Hola! Gracias a todos por leer y por los lindos comentarios que me dejan, de verdad me motivan mucho para seguir adelante con la historia. Este capítulo me quedó algo largo... y cuando intenté arreglarlo creció aun más... espero que de todas formas lo disfruten mucho, así como yo disfruté escribirlo. ¡Nos vemos!

*Personajes propiedad de Cartoon Network y Tom Warburton.


Operación C.U.A.T.R.O.

Chicos

Ubicados

Atraen

Traidores

Rastreros

Obsesionados

El lunes siguiente Memo llegó muy apenado a la clase de matemáticas, donde Abby ya estaba sentada con los pies en la mesa y tarareando una canción.

-Buenos días- les dijo el chico sin poder mirarla a la cara.

-Que hay- le contestó ella- ¿qué tal la cruda?- se enderezó para mirarlo mejor.

-Horrible- se sinceró- y estoy castigado de por vida. L-lamento todo lo que dije e hice… yo…

-¿Entonces no iremos por un helado?- le dijo con algo de desilusión- con esas cosas no se juega nene.

-¿Quieres ir conmigo?- su semblante mostraba asombro y nerviosismo- P-pero… pero soy yo… Memo el nerd…

-Si yo lo digo es gracioso, si tú lo dices no tanto- se encogió de hombros- además no tengo nada mejor que hacer y a Abby le gustan los helados.

-E-entonces estaría muy bien… pero… estoy castigado- su semblante mostraba abatimiento.

-Bueno, podemos caminar juntos a casa y comprar el helado de camino, mientras llegues a casa dentro de tus horarios habituales, creo que tu mamá lo aceptará- el chico asintió apenado.


La última clase que tenían era Deportes, en la que todo el sector V estaba junto, aunque claro no se hablaban. Por lo general Miguel veía como todos molestaban a Memo, y el resto de su equipo no hacía nada.

-¿Qué les parece un juego de quemados para variar?- preguntó el profesor después de pasar lista. Un reclamo a coro se escuchó como respuesta-Los que no quieran pueden saltar cuerdas o estudiar para alguna materia que tengas atrasada, sé que están en semana de exámenes y mi propósito es que se den un respiro ¿quién quiere jugar quemados?- la mano de Wally sacudió el aire casi de inmediato.

-Yo, yo, yo, yo, yo- gritó emocionado ante la sorpresa del no se caracterizaba por mostrar entusiasmo en ningún sentido, y aunque no era malo en clase, su actitud siempre le ocasionaba problemas para los juegos en equipos.

-Señor Torres…veo que tiene ganas de una buena partida de quemados ¿quién quiere estar en su equipo?- la mayoría del grupo dio un paso atrás, no era secreto que el chico tenía un aire que les provocaban nervios.

-Yo lo haré- Kuki se puso de pie- será divertido, hace mucho que no juego.

-Yo también me uno- Miguel se paró emocionado de ver un atisbo del viejo Wally.

-Y yo- Abby dejó la charla que tenía con un grupo de adolescentes- estaré gustosa de cometer falt… de dar algunos balonazos para sacar el estrés.

-Yo también juego- Dos se apresuró al frente, tenía una oportunidad para reivindicarse ante Abby, él la protegería de los balones.

-Es raro ver este tipo de entusiasmo en algo que no tenga que ver con conciertos de rock- dijo el profesor- ¿quién será el otro equipo?- los demás adolescentes se miraron nerviosos.

Diez minutos después el antiguo Sector V se había acomodado a un lado de la línea de juego; por alguna razón que no lograban explicar, se sentían confiados. En cuanto el silbato del profesor marcó el inicio del juego, los cinco chicos empezaron a desplazarse por su zona mientras se pasaban el balón entre ellos con una coordinación asombrosa. Aunque Uno y Dos eran alcanzados constantemente por la pelota, Cuatro y Cinco siempre lograban atraparla ates de que cayera al suelo. Tres, por su parte, corría de aquí para allá esquivando los pases con la agilidad y sutileza de una mariposa.

-¡Tiempo!- gritó una chica alta y de cabello corto del equipo rival- necesitamos hacer cambios en el equipo- el Sector V se reunió en un extremo esperando el cambio.

-¡Somos barbaros!- aseveró Memo emocionado- Nacimos para jugar quemados juntos.

-Yo lo traigo en la sangre- Wally hizo girar el balón en su dedo- pero ustedes tampoco lo hicieron nada mal, no se sientan mal.

-Creo que ya no va a seguir siendo tan fácil, Evan va a jugar- Abby no le quitaba la vista a los cambio que hacía el otro equipo- y creo que sus balonazos van a doler mucho.

-Si usamos nuestras habilidades juntas, nadie podrá con nosotros- Uno miraba a los chicos con orgullo.

-¿Y cuál es tu plan calvito?- rio Abby- debe ser mejor que solo pararte allí a que te peguen como has venido haciéndolo.

-Memo- comenzó el chico ignorando a la morena- calcula los ángulos de disparos que debemos cumplir con base en nuestras estaturas y masa corporal para derribarlos; Abby quiero un informe de las habilidades y debilidades de todos los miembros del equipo contrario. Wally y Kuki, ustedes serán nuestra ofensiva- ninguno objetó nada.

-Salen esos datos pero para ya- le dijo el castaño que comenzaba a calcular todo mentalmente.

-Como digas, calvito- dijo Cinco sin poder ocultar la sonrisa que se había apoderado de su rostro.

-Ahora sí que los vamos a humillar- Wally estaba lleno de vigor, no recordaba haberse sentido así en mucho tiempo.

Cinco minutos después el Sector V volvía a moverse con más cuidado de esquivar los balones que Evan lanzaba como una máquina. Ace por su parte flaqueaba a Abby y James no paraba de reírse de Memo.

-Oh, oh a mí- gritó Kuki haciendo señas con los brazos a Miguel para que le lanzara el balón al tiempo que el equipo contrario se acomodaba para cubrir el tiro de la japonesa. Sin embargo, el balón pasó a un costado de Kuki cayendo en las manos de Memo que lanzó el balón al estómago de una de las chicas del equipo contrario derribándola.

-Lo lamento Helena- le gritó- nada personal.

En los siguientes dos sets del juego Uno y Dos fueron eliminados, pero siempre eran regresados cuando Abby y Wally paraban el tiro del equipo contrario sin que golpeara a nadie. Faltaba un punto para ganar y menos de dos minutos para terminar la clase; debían llevar a cabo la jugada que Miguel les había sugerido. El balón pasó a Abby quien derribo a un chico, Memo atrapó el balón cuando lo lanzó el equipo contrario, él lo pasó a Miguel que ya corría hacia él; una vez que tuvo el balón en sus manos lo lanzó al aire hacia la derecha. Kuki había corrido hacia los hombros de Wally donde se montó y atrapó el balón en el aire antes de lanzarlo contra Evan, quien no se esperaba el golpe y cayó hacia atrás.

El silbato del profesor se dejó oír en todo el gimnasio terminando el juego.

-Buen trabajo chicos- apremió el profesor-por hoy hemos terminado ¡Dejen el material donde estaba antes de que salgan como los delincuentes que son!- gritó para dar por finalizada la clase.

Al terminar de acomodar el gimnasio, el Sector V se acercó a tomar sus mochilas y cuando Wally buscaba su desodorante, un mazo de cartas cayó al suelo.

-Creo que Joey se equivocó de mochila- susurró el rubio.

-¿Juegas Yip!?- le preguntó Memo emocionado mientras le ayudaba a recoger.

-Creo que lo hacía cuando era niño- se encogió de hombros- son de mi hermano.

-Yo juego con mi hermano y los chicos del club de robótica ¿te apetece un duelo?- sacó su propio mazo de la mochila.

-Supongo que sí, no tengo nada mejor que hacer- le dijo por un impulso que no comprendía, en circunstancias normales se habría burlado del chico, pero quizás seguía demasiado eufórico por el juego.

-Ah pero el helado- se giró a ver a Abby con temor de que la chica le gritara o lo golpeara.

-Descuida, la heladería seguirá allí mañana. Y Abby quiere ver esa partida de Yip!- le dijo ella acomodándose en primera fila para ver el combate.

-Tengo tiempo antes del karate- les dijo Kuki- será interesante ver esto- le sonrió a Wally quien desvió la mirada apenado.

-Nunca creí decir esto, pero yo también tengo curiosidad de verlo- Uno se sentó con nostalgia. Usualmente le aburría ver a sus amigos jugar, y más ese juego de cartas que más de un dolor de cabeza les había causado, un escalofrío le recorrió al recordar a los zombis nerd; pero ahora mismo, hasta vería con gusto una guerra de escupitajos si eso significaba estar con ellos. Los chicos se acomodaron en las gradas a ver el juego, de alguna forma todos se sentían en el lugar correcto.


Mientras tanto, detrás del gimnasio tres niños chocaban las palmas emocionados.

-Muy buen trabajo 43, conseguiste que se unieran- Lee estaba radiante, ni en sus sueños creyó que el Plan de Joey resultara tan bien.

-La verdad es que te luciste con lo de las cartas- Tommy aún monitoreaba desde su Tablet al antiguo Sector V- lo de los quemados ya era muy bueno, pero el Yip!...

-En realidad los adolescentes son muy simples- se encogió de hombros- es cierto que no tienen mucho en común, pero eso es lo que los hace tan buen equipo, se complementan.

-Muy bien niños tontos- el profesor se acercó con las manos en puño- ya hice lo que querían ¿ya soltarán a Hachiko?- se notaba molesto.

-Claro, claro señor adulto- aseveró Lee- cumplió su parte del trato, así que le devolveremos a su perro- apretó un botón de su reloj de Mickey mouse que activaba el comunicador- "chicas, tráiganlo".- Unos minutos después Sonia y Mushi llegaban con un perrote que se abalanzó a los brazos de su lloroso dueño.

-Nos estaremos viendo- les dijo el hombre con el perro en brazos- no se me olvidará esto ¿escucharon?

-Cuando guste, sabe dónde encontrarnos- le retó Mushi al verlo marcharse- tonto adulto.


Unos días después Uno estaba sentado en su habitación admirando las hojas que había pegado en su pared donde se veían las caras y datos de los niños desaparecidos. Había pegado post its con información que había logrado obtener de Cinco o pensamientos sueltos que habían llegado a él mientras repasaba una y otra vez lo mismo, y entonces, justo en ese momento lo entendió. Buscó su celular y mandó un mensaje que esperaba fuera contestado a la brevedad. Miró nuevamente su pared repasando los hechos que acababa de encontrar y se apresuró a marcarlos con un plumón, la alarma de su celular no se hizo esperar.

"Número Once, número clave de mi hermana Cree, era la segunda al mando de Mauricio, luego se volvió nuestra líder antes de que traicionara a la organización. Era experta en lucha cuerpo a cuerpo, pero también tenía habilidades en tecnología antigua".- Uno leyó tres veces el mensaje de Abby y luego sonrió de oreja a oreja; Bingo.

El chico se apresuró a escribir dos nombres en hojas de papel y colocarlos en la base de su árbol de conexiones: Chad y Cree. Tomó una foto y anexó un mensaje que decía: "Hay conexiones" antes de enviárselo a 587. Luego de eso se recostó en su cama y comenzó a reír de forma histérica esperando con impaciencia la llamada del líder.

Unas horas más tarde, la televisión del chico se encendió sola y un niño pelirrojo apareció a cuadro, esta vez podía ver a su espalda el paisaje de la Base Lunar.

-¿Cómo te va Uno?- saludó el chico.

-No me quejo, al menos las cosas comienzan a ponerse interesantes.

-Y se pondrán mejor, eso te lo garantizo- el chico dejó a un lado algunas hojas que tenía en las manos y le dirigió toda su atención- pero eso no es tu asunto de momento, dime ¿qué conexiones encontraste?

-Bueno, encontré que todos los niños que han desaparecido se pueden catalogar en tres grupos dependiendo sus habilidades y puestos dentro de su sector. Pelea cuerpo a cuerpo, tácticas distractoras y tecnología- Uno le mostró un dibujo que había hecho donde aparecían los números catalogados en tres grupo- a esto hay que sumarle que aunque ha habido varios traidores antes y después de mi generación, puedo catalogar a los dos más peligrosos en ellas; Chad y Cree. Quiero agregar que Chad tenía una gran reputación por sus combates y haber derrotado a La Banda del gorila y aunque no dudo que tanto él como Cree hayan sido buenos estrategas, no destacaron dentro de la organización por eso.

-Hay otros traidores de los que tengo conocimiento que pueden ser catalogados en esas ramas, pero no entiendo la conexión con los cadetes desaparecidos.

-Mi teoría es que quien sea que los retiene, es un para un propósito adulto. Por lo general los adolescentes o Padre no reclutan a los antiguos agentes que cumplen trece años a menos que hayan destacado, como mi equipo. Siempre tienen sus filas llenas con los traidores o adolescentes que nunca pertenecieron a la Organización. Pero esta vez, tengo la teoría de que se cansaron de esperar a que crecieran y se los llevaron desde que estaban en entrenamiento, cuando son más débiles por no tener a un equipo que les respalde, y si los chicos que mandaste a investigar cayeron en estos rubros, tanto mejor.

-Uno, lo que dices podría ser cierto y es muy grave. O han encontrado la forma de hacerlos crecer o… algo aun peor- Uno asintió.

-Recientemente se han interesado por Dos, Tres y Cuatro, quienes están claramente en esos rubros, por algo quieren a mi equipo y no se han molestado en reclutarme. Es por lo mismo que muchos líderes de sector nunca fueron reclutados, los adolescentes no necesitan líderes, para eso tienen a Padre o quien sea que los comande ahora; quieren soldados.

-No sólo van a querer a tu equipo Uno, quizás los demás ex agentes corran peligro. Y los demás sectores ahora que ya no hay cadetes en entrenamiento- el chico se miraba asustado- creo que debo llamar a junta a algunas personas. Por favor mantenme avisado, daré la orden de que todos los cuarteles se mantengan atentos, buen trabajo Uno, sin duda eres el mejor.- el inglés sonrió a la pantalla ya apagada, estaba bien que el líder tomara medidas, pero él también debía hacerlo para con su sector, aunque ellos no lo recordaran.


La tarde siguiente Mushi llegó a la casa de los Torres con un molde en las manos y una mochila enorme de los Simios Arcoíris, habían recibido órdenes de 587 sobre una posible amenaza hacia Wally y número T le había llenado de posibles armas, así como de un complejo sistema de vigilancia; lo mejor de lo mejor para su equipo. Para tocar el timbre tuvo que pararse de puntitas y brincar, su estatura no era algo que la destacara y todos no paraban de decirle que su hermana era muy alta a esa edad. Una mujer rubia abrió la puerta mientras se ponía los pendientes, al reconocerla le dedicó una afable sonrisa.

-¿Mushi Kiut? mírate que linda te has puesto ¿cómo está Kuki? Hace años que no pasa a saludar, salúdala mucho de mi parte y dile que eres casi idéntica a ella.

-Lo haré señora Torres-dijo la niña con cara de inocencia- pero no creo que nos parezcamos porque yo soy más bonita, además prefiero mi cabello corto ¿está Joey?

-Claro que sí, pasa por favor- se hizo a un lado para darle el paso a la niña- hacía rato que no venías a jugar, siempre quieren estar en su Base subterránea, igual que sus hermanos a esa edad, que imaginación tienen los niños ¡Joey, tu amiguita vino a verte!- gritó la señora al pie de la escalera y casi enseguida apareció el menor con las manos en los bolsillos y una sudadera naranja que había sacado de la ropa vieja de Wally.

-Se van a quedar un rato solos, debo ir a una junta de Amantes de los marsupiales, me invitan cada mes, en realidad es un pretexto para comer galletas y beber café- les guiñó un ojo- tu padre me verá allá y Wallabee no debe tardar en llegar, si necesitan algo pídanselo a él- el niño asintió mientras Mushi intentaba pasar desapercibida; la mujer se despidió y salió de la casa dejándolos solos.

-Manos a la obra 43- le dijo la chica abriendo su mochila y sacando el armamento.

-¿Qué es eso que tienes en la mano?- el rubio acababa de reparar en el molde.

-El arma secreta, tal y como lo pedía tu plan- le sonrió- ¿pensaste que era imposible? Nada lo es para mí- sonrió con autosuficiencia- ahora ayúdame a conectar todo esto.

Wally llegó a casa arrastrando los pies más agotado que de costumbre, no era un secreto que Evan le ponía las cosas difíciles y el entrenador, al verle futuro, no reparaba en la dificultad de los ejercicios. En cuanto llegó a casa sintió algo extraño que lo puso alerta por alguna razón que no acababa de comprender.

-¡Ya estoy en casa!- gritó el chico caminando por el recibidor alerta a cualquier anormalidad.

-¡Que hay!- el menor de los Torres apareció por el marco de la puerta que llevaba a la cocina, tenía una galleta a medio comer en la mano.

-¿Y mamá?

-En sus juntas extrañas de cada mes- Wally asintió y se dirigió a la cocina, donde una niña le salió al paso con una sonrisa inocente, demasiado inocente.

-¿Quieres una galleta?- le ofreció el refractario- tienen chispitas de chocolate, mi hermana las hizo.

-¿Tu quien rayos eres?- le dijo el chico nervioso al ver sus rasgos orientales y de alguna forma esa sensación tan familiar que no podía explicar.

-Soy la mejor amiga de Joey, mi nombre es Mushi Kiut- el rubio había escuchado que su hermano mencionaba a dos amigas, una de ellas se llamaba así, pero jamás había puesto atención, o quizás, nunca había dicho su apellido.

-Kiut…

-Oh si, seguro conoces a mi hermana Kuki, deben tener más o menos la misma edad. La gente dice que nos parecemos, pero yo no lo creo, a mí me hicieron mucho más linda que a ella ¿quieres o no la galleta?- le dijo extendiéndole el recipiente con impaciencia, él la tomó cautelosamente mientras miraba a uno y otro, envuelto en una sensación de nostalgia que lejos de entender, le desesperaba.

-Pórtense bien. Estaré dándome un baño- les dijo antes de salir con la galleta en la boca, demasiado cansado hasta para seguir el hilo de la tensa situación.

Mushi lanzó un suspiro y regresó el molde a la barra de la cocina, luego la rodeó y regresó a su lugar de trabajo, donde había estado armando cosas. Ya tenía la computadora conectada a las cámaras y micrófonos que Joey había instalado por la casa, sólo faltaba el cable que mandaría la señal a la computadora principal de la Base subterránea, se subió las mangas de la sudadera para terminar la conexión y dejó ver dos gruesas cicatrices alrededor de los brazos, donde antes había estado una soga, tal y como Joey lo recordaba, una muy apretada.

-¿Aún extrañas al Rey Dunas?- le dijo sin pensar.

-Nos ataca cada quince días, no da tiempo de extrañarlo- le dijo la chica metiendo unos códigos para conectarse a la Base Subterránea.

-Sabes a lo que me refiero… era tu novio- se encogió de hombros incomodo.

-Y ahora es el enemigo- le dijo ella cortante para luego suspirar- si te soy sincera se había vuelto muy mandón, y a mí nadie me da órdenes si no es mi líder de sector, 587 o mi mami.- Joey la miró fijamente contento de esa respuesta. Él no era como Wally así como ella no era como Kuki, y por eso, podía admitir que le gustaba, no de la forma en que a un niño le gusta alguien mayor sino de una forma parecida a la que su hermano pensaba en Tres; y eso para él, era la forma más pura de querer a alguien.

Él y Mushi se conocían desde que tenía memoria, consecuencia de que sus hermanos fueran tan amigos. Al principio miraba a Mushi como una hermana mayor pero conforme el tiempo pasó se volvieron amigos de tanto tiempo juntos, mientras sus hermanos salvaban a los niños del mundo. Cuando Dos se volvió líder, habían pasado de verse ocasionalmente una vez a la semana, más si eran vacaciones, a estar casi diario en la Casa del Árbol supuestamente a cuidado de sus hermanos mayores, quienes cada dos horas debían salir a una misión. El timbre hizo que el rubio saliera de sus pensamientos y mirara las imágenes que ya aparecían en la computadora de la asiática.

-¿Es ella?- le dijo algo confuso después de haber sido traído al presente tan de golpe- la recordaba algo más baja.

-Oh sí, es ella- le dijo cotejando la imagen con sus recuerdos- Ahora es miembro de los ninjadolescentes, pero para mí siempre será esa tonta de 213 que traicionó a su sector antes de los 13.

-Pues no la hagamos esperar- el chico sonrió mientras se dirigía a la puerta con la niña tras él. Al abrirla vio ante él una chica de tez blanca y cabello rubio peinado en un chongo alto con algunos mechones sueltos a los lados y un flequillo descuidado que enmarcaba unos vivarachos ojos azules y labios rojos. Llevaba una falda negra con medias negras y zapatos con un poco de tacón, una blusa sin mangas color salmón terminaba el atuendo.

-Buenas noches ¿está Wally?- les dijo con voz melosa antes de reparar seriamente en ellos, con lo que la sonrisa desapareció.

-Eso depende- dijo la niña japonesa ganándose una mirada de odio que inmediatamente fue cambiada por una de asombro.

-Tú… tú eres…tú…- Mushi la miraba sin mover ni un músculo.

-¿Rose?- Wally había bajado secándose el cabello con una toalla al escuchar voces. Se había puesto un pans azul marino y una playera blanca con mangas naranjas- ¿Qué haces en mi casa?

-¿Olvidaste que me ayudarías con los ejercicios de matemáticas?- le dijo jugando con sus mechones de cabello y con una voz más melosa que la que había usado mientras los niños se miraban con cara de asco.

-De hecho sí ¿no puedes esperar hasta el lunes?- el chico se veía incomodo- de hecho ni siquiera sé por qué querrías que yo te ayudara con algo referente a la escuela, no me va bien.

-Pero en matemáticas tampoco te va tan mal, mejor que a mí sí te va- la chica le hizo un puchero- dijiste que me ayudarías, no irás a echarte para atrás ¿o sí?

-Supongo que si ya estás aquí- puso los ojos en blanco- pasa a la sala por favor, voy por mi mochila- Joey ¿te importaría jugar con tu amiguita en el piso de arriba? Voy a estudiar… rayos esa palabra se escucha tan raro viniendo de mi.- Joey lo miró ceñudo ¿lo estaba corriendo?

-¿Podemos quedarnos en la cocina? Aún quedan muchas galletas- puso sus mejores ojos de perrito- prometemos que no haremos ruido.

-Supongo que está bien- le dijo a la niña apartando la mirada, le recordaba demasiado a su hermana- ahora bajo.- siguió su camino al piso de arriba mientras la rubia se encaminaba a la sala y los chicos volvían a la cocina.

Joey y Mushi monitorearon por 30 minutos la conversación de los adolescentes mientras preparaban las armas, ambos sabían por experiencia lo peligrosa que era esa traidora.

-"Esa" se está acercando mucho a mi hermano- dijo el rubio molesto de ver a la chica cada vez más pegada a Wally mientras Mushi ponía municiones en las resorteras de globos de agua.

-Las órdenes de 587 son atraparla, el resto del Sector vendrá por ella si tenemos éxito.

-Estoy seguro que aunque no te lo hubieran ordenado hubieras gozado de esto- le dijo mirándola de reojo mientras ella sonreía.

-Le prometí a Kuki que me encargaría de cuidar al idiota de tu hermano cuando ella ya no pudiera, y voy a cumplirlo, aunque no se lo merezca. – le dijo con una mirada que a Joey lo puso alerta.

En la sala Rose se acercaba cada vez más a Wally intentando llamar su atención, pero él seguía concentrado en los ejercicios.

-Oye Wally, tienes unos músculos muy impresionantes- lo tomó del brazo-me alegra saber que te uniste al equipo de futbol- le dijo coquetamente.

-No tenía nada mejor que hacer.

-Sabes, yo podría ayudarte con eso. Unos chicos y yo nos reunimos para… ya sabes, cosas de adolescentes ¿no te gustaría entrar? Es un grupo con cero niños molestos y tu fuerza nos vendría bien.

-Los niños no me molestan particularmente, hay chicos que son peores.

-Pero seguramente su hermanito te saca de quicio, y sus amiguitos- le dijo frunciendo el ceño molesta- seguramente no dejan de poner sus sucias manos en tus cosas.

-Como todos los hermanos tenemos días buenos y días malos, pero por lo general nunca está en casa así que no tenemos problemas serios. Y sus amigos se portan bien, prometieron estar en silencio y lo han cumplido.

-¡Pero ellos te traicionaron!- le dijo poniéndose de pie furiosa- no sé cómo no puedes odiarlos, les diste los mejores años de tu vida ¿y ellos que hicieron por ti? Te borraron la memoria, te separaron de tu equipo y…

Un fuerte golpe los interrumpió y Wally salió al pasillo a ver qué sucedía. Se encontró con Mushi tirada y llorando a los pies de la escalera con el mayon roto a la altura de la sangrante rodilla mientras Joey intentaba tranquilizarla, preocupado.

-¿Estas bien?- Wally se acercó a la niña.

-L-lo siento- se disculpó entre lágrimas- bajé corriendo las escaleras y me caí… yo no quería molestarte en tus cosas…

-Descuida, déjame ver- se acercó a la niña y le estiró la pierna- parece ser que sólo es el raspón. Iré por el botiquín, ahora vengo.

-Pero los ejercicios…- Rose se veía impaciente- los niños siempre andan con esas cosas, no es como que se vaya a morir.

-Es una invitada en casa Rose- le dijo Wally comenzando a molestarse- no tardaré ni diez minutos- dijo antes de subir en busca del botiquín.

-Y bien, tontos Chicos del Barrio- les dijo la rubia con los brazos cruzados- ¿nunca van a aprender a no meterse en cosas de mayores?- presionó un botón en su pecho activando su sostén, que de inmediato se agrandó y cubrió su cuerpo con la típica armadura adolescente. Sacó un arma de rayos magma y apuntó a los chicos que rápidamente saltaron en direcciones contrarias para esquivar el ataque. Joey se lanzó con los puños por delante contra la chica, dando tiempo a Mushi de alcanzar el arma que habían escondido. Era una resortera, más grande de lo normal, que lanzaba globos de agua.

La niña apuntó a la adolescente y disparó sin pensárselo dos veces, desarmándola; el niño aprovechó la guardia baja y de una patada la derribó. Mushi al verla en el suelo comenzó a disparar mientras Joey lanzaba lejos de una patada el arma ninja mientras los gritos de Rose llenaban el lugar. Wally bajó corriendo al escuchar tal escándalo.

-¿Qué rayos ocurre?- preguntó el ex agente pasando la mirada de la niña con un arma aun apuntando a la rubia y luego a su hermanito, con los puños cerrados.

-Estos niños del demonio me mojaron- chilló ella quitándose el cabello de la cara- te dije que son una molestia- el joven se giró a ver a los niños con cara de pocos amigos.

-Si sabes lo que te conviene no deberías acercarte a ella- dijo Joey con fastidio- ella es…el enemigo.

-¿Cuál enemigo?- le gritó Wally- no digas esas cosas, es una invitada en casa así que metete en tus asuntos.

-¡No me digas qué hacer! No puedes ponerte de su lado… no me vas a decir que te gusta.

-Y eso a ti qué más te da- le dijo con ánimos de pelear- métete en tus asuntos- le dijo lanzándole el botiquín-Rose, sube a cambiarte, si permaneces mojada te vas a resfriar.- ayudó a ponerse a la chica de pie y subieron, ella con una sonrisa de prepotencia.

-Odio a esa maldita traidora- gritó el niño exasperado- siempre supe que traería problemas… no voy a dejar que se lleve a Wally, prometí proteger a todos de la tiranía adulta y eso incluye al tarado de mi hermano- miró a su compañera que había empezado a desinfectarse el raspón de la rodilla- ¿estás bien?

-Supongo que sí, tenía que escucharse real ¿no?- suspiró mientras apretaba los labios cuando el algodón con alcohol hizo contacto con la herida- si algún día Kuki recuerda todo, la haré que me regale uno de sus Simios Arcoíris versión Premium, siempre tengo que salvarle el trasero a Wally, y además arruiné mis mayones favoritos- cerró los ojos al presionar la bandita contra la herida.

-De verdad creí tus lágrimas- la miró con curiosidad- muy reales

-Claro que me dolió- le dijo la molesta- pero sí, exageré el llanto, como si no supieras que no es la primera vez que las uso para salirme con la mía.- El rubio la miró y sonrió, sí, él sabía muy bien de lo que su amiga era capaz. Aunque por fuera se veía igual de dulce que su hermana Kuki, por dentro no lo era. Ella usaba su apariencia y voz para obtener lo que quería, y quizás era eso por lo que le gustaba.- Joey, manda el mensaje a 84, no hay tiempo que perder necesitan venir por ella a como dé lugar ¿me prestas tu teléfono?- señaló el aparato empotrado en la pared.

-Sí, pero ¿para qué?- había sacado su reloj de Spider man para comunicarse con su líder.

-Ella jugó sucio, entonces nosotros haremos lo mismo- sonrió llena de malicia, el niño no pudo negar que su corazón se había acelerado de una manera extraña.

Wally le acababa de pasar otra toalla seca por la puerta del baño a Rose y se recargó en la puerta con los brazos cruzados.

-Mi hermano nunca se comporta así, lo lamento.

-Los niños son así de molestos, hasta yo lo fui.

-Supongo que tienes razón- suspiró- sólo que por lo general él se comporta con las visitas- la puerta se abrió dando paso a una Rose más seca gracias a la secadora.

-Tal vez está un poco celoso de nosotros- le guiñó un ojo y se acercó.

-¿Nosotros?

-Él no quiere que yo te guste porque siente que perdería a su hermano, es normal que se ponga así- había caminado hacia él acorralándolo contra la pared.

-Bueno yo… yo…- la chica se puso de puntitas y estaba a punto de besarlo cuando el timbre los sobresaltó, él aprovechó para zafarse con el corazón al límite.

-Debo abrir la puerta… espérame aquí- el chico bajó corriendo con el pulso acelerado ¿qué estaba a punto de hacer? Sí, Rose era hermosa pero… pero… no estaba seguro de qué, había algo que lo frenaba. Vio a Joey sentado al pie de la escalera- Joey ¿puedes subir con Rose un rato? No tardo, y por favor, no hagas tus tonterías. Voy a abrir…

-Ya se adelantó Mushi, dijo que era su hermana y que venía por ella y…- al escuchar eso Wally echó a correr a la puerta dejando a su hermano con una sonrisa; en una mano tenía la resortera lanza globos, dispuesto a ir por la revancha.

-Y entonces me caí- contó Mushi señalando su mayon- ya sabes que siempre me gusta correr por las escaleras.

-Siempre haces lo mismo- le dijo Kuki- debiste llamar a mamá para que viniera en auto por ti, seguramente te duele mucho.

-Si mamá se entera se va a enojar, ya sabes que odia que juguemos brusco- las chicas compartieron una risa.

-H-hola- saludó Wally nervioso de ver a Kuki Kiut parada afuera de su casa, con un sencillo mayon negro, unos tenis tipo Converse y una sudadera verde de manga larga y con el cabello suelto.

-¿Wally? ¿Qué haces aquí?- le preguntó sorprendida.

-Aquí vivo- le dijo intentando parecer casual.

-¿En serio? Mushi dijo que vendría a ver a su amigo Joey- ruidos extraños empezaron a oírse del piso de arriba pero parecieron no notarlo, ni siquiera cuando la casa retumbo como si algo acabara de estrellarse contra ella.

-Es mi hermano menor- aseveró el rubio intentando parecer cool.

-¡Wow! que lindo. Nuestros hermanos son mejores amigos y nosotros sin saberlo- una explosión mayor a los anteriores los hizo mirarse confundidos- ¿dejaste palomitas en el microondas?

-No, voy a ver…

-¡No!- atajó Mushi- seguramente Rose se sigue secando y se sobrecalentó la secadora.

-¿Rose?- preguntó Kuki- ¿la porrista rubia? Esa de piel tan linda y a la que todos los niños…- la chica guardó silencio al atar cabos- ah tú y ella… no sabía…- dijo con lo que Wally esperaba fuera un poco de desilusión.

-¡No!- gritó más desesperado de lo que hubiera querido- ella sólo vino por ayuda con unos ejercicios de matemáticas… tuvo un accidente con el agua y ya sabes…- se golpeó mentalmente ¿por qué le daba explicaciones?

-Espero que Mushi no haya tenido nada que ver y se haya comportado- la niña sonrió con inocencia al sentir la mirada de su hermana- a mí no me engañas jovencita, sueles ser bastante indisciplinada de repente, no me extrañaría…

-Todo fue un accidente- dijo el chico- nadie es culpable y Rose en realidad ya se iba, no soy un buen maestro- el chico se sentía nervioso, y eso era raro en él- ni sé por qué quería que yo le explicara eso, creo que ya entendió que no fue una buena decisión.

-No sabía que te iba bien en matemáticas, a mí se me da fatal.

-No siempre fue así, pero me gustan los números… creo- Joey se les unió con pasos lento. Se notaba cansado, mojado y sucio, pero satisfecho.

-¿Esa es mi sudadera?- le dijo Wally molesto porque hubiera tomado algo suyo aunque ya no recordara que existiera.

-Ya ni te queda, mamá iba a donarla a los pobres y decidí quedármela. Sabes la regla, si algo termina en las cajas del desván ya no se vale reclamarlo- tuvieron una lucha de miradas por unos segundos- Rose tuvo que marcharse, lamenta no poder decir adiós pero le salió algo urgente- se excusó él.

-Qué raro- dijo Wally pensativo- no la vimos salir.

-Se fue por la puerta trasera- dijo Joey muy convencido.

-¿Tenemos puerta trasera?

-Ahora si- el niño se encogió de hombros.

-Kuki, él es mi mejor amigo Joey, y ella es mi hermanita- interrumpió Mushi haciendo las presentaciones necesarias- Al parecer si conoce a tu hermano mayor.

-Al fin conozco al famoso Joey- dijo Kuki sonriente y acto seguido lo abrazó como antaño solía abrazar al Güero, el chico se resistió como acto reflejo pero enseguida se tranquilizó, ella aflojó poco a poco el abrazo- lo lamento, fue… como un Deja Vú- la chica se quedó pensativa unos momento- creo que tu sudadera es muy linda, me recuerda a mi Simio Arcoíris.

-¿Y no te avergüenza decir que te gustan esos tontos changos?- se burló Wally un poco molesto de ver que su hermano se llevara toda la atención.

-¡No son tontos! Son divinos.

-Son tontos, tontos- le retó él.

-¡Que no!-dijo la chica empezando a pelear con Wally mientras los niños se apartaban sigilosamente y comenzaban a susurrar.

-Bien jugado lo de tu hermana, tuviste razón al sugerir hace tiempo que no debíamos dejarnos ver por Wally o Kuki hasta que fuera necesario, ellos mostraron signos de reconocimiento, seguramente ni lo notaron.

-Te lo dije, no pudieron haber borrado absolutamente todo, que bueno que encontraste la sudadera, ella sigue asociando ese color al antiguo Cuatro, me he dado cuenta, aunque ella no sabe exactamente a quien le recuerda ¿qué pasó allá arriba?

-Lee logró someterla con el yoyo mientras Sonia la esposaba. De no ser por los cuyos habríamos perdido el factor sorpresa- se secó el sudor con el dorso de la mano- pero al final la cápsula que diseñó T logró su cometido y se la llevó en la nave rumbo a la base lunar, donde será juzgada nuevamente y esta vez con mayores medidas de seguridad para que no escape, como la última vez.

-En esa ocasión fue Kuki quien la atrapó, aunque ella ya no esté yo pienso mandarla de regreso a prisión las veces necesarias- Mushi se puso seria- lo prometí.

-Mushi despídete, es hora de volver a casa- le dijo la mayor de las Kiut interrumpiendo la conversación.

-Ya es noche, no tengo problema en acompañarlas- empezó Wally- además debo comprar unas cosas de camino que encargó mamá.

-No es cierto- le espetó Joey- además siempre voy yo, tu nunca quieres- su hermano mayor le tapó la boca.

-Sería agradable si nos acompañas- le dijo Mushi dando un paso al frente- ¿verdad Kuki?- ella asintió algo nerviosa.

-Si te queda de paso- la chica jugueteó con su cabello de forma nerviosa- estaría bien.

-¿Puedo ir?- preguntó Joey escapando del agarre del Güero.

-Vamos enano- le dijo Wally cerrando la puerta y poniéndose en marcha.

-¡Oye! Tú tampoco solías ser alto- le gritó caminando a zancadas detrás de ellos, que ya habían empezado a alejarse.

-¿Les gustaron las galletas?- dijo Kuki cuando ya llevaban unos metros caminando.

-No estuvieron mal- Wally llevaba las manos en los bolsillos y caminaba a lado de Kuki con sus hermanos detrás sonriéndose disimuladamente.

-Fue algo muy raro porque no recordaba saber hacerlas, ni siquiera soy buena en la cocina pero… Mushi me pidió hornearlas y me mostró una hoja con la receta y con mi letra- se mordió el dedo sin percatarse- sólo la seguí y me quedaron a la primera. A veces creo que tengo problemas de memoria graves, si es mi letra significa que yo lo escribí, pero…no recuerdo alguna vez haberme acercado al horno- los niños escuchaban atentos la plática con cara de tristeza mientras Wally le hablaba de teorías de sonambulismo.

-¿Cuál es la historia?- le susurró Joey a la menor de las Kiut- conozco las galletas, pero no la razón… yo era demasiado pequeño en ese entonces- ella asintió y caminó más lento para acrecentar la distancia y evitar que los adolescentes pudieran oírla.

-Cuando tenían once años Tres quería darle a Cuatro el mejor regalo de San Valentín de todos los tiempos, así que investigó mucho mucho y se dio cuenta que siempre se quejaba por no saber cuál chocolate comer primero, si el blanco o el oscuro. Además descubrió que le gustaba comer arándanos, algo que sólo hacia cuando nadie lo miraba ya que decía que era un gusto ridículo. Así nacieron las galletas mitad chocolate blanco, mitad oscuro con arándanos y chispas de chocolate. Solo las preparaba para él, y a nosotros solo nos daba una para los dos y siempre debíamos compartir, solíamos pelear por qué lado nos tocaría comer- la chica sonrió con nostalgia- esas eran nuestras primeras peleas.

-Tu siempre te comías las dos mitades porque eras mayor- le dijo mirándola con resentimiento- de eso si me acuerdo.

-Es cosa del pasado- le dijo la chica sin arrepentimiento- me pregunto si algún día tu y yo tampoco recordaremos nada, justo como ellos- el niño miró a sus antiguos líderes hablar de cosas que para él no significaban nada, sin saber que alguna vez habían pertenecido a los Chicos del Barrio.

-No quiero pensar en eso, aun no.