del mismo-. ¿Enviaste la primera muestra a la Fundación Aether? –preguntó Nanu.

-Con Mitchell, y él ha estado ayudándome a reunir la información –le pidió Looker la mochila a Anabel. Ella se la entregó, y Looker buscó dentro la grabación-. Esta es la grabación que te comenté. Con esto confío en que tendrás suficientes evidencias para hacerte cargo del caso, pedir una orden de cateo, y encontrar a Acerola –resumió Looker, Anabel se escandalizó por lo que escuchaba.

-Esto deberá ser suficiente. Pondré a mis agentes a trabajar, y buscaremos a esta chica, Acerola –continuó Nanu, y Looker asintió. Nanu entonces meditó un poco, y antes de levantarse se dirigió a Looker-. Sobre el caso que seguías, el de la señora Polly. Indagué un poco al respecto. El nombre real del sujeto que está suplantando la identidad del fallecido novio de la señora Polly, es Leonard. Comparte parentesco sanguíneo con Braiden, es de hecho su hermano, así que, todas las propiedades de Braiden están ahora a su nombre por lo decretado en el testamento de Braiden, quien le dejó todo a su gemelo –le explicó Nanu.

-No puedo creer que después de todo esto, tenía razón con lo del gemelo –comentó Looker fastidiado, Anabel solo lo miró con curiosidad-. Pero, con la existencia de un testamento o sin este, ese tal Leonard está suplantando la identidad de Braiden –se quejó Looker.

-Oh, no voy a decirte que no es verdad, pero también investigué los motivos –continuó Nanu-. Leonard le debía dinero a la gente equivocada. Cuando su hermano falleció, tomó la no muy inteligente decisión de hacerse cargo de su vida, esperanzado en que las personas a las que le debe dinero no den con él. ¿Cuánto le va a durar la farsa? No lo sé, pero a menos que alguien levante una demanda por suplantación de identidad, el tal Leonard no está haciendo nada malo. La casa es suya por testamento, y si yo le debiera dinero a los Kalulani, también me cambiaría el nombre y fingiría ser alguien más –le explicó Nanu, sorprendiendo a Looker-. Dominis ya se llevó a un hermano, si se entera de que el otro está en Melemele, serán dos en la morgue –le explicó Nanu.

-¿Y pretendes que ingrese a Leonard en el programa de testigos protegidos, y le permita conservar y seguir suplantando a Braiden para salvarle el cuello? –preguntó Looker, y Nanu asintió- Claro… esto no va a gustarle a la señora Polly –se quejó Looker.

-Es mejor una viejecita enojada, que un hombre sepultado. Así que, hasta que se resuelva el caso de Dominis, no puedes delatar a Leonard –ordenó Nanu, poniéndose de pie, y levantando a la fuerza al hombre disfrazado de Hypno, por lo que Croagunk perdió su asiento-. Fue bueno verlos, Looker, Anabel –se despidió Nanu, y se retiró en ese momento, Looker solo suspiró, y Anabel lo miró con extrañeza.

-¿Qué acaba de pasar? ¿Escuché bien? ¿Nanu acaba de quitarte el caso de las familias reales de Ula-Ula? –se molestó Anabel, cruzándose de brazos- ¡Te partiste la espalda por este caso! Looker, esto no está bien –se preocupó Anabel.

-Anabel, la paga es el extra de este trabajo, mi verdadera recompensa es salvar vidas, y Nanu es el único que puede llevar la evidencia recabada ante un juez de Ula-Ula, y recibir una orden de cateo –le explicó Looker, pero Anabel no sentía que aquello fuera justo-. Si comienzo a permitir que mi orgullo me venza, y tomo todos los casos como personales, podría estar poniendo en peligro la vida de otras personas por egoísmo. En un trabajo como este, no existe el "yo", y siéndote sincero, debí haber involucrado a Nanu desde mucho antes, no competir con él. Cometí un error de novatos, el creer que yo era quien debía resolver esto, cuando siempre debió ser un trabajo en equipo –terminó él.

-Vaya… hasta los más grandes detectives tienen mucho que aprender al parecer –comentó Anabel, Looker sonrió y asintió-. ¿Eso significa que estás fuera del caso ahora? ¿Qué pasa con tu otro caso, el de Braiden? ¿Vas a contárselo a la señora Polly? –preguntó Anabel.

-No deberías de estarte involucrando en mis casos, aunque en este caso, gracias a que lo hiciste, tenemos el ADN de Victoria Kamámalu –comentó Looker, Anabel se cruzó de brazos y lo miró con molestia-. Sobre el caso de Braiden, no me queda más que seguir la sugerencia de Nanu. Hasta que se resuelva la situación legal de Dominis, ingresaremos a Leonard en el programa de testigos protegidos, igual que a Royce. Le permitiremos seguir suplantando a Braiden por su seguridad, y supongo que tendré que decirle a la señora Polly algo para explicarle por qué su novio ya no quiere nada con ella –lo pensó Looker.

-Solo dile que descubriste que Braiden tiene una novia en Ula-Ula. En mi opinión eso es mentir, pero si Leonard está en el programa de testigos protegidos, es la única forma de resolver este caso –comentó Anabel, y Looker, aunque molesto, tuvo que acceder-. Pero espera… esto resuelve todos tus casos actuales –enumeró Anabel-. La suplantación de identidad, el asesinato de Braiden, la desaparición de Acerola… -enumeró Anabel.

-Ninguno de esos casos está resuelto hasta que Dominis Hakulani tenga un juicio y sea castigado por sus crímenes –le explicó Looker, y Anabel asintió-. Lo que sí puedo decirte, es que mi participación se acabó al menos de momento. Está en Nanu el recibir los resultados de la prueba de ADN, el llevar estos resultados ante un juez de Ula-Ula, y realizar el cateo a la Mansión Kalulani. El encontrar a Acerola con vida, será el fin del caso, al menos en lo que es verdaderamente importante, la vida de Acerola. Lo demás son juicios y abogados, cosas que ya no me conciernen –le explicó Looker, y Anabel asintió-. Y bueno, queda la parte de la desaparición de Aholo Kalulani… -comentó Looker, y Anabel lo observó con curiosidad-. Aunque… no creo que exista forma de comprobar lo que realmente pasó… sería tan difícil como comprobar de dónde vienes tú… -terminó Looker, molestando a Anabel.

-Basta de eso, no quiero saberlo, estoy donde quiero estar, con la persona que quiero estar –le comentó Anabel, y Looker la miró con extrañeza-. Y bueno… -comenzó Anabel, nerviosamente haciendo rizos con su dedo contra su cabello-. Si tu participación en el caso ya terminó… ¿significa eso que… tengo… dos días de fin de semana… contigo…? –preguntó Anabel, Looker la miró con cierta preocupación, y mantuvo un silencio prolongado, uno que incomodó a Anabel, quien estaba muy nerviosa.

-Si es lo que quieres… -comentó Looker, y Anabel sonrió en ese momento-. Quiero decir, es tarde para regresar a Melemele. Aún si saliéramos ahora, no llegaríamos hasta mañana. Y bueno, nunca he estado en Ula-Ula hasta ahora, podríamos conocer un poco antes de regresar. El trabajo que tengo mañana son solo un conjunto de llamadas telefónicas, nada que me quite mucho tiempo –le explicó Looker.

-¡Eso significa que podemos pasar todo un fin de semana juntos! –exclamó Anabel emocionada, Looker solo la miró con incomodidad, Croagunk por su parte, comenzó a reírse guturalmente, apenando a Anabel- Quiero decir… bueno… yo… -intentó excusarse Anabel, pero nada se le ocurría.

-Si Anabel, pasaremos todo un fin de semana juntos, es lo que significa lo que acabo de decir –la ayudó un poco Looker, Anabel solo rio un poco nerviosamente, pero decidió no decir nada más, y solo esperó-. ¿Sushi? Nanu mencionó que por 4,000 Pokécreditos nos pueden servir el combo Z-Kaiseki a domicilio –le mencionó Looker.

-Eso… suena delicioso, cuenta conmigo –sonrió Anabel, Looker sonrió, y Croagunk comenzó a burlarse a expensas de Anabel, confundiendo a la chica-. ¿Y ahora qué te parece tan divertido? –preguntó ella, Croagunk comenzó a croar ignorándola.

Hotel Tapu Bulu. Habitación de Looker y Anabel.

-¡Ya entendí lo que te causaba tanta gracia! –se quejó Anabel una vez que descubrió el motivo de las burlas de Croagunk, aún fuera de su Ultra Bola, mientras Croagunk se regocijaba y rodaba en el suelo por la risa, mientras veía el par de camas de la habitación de hotel que Looker había contratado para pasar la noche- Creo que no pensé las cosas bien –se susurró a sí misma Anabel.

-¿Qué ocurre? –preguntó Looker, entrando en la habitación, lo que escandalizó a Anabel, y que rápidamente le ayudó a Looker a descubrir el motivo de las vergüenzas de Anabel- Ya vivimos en la misma casa, no veo lo que tiene esto de diferente –se quejó Looker.

-La falta de privacidad me parece evidente –se quejó Anabel, Looker solo la ignoró, y fue al teléfono-. Claro, ignoremos el hecho de que la única relación aquí, es la de tutoría legal. ¿Por qué no? No es para nada vergonzoso para mí –se quejó Anabel, Croagunk continuó burlándose-. Ya qué, deja libero a tu compañera de burlas, Sneasel –llamó Anabel, Sneasel se materializó, miró a los alrededores, y preguntó a Croagunk, quien le respondió en su idioma, por lo que Sneasel comenzó a burlarse también, y a hacer corazones con sus brazos junto a Croagunk-. Que malos amigos son –se quejó Anabel.

-Sí, un Z-Kaiseki… -comentaba Looker por teléfono, pero entonces dudó en cómo completar su orden-. ¿Quieres algún refresco Anabel? –preguntó Looker virándose, y cuando lo hizo, encontró a Anabel sobre una de las camas, y abrazando a su almohada como protección, mientras Croagunk y Sneasel se burlaban de ella- Basta ustedes dos. ¿Quieres algo de beber o no? –preguntó Looker.

-Umm… refresco de baya Oran… -comentó Anabel, Looker asintió, y terminó la orden- Creo que aquí la única preocupada soy yo… Looker no me ve como a una mujer después de todo… -se susurró a sí misma Anabel, mientras Looker colgaba el teléfono.

-La comida llegará en hora y media, es un conjunto de platillos, así que se tardarán un poco en cocinarlo todo. ¿Es tiempo suficiente para que te bañes? –preguntó Looker, Anabel parpadeó un par de veces, pero asintió, mientras Looker tomaba de su mochila sus pantalones, su camisa y unos zapatos- Bien, entonces recibe la comida, yo dejaré pagado en recepción e iré a bañarme y a cambiarme a la zona de albercas. Más tarde mandaré a una camarista con algo de ropa de la tienda del hotel para que tengas algo cómodo para dormir –le comentó Looker, y Anabel tan solo parpadeó un par de veces-. Sé que necesitas privacidad, Anabel, llámame cuando sea seguro regresar –sonrió Looker mientras salía de la habitación.

-Ah… sí… -respondió Anabel apenada, Looker salió de la habitación. Croagunk y Sneasel le dirigieron miradas coquetas a Anabel, ella tan solo hundió su rostro en su almohada, y se dejó caer en su cama antes de gritar con fuerza, lo que divirtió a Croagunk y a Sneasel, mientras Anabel, ya recuperada de su grito, comenzó a buscar un número de teléfono en su lista de contactos, y a llamar mientras una sonrisa genuina se le dibujaba en los labios-. ¡Kahili, Alola! –comenzó Anabel divertida, mientras del otro lado de la línea Kahili respondía con pereza- Oh, descuida, sé que tienes que levantarte temprano para ir mañana a actividades del Club de Investigación, solo quería desearte buenas noches antes de que Looker regrese a nuestra habitación de hotel, que descanses –se burló Anabel y colgó el teléfono. Acto seguido, esperó sonriente, y cuando su teléfono comenzó a sonar, Anabel divertida lo dejó sonando, y se fue a bañar, ignorando a su vez los múltiples mensajes de texto de Kahili exigiendo una explicación.