Capitulo 8. Pasado.
Bob permitió que se mudara de ciudad con Olga, cosa que le hizo sentir sumamente agradecida, supuso que su hermana había tenido que hacer uso de su capacidad para persuadir, realmente dudaba que sus padres (o nadie realmente) fueran capaces de negarse a cualquiera de sus peticiones.
Ese era el motivo por el cual podía cursar sus estudios secundarios y de preparatoria lejos de la ciudad de Hillwood, su hermana era maestra sustituta en uno de los mejores colegios de los Angeles y hacer que le aceptaran a ella (por tratarse de otra Pataki) no había sido ningún problema, sus calificaciones y su carisma innegable le harían ser docente en cualquier colegio que quisiera… Gracias a ello, Helga por primera vez admitió que Olga era una mujer ante todo pronóstico, brillante.
Aquel sería su primer día de clases. Se estaba cepillando el cabello mientras obsevaba su propio reflejo, aún podía ver el rojo que rodeaba sus ojos, unas cuantas lágrimas había brotado aquella mañana al pensar que al llegar a su nuevo colegio no se encontraría con Phoebe, ni con sus amigos, ni con…
Tragó fuerte, tomó su mochila y salió de su habitación evitando todo pensamiento que le hicieran volver a lagrimear, Olga estaba preparando el desayuno en la cocina, cuando llegó se encontró con la imagen de ella usando un delantal impecablemente blanco, lucía de fotografía, como siempre.
-Helga iba a ir en este momento a despertarte, sabes… no tendrás que tomar el bus podrás dormir hasta más tarde, ya que te llevaré en mi carro todos los dí… ¡aaaaaah!
La rubia mayor quien estaba preparando los waffles, casi deja caer el plato al volverse y tropezarse con la imagen de su hermana.
El atuendo rosa característico de su persona había sido reemplazado por unos shorts negros y una camisa de mangas largas gris con la inscripción "Star" a un costado, su cabello normalmente en dos coletas lucía suelto, apenas ocultando uno de sus ojos.
-Ya no… eh… ¿No Llevarás tu lazo rosa?
Helga se sentó a la mesa aún con expresión seria.
-Quería un cambio de look - se encogió de hombros como restándole importancia - ¿Te gusta?
-Por... por supuesto. Estas preciosa. Claro que te ves preciosa con cualquier cosa que uses por algo eres mi hermanita… - dejó el plato frente a su hermana y buscó el suyo propio - ¿Quieres ir luego al centro comercial? Siempre soñé por el día que comprarías tu ropa de chica adolescente, no tenía idea que te gustarán los tonos oscuros, podríamos…
A Helga le gustaba el rosa… a Helga le gustaba su vestido rosa… a Helga… le gustaba su lazo rosa… o quizás a Helga simplemente le comenzó a gustar ese color desde aquel primer encuentro que cambió su vida, no sabría decirlo realmente, desde aquel instante, sus gustos se habían influenciado considerablemente por el de otra persona.
"Me gusta tu lazo… me gusta porque es rosa como tu ropa"
Debía trazar una nueva vida, lejos de la influencia de Arnold, conocerse así misma. Tomar desiciones distintas que no tuviesen el objetivo de idolatrarlo.
…………Ocho años después...……
Helga salió del salón justo cuando vio a Morgan pasando por su lado ignorándola. Esperó con paciencia frente a la puerta del salón, recostada en una de las columnas, aparentando haberse detenido para contestar un mensaje.
Pasó un minuto y vio impresionada como salían Arnold y Valery… la segunda colgada de su brazo y sonriéndole como si hubiese hecho aquello cientos de veces y no acabaran de conocerse.
El rubio parecía algo avergonzado, pero se dejaba llevar a donde sea que fuese ella. Tal y como lo había pensado, nadie podría resistirse a Valery. Si el rubio jugaba bien sus cartas, quizás ganaría una excelente relación.
"Que suerte tienes cabeza de balón"
Pensó sintiendo algo extraño al verlos irse. Su humor mejoró un poco al ver a Morgan salir como alma que lleva el diablo en dirección opuesta a ellos, la mueca en su rostro mostraba enojo.
"Parece que salió bien después de todo"
Helga no sabía que pretendía hacer la chica, al menos sentía que había ganado esa ronda, pero aquella anotación parecía no dejarle tanta satisfacción como habría creído.
Unos segundos pasaron cuando decidió irse a la próxima actividad pendiente en su agenda. Suponía que Valery se había olvidado de ella, no la culpaba.
…………Valery…………
Antes que adivinara su movimiento decidió tomarle de sorpresa, sonrió pareciendo encantada y halagada, como si el chico de pronto se estuviera proponiendo, exclamó con una voz audible.
-¡Pues claro que quiero ir a almorzar contigo! Gracias por venir a buscarme, Hay Arnold, que tierno eres…
Sintió al rubio tambalearse un poco cuando se colgó del brazo, sin embargo se repuso con rapidez y caminó sin oponer resistencia a la cercanía, como si fuesen pareja.
-Ya estoy lista, ¿Nos vamos?
Se topó con Rebecca que recién entraba y al parecer había quedado en shock.
-Oh, ¿Podrías darnos un permiso? - pregunto la morena con voz increíblemente tierna - Gracias.
Arnold cruzó una rápida pero apenada mirada con la chica cuando pasó por su lado, mientras se dejaba arrastrar fuera.
Caminaron entre los estudiantes hacia los jardines que rodeaban la facultad, claramente habían varios chicos yendo a sus siguientes clases y otros disfrutando de algún rato libre sentados en la grama, unos minutos después, de caminar en silencio, se detuvieron bajo un árbol.
-Bien, creo que eso fue suficiente, supongo que Morgan ahora cree que estamos saliendo. Estuvo bastante bien ¿No crees?
Valery se mostraba orgullosa de su logro, se sorprendió al notar aún la expresión apenada del chico…
-¿Que? ¿Tengo algo en el rostro?
-Es que… - Arnold rascó su cabeza con la mirada a un lado - yo no… gracias por ayudarme Valery. Me tomó de sorpresa que...
-Fue el instinto, reconozco cuando alguien está siendo acosado, y es obvio que necesitabas ayuda … ¿Que tal si nos sentamos un rato a hablar? Eso lo haría más creíble.
El rubio se sentó al lado de la chica. Luego de mirar su reloj, aún tenía treinta minutos para el comienzo de su clase.
-Gracias, no sabía cómo decirle que… bueno... Rebecca es bastante insistente.
-Me imagino… - contestó con diversión. Arnold era realmente interesante. Pero su forma de comportarse le demostraba que solo le veía como una chica que le había ayudado. No había interés por su parte, a pesar que prácticamente había andado pegado a su brazo en todo momento, podía sentirle actuando totalmente normal.
"No creo que se interese en mi ni un poco Helga, pero supongo que esto también podría funcionar… quizás si lo intentaba de otra forma..."
-¿Sabes por qué está tan interesada en ti?
-Realmente ni idea, un día me habló y… ahora parece estar en todos lados.
-Y no te gusta ni un poco entonces.
-No sabía cómo decírselo.
-¿Y te gusta alguien más?
Arnold no se esperaba aquella pregunta. Le miró impresionado.
-Disculpa, apenas nos acabamos de conocer y te hago preguntas personales.
-Ya te conocía - contestó de inmediato Arnold. La chica sintió un brinco en el pecho.
El le conocía. Le había estado viendo, quizás si…
-Siempre estás con Helga.
Completó y el corazón pareció recibir un disparo directo de decepción. Eso había Sido verdaderamente decepcionante.
-Sí… claro - sonrió, mientras sus dedos arrancaban algo de césped y lo dejaba ir con la brisa.
Debió haberlo imaginado.
-¿Te gusta Helga?
………….Arnold…………
Definitivamente jamás en la vida, habría esperado una pregunta tan repentina como aquella.
Pero la amiga de Helga, a la que nunca le había hablado en su vida, le estaba preguntando de la nada si sentía algo por la rubia. Por su ex novia…
-¿Qué? no no - sintió las mejillas rojas - éramos amigos hace mucho tiempo y… ella me ayudó mucho…
-Calmate, solo estoy bromeando - sonrió de forma encantadora - pero debe haber una razón por la que no estás interesado en Rebecca, muchos chicos prácticamente morirían por estar con ella…
-Y contigo también.
Arnold quedó horrorizado con su respuesta y obviamente la morena le miró sorprendida. No podía evitarlo, tendía a decir la verdad fácilmente cuando estaba conversando y se sentía cómodo, extrañamente aquella chica le inspiraba confianza.
-Lo siento no quise ser grosero.
Valery se comenzó a reír pareciendo divertida. Arnold se detuvo avergonzado, no sabía por qué con chicas bonitas parecía que su chip se borraba y decía puras babosadas.
-Vaya, sí así le hablas a las chicas entiendo por qué Rebecca pensó que querías algo con ella.
-Disculpa, no quería que me malinterpretaran - Arnold parecía realmente apenado - hablé sin pensar.
……….Valery………
Valery quería llorar.
Era mucho más de lo que había imaginado. De verdad lamentaba el no gustarle, sabía cuándo un chico estaba interesado, por su forma de hablarle, de mirarle, obviamente Arnold ni le veía ni hablaba como una persona que quisiera tener algún tipo de relación con ella, a pesar del comentario audaz, había notado que solo era eso, alguien que decía algo agradable de otra persona.
Suspiró pensando que sería tan bueno que al menos pudiesen pasar más tiempo juntos.
-¿Te sientes bien? - pregunto el rubio luciendo preocupado.
Valery no lo miró al momento de hablar, tomó una de las hojas que había caído de forma distraída mientras pensaba en como poder sacar algo de provecho a la situación.
-¿Sabes? No creo que Rebecca te deje de seguir así como así. No sé si de verdad se creyó que andábamos juntos.
-Sí, creo que… lo mejor sería hablar con ella para decirle que no estoy interesado en una relación, en estos momentos
-O quizás... podríamos dejarnos ver juntos un par de veces - lanzó su idea a bocajarro y Arnold le miró sin entender.
-¿Por qué harías eso?
-Quiero que seamos amigos. Me pareces una persona muy agradable.
No entendía aquel comentario, era una amiga de Helga la que le estaba hablando.
-¿Y Helga no se enojara? no sé si lo haz notado pero ella me detesta.
-¿En serio? - Valery sonrió inocentemente como sino tuviese idea - pero si ella me ha hablado maravillas de ti.
La cabeza de Arnold se giró tan rápido que se mareó. Se escuchó balbucear.
-Ha-habla bien…? sobre mi? ¿en serio?
Asintió y se sintió satisfecha por su reacción. Feliz de haber captado por fin su interés, aún si fue a costa de su amiga.
………..Helga……….
Tenía un sabor amargo en la boca, ahora que había motivado a su amiga a acercarse a quien fue su antiguo amor no se sintió tan bien como había esperado. Caminó a la cancha y lanzó sus cosas una vez llegó a los vestuarios, el lugar donde se cambiaban los jugadores.
Sus compañeras de equipo ya se encontraban ahí, conversando animadamente, le saludaron en distintos tonos animados y ella hizo lo mismo, quitándose sin apuro la camisa y quedándose en una franelilla blanca corta que dejaba a la vista su cintura, se colocó el short antes de quitarse la falda, sus entrenamientos eran una razón importante por lo que seguía llevando falda a la universidad cuando claramente prefería pantalones.
Se estaba colocando los zapatos cuando escuchó que alguien más entraba a los vestidores.
-¿Que hay Rebecca? ¿Te perdiste en el camino o fuiste a ver a tu "amigo"?
Helga no detuvo sus movimientos aunque sí los realizó más pausadamente interesada en lo que tuviese que decir la recién llegada.
-¿Desde cuándo eres cotilla Emma?
-Pues desde que me dejaste en el pasillo y corriste tras tu chico ¿Lo recuerdas? No te ves muy feliz.
-Eso no te incumbe.
La chica llamada Emma se rió pero al parecer dejó el tema y siguió hablando con otra compañera de equipo. Helga terminó de amarrar sus cordones y luego de cerrar el casillero se dirigió sin reparo a la cancha, sintiendo la mirada de Rebecca siguiéndola. Un vistazo fugaz confirmó que la chica le dirigía una mirada molesta, acostumbrada a ello la ignoró facilmente…
-¡En cinco minutos todas diez vueltas! - Habló con voz firme antes de abandonar los vestuarios, escuchó un "Si capitana" general.
Dejó salir el aire lentamente una vez fuera mientras caminaba estirando las piernas, y los brazos, para comenzar con el calentamiento.
Sus ojos fijos en todo momento en el suelo frente a ella, poco a poco fue acelerando su paso, comenzando su trote.
……………Arnold………….
-Entonces podríamos vernos un par de veces…
Arnold no comprendía porque de pronto se había vuelto tan popular y dos de las chicas más guapas de la universidad querían andar con él, a pesar que Valery solo quería ser su amiga, la situación se le hacía extraña, estaba apunto de preguntar la razón de su interés cuando un sonido le hizo sacar el teléfono que guardaba en el bolsillo para ver el mensaje reciente.
"El profesor acaba de llegar, ¿Perderás el examen?"
-Mierda - susurró levantándose de un golpe - yo… cierto que tengo clases. Me había olvidado.
Comentó apenado mirando a su alrededor no sabiendo como marcharse.
-Lo siento yo… - no cometería el mismo error que con la rubia y no ser claro desde el principio - me gusta otra persona y no sé si se bueno…
-No, perdona, ¿tienes novia? Yo pensé que como Morgan...
-No, no… no somos novios - negó apenado - digo, no aún al menos.
Valery sonrió. Lo había imaginado, sentía cierta curiosidad por quién era la persona por la que Arnold se sonrojaba. Quien sería tan condenadamente afortunada. Suspiró nuevamente con resignación.
-Pero podemos ser amigos ¿No? - se levantó, era mucho más baja que el chico - creo que a Helga no le molestaría que te eche una mano con Morgan, para que no te siga incordiando. ¿Amigos?
Miró con duda la mano extendida unos segundos antes de estrecharle, se despidió para después correr camino a su clase.
Valery se tomó unos momentos para pensar lo ocurrido mientras sacaba sus auriculares, tal y como lo había imaginado, mencionó el nombre de Helga a propósito y ambas ocasiones el chico pareció reaccionar, no solo eso, no podía ocultar la emoción ante el nombre, una ligera sensación de envidia y curiosidad le cosquilleó en el pecho.
Miró su teléfono e ignoró el hecho que tenía unas cinco llamadas perdidas. Colocó la música antes de dirigirse al edificio donde estaba su dormitorio, era algo lejos, pero tenía buen humor para caminar.
...Rebecca...
No podía describir lo molesta que se sentía. Sabía que Helga le había estado observando en todo momento. Esperando justo al frente del salón para ver su humillación, incluso en aquel momento, mientras corría, podía sentir sus ojos vigilandole, se atrevería a decir que aquella última semana, la rubia no había dejado de vigilarlos, podía sentir la molestia y preocupación bullendo de su persona, y eso le había causado cierto placer...
Debía haber imaginado que la otra no se quedaría de brazos cruzados y ahora se topaba con aquella pared de ladrillos.. sospechaba que Helga practicamente estaba usando a Valery para que ella se mantuviese lejos, muy bien jugado, aún si aquello confirmaba sus sospechas de que esos dos ocultaban "algo" definitivamente...
Quizás el chico escondía algunos secretos sobre ella, y ahora, debía admitir que el movimiento de la pieza "Valery" había Sido astuto, imaginaba que de pronto esos dos iban a pasar tiempo juntos y ella no se acercaría de ninguna forma. Lo que fastidiaba todo realmente, no podría tener un momento privado para poder esclarecer alguna de sus dudas.
Mientras trotaba su cabeza vagó a aquello que había encontrado hace algunos días y había hecho que su deseo por hacerse amiga, novia, pareja, o simplemente encontrar alguna excusa para acercarse y conversar aumentara un mil por ciento.
Lo había hallado por mera casualidad, en uno de esos días conversando, Arnold le había revelado que había asistido a la primaria 118 de Hillwood, aquella noche en su casa se le ocurrió entonces usar el fiel internet para buscar información sobre ese colegio, fue una suerte que la primaria en cuestión tuviese una página web y en su muro un apartado que decía: "Noticias estudiantiles" tecleó el nombre de Arnold Shortman y en un dos por tres aparecieron varios artículos interesantes, que revelaba mucho, mucho más de lo que hubiese esperado, leyó algunas frases que el mismo buscador resaltó: "Arnold ayuda al chico del pórtico..." "Obra estelerizada por estudiantes de 4to grado... Arnold como Romeo... Arnold en el papel del villano"...
una llamó considerablemente su atención.
"Estudiantes de Hillwood logran rescatar a una comunidad completa oculta en la Selva
En un impactante acto de valentía, Arnold Shortman, Helga Pataki y Gerald Johanssen, fueron los protagonistas en un arriesgado rescate de un pueblo escondido en las profundidades de la selva denominado "Ojos verdes", los mismos estaban siendo asediados por una rara enfermedad...
Con la ayuda de sus compañeros, en los que nombramos a Phoebe... enfrentándose a diversos maleantes..."
Leer aquello y ver la imagen del grupo de estudiantes, le hizo entender que esos dos habían estado mucho más cerca de lo que había creído, comenzando porque habían Sido compañeros del mismo colegio en su niñez, por lo tanto se moría por acercarse a Arnold y poder saber de primera mano lo que había detrás de toda aquella historia en su relación con Helga...
Aquel hallazgo le hizo alucinar, nunca imaginó encontrar el nombre de la primaria a la que había asistido su nombrada nemesis, era una información invaluable, sin embargo, no revelaría nada de aquello, aún no al menos, sabía que el simple hecho de subir fotos de la Helga de once años, o comentar lo que al parecer, fue una niñez particular, no le daría ningún beneficio, solo más fama a una chica que de alguna forma, en la universidad era un ídolo, aquel artículo que le trataban de heroína solo echaría más leña al fuego.
Rebecca había impreso aquella información junto con la foto de ellos, no ignorando el hecho de que Helga y Arnold habían Sido captados tomados de la mano... aquel artículo reposaba en su bolso, a la espera de salir y ser tema de conversación en algún momento, pero solo para variar, Helga había arruinado sus planes.
Había tomado una desición, si debía despedirse de la página amarilla (gracias a la amenaza que había recibido por parte de aquel Hacker) lo haría por todo lo alto, con un artículo que pudiese causar un gran escándalo, más impactante que el del año anterior.
Tan solo debía tener paciencia segura que encontraría algo interesante.
………………………….
Sacó un cigarrillo mientras miraba a las chicas jugando voleibol, sus ojos fijos en la persona que parecía ser la capitana y daba instrucciones con un carácter nato.
En algún momento dicha capitana le miró y se detuvo pareciendo consternada e impresionada. El chico sonrió al saberse reconocido y levantó una mano en forma de saludo, la rubia lanzó el balón a una de sus compañeras le pidió que dirigiera por unos momentos el entrenamiento y se dirigió en su dirección.
-¿Que hay Helga? - saludo el chico mirándole con galantería.
La rubia no sonrió en respuesta sino que frunció el ceño ante las flores que llevaba en una de sus manos, agarradas perezosamente, en la mano que no sujetaba el cigarro. Presentía un problema acercándose. Pero no precisamente para ella.
-Hola Jef - contestó cruzándose de brazos no pareciendo para nada feliz por su presencia.
fin capitulo 8.
