Salvación desde las Sombras

He vuelto con un nuevo capítulo de esta historia. Espero que les guste.

Planes de Guerra

El sentimiento que habitaba en su interior solo podía ser descrito en una palabra. Felicidad. Era un nuevo día en la aldea de Ordon, el sol brillaba imponente en el cielo azul bañando con su belleza las verdes hojas de los árboles. El sonido de las aves había despertado a la regente de ojos escarlata quien a pesar de querer contemplar el paisaje a su alrededor y sonreír por el magnífico día que tenía por delante, no estaba dispuesta a detener aquel momento de paz entre los brazos de su amado heroe.

Podía sentir el fuerte agarre de su brazo sobre su cintura mientras el calor de su pecho la bañaba por la espalda haciéndola sentir en paz. Quería que ese momento durara para siempre, no obstante, aquel sentimiento que la abarcaba la hizo sonreír de manera involuntaria delatándola frente al heroe de cabellos castaños.

-¿desde hace cuánto que estas despierta?- escucho la voz del guerrero detrás de su oreja sintiendo como su aliento acariciaba su piel de manera seductora.

-he estado despierta el tiempo suficiente como para saber que tienes un fetiche raro de verme dormir- respondió de manera juguetona solo para después darse la vuelta y ver como el heroe del crepúsculo tenía su cabeza apoyada en su mano mientras la miraba descansar -además, ¿se atreve caballero a tocar a una mujer desnuda de manera tan descarada? –

Y si, había vuelto a desnudarse por la noche sin ser consciente de lo que hacía gracias a su maña de dormir de aquella manera. No obstante, lo que más le había sorprendido era el hecho de saber que Link no se había separado de ella ni había intentado huir de su cuerpo totalmente avergonzado como quizás lo hubiera hecho unos días atrás.

-creo que esto es algo a lo que me tengo que acostumbrar tarde o temprano- y así el heroe sonrió mientras acariciaba el rostro pálido de la reina solo para después volver a abrazarla por la cintura y pegarla mas a el -y no es algo de lo que me queje-

Sin duda aquella actitud un poco descarada de su amado le fascinaba, ver como la idea de estar juntos de esa manera tan intima y personal sin que el le huya por la vergüenza era algo que estaba disfrutando, sin embargo, quería volver a ser la que lo dejaba hecho un manojo de nervios y estaba dispuesta a lograrlo en aquella mañana.

-¿entonces te crees inmune ahora?- dijo Midna solo para después subirse de manera descarada a horcadas sobre el hyliano quien se volvía a sentir acorralado -¿el niño cree haberse hecho ya un hombres?- susurro muy cerca de su rostro apoyando uno de sus brazos cerca de la cabeza de Link mientras con la otra delineaba sin vergüenza el cuerpo de su amado.

-yo no dije que fuera inmune- dijo este intentando de ocultar los nervios que sentía al ver que la reina del crepúsculo dejaba de lado todo decoro solo para así poder jugar con su cordura.

-¿ah no?- y así pego más su cuerpo desnudo asegurándose que cada una de sus partes femeninas quedaran lo más unidas al cuerpo del portador de la trifuerza del valor -porque yo juraría que eso fue lo que mis oídos escucharon- dijo mientras llevaba su mano juguetona hacia la intimidad del oji azul quien no pudo evitar el respingo involuntario que dio su cuerpo al sentir la mano de su amada sobre su ser.

-escuchaste mal- respondió más nervioso el heroe sin poder cerrar los ojos de la vergüenza.

-eso creí- y así lamio de la mejilla hasta la cien disfrutando como el heroe se tensaba ante los roces que ella le daba. Cuando volvió a ver al heroe no pudo detener la carcajada que salió de su boca al ver a Link quien estaba totalmente rojo y tieso por las acciones de la twili. Como niña pequeña se dejó caer al lado del sonrojado heroe mientras se burlaba descaradamente de este y de su inocencia.

-eres mala- dijo Link quien escondió su rostro entre sus brazos intentando de ocultar su muy evidente vergüenza.

-sabes que adoro molestarte- y así recostó su cabeza sobre el pecho del heroe mientras jugueteaba con los botones de la camisa que usaba para dormir. Sintió como el heroe la abrazaba pegándola más a él solo para después sentir como este peinaba su largo cabello naranja que se extendía libre sobre su pecho y sobre la cama -no quiero que este momento acabe- dijo en un susurro mientras disfrutaba de estar con la persona que amaba. No quería levantarse y tener que romper ese momento de felicidad para así ir a enfrentarse a las calamidades que se les avecinaban. A pesar de que aquel momento lo llamaba felicidad, esta no podía ser duradera, en especial por el mal al que se tenían que enfrentar y que amenazaba con destruir todo lo que amaban.

-yo tampoco- respondió el hylian sin dejar su labor con el cabello de la reina de las sombras -pero debemos ir a la reunión de guerra con Zelda. Alguien tiene que detener a esos espectros- lo pudo notar en su voz y solo tuvo que ver sus ojos azules como el profundo mar para saber que algo ocurría. Se levanto del pecho de Link para así poder verlo mejor preguntándole de manera silenciosa lo que no preguntaba con palabras. No quería presionarlo, no quería hacerlo sentir que estaba obligado a contar algo de lo que quizá no quería hablar, no obstante, quería demostrarle que sin importar que, ella estaría a su lado así que solo espero mientras lo miraba fijamente a la vez que quitaba los cabellos de su rostro de manera delicada. Después de un par de minutos el heroe hablo.

-soñé con mi padre- dijo este con dolor -estaba otra vez en ese cuarto negro en el que Dark Link me torturo, pero yo ya no estaba en los pilares. Era mi padre el que estaba encadenado a ellos- y así los ojos de la bestia sagrada se cristalizaron dejando caer finas lagrimas que viajaron por su rostro.

No supo que decir. ¿Qué palabras podría aportar para quitarle ese dolor a su amado? La respuesta era tan simple como la pregunta misma, no había. Aquel tortuoso viaje en el que el heroe tendría que acostumbrarse a esa pérdida no lo podría evitar un par de palabras y lo único que podía hacer por él era estar a su lado así que solo limpio su rostro para así unir sus labios con los de Link. No fue un beso de lujuria ni un beso hambriento, fue un beso lleno de todo el apoyo y amor incondicional que la hechicera tenía para aquel que la salvo a ella y a su mundo.

-recuerda- dijo después de haberse separado de su amado -siempre estaré a tu lado- solo pudo ver como él le agradecía con una sonrisa para después sentir sus brazos abrasándola. Volvían a sentir el sueño invadirlos estando el uno entre los brazos del otro reconfortándose y curando las heridas que cada uno tenía, no querían separarse, sin embargo, no todo es para siempre.

-Link…. Midna... ¿están en casa? - se escuchó la voz de Fado a las afueras del lugar.

-me lleva- gruño Midna contra el pecho del héroe.

-yo voy- y así Link se levantó de la cama dejando a la regente de las sombras enfurruñada y gruñendo de enojo contra la almohada.

-Fado, ¿Qué necesitas? - pregunto la bestia de ojos zarcos por la ventana.

-la princesa Zelda me mando para avisarles de la reunión. Empezara en media hora- respondió el granjero desde la planta baja.

-está bien, dile que ya en unos minutos estaremos allá- y así se volvió para ver como Midna se escondía entre las cobijas sin ganas de salir de estas -Middy- regaño el Hylian a la twili quien se acurrucaba más en la cama.

-no quiero ir- respondió la regente envuelta en aquel bulto.

-sabes que tenemos que ir- dijo Link con una sonrisa ante la actitud infantil de la de ojos escarlata -una reina no puede comportarse de esa manera-

-odio ser la reina- exclamo esta sin dejar su papel de niña pequeña.

Aguantando la carcajada ante la actitud de su compañera se sentó al lado del bulto de cobijas para así reclinarse sobre este.

-levántate y en la noche te lo recompensare- dijo el héroe solo para después ver como la cabeza de Midna salía de entre las sabanas para mirarlo a los ojos.

-me convenciste- dijo mientras se levantaba solo para después señalar de manera amenazante al héroe. -ya disté tu palabra- y así la regente del crepúsculo se levantó empezando a cubrir su cuerpo con las sombras de la magia del crepúsculo. Al igual que Midna, Link se quitó la ropa con la que dormía para buscar su camisa de trabajo no sin antes sentir la mirada fija y descarada de la twili sobre su ser. Volteo su rostro buscando la mirada escarlata de la regente del crepúsculo solo para encontrarse con esta sentada en la cama y con una pierna cruzada mientras lo escudriñaba con sus ojos carmezi de pies a cabeza.

-¿podrías mirar para otro lado?- pregunto el Hyliano de manera queda y un poco temblorosa al sentirse asechado por la curiosa y desvergonzada twili.

-estás loco si crees que me voy a perder este espectáculo- respondió Midna de manera cantarina mientras fijaba su vista en un punto muy específico de la anatomía del héroe. Fue aún más grande la vergüenza de Link al ver como su compañera se mordía el labio inferior solo para dibujar una sonrisa y a la vez lograr que la bestia de ojos zarcos se sintiera más débil y vulnerable.

-no me puedo cambiar si me estas mirando de esa manera- rezongo intentando de manera inútil e ineficiente calmarse para así poder quitarle un poco de color a su rostro ya totalmente enrojecido hasta las puntas de sus orejas.

-si fuera por mi jamás dejaría que te pusieras la ropa- y así la regente se acomodó de mejor manera contra el cabecero de la cama sin despegar su vista del cuerpo del héroe retándolo con la mirada.

-por favor, necesito cambiarme-

-¿acaso yo te estoy teniendo las manos?- pregunto con sarcasmo la de piel azulada mientras se aguantaba las ganas de reírse del ojiazul.

-Midna…-

-está bien- gruño la protegida por Din con fastidio mientras se levantaba de la cama de los padres del héroe -vaya aguafiestas que saliste- y así se empezó a dirigir hacia la puerta de la casa.

Al ver que su amada ya estaba dándole la privacidad que necesitaba se giró suspirando con tranquilidad mientras se disponía a ponerse el pantalón. Sin embargo, y logrando sacar un respingo de parte de Link, la twili abrazo por el cuello al héroe susurrándole detrás de su oreja mientras pasaba su mano por la intimidad del rubio.

-pero que no se te olvide que esta noche te hare pagar el doble por la diversión que ahora me negaste- y como despido le mordió la oreja de manera seductora solo para después salir de la casa mientras tarareaba la nana que su madre le había enseñado.

-¿con quién diablos me metí?- pregunto de manera cansada el héroe sin antes sonreír y reírse de sí mismo y de las ocurrencias de la hechicera. Se puso su pantalón y la camisa junto con los ornamentos que acompañaban su ropa de trabajo. Las semanas después de su recuperación había intentado de ponerse la túnica del héroe elegido, no obstante, esta estaba totalmente desgarrada y destruida por el calvario al que había sido sometido, en especial por aquel hueco que estaba tanto en la parte del pecho como de la espalda por donde la espada oscura del demonio lo atravesó.

Al recordar su túnica, fue a uno de los cajones que tenía en la mesa de noche de la planta alta y la vio doblada de manera organizada. La tomo entre sus manos y paso sus manos por los huecos que el ropaje verde tenía sintiendo aquel dolor fantasma en cada una de las cicatrices por las cuales recorría. No pudo evitar soltar un pequeño gemido del dolor al pasar su mano por el hueco del pecho sintiendo como esa zona se calentaba en su piel. Sin poder evitarlo recordó todo lo que sufrió en el tiempo en el que estuvo cautivo por Dark Link haciendo que su ira y su odio contra su contraparte creciera cada vez más.

-te voy a hacer pagar- gruño como animal escondiendo su rostro en la túnica verde. Estuvo en aquella posición duran un par de minutos mientras respiraba lentamente intentado de sacar aquel veneno de su cuerpo. Cuando logro calmar los furiosos latidos de su corazón, metió la túnica de vuelta al cajón sin importarle lo arrugada y desdoblada que había quedado a comparación de como la había sacado.

Salió de su casa recibiendo el sol mañanero en su rostro obligando al héroe a entrecerrar un poco los ojos. Respiro profundo un par de veces ese olor y aroma forestal que tenía el bosque ordoniano solo para después bajar veloz mente por las escaleras.

-¿ya terminaste de arreglarte, princesa?- escucho a sus espaldas. Al voltearse vio debajo de las sombras del árbol a Midna quien estaba mimando a la yegua belga mientras le acicalaba la crin con sus pálidas manos.

- no me demore tanto- se quejó el héroe como niño chiquito mientras sonreía.

- no, para nada- respondió la twili con sarcasmo sin despegar la vista de Epona -para cuando lleguemos la reunión ya abra terminado- iba a continuar con sus mofas hacia el héroe, sin embargo, cuando dejo de ver al caballo y se centró en su amado, pudo ver entre sus ojos la sombra de la tristeza y la melancolía escondidas detrás de la sonrisa que mostraba. Quería preguntar si estaba bien, no obstante, lo evito al reflexionar lo estúpido que podía llegar a ser eso, teniendo en cuenta las pesadillas que había sufrido el joven lobo en aquella noche. Lo único que atino hacer fue a abrazarlo escondiendo el rostro del rubio entre su cuello pálido.

-vamos lobito, Zelda nos espera- y así lo agarro de la mano para empezar a dirigirse hacia la aldea.

Caminaron tomados de la mano por aquel corredor de arbustos y árboles que daba hacia ordon. No hablaban, sin embargo, el sonido de los animales y la brisa meciendo los árboles era suficiente para ellos evitando que aquel silencio fuera incómodo.

Cuando llegaron al final del pasillo fueron recibidos por 2 guardias que vigilaban la entrada al pueblo. Estos al ver llegar a los dos elegidos por las Diosas se irguieron y saludaron de manera militar. Curiosamente la twili pudo reconocer a ambos soldados como los mismos que estaban vigilando el puente hacia el castillo antes de que ella los encantara con la ilusión del libro de Zant.

-no se vayan a asustar muchachos- dijo de manera burlona mientras entraban a la aldea dejando confundidos a los soldados y al mismo Link.

- ¿a qué se debió eso? - pregunto extrañado el héroe ante la acción de la regente crepuscular.

-¿recuerdas que te conté la vez que me cole al castillo para buscar a Zelda?- pregunto solo para recibir como respuesta un asentimiento por parte del protegido por Farore -fueron ellos dos a los que encante con la ilusión del libro- dijo mostrando orgullo y burla ante aquello.

-eres malvada, ¿si te lo había dicho? - y a pesar de que aquello sonaba a reproche, pudo ver como el portador de la trifuerza del valor se aguantaba las ganas de reír.

-sip- respondió cual niña inocente -quizás se los repita si me aburro-

-Midna no- regaño el héroe mientras intentaba de aguantar la compostura sin soltar las carcajadas que quería, lo cual fue más difícil al ver como la hechicera de cabello naranja le guiñaba el ojo a la vez que sacaba la lengua de manera infantil.

Siguieron caminando por la aldea viendo como patrullas conformadas por soldados iban y venían por el pequeño pueblo vigilando que todo estuviera en orden y revisando que ningún espectro de las sombras pudiera estar merodeando por el lugar. Pudieron ver como los ordonianos entraban y salían de sus casas mientras las volvían a dejar como antes estaban, algunos de ellos ayudados por los soldados de Hyrule. Sera salía de su tienda con botellas rotas y bolsas de basura siendo ayudada por su hija solo para después ser seguidas por un soldado que sacaba un sillón destrozado por lo que seguramente fue una sombra que se coló a su hogar. Se podía ver como Pergie barría el interior y la entrada de su casa sacando varias nubes de polvo mientras Talo y Malo limpiaban los muebles con trapos, y en una esquina del pueblo se podía ver a Colo vendiendo su famoso aceite.

Fue entonces que de un momento a otro Link dejo de caminar haciendo que Midna se detuviera también mostrando su confusión en su rostro.

-¿podrías ir adelantándote?- escucho la pregunta del héroe quien no dejaba de mirar a un punto fijo. Al seguir con su mirada escarlata la dirección a la que veía los ojos azulados de la bestia, pudo ver a Colin sentado a la orilla del lago de Ordon mientras veía su reflejo.

-ve con él- dijo la regente mientras acariciaba la espalda del hylian – te guardare puesto en la tienda- y sin recibir respuesta, vio como Link se alejaba para ir y sentarse al lado de su hermano menor. No alcanzo a escuchar lo que hablaban, sin embargo, vio como el niño se recostó contra el héroe mientras era abrazado por este. No había que ser un genio para saber de qué estaban conversando.

-Se estaban demorando un poco- escucho a sus espaldas llevándose un buen susto.

-¡Zelda!- exclamo la twili mientras se agarraba el pecho al ver a la regente de la luz vestida con su usual atuendo blanco y purpura siendo adornado por los guantes, las hombreras y la corona -no vuelvas a hacer eso-

-perdón- respondió la hylian mientras se reía por lo bajo siendo acribillada con la mirada por la twili. Levanto las manos en son de paz solo para después ver hacia donde estaba mirando la hechicera. - ¿Cómo esta? -

-esta mejor, pero…- y así soltó un suspiro de cansancio mientras veía al héroe del crepúsculo -no sabes en las condiciones que lo encontré, lo herido y destrozado que estaba-

-por la cicatriz en su rostro y sabiendo de lo que es capaz ese demonio, ya me puedo hacer una idea- respondió con tristeza la castaña -adelantémonos a la tienda y dejémoslos un rato a solas- y así ambas mujeres siguieron su camino. Caminaron por un par de minutos hasta que Midna detuvo a Zelda agarrándola de la mano - ¿Qué? - pregunto desconcertada la elegida por Nayru. Sin recibir respuesta vio como la reencarnación de Hela tomaba su mano solo para sacarle el guante blanco. Vio como la twili suspiro con alivio al ver la trifuerza de la sabiduría dibujada en el dorso de su mano.

-si siguió mis instrucción- respondió con alivio la de ojos escarlata.

-menos mal solo era para eso- dijo Zelda con una sonrisa felina -ya creí que íbamos a hacer una escena como la de Link y tuya en la fuente de ordona- y así siguió caminando mientras dejaba a una muy colorada Midna detrás quien solo atino a taparse el rostro con sus manos y así poder esconder su vergüenza.

-algún día me las pagaras- gruño la portadora de la trifuerza del poder hacia Zelda.

-eso ya lo veremos- y así ambas rieron mientras seguían su camino - ¿por qué sigues usando la capota, ya la luz no te hace daño - pregunto al ver el clásico atuendo de Midna.

- sí pero no tengo ganas de quemarme con el sol- se encogió de hombros mientras jalaba un poco más la capota y así poder tapar la luz del astro rey -las primeras veces después de que me salvaras me quemaba demasiado y vaya que es una patada en el trasero- añadió solo para recibir una pequeña risa por parte de la hylian. Siguieron caminando por los pasajes de ordon mientras hablaban de cualquier cosa que se les venía a la cabeza hasta que pudieron llegar a la tienda que se había instalado en el centro del pueblo siendo rodeada por unos siete u ocho soldados montando guardia. Al entrar la reina del crepúsculo pudo ver como Ashei, Auru, Bo, Jaggle, Renado, Hanch y curiosamente Maripola estaban dentro de la tienda de guerra. Al ver como ambas soberanas entraban los presentes se pararon e hicieron una reverencia.

-gracias por su recibimiento- dijo Zelda mientras se acomodaba en la cabecera de la mesa siendo acompañada por Midna, quien hizo contacto con la mirada de Ashei haciendo un asentimiento en forma de saludo solo para ser respondido de la misma manera por la azabache. Después de aquel intercambio se sentó a un lado de Zelda dejando un puesto a su lado para Link -ya solo falta el héroe del crepúsculo para que podamos comenzar-

- ¿Dónde está? - pregunto a la hechicera de ojos escarlata el alcalde de Ordon al no ver a la bestia sagrada.

-tuvo que ir a resolver un problema familiar, ya vendrá- respondió la twili al hombre robusto y cojo.

Los demás miembros de la mesa solo asintieron para después empezar a hablar entre ellos. Los ordonianos tenían como tema en común su aldea y como reestablecer todo lo que se había perdido y como volver a reactivar la vida de manera normal y no tan caótica como los tiempos que estaban viviendo. Ashei y Auru estaban hablando de la milicia mientras ambos repasaban estrategias y estadísticas del actual ejercito hyliano, mientras tanto Maripola solo tarareaba una canción mientras jugaba con un saltamontes que estaba posado en la palma de su mano. Zelda y Midna iban a retomar la conversación que tenían antes de entrar a la tienda cuando se vio al héroe del crepúsculo entrar al lugar mientras hacia una reverencia.

-lamento mi tardanza. Tuve que arreglar un asunto personal antes de poder venir-

-no te preocupes muchacho- respondió el jefe Bo mientras le sonreía y hacia gestos con la mano para que le quitara importancia al asunto. Al ver el puesto que estaba vacío al lado de la regente del crepúsculo, se dirigió hacia este para así poder sentarse y poder escuchar la reunión.

- ya que están todos presentes, ya podemos empezar la reunión – comenzó Zelda aquel consejo de guerra – lo siguiente a discutir en esta mesa es sobre el plan de acción que vamos a tener para poder retomar la ciudadela. En nuestro viaje desde los dominios Zora hasta este lugar, el general Auru, la coronel Ashei y yo estuvimos adelantando un plan de ataque para retomar la villa –

-si se me permite- dijo Link llamando la atención de todos - ¿Por qué volvieron aquí? No es como que me moleste ni me queje, pero ¿Por qué arriesgarse a hacer un viaje tan largo y en especial peligroso como lo es el viaje desde los dominios hasta el bosque? – pregunto el rubio ya que si bien había muchas maneras de hacer aquel viaje, al estar gran parte de la pradera de Hyrule encerrada dentro del muro negro, solo quedaba una opción y era tomar la vertiente del rio Zora más larga y caudalosa para así poder llegar a la parte más oriental de la pradera de Eldin y usar villa kakariko como desvió y así poder cruzar el puente de madera y entrar a la región de Farore.

-es verdad- tomo la palabra Midna -trajeron gran parte del ejército, se arriesgaron a perder parte de las fuerzas y gran parte de recursos además de la pérdida de tiempo y energía con aquel viaje –

Sonaba a reproche, en especial viniendo de la lengua afilada de la monarca de las sombras, no obstante, aquella pregunta era válida teniendo en cuenta los motivos de esta.

- hay 2 motivos para ello – respondió Ashei mirando a ambos portadores de la trifuerza – el primer motivo es gracias al plan que llevamos diseñando el general, la princesa y yo y que en breve se los explicaremos a todos los presentes, y el segundo motivo por el que el plan está diseñado de esa manera, es el hecho de que los necesitábamos a ustedes 2-

-¿pero cómo sabían que estábamos aquí?- pregunto la bestia sagrada con confusión.

-no lo sabíamos- respondió Zelda – me lo dijeron –

-¿Quién?-

-la gran hada- y al ver la cara de confusión de ambos héroes se dispuso a relatar- fue después de nuestra huida de la ciudadela-

-Auru no lo hagas – rogo Zelda al sentir como el general la tomaba de la cintura y la cargaba en dirección a la caravana – general le ordeno que me suelte en este mismo instante-

- lo siento su majestad – fue la única respuesta que recibió Zelda antes de ser subida a la fuerza a uno de los carruajes – en marcha –

Y así la caravana emprendió carrera por la pradera de Eldin intentando escapar de aquel muro negro que ya había engullido gran parte de toda la ciudadela.

-general tenemos problemas- grito uno de los soldados mientras señalaba hacia atrás.

- ¡se acerca otra oleada de sombras! – se escucho el grito de otro soldado en la parte trasera de la caravana.

-a todos los jinetes, apresuren el paso -dijo Auru sacando la cabeza por la ventana del carruaje en el que estaba la reencarnación de Hylia – y que los arqueros se preparen a…- no obstante, antes de que pudiera terminar la orden, se escucho el estruendo de una explosión solo para ver como el puente que conectaba a la pradera con la ciudadela estallaba en mil pedazos.

-¡papa!- se escucho el desgarrador grito de Colin haciendo eco con la explosión y logrando que todos los presentes, y en especial los ordonianos agacharan la cabeza con dolor y tristeza.

-ya no nos siguen- informo el soldado desde afuera de la caravana. Al escuchar aquello asintió con la cabeza solo para alzar su mirada y ver los ojos cansados, pero reprochantes de la princesa Zelda.

-Esta sangrando demasiado majestad- dijo Auru al ver como la sangre goteaba de la túnica negra que estaba usando la soberana empezando a manchar el suelo del carruaje. Intento de acercarse a la castaña, sin embargo, esta lo empujo con las pocas fuerzas que tenía para alejarlo.

- dejaste morir a tu mejor amigo en el campo de batalla – hablo con ira la de ojos azulados a pesar del cansancio que lentamente ganaba la batalla -abandonaste a Rusl ahí atrás, eres una escoria-

-¿cree acaso que lo disfrute?-pregunto con remordimiento el hombre de cabello blanco -¿cree enserio que no paso dos veces por mi cabeza la idea de haberlo ayudado?- cada palabra salía mas fuerte, cada silaba amenazaba con romper la compostura del general quien evitaba descomponerse en llanto por la perdida de su hermano de armas -usted misma lo dijo, era mi mejor amigo y me duele su perdida. Pero soy un soldado, al igual que lo fue Rusl y se el valor y significado de su sacrificio, dio su vida para proteger a nuestra única esperanza de tener un futuro-

La consternación de Zelda se evidencio de gran manera al esta sentirse acorralada contra la silla en la que estaba sentada. Conocía al general de años de servicio y podía afirmar sin temor a equivocarse que esta era la primera vez que veía al peliblanco de aquella manera.

- y por más que me duela – continuo Auru - sé que la vida de Rusl no vale más que la vida de todas las personas que están en esta caravana y que posiblemente serán las que reconstruirán el reino en un futuro así que de manera respetuosa le digo su majestad que cierre la boca y se deje atender, porque o sino, el sacrificio de Rusl habrá sido en vano si la perdemos por la falta de sangre que esta empezando a sufrir en este momento –

Y sin pedir permiso rompió la túnica negra de Zelda dejando ver el vestido blanco manchado de rojo siendo inútilmente tapado por las manos enguantadas de Zelda. Al igual que con la túnica, quito el corsé blanco y desgarro la tela a la altura del vientre dejando ver la perforación que había dejado el sable negro de la contraparte de la princesa. Con rapidez Auru busco debajo de los asientos encontrando el botiquín medico con el que contaba el carruaje para así poder sacar una aguja y un carrete de hilo. Tomo una botella de lo que parecía alcohol y limpio la herida para después empezar a coserla sacando un leve gemido de dolor por parte de la castaña.

-Auru- llamo Zelda al general quien solo alzo la vista por un momento para ver a la princesa -lamento lo que dije -respondió con voz queda y cansada por la pérdida de sangre.

-no tiene de que disculparse su majestad- respondió con un suspiro -en este momento me odio a mi mismo mas de lo que usted puede imaginar.

-no tiene por que hacerlo- expreso la ojiazul mientras lentamente se quedaba dormida -no fue su culpa- y así recostó la cabeza contra la silla dejándose guiar al mundo de los sueños.

- descanse princesa – y así se sentó mientras verificaba que los signos vitales de Zelda estuvieran estables. Fue entonces que vio por fuera de la ventana como un rayo negro salía de la montaña que estaba al lado de la antigua villa kakariko - ¿pero qué demonios? – fue entonces que asomo la cabeza por la ventana solo para ver como un portal crepuscular se abría absorbiendo un manojo de partículas negras seguido de la estruendosa explosión de aquel rayo haciendo que los ciudadanos que iban en la caravana gritaran de temor.

-general- grito un soldado que se acercaba al carruaje en su caballo -el muro se detuvo- dijo señalando hacia atrás. Al mirar a donde estaba señalando el soldado, pudo ver como aquel muro que les pisaba los talones momentos atrás, se detenía de manera súbita.

-no podemos quedarnos acá, sigan avanzando- exclamo Auru intercalando la mirada entre el muro y aquella montaña de donde salía aquel rayo negro.

No sabía cuántas horas habían pasado, lo único que recordaba era su conversación con el general quedando con una laguna mental entre aquel momento y el cómo había llegado a aquel lugar. La princesa del destino se encontraba en un prado bañado por la luz de la luna y la luz de las estrellas donde ni el frio ni el calor se sentían. Se miro de pies a cabeza y palpo su vientre encontrándolo sin la herida del sable de Dark Zelda.

- ¿hola? – pregunto al aire mientras caminaba por aquel paraje - ¿hay alguien ahí? – fue en aquel momento cuando una pequeña hada revoloteo alrededor de sus pies solo para después subir y quedar frente a ella logrando llamar su atención -hola pequeña- dijo Zelda con suavidad extendiendo su palma para así dejar que la pequeña criatura se posara en ella - ¿sabes por qué estoy aquí? - pregunto viendo al ser luminoso.

- a pesar de lo inteligentes que son, no lograras recibir muchas respuestas de ella – escucho a sus espaldas logrando asustar a la hyliana quien se giró con rapidez para encarar a quien sea que la había asustado.

-gran hada- dijo un poco más relajada al ver a la doncella de cabellos verdes y alas luminosas sentada sobre una gran roca con varias hadas danzando a su alrededor.

-princesa del destino- dijo esta con respeto solo para extender su mano haciendo que la hada que estaba con Zelda volara hasta ella -es un gusto conocerla majestad-

-el gusto es mío- respondió Zelda con una elegante reverencia - ¿debo asumir que esta reunión en este espacio espiritual fue convocada por usted? -

-así es- dijo la peliverde mientras dejaba de consentir al hada que recibió a la reencarnación de Hylia -como ya te disté cuenta, un mal enorme está acechando a hyrule una vez más, y por desgracia, me temo que el enemigo tiene la ventaja-

-las sombras- y así recordó aquella imagen de Link e imagen de ella misma en aquella versión malévola y tenebrosa -¿Qué acaban de hacer?- pregunto con frustración al recordar como aquella masa negra engullía a su pueblo dejando lamentos y dolor a su paso -¿Cómo los detenemos?-

-no te puedo responder a la primera pregunta ya que ni yo, ni los espíritus protectores estamos al tanto de lo que aquellos demonios liberaron-respondió con tristeza la de alas luminosas -no obstante, el motivo por el que me encuentro aquí es para darte consejo y guiarte para poder detenerlos-

- pero ¿cómo? - exclamo frustrada la castaña mientras apretaba sus puños con ira contenida -me enfrente a uno de ellos y fracase- recordó con dolor el temor que sintió de la contraparte de la bestia sagrada -fui débil y por segunda vez no pude proteger a mi pueblo-

-no te culpes por algo que estaba por fuera de tus manos- reconforto la gran hada posando sus delicadas manos sobre los hombros de la acongojada princesa -fracasaste y es verdad, no obstante, sigues con vida y puedes volverte a levantar, aún hay esperanza-

-¿Cuál?- pregunto con incertidumbre y desesperanza -¿Cuál podría ser aquel milagro que pueda ayudarme a salvar a mi pueblo?-

-la regente del crepúsculo- respondió la peliverde -ella logro rescatar al héroe elegido por las diosas de las garras de su contraparte. Los 3 juntos son capaces de enfrentarse a aquellos espectros que amenazan con la destrucción de nuestro mundo-

-¿Dónde están?- pregunto esperanzada Zelda al saber que Midna y Link seguían con vida-

-están en Ordon, lograron escapar antes de que Dark Link terminara con el trabajo- y así apretó de manera reconfortante los hombros de la regente de la luz -aún hay esperanza, tú y ellos podrán pasar esta prueba- y así el sueño se desvaneció en un soplido con aquellas reconfortantes palabras del ser alado como cierre.

-el gran hada- susurro Midna recordando a la responsable de devolverle la vida a su amado.

-fue ella quien me dijo de su paradero- explico la castaña -después de eso, desperté en uno de los cuartos de sanación en el dominio Zora-

-tuvimos que esperar a la recuperación de su majestad y de Renado para poder venir acá- continuo Ashei mirando a ambos portadores de la trifuerza -solo esperábamos que no se hubieran movido de lugar, conociéndolos a ambos, la probabilidad era bastante alta- dijo con burla intercambiando su mirada entre el héroe y la reina de las sombras quienes no pudieron sentirse avergonzados ante las burlas de la coronel.

-después de mi recuperación y de la del alcalde de kakariko, nos dispusimos a buscarlos en este lugar para así poder seguir con la siguiente fase del plan- dijo Zelda.

-¿y esa es?- pregunto el rubio con curiosidad.

-el contrataque- respondió Auru mientras abría un mapa del reino -hemos analizado la situación con la princesa y mi mano derecha, y ya que había una necesidad de venir para buscarlos, llegamos a la conclusión de que lo mejor sería retomar la ciudadela por medio de un ataque en 2 flancos-

-tenemos fuerzas en ambos extremos del reino, sin embargo, nuestra posición es la más comprometida ya que gran parte del muro tiene rodeada a la pradera de hyrule para poder llegar por la entrada sur, lo cual hará que el enemigo nos vea sin poder llegar a sorprenderlo- continuo Ashei mientras usaba un lápiz de carboncillo para ir señalando las posiciones y movimientos que se iban a usar.

-es por eso por lo que nosotros seremos la distracción- dijo Zelda señalando la pradera que estaba antes de la entrada sur a la ciudadela -nos acercaremos por la pradera para encarar al enemigo, seremos nosotros los primeros a los que verán por lo que los obligaremos a centra sus fuerzas en esta zona de la ciudadela. Mientras los espectros se enfrentan a los soldados en la pradera, los Zoras se podrán infiltrar por el rio que conecta con la ciudadela dejándolos en el medio de nuestras dos fuerzas-

-disculpe la interrupción su majestad- levanto la mano el alcalde de Villa Kakariko de manera respetuosa – ¿pero cómo vamos a traspasar el muro negro? No sabemos que es ni cuáles son sus efectos-

-además- continuo Bo – como derrotaremos a los espectros. Las armas convencionales no los tocan y solo el poder de las diosas es capaz de destruirlos-

-es por eso que les pediremos ayuda- respondió Zelda.

-¿a las diosas?- pregunto Hanch de manera incrédula al escuchar la respuesta de la ojiazul.

-así es- respondió la princesa del destino volteándose para mirar a la regente del crepúsculo y al héroe elegido por las diosas -tenemos en nuestra posesión las 3 partes de la trifuerza, podremos acceder al poder de ellas y así contrarrestar el poder de las sombras-

-¿es seguro que eso va a funcionar?- pregunto el padre de Malo y Talo.

-no lo es- dijo con incertidumbre la princesa del destino -es la primera vez que los elegidos recurren a hacer el uso de la trifuerza completa, además, según lo que nos contó la reina de las sombras, Dark Link uso la trifuerza para crear ese muro, así que no sabría decir con seguridad si aquello servirá-

-es una posibilidad de 50 a 50- dijo Auru -sin embargo, al no haber otra posibilidad, tendremos que jugarnos la vida apostando a esos 50 que tenemos a favor-

-¿Cómo cuadraremos el ataque?- pregunto Link mientras analizaba el mapa -el viaje entre Ordon y los dominios Zora demora aproximadamente entr dias usando el camino más rápido ¿Cómo mantendremos contacto entre ambas partes del ejercito?-

-es por eso que Maripola está aquí- respondió Zelda señalando a la niña y logrando sacar a mas de uno una expresión de asombro, en especial por parte de la bestia de ojos zarcos y de la hechicera de mirada escarlata.

-mis amiguitos pueden ayudarnos- dijo con su ya acostumbrada voz cantarina -ellos se pueden comunicar entre sí y por medio de magia dar mensajes a quienes se les indique-

-¿sabías que podían hacer eso? -pregunto Midna en un susurro al héroe quien negó lentamente sin poder borrar su cara de sorpresa al ver las habilidades que poseían los insectos de la niña -me arrepiento de todos los reproches que hice contra la niña- dijo la de ojos escarlata refiriéndose a la vez que gasto una semana entera recolectando a los insectos junto a la bestia en la invasión del crepúsculo.

-Cuando comience el ataque, esperaremos un tiempo antes de darle la señal a los zoras para que hagan el movimiento de pinza y puedan llegar a las espaldas del enemigo- continuo Zelda con la explicación -no obstante, Midna, Link y yo tendremos que habernos acercado lo suficiente al castillo para que los Zoras no tengan mayor dificultad-

-¿Qué podría llegar a detener a la avanzada de lo Zoras?- pregunto Hanch

-Dark Link- gruño el héroe con ira al recordar al peliplateado.

-los zoras tendrían que acercarse demasiado al castillo- continuo con la explicación la regente de Hyrule -los líderes del bando enemigo son demasiado fuertes por lo que necesitaremos acercarnos lo más pronto posible al castillo y empujar a las fuerzas enemigas lo más que podamos y así los Zoras podrán sorprender al ejército de espectros-

-Dark Link no bajara- respondió con fastidio la bestia sagrada -está confiado de que nos derrotara, así que en el caso de que él vea a los Zoras acercarse, no moverá un solo musculo por impedirlo, es demasiado arrogante como para eso-

-con suerte nosotros 3 podremos detener a esos 2 demonios antes de que vean nuestra ventaja- dijo de manera optimista la castaña.

-no quiero sonar aguafiestas- interrumpió la de ojos escarlata y cabello anaranjado -pero no hay suficientes soldados- dijo Midna mientras miraba directamente a Auru y Ashei -sé que sus soldados son buenos, pero no son ni la mitad de los que recuerdo haber visto cuando estuve en la ciudadela, y si, puede que la ayuda de los Zoras sea de gran ayuda, no obstante, no es suficiente-

-es verdad- dijo Zelda mientras señalaba un punto en el mapa – es por eso que en nuestro viaje a este lugar pudimos tomar un tiempo para pedir refuerzos a los Goron-

-¿ayudaran?- pregunto Link de manera asombrada al saber lo orgullosos y muy testarudos que podían ser los seres de piedra.

-el jefe Darbus es un buen amigo mío- respondió Renado -cuando tomamos el desvió por villa kakariko pude visitarlo y pedirle ayuda. He de admitir que se mostro un poco reacio al principio, no obstante, cuando mencione tu participación en este combate, no dudo en ir a presentar la petición al consejo Goron- al escuchar aquello, el héroe no pudo evitar esbozar una leve sonrisa ya que debía admitir que se sentía un poco honrado al saber que los goron lo apreciaban de aquella manera.

-aun no recibimos respuesta- continuo Zelda- pero estoy segura que los goron ayudaran en esta batalla, en especial porque eso les afectaría a ellos en el caso de que Dark Link y Dark Zelda llegaran a ganar-

-ademas- tomo la palabra Auru -el rey Ralis mando a dos mensajeros a la colonia de los Yetis para pedir ayuda. Sin embargo, no estamos muy seguros de que vayan a aceptar- dijo con incertidumbre el general de las fuerzas hylianas.

-eso es fácil- levanto la mano la de piel pálida y cabello anaranjado -solo díganle a Yeto y Yeta que Link se los pide- y así tomo de una de las mejillas del héroe jalándola con fuerza y sacando un quejido del rubio -después de todo este cabeza hueca les hiso un muy grande favor a esos dos- termino solo para sentir como el ojiazul se zafaba de su agarre para después sobarse el área afectada.

- lo tendremos en cuenta- respondió Zelda mientras reía por lo bajo al ver la actitud infantil de la regente del crepúsculo para con el héroe de mirada bestial -pero hay una cosa mas que toca hacer- y así la princesa centro su mirada en Midna mostrándose un poco dubitativa -esperábamos que tu pudieras prestar al menos otro refuerzo para el combate- pidió Zelda mientras agachaba un poco la mirada.

-¿Qué?- pregunto la twilli sin poder creer lo que escuchaba.

-la princesa Zelda nos hablo de lo habilidosos que son los de tu especie con la magia. Habilidades de sigilo e infiltración como las de tu pueblo serian bastante útiles- respondió Ashei mirando fijamente a la reina del ocaso eterno.

Aquello la había tomado por sorpresa. Ya había sentido un poco del rencor que podían albergar los moradores de la luz contra su pueblo, sin embargo, que Ashei estuviera dispuesta a pedirle ayuda a su pueblo la había tomado por sorpresa dándole esperanza de que algún día los moradores de la luz y del crepúsculo pudieran llegar a perdonarse y convivir entre si.

-se que es mucho pedir- continuo Zelda -pero seria de gran ayuda la magia y las habilidades de tu pueblo-

-esta bien- respondió Midna viendo a su amiga -es verdad, mi pueblo tiene una gran habilidad con la magia crepuscular gracias a las condiciones en las que hemos vivido desde hace ya un tiempo. Los grandes soldados de elite twilli podrían ser un gran as bajo la manga gracias a sus habilidades de sigilo he infiltración, pero…-

-¿pero…?- pregunto Zelda viendo a la pelinaranja.

-el espejo esta roto- dijo con cansancio la reina del ocaso eterno -y a pesar de que fui capaz de volver, la magia que gasté en el intento fue demasiada. Dure inconsciente toda una noche y gran parte de la mañana abriendo el portal durante un breve periodo de tiempo- seguido y de manera involuntaria tomo su mano derecha y acaricio el dorso donde estaba la marca de la trifuerza del poder -no se si pueda mantener el portal abierto por mucho tiempo-

-lo vas a lograr- escucho a su lado solo para ver como el héroe le sonreía tomando su mano entre las de él -nos tienes a mi y a Zelda. Entre los 3 podremos mantener el portal el tiempo suficiente – y sin poder evitarlo sonrió de manera tierna hacia su amado dejando ver aquellos exóticos colmillos alargados que poseía.

-el héroe tiene razón- interrumpió la escena entre ambos portadores la princesa del destino- con las 3 partes de la trifuerza, podrás tener la cantidad suficiente para mantener el portal abierto, no obstante…- y así la castaña se llevo una mano al mentón en un gesto de reflexión -contaste que la primera vez que abriste el portal apareciste en el patíbulo ¿verdad? –

-asi fue- respondió la de ojos escarlata con duda -¿Por qué preguntas?-

-no creo que haya sido casualidad- y así señalo en el mapa el corazón del desierto -el patíbulo siempre tuvo una influencia mágica gracias al espejo. Creo que a pesar de su ausencia es el lugar mas "cercano" y más fácil de acceder entre ambas dimensiones- respondió haciendo unas comillas con una de sus manos ante la relatividad que podía tener la palabra en ese contexto.

-solo hay una manera de averiguarlo- dijo Ashei mirando directamente a la princesa del destino.

-así es- respondió Zelda -preparen una expedición para mañana con rumbo hacia el patíbulo del desierto-

Y hasta acá termina nuestro capitulo. Se que me demore, pero ha sido un poco caótico con todo lo que esta pasando.

NOTA: Antes de terminar debo anunciarles algo. Muy probablemente vayan a ver la historia como si hubiera publicado algo dentro de los próximos meses, pero la verdad es que voy a ponerme a corregir ciertos errores gramaticales y de escritura que vi en los capítulos anteriores y que la verdad me fastidia cuando repaso la historia para que no haya incongruencias.

En fin, nos vemos en el siguiente capítulo.