Irise: muchas gracias por sus comentarios. Fue muy grato encontrar que sí lo habían leído completo y aún estaban interesados en seguirlo leyendo. un abrazo.
Aclaro, la intención era publicar este capítulo el domingo, pero muy probable que viaje este fin de semana así que por si acaso preferí publicarlo. Muchas gracias por leer.
Capitulo 4. Inesperado.
Algunas veces se preguntaba, si sería capaz de ver a Helga sin sentirse impresionado, avergonzado, o ansioso, o incluso con esas tres emociones a la vez debatiéndose en la boca de su estómago para ver cuál tomaría el control aquel día.
Arnold sabía que el motivo de estas sensaciones que le hacía sentir inquieto, era irónicamente, el comportamiento "normal" de Helga, tampoco esperaba un par de golpes e insultos, todo en honor a los viejos tiempos, pero que la chica estuviese dispuesta a ignorarlo por completo, eso lo descolocaba de sobremanera, seguramente había pasado página hace mucho tiempo, aún no sabía el por qué él no había podido hacer lo mismo.
El primer año había sido una tortura para él. Compartían la mayoría de las clases, así que se volvió algo normal sentir su corazón acelerarse cada vez que veía una chica de cabello rubio cruzando la puerta o pasando por su lado en los pasillos, fuera o no fuera ella.
En su segundo año, cuando notó que esta vez no compartiría ninguna clase con la chica, decidió que era el momento de olvidarlo y superarlo, entendió que de Helga no iba recibir, si bien una simple mirada mucho menos un saludo. Así que desde su punto de vista, la chica no hacía más que evitarlo, dándole entender que ya no significaba nada para ella, sin embargo, su mente traicionera comenzaba a fantasear de vez en cuando, si claro, como si fuera posible que la chica de la nada fuera a llamarle por teléfono y pedirle salir a conversar (ella ni siquiera tenía su número) o quizás que se la encontraría un día por el pasillo y ella le impediría el paso para exigirle hablar, aquello era un pensamiento más realista y a la vez mucho más improbable, ya que al parecer para la rubia, él o era completamente invisible o quizás contenía la peste, pero lo cierto era, que cuando él llegaba por la puerta izquierda, a la chica le sobraba velocida para salir por la derecha… y no exageraba.
Así que Arnold estuvo fantaseando mucho aquellos dos primeros años, pero solo se quedaron en eso, simples fantasías…
……….En la actualidad………..
Quizás el ya no esperar un reencuentro formal fue lo que causó que su impresión fuese aún mayor cuando escuchó aquella voz reconocida.
-¡Arnold! - unos golpecitos en la ventana le alertaron - ¡Hey Arnold!
Detuvo lo que estaba haciendo. Y a través del vidrio se encontró con una imagen impresionante, una que jamás hubiese creído posible y la cual le hizo preguntarse sino se trataría de una alucinación, porque definitivamente, aquella no podía ser Helga llamando su atención a través de una ventana.
Arnold tenía un trabajo cinco días a la semana, de martes a viernes de siete de la mañana a once y media, y los sábados de doce del medio día a seis de la tarde. Era en una cafetería a unas cuantas cuadras de la universidad, no era que necesitara trabajar, le habían dicho sus padres, ambos unos científicos exitosos, pero él deseaba aportar para sus gastos diarios, así que aprovecho esa oportunidad que le daban a los estudiantes para poder hacer su propio dinero, los horarios eran flexibles, esto era un resumen de su vida, ya llevaba dos años trabajando en aquel lugar y ahora recién se encontraba precensiando una escena tan descabellada que ni siquiera él había podido imaginarlo.
La chica llevaba una gorra de color negro, su cabello rubio suelto, y una chamarra gris con el logo de la universidad, un overol de jean de tono blanco se visualizaba debajo de este, dándole un toque bastante femenino, le vio fruncir el ceño y entonces se dió cuenta de que no se había movido absolutamente nada en todo ese tiempo, la silla que había estado a punto de bajar de la mesa para colocarla en su posición, la seguía cargando en un ángulo extraño, a medio camino de dejar en el suelo, al darse cuenta de este detalle lo dejó rápidamente en su lugar y volvió a ver a la chica como si se tratara de un ser extraño.
La rubia hizo entonces una seña con la cabeza a la puerta y luego de mirarle se dirigió a la misma, metiendo las manos en su bolsillo de forma despreocupada. Arnold tuvo que esperar unos segundos para que el shock se pasara.
Definitivamente era Helga quién había ido hasta su trabajo, a las 7:15 de la mañana, y le estaba pidiendo salir a hablar con él. Aquello era muy inesperado.
*El día anterior*
...Arnold...
Scarlet: ¿Conoces a Helga Pataki?
El chico casi deja caer el teléfono por la sorpresa ante el mensaje que había recibido.
Acababa de llegar a su dormitorio y se estaba preparando para irse a las duchas cuando aquel mensaje de Scarlet le tomó totalmente desprevenido. Era normal que de pronto preguntaran por profesores o incluso sobre el personal que trabajaba en la facultad, pero era la primera vez que mencionaban a Helga, no habían hablado nunca de otros estudiantes. Lo pensó un momento antes de escribir una respuesta, Intentó ser lo más imparcial posible así que se sintió obligado a mentir un poco.
GreenEyes: si se quien es. Pero no la conozco realmente. ¿Por qué lo preguntas?
Se sentó en la cama dejando la toalla a un lado con sus objetos personales para asearse y esperó pacientemente el mensaje de vuelta, aquella conversación había captado toda su atención.
Scarlet: Siento curiosidad. Al parecer todos saben quien es. Y hoy principalmente hablaban mucho de ella ¿no?
Arnold entendió que se refería al artículo de la página amarilla. Sintió sus orejas calientes de la vergüenza ya que, si hablaban de Helga también estaban hablando de él. Cerró los ojos, respiró profundo para tranquilizarse y siguió escribiendo como si no le importara.
GreenEyes: Si. Es realmente popular. Fue de muy mal gusto el artículo que sacaron esta mañana. ¿Lo leíste?
No había razón para negarlo. Por suerte, no había forma de que la chica supiera de la identidad del " rubio misterioso" como decían los comentarios sobre él, así que podría hablar del asunto sin problemas.
...Helga...
Lo había pensado bastante durante toda la tarde, había mentido a su equipo para no ir al entrenamiento de aquella tarde diciéndoles que tenía malestar, la verdad era que no deseaba recibir preguntas sobre su "enamorado" y las otras tantas babosadas que decían. Se sentía demasiado avergonzada de aquel artículo ridículo. Las frases que usaron para describirla le estaban atormentando.
"Y Helga Pataki lo volvió a hacer, otro enamorado que cae en sus encantos, esta vez no pudiendo evitar declarar su amor a viva voz en medio de un pasillo concurrido…"
"Claro que debemos darle el beneficio de la duda a nuestra bella chica, después de todo, el ser bonita es un regalo del cielo…"
"Si recordamos que este chico no va a ser ni el primero ni el último que caiga ante los encantos de la belleza de la facultad…"
"...Ha Sido la causante de un sinfín de enamoramientos no correspondidos y rompimientos de parejas que se consideraban felices…"
Helga sentía el estómago revuelto. Ella causante de rompimientos, era una asquerosa mentira. Desde que estaba en la universidad sólo había salido un par de veces con un solo chico, del cual se arrepentía enormemente por cierto, pero esos otros que mencionaban, admitía que sí había tenido declaraciones pero a ninguno les había dado esperanza alguna, nunca había coqueteado con ellos.
A pesar que el artículo era vomitivo por la cantidad de comentarios destructivos que hacía a su persona, había algo que le preocupaba mucho más. Primero había pensado en lo vergonzoso que sería que Arnold leyera todo aquello sobre ella, pero luego pensó en otro pequeño detalle… ¿Y si GreenEyes lo leía? No debía olvidar que su amigo también asistía a la misma facultad. Claro que él no sabía que ella era la protagonista de dicho artículo, pero si algún día se conocían en persona… ¿Qué pensaría de ella? ¿Creería esos chismes ridículos? Si algún día se presentaba… ¿Con qué cara lo haría?
Fue esta angustia que comenzó a invadirle lo que le dió el valor para preguntarle aquello. Necesitaba conocer la opinión de GreenEyes con urgencia. Mencionar a su persona, no sería tan anormal, siempre conversaban de los temas de interés en la universidad. Helga había sido el tema de aquel día así que no levantaría sospecha alguna.
El último mensaje que recibió del chico le hizo sentir un alivio increíble.
"De mal gusto el artículo…"
Comenzó a temblar un poco a medida que escribía.
Scarlet: Entonces ¿No crees lo que dicen?
GreenEyes: no. Claro que no. De la "página amarilla" me fiaría lo mismo que de Hitler. Si fueran por ellos formarían el holocausto en la facultad, siempre buscando causar polémicas.
Soltó el aire y sonrió tontamente. Claro que GreenEyes no se fiaría de lo que publicaría un sitio como aquel, era demasiado inteligente para ello. Estuvo tentada a escribir que ella era Helga y que estaba muy furiosa con el periódico… y que realmente estaba agradecida que él no creyera aquello pero fue interrumpida por el siguiente mensaje.
GreenEyes: En serio siento pena por ambos. Deben estar muy molestos por ese artículo. Volverlos la comidilla del día, me repugna en realidad.
La rubia pensó en el mensaje por largo rato… siento pena por ambos chicos, decía. Frunció el ceño, y entendió entonces la razón por la que se sentía tan inquieta, por fin pudo comprender el peso en su estómago, el cual llevaba por nombre: "culpabilidad"
……………..Arnold……..………
No recibía una respuesta ante su mensaje y eso le hizo sentir cierta impaciencia.
Pensó entonces que podría revelarle que él era ese chico del que hablaban tanto, el que supuestamente se había declarado, pero tan rápido como llegó la idea igual fue desechada, demasiado intimidado por ello, después de todo había quedado como un completo imbécil en la facultad. Lo único que le salvaba era que su nombre no era revelado en ninguna parte, y aunque su cabeza de balón se reconocía fácilmente nunca tendrían la seguridad realmente de si sería él.
Un impulso le llevó a escribir la siguiente pregunta.
GreenEyes: ¿Y sabes quién es el chico del que hablan?
El mensaje no se hizo esperar.
Scarlet: En realidad no. Y también me parece de mal gusto todo esto. Suerte que no mencionan el nombre de él.
GreenEyes: es una lástima que Helga no contara con la misma suerte ¿No?
Suspiró aliviado. Scarlet no tenía ni idea de quién era, ese artículo ridículo caería en el olvido entonces y en unas semanas ya nadie lo recordaría, pensó lo bueno que era ser invisible en situaciones como esas, en serio que sentía pena por la chica quien no contaba con la misma suerte.
……………. Helga……………..
Helga lo había estado conversando con la almohada, las palabras de GreenEyes le hacían eco en su cabeza y se dijo que definitivamente sentía culpa, lo cual era ridículo porque ella no había Sido la causante de nada, ella no había derramado café, no había tomado una foto ni tampoco había escrito un artículo tan mal intencionado, pero igual… se sentía culpable, porque reconociendolo o no, si ella no fuera Helga Pataki ese artículo jamás se habría escrito, Arnold sólo había Sido envuelto de alguna forma en aquel drama, pero el objetivo principal era burlarse y hacer quedar mal a su persona. Así que aquella noche tomó una decisión, todo para que su mente estuviese más en calma: hablaría con Arnold.
A la mañana siguiente se despertó más temprano que de costumbre porque tendría que desviarse un poco de su camino habitual a la universidad.
¿Que cómo sabía dónde Arnold trabajaba? Sencillo, había ido a comer a aquella cafetería casi todas las mañanas, hasta que un día se encontró con la imagen del chico atendiendo en la caja registradora, y fue viéndole de lejos y Helga dando media vuelta para salir por la puerta como si se tratase del mismo diablo.
No que Helga se considera miedosa era solo que… bueno… Helga no se consideraba miedosa y punto.
No sabía si el chico seguía trabajando en aquel lugar así que, al llegar, se asomó a través de la puerta de vidrio para ver dentro, había un par de personas llevando uniforme, que consistía en un delantal rojo con un atuendo blanco, y una malla en el cabello, admitía que reconocería a Arnold a kilómetros así que fue fácil para ella visualizarlo.
Se acercó a la ventana más cercana y le llamó. No supo como contuvo la risa ante la expresión atónita en la cara de este, por suerte, logró mantener su indiferencia. Aún cuando salió, Arnold parecía estar caminando hacia ella como si pensara que no era real, ella misma se sentía extraña, había roto prácticamente su regla de no estar en el mismo metro cuadrado que él.
-No te asustes Arnoldo no voy a hacerte daño - fue lo primero que dijo. Respiró profundo antes de continuar hablando - solo quería decir que en serio lamento que te hayan incluído en un rumor tan estúpido y prometo que buscaré a la persona responsable de...
Arnold seguía impresionado.
…………….Arnold……………..
Había perdido por completo la capacidad de entendimiento. Porque verdaderamente Helga estaba hablando y él lo único que podía pensar, era que la rubia parecía estar siendo, por primera vez en mucho pero mucho tiempo, amable con él.
-...pero desafortunadamente soy el foco de la mayoría. Así que si llegas a pasarlo mal de alguna forma, si alguien llega a decirte algo...
Arnold estaba seguro que había entendido solo la mitad de las palabras de la chica quien parecía estar recitando un discurso ensayado, ella miraba fijamente un punto de la puerta mientras hablaba y fue solo cuando terminó de hablar que le miró por fin.
-¿...Está bien?
El rubio se sintió tonto.
-¿Qué? - y eso fue lo único que pudo contestar en un hilo de voz.
El ceño de la chica se frunció entonces y su expresión cambió un poco a una molesta.
-¿Qué no escuchaste nada? - se cruzó de brazos y su boca hizo un mohín - ¿Entonces yo tratando de tener una conversación madura aquí y tú no tienes ni la mitad de una neurona para seguirla?
Y ese era el comentario que necesitaba para reaccionar, aquella era la Helga que recordaba, irónica, inteligente, podría insultar a una persona sin que esta se diera cuenta que había Sido así. Cómo en ese momento.
-Disculpa yo… - movió su cabeza de un lado a otro como quitándose el estupor - solo estoy sorprendido de verte aquí. Creí que me odiabas.
Las palabras brotaron sin poderlo evitar. Había querido decirlo tantas veces que al tenerla por fin de frente se amontonaron en su boca sin lograr detenerlas, casi de inmediato se sintio avergonzado reconociendo lo tonto que había sonado, sin embargo no fue el único, las mejillas de Helga se tiñeron de un ligero tono rosa y volvió la mirada nuevamente para hablar.
-No seas idiota no te odio. Y estoy aquí porque quería asegurarme que estabas bien y disculparme.
-No. No. Solo fue un malentendido... No fue tu culpa. Fue la mía de todos modos, disculpame tu a mi.
Helga asintió. Bien sabía que no había Sido su culpa, pero escuchar decirlo de la boca de Arnold, ciertamente le hacía sentir alivio.
Le miró unos momentos y Arnold se sintió impresionado por esos ojos azules que por primera vez no le veían con indiferencia ni molestia.
-Buscaré al responsable… - comentó la chica decidida - y borraré ese estúpido artículo.
La chica lucía tan decidida que Arnold no pudo más que sorprenderse.
-¿Puedes hacer eso?
La sonrisa de Helga no se hizo esperar. Era astuta y con cierta prepotencia.
-Mi mejor amiga es una hacker informática. Es pan comido.
Arnold entendió enseguida que hablaba de Phoebe. Compartieron una sonrisa cómplice antes de volver las miradas a otro lado. Arnold se rascó la cabeza como un reflejo.
-Dale saludos a Phoebe.
-Lo haré, adiós Arnoldo…
-Adios Helga y gracias por…. Preocuparte.
La chica miró sobre su hombro y le dirigió una sonrisa viendolo de arriba abajo.
-Me alegra ver que sigues en una pieza…
Y se marchó. Arnold se quedó un poco Lelo viéndole irse. Unos segundos después entendió sus palabras.
-¿En una pieza?
………………..Helga………………..
Había salido bien, al parecer. En todo el tiempo que había estado frente a él su corazón se sentía acelerado y sus manos temblorosas. Estaba contenta consigo misma, había demostrado madurez y al menos con eso pensaba que había rebajado un poco el mal rato del chico. Ahora podrían ambos pasar página y volver a sus vidas independientes uno del otro, solo tendría que evitar no volver a cruzar los caminos con Arnold y él, estaría seguro y ella… ella estaría mucho más tranquila y relajada y dejaría de sentirse nerviosa todo el tiempo.
Soltó el aire en el auto y se sintió respirar nuevamente. Iría por su café y sus bizcochos preferidos y seguiría su vida.
…………Arnold……….
-¿Qué esa no era Helga?
Arnold se detuvo ante la pregunta de su compañero de trabajo. El rubio le miró impresionado.
-¿Eh?
-Wow ¿Eres amigo de Helga? ¿Me la presentas?
Estaba realmente atónito. ¿Cómo era posible que la chica fuera tan conocida? Bien podría tratarse de una estrella de cine.
-No. No la conozco mucho en realidad.
-¿Helga Pataki? ¿Por qué parece que todos andan locos por ella? - preguntó entonces una de las chicas que trabajaba ahí, quien había escuchado - ¿Que tiene de impresionante?
-¿Qué? ¿Acaso no la haz visto jugar voleibol? Parece que volara, ¿Y ese encuentro con esos chicos el año pasado? Dejó a los tres tirados en el piso, claro es campeona de Taekwondo y estaba rescatando a la chica de esos tipejos… además que es una belleza.
Arnold no podía creer lo que escuchaba. Había estado tan ocupado mirando a la chica de lejos y pensando en sus propios asuntos que nunca había notado lo mucho que las personas al rededor parecían estar obsesionados con ella.
-¿En serio? ¿Y crees que es cierto? A mí me parece que se está haciendo publicidad ella misma, es muy creida… no puede existir una chica tan perfecta.
-Sino existe, Helga se acerca mucho, si tan solo me la presentaran… - concluyó el chico alejándose para llevar la fregona a la parte trasera.
La chica siguió comentando está vez a Arnold sonando malhumorada.
-No se que tanto le ven de bueno… solo es una chiquilla rica creída que se jacta de sus pretendientes… ese chico al que rechazó ayer. Como a él tendrá una fila…
-Ese chico no se declaró, solo se le derramó el café sobre ella y se estaba disculpando…
Ante la defensa la otra le miró suspicaz.
-¿Y cómo sabes tú eso?
Arnold no contestó. Le miró de forma fastidiada y se alejó para seguir arreglando las mesas, como había pensado, a pesar de que estaba en foto era poco probable que le pudieran identificar con facilidad.
Ya sería hora de abrir y se olvidarían del asunto.
………………….Helga…………………..
Su teléfono comenzó a sonar. Pulsó el altavoz para hablar mientras conducía.
-¿Alo?
-Hola Helga…
-Eh… ¿Que hay Phoebe? ¿Te desperté?
Un bostezo ahogado se dejó oír.
-No tanto… ya iba a sonar mi despertador de todas formas. ¿Necesitas que elimine eso pronto?
-Pues… si tienes tiempo sí, lo más pronto que se pueda…
-¿Qué tiene el articulo que te molestó tanto?
-Nos tomaron una foto a Arnold y a mi, y armaron un drama entorno a eso ¿Puedes creerlo?
-¿Cómo….? ¿Acaso saben que ustedes fueron…?
-No no nadie sabe de eso… solo fue una casualidad.
-Una enorme casualidad - al parecer a Phoebe se le había ido todo el sueño - a ver… sí. Creo que puedo hacerlo antes de irme a la universidad. Calculo que no tardaré ni quince minutos. Según el link que enviaste, parece una página muy básica.
-Si pudiste Hackear la revista Glamour para lo de Olga, ¿Qué es esto para ti?
La morena rio un poco al otro lado del teléfono.
-Eso fue divertido… ok. Me pondré a ello. Te avisaré cuando esté listo.
-Gracias Phoebe. Por cierto... Arnold te mandó saludos.
-¿Qué? ¿Como que me mandó...?
-Ups debo irme. Estoy llegando...
-¿Helga?
Helga sonrió y le dió al botón de colgar. Tener una mejor amiga genio era de lo mejor. Sabía que no tendría el mínimo problema de hacerle aquel favor, aquello era como un hobbie para la asiática.
...
-Rebecca no te lo vas a creer... eliminaron el artículo de Helga.
Miró la computadora atónita, la chica en cuestión se acercó para ver sobre el hombro de su amiga. Efectivamente, lo habían borrado.
-Y mira esto Becca, dejaron un mensaje en el email privado del grupo: "Advertencia" "Si vuelven a publicar una falacia como esta, lo próximo que eliminaré será su estúpida página"
La rubia rio un poco mientras la pelirroja en el computador le miró extrañada.
-Fue Helga - aseguró la chica llamada Rebecca pareciendo divertida - Vaya vaya vaya. Nunca habíamos publicado algo que le molestara tanto ¿No te parece?
-¿Volveremos a publicarlo?
-No no déjalo así, no la molestemos tanto aún. Quiero ver si este chico rubio tiene algo que ver. Quizás debería conocerlo solo por si acaso…
-Tal vez solo se cansó de que habláramos de ella…- opinó la pelirroja con su mano en el mentón luciendo pensativa.
-Quizás… pero es bueno descartar.
Odiaba a Helga. Deseaba tanto lastimarle y arruinar su vida en la universidad que si lograba encontrar algo que le molestara, seguiría presionando en la llaga una y otra vez. Hasta ahora la Pataki se había mostrado indiferente ante todos y cada uno de sus artículos así que se moría por saber si al fin habían encontrado el punto de explosión de la chica.
Fin capitulo 4.
