Irise: Muchas gracias por los comentarios aunque fueron pocos, fueron muy amenos y amables al animarme. me alegra que les gustara de verdad. por ustedes este capítulo. mientras vea que les gusta la continuaré. :)

Quiero pedir disculpas si entran al capitulo y ven que los párrafos están amontonados. no sé porque me ha ocurrido varias veces que cuando publico el formato de la letra al principio cambia. si les llega a ocurrir por favor. entrar cinco minutos después que yo estoy modificando el capítulo para que no se vea tan mal. gracias.

Capitulo 2. Anónimos

…………Primer día de Universidad………..

Era el día de la bienvenida, conocería su habitación en el campus, e iría al auditorio universitario dónde recibiría unas palabras del rector (se imaginaba) junto con los otros ingresados. Sus padres estaban acompañándolo, diciendo cada hora lo orgullosos que estaban de él. Su madre un par de veces se sonó la nariz comentando lo feliz que estaba de estar presente y verle convertirse en un hombrecito independiente.

-Ya mamá me estás avergonzando - susurró el chico dando unas palmadas en la espalda a su madre quien sollozaba en silencio.

Su padre aunque también se encontraba sentimental, miraba a su alrededor con interés. Tratando de no demostrar lo triste que estaba por tener que dejarle.Era comprensible, después de todo habían tenido una separación realmente abrupta y, a pesar de ya tener varios años juntos, no podían evitar sentirse acongojados por la distancia aún si el chico había prometido irlos a visitar en cuanto pudiese ya que el pueblo quedaba a tres horas de distancia. Casi nada. Comparados con otras universidades.

El camino al auditorio estaba a rebosar de nuevos estudiantes y sus familiares. Algunos despidiéndose ya. Su madre le estaba abrazando con tanta fuerza que parecía querer probar si podía fundirse con su hijo, cuando se detuvo de pronto pareciendo impresionada viendo algo en especifico. Arnold Instintivamente volteó la mirada también con curiosidad sin saber qué era lo que había captado la atención de la mujer. Solo que no pudo ver nada fuera de lugar. Solo la misma cantidad de personas.

-No puede ser… ¿Qué esa no es …? - comenzó a decir su madre abriendo y cerrando los ojos - oh sí, claro que es ella. ¿También estudiará aquí?

Arnold no comprendía las palabras de su madre. Ya que claro, desde su posición no podía ver a la persona que señalaba. No tuvo que esperar mucho más ya que la mujer había comenzado a agitar la mano mientras gritaba.

-¡Helga! ¡Helga! Cariño ¡Por aquí!

Y Arnold sintió que su mundo se le venía encima. ¿Helga? ¿Cómo que… Helga? Habían pasado… ¿Cuánto? ¿Seis años desde la última vez que la había visto? Sus ojos buscaron como locos entre la multitud preguntando cómo su madre había visto a la chica entre tanta gente. Y fue cuando el camino comenzó a despejarse que, frente a él apareció la imagen de la rubia muy calmada, dirigiéndose a donde ellos se encontraban.

Casi se cayó para atrás, ya que definitivamente era ella. Su cuerpo infantil ya cambiado por supuesto, por un cuerpo de curvas más definidas de dieciocho años, llevaba unos jeans ajustados, y una franela holgada de color gris amarrada en la cintura, con la descripción Girl en rosa resaltando en su pecho, el cabello suelto descansaba sobre su hombro izquierdo en ondulaciones que parecían ser hilos de oro. Y su rostro, aunque era el mismo de chica, se había perfilado mucho más, y su ceji unica se había convertido en dos cejas perfectamente delineadas, dando otro aire más femenino y atractivo a su rostro.

Si le dijeran a Arnold que se había quedado con la boca abierta y en estado de shock en ese momento. Lo hubiese creído cien por ciento.Helga no pareció percatarse de su presencia. Al acercarse a su madre le saludó con un cálido abrazo y palabras agradables de reencuentro, recordó que la mujer le había comentado que se había cruzado con la chica hacía unas semanas atrás en el pueblo. Él no había contado con la misma suerte, hasta ahora.

Pronto se dio cuenta que Helga tampoco estaba sola. Y fue cuando entendió como su madre había logrado reconocerle entre tanta gente. Junto a la joven rubia se encontraban Bob y Olga. El primero luciendo tan imponente como siempre a pesar de los años, y la segunda llevaba su aire coqueto habitual. Parecía salir de la pasarela con un vestido vinotinto algo más bajo de las rodillas, ajustado completamente al cuerpo. Los tres juntos, era imposible que pasaran desapercibidos.

Se saludaron mutua y educadamente y no pasó mucho tiempo antes que su padre y Bob se envolvieran en una conversación amistosa, sobre los negocios de Bob principalmente.

-¿Arnold no? - saludo Olga.

El chico había estado observando por un buen rato aún a Helga, la cual era la única que parecía no haber notado su existencia. A pesar de encontrarse a solo unos dos metros de distancia

.-Hola Olga - miró a la mayor sonriendo educadamente- Te ves muy bien.

La chica sonrió.

-Gracias. Tu también. Has crecido bastante. Casi no te reconozco.

Arnold había escuchado eso muchas veces. Principalmente porque su característica cabeza de balón con el tiempo se había vuelto menos considerable y ahora se parecía mucho más a su madre. Además de que tanto su cuerpo como su altura habían cambiado con el tiempo. Gracias a su gusto por la bicicleta y el béisbol, se había tonificado bastante bien.

-Si - sonrió consciente de ello - Por fin deje de ser más bajo que todos los demás. La pubertad. Gracias a Dios.

Y era cierto. A esa distancia podía apreciar que al menos era unos centímetros más alto que Helga. Considerando que la chica siempre le había rebasado de niños. Estaba recordando cuando ambos caminaban tomados de manos, y él muchas veces había tenido que ponerse de puntillas para darle un beso cuando la rubia fijó sus azules ojos por primera vez en él.

Decir que sintió un escalofrío recorriendo su espalda desde la nuca sería decir poco. Primero porque la chica era terriblemente hermosa. Y esa verdad azotó su mente como una bofetada. Y segundo porque aquellos ojos que no había visto por casi seis años, y que recordaba le habían demostrado una devoción desgarradora ahora se mostraban indiferentes. Le vio inclinar su cabeza de forma educada en su dirección

.-Arnold Shortman. Que gusto volver a verte.

El tono de su voz no demostraba emoción alguna. Y Arnold sabía que era solo una formalidad. Cómo se le decía a cualquier persona que ves en una fiesta. Pero que en realidad no significa nada.

Sintió algo raro en el estómago pero decidió contestar

-Lo-Lo mismo digo Helga.

Esa fue toda la atención que le mostró. Ya que la menor comentó entonces que era hora de entrar al lugar y acompañaría a sus padres al auto para despedirse de su madre que tenía una fuerte jaqueca y no había querido bajar del mismo. Y antes de decir más. Se despidieron y se fueron

Arnold le vio marcharse. No sabía por qué. Se sentía… decepcionado. No sabía que había esperado de su reencuentro con Helga. En esos años había pensado mucho en ello. Y ahora. Le había sabido a poco.

-Que gusto que tengas una amiga - comentó su madre ajena a sus pensamientos

-Si. Que gusto - contestó por inercia.

La cabellera rubia se perdió por completo entre la multitud. Sabía que no volverían a hablarse y trato de no sentirse desdichado.

………….3 años después...

Había estado ya hora y media en la biblioteca y se sentía agotado. Se removió un poco en su asiento y estiró el brazo dejando el boli en la mesa. No pasó mucho tiempo antes de decidirse estirar las piernas un poco. Tomó el teléfono y mientras caminaba, decidió mandar un mensaje por el chat.

GreenEyes: ¿Conoces a la profesora Rebecca Huston?

Casi de inmediato recibió una respuesta.

Scarlet: ¿Quién no? ¿El ángel de la muerte?

GreenEyes: jajajaja. La misma. ¿Tu crees que los rumores sean ciertos?

Scarlet: ¿Los rumores que dicen de que se baña con sangre de vírgenes, niños y de los inocentes estudiantes que reprueba? Si… cien por ciento cierto.

No pudo evitarlo. Lanzó una risita que simuló con una tos, miró a su alrededor recordando que estaba en la biblioteca y debía guardar silencio. La misma estaba casi vacía. Había elegido ir hasta allá precisamente porque necesitaba concentrarse en el trabajo que debía hacer.

La profesora en questión que había mencionado y la apodaban "El Ángel de la muerte" (no por nada) era uno de esos baches difíciles con los que te encontrabas en la facultad, primero, porque parecía que la mujer no tenía corazón alguno ni compasión con los estudiantes. Le había otorgado a sus estudiantes, pocos días, para entregarle una redacción de veinte páginas sobre el avance técnico de la escritura. Lo que consistía en horas de lectura y dolor en la muñeca, ya que la mujer para variar deseaba que lo escribieran a mano. No era imposible. Pero sí bastante tedioso.

Arnold miró por la ventana solo para distraerse y bostezó anhelando un café. Ni pensar que tendría clases a horas de la tarde y aquel día podría haberse despertado tarde, pero no, ahí estaba. Apenas en la página cinco de su redacción preguntándose cómo demonios haría para abarcar exactamente las páginas requeridas y si lograría terminarlas.

Miró el teléfono en su mano, se recostó de la ventana y escribió una respuesta a su compañera anónima. Sintiéndose motivado a continuar con la broma hacía la mujer mayor sabiendo que la chica le encontraba la gracia al asunto.

Scarlet era irónica y a veces tenía un cierto humor negro que le causaba gracia. No tenía idea de quién era. Ni como era. Lo único que sabía de ella era que iba en su misma facultad y muy probablemente era de su mismo año, aquella información aunque le sabía a poco, era lo único que había logrado sacar en claro de ella.

A veces, cuando hablaba se la imaginaba una chica coqueta, inteligente, hermosa, otras, algo masculina, brusca, astuta, no lograba sacar nada cien por ciento en claro, por más que veía a las chicas a su alrededor y trataba de adivinar si alguna de ellas era su Scarlet, simplemente no le parecían. O eran demasiado aburridas, o poco interesantes, o muy esnob o muy… muy. No sabría explicarlo en realidad.

Scarlet debía ser bastante única.

¿Que por qué simplemente no proponía encontrarse? Ya lo había hecho, unas cien veces había insinuado conocerse y extrañamente ella se negaba, algunas directamente, otras con alguna excusa casual, hasta que decidió ya no proponer el encuentro. No quería parecer demasiado insistente. Y la chica debía tener sus razones. Solo esperaba que una de esas razones no fuera que en realidad era un chico, porque si eran sinceros, Arnold de verdad creía que estaba comenzando a sentirse muy interesado en ella.

…………….Helga……………….

GreenEyes: yo creo que tienen razón. Mandar a hacer un informe de veinte páginas a mano, no es de Dios. Tampoco creo que lo vaya a leer. Presiento que siente placer al pensar que los demás sufren. ¿Esa parafilia existirá?

Helga rió bajito divertida mientras escribía.

Scarlet: ¿El de hacer sufrir a otros, oh sí, me parece que se llama Algolagnia?

GreenEyes: vaya, me da miedo preguntar cómo sabes eso. Aunque sí estoy algo sorprendido.

Está vez la rubia tuvo que morderse el labio inferior para que no escapara su risa. Decidió entonces enviar una carita.

Scarlet:. :P

-Estás riendo de nuevo como tonta. ¿Tengo que preocuparme?

Valery le estaba mirando con una ceja alzada desde su posición. Habían ido a la cafetería a comprar alguna merienda y ahora regresaban a su próxima clase. Helga guardó el teléfono y sin dejar de sonreír se encogió de hombros.

-Es solo el chico del chat. Al parecer tiene clases con el ángel de la muerte.

-uuuff - su amiga hizo una mueca de dolor ante el comentario - mi más sentido pésame. Dicen que más de la mitad no pasa su curso. Tuvimos suerte de no tocar en su clase.

Bien sabían aquello. Su amigo Jhon se le había pasado extremadamente mal el curso anterior con aquella profesora. Helga le ayudó a hacer unos cuantos ensayos ya que el chico creía que reprobaría. Por suerte eso no ocurrió... Por suerte.

-¿Y por qué no se conocen? ¿Ya llevan tiempo escribiendose no?

Helga no sabía realmente que contestar al respecto. Tenían intercambiando mensajes tres meses ya. Era bastante tiempo y no sabían sus verdaderos nombres. Y aunque, había abordado muchas veces aquel pensamiento. Su mente ponía unas mil excusas al momento. Que si se trataba de un psicópata y no era prudente conocerlo. Que si era extraño. Que si no le gustaba a ella. Que si se volvía un incordio...

Solo que ahora esas dudas se habían enfocado en otras. Una de las principales era:

¿Y Qué si ella no le gustaba a él?

Porque después de ese tiempo conversando, creía que el chico era sumamente interesante y agradable. Le sabría mal no agradarle y causarle una decepción.

-Nos gusta así - contestó Helga después de un rato pensando en una explicación.

-Uuuyyy para mantener el misterio… que romantico, me agrada - Valery le guiñó un ojo con coquetería y ella trato de ignorarla sin sentirse apenada.

Estaba claro que había mentido, ya que la primera razón era motivada por el miedo de no agradarle, mientras que la segunda razón tenía como base principal su propia persona, Helga G. Pataki, y realmente no deseaba que sintiera miedo de ella (no sería la primera vez) Helga se había ganado una reputación a lo largo de esos tres años, gracias a los rumores. Los cuales, menos de la mitad eran ciertos.

Por ese motivo, prefería dejar la amistad como estaba. Tal vez en un tiempo. Si lo conocía un poco más. Quizás se revelaran sus identidades. Pero por el momento... por el momento estaba bien así.

……………Arnold…………….

Scarlet: Bien... me despido. Que tu alma descanse en paz. Jajajaja. Es broma. Espero termines la redacción pronto. Tengo clases y debo apagar el teléfono. Recuerda el objetivo. Ánimo. ;)

El chico siguió sonriendo tontamente un momento más, luego de mover el cuello de un lado a otro para remover la tensión en el mismo, fue a su lugar y volvió a sentarse en su puesto con determinación.

Recordaba el objetivo, el cual era su motivación real de estar allí temprano en la mañana. Hacía unos días habían estado conversado sobre el hecho de tener las mejores calificaciones aquel año. No que él resultara ser un mal estudiante, solo que en el tercer año la competencia se ponía más ruda que en años anteriores. A finales del primer corte, los mejores estudiantes tendrían derecho a postularse para presentar pasantías en el New Report de Missari. Uno de los periódicos más populares del condado. Y era evidente que ellos, como otros, se esforzarían al máximo para tener esos lugares.

Arnold sabía que era tonto, pero de verdad creía, que si clasificaba para aquel grupo de los mejores, por fin conocería a Scarlet. Estaba casi seguro que ese era el objetivo de la chica. Y sentía que si demostraba que podía quedar entre los primeros puestos, la chica pensaría que podría ser un buen partido. Era un pensamiento algo irracional. Considerando que eran Miles de estudiantes y poco probable ser uno de los seleccionados. Pero era la única esperanza reciente que tenía para conocer a la chica. Y por lo tanto, estaba dispuesto en poner todo el empeño posible.

………………Tres horas después…………………

Era la una de la tarde y había tenido su última clase por el día. Iría a su casa a comer, relajarse un rato y regresaría para el entrenamiento del equipo de voleibol en la tarde. Se sentía bien. A pesar que la mañana había iniciado con tantos inconvenientes (Si recordaba su encuentro con Arnold claro). Se alegró de que el resto del día, al parecer, estaba transcurriendo sin más inconvenientes.

Envió un mensaje de texto.

"Voy al estacionamiento"

Y casi de inmediato recibió respuesta.

"nos vemos allá"

Guardó el objeto en el bolsillo delantero de la falda sin interrumpir su paso. Y se acomodó la mochila que resbalaba de su hombro.

Su amiga se había marchado hace un rato con su novio de turno (le llamaba así porque la morena no duraba más de tres meses con el mismo chico) quien le había ido a buscar en su auto. Era normal que Helga diera un aventón a sus amigos a sus casas. Pero aquel día solo llevaría a uno de ellos. Estaba llegando a su destino, iba a esperar a su amigo dónde siempre, cuando sintió un brazo rodeando sus hombros.

-¿Que hay preciosa? - un beso rápido y sonoro se estampó en su mejilla, se trataba de un chico de cabello rubio que se acomodó a su paso - ¿No me digas que estaremos solos? - sonó emocionado viendo a su alrededor - ¿Y Valery se fue con Jerry? ¿O se llama Harold…?

-Jefferson - contestó la rubia sin inmutarse, ya acostumbrada a esos comentarios galantes del chico, y aunque no habían interrumpido su paso, sí que reprendió al recién llegado el cual invadía su espacio personal - mira Jhon… sino dejas de hacer eso, me meterás en problemas. Ya tengo bastante con que crean que estamos saliendo en secreto.

-No veo cuál es el problema de que estemos saliendo.

Helga viró los ojos.

-El problema es que no lo estamos.

Quitó el brazo de su hombro y miró al chico que sonreía con coquetería.

Admitía que Jhon era demasiado atractivo para su propio bien. No había duda de ello. Y a pesar de que llevaban poco tiempo de amistad, un poco más de un año, se había ganado su confianza a pulso. Consideraba a Jhon su mejor amigo y a su vez, él era considerado un sexsimbol en la facultad.

Piel bronceada, cabello rubio cenizo, ojos de un color miel, cuerpo muy bien trabajado, alto... No mentía cuando decía que muchas chicas le odiaban solo por su cercanía con el chico. Tomando en cuenta de que solo eran amigos y nunca habían tenido una relación. Pocos creían esa versión y rumoreaban que iban juntos en secreto.

-Tú de verdad quieres que tus fanáticas me asesinen ¿No?

Bromeó levantando una ceja. Este sonrió con galantería.

-¿Mis fanáticas? Dirás tus fanáticos… después de la discusión que se armó esta mañana… - silbó - pobre de aquel chico que se te declaró. Qué osadía. No quisiera estar en sus zapatos.

-¿Qué chico se me declaró? - preguntó con interés. No entendiendo el comentario. A lo que Jhon levantó una de sus cejas extrañado.

-Pues el de esta mañana. Vaya. En serio ¿Tienes tantos que ya lo olvidaste? Eso no le hace ningún bien a nuestra relación ¿Sabes?

Normalmente seguía las ocurrencias de Jhonatan con facilidad pero esta vez... Parecía que hablaban en idiomas distintos. Volvió a mirarlo con cara de incógnita.

-En serio… ¿Me puedes explicar de qué hablas?

El chico por fin pareció darse cuenta de que ella no estaba bromeando con él y luego de lanzar un suspiro exagerado sacó su teléfono y buscó algo con rapidez. Un segundo después colocó una foto frente a sus narices y Helga vió una escena que le pareció muy familiar… detuvo sus pasos al instante y boqueó como pez fuera del agua no logrando encontrar su voz y abriendo los ojos todo lo que podía por la sorpresa.

Cómo si de un ninja se tratara tomó el teléfono y lo colocó a un palmo de su cara sin poder creer lo que veía.

Una foto de Arnold y ella en todo su esplendor. El rubio arrodillado. Ella luciendo abochornada. Y abajo se leía la inscripción.

"Y nuestra bella Helga lo volvió a hacer… rompiendo otro corazoncito de su más reciente enamorado"

¿Que queeeeeeeeeé?

…………….fin capitulo 2…………

Missari, universidad de Missari y el New Report de Missari, al igual que Hillwood, es una universidad y periódicos ficticios que hace referencia a la universidad de Misouri y el New york time ya que ambos son reconocidos. Gracias.

Irise: espero les haya gustado. nos vemos el domingo con el siguiente capítulo. ;)