Lincoln tomo los cubos de madera, y su viejo conejo de peluche, bun bun había visto mejores tiempos, pero era algo de lo que no podría deshacerse en su vida.

Se arrodillo junto al bebe que miraba todo expectante, antes de que el pusiera los juguetes frente a ella — ¿quieres jugar Lemy? — susurro gentilmente, arrancando una leve risita de su hijo, el cual intento ponerse de pie, ante el asombro de su padre.

— — Papa — escucho decir en la distancia — papa — algo empezaba a moverlo — con un demonio, viejo levántate — el golpe seco en su hombro, lo despertó momentáneamente, a un que a un recordando fragmentos de su sueño, al observar a su muchacho ya crecido, quien diría que ya habían pasado casi catorce años desde que jugaran con bloques de madera y su viejo conejo de peluche.

— — ¿Qué sucede campeón? — pregunto mientras se estiraba un poco.

El chico soltó un bufido que podría significar muchas cosas, pero lo conocía tan bien, que supo leer en el rostro de su vástago la vergüenza y el orgullo entre mezclados ante ese apodo cariño.

— — Mira — puntualizo su hijo mayo, mientras señalaba al más pequeña de la casa loud intentando ponerse de pie.

No pudo evitar soltar un grito de alegría, abrazando a un avergonzado chico en el proceso — suéltame — suplico lemy nerviosamente, antes de que su hermano soltara una risita, sosteniendo su celular.

— — ¿Lo estas grabando verdad? — pregunto su padre, obteniendo una respuesta afirmativa por parte de Lyle, lo que agrando su sonrisa, al maravillarse de nueva cuenta con el simple acto de un bebe lográndose poner de pie, no importaba cuantas veces lo viera, para él era como si fuera su primera vez.