Salvación desde las Sombras

He vuelto con esta historia. Espero que la disfruten

Recuerdos del héroe caido

-¡ ¿Pero que diablos ?!- grito el héroe elegido por las diosas con potente voz seguido del sonido de un cristal rompiéndose, haciendo que los animales circundantes, tanto aéreos como terrestres, salieran despavoridos en un radio de 10 kilómetros.

- ¿Por qué tanto escandalo? - se escuchó la voz ronca de la regente del crepúsculo gruñendo como animal ante el ruido que su compañero de vivienda había hecho.

-Midna, ¿Dónde esta tu ropa? – dijo el héroe mientras se cubría el rostro con sus manos procurando no ver a la hechicera quien se desconcertó por un momento ante la actitud avergonzada de la bestia de ojos zarcos. Cuando la de ojos escarlata salió de su desconcierto y somnolencia se dio cuenta que el motivo por el que Link había gritado era por el hecho de que ella estaba completamente desnuda en la cama matrimonial que había tomado prestada.

Era la mañana del siguiente día después de que Link volviera entre los muertos gracias a la ayuda de la gran hada y la fuerza del espíritu de Ordona. Midna se había despedido de Link y se había ido a acostar, sin embargo, a media noche sintió demasiado calor por lo que desapareció las sombras de su cuerpo junto con su sarong el que se quitó y tiro al suelo. Ya era costumbre para ella dormir desnuda en su palacio devuelta en la dimensión del crepúsculo, por lo que no tuvo problema en desnudarse y quedar con su esbelto y bien formado cuerpo al aire. No obstante, había olvidado que no estaba ni en su palacio ni en su dimensión, sino que estaba en la casa del árbol en la que vivía su amado héroe quien buscaba ocultar su vergüenza por haber visto a su compañera de aventuras tal como las diosas la habían traído al mundo.

Aquel sonrojo que se asomaba y que lo delataba por sus orejas puntiagudas hizo que la regente del ocaso eterno dibujara una sonrisa felina en su rostro mostrando los dos colmillos alargados que esta poseía.

-¿Qué pasa Lobito?- dijo esta mientras se acercaba lentamente al héroe del crepúsculo moviéndose cual fiera alrededor de su presa -¿no te gusto lo que viste?- dijo susurrante estando detrás del héroe haciendo que este se tensara aún más de lo que ya estaba -¿o es que acaso mi belleza te dejo mudo?- Y así rodeo a Link con sus brazos tomando las manos de este y alejándolas del rostro de este viendo con satisfacción como este se oponía.

-yo… he… no…- tartamudeaba el de cabellos rubios al sentir como las manos suaves de Midna empezaban a alejar sus manos de su rostro. Fue entonces cuando pego un grito al sentir como la de ojos escarlata lo abrazaba y pegaba sus redondos pechos a su espalda haciendo que se pusiera lo suficientemente rojo como para que los tomates lo envidiaran. – ¡Tengo que ir a bañarme! – dijo con rapidez saliendo despavorido de su casa dejando a la regente del crepúsculo en medio de esta con una sonrisa de satisfacción.

-eres muy ingenuo a veces Lobito -dijo Midna agachándose y recogiendo el vaso roto que había dejado caer el héroe elegido por las diosas. Se quedo mirando al trozo de cristal mientras reía como niña traviesa ante la actuación de Link. Quizás este había salvado a 2 mundos enteros y podía llegar a enfrentarse a monstruos y demonios que lo doblaban en tamaño, sin embargo, este era muy inocente y torpe a la hora de actuar con las mujeres. Prueba de ello era como este se sonrojaba y volteaba siempre su rostro a otro lado cada vez que Telma le coquetea y le insinuaba cosas solo para así poder molestar al Ordoniano.

Después de unos 5 minutos de haberse reído de lo ocurrido, la reina del crepúsculo recogió los trozos de vidrio y los boto a la basura para que así ni Link ni ella se cortaran al andar por la casa, en especial ella que le gustaba caminar descalza. Con un chasquido de sus dedos, su cuerpo fue recubierto por la magia de las sombras cubriendo sus partes por las que se hacía llamar mujer solo para después recoger del piso su sarong y salir de la casa en busca del héroe elegido.

No fue difícil encontrarlo ya que este se hallaba en la fuente de ordona. Estaba sin camisa y pantalón quedando solo en ropa interior. Por unos minutos Midna se quedó contemplando a su amado sin poder ocultar una mirada adolorida al ver lo demacrado que había quedado el cuerpo del héroe del crepúsculo. Este no tenía las vendas puestas por lo que dejaba visible las heridas que aún no cerraban en su cuerpo junto con las innumerables cicatrices que adornaban su espalda, brazos, piernas y pecho. Y a pesar de que la hada y el espíritu habían logrado devolverle un poco la contextura al cuerpo del héroe, este había perdido demasiada masa a comparación de cómo lo recordaba cuando este peleo contra el jefe de Ordon en una batalla de sumos.

Escucho como el héroe se quejaba al intentar de lavar con sus manos una parte de su espalda, y ya que este aún seguía herido, no podía llegar a aquel lugar.

Con lentitud y cautela, la reina del crepúsculo se adentró en las aguas mojando su sarong y tomando con gentileza las manos del héroe para que este dejara de batallar.

-yo te ayudo- dijo con un tono suave dejando caer las manos del héroe a sus costados mientras este se erguía un poco.

-gracias- dijo en un susurro el héroe.

Mojando sus manos azuladas empezó a frotar con firmeza, pero gentileza la espalda de Link sintiendo bajo estas como los músculos del rubio se tensaban ante el tacto de su palma con la piel sensible de este. Paso sus manos desde los hombros del héroe, viajando por sus omoplatos llegando hasta su cintura y su espalda baja. En el recorrido sintió cada una de las protuberancias que salían en cada cicatriz, además vio como su piel estaba separada dejando ver una parte de carne expuesta. Aquella herida fue por donde salió la espada del espectro cuando este atravesó al héroe con aquella espada maldita.

-date vuelta- ordeno con voz suave haciendo que la bestia de ojos zarcos se girara lentamente. Así como hizo con su espalda, mojo sus manos y las froto por sus pectorales, su costado y sus abdominales los que, gracias al hada y el espíritu protector, volvían a estar medianamente marcados. Y al igual que su espalda sintió cada una de sus cicatrices lavando cuidadosamente la herida de la espada del demonio. -tienes que seguirte bañando en este lugar- dijo intentando de ocultar el temblor de su voz al ver las heridas -así el agua curativa te ayudara sanar y a recuperar fuerzas-.

Con cuidado paseo sus manos desde sus abdominales hasta el cuello del héroe haciendo que este alzara un poco su cabeza para ver a los ojos rojos de la regente del crepúsculo. Con cariño y cuidado esta lavo el rostro y el cuello de Link pasando sus dedos gentilmente sobre la herida del ojo de este la que ya había cicatrizado a comparación de la herida del pecho pero que sin duda se quedaría en aquel lugar como recuerdo de lo que vivió la bestia del crepúsculo.

Le dolía, y le dolía demasiado ver como su mejor amigo y amado estaba en aquella situación. A pesar de que había podido dormir gracias al hecho de que Link estaba descansando en la segunda planta, ella aun no podía sacarse de la cabeza como había encontrado al héroe. Como aquellos cabellos cobrizos estaban bañados en sudor de días anteriores, de cómo su túnica goteaba sangre del mismo y como el cuerpo de este se veía esquelético y sin vida a pesar de estar respirando.

-¿que te hiso?- dijo con dolor pasando sus dedos por la herida en el ojo de Link.

-Midna yo no…- intento de evadir la pregunta el rubio sin embargo hiso silencio cuando sintió como la hechicera apretaba levemente su rostro.

-por favor- rogó la de cabellos anaranjados con sus ojos cristalinos y su voz temblorosa -tu me pediste que te contara todo lo que paso. Solo te pido que hagas lo mismo conmigo. -

-por favor- dijo en un susurro casi inaudible solo para así ocultar y reprimir esa presión que sentía crecer desde la boca de su estómago hasta el final de su garganta. 3 mese fueron los que su amado sufrió, 3 meses los cuales ella lloraba en el confort de su palacio mientras Link era torturado durante esos 3 meses entre esos 2 pilares. Quería saber lo que él sufrió, quería saber la verdad para así reconfortarlo y hacerle saber que ella siempre estaría a su lado, y que nada en el mundo haría que se volvieran a separar. No le importaba si sus sentimientos eran correspondidos o no, no le importaba si al final ella solo terminaba siendo su amiga viendo como este crecía y hacia una vida junto a alguien más, así fuera Zelda o Ilia, no le importaba con tal de volver a ver la sonrisa del héroe y saber que este era feliz.

Por un momento el héroe se quedó perdido mirando a un lado en la fuente sin responder haciéndole creer a la reina del crepúsculo que este no iba a cumplir a su petición. Sin embargo, cuando está ya se estaba dando por vencida, escucho como Link suspiraba y la miraba fijamente.

-Está bien-

"Todo empezó en aquella torre en el desierto. Desde el 1er segundo después de que el espejo se rompiera, fue cuando mi calvario empezó"

-link, yo… nos vemos-escucho como Midna decía con voz suave dejando salir una lagrima de sus bellos ojos escarlata en los que el héroe adoraba perderse. Estaba tan concentrado intentando de oprimir esa melancolía de saber que su amiga se iba, que no vio como la lagrima de la regente del crepúsculo viaja en el aire hasta llegar al centro del espejo. Fue entonces cuando escucho como este se cuarteo y volteando vio con horror como el espejo se fragmentaba lentamente. Se giro para ver a Midna y así poder pedirle una explicación, no obstante, no tuvo necesidad de escuchar palabra alguna al ver como la Princesa del Crepúsculo se empezaba a desintegrar de pies a cabeza por la luz emergente del cristal del espejo siendo lanzada al vórtice que se abrió a sus espaldas.

Fue en aquel momento que sintió como el pequeño confort de saber que el espejo seguía uniendo a sus mundos fue destrozado en cuestión de segundos.

-¡Midna nooo!- gritó con desesperación el héroe corriendo con todas sus fuerzas para así poder alcanzar a su amiga en un intento vano de detenerla. Link corrió lo más rápido que pudo con su corazón desbocado y la sangre corriendo sin control por sus venas para así poder cumplir su cometido saltando de dos en dos los escalones luminosos. Cuando por fin estaba en el último escalón, el espejo se quebró en mil pedazos desapareciendo en polvos finos que llenaron el circo del espejo haciendo desaparecer las escaleras de luz jalando al héroe de verdes ropajes al suelo cayendo boca abajo con sus rodillas y codos en la arena quedando al frente de la roca.

La había perdido, el golpe que se había dado al caer del último escalón no se podía comparar a la sangrante herida que su corazón tenía en aquel momento. La había recuperado de las manos de Zant y también de las garras de Ganondorf solo para saber que la iba a perder por la fuerza de la propia mano de la regente.

-¡MIERDA!- maldijo al aire con un grito desgarrador apretando los dientes y los puños con fuerza haciendo que sus nudillos se tornaran blancos- ¿Por qué lo hiciste Midna? ¿Por qué? – grito levantándose con ira empezando a golpear la roca encadenada con sus puños fuertemente apretados. Estaba enojado, los guantes del héroe se empezaron a abrir mostrando sus nudillos ensangrentados al igual que su espalda y pecho que por la fuerza ejercida en los golpes abrieron más las heridas del héroe. Sin embargo, esto no le importaba a el Ordoniano quien solo quería descargar todo ese veneno que su corazón y alma empezaban a destilar, un veneno lleno de dolor, ira y desesperación.

- Link- grito Zelda corriendo a su lado tomándolo por los hombros mientras intentaba pararlo- ya para- rogó la de cabello castaño quien luchaba por no soltar al héroe que intentaba apartarla de el con erráticas sacudidas y fuertes empujones.

-déjame en paz- exclamo la bestia de ojos azules queriendo seguir desquitando su enojo con la enorme roca. Ni el frío que sentía en su espalda sobre sus heridas ni el escozor que sentía en sus nudillos podía calmar al ente furibundo que se había apoderado del héroe, lo único que quería aquel demonio era acabar con el cuerpo de este para así parar su dolor

-te estás haciendo más daño- dijo Zelda solo para perder el agarre de los hombros del rubio así que con fuerza rodeo sus brazos por el pecho del muchacho furibundo quien se sacudía para librarse del agarre de la princesa -se fue Link- dijo con fuerza haciendo que el muchacho empezara a negar dejando de lado su ira solo para darle paso a la tristeza. Una y otra vez Link negaba mientras sus lágrimas caían -se fue, link, nos dejó por el bien de ambos mundos- dijo Zelda haciendo que el heroe cayera una vez más arrodillado y empezara a sollozar siendo acompañado por zelda la cual con remordimiento y lágrimas silenciosas empezó a emanar energía haciendo que las heridas del muchacho se cerraran lentamente.

La luz y energía que Zelda emanaba era cálida como el sol y reconfortante como el abrazo de una madre a su niño pequeño. No obstante, el mundo había perdido brillo en aquel momento y ni el sol, ni la luna y las estrellas podrían iluminar las sombras que se apoderaron del héroe en aquel momento.

"¿Por qué? ¿Por qué?" pregunto una y otra vez mientras buscaba respuesta que su ira no le dejaría ver. "¿Acaso fue por mi culpa? ¿Acaso falle en algo?"

Aquella noche Link y la Princesa durmieron en el patíbulo del desierto, y a pesar del cansancio tanto físico como emocional que sentía la bestia en ese momento, no fue capaz de sacar sus dudas y sensaciones de culpa.

Zelda le había ofrecido su regazo como almohada para que así pudiera descansar, y a pesar de que quería negarse, el agotamiento no le permitió negar la oferta. Acomodo su cabeza entre las piernas de la princesa del destino sintiendo como esta aun emanaba energía para así curarlo, gesto que agradeció internamente a la regente ante su gentileza. Y fue así como el héroe se durmió con el corazón partido y su mente envenenada, sin darse cuenta en un principio el mal que estaba haciendo.

"Otra Vez Libre" había escuchado entre sueños aquella voz temible haciendo eco en su mente. "Una vez más me libero de mis cadenas, una vez más me libero de la opresión" escucho el éxtasis con la que hablaba aquella voz.

-¿Quién es? ¿Quién está ahí? – pregunto Link al encontrarse solo en una inmensa y profunda oscuridad.

"así que tú eres el nuevo héroe que liberara al mundo" escucho el sarcasmo tintado en la voz del desconocido haciendo rabiar al héroe elegido.

-te hice una puta pregunta- gruño con enojo el héroe mientras desenfundaba su espada y escudo en busca del dueño de aquella voz.

"¿Qué es esto tan fascinante que siento?" escucho como la voz ignoraba sus preguntas mientras hablaba en monólogos consigo mismo "el sabor de la ira, el aroma de la depresión y el sonido del dolor, mezclados en perfecta armonía en aquello que debería ser supuestamente puro"

La respuesta que el desconocido daba solo lograba que Link apretara los dientes con fuerza mientras su espada temblaba de coraje entre sus manos.

-Pregunte ¿Quién diablos eres? - Y con ira lanzo la espada con fuerza la cual se perdió en aquella penumbra en la que el héroe se encontraba, y como respuesta solo recibió una risa que resonó una y otra vez a través de las paredes de su mente haciendo que Link se tapara los oídos con sus manos al no aguantar lo estridente y fuerte que podía ser aquel sonido.

-Muy pronto lo sabrás- escucho un susurro detrás de él haciendo que todos los vellos de su espalda se erizaran al sentir el gélido aliento sobre su piel.

-Esa fue la primera vez que lo vi, o bueno, lo escuche- dijo Link sentado en el pasto con una hojita de césped entre sus manos – cuando desperté aun faltaba unos minutos para que amaneciera y a pesar de que ese sueño rondaba mi cabeza, los eventos de la tarde anterior prevalecían en mi mente. Agh- se quejó al final al sentir una punzada en su espalda.

-lo siento- dijo Midna estando detrás del héroe. Ambos se habían salido del lago y estaban sentados en el suelo para así poder estar más cómodos y poder charlar. Mientras Link narraba la historia, la twili había decidido vendar la herida abierta del rubio, sin embargo, cuando este contó como le afecto su despedida no pudo evitar desconcentrarse y apretar con demasiada fuerza el vendaje. -continua-

-cuando Zelda despertó nos transportó de vuelta a la ciudadela. - continuo Link mientras jugueteaba con la hojita de césped que tenía entre sus manos.

-¿A la ciudadela?-pregunto desconcertada la twili ante esa información.

-Al parecer al igual que los portales del crepúsculo, Zelda no puede transportarse a un lugar al que nunca a estado, además, ella al parecer tenia urgencia de volver a Hyrule. El castillo estaba destruido y la gente estaba atemorizada, y yo por mi parte necesitaba volver por Epona y emprender el viaje de vuelta a ordon por lo que fue lo más lógico. -

-es entendible- respondió Midna al escuchar el motivo.

-en fin. Como ya te contaron, llegue a Ordon y todo el mundo me recibió como un héroe, volver al lugar donde crecí, devuelta a los brazos de mi madre fue un pequeño consuelo que conseguí. Sin embargo, no podía dejar de pensar en nuestra aventura, en como todo había cambiado, en como aquello me había hecho crecer pero que a la vez me hizo de alguna manera dependiente a ello. Creí que cuando volvieran los niños de Villa Kakariko podría llenar ese vacío que sentía, pero para mi mala suerte no fue así. Estaba vacío igual que aquel día en que el espejo se rompió-

Escuchar al héroe contar su historia sin duda era más difícil que escucharla por terceros. La voz cargada de melancolía y tristeza con la que Link contaba las cosas era algo que a Midna le dolía, y a pesar de que este evitaba mencionarla, sabia bien que gran parte de esa tristeza había sido generada por ella cuando quebró el espejo.

"Su mejor amiga apuñalándola por la espalda" llego a su mente aquel tortuoso pensamiento que reboto cual eco entre las paredes de su cabeza haciendo que la de ojos escarlata agachara la mirada y apretara sus manos con fuerza intentando de mantener aquel enojo contra ella misma bajo control.

-A pesar de haberme intentado reacomodar a mi vida anterior con el trabajo y jugando con los niños, no pude volver a lo que antes era cuando el mundo no conocía el crepúsculo. Así que busque de algún modo volver a aquel año anterior y revivir, aunque sea un poco lo que había vivido- continuo la historia el rubio.

-fue así como empezaste a ir al patíbulo del desierto en tus días de descanso- dijo Midna terminando el vendaje y moviéndose para estar sentada al lado de Link.

-si. Al principio pensaba en ir y quedarme en la arboleda sagrada o en el templo del bosque, el único problema era que estaban cerca del pueblo y no quería que la gente descubriera a donde iba. También pensé en el pico nevado y pasar unos días con Yeto y Yeta, pero la idea de estar acompañado no me agradaba, en especial porque últimamente la gente me preguntaba por el cambio de humor y era algo que quería evitar- fue entonces que Link rio con sarcasmo seco mientras cogía otra hoja del suelo y la doblaba entre sus dedos -al parecer tenia complejo masoquista ya que volví al lugar que mas recuerdos me traía. Y así fue como ir cada mes al patíbulo del desierto se volvió costumbre para mí. Me preguntaba día y noche si algún día lo llegaría a superar, si podría volver a retomar lo que alguna vez deje atrás cuando salí en busca de los niños, pero cada que volvía al espejo todo parecía dictar lo contrario-

-venia acá una vez por mes- escucho la voz del espectro mientras veía como la figura de la bestia sagrada caminaba lentamente hacia al marco del espejo solo para caer de rodillas y llorar – no importaba cuantas veces viniera el resultado siempre era el mismo-

Recordó aquella mañana cuando despertó al lado del marco del espejo, cuando vio al fantasma del sabio del bosque, cuando vio la ilusión que había hecho este con niebla para mostrar como la bestia de ojos zarcos volvía cada cierto tiempo a aquella desolada torre en el medio del desierto gerudo.

-fue un día que algo cambio…-

-Link…. Hey Link… ¿estás en casa? - escucho el héroe del crepúsculo como alguien lo sacaba del mundo de los sueños para traerlo de vuelta al mundo terrenal. -¡Link!- escucho los gritos de Fado desde las afueras de su casa haciendo que el mencionado gruñera por lo bajo y se desperezara para así asomarse por la ventana.

-ahí estas. Necesito que me eches una mano con las cabras- dijo Fado con apuro desde el suelo -otra vez no me quieren hacer caso.

Aquella escena hiso que un gran deja vu llegara al heroe haciendo que este perdiera por un momento la concentración al ser transportado años atrás cuando su vida estaba a punto de cambiar.

"Sera que…" se pregunto a si mismo ante la idea de que algo fuera a pasar. "no seas idiota. Ya todo acabo"

-Trae a Epona para poder perseguirlas- grito Fado antes de salir corriendo hacia la granja.

Después de que el granjero desapareciera, Link bajo las escaleras y se remojo la cabeza en un balde de agua que tenia en la cocina para así poder sacarse aquel deja vu que sentía en aquella mañana.

-Ya sal de mi cabeza- se decía a si mismo con los dientes fuertemente apretados mientras gotas de agua escurrían por su largo y desordenado cabello -no va a pasar nada. Ya te fuiste, ya rompiste el espejo, ya no hay nada que se pueda hacer- y así se quedo mirando su imagen reflejada por el agua y sin evitar pensar en cierta mujer alta de cabello anaranjado y mirada rojiza.

-Midna- susurro solo para después sacudir su cabeza y sumergirla por completo en el agua helada para que esta se enfriara y se pudiera concentrar. Después de unos minutos salió de la casa con su atuendo de trabajo solo para después acercarse a su yegua belga.

-vamos nena. Tenemos trabajo que hacer- dijo acariciando con cariño la crin blanca de su compañera solo para después ensillarla y ponerle las riendas. Se subió y con un leve golpe en los costados hiso que Epona empezara a trotar lentamente por el camino que conectaba su casa con la aldea.

-Link- escucho un coro de voces que provenían del rio y vio como los niños de Ordon llegaban corriendo para así quedar al lado del héroe del crepúsculo.

-hola niños- saludo el hyliano con una sonrisa intentando de ocultar su estado de ánimo.

-Link. Cuando nos vuelves a enseñar tus trucos con la espada- Dijo Talo con su característica Hiperactividad.

-O el arco y las flechas- pregunto Malo mostrando gran interés al recordar la demostración que el portador de la trifuerza había hecho en Kakariko.

-hace mucho no juegas con nosotros- dijo Colin con su característica inocencia la cual había quedado un poco rezagada por el creciente coraje que este empezaba a mostrar desde el día en que salvo a Beth del rey Bulblin.

-lo se, hace mucho no comparto con ustedes. Sin embargo, ahora no puedo, tengo que ayudar a Fado en la granja- dijo Link recibiendo como respuesta un quejido por parte de todos los niños presentes.

-por favor, te extrañamos- dijo Colin con tristeza contenida ante la ausencia de aquel al que consideraba su hermano mayor.

Iba a responder que no, quería alejarse y evitar tener que responder las preguntas que muy probablemente harían en su tiempo con él. No obstante, ver la cara de los niños reflejando aquella melancolía por la falta que les hacia aquel al que ellos consideraban su héroe, hiso que el corazón de la bestia sagrada se encogiera al ver el daño que les estaba haciendo.

"Ellos no son culpables de nada" pensó para si mismo.

-esta bien- respondió Link haciendo que el rostro de los 4 niños se iluminara con la mas pura felicidad -cuando termine de ayudar a Fado en el rancho iremos juntos al bosque y acamparemos los 5. ¿Vale?- y con aquellas palabras los 4 niños estallaron en gritos de alegría al escuchar que el protegido de Farore había accedido a pasar tiempo con ellos.

-Vamos Colin a practicar. Apuesto que si ambos enfrentamos a Link podremos derrotarlo- grito Talo mientras corría siendo seguido de los demás. A pesar de todo lo ocurrido, una de las cosas positivas del crepúsculo fue la unión y hermandad que creció en los niños durante la invasión haciéndolos más unidos y sin dejar a ninguno atrás.

"Algo bueno después de todo" pensó con una sonrisa el héroe solo para después dirigirse al rancho. Cuando estaba llegando al pequeño río que atravesaba ordon para terminar en el lago, vio como su madre salía de la casa para así caminar hacia su hijo adoptivo.

-Link-

-hola Ma- dijo este desde Epona agachándose lo mas que pudo para darle un beso en la mejilla a la mujer.

-¿Vas con Fado a la granja?- pregunto esta acariciando con cariño a Epona.

-Si. Al parecer las cabras no le quieren hacer caso otra vez-

-igual que aquella vez- dijo Uli en voz baja pero audible para el ordoniano -ojala no sea una señal de que algo malo va a pasar-

-tranquila, nada malo pasara- respondió Link con una sonrisa apagada- yo siempre estaré aquí para protegerlos-

-eso lo se- dijo Uli con tristeza al ver como la mirada de la bestia estaba apagada y sin una mínima señal de alegría preocupando aun mas a la rubia -no te detengo mas. Fado debe necesitarte con urgencia.

-Luego nos vemos- y así le dio a su yegua la orden de galopar lentamente por ordon hasta el rancho donde trabajaba. Al llegar pudo ver como las cabras estaban por fuera del corral corriendo de un lado a otro con un hombre en medio intentando de ordenarlas.

-Link ayúdame por favor- dijo Fado con un poco de desesperación.

-Aquí vamos otra vez- y así espoleo a la yegua belga que con agilidad salto la reja cerrada para empezar a perseguir y reunir a todas las cabras. Como siempre, Link las asusto con un fuerte grito haciendo que estas salieran corriendo en dirección contraria entrando por su cuenta a los establos.

-A si es Link, solo falta esa de aquella esquina- grito Fado mientras señalaba a una cabra que estaba cerca de la entrada rumeando.

-Vamos nena, metámosla al rancho y acabaremos por hoy- y así espoleo con mas ganas a Epona quien respondió con la misma energía con la que su amo la había espoleado. Cuando estaba a mitad de camino empezó a escuchar una melodía que recordaba bien y que le traía demasiados recuerdos.

"¿Y esa canción? Te la he escuchado muchas veces tararearla o cantarla cuando estas sola o distraída" recordó una conversación que había tenido con cierto duendecillo en uno de sus viajes.

"es una canción que a mi madre Arwen le gustaba cantar. Mi abuela se la enseño y ella me la enseño a mi" había respondido esta con una mirada perdida en el horizonte.

"es un poco triste ¿no crees? Como si la melodía fuera el lamento de alguien en sufrimiento"

"si, pero a pesar de eso, es muy bella" había respondido esta sin apartar su mirada del cielo.

"eso es verdad"

-¿Midna?- dijo el nombre de la princesa del crepúsculo en voz alta buscando por todos lados la fuente de aquella canción, y fue ahí cuando pudo ver la sombra de su amiga mirando a lo lejos con su cabello hondeando por el viento.

-¡LINK CUIDADO!- fue el grito de Fado el que lo saco de su ensoñación, sin embargo, fue demasiado tarde. Epona al no sentir ningún comando del héroe siguió corriendo a gran velocidad hacia la cabra haciendo que esta se asustara y corriera contra la yegua la cual se desvió hacia un lado frenando con fuerza para así evitar chocar con la valla de madera. No obstante, el héroe al estar distraído no pudo sostenerse del caballo ante aquel abrupto movimiento haciendo que este saliera disparado y se diera un buen golpe contra la valla haciendo que este se desmayara.

"Link, yo… nos vemos" escucho la voz de Midna entre su cabeza rebotando como un eco infinito.

"¿enserio le creíste a esa bruja?" escucho cierta voz fría, aterradora y extrañamente conocida pero que no podía recordar donde y cuando la había escuchado. "Ella solo jugo contigo"

"No, eso no es cierto" se negó el héroe tomándose la cabeza.

"No niegues lo que esta tan claro como el agua. Ella no te quería, ni si quiera le agradabas y prueba de ello es que no dudo 2 veces antes de destruir el espejo"

"no es cierto. Ella era mi amiga" defendió Link a su compañera de viaje.

"¿Tan buena amiga era que ni si quiera tuvo la cara para despedirse de ti antes de marcharse?"

"ella debía tener sus razones"

"es verdad. Y la razón era que no le importabas" dijo la voz haciendo que Link se agarrara la cabeza negando una y otra vez "estas solo"

"NOOO"

-Cuando desperté estaba la mayoría del pueblo alrededor mío viéndome con preocupación, y a pesar de lo que me preguntaba y me decían, yo solo podía buscar otra vez entre las sombras para ver si te encontraba. No fue así- dijo Link haciendo que Midna recordara lo que le había contado Rusl sobre aquel día hace ya tres meses – al final, Pergie me curo la cabeza y me fui al bosque como todas las tardes. No podía sacarme las palabras de aquella voz que había escuchado, ni tampoco podía dejar de escuchar la canción que tanto tarareabas, así que me fui a casa y busque como distraerme-

Fue entonces que Midna recordó el dibujo que Rusl le había dado y lo materializo en sus manos para después pasárselo a Link quien se sonrojo al ver como la regente del ocaso eterno lo miraba con cariño y a la vez burla ante el hecho de este dibujándola a ella.

-es graciosa tu manera de intentar de distraerte- dijo con ironía la de ojos escarlata.

- si bueno. Ya te dije que al parecer soy medio masoquista- ya pasada la pena que este sentía se puso a contemplar el dibujo con una sonrisa triste al recordar como había pasado horas intentando dibujarla a la perfección -toma, es para ti. Después de todo es un dibujo tuyo-

-gracias- respondió la reencarnación de Hela tomando el papel para mirar el diseño una vez mas y desaparecerlo en partículas negras.

-a pesar de mis inútiles y para nada eficaces métodos de distracción- dijo con ironía haciendo reír a la regente de cabellos anaranjados. -no pude dejar de pensar en los hechos acontecidos por la mañana, así que recordé como el señor Barnes había dicho que una manera para olvidar y mandar todo al carajo era una botella de cualquier alcohol que pudiera dejarlo a uno inconsciente. Así que fui a la cocina y cogí una botella de Ron que Telma me había regalado una vez que volví a la ciudadela después de la invasión -en aquel momento que Link agacho la cabeza con pena al no poder ver a Midna a los ojos – lo se, soy un fracasado al emborracharme por algo como eso- dijo el héroe. Al escuchar como hablaba de si mismo, la regente de cabellos naranjas se acerco y puso su pálida mano sobre la de Link.

-no eres un fracasado. Jamás te tildaría de algo como eso, en especial por un pecado que yo también cometí- dijo la soberana del crepúsculo haciendo que la bestia sagrada la mirara con curiosidad -a mi también me dolió nuestra separación, y hace 9 meses no pude con el dolor de no poder verte otra vez, así que tome una botella de vino crepuscular y me embriague para poder olvidar- dijo sonrojada y apenada ya que el había pedido contarle todo y ella había dejado aquel detalle por fuera

-al parecer ambos estamos igual de quebrados- dijo Link haciendo reír a la hechicera. -Después de una semana de haberme caído, volví a salir al patíbulo. Fue ahí cuando Zelda me encontró y discutimos por la manera tan infantil como estaba actuando en aquel momento. Al final me entere de la muerte de Impaz y como ella había dejado una carta en la que hablaba del templo de las sombras y la posibilidad de un nuevo puente entre tu mundo y el mío.- dijo para dar una pausa y agachar la cabeza con vergüenza contenida- Fui a la ciudadela y le pedí perdón a Zelda por lo tonto que había sido y le pedí su ayuda. Había sido un idiota por la manera en que la trate aquel día.- Se quedo callado durante un par de minutos siendo observado y confortado por la hechicera de ojos escarlata que frotaba su espalda en un signo de confort. Pasado el par de minutos, el héroe suspiro para continuar con la narración-. Al final todo me llevo a aquel cementerio en la antigua villa kakariko-

-la entrada al templo solo será revelada solo a aquellos guardianes de las sombras hijos de la oscuridad- leyó en voz alta al ver aquella estatua de un ángel. -¿y como voy a pasar si ni siquiera se que significa eso?- y con fuerza golpeo la piedra de aquella estatua -debí haberme traído el libro- se quejo al haber llegado a un callejón sin salida. No obstante, de un momento a otro se abrió un camino que se adentraba por las montañas. Sin pensarlo dos veces se metió caminando por un largo pasillo.

Aquel lugar le daba escalofríos, la espesa oscuridad no dejaba verle más allá de 2 metros de distancia y las pocas antorchas que encontraba solo mostraban un lugar aterrador con huesos esparcidos y estatuas aterradoras. A pesar de la mala energía que sentía en aquel lugar, no se encontraba con ningún obstáculo, ni animales salvajes, ni demonios rondando. Cada puerta que se encontraba se abría sola dándole paso al interior de aquel templo aterrador.

-hay algo mal aquí- dijo estando a la entrada de aquel palacio negro y tétrico después de haber atravesado el río en la barcaza de Caronte. Cuando estaba a punto de devolverse empezó a escuchar aquella melodía que tanto le gustaba a Midna haciendo que sus esperanzas volvieran y entrara a aquel palacio. Corrió con ganas por las escaleras sin notar como la energía oscura de aquel lugar mermaba sus fuerzas cada vez mas, estaba hechizado por aquella triste melodía que tanto le gustaba a su amiga de ojos escarlata. Su corazón partido le pedía a gritos encontrarla para así poder verla una vez mas y sanar las heridas que tenia, sin embargo, no se daba cuenta de como aquel amor ciego e inocente era usado para arrastrarlo a la trampa del cazador.

-Midna- dijo entrando a una sala grande y oscura de donde provenía la música. Sin embargo a penas puso un pie dentro de aquel lugar, la melodía desapareció repentinamente dejando un silencio abrumador. Camino hasta el centro de la sala solo para ver con temor lo que estaba en el centro. -¿pero que diablos?-

En frente de este estaba la pieza faltante de la sombra fundida que ni el ni zelda habían podido encontrar.

-caíste- escucho un susurro aterrador detrás de él haciéndolo reaccionar al escuchar como las puertas por las que había pasado se cerraban con un gran estruendo solo para sentir como una gran fuerza le golpeaba el rostro lográndolo tirar al suelo. Con rapidez saco su espada y escudo para así poder pelear contra el ente que lo ataco, sin embargo, la oscuridad era tan espesa que no podía ver en donde estaba su atacante. -estas condenado- y de la oscuridad salió un manojo de hojas que iban cayendo como copos de nieve a su alrededor quedando esparcidas a sus pies.

-la maldición de villa kakariko- leyó con terror al reconocer de donde provenía aquel titulo viendo como había seguido al pie de la letra cada una de las pistas que le dejaron. De un momento a otro sintió un gran golpe en la cabeza que lo aturdió dejándole un pitido en sus oídos que le hacia perder la estabilidad. Subió su escudo y su espada en un vano intento por no poner atención a aquel pitido que resonaba en su cabeza. Después de un momento sintió como un dolor punzante le atravesaba la pierna para ver como un gran corte se abría en su muslo. No podía ver mas allá de un metro de distancia y cuando lograba escuchar el movimiento de su enemigo invisible, solo lograba atinar golpes torpes al aire.

-¿Que paso héroe? ¿no puedes con un poco de oscuridad a tu alrededor?- escucho una voz detrás suyo. Con fuerza arremetió contra su enemigo sintiendo como quedaba forcejeando con este al igual que hiso con Ganondorf antes de darle el golpe final. A pesar de sentir como tenia una presencia enfrente de él, solo pudo ver aquellos 2 orbes rojos que lo observaban con locura. Sintió como empezaba a perder la pelea así que en un esfuerzo canalizo la energía de la trifuerza hacia su espada haciendo que esta se alumbrara iluminando el rostro de su contrincante.

-hola Link- dijo el espectro con una risa maquiavélica que desconcertó al héroe elegido quedando paralizado de miedo al ver el rostro de este. Aprovechando el desconcierto de su contraparte, el espectro dio una patada a la rodilla del héroe haciendo que este cayera hincado en el suelo. Una vez mas volvieron a arremeter el uno contra el otro con la diferencia de que Link estaba con una rodilla en el suelo evitando que el espectro le ganara. Siguió canalizando la energía de la trifuerza a su espada haciendo que la marca se iluminara con fuerza. A pesar de todo su esfuerzo, la luz que emanaba su arma empezó a ser superada por la oscuridad del lugar solo para después ser derrotada al momento en que la espada del espectro fue cubierta por una energía oscura.

De un momento a otro la espada perdió la luz que la bañaba solo para después estallar en miles de esquirlas que volaron por el lugar dejando al héroe otra vez bañado por la oscuridad. Fue en aquel momento en que fue violentamente golpeado por una ola de energía negra que lo mando a volar contra uno de los pilares del cuarto dejándolo completamente inconsciente.

En aquel momento Link cerro sus manos con fuerza mostrando el enojo que sentía contra sí mismo -seguí como un idiota todo lo que el me puso al frente. Le creí cada una de las palabras que me dijo, cada una de las imágenes que me mostró y estaba tan ciego que no me di cuenta de lo fácil que estaba cayendo hacia su trampa- después de terminar aquello agacho la cabeza y dejo caer unas cuantas lagrimas de dolor e impotencia -y por mis tonterías ahora Ordon, Hyrule, Zelda, todos ellos están en peligro. Todos-

Midna vio como el héroe sollozaba ante aquella carga de consciencia que estaba sintiendo así que se movió quedando detrás del héroe para poder abrazarlo.

-no fue solo tu culpa- dijo abrazándolo con fuerza -también fue mía. No debí haberme ido, debí haberme quedado y haberte ayudado a ti y a Zelda. El nos derroto a cada uno porque estábamos separados, porque yo nos separe- dijo expresando aquello que se había guardado -pero no podemos lamentarnos por nuestras faltas. Caímos es verdad, pero tenemos que levantarnos otra vez, ahora estamos juntos, tu y yo Link y juntos vamos a derrotar a Dark Link.-

Sintió como Link tomaba sus manos con cariño y las apretaba tranquilizándose al volver a tener a Midna de vuelta a su lado.

-Cuando la maldición se rompió tu me pediste que te ayudara a encontrar el espejo- recordó Link su aventura.

-Lo se y no sabes lo agradecida que estoy por eso- susurro la hechicera mientras pegaba su cabeza al cuello del héroe.

-ahora soy yo el que te pide la ayuda- y así volteo el rostro para poder quedar de frente a la regente del ocaso eterno -Midna, ¿podrías ayudarme a vencer a mi contraparte y salvar mi mundo? -

-lo haré con gusto- y así abrazo una vez mas a Link dándole todo el confort que podía.

Bueno hasta acá llega este capítulo. Espero que les haya gustado y los veré en el próximo capitulo.