Salvación desde las Sombras

Hola mi gente como están. He vuelto con esta historia, espero que la disfruten.

Siempre a tu Lado

-es bueno ver que ustedes fornican y se divierten mientras el mundo está al borde del apocalipsis- se escuchó una voz a la entrada de la fuente logrando que los amantes se sobresaltaran ante aquella intromisión en su privacidad.

-¡ZELDA!- gritaron ambos el nombre de aquella que los había interrumpido aquella mañana después de su noche juntos. Tal como habían dicho ambos, ahí estaba la princesa de Hyrule vestida con aquella túnica negra con la cual el héroe la había conocido, con su tiara resplandeciendo en su cabeza y sus guantes blancos como la nieve sobresaliendo ante aquella oscura y enigmática vestimenta de la princesa del destino.

Ni Link ni Midna lograron coordinar palabra ante la presencia de la hyliana que los había atrapado en tan vergonzosa situación. Por su parte Zelda solo los escudriñaba con aquella mirada azulada mientras se aguantaba las ganas de reír ante aquel espectáculo que ambos héroes estaban dándole.

-antes de darme explicaciones tontas y cuentos inventados, deberían ambos primero vestirse- y fue seguido de aquella oración que la regente del ocaso eterno y la bestia sagrada se dieron cuenta que por el respingo que habían sufrido, la túnica negra de Midna había caído revelando la desnudez de sus cuerpos. Al ver para abajo ambos vieron aterrados y avergonzados como su piel era bañada por el radiante sol de aquella mañana, con rapidez Midna cogió la túnica y la llevo hasta su pecho para así ocultar la parte superior de su cuerpo lo cual hizo que el cuerpo de Link quedara totalmente desnudo al perder la tela que lo cubría. El héroe en aquel momento se tornó lo suficientemente rojo como para confundirlo con un tomate, y así como el héroe, la princesa del destino no pudo evitar apartar la mirada avergonzada al haber visto a la bestia sagrada tal como las diosas lo habían traído al mundo -y yo de ustedes me cambio rápido si no quieren que los demás los vean así- y sin decir mas se dio la vuelta para salir de la fuente de Ordona.

Después de haber visto que Zelda se había retirado del lugar, Midna y Link se voltearon a ver completamente rojos de la vergüenza al saber que habían sido descubiertos y visto totalmente desnudos, no obstante, los recuerdos de la noche anterior y lo cómica que era la situación logro hacer que ambos enamorados se rieran ante la escena que estaban viviendo, sin duda aquel momento iba a ser un recuerdo del cual se reirían aún más en el futuro. Fue entonces que una de las palabras de Zelda retumbo en la cabeza de ambos haciendo que su risa para.

-¿los demás?- preguntaron ambos al mismo tiempo al recordar a Zelda mencionando aquellas palabras. Con rapidez ambos empezaron a buscar sus ropas las cuales estaban esparcidas por toda la fuente gracias a la nula preocupación que tuvieron la noche anterior con respecto al lugar en donde la dejaban.

Después de un par de minutos que les costo arreglarse, mas a link quien era el que más ropa se ponía de los dos, salieron de la fuente para buscar a la regente de la luz. Pasando el puente pudieron ver como Zelda estaba esperándolos con los brazos cruzados y una mirada inquisidora cual madre después de haber encontrado a sus hijos en medio de una travesura. Y así como niños regañados ambos cruzaron el puente para llegar al lado de la princesa quien negaba con la cabeza ocultando la sonrisa burlona que quería regalarle a ambos.

La vergüenza y el pudor se esfumo de ambos en un instante al ver lo que tenían frente ellos.

-¿pero que….?- exclamo el héroe al ver a que se refería la soberana del mundo de la luz. Ante el estaba todo un batallón de soldados hylianos quienes escoltaban a la princesa y a los aldeanos de ordon.

-¡Link!- se escucho el grito de tres voces infantiles, y en un abrir y cerrar de ojos la bestia sagrada había sido tacleado y derribado por 4 niños quienes no paraban de llorar y abrazar a su héroe perdido.

-Beth, Malo, Talo, Colin- exclamo con alegría el elegido por las diosas al ver a los niños después de 4 meses y medio. Estos por su parte hablaban y le recriminaban al oji-azul todo el tiempo que se había perdido del mapa dejando a los pobres niños sin alguien con quien jugar y divertirse. Fue entre todo ese escándalo que pudo oír una de las voces que más había anhelado escuchar salir entre la multitud.

-Mamá- dijo con lágrimas en los ojos al ver como su madre salía de entre los soldados con Arya entre sus brazos siendo acompañada por los demás ordonianos y sin poder creer lo que sus ojos veían.

-Link- y así salió corriendo para poder abrazar con todas sus fuerzas al héroe quien no podía parar de llorar de la felicidad repitiendo una y otra vez la primera palabra que había aprendido a pronunciar. -mi hijo, mi bebe- repetía Uli una y otra vez teniendo a aquel al que creía muerto entre sus brazos.

-te extrañe tanto- dijo el héroe ocultando su rostro en el hombro de su madre.

Todos los habitantes de ordon rodearon a madre e hijo y veían con ternura la conmovedora escena. Aquel que había salvado no 1, sino 2 mundos de la destrucción y la tiranía, se mostraba vulnerable entre los brazos de su madre adoptiva.

-¡cabeza hueca!- escucho un grito a su lado solo para después recibir un fuerte golpe en la cabeza por parte de Ilia quien ayudaba a su padre a caminar gracias a la herida que había recibido en la pierna antes de partir hacia la ciudadela.

-es un gusto volverte a ver también Ilia- dijo con sarcasmo el héroe mientras se sobaba la zona afectada solo para recibir un abrazo de la castaña.

-no nos vuelvas a asustar así- dijo esta mientras era correspondida por aquel al que ella consideraba un hermano. Después de aquello cada uno de los ordonianos saludo a Link con efusividad al este haber estado perdido durante tanto tiempo.

-¡Midna!- se escucharon una vez mas las voces de los niños quienes se aferraron a las piernas pálidas de la regente mientras le agradecían una y otra vez haber encontrado al héroe.

-Su majestad- dijo Uli quien le había pasado a Link a su hermana Arya solo para así poderse acercarse a la twili -mil gracias- exclamo la rubia haciendo una reverencia sin poder dejar de llorar -gracias por encontrar a mi hijo- safandose con gentileza de los brazos de los niños, la regente del crepúsculo se acerco a la madre del héroe solo para tomarla de los hombros y así poder verla directamente a los ojos.

-no tienes nada que agradecer- dijo con voz solemne y una sonrisa cálida pintada en su rostro palido -te había hecho una promesa, y siempre cumplo mis promesas-

Sin poder contenerse más tiempo, Uli abrazo a la de ojos escarlata mientras le agradecía una y otra vez el haberle devuelto a su querido hijo. Por su parte, Link no podía con la felicidad que lo invadía, su querida aldea, la que el creyó que había perecido bajo aquella ola de magia negra, estaba reunida frente a el sanos y salvos. Sin embargo, alguien faltaba, alguien al que él no podía encontrar y que, al igual que su madre, anhelaba con todo su corazón volver a abrazar.

-¿Dónde esta papá?-pregunto al no haber visto a Rusl por ningún lado. Y fue después de la mención del ex militar que el momento cálido y acogedor se había tornado en uno oscuro y triste -no, por favor no- rogo el héroe al ver como los ordonianos bajan la cabeza con tristeza dando a entender que una tragedia había ocurrido durante aquel aquelarre que se vivió en la ciudadela.

-Link- escucho a su espalda y vio como Zelda se acercaba siendo acompañada por Ashei y el general Auru -tenemos que hablar-

-que las diosas nos amparen- dijo el ex militar con temor al ver el rayo. De un momento a otro sintió como alguien jalaba su manga con fuerza llamando la atención del castaño solo para ver como su hijo Colín miraba para el lado opuesto con cara de asombro.

-tenemos que irnos- se escuchó otra vez la voz suave y autoritaria del sujeto encapuchado quien flotaba en el aire cargando a Renado en una nube de luz y, para sorpresa del militar, con la capucha abajo dejando ver el rostro del salvador.

-no puede ser- exclamo Rusl incrédulo ante la escena que sus ojos veían -Su majestad-

-es la princesa Zelda- se escucharon las exclamaciones de la multitud al ver a su soberana desaparecida.

-escúchenme- dijo Zelda con voz potente -tenemos que alejarnos lo más rápido posible de la ciudadela…- y sin dejarla terminar la muchedumbre empezó a empujarse para poder dirigirse a la salida sur. Al ver la reacción que había tenido la gente, la princesa del destino frunció el seño y lanzo una esfera de luz al cielo haciéndola estallar con fuerza para así llamar la atención de todos -NO PODEMOS DEJARNOS LLEVAR POR EL PANICO- exclamo con voz potente haciendo que mas de uno se acobardara ante la presencia de la exportadora de la trifuerza de la sabiduría -tenemos que organizarnos y salir lo más rápido posible, pero no lograremos nada si se matan entre ustedes en ese absurdo intento de escapar- no se asbia si habia sido por el hecho de haberse dado cuenta de su irracional actitud o por el hecho de ver a la regente de la luz mostrando una fuerza imponente que hizo que toda la muchedumbre quedara congelada mirando directamente a la castaña quien esperaba impaciente que la gente saliera de su estado de shock.

-ya escucharon- grito Rusl quien había salido de su estupefacción al ver a la regente de su nación -todos organícense por grupos y diríjanse ordenadamente a la puerta sur-

-no- detuvo Zelda al ver como todos empezaban a desplazarse por la calle para llegar a la entrada que daba a la región de Farone. – el general Auru nos está esperando con un batallón en la entrada este. Ahí nos escoltara y proveerá protección hasta que lleguemos los dominios Zora – y así como dijo, así fue como la gente empezó a dirigirse a la entrada que daba a la región de Eldin donde los esperaba el batallón de Auru.

-es un gusto ver que esta bien majestad- dijo Rusl quien, junto a Zelda, se habían quedado al final del grupo para cuidar la retaguardia de este.

-lamento no haber respondido a sus cartas teniente- dijo Zelda con pena al no haber podido ayudar al exmilitar con aquel tema tan delicado con el que había estado tratando.

-habrá tenido sus razones- dijo este con comprensión -primero tenemos que escapar de, sea lo que sea esa cosa- dijo al ver como gran parte del muro de magia negra ya había engullido por completo el castillo y empezando a arrasar con la fuente central de la ciudadela.

-apresuren el paso- ordeno Zelda al ver como el muro les estaba pisando los talones. La sensación que daba aquella masa de magia negra hacia que cada uno de los habitantes que intentaba escapara empezara a andar cada vez más rápido y empezando a luchar con la necesidad de salir corriendo, no obstante, lo que de verdad hacia que sus almas se salieran de sus cuerpos eran los desgarradores gritos de la gente que quedaba atrapada en aquella masa negra.

Escuchar como su gente sufría solo hacía que Zelda rememorara su rendición ante el rey usurpador de las sombras lo cual la llevo a que se recriminara por su debilidad al no haber podido detener a Dark Link y haberse dejado arrebatar la trifuerza de la sabiduría. Una vez más sentía que le había fallado a su nación, una vez más sentía el peso del dolor de su gente sobre sus hombros logrando que aquella mascara de frialdad se quebrara por un leve momento dejando salir una lagrima de impotencia.

-no es su culpa su majestad- escucho a su lado y pudo ver a Rusl sonriéndole de manera paternal -sea cual sea el peligro al que nos estamos enfrentando, y sea cual sea el motivo por el cual usted desapareció, se que usted lo enfrento con todo su ser-

-eso no es cierto- dijo Zelda -fui débil y no pude vencer a mi enemigo, por mi debilidad esta nación paga una vez más el precio de mi derrota-

-que usted sea nuestra soberana no quita el hecho que sigue siendo humana- dijo el exmilitar sorprendiendo a la princesa del destino -usted no es indestructible, usted no es invencible y al igual que todos los demás, usted también comete errores, y eso no quitara el hecho de que es una magnifica regente-

-pero es por el hecho de ser soberana que debería evitar cometer errores, en especial de esa magnitud- dijo con remordimiento -los errores de la corona siempre tendrán repercusiones sobre la gente que habita bajo su sombra-

-es verdad- concordo Rusl hundiendo por un breve momento a Zelda mas en su miseria -sin embargo, no todas las monarquías pueden enfrentarse a lo que usted y mi hijo han enfrentado. Usted, a pesar de las oscuras y extremas circunstancias, siempre ha sabido como manejar hasta las peores situaciones. Un monarca cualquiera hubiera sucumbido ante las adversidades que usted se a enfrentado cara a cara-

Era extraño, había escuchado palabras similares desde el momento en que empezó a reconstruir su nación después de la invasión del crepúsculo, no obstante, esta era la primera vez que de verdad sentía que esas palabras no eran vacías, sentía que por primera vez alguien de verdad creía en el significado de las oraciones que dejaba su boca. Lo único que pudo hacer en aquel momento fue sonreír como no lo había hecho en un largo tiempo.

-Estamos cerca- escucharon a Hanch gritar y al alzar la mirada pudieron ver la entrada este a unos metros y a Auru y una caravana lista para salir a todo galope en el momento en que los refugiados llegaran.

-tendremos tiempo- exclamo Rusl con esperanza al mirar hacia atrás y ver como habían logrado ganarle un poco de ventaja al muro de magia negra. De repente un grito aterrador se escucho en el cielo haciendo que todos tuvieran que detenerse en seco para así taparse los oídos. -que rayos fue eso- fue entonces que voltearon a ver solo para sentir el terror escalar por su espalda al ver como de la muralla salía una horda de bokoblins seguidos de una parvada de Aeralfos oscuros que empezaron a perseguir a los refugiados.

-TODOS A LA CARAVANA- grito Zelda haciendo que la gente empezara a correr despavorida hacia la puerta este. Los pasos y pisadas de aquellas criaturas del averno se escuchaban igual que una estampida que corría despavorida.

-¡arqueros disparen a las bestias aladas!-se escucho la orden de Auru a lo lejos solo para después ser precedida por el sonido de miles de flechas siendo disparadas y surcando el cielo para encontrarse con los entes oscuros.

-eso no ayudara- la preocupación de Rusl era latente en cada una de las silabas que decía -a esos demonios las armas convencionales no les hace daño-

Entonces vio como la regente cerraba los ojos mientras corría y alzaba su mano al cielo. Cuando la siguiente lluvia de flechas iba a pasar por su cabeza, la protegida de nayru abrió los ojos dejando salir de su mano una estela de polvo dorada que se interpuso en el camino de las flechas. Cuando estas salieron de aquella nube dorada, estas resplandecían en una luz blanca cual nieve solo para ser liberada sobre aquellos a los que atravesaban haciendo que estos explotaran en destellos de luz. A pesar de haber logrado parar la endemoniada parvada de aeralfos, la estampida de Bokoblins se acercaba segundo a segundo al grupo de aterrados aldeanos que intentaban llegar a la caravana de soldados.

-infantería prepárense para defender a la gente- se alcanzo a escuchar la orden de Auru solo para después ser escuchado el sonido de varias espadas ser desenfundadas.

-no lo lograremos- grito el exmilitar desesperado -si no nos matan esas cosas, de seguro el muro lo hará-

Zelda al escuchar la conclusión del padre adoptivo de Link, miro hacia atrás y pudo ver que en pocos segundos la estampida de espectros los iba a alcanzar.

-llévate a Renado- dijo Zelda mientras colocaba al alcalde de kakariko en los brazos del rubio solo para después quedarse atrás.

-su majestad no lo haga- exclamo el exmilitar al ver las intenciones de su soberana.

-¡váyase teniente, es una orden!- grito Zelda con autoridad y decisión solo para después cerrar los ojos y empezar a construir un muro de magia que desintegraba a los espectros que tocaban el hechizo.

-mierda- maldijo este solo para empezar a atravesar el puente para así poder llegar a la caravana.

A pesar de que su hechizo estaba eliminando a miles de aquellos espectros oscuros, la carencia de la fuente mágica como lo era la trifuerza de la sabiduría hacia que mantener el hechizo fuera cada vez mas difícil. Cuando el ultimo bokoblin se estrello y exploto en partículas de luz contra el muro blanco, la regente de Hyrule cayo de rodillas jadeante y sudorosa ante el esfuerzo físico.

-tengo que salir de aquí- dijo con voz exhausta al ver que el muro aun no la alcanzaba. Reuniendo todas sus fuerzas se levantó y empezó a dirigirse hacia el puente, sin embargo, antes de poder poner un pie sobre la madera que atravesaba aquel risco, sintió como alguien le tapaba la boca solo para después sentir el punzante dolor de un metal frio que la atravesaba su abdomen empezando a derramar el cálido liquido rojo que manchaba su vestimenta.

-princesita llorona, como siempre tan ingenua y predecible- escucho la voz fría y muerta que le susurraba aquellas escalofriantes palabras en su puntiaguda oreja. Sin poder evitarlo cayo de rodillas mientras se tenia la herida de su cuerpo. Y fue ahí en el suelo que pudo ver a su atacante quedando aterrada de lo que veía.

-como siempre tan débil- gruño con aquel seño fruncido Dark Zelda mientras veía inexpresiva a la soberana manchada de sangre.

-maldito espectro- gruño con ira la castaña quien en un intento de herir a su contraparte había agarrado el tobillo de esta con tal de hacerla caer.

-que asco- dijo indiferente el espectro solo para darle una fuerte patada en la cara para así apuntarle con el florete negro que portaba -solo eres un estorbo, una triste escusa de monarca que siempre tiene que rendirse. Solo eres una fracasada que no merece vivir-

Zelda solo podía ver impotente como aquel nuevo espectro alzaba su florete listo para acabar con su vida. Ya resignada a morir en manos de su contraparte cerro los ojos esperando su triste destino.

-Hyrule, diosas, perdónenme no haber podido defenderles- susurro con tristeza, sin embargo, escucho un grito de ira antes de escuchar el salvaje choque de metal contra metal. -¿pero que…?- y al abrir los ojos vio al padre del héroe quien habia dejado a su amigo en la caravana solo para devolverse para así salvar a Zelda enfrentándose y forcejeando con el espectro de cabello platinado y mirada carmezi -Teniente-

-¡Rusl no lo hagas!- se escucho el grito desgarrador de Uli quien forcejeaba con Fado el cual evitaba que se bajara de la carroza en la que los habían montado.

-¡Papá!- se escucho el grito de Colin quien lloraba al ver a su padre arriesgar su vida por la vida de la princesa.

-Auru llévatela- grito el exmilitar quien empujo con fuerza haciendo retroceder a Dark Zelda quien arremetió ferozmente contra su atacante.

-Auru no lo hagas- rogo Zelda al sentir como el general la tomaba por la cintura y la cargaba en dirección a la caravana -general le ordeno que me suelte en este mismo instante-

-lo siento su majestad- fue la única respuesta que recibió Zelda antes de ser subida por la fuerza uno de los carruajes -en marcha-

-noo…- se escucharon los gritos de la princesa, de Uli y de Colin al ver que la caravana emprendía su rápida retirada dejando al rubio atrás. Vieron impotentes como el espectro superaba en agilidad y destreza a Rusl quien perdió el brazo entero en el que sostenía su espada solo para después ser fuertemente golpeado en la cara por una patada de Dark Zelda logrando hacer que este cayera hacia atrás empezando a desangrarse por su extremidad cercenada.

-ya veo de donde el mocoso saco su nobleza- dijo la de mirada carmesí mientras pisaba el pecho del exmilitar -acción noble pero inútil. Tu sacrificio no servirá de nada- y así chasqueo los dedos haciendo que una horda de bulblins montados en bulbos salieran del muro que había engullido casi toda la ciudadela solo para empezar a correr en persecución de la caravana.

-eso es lo que tu crees- sonrió con dolor Rusl para después desatar su cinturón y lanzarlo con fuerza haciéndolo caer en el puente. Dark Zelda alzo la mirada y vio con terror como el cinturón tenia una bolsa llena de bombas submarinas las cuales empezaron a sonar al ser una de ellas activadas. Minutos después el puente exploto por los aires haciendo que los bulblins oscuros cayeran por el acantilado sin poder llegar al otro extremo.

-bien hecho- dijo el espectro mirando con frialdad al rubio quien le sonreía con dolor, pero a la vez satisfacción -les diste un día mas de vida- y así pateo el rostro del militar dejándolo inconsciente mientras dejaba un charco de sangre -no obstante, no podrán escapar del muro-

Lo ultimo que se vio de Rusl fue como este era agarrado de uno de sus pies solo ara ser arrastrado por Dark Zelda al interior de aquella masa negra, desapareciendo entre la oscuridad de aquel hechizo maldito.

Todo el lugar se había quedado en silencio. Antes de haber empezado a narrar la historia que contaba los sucesos de aquel fatídico día, Zelda había sugerido mover el campamento de sus tropas al centro de la aldea de ordon para que así los aldeanos pudieran volver y ocupar sus casas. Habían instalado una tienda central en la que se reunieron alrededor de una gran mesa para así poder contarle la historia al héroe del crepúsculo.

-todo fue mi culpa- dijo la princesa intentando de mantener la compostura ante aquello que la carcomía. En aquella mesa estaban Uli, Bo, Ilia, Hanch, Pergie, Sera, Jaggle, Fado, Auru, Midna y Link quien estaba intentando de asimilar la triste noticia que le había dado la portadora de la trifuerza de la sabiduría -Debí haber sido mas fuerte, debí no haberme dejado sorprender por ese inmundo espectro-

-Zelda…- dijo Midna tomando la mano de su amiga mientras negaba con la cabeza -no tienes que culparte por algo como eso, aun te estabas recuperando de tus heridas contra Dark Link, no había manera que pudieras enfrentarte a tu contraparte, mas si ni siquiera sabias de su existencia-

-debí suponerlo- dijo con ira contra si misma -soy la portadora de la trifuerza de la sabiduría, debí saber que si Dark Link existía muy posiblemente una versión oscura de mi debía estar rondando por el mundo-

-nadie podría haber sabido aquello su majestad- dijo Auru -nadie podría haber sabido que Ganondorf con su ultimo aliento iba a causar tanto daño-

-si, pero…- iban a seguir discutiendo hasta que fueron interrumpidos por Link quien se había levantado de su asiento con fuerza solo para salir de la carpa a toda prisa.

-Link- susurro con preocupación la portadora de la trifuerza del poder solo para después salir detrás de su amado. Miro el cielo y vio como este estaba de color anaranjado mostrando un bello paisaje al iluminar todo el lugar con los colores del crepúsculo. Quería quedarse a contemplarlo, sin embargo, la imagen de su amado hyliano destrozado por la noticia le recordó por qué había salido de la tienda en donde estaban reunidos.

Intento de buscarlo con la mirada pudiendo visualizar como se perdía por el camino que daba hacia su casa por lo cual emprendió la marcha caminando lo más rápido posible pasando por el lado del gran árbol que era la casa del héroe. Cuando iba seguir el camino que daba al bosque para ir al lugar al que el portador de la trifuerza del valor le gustaba ir en aquellos casos, escucho un fuerte estruendo dentro de la casa lo que hizo que parara en seco su camino. Subió las escaleras y abrió la puerta y encontró el comedor patas arriba mientras el héroe destruía una de las sillas contra la pared de su casa.

-Lobito- dijo con tristeza viendo el estado en el que estaba su amada bestia de ojos zarcos.

-Maldito Dark Link- grito el elegido por las diosas con ira mientras golpeaba las paredes con sus puños empezando a desgarrarse los nudillos. Midna vio impotente como el rubio después de aquella explosión de ira cayo al suelo mientras lloraba desconsolado por la muerte de su padre. Camino hasta el y sin decir nada se arrodillo frente al héroe, solo para poder abrazarlo ocultando el rostro de este en su pecho mientras lo escuchaba sollozar.

-¿Qué mas planea arrebatarme ese bastardo?- pregunto mientras gritaba de ira contra el cuerpo de la regente del crepúsculo -¿Qué tan miserable tengo que ser para que el desgraciado deje de atormentarme?-

Le dolía ver a la persona que mas amaba de aquella manera, ¿Por qué la vida no podía darles un momento de paz?. Después de aquella magnifica noche que habían pasado, después de por fin haber entendido porque su amada bestia de ojos zarcos le huía y después de por fin haber estado unidos de la manera en que solo en sus sueños y deseos había podido estar, la vida tenía que arrebatarles esa felicidad con aquellas desgarradoras noticias. Parecía que se empeñaba en no dejar que aquel al que salvo el mundo de la luz y las sombras encontrar la total felicidad. No obstante, cayo en la cuenta de que no era cosa de la vida sino cosa de un solo ente.

-Lobito mírame- dijo la de ojos escarlata tomando el rostro del portador de la trifuerza del valor entre sus manos. Vio con dolor el estado decadente del héroe con sus ojos rojos e hinchados mientras sus mejillas eran delineadas por un camino salino que bajaba hasta su mentón y caía en su camisa de trabajo. -aquel demonio es la representación de todo lo contrario a ti. Tu eres luz y bondad, él es solo muerte y oscuridad y hará todo lo posible para opacar y apagar la luz que tu eres para el mundo-

-y lo esta logrando- susurro Link con tristeza dejando caer mas lagrimas de sus ojos azules -no lo puedo aguantar más soy débil-.

Midna se trago la inmensa ira que se acumulo en su interior en contra del espectro al ver como su heroe estaba siendo quebrado por el mismo, no obstante, su prioridad era su amado de cabello rubio y piel nívea.

-Link tu eres más fuerte que el ¿y sabes por qué?- pregunto ella mientras secaba el rostro del elegido -eres mas fuerte que el porque tienes gente que te ama, tienes gente que te quiere y es por esa gente que tu peleas. Tu motivación siempre a sido las personas que te rodean, y esas personas siempre estarán a tu lado apoyándote, él está solo y a pesar de que apareció esta Dark Zelda, ambos están igual de vacíos por dentro. Ambos solo buscan poder y ese poder los consumirá vivos- dijo la regente del crepúsculo solo para después inclinarse y darle un beso casto en los labios al hyliano quien se abrazo con desespero al cuerpo de la twili.

Ahí entre los brazos pálidos y delgados de la portadora de la trifuerza del poder, el heroe del crepúsculo encontró el consuelo a todos los problemas que lo habían invadido. Ahí entre los brazos de su amada compañera de aventuras la bestia sagrada renovó las fuerzas que había perdido ante la fatídica noticia que había recibido.

Ninguno de los dos quería romper aquel beso que alegraba sus almas y llenaba sus cuerpos, sin embargo, la necesidad del preciado aire hizo que ambos se separaran dejando sus frentes unidas escuchando los jadeos de ambos.

-eres mi mundo- dijo Midna besando la frente del rubio solo para después besar ambos ojos de este limpiando cualquier rastro salino de su rostro.

-y tu el mío y por eso tengo miedo- dijo Link apretando su agarre en el cuerpo de la regente de mirada escarlata -tengo miedo de perderte, tengo miedo de que ese espectro te lleve de mi lado-

-hey- llamo la twili al hyliano quien miro aquellos dos orbes rojizos que tanto amaba -si Ganondorf no pudo deshacerse de mí, este enano con cabello de anciano no podrá ni tocarme-

-técnicamente ya lo hizo- se mofo el rubio recibiendo un golpe en la frente por uno de los dedos de Midna.

-tonto- dijo la hechicera haciendo que ambos se rieran aligerando el ambiente que antes había opacado el lugar -ven vamos a dormir- y así ayudo al héroe pararse.

Después de haber arreglado el desorden que el héroe había hecho ambos se acostaron en la cama matrimonial de los padres de Link quedando el heroe solo con su pantalón y camisa blanca mientras Midna se había quitado su tunica, su broche de plata y su sarong dejando las sombras en su cuerpo. Estando frente a frente, la regente delineaba cada una de las facciones del heroe contemplando cada uno de los rasgos de este, y fue cuando presto atención en aquella cicatriz que atravesaba su ojo hecha por la sombra fundida que rememoro cada una de las cosas que habían vivido juntos. Recordó cada uno de los enemigos que enfrentaron juntos, cada uno de los peligros al que se enfrentaron y recordó cada una de las veces en que ambos estuvieron a punto de morir.

-Link- llamo la de ojos escarlata al rubio.

-¿si?-

-sin importar lo que pase, sin importar lo que se nos venga, siempre estaré a tu lado lobito- dijo Midna acariciando el rostro del heroe.

-gracias Middy- dijo el heroe besando la mano de la twili para después abrazarla haciendo que el rostro de ella quedara en su pecho -siempre te amare y te protegeré, sin importar lo que me cueste. Mi reina, mi ángel, mi vida-

Y así la bestia sagrada de ojos zarcos y la soberana del ocaso eterno se durmieron entre sus brazos con fuerzas renovadas para enfrentar cualquier adversidad que la vida les presentara.

Y aquí el final de este capítulo. Espero que les haya gustado y ya saben, si tienen alguna duda y/o comentario lo pueden dejar en la sección de reviews.