¡Ey! gracias a todas por leer y dejar comentario, créanme que me animan a seguir con esta historia, y pues ya saben, para desearles una feliz Navidad y esas cosas, espero subir el próximo cap antes de que acabe el año, pero por si acaso muy pero muy feliz año a todas.
*Personajes propiedad de Tom Warburton.
Operación: D.O.S
Difícil lidiar con
Oscuros
Secretos del pasado
Kuki llegó llorando a casa, subió las escaleras sin dar explicaciones y cerró de un portazo; su madre estaba revisando unos documentos en el comedor con una humeante taza de té verde y al ver a su hija en ese estado solo frunció los labios, al fin había llegado la edad de los corazones rotos y aún no había un oso arcoíris que pudiera curarlos eficazmente.
La ex miembro de KND se arrojó a la cama y abrazó a su simio arcoíris de sudadera naranja y sintió como algo se rompía dentro de ella, y dolía más que el periodo ¿Quién era Sarah y por qué había dicho eso? ¿Qué era exactamente lo que tanto la había lastimado? En un principio quizás habían sido las palabras de Wally, quien al parecer no le había creído el otro día, pero mientras más pensaba en las palabras de Miguel más claro se hacía todo; le creía al nuevo. Sabía que sus sueños y recuerdos fragmentados eran reales, no podía ser solo imaginación, eran imágenes de una infancia pasada, borrada; no terminaba de entender la organización pero sí sabía que ellos habían sido amigos, todos ellos.
Había tenido a la chica más cool del colegio como mejor amiga, eso explicaba el por qué siempre se había portado tan bien con ella y era probable, que Wally hubiera crecido a su lado, lloró con más fuerza, pero ninguno lo recordaba. Comenzó a aporrear su almohada con verdadera ira, había algo que la había atormentado por años, no sabía qué porque todo era demasiado borroso, confuso, pero recordaba que las peores pesadillas, esas donde siempre despertaba sudando y llorando tenían como protagonista a dos personas besándose ¿pero quienes? Siempre había pensado que sólo eran sueños, pero no, lo más probable era que estuviera relacionado a toda esa historia que el inglés les había contado ¿todos pensarían que era mentira? Wally y Memo parecían seguros de que era una alucinación del calvito ¿sólo ella sentía que todo eso era real?
Se quedó pensativa varios minutos, recordando todos los sueños raros, deja vus, dibujos y más cosas que Becca catalogaba como la vena creativa de Kuki, no, no lo era, había ocurrido, cada sueño, cada dibujo, y entonces ¿quiénes se habían besado? Se levantó al escritorio y comenzó a sacar todos los dibujos que había hecho, examinó su diario de sueños, idea del psicólogo de la escuela cuando al fin se había animado a visitarlo, e incluso buscó en los márgenes de sus cuadernos buscando cualquier clase de dibujo o frase que hubiera hecho distraída. Unos golpes en la puerta la hicieron despertar de pronto y miró de nuevo el desorden que ahora era su cuarto, papeles por todos lados, su almohada destrozada y el simio arcoíris observándola desde la silla de escritorio, como si el supiera algo que ella no.
-¿Estás bien Kuki?- se escuchó la voz preocupada de Mushi al no escuchar nada- mamá dijo que no te molestara pero…
-Deberías hacerle caso por una vez en tu vida- le dijo la chica molesta y no encontrando con quién más desquitarse, le dolía la cabeza, hacia unos minutos todo había estado más claro y ahora sentía corto circuito en su cerebro, de nuevo.
-¡Pero tengo hambre!- gritó la niña molesta de ser regañada cuando su intención era buena- mamá y papá fueron a casa de los Yamada, es cumpleaños del jefe de papá.
-Pues prepara cereal, siempre hay en la alacena- le dijo la chica aún más enojada- yo no me siento bien.
-Tú te acabaste la última caja la semana pasada alegando que tenías días difíciles, no hay nada de comer- la niña empezó a aporrear la puerta, odiaba que su hermana se comportara como una adolescente- ¡Tengo hambre!
-¡Pide pizza y yo pago!- le gritó la mayor de los Kiut mientras Mushi, afuera, inflaba los cachetes víctima de un ataque de ira, como odiaba que la tratara así, había intentado ser amable pero ahora le daba igual, quería las cosas difíciles, las tendría.
-¡No quiero pizza! ¡Quiero una enorme hamburguesa con papas y quiero que me lleves por ella ahora!- le dijo golpeando con los puños la puerta y pateando al tiempo que gritaba- ¡La quiero! ¡Tengo hambre! ¡Ya, ya, ya!
Wally había ido todo el camino a casa dando puñetazos a los postes, como consecuencia se había sangrado los nudillos antes de llegar a casa. Entró y azotó la puerta listo para ir a su habitación y encender el estéreo a todo volumen y tener una discusión con su madre por el mismo motivo cuando vio a su hermano sentado junto a la escalera armando bloques, como solía hacerlo siempre, sin prestarle demasiada atención, en su propio mundo.
-Hola Joey ¿y nuestros padres?- le dijo más por iniciar conversación, siempre que su hermano estaba así sentía que estaba en un mundo aparte, uno donde él no encajaba y eso le molestaba sin saber por qué.
-Fueron a ese lugar elegante donde solo sirven vegetales- ambos pusieron cara de asco- preferí quedare a jugar con los lego y esperarte para cenar algo hecho en el microondas. Quizás podríamos ver un maratón de Star Wars o algo.
-Ahora no "enano", quizás más tarde- siguió su camino hacia su habitación y en cuanto entró prendió el estéreo a todo volumen, su madre no estaba para gritarle que le "bajara", y se arrojó a la cama mientras se anudaba un paliacate que había tomado de un cajón al entrar. Recordó los ojos llorosos de Kuki y volvió a sentirse terrible, como siempre, había sido un idiota y hablado sin pensar, claro que le creía pero cuando el nuevo lo decía, todo sonaba disparatado.
Giró un par de veces por su cama y se gritó mentalmente ¿desde cuándo una chica lo hacía sentirse así? Él era el Güero Torres, al que nunca le importaba nada, que salía con chicas pero no quería nada serio… el que pasaba cada tarde observando a Kuki Kiut en los entrenamientos de karate, con demasiado miedo de siquiera acercarse hasta que el idiota de Evan lo había hecho actuar. Sí, ese era ahora el Güero Torres, a quien antes no le importaba nada y ahora estaba allí sangrando por haber hecho una más de sus estupideces que esta vez había lastimado a una chica inocente. Se puso boca abajo y comenzó a gritar de frustración ¿por qué ella? ¿Por qué precisamente ella?
Después de un largo rato y casi veinte canciones el chico pensó detenidamente en las bobadas que acababa de escuchar de la boca de Miguel, a pesar de que sonaba a la trama de una caricatura debía admitir que algunas cosas encajaban con ciertos comentarios que había escuchado. Primero que nada, sus padres siempre decían que cuando era niño se parecía mucho a Joey, siempre jugando con sus amigos a salvar el mundo pero ¿qué amigos? Sólo lograba recordar que era amigo de algún niño gordito pero ¿dónde estaba? ¿Se habría mudado? Desde que el recordaba no había tenido amigos, no de esos que llevas a casa al menos, solo algunos conocidos con los que hablaba de música, compartía la mesa en la escuela y una que otra historieta.
Luego estaba Kuki Kiut, él la recordaba siguiéndolo y a comparación de todas las demás, de ella no le importaba, pero parecía que ella no lo recordaba ¿o le daría vergüenza mencionarlo? O siguiendo las palabras de Miguel ¿no lo recordaba? Y para terminar estaba la relación con Abby, Kuki, Memo y el propio Miguel, a pesar de que no se consideraba el chico más sociable había logrado entenderse con ellos casi al instante.; lanzó un suspiro y se lamió la sangre que comenzaba a escurrir por su muñeca que no sangraba de vez en cuando ya que él no dejaba de dar puñetazos a la cama, las lágrimas de la japonesa habían vuelto a su mente.
Memo llegó a casa cabizbajo, había tenido la primera pelea con sus amigos y eso lo ponía mal. El semblante le cambio al ver a Tommy martilleando algo en el comedor que a su perspectiva eran dos tablones con unas bisagras en medio.
-¿Qué haces jovencito?- le dijo intentando ser una figura de autoridad.
-Intento seguir unos planos tuyos antiguos que encontré en la cochera, son de tecnología 2x4 e intento hacer una catapulta- le contestó el niño, sabía que de todas formas su hermano nunca le hacía caso de nada de lo que decía.
-Claro, no te vayas a lastimar- le dijo pasando de largo, sabía que siempre hacía cosas raras y había terminado por no meterse, pero entonces miró las cartulinas con su letra y trazos y recordó de nuevo las palabras de Miguel- ¿En serio yo lo hice?- se preguntó en voz alta- O-oye ¿necesitas ayuda en esto?- le dijo agachándose a su lado dispuesto a averiguar si todo había sido verdad e intrigado por esos dibujos y planos tan detallados, eran fórmulas matemáticas complejas y parecían instrucciones muy precisas.
Kuki caminaba con cara de pocos amigos y los ojos hinchados, Mushi le había acusado con su madre y esta la había regañado por teléfono obligándola a acompañar a su hermana y comprarle la estúpida hamburguesa para que se callara y no molestara a los vecinos, aunque a esas alturas la chica estaba dispuesta a llevarla hasta por langosta si con eso dejaba de golpear su puerta y gritar.
-¿Por qué quieres hamburguesas precisamente de aquí?- le preguntó al notar que cada vez se alejaban más y más de la zona comercial- ni siquiera se ve gente- le dijo con las manos cruzadas en el pecho resignada.
-Tengo asuntos que arreglar aquí- sacó de su mochila dos pistolas lanza chicles- quédate detrás de mí y no saldrás lastimada- le dijo echando a correr dentro de un establecimiento apartado de todo.
-¿Pero de qué estás hablando?- sin embargo su hermana ya había entrado y entonces la japonesa leyó el letrero-Hamburguesas de niños, cada caja contiene papas, soda, un juguete y una hamburguesa de niño- la chica rodó los ojos y recorrió el camino que había seguido su hermanita, esperaba que al menos el juguete valiera la pena.
Número Uno estaba acostado con los pies colgando en un sillón de la Base Subterránea, esperaba atento a que 84 tirara los dados y esperaba con todo su ser que le cayera un cinco y así cayera en una de sus propiedades; él y Cinco estaban jugando Turista con 83 y 84. Una melodía de Luis Miguel inundó la estancia y Uno se irguió rebuscando en sus pantalones, al fin encontró el aparato y sonrió al ver el remitente, eran apenas las 9:30 de la noche y si las cosas salían como se debía la acción estaba por comenzar.
-Hello- dijo el chico mientras activaba el alta voz y les hacía una seña al resto.
-Hola Miguel soy Wally y ehm… no sé muy bien como decir esto pero llame a la policía y se rieron de mi… no sé quizás… quizás tú puedas ayudarme- se escuchó alguien rodando por las escaleras- diablos, mira hay un sujeto en mi casa que trae un rollo de papel sanitario en la cabeza y una tapa de inodoro en el cuello, ha estado gritando que arruiné su vida y amenazó a mi hermano con una bomba para destapar caños creyendo que era yo… sé que es una locura pero…
-Se llama Excusator y es algo así como tu némesis, regularmente le dabas una lección solito, no se necesitaba más que fuerza bruta- Sonia se llevó las manos a la boca para reprimir una carcajada, todo era tan divertido.
-Ok mira… siento lo que dije en la tarde, probablemente estas cosas son reales y eso, pero necesito ayuda y – algunos golpes se dejaron escuchar- ¡Oye tú, zoquete deja ahora mismo a mi hermano!- la llamada se cortó.
-Tuve mis dudas en cuanto al plan- afirmó Lee- pero debo admitir que parece funcionar, nada como unas buenas pataditas para recordar ¿no?
-¿Cómo conseguiste que Excusator se prestara a esto?- le dijo Abby intrigada.
-Ya lo conoces Cinco siempre quiere sentirse parte de algo, sea lo que sea, además ¿no crees que querría vengarse de Cuatro? Y si alguien le dijera accidentalmente que el chico se burlaba de él y que es un tonto y todas esas cosas que todo KND hace, vamos ,, Excusator fue el más fácil de engañar- la morena asintió.
-¿No es un poco peligroso? Sabemos que es un tonto, pero también que cuando actúa en serio da miedo y ahora mismo Wally no es…
-Por eso está 43- le dijo la rubia- como carnada y apoyo en caso de que se necesite.
-Parece que todos confían demasiado en el plan de Uno.
-Pues claro- afirmaron 83 y 84.
-Solo espero que no se equivoquen o todos vamos a pagarlo caro, ya no sé ni cuantas reglas hemos roto en lo que va del día.
-Relájate Cinco, siempre lo hacíamos y nunca pasó nada que no pudiéramos arreglar.
-Porque éramos niños, parte de KND, ahora mismo ni siquiera sé exactamente qué somos, pero bueno- se cruzó de brazos- ya sabes que te apoyo y ahora mismo es muy tarde para arrepentirse ¿vamos a ir a ayudarlo?
-Sí, pero démosle unos minutos más, ahora mismo quiero ver qué número saca 84 en esos dados.
Wally corría por el pasillo huyendo de ese extraño que había irrumpido en su casa y los había amenazado con una bomba de baño ¡Una bomba de baño!
-¡Deja de huir!- le gritó el hombre lanzándole unos rollos de papel higiénico que el chico apenas y había logrado esquivar- Siempre supe que los chicos como tú no pueden simplemente retirarse, ah no, eres como yo Cuatro, nunca te rindes- le lanzó una bomba de baño que el chico esquivó con cierta dificultad y más al sentir el papel higiénico intentando tomarlo de los tobillos, comenzó a dar volteretas hacia atrás casi sin percatarse que hasta donde él sabía no podía hacer eso y tuvo que frenar al llegar a las escaleras.
-¡Deja a mi hermano Excusator!- gritó Joey abalanzándose con el S.P.L.A.N.K.E.R. (la pistola que consta de dos maderas unidas por una bisagra) contra Excusator pero este lo mandó a volar de una patada.
-¡Hey! ¡Ese es mi hermano!- gritó Wally furioso y se lanzó contra el hombre con los puños por delante, lo desarmó con un gancho derecho y con una patada lo lanzó a la pared, el Güero se sentía genial, más vivo que nunca.
-¡Acábalo!- le gritó Joey lanzándole el arma.
-Muy bien Excusator, es hora de que tengamos una conversación de hombre a rollo- comenzó a presionar el arma golpeando al villano que se arrastraba en busca de ayuda- ¿y ahora qué?
-Saca la basura- le animó su hermano sonriendo.
El mayor de los Torres tomó al hombre de la toalla que usaba por capa y usando su hombro como palanca lo lanzó por la ventana.
-¡Y no vuelvas! O yo… yo…te voy …
-Te voy a dar tus papaditas- le dijo su hermano eufórico.
-¡Eso! Te voy a dar tus pataditas- gritó con el puño en alto observando por la ventana al hombre huir saltando la cerca del vecino. En eso vio el cielo oscurecerse y una nave en forma de M.O.S.C.A (Motor Organizado Sobre Cables y Alas) aterrizar en su patio, se abrió una compuerta en el vientre de la misma y por ella bajaron dos adolescentes y dos niños, enmarcados por una luz. Uno caminaba enfrente con las manos en la espalda, unos pasos atrás estaba Cinco y a cada lado estaban 83 y 84 uno con una pistola de cátsup y la otra de mostaza.
-¿Y dónde está el adulto en cuestión?- le preguntó Uno al chico que lo miraba boquiabierto.
-Mi hermano lo aniquiló- gritó Joey asomándose por la ventana- llegan tarde chicos- los cuatro elementos se miraron y procedieron a entrar a la casa por la recién inaugurada puerta trasera.
-¿Esos dos son tus amigos?- le dijo Wally mirando con curiosidad a los niños con armas.
-Así es ¿y los adolescentes?
-Son los míos- le dijo Wally sonriendo un poco- sabes, creo que los vecinos tienen razón y si somos muy raros- ambos rieron un poco y bajaron a encontrar a sus amigos- Oigan creo que si soy muy bárbaro y todas esas cosas.
-Siempre fuiste el mejor elemento en pelea cuerpo a cuerpo, no es de extrañarse que sigas siéndolo ¿ahora me crees?
-Bueno, quisiera que no pero acabo de ver un transformer volador que sigue en mi jardín, así que ya no me queda forma de aferrarme a que todo esto es mentira.
-¿Estás bien 43?- le dijo 83 mirando preocupada la rodilla sangrante de Joey.
-Me agarro distraído, eso es todo.
-Ay sí, nada que no pueda curar la buena de 34 ¿no?- le dijo la niña provocándole y ganándose miradas asesinas del rubio.
-¿43?- se giró Wally a verlo- ¿tú también eres parte de esta locura?
-Pues claro, tú me metiste en esto ¿sabes cuantas veces te he salvado el trasero?
-Oigan- se escuchó una voz en el comunicador de 84.
-¿Todo bien 34? ¿Algo va mal?- contestó el líder.
-Un poco, sí. Creo que calcule mal a lo que nos enfrentaríamos y estamos rodeados de tiburones, parece ser que llegamos a la hora del 2x1 y bueno, había muchos clientes… con dientes muy afilados.
-Resiste 34- le dijo Lee- vamos para allá y llevaré a 43 y a Cuatro como apoyo.
-¡¿Cuatro?!- chilló la niña- ¿el idiota que hizo llorar a mi hermanita? ahora solo falta que me traigas al menso de Dos para que mi venganza sea consumada con ese par, los pienso matar con mis propias manos- la comunicación se cortó.
-¡Ya escucharon!- gritó 84- ¡Todos a la nave pero ya!
-¿Esa no era la voz de tu amiga?- le dijo Wally caminando con ellos a la nave- la hermana de…
-Si- le dijo Joey apretando los puños-Mushi al igual que Kuki es parte de los Chicos del Barrio, ahora ¿Cómo es que la hiciste llorar?- le dijo encarándolo furioso.
-Eso es asunto de grandes, no tuyo- le dijo Wally volviendo a sentirse un idiota.
-¡Te lo advertí muy bien! Si quieres conservarla debías dejar de hacer idioteces- le gritó- y no has parado de hacer una tras otra ¡Te odio!
-Vamos, vamos, no es momento de dramas familiares- Cinco y Sonia los empujaban hacia la rampa de abordaje donde 84 y Uno los esperaban.
-¿Conservarla?- susurró Uno confuso.
-A 43 le gustaba Tres- le explicó Lee- ¡Paren ya, dije a la nave, 43 es una orden de tu superior!- el niño obedeció a regañadientes, subió a ocupar su lugar pero sin dejar de mandar miradas asesinas a su hermano del que sólo hacía unos minutos estaba tan orgulloso.
Una vez dentro el Güero olvidó la pelea y comenzó a correr de un lado a otro de la nave admirando todas las cosas que habían hecho con basura. Pronto encontró la entrada al baño y notó que había comics y videojuegos para entretenerse, entonces notó el compartimiento de armas y que la puerta se abría con sensor de movimiento.
-¡Me encanta esta puerta! Miguel si me uno a tu banda ¿me puedes dar una así para mi cuarto?
-¿Siempre fue así de simple?- se preguntó Joey aun molesto.
-Oh si- contestó Cinco- es parte de su encanto- la morena tomó un lugar frente a los radares encontrando que el asiento le venía justo, suspiró y se sirvió un poco de soda del filtro.
-43 necesito que tú me ayudes a manejar la nave- le dijo 84- esta vez no necesitamos que estés en los cañones- el chico asintió. Se levantó a colocarse una coladera a modo de casco y fue hacia los controles de la nave- 83 casi nos mata cuando despegamos.
-No es mi culpa-reprochó la niña- es Tommy quien siempre maneja estas cosas, yo no tengo tanta práctica en naves tan grandes.
-¿Y yo qué hago?- le preguntó Cuatro emocionado y rebosante de energía, como un niño que reencuentra un juguete que creía perdido.
-Ayúdanos a darle energía a esto- 84 le señaló las bicicletas donde ya Uno se había posado, el rubio lo imitó dispuesto a todo.
Mushi comenzaba a quedarse sin municiones en sus dos pistolas al intentar alejar a los tiburones quienes habían comenzado a entrar con sus cascos llenos de agua. Por su parte Kuki esquivaba los ataques de espátula y sartén del rechoncho hombre que ahora también quería vender hamburguesas de adolescentes. En un rincón había cuatro pequeños niños abrazados, habían sido rescatados de convertirse en carne molida.
-Maldita niña- decía el hombre- ya verás que con los condimentos adecuados quedarás muy suavecita- le dijo abalanzándose sobre ella mientras esta esquivaba el ataque por poco.
-¡Deja de jugar y encárgate de él!- le gritó Mushi escondida detrás de una mesa alejando a los tiburones de su hermana mayor.
-Eso intento- le dijo mientras la espátula le rosaba la mejilla ya que se encontraba distraída.
-Si 587 se entera me arrestará- susurró la niña- pero no tengo opción- observó cómo su hermana seguía esquivando el aceite hirviendo y los utensilios de cocina calientes- tengo que darle un arma a una adolescente ¡Kuki!- le gritó lanzándole una de las pistolas de chicle que ella tenía en la mano.
En cuanto Kuki tuvo el arma en las manos se giró hacia el hombre y disparó haciéndolo retroceder, pero él alcanzó el sartén con aceite hirviendo y se lo arrojó, la japonesa tiró el arma y gritó al sentir el escozor en la piel, la manda larga le había protegido pero no lo suficiente.
-Ahora si jovencita, termino el juego- el hombre dio un par de pasos pero entonces, un fuerte estruendo los hizo a todos distraerse al ver que la M.O.S.C.A. había colapsado en el techo y seis paracaídas caían.
-¡Tardaron una eternidad!- les gritó Mushi dando un codazo a uno de los tiburones que se había acercado aprovechándose que ella se había quedado sin municiones.
-¡Intenta manejar esa cosa sin T!- le gritó Joey despeinado- hay que darle cierto crédito- sacó una pistola que lanzaba bolas de tenis y empezó a disparar a los cascos de tiburón.
-¡34, más acción y menos reclamos!- le gritó Lee a la japonesa al tiempo que le lanzaba el arma lanza cátsup mientras con la otra mano usaba su yoyo para inmovilizar a tres tiburones a la vez, tenía un cinturón lleno de ellos y no pensaba parar hasta que todos fueran usados.
Kuki seguía en un rincón limpiándose las lágrimas y sujetándose el brazo, pero entonces el tiempo se detuvo para ella, observó a todos los niños luchando con los tiburones y como si alguien hubiera activado algo en su interior su semblante cambió, se puso de pie y analizó la situación, vio al hombre gordo armado de nuevo con la espátula acercarse y una sonrisa de lado se le formó en el rostro, así que quería jugar, muy bien, jugarían. Corrió tomando todo el impulso que fue capaz y lo atacó con una serie de sus patadas más veloces, pronto la espátula salió volando.
-¿Y hacíamos esto todos los días?- preguntó Wally usando el S.P.L.A.N.K.E.R para cubrirle la espalda a Cinco que usaba un arma larga que lanzaba pegamento.
-Más o menos- le dijo ella inmovilizando a dos tiburones pegándoles la aleta contra una mesa.
-¿Crees que Kuki necesite ayuda?- y entonces vio a la chica darle un gancho derecho en la barbilla al sujeto y noquearlo.
-No creo, tiene todo controlado- le dijo Uno que se había acercado y lanzaba botellas de soda contra los enemigos sin darles tregua.
-¡Pero que golpe!- dijo el chico maravillado- esperen… ese es mi gancho, estoy seguro, incluso movió la cadera para hacerlo más firme.
-Tú se lo enseñaste genio- le dijo Abby golpeando con el arma a una de las mamás tiburón que pretendía obtener la hamburguesa de su pequeño costara lo que costara- su madre la inscribió en una academia de ballet y comenzó a ser víctima de bullying, tú le enseñaste a defenderse porque no podías pegarle a una niña- la morena se quedó pensativa unos momentos, de pronto esa historia del ballet le sonaba de algo ¿pero qué?
-Mantente alerta- le dijo Uno disparándole a un tiburón que intentaba agarrar a su amiga desprevenida.
-¿Éramos amigos?- preguntó Wally bajando por fin el arma al ver que los pocos tiburones que quedaban en pie se retiraban corriendo; en el mostrador había aparecido el cartel de cerrado. Cinco y Uno se miraron y comenzaron a reír.
-No cómo crees- le dijo Uno- ay o sea hello, ahora me dirás que solo le hablabas porque te debía dinero.
Unos minutos después Mushi y Sonia revisaban el brazo de Kuki y la mano herida de Wally mientras Lee y Joey se encargaban de interrogar a las víctimas y llamar al Sector W para que se llevara al villano debidamente amarrado. Cinco y Cuatro veían todo desde una esquina.
Cuando el Sector W estuvo a punto de aparecer los adolescentes así como Mushi y Joey subieron a la nave para evitar ser descubiertos mientras 83 y 84 contaban los detalles del incidente. 34 terminaba de aplicar el vendaje con pomada en el brazo de su hermana mayor mientras Cinco desinfectaba los nudillos del Güero.
-¿Entonces todo es cierto?- dijo la mayor de los Kiut a nadie en particular.
-Claro que sí- le dijo su hermana malhumorada y esperando tener cualquier oportunidad para romperle el brazo al antiguo Cuatro.
-¿Por qué nunca me dijiste nada?
-Porque no podía, son las reglas. Aunque hoy rompimos casi todas, estoy segura que nos destituirán.
-Prefiero romper las reglas que una promesa- dijo Joey que miraba todo desde su asiento- se levantó y se sentó junto a su hermano, mirándolo con una mezcla de enojo y lastima- cuando te marchaste nos pediste cuidarla, ella era la última miembro original, se quedaría sola y tenías miedo de que se lastimara- le confió- y ella nos pidió que jamás los olvidáramos, tenía miedo de que la reclutaran los adolescentes, de lastimarnos y sobre todo, de no poder cumplir la promesa que le hicieron a Uno.
-Ella no sabía que yo los estaría cuidando- agregó Abby comenzando a vendar la mano de su amigo- que jamás permitiría que traicionaran a KND, y mira que han dado problemas eh. Jena y Eva no te quitan la mirada de encima y ya no hablemos de Evan y su obsesión por Kuki.
-Comprendo que todo esto es duro para todos- dijo Uno observando a su equipo, y me habría encantado dejarlos en paz, que vivieran su adolescencia tranquilos pero, necesito a mi equipo, ya vieron que estas cosas no se pueden enfrentar solos. Wally y Kuki se miraron y luego asintieron.
-Lamento haber dicho esas cosas- dijo Wally molesto- estaba enojado.
-No debía haberme ido así- aseveró Kuki.
-Los perdono- les dijo Uno y al ver que Sonia y Lee subían a la nave, agregó- y creo que va siendo tiempo de ir por el único miembro que falta.
Tommy y Memo estaban escondidos detrás de un sillón que los protegía del señor Fibb y el señor Wide, quienes habían aparecido en una maquina semejante a un pulpo que intentaba darles caza con sus tentáculos.
-¿Me estás diciendo que les robaste las herramientas a los vecinos?
-No parecían utilizarlas- se excusó el niño- uno de ellos ni siquiera tiene manos.
-Eso está muy mal jovencito, si sobrevivimos le diré a mamá, en esta casa no criamos delincuentes.
-Bájale- le dijo el niño molesto- todo va a solucionarse si llegamos a la catapulta.
-No es nada sencillo, está muy lejos- le dijo Memo asomándose a ver la distancia que los separaba de ella- espera ¿Qué avienta tu pistolita?- le dijo observando el arma que el chico empuñaba.
-Tus antiguas canicas… ¡hey! No iras a ponerte de envidioso en un momento como este…
-No, dispáralas al suelo y luego corre a la catapulta- el niño obedeció y una vez vieron a la maquina patinar ambos echaron a correr hacia su creación por diferentes lados; sin embargo los tentáculos comenzaron a seguirlos, apresando al mayor de los González de los tobillos y tirando de él mientras gritaba. Tommy logró esquivar varias veces los ataques y estaba a punto de tocar el botón cuando sintió que algo le tiraba de la cintura y le alzaba.
-¡Ya no juego!- gritó Memo balanceándose de cabeza- ya me quiero bajar- en ese instante una gorra roja entró rompiendo una ventana y como si fuera una cuchilla cortó los tentáculos que sostenían a los chicos. Las demás ventanas fueron hechas añicos cuando 34, 43, 83 y 84 entraron dando volteretas lanzando gritos de guerra, casi al instante la puerta salió disparada de las bisagras dejando pasar a Uno seguido por el resto de adolescentes que empuñaba las armas que habían conseguido a lo largo de la noche.
-¿Pediste ayuda, nene?- exclamó la morena ajustándose la gorra que encontró a su paso.
-Mamá nos matará por la puerta- gritó T recobrándose del golpe- es la quinta en este mes.
-O sea hello, tu decide quien quieres que te mate, tu madre o esta máquina gigante.
-Es una difícil decisión, no conoces a mi madre enojada- le espetó Tommy.
-Basta de Charlas- dijo 84- ¡Chicos del Barrio, ataquen!- todos se abalanzaron contra la maquina mientras Tommy corría a la catapulta.
Sonia y Lee se pusieron detrás de los señores Fibb y Wink con la cuerda de un yoyo estirado haciéndolos caer directo a la catapulta, donde T apretó el botón que la accionaba y los mandó a volar atravesando la mitad del techo.
-Wow- exclamó 43- quiero una para mi cuarto.
-Mi hermano mayor me ayudó a fabricarla- dijo T con orgullo.
-Siempre ha sido el mejor en estas cosas- Uno se acercó a felicitar a su amigo.
-Oye Migue ¿seguro que siempre hacíamos estas cosas? Dejar las casas en ruinas y esas cosas.
-Algo así- contestó Uno- aunque por eso pasábamos la mayor parte del tiempo en la Casa del árbol, antes de que alguien la escondiera.
-Ay a mí que me revisen, en serio yo no tengo nada- le dijo Memo al ver cómo lo miraba.
-Oigan ¿no les apetece terminar esta plática en otro lado?- preguntó Sonia esquivando apenas un pedazo de techo que se había caído- estoy algo cansada- todos asintieron y se encaminaron dentro de la M.O.S.C.A., esta vez tuvieron un vuelo casi libre de accidentes puesto que T conducía, todos se sintieron aliviados de tenerlo con ellos.
=FIN DE LA TRANSMISIÓN=
