Irise: Muchas gracias por los comentarios y por aquellos que me dejaron palabras de apoyo y se solidalizaron, un abrazo en la distancia.Con respecto al capítulo, pronto avanzaremos en los acontecimientos. Parece que voy lenta, disculpad lo corto del capítulo, realmente lo corté porque iba a quedar algo largo, los bueno es que el próximo será bastante largo y lo tengo adelantado, falta muy poco para que alguien comience a sospechar algo... y pronto uno de ellos se ponga al descubierto, :D Espero les guste.

Capitulo 7 Difícil.

Eran pocas las decisiones que había tomado en su vida que había considerado difíciles de afrontar , sin duda la que necesitó de toda su fuerza de voluntad, no fue el dejar el vecindario, la ciudad y transferirse de la 118 a una secundaria desconocida para ella; lo más difícil, con creces, había sido el superar al cabeza de balón, no por balde pasó semanas llorando, extrañandolo con locura, sabía que era dependiente a él, Arnold era su dosis diaria de droga, su motivación, su inspiración, su musa...

Parecería ridículo pensar que una niña de doce años pudiese sentir que su vida estaba acabada solo porque el niño del que estaba enamorada le hubiese terminado... ¿Que podría saber una niña del amor verdadero después de todo? Ella misma reconocía que estaba obsesionada con él, era evidente (sí, hasta para ella) que no era un comportamiento sano el esconder cámaras de vídeo en la recámara del otro, bien lo considerarían acoso y aunque ya había retirado dichas cámaras (antes de que Arnold se enterara y le tachara de loca definitivamente) estaba segura que su amor no era solo parte de su imaginación, lo que sentía por Arnold competía considerablemente con los protagonistas de las historias románticas que solía ver en películas...

Se preguntaba, ¿Quién no se enamoraría de Arnold si realmente le conociera? en serio creía que si más personas se tomara la molestia de mirarlo en serio, de apreciar su comportamiento magnánimo lejos de todo egoísmo, le regirían un monumento con la inscripción San Arnoldo en letras gigantes.

Fue la certeza de aquello lo que le hizo aceptar el hecho de que Arnold necesitaba a alguien mejor... Del mismo modo como lo deseaba tener para ella, deseaba que el cabeza de balón fuera realmente feliz, si esa felicidad que Arnold se merecía estaba al lado de otra chica de mucho mejor carácter y sin una aptitud agresiva, pués que así sea, y esa fue su motivación principal para darse por vencida, tenía dieciséis cuando se percató de que él había quedado en el pasado, cuando su garganta podía por fin tragar con facilidad sin que el recuerdo le ahogase...

Estaba superado...

Había salido con otros chicos...

Lo había olvidado y todo iba bien...

Hasta que lo reencontró en la universidad y con su simple imagen a lo lejos le hizo sentir todo el peso de su antiguo amor cayendo sobre sus hombros de forma abrumadora.

Después de cinco años sin verle, y aún así sentía como si no hubiese transcurrido el tiempo, pensó que si antes de niño parecía irresistible solo por su personalidad, ahora el chico era simplemente magnético.

Aquel día que lo vio, cuando estaba llenando la planilla de los nuevo ingresos, el cuerpo inclinado sobre la mesa del comité de bienvenida... agradeció el que Dios le diera la oportunidad de preparar su mente para aquel encuentro que sería obligatorio, recordaba haber pedido permiso para ir a dar un paseo y se alejo lo suficiente comenzando a hiperventilar se apoyó de una de las columnas del lugar y se sintió agobiada. En su mente ventilaron todos los recuerdos que había reprimido.

Arnold sonriendo.

Arnold tomando su mano.

Arnold besándola...

Arnold besando a Lyla.

Ese último pensamiento le hizo volver a la realidad, seguramente el cabeza de balón, había continuado con su vida. Ni siquiera la recordaría. Ella debía hacer lo mismo.

Definitivamente, lo más difícil que tenía que hacer, era aparentar ante Arnold que no sentía nada por él, que su presencia le causaba desagrado o hasta indiferencia, podía hacerlo; si su yo niña, pudo ocultar su apasionado amor por tanto tiempo, su yo adulta, mucho más experimentada, podía hacer lo mismo y mucho mejor. Es por eso que pudo felicitarse internamente cuando vio la expresión sorprendida del rubio al momento de saludarlo por primera vez aparentando una templanza que en realidad no sentía.

-Arnold Shortman... un gusto volver a verte.

……………Que irónica y complicada era la vida………….

...Actualmente...

GreenEyes: ¿Te puedo pedir un consejo?

Scarlet: por supuesto… te diría que soy toda oídos. Pero en este caso, ya me entiendes.

GreenEyes: :) Pues... es que no sé cómo actuar en esta situación. Verás...

Esperó el próximo mensaje.

GreenEyes: ¿Cómo sería la mejor forma de decirle a una chica que no estás interesado pero sin lastimarla?.

Helga leyó el mensaje sintiendo un peso en el estómago. Decidió bromear al respecto.

Scarlet: solo para aclarar… ¿No intentas rechazarme a mí verdad?

Arnold sintió sus mejillas sonrojarse.

Ya habían admitido que no se eran indiferentes, a pesar de que no habían expresado en palabras el deseo de tener una relación en el futuro, sí que había quedado implícito en el contexto, desde aquella conversación, días atrás, dónde habían admitido lo mucho que gustaban de sus conversaciones, los mensajes se habían vuelto más directos y revelaban un evidente interés mutuo.

GreenEyes: Ni que fuese idiota para hacer algo así.

Está vez Helga se sonrojó.

GreenEyes: Es que hay una chica, que se ha vuelto algo molesta… literalmente me sigue a todas partes y me pregunto cómo podría rechazarla pero con tacto.

Helga debía reconocer que aquella revelación le hizo sentir algo celosa. Después de todo, parecía que el chico no era indiferente para las otras mujeres. Tragó saliva y trató de escribir una respuesta aparentemente relajada.

Scarlet: uuuuh….. ya veo. Chico popular. Para tu suerte conozco varias excusas que podrías usar

Arnold alzó una de sus cejas antes de continuar.

GreenEyes: ¿Varias? ¿A cuántos haz rechazado por casualidad?

Scarlet: En realidad no he usado todas las excusas que tengo en mi repertorio... pero tengo amigos bastante ocurrentes. Y me han dicho unas cuantas.

Era cierto que a pesar de ser popular, mucho de los chicos no se atrevían a acercarse a ella, y los que sí se acercaban habían recibido un par de rechazos creativos.

GreenEyes: A ver… siento curiosidad. ¿Qué excusa haz usado más frecuentemente?

Scarlet: "Lo siento. Hice la promesa de la castidad y por el momento no busco una relación"

Arnold tosió sin poder aguantar la risa al mismo tiempo que se ahogaba con su propia saliva, no pudiendo creer lo que leía. Imaginando que pensaría si la chica que le gustaba le dijera aquello, seguramente le tomaría por sorpresa. Escribió con prisas.

GreenEyes: jajajaja xD ¿Y eso funciona?

Scarlet: por supuesto. No creerás lo rápido que salen huyendo, como si les mostrara un arma, es más tengo un anillo de castidad que llevo conmigo para esas ocasiones.

GreenEyes: Vaya, jamás lo ubiese creído… podría intentarlo.

Scarlet: ¿Que? Oh no no no, tú, ni lo pienses. ¿Qué no sabes que si dices eso, seguramente te encontrará más deseable?

GreenEyes: ¿Deseable? Pero dijiste que huyen...

Scarlet: los hombres huyen claro, las mujeres en cambio… por ejemplo: si en estos momentos eres un rico helado para ella, con esa excusa será como untarle sirope de chocolate. Así que olvidalo

Arnold miró el mensaje sin entender mucho la situación mientras su mente hacía una imagen de aquello descrito por la chica, se sonrojó un poco y negó con fuerza... definitivamente no entendía a las mujeres.

GreenEyes: Bien, entonces eso no lo digo. ¿Y si aún la excusa no acepta el rechazo?

Scarlet: pues… la última vez que un chico se puso muy testarudo, le di una patada en las pelotas. Pero esa no es una opción para ti.

Arnold se quedó atónito. No tuvo que contestar antes de recibir el próximo mensaje.

Scarlet: :P pero no quiero hablar de eso. Tranquilo, que encontraremos tu excusa ideal para que ella no quiera acercarse más. ¿Preparado?

GreenEyes: tengo miedo… pero adelante. Lanzame lo que tengas.

………..El día siguiente………….

……………VALERY………...

Helga siempre le sorprendía, no solo era inteligente, valiente, astuta, buena deportista, bonita… sino que una amiga leal, sabía que la situación con Arnold le hacían sentir, por alguna razón culpable, pero ciertamente no podía imaginar lo que se le cruzaba por la cabeza al hacerle semejante proposición.

No habían vuelto a hablar del asunto en la clase, había mucha gente como para poder conversar libremente de ello, sin embargo, finalmente estaban a solas, desayunando en la cafetería y Helga volvió a tocar el tema.

-Bien, ha pasado por fin… - habló Valery revolviendo el café - caíste en la locura.

Helga le fulminó con la mirada.

-Estoy hablando enserio.

-Sí, sí lo que tú digas Helga… - sopló el café y se concentró en este dispuesta a ignorame.

-Val - tomó suavemente la mano libre de su amiga e hizo que le mirara, sus ojos azules mostraban firmeza - estoy-hablando-enserio

La otra le miró con dureza y habló en voz muy baja y apresurada.

-¿Es que acaso estás ebria? ¿Te fumaste algo? ¿Es eso? ¿Cómo puedes pedirme eso? ¿Cómo crees que yo saldría con..?

-¿Pero qué hay de malo? - Helga soltó la mano con enojo, su paciencia se agotaba - Pensé que te encantaría la idea…

Los ojos marrones se mostraron atónitos.

-¿Y por qué pensarías eso? Estamos hablando de Arnold.

-Pues precisamente… porque estamos hablando de Arnold.

Valery se quedó muda, no logrando entender la lógica de su amiga.

-Me has dicho que quieres un chico agradable que sea un caballero ¿No?… pues aquí lo tienes, su nombre es: Arnold Shortman.

-No te oigo, deliras, eso es… - recitaba la morena en susurro con las manos cubriendo sus orejas de forma infantil, Helga cambió su asiento para colocarse al lado de su amiga con el ceño fruncido.

-Escucha… he visto a Morgan muy cerca de Arnold estos días, es obvio que planea algo, no se si quiere conquistarlo o hacerle su amigo... ¡Quién sabe que quiere! Pero no me da buena espina. Y no lo puedo soportar, no quiero que se acerque, no quiero... - iba a revelar que el imaginarse a Arnold de pareja con Rebecca le hacía revolver el estómago, pero se contuvo, era difícil imaginarlo con una chica, el que esa chica fuese Rebecca no era siquiera una opción factible - quiero mantenerla lejos de él, y por eso te necesito.

Valery respiró hondo.

-Creo que es la peor idea del mundo.

-Yo sé que quieres conocerlo. Quizás se gusten y terminen saliendo.

Valery le miró con pena sintiéndose algo ofendida.

-Helga… no creo que pienses que yo sería capaz… es tu ex novio, no haría algo así, a ti todavía...

-¿A mí todavía.. qué? - interrumpió luciendo fastidiada y desviando la mirada - no siento NADA por él. Estoy cansada que creas que Arnold y yo estamos destinados a estar juntos o algo. ¡Por favor Valery! Éramos tan solo unos niños. No sé ni siquiera si lo que pasó entre nosotros puede catalogarse como "novios"... Mira, sé que tú buscas un santurrón. Te aseguro que mejor persona que Arnold, no vas a encontrar, además… si es que el estúpido cabeza de balón tenga una novia ¡Qué mejor persona que tú! Eres preciosa, eres un ángel.

Estaba impresionada por las palabras de su amiga. Se sentía sencillamente halagada, que Helga tuviese esa opinión de ella. Sin embargo...

-Helga no lo sé… escucha lo que propones ¡Arnold es tu amor de toda la vida!...

-No seas ridícula, no tengo pensado acercarme a Arnold, ni menos de esa forma, probamos en su momento y definitivamente no soy su tipo, demasiado bueno para mi - rió, a sus oídos el sonido que brotó de sus labios era vacío, esperaba que ella no lo notara, continuó… - además, tengo a Green. Y si debiera escoger entre alguno de los dos, es obvio…

Valery miró la determinación de su amiga. Estaba impresionada. Pero si hablaba en serio, quizás debería considerarlo. Después de todo, Helga tenía razón en algo…

-Esta bien - aceptó y es que de verdad siempre había querido conocer al chico - Lo pensaré. Tampoco es como si pudiese acercarme a Arnold de la nada y que de pronto nos gustemos, ni siquiera nos conocemos.

Helga viró los ojos. Mirándole de arriba abajo, muy guapa como para que algún chico no quisiera conocerla.

-Como si eso te hubiera detenido antes.

……Arnold……..

Extrañamente había comenzado a encontrarse a Rebecca con una frecuencia impresionante, antes no recordaba haberla visto en su vida y ahora se la cruzaba cada dos por tres, en los sitios más frecuentados por él.

Aquel día había decidido decirle a la chica que no se encontraba interesado, esperando que la chica no se lo tomara a mal. Las sugerencias que le había dado Scarlet se agitaban en su mente, algunos le sacaban unas cuantas sonrisas divertidas al recordarlo.

"Soy asexual"

"Soy gay"

"Sigo despechado por mi última ruptura"

"Perdí la memoria y no sé quién eres"

"Mi religión es el budismo y quiero alcanzar la realización espiritual"

"Estoy pensando seriamente ser cura"

"mi horóscopo no me deja tener una relación pronto"

"mi amor es el mar"

"no quiero matarte pero si me obligas… bien, eso lo dijo Homero, pero pudiese funcionar"

Arnold se rió un poco para luego volver a enfocarse. Una vocecita de mujer en su oreja, medio en burla y pícara (así se imaginaba la voz de Scarlet) le susurró al oído...

"Vamos ojos verdes, debes tener la excusa preparada"

Tenía razón, debía elegir una excusa antes de cruzarse con ella, la eligiría, practicaría hasta que le saliera natural y se la diría, con suerte la chica quedaría tan extrañada que sabría que era una causa perdida.

-¡Arnold!

La voz le hizo saltar en su sitio, miró sobre su hombro y vio horrorizado como la susodicha rubia agitaba su mano un poco para llamar su atención ¡Y él, Aún no tenía su excusa preparada! Fue instinto natural, aprovechó la cantidad de estudiantes a su alrededor y se coló a un salón que se había abierto cerca de él sin siquiera pensarlo.

Entró y miró cómo se estaban retirando estudiantes sin importarle su presencia, seguramente creían que él tendría clases ahí, caminó hasta el fondo sin dejar de mirar a la puerta y esperó sin apartar los ojos del lugar, luciendo espectante, esperando por si la rubia aparecía, tenía una pequeña esperanza de haberle burlado...

-¿Te estás escondiendo?

Estaba tan concentrado en su misión que no se dio cuenta que contestó por inercia a la pregunta.

-Sí, es que hay una ch...

Se interrumpió comprendiendo que alguien le había hablado. Al volverse se encontró con dos rostros conocidos, uno perfectamente familiar, su cara supo que mostró una expresión no muy agradable, quizás su dolor fue bastante evidente, ya que Helga viró los ojos en respuesta mientras tomaba la mochila y se la colgaba al hombro.

-Estoy lista, te espero fuera Val… - Helga no lo saludó. Paso a su lado sin darle una segunda mirada y Arnold se sintió como siempre que tenía encuentros casuales con ella..

No se habían visto desde aquella vez en la cafetería, parecía que aquella conversación decente que habían tenido la semana anterior, donde Helga actuó amable y compasiva con él, había sido una alusinación realmente, la rubia había vuelto a su trato inicial. El aire a su alrededor volvía a considerarse pesado, y lo mismo sería tenerla a un metro o a mil kilómetros de distancia.

Se quedó en una pieza mientras se retiraba... aguantando la respiración, unos segundos después soltó el aire sintiendo que ya se había marchado y relajó un poco los hombros, solo para volver a tensarse al darse cuenta que le estaban hablando a él.

-Entonces... ¿te estás escondiendo?

se fijó nuevamente en la morena que le hablaba con una expresión divertida, y a diferencia de la rubia parecía mostrar un cierto interés en su persona.

Le conocía, siempre se encontraba acompañando a Helga, y era muy guapa, si a Helga le consideraban que era atractiva, el noventa por ciento de los hombres creía que su amiga era sumamente sexy, aquel día llevaba su largo cabello en una trenza sobre uno de sus hombros. Y una camisa manga larga que tenía un escote estratégico justo en su pecho. Se le veía muy bien.

-Soy Valery, tú eres Arnold ¿no? necesitas... ¿ayuda?

Fin capitulo 7.