La pequeña gótica de pelo blanco, deposito intranquila su novela de horror sobre su cama, mientras inconscientemente tardeaba la canción que en esos momentos inundaba su habitación.

No debía ser un genio, para saber que el culpable de que su tarde tranquila, se convirtiera de golpe en un concierto unipersonal, era el tonto de Lemy, solo él podía arrancar esas notas de una guitarra tan vieja.

Se levantó de mala gana, y se preparó para confrontar a ese mugroso enano, ¿Quién se creía que era? Ella anhelaba ese día con todas sus ganas y el gusano, destruía su paz y tranquilidad.

Pateo la puerta para abrirla, gritando de sorpresa inmediatamente después — pero qué demonios — replico el chico algo asustado, mirando a su hermana fijamente — Lupa que mierda te pasa por el cerebro — reclamo molesto mientras se paraba de su cama.

El fuerte sonrojo de sus mejillas la avergonzaba a un más que desviar la mirada todo el tiempo — a mí — recalco — que mierda te pasa a ti — señalo — por qué diablos estas tocando la guitarra desnudo — el chico bajo su mirada rápidamente, y se tapó la erección con la guitarra de una manera por demás burda, no es que tuviera erecciones incontroladas, pero estaba tan relajado, y tocar a su pequeña Muchi, le reconfortaba tanto, el punto no era que tuvo una erección tocando una guitarra, el punto era que hacia Lupa en su habitación en primer lugar.

— — ¿Qué haces aquí? — inquirió aterrado mientras caminaba lentamente hacia su cama, e intentaba sin éxito coger una de las sabanas.

Lupa sentía como su corazón seguía latiendo descontroladamente, a un que su cerebro solo tenía un mensaje en repetición automática, y ese mensaje era "la tiene grande" en verdad era una maldita enferma mental, en esos momentos, pero incluso con la guitarra sobre su zona, a un podía notar un poco sus testículos sobre saliendo, eh inconscientemente trajo un poco de saliva — yo — miro nerviosa al techo — yo — continuo sin saber que decir, aparte de "la tiene grande" lo cual era sumamente estúpido en ese momento — yo me largo de aquí — rugió saliendo de la habitación para instantes después abandonar la casa, necesitaba aire, en verdad necesitaba aire.

Lemy suspiro aliviado mientras dejaba caer su guitarra, al suelo, y corría para cerrar la puerta, recargándose contra ella segundos después.

Su respiración intentaba regularse, pero su mano tenía otra idea muy distinta, una que tenía que ver, con el sonrojo de Lupa, con los labios de Lupa, con lo lindos y definidos que lucían esos pequeños senos tan lindos que tenía su hermana mayor.

Se tocó levemente, antes de abrir los ojos de golpe, sintiéndose a un más enfermo de lo habitual, si ya de por si era difícil asumir que se tocaba pensando en Lacy, sumar a Lupa era extraño, a un más extraño, era el notar que le gustaban las chicas de poco pecho.

Mientras Lemy seguía su instinto, Lupa entraba corriendo en la tienda que su madre tenía a dos cuadras de distancia de la casa familia.

— — Bienvenida — repuso suavemente mama Lucy detrás de ella, arrancándole un pequeño grito de terror a su hija — ¿Lupa que haces aquí? — pregunto preocupada, la gótica mayor, antes de sentir a su pequeña abrazada a su cuerpo.

Un abrazo demasiado familiar, un abrazo que encerraba viejos secretos familiar, un abrazo que solo podía significar una cosa.

Loudcest.

Bueno regresamos, ando algo oxidado, dejas de escribir unos días y te oxidas, pero en mi defensa, pasaron tantas cosas esta semana, que ya ni quejarse es bueno, gracias por leer.

Nos leemos pronto y que la fuerza los acompañe.