Salvación desde las Sombras

Acá el nuevo capítulo.

ADVERTENSIA: Contenido no apto para sensibles.

En camino al Crepúsculo

-los estoy vigilando- respondió con maldad la ordoniana mientras se subía a una yegua de color rubio pálido un poco más pequeña que Epona.

-este va a ser un viaje muy largo- dijo la monarca de cabello anaranjado con tono de resignación acercándose al heroe.

-ni que lo digas- concordó la bestia de ojos azules con su amada mientras subía a la yegua belga solo para después ayudar a la regente de las sombras a subirse con él en la parte de atrás.

Así el grupo de expedición partió rumbo al desierto pasando uno a uno por el puente que conectaba la región de latoan con la región de Farone. Si bien era cierto había un portal crepuscular abierto en el desierto, se decidió ir a caballo al ser un gran gasto de energía para la twili y la regente de Hyrule el transportar a tanta gente a la vez, y a pesar de haber discutido la posibilidad de ir solo los protegidos por las diosas al circo del espejo, Ashei y Auru se habían negado rotundamente a dejar ir sin protección a la princesa Zelda por lo que la única opción había sido la de ir con un batallón que la resguardara.

Después de haber cruzado el puente que conectaba latoan con la región de Farone el escuadrón de reconocimiento cabalgo a galope por entre el espeso follaje del bosque que en la antigüedad fue conocido como el bosque perdido. Tenían ansias de llegar. Todos los integrantes del batallón de expedición, en especial los 3 portadores de la trifuerza, sentían la necesidad de hacer lo imposible para acortar aquel viaje con tal de llegar a su destino. Aquel muro que se notaba en la lejanía y se volvía más grande a medida que avanzaban, siendo así un vil recordatorio del tamaño del poder que tenía el enemigo y, además, les susurraba sin parar el trágico final que tendrían aquellas bellas tierras si ellos fracasaban, les recordaba las millones de vidas que habían en juego si ellos llegaban a sucumbir ante sus enemigos. Sin embargo, y para desgracia de los protegidos de Din, Farore y Nayru, en especial la portadora de la trifuerza del poder, el escuadrón por unanimidad de los presentes decidió ir a la velocidad de galope para no cansar a sus monturas las cuales tendrían que hacer el tortuoso viaje por el inclemente calor del cruel desierto.

A pesar del día tan cálido y reconfortante que había hecho en aquella mañana, el astro rey fue tapado por un mar de nubes cuando el batallón estaba a medio camino hacia la salida del bosque de Farore. Una brisa gélida empezó a soplar levemente agitando las copas de los arboles haciendo erizar la piel de los héroes, haciendo que estos cerraran sus sacos y se enrollaran en sus capaz para así evitar aquel helaje. En el caso de la regente de las sombras, quien, al estar acostumbrada a estar con ropa ligera, se vio obligada a apegarse mas a su amado heroe para así intentar esconderse del gélido viento que le desordenaba los cabellos y que le agitaba su túnica y su sarong dejando su piel pálida, las sombras y sus tatuajes fosforescentes al aire.

-Diosas jamás creí que iba a decir esto, pero definitivamente extraño el calor del desierto- exclamo la twili haciendo rechinar sus dientes al tiempo que dejaba ver sus puntiagudos y alargados colmillos de color blanco.

-y yo creí que aun quedaba bastante tiempo para los días de viento- dijo Link mientras veía como Ilia apretaba y cerraba a la altura de su pecho una capa que llevaba encima des sus hombros.

- es porque esas nubes no son naturales- escucharon la voz de Zelda quien estaba a la cabeza del escuadrón con su capa negra puesta siendo resguardada por Ashei, la cual no mostraba ni la más mínima pisca de frio al estar acostumbrada al gélido viento del pico nevado.

-a que te refieres- pregunto Midna quitando un mechón anaranjado de su rostro ante el viento que la despeinaba. Sin recibir una respuesta solo vio como Zelda apunto con su dedo al frente haciendo que la hechicera del crepúsculo siguiera con su mirada el lugar que señalaba la reencarnación de Hylia -mierda…- siseo la de mirada escarlata.

Habían estado tan distraídos con aquel cambio repentino del clima que no se habían percatado que ya habían llegado a la salida del bosque permitiéndoles ver aquel tétrico panorama que tenían al frente.

-el muro- susurro Link con una voz que dejaba denotar una mezcla entre tristeza, miedo e ira ante lo que veía. A lo lejos de la pradera de Farore, en donde debería estar el comienzo de aquel camino empedrado que conectaba la pradera con los jardines del sur de la ciudadela, estaba aquella muralla de energía oscura que a diferencia del muro que había invadido el mundo en la invasión del tirano Zant, este parecía un cumulo de humo negro y de esporas de color rojo como la sangre. Las nubes que soplaban aquel viento no permitían ver que tan alta era la estructura que estaba privando a miles de hylianos manteniéndolos cautivos en su interior. No les permitía a los héroes, y en especial a la reencarnación de hylia ver, aunque sea una pequeña señal o indicio que les dijera como estaba la amada gente a la que tenían que proteger llenando de incertidumbre y penumbra las almas de los elegidos al observar el daño que aquel deseo pedido por tan cruel ente había desatado en sus queridas y preciadas tierras.

A pesar del afán que tenían por llegar al patíbulo del desierto bajaron la velocidad de sus caballos para empezar a pasar aquella pradera de manera lenta, pero, sobre todo, cautelosa. Aquel frio inclemente que golpeaba sus cuerpos y congelaba su piel había pasado de un momento a otro a segundo plano. El tormentoso y siniestro clima ya no era el responsable de la gélida sensación que subía lentamente por su espalda, el causante de aquella tétrica sensación era la presencia negra y pesada que desprendía aquella estructura a medida que se acercaban haciendo que los pies de los integrantes del escuadrón de reconocimientos se pusieran helados por aquella esencia que desprendía la oscura estructura. Si ya era abrumador la sola energía que desprendía aquel muro todo se ponía cada vez mas perturbador cuando a sus oídos empezaron a escuchar un leve murmullo en la lejanía.

- ¿Qué diablos es eso? – susurro Midna mientras intentaba de centrar sus sentidos en aquel leve sonido que estaban captando sus oídos.

- son lamentos – fue la respuesta fúnebre que recibió la elegida de Din quien al escuchar aquello vio a la persona que le había dado la respuesta – Zelda – susurro con tristeza al ver el semblante muerto de la princesa del destino, y aunque la conexión entre sus corazones se había roto un año atrás, no le fue difícil adivinar la abrumadora sensación que en aquel momento estaba sintiendo la elegida de Nayru, la sensación de haberle fallado a su gente otra vez.

-hay que seguir adelante- escucharon la voz estoica de la coronel de melena azabache que por su mirada ennegrecida se podía ver que compartía el mismo sentimiento que la princesa hyliana.

Ante la orden mencionada por la hyliana guardián de la princesa Zelda, el escuadrón de reconocimiento aumento el paso de sus monturas intentando de huir de la escabrosa, pero a la vez melancólica melodía de los lamentos de los hylianos atrapados dentro de la muralla. Cuando estaban a medio camino de la pradera de Farone y estando a unos cuantos kilómetros del sendero que daba la entrada al bosque y a aquel pasaje rocoso entre las montañas, escucharon como aquella tétrica melodía de dolor que provenía de la muralla se silenció haciendo que los héroes se detuvieran ante aquel suceso.

- ¿pero qué demonios? - exclamo Ilia volteando a ver la estructura siendo imitada por los demás. De un momento a otro aquel muro empezó a derramar grandes cantidades de lo que parecía ceniza solo para ser seguido de un grito estridente que hizo estremecer cada uno de los huesos de los integrantes del batallón. De un momento a otro una estampida de Bulbos oscuros montados por bulblins negros con mazos y arcos en mano salió en dirección del escuadrón.

- ¡todos hacia el bosque! – grito Zelda haciendo que todos los hylianos y la twili salieran de su estupor para empezar a cabalgar con rapidez en dirección contraria - ¡en formación! - y con la orden dada por la princesa 4 soldados del batallón formaron un diamante con Ilia en el centro para así poderla defender. Zelda, Link, Ashei y 2 escoltas iban al frente de aquel diamante, mientras que los 4 soldados restantes estaban en la retaguardia defendiendo a su soberana y a sus compañeros. Sin embargo, la estampida logró con rapidez rodear al batallón empezándolos a atacar con sus arcos obligándolos a defenderse con sus escudos.

- ¡Son demasiados! –grito uno de los soldados mientras se defendía con su escudo de una flecha que iba directo a su cabeza.

-y nuestras armas no funcionan- gruño Ashei lanzando una bomba que, a pesar de lograr derribar a los bulbos, estos se volvían a levantar retomando la persecución. La coronel al quedarse sin bombas saco su arco y empezó a dispararles viendo impotente como las flechas los atravesaban sin hacerles ni un solo rasguño al igual que las espadas y las lanzas de sus hombres. De un momento a otro, un bulblin oscuro salto de su montura con dirección hacia la azabache quien al tener su arco desenfundado no tenía como defenderse, no obstante, antes de que este aterrizara en la montura de Ashei fue decapitado y desintegrado por la espada del protegido de Farore.

-con el poder de la trifuerza podemos derrotarlos- dijo la reencarnación del heroe del tiempo cabalgando lado a lado de Ashei con la espada maestra en mano dejando ver el brillo que recubría la hoja.

-pero no es suficiente- escucharon a Midna gruñir quien había lanzado un conjuro de luz plateada solo para después atravesar a un bulblin con la espada aciaga.

-necesito que ganen tiempo- escucharon a Zelda al frente del batallón con sus 2 escoltas intentando de defenderla –Midna cúbreme-

-entendido- y así la doncella del crepúsculo salto con agilidad del caballo de Link hacia el caballo blanco de la princesa cayendo grácilmente detrás de la regente empezando a disparar conjuros a todo espectro que se les acercaba. La princesa al ver como su amiga la defendía sonrió solo para después unir sus manos empezando a recitar una plegaria haciendo que su fragmento de la trifuerza empezara a brillar. Mientras la reina del crepúsculo blandía su espada brillante y lanzaba conjuros, la bestia sagrada de ojos zarcos las defendía de todo aquel que se atrevía a intentar de atacarlas por su punto ciego.

-espíritus de Luz que tienen el poder de iluminar todas las tierras del mundo- escucharon la plegaria de la reencarnación de hylia quien no había abierto los ojos en ningún momento dejando que su caballo cabalgara por si solo – en esta justa hora ¡concédanos la luz que aniquila a los espíritus malignos! - y así abrió los brazos al cielo haciendo que las nubes negras que se cernían sobre ellos fueran partidas por 4 rayos luminosos que ante el llamado de la regente rodearon e iluminaron al batallón. Entre las manos de la princesa se había materializado aquel arco blanco con el que Link y ella habían derrotado al emperador de las sombras.

-hemos escuchado tu plegaria soberana nuestras- se escuchó la voz de Eldin retumbar por la pradera –y les daremos a ti y a tus compañeros nuestra fuerza para poder superar esta terrible prueba que los acecha- y terminada la frase, las armas de los soldados empezaron a brillar con una luz blanca recubriendo el filo de las mismas. Fue entonces que uno de los bulblins se abalanzo sobre uno de los soldados el cual con agilidad atravesó al espectro en el pecho con su espada haciendo que este desapareciera.

- esto se ha vuelto una pelea igualada ¡acábenlos! – ordeno Ashei empezando a disparar flechas imbuidas en luz aniquilando a los espectros negros quienes atacaron de manera frenética al escuadrón.

Los soldados con espíritu renovado empezaron a blandir sus armas contra los demonios los cuales empezaban a disminuir en número ante las arremetidas del escuadrón. La regente de las sombras al sentir el espíritu renovado de los soldados rio como niña pequeña empezando a saltar de caballo en caballo con la agilidad digna de un felino mientras lanzaba conjuros y blandía la espada de los sabios haciendo brillar a la trifuerza del poder.

-¿Midna estás loca?- grito Ilia histérica al sentir como la de piel pálida y ojos escarlata caía detrás de ella – te vas a matar-

-si mama, tendré cuidado no te preocupes- respondió de manera infantil la hechicera haciendo que la castaña bufara de fastidio.

Así la persecución continuó con el batallón aniquilando y avanzando por la pradera de Farone. Las espadas eran blandidas, las flechas silbaban con rapidez en el aire, y las alabardas de los soldados se adentraban en lo más profundo de sus enemigos acabándolos uno por uno, y si bien aquel terreno en comparación al de Eldin no era tan grande, esos minutos se habían sentido eternos para los portadores de la trifuerza quienes daban todo de su ser para no perder a nadie del escuadrón. La batalla término de una flecha lanzada por Zelda al último espectro restante cuando el grupo estaba a metros de entrar al bosque.

-creí que no se acabaría jamás- dijo la twili mientras aterrizaba detrás de su amado quien había enfundado la espada maestra en la guarda que estaba en su espalda.

- tenemos que seguir- escucharon a su lado viendo a Zelda con el arco de luz colgando de su hombro – pronto anochecerá y necesitamos descansar si queremos llegar al Patíbulo del crepúsculo-

Así continuaron su viaje adentrándose al bosque dejando atrás al muro oscuro y sus lamentos que iban desapareciendo a medida que se alejaban.


Grotesco. Esa era la palabra que podía describir la escena que se estaba viviendo en aquel momento en el castillo de Hyrule. Mientras los elegidos y protegidos por las diosas de oro Din, Nayru y Farore daban cada gramo de fuerza y valentía que tenían en sus cuerpos para salvar las tierras que amaban, sus contrapartes habían tomado para sí mismos el castillo que alguna vez fue símbolo de rectitud y fortaleza solo para convertirlo en la mazmorra más mórbida y depravada que podía existir sobre la faz de las tierras de las diosas. Ni bajo el asedio cometido por el rey usurpador de la corona crepuscular ni cuando la reencarnación de Demise había ocupado aquellas inmaculadas paredes de mármol blanco habían visto tanta perversión y malicia como lo estaba viendo en aquel momento bajo la tiranía de las corruptas versiones de los héroes de Hyrule. El castillo se había vuelto el infierno mismo.

En la sala del trono donde el heroe y la princesa del crepúsculo se habían enfrentado al tirano de las sombras, aquella sala que alguna vez simbolizo la protección y la voz del pueblo hyliano, se estaba llevando el festín mas ruin y degenerado que alguna vez había podido ver la raza hyliana. Aquella fiesta era una fusión de sadismo, lujuria y gula mezclada y protagonizada por los espectros salidos del interior de los héroes portadores de la trifuerza. Las paredes y los suelos de fino mármol por los cuales los monarcas del reino alguna vez caminaron y pensaron como hacer de su reino un lugar mejor estaban manchadas y lavadas por grandes charcos de sangre, comida desperdiciada y fluidos de los genitales de los integrantes de aquella locura. Miembros cercenados de todo tipo del cuerpo junto con algunos cadáveres que en su mirada ya no existía la vida se podían ver entre los lagos nauseabundos que se encontraban esparcidos por el suelo. Y a pesar de aquello, los participantes de aquel negro rito no se daban por enterados siendo encabezados por los espectros de la oscuridad.

En una de las paredes de la sala se podían ver las contrapartes de 10 ciudadanos tanto hombres como mujeres encadenados y colgando de las manos con sus cuerpos desnudos, los ojos vendados y amordazados dejando ver las profundas heridas en sus pechos y extremidades. Frente a ellos estaba la contraparte de la reencarnación de Hela con su cuerpo oscuro desnudo siendo levemente cubierto por su capa blanca que colgaba de sus negros hombros. En su mano llevaba una cadena de metal alargada la cual blandía con fuerza y furia contra los encadenados mientras risas esquizofrénicas salían de su boca negra. Al frente de ella y a los lados se podían ver los cuerpos sin vida de sus anteriores victimas que ante el sadismo de la de cabello azulado se habían quedado sin sangre en su cuerpo. Las victimas del espectro entre gritos de dolor y risas histéricas le suplicaban a su verdugo que continuara con aquel horrido castigo el cual, y para colmo, disfrutaban mientras el espectro se extasiaba de la sangre que le salpicaba en su piel descubierta.

Al otro lado de donde Dark Midna dejaba salir toda su ira y su locura, se encontraba el espectro salido del interior de la princesa del destino. Una muchacha entre la edad de 20 y 30 de cabello rubio y algunos mechones blancos junto con unos ojos rojos estaba siendo fuertemente estrangulada por las manos pálidas de Dark Zelda quien la ahorcaba y a la vez le clavaba sus uñas largas en el cuello de la joven haciendo que finos hilos de sangre salieran y delinearan la figura de la sirvienta. Al igual que las víctimas de la contraparte de la hechicera más fuerte del crepúsculo, el espectro salido de la portadora de la trifuerza de la sabiduría tenía a su presa acorralada y encadenada contra uno de los pilares de la sala mientras el espectro unía sus labios con los de la fémina robándole el poco aire que pasaba en un beso lento y agonizante. Los cuerpos desnudos de ambas doncellas se frotaban con lujuria y necesidad a la vez que eran rodeados por más ciudadanos quienes las tocaban, lamian y besaban por toda la extensión de su piel descubierta. Algunos tocaban y apretaban sus senos mientras otros más osados y sobre todo descarados se atrevían a lamer e insertar sus dedos o su lengua en las intimidades del espectro y de su víctima haciendo que estas gimieran en éxtasis y placer.

Y en el centro de la sala, sentado en la silla principal de una alargada mesa se encontraba la contraparte que había desatado todo aquel infierno sobre las tierras sagradas de Hyrule. La mesa estaba repleta de comida la cual se la habían arrebatado a los habitantes de la ciudadela objetando un alza de impuestos por el cambio de administración en el reino. Además de la comida había parejas y tríos de todo tipo y combinación que sin importar lo repulsivo del acto fornicaban encima de los alimentos sin importarles que sus cuerpos se mancharan de los ingredientes de los diferentes platos. El espectro al igual que sus compañeras estaba sin ropa con 2 sirvientas arrodilladas frente a él quienes se turnaban para poder introducir el miembro del espectro en sus bocas mientras Dark Link que, sin inmutarse del suceso, tomaba grandes sorbos de una botella de whiskey sin importarle como gran parte del licor se le salía de la comisura de su boca lavando su cuerpo y las cabezas de las sirvientas. Cuerpos inconscientes o sin vida de mujeres se encontraban a su alrededor y sobre la mesa mientras el espectro miraba el festín de sadismo y lujuria que se estaba desarrollando en el castillo.

-mis lords- grito la contraparte de un soldado quien al entrar a la sala se arrodillo al comienzo del salón –los vigías nos informaron que se vio a los elegidos cerca de la muralla con rumbo al lago Hylia-

Ante lo mencionado los 3 espectros se detuvieron en seco y miraron al soldado que había entrado haciendo que todos los comensales de aquel ritual guardaran silencio al ver como los anfitriones la habían detenido. Sin darle una respuesta verbal al soldado, el espectro de cabellos platinados salido de la bestia sagrada solo alzo una de sus cejas instándolo a continuar.

-se soltó a una estampida de bulbos para hacerles cacería sin embrago… - fue en aquel momento que Dark Link alzo una mano haciendo que el espectro guardara silencio. Con botella en mano y quitándose a las sirvientas que le estaban haciendo sexo oral se levantó y camino lentamente hacia el guardia.

-dime lo que quiero oír- dijo con voz suave y amenazante la contraparte del heroe al estar al frente del soldado –dime que en este momento están en el calabozo esperando que les saquemos la trifuerza de sus insignificantes cuerpos- y dibujando una sonrisa inofensiva tomo del mentón al soldado solo para volver a hablar – dime que si quiero bajar ahora mismo podre torturarlos y asesinarlos cuando me aburra y ya no nos sirvan de mas-

- no mi lord – expreso el guardia manteniendo la mirada mientras daba el reporte –iban resguardados por un batallón, además, la princesa Zelda invoco a los espíritus para que los asistieran-

-entonces…- y seguido el espectro de cabellos platinados bebió de la botella acabándola en aquel sorbo –los portadores de la trifuerza escaparon no es cierto? -

-si mi lord, como le comenté se dirigen al lago hylia por el paso de…- sin embargo, antes de que terminara de hablar Dark Link estrello la botella vacía contra la nariz del soldado haciendo que un rio de sangre negra saliera de esta. Con fuerza alzo del cuello al guardia para empezar a clavar el pedazo de botella que le había quedado en mano en el rostro de este hasta tal punto que la cara del soldado dejo de ser reconocible por las miles de laceraciones que estaba dejando el espectro.

- ¡idiotas inútiles! – rugió Dark Link con ira lanzando el cuerpo del guardia por una ventana que estallo con el impacto dejando caer el cuerpo del desafortunado al vacío – ¿y que mierda estarán haciendo el bastardo de mi contraparte y sus zorras en el lago hylia? –

- es bastante fácil y obvio- se escuchó la voz fría y calculadora de Dark Zelda quien aún tenía entre una de sus manos a su víctima –su ejército está debilitado así que van a ir al crepúsculo para tener más efectivos a su disposición cuando se decidan a atacar-

Fue entonces que la estridente risa de Dark Midna los interrumpió haciendo que los 2 espectros la miraran.

-si supieran el estado en el que está el crepúsculo en este momento – dijo la de cabellos azulados limpiando la cadena con su mano solo para después lamerla con su lengua alargada cual serpiente saboreando de la sangre que manchaba su palma –déjenlos que vayan y vean por sí mismos, eso solo romperá ese espíritu de pelea tan molesto que tiene la debilucha de la reinita-

-eso serviría- respondió la contraparte de cabellos platinados de Zelda –no obstante, la inservible de mi contraparte invoco a los espíritus de luz y seguramente estarán confiados de tener un arma en contra de nuestros peones-

-hay que quebrarles su moral- sonrió con malicia Dark Link solo para mirar a la contraparte de la reina de las sombras –es tiempo de que vayas y le des una visita al estorbo de Midna-

-será todo un placer- ronroneo la contraparte de la elegida de Din solo para después estirar su mano y dejar salir una ola de magia con dirección a sus víctimas haciendo que las cabezas de estos se desprendieran de sus cuerpos y empezaran a sangrar en forma de una cascada negra que salía de cada uno de los condenados. Acabada su masacre el espectro de cabellos azulados chasqueo los dedos recubriendo su desnudez con las sombras blancas que le servían de atuendo mientras se dirigía a paso lento hacia la salida del salón.

Y hasta acá el capítulo. Esten atentos que el siguiente capitulo ya esta prácticamente hecho.