Salvación desde las sombras
Hola he vuelto con mas de esta historia. Espero que la estén disfrutando y sin más comencemos.
ADVERTENCIA: contenido violento en este capítulo no apta para todo público, se recomienda discreción. Quedan advertidos.
Memorias de la princesa
-la trifuerza de la sabiduría no está- dijo con terror al ver la mano pálida de la princesa del destino totalmente blanca. No sabia que le daba mas pánico y miedo, si el hecho de que la trifuerza desapareciera o el hecho de que su amiga estuviera casi muerta con su vestido ensangrentado y desgarrado.
-Midna- escucho el leve susurro de Zelda quien empezaba a abrir sus ojos azules en aquel rostro magullado. Estaba un poco inflamado, amoratado y no le permitía abrir bien los ojos.
-demonios Zelda, no los puedo dejar un par de días solos sin que tu y Link lleven al reino al borde del apocalipsis- dijo con una sonrisa triste la regente del crepúsculo mientras limpiaba un poco de sangre seca que salía de uno de los labios de la castaña.
-¿Cómo llegaste?- pregunto en un susurro casi inaudible que si no hubiera sido por el hecho de que la hyliana estaba entre los brazos de la twili, le hubiera sido imposible a la pelinaranja escuchar lo que salía de los labios de la de mirada zafiro.
-debemos agradecerle a Zant por eso. De aquel mequetrefe debía salir algo bueno- animo la de mirada escarlata.
Con cansancio la princesa de Hyrule rió solo para después toser un poco. Con dificultada bajo su mirada azulada viendo por completo a Midna quien no había cambiado mucho desde la última vez que se vieron y fue entonces en aquel momento en que se percató de cierto detalle.
-así que ahí fue a donde termino a parar- dijo con dificultad mientras agarraba débilmente la mano de la hechicera. Midna vio sus manos unidas y vio que la mano pálida de zelda sostenía la mano en la que tenía la trifuerza del poder.
-si- rió estrechando sus manos juntas-un suvenir indeseado que se vino conmigo-
Zelda volvió a reír solo para después volver a toser un poco empezando a temblar. Cuando Midna se percato del pecho de la rubia vio como este estaba descubierto siendo solo tapado por la sangre seca haciendo que a la regente mirara también su falda. Esta mostraba demasiado sus piernas pálidas que ademas estaban marcadas por 4 rasguños cerca a la intimidad de la regente. Sin poder evitarlo pensó lo peor.
-Zelda, tu…- sin embargo, antes de que pudiera decir algo la mano palida de la regente de la luz toco con suavidad su frente empezando a iluminar sus dedos. Rápidamente Midna entro en trance haciendo que su vista se nublara llevando a su mente a otro lugar lejano de aquella torre.
-link, yo… nos vemos-aquel día, estaba en aquel día en que quebró el espejo del crepúsculo un año atrás. Estaba en lo que parecía eran los recuerdos de Zelda viendo todo desde tercera persona, viéndose a si misma desaparecer por el portal, viéndola a ella mirar con tristeza como su amiga se iba, viéndolo a el correr desesperado hacia el portal.
-no, por favor este día no- suplico Midna sin querer ver lo que paso.
-Midna nooo!- el grito desesperado de Link calo hasta los huesos de la de mirada escarlata haciéndola estremecer. Una vez mas lo volvía a ver, volvía a ver como el sufría por su culpa. Link corrió lo más rápido que pudo saltando de dos en dos los escalones luminosos y cuando por fin estaba en el último escalón, el espejo se quebró en mil pedazos desapareciendo en polvos finos que llenaron el circo del espejo haciendo desaparecer las escaleras de luz jalando al héroe de verdes ropajes al suelo. El hyliano cayo inevitablemente boca abajo con sus rodillas y codos en la arena quedando al frente de la roca.
-¡MIERDA!- maldijo al aire con un grito desgarrador apretando los dientes y los puños con fuerza haciendo que sus nudillos se tornaran blancos- ¿Por qué lo hiciste Midna? ¿Por qué? – grito levantándose empezando a golpear la roca encadenada con sus puños fuertemente apretados. Ver aquello sin duda era doloroso para Midna en especial cuando vio como los guantes del héroe se empezaron a abrir mostrando sus nudillos ensangrentados al igual que su espalda y pecho que por la fuerza ejercida en los golpes que abrieron mas las heridas del héroe.
- Link- grito Zelda corriendo a su lado tomándolo por los hombros mientras intentaba pararlo- ya para- rogó la de cabello castaño quien luchaba por no soltar al héroe que intentaba apartarla de el con erráticas sacudidas y fuertes empujones.
-déjame en paz- exclamo la bestia de ojos azules queriendo seguir desquitando con la enorme roca.
-para link por favor- se dijo Midna mientras miraba con dolor al héroe sin ser escuchada por ninguno de los dos hylianos.
-te estas haciendo mas daño- dijo solo para perder el agarre de los hombros del rubio así que con fuerza rodeo sus brazos por el pecho del muchacho furibundo quien al no poder sacar su ira se sacudía para librarse del agarre de la princesa -se fue Link- dijo con fuerza haciendo que el muchacho empezara a negar dejando de lado su enojo solo para darle paso al dolor y tristeza. Una y otra vez Link negaba mientras sus lagrimas caían -se fue, link, nos dejo por el bien de ambos mundos- dijo Zelda haciendo que Link cayera una vez mas arrodillado y empezando a sollozar siendo acompañado por zelda. Al ver que el heroe de ojos zarcos paro su ataque de ira, con remordimiento y lágrimas silenciosas, empezó a emanar energía haciendo que las heridas del muchacho se cerraran lentamente.
Aquella noche Link y la Princesa durmieron en el patíbulo del desierto, siendo Link el que cayo dormido primero con su cabeza en las piernas de la muchacha. La reencarnación de Hylia, por su parte, uso su magia para curarlo sin darse cuenta en que momento el héroe fue transportado al mundo de los sueños siendo seguido por ella quien se durmió por el desgasto de energía que había implicado la curación de las heridas del héroe elegido por las diosas.
-lo siento Link, en verdad lo siento-susurro al ver a su amado en tal estado.
La regente del crepúsculo vio con dolor en el recuerdo de zelda como su amado lobo sufrió aquel día siendo peor de lo que lo había imaginado. La imagen se distorsiono haciendo que la oscuridad rodeara a la de mirada escarlata solo para después aparecer en lo que parecía ser el despacho de la princesa Zelda. Al parecer el castillo ya estaba en su fase final de reconstrucción, debían haber pasado unos meses desde la pelea con Ganondorf.
El despacho tenía las paredes blancas como la nieve, al parecer estaba recién pintadas ya que un olor penetrante entraba por la nariz de la twili haciéndola estornudar un par de veces. Un par de libreros estaban tapados con sabanas cubriéndolos de ser manchados y en el centro de la habitación un enorme escritorio de madera con dos sillas y otra aún más grande donde Zelda estaba sentada vistiendo un vestido azul marino con toques negros y su corona puesta en su frente. La hyliana estaba concentrada firmando papeles de una enorme montaña de pedidos a un lado de su escritorio que sin duda le habría dejado un fuerte dolor de cabeza tras tanto papeleo.
-su majestad, la señora Impaz esta acá- anuncio un soldado abriendo levemente la puerta del cuarto.
-impaz? ¿Qué hace ella aquí?-
-gracias hazla pasar- dijo Zelda dejando de lado la montaña de papeles. Seguido la puerta se abrió dejando pasar a la pequeña anciana haciendo que la regente se parara de su puesto caminara hasta ella y le abrazara con cariño. Midna mentiría si dijera que no estaba sorprendida ante la aparición de la mujer muerta en especial con aquel gesto entre la princesa y la anciana.
-¿que diablos?-exclamo la regente del crepusculo ante la escena
-hola mi niña- saludo la anciana después de romper el abrazo.
-Impaz, cuanto tiempo- dijo Zelda con una sonrisa.
-has crecido bastante. Eres ahora toda una bella mujer- dijo la anciana tomando las manos de Zelda haciendo que esta se ruborizara.
-gracias- seguido soltó sus manos de las de la peli plata para después señalarle el asiento -por favor siéntate- dijo mientras se sentaba en su silla -espero que no hubiera sido una molestia haberte llamado-
-para nada- dijo la anciana agitando su mano restándole importancia -nunca será una molestia visitar a la pequeña de mi amigo Daphness, tengo que salir de vez en cuando de ese abandonado pueblo además de ver si la pequeña princesita a la que eduque sigue el buen camino-
-rayos eso no me lo esperaba-
-siempre-dijo Zelda con una sonrisa al recordar cuando Impaz la gran guerrera Sheikah le enseñaba cada que iba de visita al castillo.
-aunque supongo que esto no es solo una mera visita social-
-no-dijo Zelda para después acomodarse en su asiento-como ya viste el castillo esta casi terminado y ya que cumpliste con tu misión de ayudar al héroe me gustaría ofrecerte un lugar acá en el castillo como mi mano derecha-
-oh mi niña- exclamo con una sonrisa triste- me encantaría venir y servir a tu lado, pero sabes que no puedo abandonar mi puesto como guardiana del templo- dijo haciendo que Zelda agachara la mirada.
-tu ya no eres la sabia de aquel templo, ya tu generación paso, ya no tienes que seguir protegiéndolo- dijo con tristeza Zelda.
-¿templo? ¿Guardiana? ¿Qué? - exclamo confundida Midna.
-lo se pero no hay nadie mejor que un Sheikah para cuidar y mantener contenido el poder del templo de las sombras- dijo la anciana quien sonrió de manera burlona -además no dejare que un ente sin rostro me rebase- dijo haciendo reír a la princesa.
-eso nunca pasara, pero…-dijo vacilando- ya el mundo está a salvo, ya todo paso y faltaran miles de años para que la historia se repita. Ya no tienes que cuidar del templo. Ya puedes ser libre-
-ojalá fuera cierto, pero algo esta inconcluso- dijo sorprendiendo a Zelda- desde que paso la invasión la energía del templo a cambiado, pareciera que reacciono con la energía del crepúsculo, es como si fueran la misma. Es como si el crepúsculo se hubiera quedado en el templo como si hubiera una conexión-
-¿quieres decir que puede que haya otra conexión entre el crepúsculo y la luz en el templo de las sombras?-exclamo Zelda.
-no lo sé, estoy investigando aquel misterio que empezó a rondar al templo de las sombras. Aunque me temo que la energía que esta mezclada tenga proveniencia maligna- el silencio se instalo entre maestra y pupila las cuales solo sacaban conclusiones e hipótesis sobre el caso -pero dejemos de lado el tema. Dime ¿Cómo está el héroe elegido? ¿cómo esta Link?- pregunto la anciana haciendo que Zelda agachara la mirada.
-no lo se- dijo con cansancio- después de su viaje el volvió a su pueblo natal con su familia adoptiva, pero…-
-¿pero..?- incito Impaz a la princesa para que siguiera hablando.
-estaba mal, estaba triste. Le ofrecí que se diera a conocer su historia, le ofrecí un puesto como comandante del ejército, un título de noble por haber salvado al mundo, pero se negó. Lo único que logre fue meter un cofre con rupias a su casa sin pedirle permiso, casi que obligado- contó la de cabello castaño.
-bueno el chico siempre a sido humilde-
-demasiado para su propio bien- recordó con una sonrisa a su amado lobo y lo bueno, humilde y un poco ingenuo que era.
-me gustaría pensar que fue por eso- dijo con la mirada apagada.
-¿Por qué lo dices?-
-esta encerrado en su casa, Impaz. Totalmente deprimido, casi no sale o eso escuche-
-bueno, era de suponerse- dijo la peli plata haciendo que Zelda la mirara con confusión-que esperabas. El muchacho viajo por el mismísimo infierno y las diosas saben que vio o experimento. Además, es una fase que todos los héroes experimentan, una fase de duelo del cual tienen que salir por sus propios medios- dijo haciendo una pausa – Impa la fundadora de la aldea y primera sabia de las sombras contaba que cuando el héroe del tiempo volvió a ser un niño después de su periplo este se perdió en los bosques durante tres años solo para volver con un semblante renovado y diferente con el que había partido por la pérdida de su compañera-
Aquello tomo desprevenida a Midna. No sabia mucho sobre el héroe del tiempo solo sabiendo una versión incompleta y demasiado resumida que al parecer omitía aquel pequeño detalle. Al igual que su amada bestia de ojos azules, el héroe del tiempo había perdido a aquella persona que lo acompaño durante sus cruentas batallas.
La imagen volvió a tornarse negra haciendo que la regente del crepúsculo se llenara de preguntas ante aquella conversación a la que no le hallaba el motivo por el cual esta estaba conectada con la desaparición de Link y el estado de Zelda. El entorno a su alrededor se aclaro mostrando una vez más el patíbulo del desierto en el circo del espejo haciendo que la regente del mundo de las sombras se cuestionara del por qué estar de vuelta en aquel lugar.
- sabía que te encontraría en este lugar- escucho la voz de su amiga entrando al circo con su usual vestimenta morada y blanca con su corona en su frente.
-¿Qué haces acá Zelda?- escucho una voz monótona a sus espaldas y al voltearse se encontró con nada mas ni nada menos que con el héroe elegido por las diosas.
-Link -
Este estaba sentado en el marco del espejo dándole la espalda a Zelda mientras la veía con el rostro volteado mirándola por el rabillo del ojo. Rápidamente Midna camino a su lado viendo un rostro frio y apagado logrando que su corazón se estrujara.
-así que esta fue la última vez que Link salió de su hogar-se dijo a si misma totalmente intrigada por aquel momento donde fue por ultima vez que su familia lo vio con vida.
-envié un mensajero a buscarte a tu casa. Cuando este volvió a los tres días me dijo que tu no estabas así que vine al único lugar al que sabia donde estarías- dijo acercándose.
-¿como llegaste tan rápido?- dijo con aquella voz monótona.
-Midna no es la única con la habilidad de teletransportarse- dijo orgullosa la regente de la luz.
-y yo gastando energía en transportarla. Me las pagaras Zelda- dijo la hechicera afilando su mirada contra la de cabellera castaña.
Ante aquella respuesta Link chasqueo la lengua con fastidio para voltear el rostro y quedarse mirando a la roca sin darle la cara a la princesa del destino. Extrañadas ambas princesas se acercaron viendo a Link quien no borraba ese semblante serio de su rostro. Zelda camino y se sentó al lado de Link en el marco haciendo que este se levantara al instante y caminara con paso firme hacia la roca dejando extrañada a ambas mujeres siendo Midna la que veía con tristeza aquello.
-¿Qué pasa?-pregunto confundida Zelda mientras se paraba al igual que Link. Al ver que la castaña se acercaba, el heroe se giro y la miro con el ceño fruncido.
-bendecido por las diosas- susurro con rencor- una maldición eso es lo que es esto- dijo mostrando la trifuerza del valor- un peso en los hombros donde cargas con todo el mundo solo para que al final el vacío existencial que queda al final te destruya lentamente cual verdugo torturando al condenado. Solo para que después nada sea igual y que todo se empiece a poner de cabeza, poniéndose en tu contra al igual que tus amigos mas cercanos-
-¿a que te refieres?- dijo Zelda con la mirada afilada ante las insinuaciones del muchacho de ojos azules.
-tu lo sabias- acuso Link con su mirada azul ennegrecida por la tormenta de sentimientos que su corazón albergaba.
-¿Qué?-
-no te hagas la inocente Zelda- dijo Link acercándose a la princesa que, al igual que el héroe, frunció el ceño ante la actitud del rubio.
-¿de qué rayos hablas?- pregunto Zelda a la defensiva ante las acusaciones del héroe.
-por un breve instante, mi corazón y el tuyo fueron uno –siseo Link con un tono molesto – esa frase la recuerdo una y otra vez, y aquellas frases que intercambiaron antes de su partida tenían otros significados. Y no lo niegues porque no soy tan estúpido como para no darme cuenta de aquello- dijo haciendo que Zelda agachara la cabeza al verse descubierta. -¿lo niegas?-
Por unos instantes el silencio reino mientras el heroe elegido perforaba con la mirada a la regente de la luz quien solo mantenía su vista fijamente en el suelo.
-¡¿lo niegas?!- volvió a preguntar más fuerte Link.
-no- dijo Zelda levantando la mirada.
La mirada de la bestia sagrada se afilo taladrando a la regente que sin poder sostenerle la mirada la aparto viendo a un punto fijo en el circo mientras escuchaba los dientes del héroe rechinar por la fuerza aplicada.
-No quiero volver a verte nunca más- dijo Link solo para después darse la vuelta y dirigirse a la salida a paso firme mientras apretaba los puños con fuerza.
-mi corazón fue uno con el de Midna, y es por eso que no la detuve. Porque entendía sus razones- dijo Zelda haciendo que el rubio frenara en su andar para mirar por encima del hombro a la portadora de la trifuerza de la sabiduría – tu habrás podido pasar año y medio con ella pero te guste o no yo la conocí mucho mejor que tu-
-cierra la boca y no hables de lo que no sabes- encaro el héroe volteándose con los ojos destellantes -yo la protegí, la cuide y arriesgue mi vida por ella. Pasamos momentos inolvidables cuidándonos mutuamente la espalda, confiando el uno al otro-
-pero eso no significa que la conocieras como yo lo hice, o entonces dime como era ella-
-era fiel y gentil- rebatió con seguridad- dispuesta a dar todo por los que quiere, dispuesta a poner su vida por el bien de los demás. Lo único era que se enmascaraba y ocultaba su dolor, como la tristeza que le causaba la muerte de sus padres en manos de una de las personas de mayor confianza-
La mirada de Zelda se fijo en Link luchando los dos pares de orbes por la supremacía sobre el otro buscando que el otro flaqueara, sin embargo, aquel día el héroe pondría los pies sobre la tierra por primera vez desde hace mucho tiempo.
-no lo digas Zelda- exclamo Midna viendo lo que se venía.
-la muerte de sus padres a manos de su hermano- dijo la hyliana haciendo que los ojos del hereo se abrieran cual platos.
-¿Qué?-
-¿no que la conocías?- dijo Zelda con sarcasmo- Zant era el hermano mayor de Midna y para su dolor ella presencio como este mataba a su padre y a su madre a sangre fría, sin señal de duda, sin ningún remordimiento-
Aquella información hizo que el héroe agachara su cabeza y se perdiera en sus pensamientos preguntando a si mismo si de verdad había conocido a la regente del crepúsculo, cada vez que intentaba de convencerse de aquello se daba cuenta que estaba alejado de la realidad.
-tu corazón se enveneno de odio por su partida sin darse cuenta del porque de sus acciones- continuo Zelda avanzando hacia al rubio quien apenas y podía salir de su estado de shock- durante su viaje vio como el mundo del crepúsculo y su energía eran un peligro para Hyrule y sus habitantes así que decidió romper el espejo. Una de las mayores virtudes de Midna así como lo dijiste era ese altruismo extremo que la llevaba a sacrificarse por los demás siendo su ultimo acto la mayor muestra de afecto a su compañero y mejor amigo. Tu-
-¿ella lo hizo por mí?- dijo estático Link con sorpresa mientras alzaba su vista con mirada doliente hacia la regente de la luz.
-Durante su viaje vio como tu vida se vio miles de veces en juego por culpa del crepúsculo, no solo la tuya sino también los de tus seres queridos como lo era Ilia y los niños atacados, como lo es Rusl y los miles de peligros que enfrento junto a la resistencia, viendo como tu sufrías por ellos y como ultima muestra de afecto destruyo el espejo para regalarte una vida tranquila como la que antes tenias – y así Zelda paso por el lado de Link llegando a la salida solo para después voltearse y ver como el héroe se mantenía en su estado de shock en medio del lugar -por cierto. Impaz murió- dijo haciendo que la mirada del héroe se centrara una vez mas en ella -por eso vine. Se le encontró muerta en su casa con un libro sobre el templo de las sombras. El templo que fue usado por los antepasados de Midna, junto con esto- y así saco un papel doblado que lanzo con habilidad haciendo que llegara a donde Link- quizá te interese-
Tanto la regente del crepúsculo como el héroe vieron con intriga aquella hoja que el héroe desenrolló mostrando lo que parecía unos apuntes hechas por una letra legible y pequeña.
"El crepúsculo vino y se fue, la magia volvió y reacciono con su santuario, su templo el cual se me había dado a custodiar, a mi y a todos los sheikahs que quedaban de las manos de los malvados que estaban dispuestos a retomar el camino de los condenados al amanecer eterno. Quizás la entrada al crepúsculo se cerró, pero eso no significa que haya desaparecido del todo, porque su templo despertó y quizás la unión entre la luz y las sombras se formó. Pero para mí desgracia mi hora llego y no podre develar el misterio sombrío que ronda al templo de la oscuridad y es por eso que te lo dejo a ti, héroe poseedor de la trifuerza del valor para que descubras lo que el tiempo me negó.
Impaz."
Con asombro Midna y Link abrieron los ojos al leer aquella carta de parte de una de las ultimas sheikahs. Aquel trozo de papel le daba esperanza a lo que sus corazones habían estado suplicando, una manera de volver a verse. De un momento a otro una luz cegadora ilumino todo el circo del espejo haciendo que tanto héroe como reina alzaran la mirada encontrándose con el lugar vacío sin ninguna pista de la presencia de Zelda.
Así la oscuridad volvió a envolver a la regente del crepúsculo haciendo que una vez mas la imagen cambiara mostrando a Zelda en su despacho sentada en su sillón con una copa de vino mirando por el ventanal al cielo estrellado de aquella noche. En su escritorio reposaba un libro viejo de tapa negra con letras doradas que decían "Historia de Villa Kakariko". De repente la puerta es tocada tres veces sacando a la princesa del destino de sus pensamientos quien dejo la copa a un lado y se acomodó en su escritorio, dejando pasar al que estaba detrás de la puerta.
-disculpe princesa- dijo un soldado saludando marcialmente a Zelda para después seguir hablando -un hombre se coló en el castillo y desea verla. No hemos podido sacarlo y se niega a salir sin antes haber hablado con usted-
-¿en donde esta?- pregunto Zelda haciéndose una idea de quien era.
-esta en el cementerio de la familia, en frente de la tumba de la señora Impaz-
-Link- susurro Zelda mientras se paraba y tomaba el libro negro entre sus manos- retire a sus hombres soldado, el muchacho no es ningún peligro. - y así empezó a dirigirse hacia el cementerio. Al llegar vio como una hilera de arqueros apuntaban a la espalda de un hombre con gorro y ropajes verdes mientras que otros atendían a un soldado con la nariz rota.
-ya pueden irse-
-pero su majestad- intento replicar un soldado quien solo recibió una mirada fría por parte de Zelda dando a entender que era una orden directa. Así todos los soldados empezaron a salir del lugar dejando a los dos elegidos solos con la regente del crepúsculo que miraba con detenimiento la escena. La princesa camino llegando al lado de Link que no dejaba de mirar fijamente la lapida de su maestra dejando como único ruido el del fuego quemando en las antorchas.
-¿sufrió?- rompió el silencio el heroe sin apartar su mirada de la roca pulida.
-no, dicen que murió de un paro cardíaco mientras dormía- respondió Zelda haciendo que el silencio reinara una vez mas entre los dos bendecidos por las diosas.
-siempre la admire- dijo Link agachándose y poniendo una rosa blanca en la lapida -una mujer que se entrego a la soledad con tal de cumplir con su misión, dejando todo y a todos solo para serle fiel y leal al reino que amaba-
-lo hizo con amor Link- dijo la hyliana posando su mano en el hombro del muchacho quien poso la de él sobre la de la mujer agradeciendo aquello.
-Lamento lo que dije en el circo- dijo el rubio con la cabeza agachada.
-no tienes por qué pedirme perdón-
-si lo tengo- dijo con un susurro- tenias razón, no la conocí bien, no puse atención el como le afectaba ver como la magia del espejo y de la sombra fundida corrompía lo que tocaba. Nunca me fije en como le dolía destruir a las bestias de las sombras las cuales solo eran su pueblo siendo manipulado, pero la cosa es….- pauso para tomar un respiro y continuar-que creí que confiaba en mí y que veía en mi a alguien en quien desahogar sus penas y remordimientos-
-lo fuiste- corto gentilmente Zelda- ella te apreciaba y no quería abrumarte con sus problemas sabiendo que tu ya tenias los tuyos-
-siento que le falle-
-no lo hiciste- dijo dándole un apretón confortante en el hombro haciendo que ambos quedaran en total silencio mirando el nombre de la sheikah grabado en la roca. Pasados unos minutos Zelda alzo el libro y lo puso en las manos de Link quien vio con curiosidad el libro. -este es el libro que tenia Impaz cuando la encontraron en su casa. Contiene información sobre la tribu exiliada y su templo donde ocultaron la sombra fundida hasta que se la arrebataron-
-gracias. ¿Te importa si lo ojeo un poco? -
-puedes verlo tranquilo- dijo con confianza Zelda- te mande a preparar una habitación para esta noche, aunque aún están terminando unos detalles del castillo así que el ruido te podrá desconcertar un poco así que puedes usar la biblioteca para leer-
-gracias Zelda-
Una vez mas la oscuridad rodeo a la twili la cual chasqueo la lengua fastidiada de aquella sensación de estar viajando de lugar en lugar. Para cuando las sombras se disiparon Midna estaba una vez mas en el despacho de Zelda y al igual que la anterior vez era de noche. La castaña miraba un mapa en su escritorio solo para después golpearlo con fuerza mostrando su frustración.
-demonios, ¿en donde estas Link?- Midna con curiosidad se acerco al filo de la madera viendo una carta de Rusl en la que informaba la desaparición de Link.
-Asi que si le había llegado la carta- dijo viendo como Zelda se tomaba sus mechones castaños con fuerza mostrando su impotencia. Vio como la princesa del destino se asomaba a la ventana mirando la luna creciente que estaba a punto de ser cubierta por una manta de nubes negra de aquella noche la cual ya pasaba del centro del cielo dictando la hora. La princesa se dirigió al escritorio y tomando el mapa lo enrollo para después meterlo en uno de los cajones de madera junto con la carta de Rusl solo para después salir ensimismada del despacho dirigiéndose al salón del trono y así poder ir a la última torre a sus aposentos. Caminaba con la mirada en el piso tomándose el mentón de manera pensativa sin percatarse de la carencia de soldados de aquella noche, algo que si vio la de mirada escarlata haciendo que un frio recorriera su espalda al sentir aquella sensación de vacío al igual que sintió en la torre antes de llegar. Cuando las féminas llegaron al salón del trono un muro de fuego negro creció haciendo que tanto Zelda como Midna se exaltaran ante aquello.
-buenas noches su majestad- se escucho una voz gruesa provenir de una viga del techo haciendo que ambas mujeres miraran hacia arriba encontrándose con dos ojos rojos.
-esa voz, esos ojos. Desgraciado- dijo Midna con odio al ver a la figura
-sé qué la hora de citas ya paso, pero no sería bien recibido en el día- se escucho la voz gruesa desde las sombras.
-¿Quién eres?- dijo Zelda con calma mirando al techo.
-disculpe mi falta de educación- seguido de la viga saltó una figura quedando en el centro del lugar dejando impresionada a ambas al ver a aquel sujeto. Era la primera vez que la regente de las sombras veía por completo a la sombra del héroe y no solo su silueta. Aquel espectro sin duda era una copia de su amado lobo, tenia el cabello largo y blanco, su piel era pálida como la de un muerto con una leve decoloración negra siendo resaltado mas por los ropajes totalmente negros, pero sin duda lo que mas le aterraba eran los ojos, unos ojos totalmente rojos siendo rodeados por un negro profundo -mi nombre es Dark Link, para servirle- dijo este con mofa mostrando una sonrisa sardónica mientras hacia una exagerada reverencia.
-¿se podría saber como entro y para que esta aquí?- dijo Zelda sin romper aquel semblante indescifrable.
-si su pregunta es, como pase a los guardias, solo tiene que preguntárselo a ellos- dijo señalando al techo haciendo que ambas princesas miraran con horror a 10 soldados colgados de los pies y con lo que parecía ser una tela grisácea con tono amarillo colgando de sus cabezas. La regente de Hyrule abrió desmesuradamente los ojos al ver que aquella tela grisácea no era una tela sino la piel de los soldados colgando de sus cuerpos.
-los desolló-exclamo con repulsión Midna.
-monstruo- dijo Zelda con rencor.
-gracias por el cumplido-dijo de manera cínica con aquella espeluznante sonrisa- Y el para que estoy aquí, eso es sencillo, vengo a sacarla de mi camino mi lady- dijo Dark Link sacando un escudo hyliando totalmente negro al igual que sacaba de la vaina de su espalda una espada igual a la espada maestra solo que de empuñadura negra y hoja gris. Y así en un parpadeo cargo contra la princesa del destino quien en un destello de luz materializo su florete bloqueando el tajo vertical de la espada negra haciendo que los huesos de Zelda vibraran ante aquel ataque que la hizo retroceder un poco. Con su otra mano cargo un rayo de luz que la sombra esquivo saltando hacia atrás mientras reía estridentemente mostrando la locura y maldad que corroía su alma y su ser.
Con fuerza el espectro volvió a cargar contra la princesa la cual lo esquivo por milímetros, las hojas de los sables se encontraban con fuerza llenando el ambiente con su estruendo acompañando al crepitar del fuego negro que encerraba a ambos contendientes. Dos bandos enemigos, dos seres distintos, dos formas de combate opuestas, la forma grácil y elegante de zelda cual danza mortal moviéndose con agilidad y precisión por el lugar de pelea contra lo forma salvaje y descontrolada de Dark Link quien parecía una bestia llevada por sus instintos ciego ante cualquier peligro e ignorante a los llamados de supervivencia, sin embargo era clara para Midna quien llevaba la ventaja viendo impotente como su amiga retrocedía a cada estocada y tajo que el espectro lanzaba.
Zelda en un intento de hacer retroceder a Dark Link dio una fuerte estocada al ver un hueco en la defensa del espectro pero a pesar de su agilidad y precisión, la princesa del destino vio con terror como este saltaba y quedaba parado sobre la hoja de su delgado sable solo para después sentir el ardor en su rostro tras una fuerte patada que el espectro le propino. Al tocarse los labios la castaña aprecio como estos se tintaban de rojo solo para después sentir el sabor ferroso en su boca.
-vamos Zelda, pelea- rogó Midna al ver como la balanza se ponía a favor de Dark Link que miraba extasiado aquel liquido carmesí saliendo de los finos labios de la regente de la luz.
Con determinación la regente saco sus guantes de sus manos agarrando con firmeza el sable haciendo que la trifuerza de la sabiduría brillara y palpitara en el dorso de su blanca mano. Con fuerza Zelda empezó a atacar al espectro que veía asombrado como la velocidad de la princesa y su fuerza aumentaron haciendo que empezara a combinar conjuros y tajos a la vez. Y en un momento de descuido, la protegida de Nayru poso su mano con agilidad en el pecho del espectro estallando un conjuro a quemarropa contra el espectro el cual voló por los aires para dar una vuelta y caer de pie con una mano tomándose el pecho y viendo la marca que le había quedado en el mismo. Este al tocar gruño de dolor solo para después estallar en carcajadas histéricas mientras sus ojos se abrían desorbitadamente.
-princesita mala, tendré que castigarte- dijo mostrando como su espada era envuelta de una energía negra.
-actúa al igual que la espada maestra cuando absorbió el Taiyo- exclamo la hechicera al ver la hoja negra de la sombra de su amado lobo. Con agilidad el peli plateado corrió zigzagueando para recibir a la hyliana con un golpe de la empuñadura de la espada negra en su pecho haciendo que esta retrocediera y sin dejarla retomar el aire haciéndole difícil a Zelda bloquear los ataques que iban y venían de parte de la sombra. Con agilidad el espectro hizo dos cortes en la ropa de la princesa sacando un fino hilo de sangre haciendo que una de las tirantas del vestido cayera dejando expuesto el hombro y otra en la falda dejando ver como la pierna de la castaña empezaba a gotear de color rojo haciendo que el espectro dibujara una sonrisa lasciva mostrando una mirada cargada de lujuria.
-que delicia- susurro mientras lamia la sangre de su espada. Sin duda aquel espectro era sacado de lo mas profundo del tártaro, del fuego más incandescente del infierno.
Zelda volvió a atacar al espectro, pero para su desgracia la energía se le estaba acabando y aquella energía que desprendía la espada negra hacia que cada vez se sintiera más cansada. Con astucia empezó a dejar huecos en su defensa esperando a que la sombra los aprovechara y así como lo había planeado Dark Link bajo su espada con fuerza a la que la regente de la luz esquivo saltando y levitando. Al dirigir su mirada a Dark Link vió como el espectro intentaba de sacar su espada del suelo que había quedado enterrada. Con rapidez Zelda encerró a este en un triangulo luminoso que estallo en brillos incandescentes cegando a Midna y a ella misma. para cuando los destellos se apagaron, la reencarnación de Hylia vio como este había desaparecido.
-se acabó- dijo Zelda con cansancio y una sonrisa sin darse cuenta del peligro que corría.
-¡ZELDA ARRIBA!- grito la de mirada escarlata al ver al espectro descender sobre la princesa quien fue lanzada directo al suelo por el talón del espectro -demonios como llego allá- exclamo al ver al espectro intacto. Con fuerza agarro del talón a la reencarnación de hylia para después lanzarla por los aires separándola de su florete.
-mala niña, es hora de que aprendas a respetar a tus superiores- exclamo Dark Link haciendo que su espada fuera bañada por las sombras una vez mas de manera furiosa y con fuerza lanzando una ráfaga contra Zelda quien estaba hincada en el suelo siendo cubierta por estas. Con altanería el espectro se acerco a la nube de polvo que había levantada para verificar su triunfo sin embargo una flecha salió disparada obligando a la sombra a usar su escudo negro como defensa. La flecha al hacer contacto con el escudo estalló en un roció de luz que bañó al espectro y lo inmovilizo poniéndolo de rodillas y haciéndolo gruñir de dolor -¿Cómo sobrevivió?- dijo con enojo y cuando la nube se dispersó vio como Zelda estaba siendo rodeada por una energía azul en forma de diamante – el amor de Nayru, el estúpido amor de Nayru- rio con locura al ver a la princesa.
-es hora de acabar con esto- dijo Zelda levitando y materializando su arco y tensando una flecha de luz que empezó a iluminarse haciendo estremecer todo el lugar ante la energía acumulada.
A pesar de que la batalla parecía finalizar con la victoria de Zelda, había algo que a Midna no le daba buena espina y era aquella sonrisa dibujada en el rostro de Dark Link. Cuando todo estaba a punto de desencadenarse, recordó la batalla que había tomado lugar en aquel mismo sitio un año atrás y con temor vio como el espectro hincado tomaba con fuerza su espada.
- es una trampa- y apenas finalizo la frase, la princesa desato todo su poder sobre el espectro quien en un rápido movimiento uso su espada en un tajo devolviendo el ataque a Zelda. Esta vio con horror como la luz la recibía y la lanzaba contra la estatua de las diosas haciendo que chocara en esta solo para después caer bocabajo sobre las escaleras que estaban a los pies del trono. Con dificultad la castaña intentaba de llegar a su arco el cual estaba cerca al trono. Con dificulta uso sus brazos para llegar a este hasta que un pie se pozo con fuerza en su cabeza haciendo que su rostro quedara contra la alfombra roja.
-es hora de tu castigo- siseo con una sonrisa macabra el espectro solo para después darle una patada en el estomago a Zelda haciendo que esta se doblara con dolor solo para sentir como el espectro tomaba su cabeza entre sus manos y la estrellaba salvajemente contra el suelo. Y así mientras reía tomo los cabellos castaños de Zelda empezando a arrastrar a la débil princesa escaleras arriba hasta los aposentos de esta mientras tarareaba una canción infantil.
Con lagrimas en el rostro Midna vio como la sombra arrastraba a la mujer moribunda por el suelo quien aun con sus pocas fuerzas intentaba resistirse haciendo que la copia del héroe elegido la estrellara violentamente contra la pared de las escaleras en caracol. Al estar frente a las puertas el peli plata abrió de una patada las puertas lanzando a la oji azul al centro la cual se arrastraba por el suelo intentando de salir de las garras de su captor. Unos segundos después llego la sombra con una cadena y haciendo estallar una araña de cristal que había en el centro de la alcoba haciendo que las esquirlas cayeran sobre la regente de la luz. Esposo los brazos de la princesa a su espalda para después colgar la cadena al soporte donde antes estaba la araña de cristal dejando a Zelda arrodillada.
-mi contra parte es un idiota al no haberse fijado en esta preciosidad- dijo Dark Link agarrando con fuerza a la princesa del cuello.
-no te tengo miedo- exclamo Zelda con valentía para después escupirle sangre al rostro haciendo que esta riera solo darle una bofetada con el dorso de su mano, seguida de otra mientras continuaba riendo. Cuando este termino camino y cerró con fuerza la puerta del cuarto para después dejar caer su espada y escudo en el suelo seguidos de sus guantes negros.
-es hora de domar a esta fierecilla- dijo posándose al frente de Zelda jalando de la cadena obligando a la castaña a quedar de pie y así con mirada lasciva empezó a recorrer la figura de la princesa haciendo que esta se estremeciera de miedo al ver las intenciones del espectro-esta noche serás mía princesita- susurro al oído de la reencarnación de hylia mientras pasaba su larga lengua por el cuello nívea de la princesa. Con fiereza desgarro la parte de adelante del vestido de Zelda mostrando el sostén blanco que llevaba y sacando una daga de su bota corto la prenda dejando los dos redondos senos de la princesa al aire. Con una mirada lujuriosa y salvajismo los tomo entre sus manos blancas enterrando sus uñas largas en la piel haciendo que un quejido de dolor saliera de la garganta de Zelda.
-no comas ansias princesa que antes de desflorarte tengo que arrebatarte algo primero- y sin miramientos clavo con fuerza la daga en el hombro derecho de Zelda para después morder su cuello haciendo que la castaña gritara con dolor. En aquel momento un circulo de sello negro apareció en el suelo haciendo brillar la trifuerza de la sabiduría que empezó a apagarse hasta desaparecer y después de eternos segundo, Dark Link se separo con sangre en sus labios mostrando el dorso de su mano donde se iluminaba la bendición de Nayru- ahora si empecemos-
Se posiciono detrás de la princesa tomando por detrás uno de los senos apretándolos con ferocidad mientras otra de sus manos viajaba por la cadera de la castaña. La respiración errática del espectro ante la excitación era camuflada por los chillidos de dolor de Zelda quien se retorcía entre los brazos de su captor.
Las lagrimas de Midna no paraban de salir al ver el sufrimiento causado en su preciada amiga mientras veía impotente como el espectro abusaba del cuerpo debilitado y magullado de la reencarnación de Hylia. Se sentía inútil en especial cuando este con sus uñas desgarro la falda blanca mostrando la entrepierna cubierta por la ropa interior que, al igual que el sosten, fue desgarrada por la daga negra. Con el mismo salvajismo con el que había tocado los pechos de la princesa, la mano de la sombra se poso con fuerza rasguñando a los alrededores de la feminidad de la mujer solo para después tocar con fuerza aquella parte de la oji azul quien lloraba en silencio intentando de no suplicar quitándole el gusto de aquello al espectro.
Con terror vio como este dejaba el cuerpo blanco de su amiga solo para darle un golpe entre los omoplatos haciendo que la castaña quedara inclinada hacia adelante dejando su cadera y torneadas piernas a la vista del espectro que con fuerza tomo ambas nalgas separándolas y dejando la feminidad expuesta de Zelda.
Cuando este estaba a punto de bajar su pantalón, la trifuerza de la sabiduria brillo con ferocidad en el dorso de la mano del espectro el cual grito de dolor y se separo de la princesa haciendo que este se estremeciera de dolor en el suelo y logrando que parte de la regente de las sombras se aliviara ante aquello.
-estúpida Nayru- exclamo la sombra al ver la trifuerza en su mano – te salvo la campana princesita- dijo acercándose a Zelda y dejando correr energía por esta parando el sangrado de las heridas de la castaña quien volvió a caer arrodillada frente a este -no cantes victoria, cuando esta cosa deje de servirme volveré por ti, pero hasta entonces quedaras confinada a este lugar congelada en el tiempo- Y así Dark Link salió del lugar sellando el cuarto con energía congelando en el tiempo a todo lo que estuviera adentro dejando la sensación de vacío.
Cuando salió del trance sintió sus mejillas húmedas al ver todo lo que su amiga había sufrida sintiéndose inútil al no haber estado allí con ella para protegerla y ayudarla.
-lo lamento Zelda, fue mi culpa yo debí estar aquí contigo y Link, si esto…- estaba llorando a mares hasta que la mano de la regente se poso en su rostro sacando a Midna de su culpa.
-no paso nada, al final no logro lo que quería- sin duda Zelda era una de las personas más fuertes que conocía en su vida, mas que ella misma quien no pudo defender su trono ni salvar a su hermano de la locura. Con cuidado abrazo a su amiga sintiendo su piel pálida y la sangre manchando su cuerpo, pero sin importarle aquello mantuvo en aquel estado a la princesa hasta que de su manos materializo dos botellas con agua abriéndola y dándosela de beber a Zelda.
-es agua de la fuente de Latoan- dijo Midna dándoselas para que bebiera lentamente el contenido. Y así mientras la princesa de la luz bebía el agua curativa, la reina del crepúsculo poso su mano azulada en el pecho de Zelda empezando a emanar de esta energía y haciendo brillar su parte de la trifuerza logrando que algunas heridas de Zelda se cerraran -me gustaría devolverte el favor de la misma manera que tu lo hiciste conmigo- dijo con mirada doliente para después apagar la energía de su mano -pero no puedo. Tengo que encontrar a Link y salvarlo-
-lo entiendo. No te preocupes por mí, yo estaré bien- dijo Zelda con un poco mas de energía. Sin embargo, unas voces se escucharon en la escalera gritando y dando órdenes, eran los soldados que habían sido alertados por el destello de luz al haberse roto el sello. Con rapidez la twili uso su magia para cerrar la puerta y trabarla por unos minutos.
-¡miren, el sello desapareció! Princesa Zelda ¿está bien? - se escucharon los incesantes golpes de los soldados en la puerta.
-Zelda- llamo Midna a la princesa que cerraba lentamente los ojos por el cansancio- ¿Dónde esta la espada de los sabios? La necesito- exclamo la hechicera de las sombras.
-esta en el sótano, en una bóveda cerrada por llave- dijo señalando un manojo de llaves en la mesita de noche las cuales fueron atraídas por la magia de Midna quien tomo las llaves entre sus manos. Con esfuerzo Zelda tomo dos llaves que le dio a la de mirada escarlata -una es de la bóveda otra es de mi despacho. Ahí encontraras el libro de Impaz-
-gracias Zelda. Te prometo que encontrare a Link- dijo para después atraer una cobija de la cama y cubrir a su amiga.
-derriben la puerta- se escucho por fuera de la habitación haciendo que la entrada se abriera dejando entrar a todos los soldados viendo a su reina en el suelo cubierta por una manta y con manchas de sangre alrededor -princesa- exclamo el de mayor rango tomando a la mujer y acostándola en la cama -traigan a los médicos y enfermeras ahora- exclamo a sus hombres para después mirar a su soberana -¿quién hizo esto?-pregunto a si mismo solo para ver como la ventana se movía por el viento al estar abierta.
Mientras todo un desorden se llevaba en las plantas superiores Midna se materializaba en partículas negras detrás de una columna después de haber saltado por la ventana de la última torre teletransportándose de techo en techo hasta llegar al primer piso. Todos los soldados corrían de lado a lado gritando cosas inentendibles sin darse cuenta de la sombra que se movía por las paredes llegando hasta las puertas del despacho de Zelda. Con cautela abrió las puertas encontrándose con la sala que siempre vio en los recuerdos de Zelda.
-ahí esta- exclamo la twili al ver el libro de tapa negra y letras doradas en la cubierta -Historia de Villa Kakariko- leyó en voz alta siendo exaltada por un grito de afuera.
-¿quien anda ahí?- se vio como entraba una mujer en armadura de cabello negro y con un arco con una flecha preparada.
-Ashei- susurro la doncella del crepusculo desde la sombra en la que se había ocultado al ver a la muchacha que les había ayudado en el pico nevado. Después de unos minutos la pelinegra salió de la habitación dejando a la hechicera sola.
Con decisión salio y empezó a buscar hasta encontrar unas escaleras apartadas en el ala norte que daban a un subnivel para después descender encontrándose con un túnel iluminado por antorchas. El lugar estaba despejado e impregnado de humedad. Midna corría por los pasillos siguiendo aquella energía que la jalaba y después de unos minutos de perderse por el sistema de túneles llego a la puerta de metal donde sentía que alguien la llamaba. Durante minutos estuvo frente a aquella puerta con miedo a abrirla pero al recordar a Link vio que estaba perdiendo minutos valiosos así que metió la llave y empujo la puerta haciéndola chirriar estruendosamente haciendo temer a la de mirada escarlata que alguien la encontrara.
Entro al cuarto y vio como este estaba iluminado por velas, era pequeño un poco mas grande que el sótano de Link y en frente había una pequeña caja de cristal. Al acercarse no pudo evitar soltar un suspiro de asombro ante lo que vio.
-los guardaron- dijo al ver como habían fragmentos de la sombra fundida en aquella caja de cristal sobre un cojin rojo -pero no esta el mas grande- se dijo al ver que solo estaba la parte del cuerno que quebró ganondorf. Rompió el cristal y tomo los pedazos absorbiendo el restante de energía que le quedaban haciéndolos desaparece sintiendo aquella energía que tuvo un año atrás y entonces fue que la vio, en un espacio dentro de la pared separada por un vidrio estaba colgada entre su vaina aquella espada luminosa. -la espada aciaga, la espada de los sabios- susurro para después quebrar el vidrio y con manos temblorosas tomar la espada que para su sorpresa no era tan pesada. Fue entonces que lo sintió, la trifuerza del poder empezó a brillar al igual que la espada llenando con un calor confortante a la regente del crepúsculo quien tomo la empuñadura y desenfundo la gran espada.
-prepárate Dark Link, porque lo que has hecho te lo voy a hacer pagar con sangre-
No me maten, échenle la culpa a G.R.R. Martin y su manía de torturar y asesinar al personaje principal lo cual se me ha pegado un poco.
