*Personajes propiedad de Cartoon Network y Tom Warburton.
Operación E.V.A.N.
Enemigo
Vengativo
Adolescente
No grato
Uno llegó a la escuela con mil pensamientos revoloteando en su cabeza, necesitaba apresurarse a recuperar a su equipo, casi llevaba una semana allí y si bien se sentía cada día más seguro en el ambiente adolescente, no podía dejar de pensar en los cadetes desaparecidos y que no tenía ni una sola pista. Entró al salón de clases sin poner atención en otra cosa que no fuera encontrar una banca cerca de la ventana cuando una vocecita lo sacó de sus cavilaciones.
-Hola Migue ¿va mejorando tu nariz?
-Hola Tre… Kuki- se corrigió enseguida notando a la chica que estaba a la mitad del salón con la mesa llena de dibujos- ya no duele aunque se ve un poco roja ¿no crees?- le dijo señalándose.
-Me alegra escuchar eso- le dedicó una sonrisita y volvió a lo suyo.
-¿Hay tarea de esta clase?- le preguntó sin sentir verdadero interés ni siquiera de en qué clase se encontraba.
-Sí, es el primer proyecto, pero no debes preocuparte porque lo dejó hace tiempo y no creo que te lo califique igual, acércate con la maestra a final de clases para ver cómo recuperar esta calificación, la señorita Melissa es una maestra muy buena, no creo que te ponga objeciones- el chico asintió pero se le quedó mirando, a pesar de los años, él podía notar que algo no estaba bien.
-¿Puedo ver tus dibujos?- no sabía muy bien como preguntarle si le sucedía algo, por lo general era Cuatro quien siempre se encargaba de ese trabajo.
-Adelante, no creo que sean muy buenos pero…
-Simios arcoíris- dijo él y soltó sin querer una risa mientras iba pasando las hojas.
-Es infantil, todas mis amigas se burlan porque me gustan pero no puedo evitarlo, son adorables- le dijo con un puchero que se volvió sonrisa y que hizo que el corazón de Uno saltara, esa era Tres.
-Y así eres tú- la chica lo miró detenidamente- es decir, no es que seas adorable, bueno si lo eres pero le digo… me dice, qué le digo…. O sea… ¿y este conejo?- le dijo señalando un dibujo en particular.
-No lo sé- la chica miró su dibujo y lo repasó con los dedos- lo he visto en sueños, creo que es como un robot gigante, algo así como los power rangers quizás- el chico la miró, no todo estaba perdido.
-Hippie Hop- susurró Uno al reconocer el arma que solía usar Tres cuando las cosas se ponían difíciles.
-¿Ese es su nombre?- la chica no dejaba de ver el dibujo- sueño mucho con esa clase de cosas extrañas sabes, naves espaciales y animales mecánicos. Lo lamento, seguro te estoy aburriendo con mis tonterías.
-No lo son… bueno sólo tienes mucha imaginación y eso está bien. Dibujas muy cool- le dijo él nervioso.
-¡Miguel!- Kendra entró al salón y se acercó efusivamente- así que tenemos clases juntos, hola Kuki.
-Hola Kendra- le saludó ella tranquila y regresó a poner en orden sus dibujos. El chico siguió su camino hacia su asiento mientras ellas hablaban de los detalles de la tarea, Tres tenía sueños, recuerdos ¿era eso normal? ¿Los otros también los tenían? El chico se perdió en sus pensamientos mientras observaba el cielo, si así era quizás podría valerse de eso para que le creyeran que eran Chicos del Barrio.
La hora del almuerzo llegó y Uno corrió a la cafetería en busca de Cinco, durante la semana se había sentado en un par de ocasiones con él y otras con su grupo de baloncesto, y esperaba de todo corazón que justo hoy la buena de Abby se sentara con el nuevo porque necesitaba hablar con ella. Justo al entrar la vio eligiendo su comida, esa gorra roja era inconfundible, y se apresuró hacia ella, señalándole en voz baja que necesitaban hablar, ella asintió y se fue unos momentos con sus amigos mientras Uno se sentaba solo en la mesa de siempre, al cabo de unos minutos la chica arrojo la bandeja de comida frente a él y se sentó de mala gana; él comenzó a relatarle en susurros lo ocurrido a primera hora del día.
-Lindo novio Abby- le dijo una chica regordeta con el cabello negro que pasó a su lado.
-Gracias Sam- le dijo Abby sin inmutarse- ya sabes yo no debo besuquearme con el profesor de física para pasar la materia así que puedo darme el lujo de escoger- la morena le guiñó un ojo a la chica que se fue hecha una furia.
-P-pero no somos… ¡oye! ¿Por qué dijiste eso Cinco?
-Sólo está molestando- puso los ojos en blanco- si le digo que no, sólo es darle ánimos y mostrar que me molesta, te falta tanto por aprender, y recuerda, aquí soy Abby no Cinco. Y bueno, admito que no sabía eso de Kuki porque no estoy en esa clase con ella, pero no es normal, al menos no que yo sepa. Hay veces en que recuerdan cosas aisladas como cuando estábamos en el pasillo de los vestidores, ella recordó que fue difícil ser la nueva aunque en realidad ha vivido aquí por mucho tiempo y se quedó pensando en ello porque no recuerda el verdadero motivo de por qué todo era nuevo para ella, eso también les ha pasado a Memo y Wally alguna vez, pero casi enseguida su cerebro lo pasa por alto o da alguna explicación; pero jamás había escuchado que soñaran cosas o dibujaran algo… quizás no somos tan cercanos para contarnos esas cosas. Investigaré sobre ello y…
-¡A un lado, a un lado, con permiso voy pasando! -Decía un chico de playera azul cielo que se abría paso en la cafetería, cuando llegó a la mesa de los chicos jaló una silla y se sentó sin más- A ver nuevo, quiero que entiendas que no puedes llegar así como así y de pronto sentarte a comer con Abby, habemos personas que llevamos años esperando que nos inviten a su mesa y tú no puedes saltarte las reglas sociales.
-Yo no me salté nada- replicó el inglés- y si tanto quieres sentarte con ella ¿por qué no solo lo haces y ya? Iniciativa chico, ay por favor- rodó los ojos y cruzó los brazos- además fue la maestra de historia quien le dijo que me mostrara la preparatoria y me ayudara con las materias y a adaptarme, no es como que yo esté intentando nada raro- se excusó.
-No lo sé, los rumores en el bajo mundo dicen que se está pasando de amable.
-Pues deberías abandonar ese bajo mundo y sentarte con nosotros si tanto quieres hacerlo… espera… ¿no te gustaba Cree?- le preguntó de pronto.
-¿Quién es Cree?
-Su hermana mayor y el amor de tu vida y no sé qué tantos motes le ponías.
-Ahhh, así que ya conociste a la morenaza de fuego- el chico soltó una risa tonta- la he visto en un par de ocasiones pero…- Cinco les dio un golpe a los dos molesta y lanzándoles una mirada de advertencia.
-A ver idiotas, es mi hermana de quien están hablando no un trozo de carne, y de todas formas si van a hablar de esas cosas háganlo en el baño de hombres lejos de mis oídos porque a la siguiente les voy a dar una paliza ¿quedó claro?- ambos asintieron- malditos hombres- rezongó la morena.
-Bueno y a todo esto ¿cuál es tu nombre? Yo me llamo Guillermo González Junior, un placer- le tendió la mano a un chico que se veía maravillado.
-Yo soy Miguel One, dime Migue- le estrechó efusivamente la mano mientras se sentía complacido de volver a estar cerca de su mejor amigo- ¿te quedas a comer con nosotros?
-Claro, ya venía preparado, sacó una bolsa y de ella una baguette de salami, una manzana, dos gelatinas, tres chocolates y una soda.
-¿Cómo bajaste de peso comiendo eso?- le espetó Uno.
-¿Tu cómo sabes que baje de peso? Y lo de Cree….
-Rumores del bajo mundo- contestó el chico intentando parecer seguro mientras Abby le lanzaba una mirada de advertencia.
-Bueno en realidad cuando crecí comencé a adelgazar y luego mi madre empezó con la idea de que fuéramos a un nutriólogo y me dio una dieta con cierta cantidad de carbohidratos, de los cuales consumo la mayor parte aquí en la escuela para que mi cerebro funcione, ya debes saber que soy un genio- le dijo el castaño con presunción- e intento caminar mucho, no sé, quizás como dice mi abuela sólo di el estirón.
-¿James volvió a molestarte?- Abby desvió el tema- escuché que uno de sus amigos lo mencionaba.
-En realidad no. Salí de francés para ir al baño y lo encontré de camino, pensé que de nuevo me metería a mi casillero o al menos me dejaría algunos moretones por diversión pero no… me pidió unirme al equipo de atletismo- la hamburguesa que la chica estaba comiendo se le cayó de las manos mientras se giraba a ver al castaño con los ojos como platos y la boca abierta.
-¿¡Qué!? P-pero pero… tú no corres… ni siquiera te va bien en deportes.
-Oye que grosera- le espetó el chico masticando tranquilo sin percatarse del tic nervioso que tenía la chica en el ojo- tampoco es como que sea lento, sólo no me gusta sudar y esas cosas, prefiero usar mis talentos para otra cosa- se encogió de hombros y siguió comiendo sin inmutarse.
-¿Él los vio? Dime Memo- le dijo la chica intentando mantener la voz modulada- ¿vio tus prototipos de drones?- Uno miraba a un lado y otro sin entender del todo pero preocupado de ver la reacción de su amiga.
-No creo que él pase mucho por el laboratorio de robótica, pero ahora que lo mencionas el otro día me robó la mochila para quedarse con mi tarea de español y allí venían algunos bosquejos- el chico se quedó pensativo- pero es imposible hacer cámaras espías con latas viejas y los motores de una licuadora y partes de un control de videojuego, son solo cosas que me gusta dibujar cuando estoy aburrido, un hobby o algo así- Uno y Cinco intercambiaron miradas de terror.
-¿Y qué le dijiste?- Abby lo miraba fijamente
-Que lo iba a pensar, no me gusta mucho que digamos correr sin un motivo y la verdad es que una medalla no es suficiente, tengo muchas de las ferias de ciencias- dejó a un lado su comida y comenzó a chuparse los dedos- pero no sé, me darían una chaqueta y podría sentarme con él y su grupo ¿no? Eso les gusta a las chicas.
-P-pero ya te sientas con nosotros- intervino Uno- y Abby es una chica ¿no?
-Que observador- le espetó la morena intentando tranquilizarse, pero Uno se percató que sus manos estaban en puños.
-No sé, tengo que pensar- un chirrido de mesas y sillas los distrajo de su conversación y buscaron el origen del alboroto.
-¡Ya te dije que te apartes de mí vista!- la voz de Wally resonó en todo el recinto al tiempo que un chico de cabello negro, ojos verdes y más alto que el güero se paraba frente a él.
-No te alteres amigo- le dijo el chico con voz jovial- no es para tanto.
-Si yo digo que lo es, lo es- le espetó Wally- esta era mi sudadera favorita y tú eres tan idiota que la arruinaste- el chico goteaba una mezcla de soda y queso de nachos no sólo en la prenda sino en el cabello- y todo porque estabas haciéndote el payaso con tus amigos, te lo he dicho muchas veces, aléjate de mí.
-Pues no te vi Güero, quizás si crecieras un poco todos tendríamos más cuidado- se giró a ver a Ace y ambos soltaron una carcajada.
-¡Repite eso Evan!- gritó el chico mientras se tronaba los nudillos.
-¡Deje de hacerte el malo enano! Fue un accidente, supéralo- el chico no logró atajar el puñetazo izquierdo que el chico le propinó en el mentón y que lo tiró de espaldas haciéndolo aterrizar sobre su trasero, se limpió la sangre que había salido por morderse la lengua y miró con furia a Wally- Ya sacaste boleto- se puso de pie y se le fue encima al chico que pese a ser más bajo no se dejó amedrentar y comenzaron a liarse a golpes en medio de un círculo que ya había formado el alumnado.
-¡Dale Evan!- gritó Ace que al ver que su amigo llevaba las de perder estaba a punto de intervenir, cuando entraron dos profesores y se abrieron camino para separar a los chicos, quienes estaban en el suelo y soltaban golpes y palabrotas. Los profesores lograron separarlos y los arrastraron a la dirección mientras mandaban al resto de regreso a sus clases.
Esa tarde, Uno estaba en casa de Abigail repasando los temas del examen de historia. Habían logrado encontrar el pretexto perfecto para verse y platicar un poco, sobre todo después de la noticia que Memo les había soltado en el receso, ella no podía ocultar el enojo que le había provocado.
-Creo que con eso es suficiente- la chica cerró el pesado libro y se estiró acomodándose la gorra- al menos pasarás si seguimos fortaleciendo los temas que seleccioné como débiles.
-No sé cómo tienes cabeza para la escuela cuando nuestro equipo está en riesgo, ya no es sólo Tres, ahora también Dos.
-Reprobando tampoco los ayudamos en nada.
-Eso es obvio, pero no deja de preocuparme. Aunque supongo que ya te has acostumbrado a todo esto-suspiró- yo he repasado una y otra vez los archivos que me dio 587, pero no se me ocurre nada ¿crees que Los de la Otra Cuadra tengan algo que ver?
-Negativo, ellos ya ni siquiera viven aquí.
-¿Qué?
-Poco después de que destituyeron a Dos creo que perdieron la esperanza de que volvieras y se mudaron a Inglaterra junto con Padre.
-¡¿Qué?! Pero quizás allá también puedan hacer de las suyas…
-Hay agentes que se encargan de vigilarlos, eso no es nuestro problema en estos momentos ¿has hablado con 587?
-No, dijo que se comunicaría conmigo cuando me adaptara, pero eso no ha pasado ¿tú no puedes comunicarte con él?
-No, yo recibo mis órdenes y comunico mis progresos a través de mi líder de sector, pero entonces quizás deba esperar a que él se comunique contigo, sabe lo que hace- escucharon la puerta abrirse y ambos volvieron a concentrarse en los libros- y es entonces que Hitler invade Polonia y se da por iniciada la Segunda Guerra Mundial.
-Estoy en casa Abby ¿ya llegó papá?- Cree entró enfundada en un traje blanco de enfermera y con un bolso en el brazo, usaba el cabello recogido en un pequeño chongo en su nuca, se quedó de piedra al ver al chico que tantos problemas le había causado allí sentado con su hermana.
-Buenas tardes- dijo él de modo casual.
-No, llamó hace rato para decir que llegaría tarde porque reprogramaron una cirugía ¿no lo viste en el hospital?
-N-no, me mandaron a apoyar al área de pediatría con esos estúpidos niños que no paran de hacer escándalo por todos lados, y dime ¿¡Qué hace él aquí!?
-¿Lo conoces?- la chica actuó lo más inocente que pudo- es mi compañero nuevo, llegó hace unos días de Canadá.
-Soy Miguel One- se presentó el chico- tú debes ser la famosa Cree, Guillermo González Junior me dijo que…
-Ay ese idiota- rodó los ojos- sólo porque bajó de peso cree que ya es un galán, estúpidos pubertos ¿con qué clase de personas te juntas Abby? Siempre parece que te siguen los más idiotas de todos, estaré arriba- dijo la chica mientras seguía de largo por las escaleras aun despotricando contra los amigos de su hermana.
-Seguramente le avisará a los adultos que has vuelto- suspiró- debí pensar que esto pasaría, creo que perdimos el factor sorpresa, estoy fallando más que de costumbre, me estoy haciendo vieja.
-Se iban a enterar tarde o temprano, además ellos no saben que los recuerdo ¿no?
-Te odian Uno, no creo que les importe mucho si tu recuerdas o no quienes son, ellos si lo hacen.
Tres se había quedado practicando hasta tarde, no se había dado cuenta de la hora hasta que el conserje le había pedido desalojar el gimnasio. Se apresuró a ducharse y salió al vacío pasillo regañándose por ser tan despistada. Apenas había dado un par de pasos por el corredor cuando una imponente figura le salió al paso sobresaltándola y poniéndola en alerta; era Evan. Él era uno de los chicos más guapos y populares de la escuela, no sólo era el capitán del equipo de futbol americano sino que tocaba la guitarra en una banda que se presentaba con frecuencia en El Punto; era el sueño adolescente de la mayoría de las chicas.
-Hola Kuki- le saludó con su mejor sonrisa.
-Hola Evan- le dijo intentando parecer tranquila mientras intentaba serenarse, él siempre la ponía nerviosa en el mal sentido- es algo tarde para que andes por aquí, en viernes.
-Mañana son las pruebas para entrar al equipo, tuve que poner unas cosas en orden ¿y tú? tu práctica terminó hace horas ¿por qué te quedaste hasta tarde?
-Pronto se viene la competencia local y seguro habrá chicas muy buenas- se acomodó un mechón del cabello y se miró los zapatos- quiero estar preparada.
-No comprendo cómo una chica tan linda como tú disfruta de algo así. No sé, si al menos fuera con un propósito como enseñar a niños a respetar a sus mayores…
-Eso sería cruel, ni siquiera usaría el karate contra un igual en algo que no fuera una competencia.
-Quien sabe- el chico se recargó en la pared y le sonrió seductoramente- las circunstancias podrían hacerte cambiar de opinión ¿no tienes una hermana menor?- ella asintió- ¿y no te molesta? Siempre poniendo sus pegajosas manos en tus cosas, con sus gritos por la casa y sus cosas tontas.
-Todos fuimos niños, éramos iguales.
-Pero ya no lo somos, en fin, seguro cambiarás de opinión ¿quieres ir a tomar un café o algo?
-La verdad es que la cafeína no me sienta nada bien, estoy cansada, será para la otra- había comenzado a avanzar pero el chico la tomó por la muñeca.
-No me gustan las negativas Kooks, no te hagas del rogar- le advirtió.
-Kooks- susurró ella mientras sentía que esa palabra significaba algo para ella pero no lograba recordar el qué. Alguien la llamaba así, alguien importante.
-Vamos por pizza y luego te llevaré a casa.
-No quiero- contestó enojada- y tampoco me llames Kooks. Escucha mis amigas creen que tú y yo hacemos bonita pareja, pero yo no lo creo y si sigues portándote así jamás voy a salir contigo, así que por favor suéltame que tengo prisa.
-A mí nadie me dice que no Kuki, soy el gran Evan, así que no te pongas necia- le dijo apretándola mientras ella lo miraba ceñuda a punto de romper su regla de no usar el karate contra nadie.
-¡Ey!- se escuchó en el pasillo- te dijo que no quiere ¿acaso eres idiota?- Wally se acercó ceñudo y con el ojo aún morado, Evan soltó instintivamente a Kuki y se llevó la mano al moretón del rostro que pese al maquillaje, aun podía notarse.
-¿A ti quién te habló Güero? Recuerda que si de verdad quieres entrar al equipo mi opinión es muy importante, y ya hemos empezado con el pie izquierdo.
-Ve y amenaza a tu abuela, me da igual el estúpido equipo y tu estúpida opinión.
-Este no es tu asunto, es entre mi novia y yo.
-¡No es tu novia!- protestó él-
-¡No soy tu novia!- Kuki se había apartado al verse libre pero no le quitaba la vista de encima.
-Sabes que Güero, por hoy tu ganas, seguramente Kuki no está de ánimos, está bien, puedo entenderlo, será para la otra.- se giró hacia ella y le sonrió- nos vemos- se marchó silbando con un paso rápido y decidido, sabía cuándo retirarse para planear las cosas.
-Gracias- le dijo girándose hacia el Güero Torres y sintiéndose algo cohibida, Becca creía que era un bruto impulsivo, pero ella no podía dejar de notar que era lindo.
-No deberías quedarte tan tarde si no quieres toparte con tipos como él- le dijo con las manos en los bolsillos- no es como que sea mi asunto claro, sólo que te veías incómoda.
-No me di cuenta de la hora, muchas gracias por intervenir y ahuyentarlo- hizo una pequeña reverencia al estilo oriental.
-No es nada- se encogió de hombros y apartó la mirada- bueno me marcho- siguió caminando pero ella lo tomó de la soltándolo casi enseguida, pero fue suficiente para que él se girara.
-Espera yo… yo sé que compartimos algunas clases- comenzó a jugar con sus dedos nerviosa ¿por qué se sentía de pronto tan rara? No era como que nunca hubiera hablado con chicos- pero creo… creo que no nos hemos presentado formalmente nunca, soy Kuki Kiut.
-Soy Wally Torres, pero todos me dicen Güero.
-Tu nombre es… más largo ¿no? Wallabee como esos canguros pequeñitos.
-Solo mi madre me dice así- le dijo intentando parecer molesto pero sin lograrlo del todo- soy australiano, con Wally es suficiente.
-¿E-entraras al equipo? Evan dijo…
-Quizás, no es que me importe mucho realmente. Sólo que pensé que estaría bien cambiar un poco la rutina, tú sabes.
-Lo harás muy bien, te he visto en clase de deportes… no sé si sabes pero tenemos esa clase juntos- la chica se sentía rara, no quería dejar de hablar con él pero tampoco sabía muy bien qué decir.
-Ah sí, Gracias- ocultó su rostro sonrojado ¿ella lo notaba?- ¿quieres que te acompañe a casa? Si no quieres no… sé que doy miedo y eso…
-A mí no me das miedo tontito- se llevó las manos con horror a los labios ¿por qué había dicho eso? Por su parte el australiano la miraba asombrado, la última persona que le había llamado con un mote tan ridículo había terminado sin tres dientes, pero ella… en realidad no le molestaba- P-perdón, no sé por qué lo dije, pero es cierto, no me das miedo y… si no tienes nada mejor que hacer, sería agradable que me acompañaras a casa, ya es un poco tarde.
-No tengo problema con eso, vamos o vendrá Jaimito el conserje a sacarnos con la escoba- ella rio y comenzaron a caminar mientras hablaban un poco de las clases, el clima, los simios arcoíris y los rumores sobre la soltería del profesor Finn de inglés. NI siquiera notaron que el tiempo había avanzado hasta que se encontraron frente a la casa Kiut, que hizo sentir a Wally inmerso en un extraño Deja Vú.
-Es aquí, muchas gracias por acompañarme Güero- le dijo la chica más relajada- me gustó hablar contigo.
-Cuando quieras, tu casa está de paso a la mía. Yo vivo unas calles más allá.- la puerta de la casa de Kuki se abrió y su madre asomó por ella con una taza de té en la mano.
-Nos vemos mañana en la escuela, gracias de nuevo- él asintió y se marchó apenado con las manos en los bolsillos mientras ella lo miraba marcharse y luego caminaba hacia su casa.
-¿Ese era el Güero Torres?- preguntó la señora Kiut- lamento haberlos asustado, escuché voces y pensé que era la señora Miyiko, la vecina, quedó de pasar a mostrarme su catálogo de fragancias de baño.
-Sí, es él ¿por qué?- la chica miró a su madre esperando alguna clase de regaño, seguramente conocía la reputación del chico que pasaba mucho tiempo castigado y le prohibiría juntarse con alguien como él, no era bueno para su futuro.
-Por nada, solo que me sorprendió un poco verlo, hace mucho que no viene a casa o hablas de él. Ha crecido ¿verdad? Ya es tan alto como tú, aunque quizás tú eres la que dejaste de crecer- la madre le sonrió afectuosamente, le dio un trago a su taza y se quedó mirando el horizonte mientras su hija lo miraba confundida ¿Wally iba a su casa? Quizás su mamá estuviera confundida pero… incluso conocía su nombre.
Esa noche Uno estaba en su habitación leyendo unos comics que le había regalado su padre cuando la televisión de su cuarto se encendió sola, el chico extrañado miró a todos lados y se acercó al ver que un chico aparecía en pantalla.
-¿Cómo te va Uno?- le dijo el chico que parecía estar transmitiendo desde su habitación y no desde la Base lunar- ¿Ya te ofrecieron drogas y alcohol?
-No, pero si intentaron morderme…
-¿Te dio gusto ver a Cinco? Ya me dijeron que conociste al sector V ¿te sorprendieron?
-Debiste hablarme de Cinco…
-Es algo muy extraoficial, no puedo hablar así como así de ese asunto, además era una sorpresa, seguro te dio mucho gusto saberlo ¿no?
-Pues claro…
-Bueno ya que te has adaptado hablemos de temas menos agradables, ya avisaré al líder adolescente de sector para que se ponga en contacto contigo, y recuerda que no debes pasar demasiado tiempo con el Sector V, va contra las leyes naturales.
-Lo sé pero… quisiera de regreso la casa del árbol…
-Eso es algo en lo que yo no tengo jurisdicción. Dos y mi antecesor decidieron que quedara escondida, sus razones habrán tenido ¿no crees?
-¿Estabas enterado de que Dos construyó algo para recobrar las memorias?
-Escuché rumores ¿es real? Lo cierto es que eso pasó con mi antecesor, yo no sé más que tu sobre ese asunto.
-Tommy dice que sí. Si lo logramos ¿aceptaras que ellos se unan la fracción adolescente de KND?
-Eso no lo decido yo solo, pero estaré a favor si es que eso pasa. Ahora ¿qué piensas del caso que te asigne?
-He estudiado los reportes, pero creo que necesito entrevistarme con los sectores de los chicos que han desaparecido y quizás con los entrenadores de la Base del Ártico.
-Actualmente la Base del Ártico no tiene operaciones, por seguridad decidimos cerrarla y temo que no puedes ir con los otros sectores, apóyate en el Sector V, ellos pueden hacerlo por ti. Trabaja codo a codo con ellos ¿te parece bien?
-De acuerdo, se ven un buen sector- aceptó resignado- es un poco frustrante, pero después de esta semana ya me di cuenta que ser un agente encubierto es más difícil de lo que parecía.
-Ya te mandaré alguna forma para que me localices si es necesario, por ahora, fin de la trasmisión.
Uno dormía a pierna suelta sobre su cama ese sábado por la mañana, unos golpes en su puerta hicieron que abriera los ojos más por inercia que por otra cosa, de hecho no fue consciente de nada hasta que una cabellera negra en una cola alta le cubrió el rostro.
-Despierta Uno, es importante- el chico abrió un poco los ojos y miró a Abby parada a lado de la cama y detrás de ella otras dos chicas.
-No tenemos tiempo para esto- dijo una voz familiar al tiempo que una melena pelirroja nublaba su campo de visión- ¡Uno, despierta pero ya es una orden de tu superiora!- gritó mientras algo en el interior de Uno lo hacía levantarse como resorte en pose militar, esa energía era inconfundible.
-¡Si señor! Digo señora… le digo, me dice ¡A la orden 86!- balbuceó.
-No hace falta tanto protocolo- una chica rubia se abrió paso, ni siquiera estoy segura de que tengamos un rango superior, ahora sólo somos Fanny y Rachel- le dedicó una cálida sonrisa- bienvenido de vuelta Miguel.
-Para mí siempre serán mis líderes- le dijo con afecto- estoy encantado de verlas y que sepan quién soy ¿a qué les debo su visita a mi cuarto?
-Mi hermano me dijo que nos pusiéramos en contacto contigo porque trabajaras para la fracción adolescente de KND, la líder de este sector como te imaginarás es Rachel- empezó Fanny- si necesitas hablar con él, hazlo a través de ella por favor.
-Además- intervino Rachel- ya que ahora trabajaras con Abby debes ayudarla con la protección del antiguo Sector V, y justo de esto les traigo información- sacó de su bolso un espejo y a poner su huella digital en él desplegó varios expedientes de manera holográfica- Fanny y yo estamos infiltradas con los ninja adolescentes, y nos enteramos que están reclutando nuevos miembros, y esta vez, tienen en la mira a Dos, Tres y Cuatro, las fotos de los chicos aparecieron con un sello que decía aprobado.
-¿Por qué a mi equipo? – se quejó Uno.
- No todos los antiguos miembros son reclutados, en realidad a los adolescentes les gustan los traidores, muy pocas veces buscan a quienes les han borrado los memorias, sólo cuando fueron cadetes excepcionales, como el Sector V. Pero no habían encabezado sus listas de reclutamiento, al parecer la orden llegó desde el líder supremo adolescente, pero nunca le hemos visto la cara.
-Aparte de eso- intervino Fanny- hoy harán una fiesta masiva de reclutamiento- por lo general los Chicos del Barrio no intervendrían pero como se trata del Sector V y es su misión vinimos a avisarles.
-Hoy son las pruebas para el equipo de futbol, de atletismo y las porristas, siempre hay una fiesta después para darles la bienvenida a los miembros nuevos- Abby estaba pensativa- la usarán como pretexto para intentar unirlos, me llegó la invitación por parte de los ninja adolescentes, pero no planeaba ir.
-Deberías hacerlo- Rachel le puso una mano en el hombro- aunque no seas una miembro activa eres hermana de Cree y si te desapareces demasiado tiempo podrían sospechar- Abby asintió.
-Pero si voy a esa fiesta no podré ser de ayuda.
-Ellos no deben ir a esa fiesta- se impacientó Fanny- si van estará todo perdido y no podremos hacer mucho, pero si logran que ellos no vayan las cosas serán más fáciles. El Sector V fue informado del asunto para que intenten mediar con ellos y los tengan vigilados desde casa, pero necesitan de su apoyo, un trabajo en conjunto.
-Cuenta con ello- le sonrió Abby- no voy a perderlos.
-Fanny, instálale a Uno el comunicador -la pelirroja sacó entonces un aparato de su bolso.
-Préstame tu celular- dijo 86.
-Es que… no tengo.
-¡¿Cómo que no tienes?!- gritó la pelirroja- ¿¡Qué clase de adolescente eres!? Ay tenías que ser hombre, todo lo debo hacer yo- sacó de su bolso un aparato algo maltratado y empezó a desarmarlo e instalarle chips- no sé cómo te fuiste al espacio si eres un idiota.- unos minutos después la chica le entregó el aparato-ya tiene nuestros números registrados, si tomas una foto te aparecerá la opción de compartir a la Base Lunar, sólo hazlo si es importante mi hermano no tiene tiempo de ver tus selfies ¿de aceurdo? Si necesitas comunicarte con él usa la aplicación del ícono amarillo, de igual forma hay una aplicación para mandarle información es como si fuera un diario, escribe cosas importantes, nada de sentimentalismos, cuando Abby haya sincronizado su celular con el tuyo les servirán como comunicadores, y bueno, tiene la misma funcionalidad que cualquier celular, métele música y juegos, nada de porno.
-Debemos irnos, no deben vernos con ustedes- empezó Rachel- aprovechamos que los adolescentes no se levantan temprano en sábado, pero no hay que correr riesgos. Contamos con ustedes agentes- las chicas se retiraron mientras Uno y Cinco trazaban un plan.
Fin de la trasmisión
