*Personajes propiedad de Cartoon Network


*Restableciendo contacto con los Chicos del Barrio:

Operación A.R.T.I.C.O. D.O.S.

Antiguos

Reclutas

Toman e

Interactúan

Con base

Olvidada

Dentro de la

Organización que los vio

Surgir


Cuatro se lanzó hacia ella gritando y soltó un golpe con el mínimo de su esfuerzo para no lastimarla, ella lo esquivó sin esfuerzo. El chico contratacó una, dos, tres veces pero Kuki siempre lo evadía sonriendo mientras saltaba de aquí para allá, ni siquiera trataba de bloquearlo, como se esperaría de una karateca.

─¡Pelea! ─ le gritó Cuatro sabiendo que estaba quedando mal y cada vez menos preocupado de medir su fuerza.

─No puedo usar el karate fuera de una práctica en igualdad de condiciones─ se excusó. Evadió un par de ataques más de un desesperado chico hasta que se aburrió y por fin le bloqueó un golpe, acto seguido usó su hombro como palanca para cargar al Güero y lanzarlo al suelo.

─Yo gané─ le dijo ella risueña haciendo la V de victoria con los dedos. El australiano la miró desde el suelo sin atreverse a reclamar, ella era buena y a parecer él era incapaz de pelear en serio con ella, por mucho que sintiera herido su orgullo.

─Buen espectáculo─ aseveró Uno complacido, no esperaba que esos dos se atrevieran a ponerse un dedo encima, ni con odio ni con amor.

─Oye Güero─ empezó Dos─ que dirían en la escuela si supieran que una porrista te dio tu merecido─ comenzó a reír mientras Cuatro se levantaba y lo miraba molesto─ ni siquiera pudiste tocarla─ el chico le puso el pie y lo tiró al suelo.

─Cállate nerd o yo…─ observó que Cinco y Tres lo miraban─ ay era broma, cosas de hombres─ dijo incómodo.

─Tomemos un pequeño receso─ intervino Uno─ pueden ir a comer algo o descansar, rompan formación.

Tres horas después Uno estaba en la sala de máquinas inspeccionando el material que Cinco había descargado de la Base Lunar, los chicos se habían dispersado para continuar practicando y eso lo enorgullecía, pero también lo llenaba de nostalgia, cuanto deseaba que sus amigos lo recordaran, que no sólo el hablara sobre sus hazañas, sino que ellos intervinieran.

─¿Ocupado jefe? ─escuchó que le preguntaba una voz y al levantar la mirada observó a Cinco recargada en el marco de la puerta con una bolsa de dulces en la mano.

─En absoluto Cinco, sólo estoy poniendo en un lugar seguro la memoria con el video─ señaló su bolsillo, y observo los archivos que has descargado.

─Todo podrás verlo desde tu tableta mientras tengas acceso a internet ¿quieres un dulce? Había olvidado lo que era comer dulces todo el día─ tomó otro puño y se lo metió a la boca─ sin duda esta es la parte más difícil de ser adolescente.

─¿No estabas con los chicos?

─Estábamos en el simulador de vuelo, Dos ya no va a matarnos cuando volvamos a la nave─ le sonrió─ pero ahora está con Cuatro y Tres, que iban a enseñarle defensa personal, cuando lo hagan Abby le enseñará algunos movimientos ¿por qué no estabas con nosotros? Sé que te apasiona el trabajo pero…

─Es raro Cinco, ellos no recuerdan todo lo que vivimos─ le dijo con pesar.

─Pero has logrado que sean amigos, yo llevo años viéndolos sin que si quiera se hablen, has avanzado demasiado y estoy segura que si las cosas siguen así, T podrá usar la máquina de Dos para devolverles las memorias.

─Supongo que sí─ sonrió─ perdóname a veces no sé ni cómo me siento.

─Es normal, somos adolescentes─ se encogió de hombros─ ¿vienes conmigo? Tengo ganas de una nueva ronda de pelea─ él le sonrió.

─Sí, por qué no.

Para el día siguiente, Uno les tenía preparadas cubetas llenas de chatarra y diversos planos en las paredes de uno de los pisos inferiores. Cinco les explicó paso a paso la manera de conectar y programar de forma básica y luego les pidió que armaran algo sencillo. Dos terminó en un par de minutos un arma que lanzaba botones mientras Tres sólo había apilado corcholatas dándole formas de gatito y Cuatro intentaba pasar un cubo por el orificio de una esfera.

─Bueno chicos─ dijo Uno después de un rato─ es hora de estudiar a los villanos que asolaron nuestras tardes de infancia─ sacó dibujos a crayola de cada uno mientras les explicaba las características, debilidades y fortalezas de los mismos; empezó con Excusator y terminó con Padre.

─Oye y si ese slenderman es tan malo─ Wally señaló el dibujo de Padre─ ¿por qué no llamas a la policía?

─O sea hello Cuatro, los adultos se cubren entre sí, para eso existe KND para lidiar con estos locos.

─Lo logré─ exclamó Cinco que había estado maniobrando con su tableta todo el rato─ mientras investigaba los archivos de la base lunar me encontré con algunos que estaban encriptados, me pareció curioso que alguien encriptara ya de por sí documentos ultra secretos y me di a la tarea de desarrollar un programa que los decodificara y creo que encontré algo que te interesará.

─Sí que eres buena─ Dos miraba por encima de su hombro ─¿no quieres unirte al club de robótica?

─Nah, soy muy cool para andar en eso, en ti se ve bien pero en mí no tanto.

─Enfócate Cinco─ exclamó Uno─ ¿qué encontraste?

─El expediente de 30C y dice que como bien sabemos perteneció al sector H y era el jefe de tecnología, pero su comportamiento siempre dejó mucho que desear. Comenzó a ser vigilado antes de su cumpleaños número 13. No se reportan incidentes hasta el día en que le tocaba ser destituido. Hizo que las computadoras enloquecieran y colapso el módulo de códigos. La base lunar se quedó sin energía por tres minutos, el tiempo necesario para que los adolescentes atacaran; fueron repelidos pero con daños colaterales, se reportan que documentos cifrados y prototipos de tecnología fueron robados.

─¿Y no se te informó? ─ preguntó Uno visiblemente preocupado─ debías ser aun líder o quizás Dos…

─La fecha coincide con el cumpleaños de Los de la Otra Cuadra, nuestro sector estaba en una misión. Pero también creo que se ocultaba información.

─Un plan muy bien elaborado─ Uno comenzó a caminar con las manos en la espalda─ se aseguraron de que nadie pudiera ayudar ¿hay registro de lo que se robaron?

─No, pero quizás Rachel o Fanny lo sepan, lamentablemente no van a hablar tan fácil Uno, yo soy un miembro de la fracción adolescente de KND, tú estás en eso pero ellos… bueno…

─¿No huelen eso? ─interrumpió Tres olfateando el aire─ como que algo se quema.

─¿Quemarse? ─preguntó Dos─ ¿en el Ártico?

Todos sintieron una fuerte sacudida y vieron como el techo comenzaba a agrietarse y desplomarse sobre ellos; dándoles apenas tiempo de salir corriendo. Wally logró empujar a Kuki en el momento justo en que un enorme taladro atravesaba el lugar donde estaban hacia unos minutos.

─¡Corran a la nave! ─gritó Uno esquivando los niveles superiores de la base colapsando sobre ellos en una avalancha. No lograba ver a su equipo que había salido corriendo o caído en la confusión, pero esperaba que pudieran oírlo y aun mejor, que recordaran como llegar hasta el vehículo. Solo escuchaba como todo se desmoronaba, alguien quería enterrarlos vivos, pero así mejor, pensó, su punto fuerte siempre había sido el factor sorpresa.

Una viga se desprendió y él la usó como deslizador, más le valía a su equipo llegar vivos a la nave. Unos segundos después alcanzó a ver el tobogán que llevaba a los niveles inferiores, donde la nave estaba oculta, pero había sido bloqueado debido al escombro que caía por todos lados; necesitaba otra salida.

Dos llevaba a la morena en hombros, en la huida una viga la había golpeado y hecho desmayarse, momentos antes se había lastimado un tobillo que lucía bastante mal. Habían caído un par de niveles cuando la base comenzó a colapsar, por suerte habían quedado ocultos de lo que sea que los atacaba. Memo estaba siendo sigiloso y se dirigía al elevador de emergencias; suerte que hubiera memorizado los planos. Subió teniendo cuidado de no mover demasiado a su amiga y apretó el botón con sus pensamientos al límite. En cuanto salió vio una especie de taladro escavando y a varios robots entrando por la apertura que había hecho el artefacto; le disparaban al S.C.A.M.P.E.R sin piedad. Sujetó bien a Abby y corrió hacia él, sorprendido de ver a Tres y Cuatro junto a la nave, con armas y haciéndole señas de que se apurara. Disparaban a los robots mientras Dos corría como nunca en su vida, con la morena a cuestas.

─Si los robots llegan antes, estamos perdidos─ gritó Wally perforándole la cabeza a un robot con su pistola de chicles que había encontrado en la nave.

─Ayúdale con Abby y dile que caliente motores─ Kuki echó a correr hacia sus compañeros y con agiles movimientos de karate quitó del camino de Dos a algunos robots mientras el güero le cubría las espaldas al castaño.

Dos llegó hasta Cuatro y este le ayudó a meter a Abby mientras Tres regresaba aun disparando sobre su hombro.

─¡Sácanos de aquí Memo!- gritó la japonesa cuando logró entrar y cerrar la puerta con ayuda de Cuatro.

─¿Qué? ─el castaño la miró como si estuviera loca─ ¿y el pelón? No podemos dejarlo aquí.

─Este lugar está colapsando─ le dijo parándose frente al castaño que le sacaba varios centímetros de altura─ si nos quedamos más tiempo corremos peligro y no podremos salir.

─Pero tampoco dejarlo, no es lo que hacen los equipos. Nadie se queda atrás─ le dijo con voz firme─ o nos vamos todos o no se va ninguno.

─Tienes razón─ reconoció la japonesa─ pero al menos prende la nave para que podamos usar las armas─ caminó al tablero de armas e intentó prenderlo sin éxito mientras Wally sentaba a Abigail en el sillón de Uno y le abrochaba el cinturón, la chica seguía inconsciente.

─Hazlo Memo─ le dijo el australiano muy serio mientras la nave se sacudía ante el ruido de escombros cayendo sobre ellos y más disparos de robots─ busquemos a Miguel por arriba.

─¡Ya! ─gritó Tres exasperada a ver la abolladura que se había hecho en el techo de la nave.

─Muy bien, creo que es lo que Miguel querría─ les dijo terminando por convencerse al escuchar una ráfaga de disparos aún más cerca. Se sentó en el lugar de piloto y se llevó instintivamente una mano al rostro, en el camino había perdido los anteojos, buscando algo que no recordaba qué era─ abróchense los cinturones, vamos a volar con turbulencia─ se ajustó unos lentes de piloto imaginarios y encendió la nave, incluyendo los radares y armamento.

Cuatro activó los escudos, tal y como Cinco le había enseñado hacia unas horas en el simulador de vuelo. Antes de despegar ayudó a Kuki a dispararles a los enemigos cercanos, abriéndose camino. El castaño ganó altura y taladró un poco de hielo que les estorbaba para llegar a la superficie, ganó algo de altura y empezó a planear en círculos.

─¿Y cómo lo encontramos? No creo que le brille la cabezota─ rezongó el chico sintiendo que la adrenalina le corría por cada vena.

─Yo que sé, él es el líder y está perdido, y la segunda al mando está desmayada─ gritó exasperada Kuki que sangraba por una ceja, algo en que ninguno había reparado hasta ese momento─ debería haber otro líder en caso de una contingencia así, una bati─señal o algo que podamos hacer.

─Podríamos llamarle a Joey y así─ sugirió Cuatro.

─Ni siquiera sabemos si salieron bien del ataque de la otra noche─ refunfuñó Dos─ y no sé tú pero yo comienzo a sentirme mal de que mi hermano menor me salve el trasero a diario.

─¿Y qué propones gor…do?─ terminó la frase con sorpresa.

─¿Cómo me llamaste?- le dijo el castaño girando enojado─ lo que sea que Tommy te haya dicho era mentira, no estaba tan gordo, sólo era de hueso ancho─ Cuatro estaba por excusarse por haber dicho algo que no sabía de donde había salido cuando Tres intervino.

─Según Abby todos fuimos líderes ¿no? Tendríamos que saber cómo salir de esto, después de Cinco tu eres el más grande Memo, dinos que hacer─ le dijo limpiándose con la manga la sangre que escurría. Memo la miró y se dio cuenta que a pesar de verse indefensa y asustada, su mirada mostraba que confiaba en él.

─Bueno, pues hay que abrir bien los ojos y buscarlo─ presionó un botón que desplegó una pantalla enorme frente a los chicos y a un costado de sí mismo que transmitía lo que sobrevolaba la nave─ se aceptan sugerencias de cualquiera porque también fueron líderes y bueno, tres cabezas piensan mejor que una─ ellos asintieron.

─¿Nunca pensaron en ponernos un chip? ─preguntó Cuatro disparando a algunas naves caza que habían salido a atacarlos.

─Tomaré tu sugerencia, si sobrevivimos te juro que buscaré como hacer algo así─ le dijo el chico dando una vuelta en U esquivando por poco unos misiles.

─¡Allí! ─ gritó Kuki eufórica─ puedo verlo─ señaló a una toma de la nave donde se veía a Uno esquiando sobre restos de Base del ártico.

─Si intento aterrizar la nave es posible que lo aplaste─ se excusó Dos.

─¿No le pusiste a esto algo como una garra para cargar cosas? ─ preguntó Cuatro.

─¿Por qué lo haría? Pero repito, si salimos de esta número Dos sí que arreglará esta belleza.

─¿Ahora hablas en tercera persona? ─ preguntó Kuki intentando no matar a Uno con los disparos ,que esperaba, le quitaran de su camino a algunos robots─ suena cool, te va ser número Dos ¿puedo llamarte así? ─Cuatro miraba de un lado a otro y entonces notó una manguera empotrada en la pared, en caso de incendios.

─Mem… Dos ─se corrigió Wally─ ¿crees poder estabilizarte sobre él? Así yo podría bajar por Mig… por número Uno─ se había empezado a atar a un extremo de la manguera.

─Yo no podría pero… número Dos dicen que sí─ dijo con orgullo─ pero Wally, no puedo dejarte que hagas algo tan peligroso, yo podría…

─Ya oíste a Uno, sólo Dos tiene permitido pilotear esta nave.

─Yo soy más liviana─ Kuki se veía aterrada─ puedo ir yo.

─Necesito que tú dispares y nos cubras las espaldas ¿puedes hacerlo… Tres? ─la chica sintió las lágrimas llegar a sus ojos y resbalar por sus mejillas, su corazón se había acelerado de un modo indescriptible y no comprendía el por qué, sin poder contenerse más corrió a abrazar al chico que se puso completamente rojo e intentaba separarse de ella sin éxito.

─Entendido Cuatro─ lo soltó para hacer un saludo militar─ no voy a dejar que nadie los toque, pero tú debes volver con Uno a salvo ¿está bien? Ten cuidado─ Cuatro asintió aun con el olor del cabello de la chica en la nariz y avergonzado en niveles no recordados.

─S-si, yo me encargo, seguro soy el que hace este tipo de cosas geniales siempre─ se giró hacia la compuerta que Dos había abierto ─Espero que esto de que somos espías sea cierto y no una tonta broma para algún canal de youtube, porque les estoy confiando mi vida─ los miró una última vez y se dejó caer hacia atrás con los brazos abiertos.

El chico quedó suspendido unos momentos y planeó sobre la nieve mientras Dos intentaba acercarse a Uno, quien seguía deslizándose, esquivando enemigos. Una vez que Cuatro lo tuvo lo bastante cerca lo sujetó de un brazo y dio la señal a Dos para que se elevara de nuevo. El inglés se aferró fuertemente a su amigo mientras varias explosiones se escuchaban a su alrededor; Kuki le había atravesado la cabeza a cada robot que había intentado intervenir en el rescate.

Ambos cayeron exhaustos en el piso de la nave en cuanto Dos y Tres terminaron de enrollar de nuevo la manguera. Una vez terminada la tarea, el castaño volvió a los controles, no confiaba en el piloto automático.

─Están obesos─ articuló Kuki resoplando debido al esfuerzo de subirlos─ cuando volvamos a casa estarán en una dieta estricta de pollo, vegetales y arroz, nada de hamburguesas después del entrenamiento Cuatro─ Uno abrió los ojos con sorpresa a escucharla usar el nombre clave, pero no tenía aún suficientes energía para hacerlo.

─¿De qué me perdí?- escucharon que decía la pelinegra incorporándose lentamente y sobándose la nuca, intentó incorporarse pero entonces sintió el dolor del tobillo estallarle con toda claridad y haciéndola proferir un grito de dolor.

─Casi de nada Cinco─ logró articular Cuatro─ sólo que les salvamos el trasero.

─¡Ese es el equipo que le gusta al público! ─ gritó con júbilo─ Cuatro ese rescate estuvo asombroso y Dos la forma en que piloteaste la nave y Tres con sus tiros de… oye estás sangrando─ le dijo al ver a la chica y la herida en la frente que mantenía abierta.

─Y creo que Cinco necesita atención médica─ exclamó Abby ocultando el rostro para que nadie viera las lágrimas de dolor que le habían escurrido.

─¿Y se supone que yo lo haga? No sé Cinco eso se ve grave, además sufriste un desmayo yo creo que necesitas un hospital.

─Tu eres la enfermera del equipo Tres─ intervino Uno.

─Ah no, en la base no me entrenaron para nada de eso─ volvió a limpiarse la sangre con la ya anchada sudadera.

─¡Vas a infectarte esa herida, niña tonta!- exclamó Cuatro enojado─ a ver dónde está el maldito alcohol.

─Debajo del sillón donde está Cinco─ le dijo Dos al tiempo que Wally buscaba y sacaba un pequeño botiquín de donde extrajo algodón y alcohol para iniciar con la curación de la asiática.

─¿Te parece un buen lugar para guardar algo así Dos?

─¿Y dónde más lo metía Uno? Entre las historietas que Cuatro quiso traer, los dulces de Cinco, los peluches de Tres y mi comida libre de gluten ya no había espacio.

─¡Cállense que estoy en medio de una operación a cerebro abierto! ─gritó Cuatro con la mano temblorosa al ver que Tres lloraba debido al tacto del alcohol con la herida.

─Si no vas a atenderme al menos pásame una venda o algo─ dijo Cinco con la voz entrecortada por el dolor.

Uno miró a sus amigos seguir peleando, había dejado de escucharlos hacía un rato y solo se limitaba a grabar en su memoria las caras de todos, sus sonrisas, sus palabras y sus actos y por unos momentos no vio a cuatro adolescentes, sino a cuatro niños que habían crecido como hermanos.

Unas horas más tarde, ya con el tobillo de Cinco debidamente vendado, Uno con la cara llena de curitas, Tres con la una bandita de los simios arcoíris en la frente, Cuatro con una en la nariz y Dos con una venda alrededor de la frente donde ya podía vislumbrarse un chipote; todos guardaban silencio mientras bebían leche con chocolate caliente.

─Creo que es momento de uno de mis discursos motivadores─ dijo Uno sentado en los radares para que Cinco pudiera estar más cómoda─ hoy enorgullecieron no sólo a su líder sino a todo KND, sé que jamás nos traicionarían, allí debajo de todas esas hormonas y acné siguen mis chicos─ se limpió una solitaria lagrima.

─No sé si tengo los nervios para hacer esto diario─ dijo Cuatro en tono melodramático.

─Yo podría acostumbrarme─ agregó Dos─ oye Uno, a todo esto ¿dónde estaciono esto? No sé si la base subterránea aun siga en pie.

─Hazlo en mi patio pero activa el botón de camuflaje, no queremos llamar la atención─ Dos apretó un dinosaurio de peluche que gruñó y un campo de invisibilidad rodeó la nave, dándoles tiempo de aterrizar pacíficamente.

─Pasa de las diez de la noche─ exclamó Uno revisando sus tres relojes─ es mejor que vayan a sus casas y mañana hablemos de lo ocurrido.

─Yo creo que Cinco necesita un médico─ aseguró Dos, estuvo inconsciente un rato largo, además del tobillo.

─Mi papá puede revisarme en casa, no te preocupes─ les dijo ella quitándole importancia─ solo que necesito que alguien me acompañe.

─Tienes razón Cinco, es mejor que vayan en grupos de dos, no sabemos si alguien está esperando para tendernos otra emboscada.

─Yo puedo acompañar a Cinco─ se ofreció Dos─ pero si nos prestas tu bicicleta sería más fácil y cómodo para ella─ le señaló a Uno el vehículo.

─ Claro, pero me la cuidas eh, que si no voy en eso mi padre insiste en llevarme en coche y es horrible, todo el camino va escuchando a Los temerarios y Rigo Tovar.

Uno y Cuatro ayudaron a Cinco a sentarse en el asiento trasero.

─Váyanse con cuidado, no queremos llamar a atención.

─¿Y lo dice el que se quería lanzar a los brazos de Cuatro cuando lo vio? ─le dijo con burla la morena─ tranquilo Uno, sé lo que hago─ Dos comenzó a pedalear, pronto lo perdieron de vista en la calle.


Unos minutos después, Uno dejó que Kuki y Wally se marcharan, no sin antes advertirles que si veían cualquier tipo de actividad adolescente sospechosa, corrieran. Ninguno dijo nada en el trayecto a casa de la chica, ella seguía pensando en as emociones sentidas cuando él la había llamado Tres, y el australiano se sonrojaba sólo de recordar como la chica lo había abrazado.

─Llegamos─ dijo decepcionado más para sí que para ella.

─Gracias ─ contestó al ver su hogar con las luces encendidas y con aparente calma─ oye Cuatro ¿puedo preguntarte algo?

─Dispara─ le dijo él cruzándose de brazos y poniéndole atención mientras sentía su corazón acelerarse a mil por hora.

─¿Tú recuerdas algo de… de nuestra infancia?

─¿Algo como que? ─comenzó a patear una piedra─ si te refieres a algo como hoy…

─No, no precisamente─ se acomodó un mechón detrás de la oreja─ sé que probablemente creas que estoy loca, y sí, ya he ido con psicólogos, pero antes de que Uno volviera, yo tenía sueños. Eran muy confusos y abrumadores─ se abrazó a sí misma al recordar las noches que despertaba llorando y sentía que jamás podría volver a ser feliz─ el conejo que Joey me dio ya lo había visto, también tengo recuerdos de una estancia con muchos peluches y una casa en un árbol, y un zorrillo que es como un robot. A veces también tengo estas visiones cuando estoy despierta, simplemente mi cerebro se satura con números y cuadros hechos de macarrones─ seguro sabes que antes de que las porristas se hicieran amiga de Becca solían llamarme "la rara" porque veo cosas cuando estoy dormida y despierta─ el asintió.

─No es como que sea importante o que esos tontos piensen de ti, a mí la gente me tiene miedo─ se encogió de hombros─ yo no he tenido ningún sueño así, lo siento, me gustaría poder recordar…recordarlos a todos.

─Creo… creo─ se mordió los labios─ creo que tu solías ser mi mejor amigo─ le dijo por fin sintiendo que se libraba de un gran peso.

─¿Amigos? ─-le dijo con una mezcla de desilusión y confusión─ yo siento que… y… bueno tú… es que Kuki…

─¿Si Güero? ─ se había acercado a él con las pupilas dilatadas, de alguna forma sabía que estaba a punto de pasar algo mágico.

─Es que tú… desde hace un tiempo tú…

─Kuki Kiut─ se escuchó─ nani o shimasuka? ( ¿qué haces?) ─ el padre de Kuki había aparecido en el pórtico─ ya hemos hablado mucho de esto señorita, si traes a chicos a casa te quiero con ellos en la sala, no en frente a la casa, piensa en los vecinos y─ se ajustó los anteojos para ver mejor al chico─ ¿Wallabee Torres?

─Si─ puso sus manos en los bolsillos─ hola señor… Kiut─ contestó incómodo y pensando si acaso Kuki llevaba muchos chicos a casa.

─Pero mírate cómo has crecido hijo, ahora eres un apuesto y vigoroso joven ¿no es así Wally? Hace tanto que no pasabas a saludar que pensé que tú y Kuki ya no eran amigos ¿cómo están tus padres?

─Bien, gracias─ contestó aparentando normalidad aunque jamás había visto a ese hombre en su vida.

─Kuki invita a Wally a cenar, justo llegaron a tiempo.

─S-si─ la japonesa había empezado a juguetear con sus dedos─ Wally ¿no quieres quedarte a cenar?

─Ah yo… es que ya es un poco tarde, no quisiera ser inoportuno─ el chico se había sonrojado, jamás había cenado en la casa de una chica, ni siquiera con las que había salido un par de veces.

─Vamos hijo, no hay por qué avergonzarse, siempre serás bienvenido en mi hogar sin importar cuanto tiempo pase─ le dedicó una sonrisa afable─ además Genki, mi esposa, preparó tu plato favorito, pan de curry, yakimeshi y camarones empanizados.

─Eso suena ¿delicioso? ─se miraba confundido, hasta donde recordaba lo más cercano a la comida japonesa que había estado era el sushi del supermercado.

─Además siempre tengo nuestras sodas favoritas en la nevera─ le guiñó un ojo─ vamos hijo, no se diga más─ comenzó a empujarlo hacia la puerta mientras le hablaba de deportes y Kuki caminaba con una sonrisa mal disimulada, su padre siempre le ponía peros con los desconocidos, pero por su reacción, él conocía a Wally desde hace tiempo, entonces no estaba loca, sí habían sido amigos.

─Tu hermano Joey es idéntico a ti cuando tenías su edad─ dijo la señora Kiut apenas se sentaron a cenar.

─Ah es cierto, que Joey es amigo de Mushi─ dijo mientras intentaba agarrar los palillos; Kuki le alcanzó un tenedor.

─Así es─ afirmó Genki Kiut, también el menor de los Gonzales, Tommy, viene mucho por aquí. Sonia y Lee son muy simpáticos también, me agrada saber que mis hijas tienen buenos amigos, algo que yo nunca pude tener porque mis padres nunca me lo permitían, sólo hablaban de estudiar, estudiar y estudiar─ la mujer clavó los palillos en la mesa, rompiéndolos.

Tranquila Genki─ si esposo le acarició tiernamente la mano.

─Esto está delicioso señora Kiut─ dijo Wally con la boca llena─ de veras─ Kuki soltó una risita─ ¿qué? De verdad está rico, con razón nunca me quieres dar de tu almuerzo. Prometo venir más seguido, si hasta tienen de mi soda favorita; me siento en casa.

─Si gustas puedes llevarte un poco─ ofreció la mamá de Kuki─ aún tengo el molde que tu madre me envió con su famoso albondigón con coles de brúcela, es delicioso, no puedo creer que a ti y Kuki no les guste─ su hija se encogió de hombros.

─La próxima vez que vengas por favor termina de enseñarle a canción de piano a Kuki, siempre que está molesta la toca pero está incompleta- comentó Kani Kiut, papá de Tres.

─Era hermoso cuando la tocaban juntos.

─Claro, soy muy bueno en el piano─ se llenó de nuevo la boca sin saber de qué le hablaban, pero ya comenzaba a acostumbrarse.

Kuki lo miró con asombro mal disimulado. Ella sabía tocar algunos acordes de Cartas para Elisa en el viejo piano que su abuela le había regalado, pero estaba incompleta. Sabía que faltaban acordes pero no recordaba por qué no había terminado de memorizarlas, o por qué sólo conocía una parte. Ahora todo tenía sentido, seguramente la tocaba con él cuando eran niños. Esos pocos acordes siempre la tranquilizaban de sus recuerdos y días malos.

─No sabía que tocabas el piano─ le susurró a Wally en un momento en que sus padres se habían levantado a traer más pan de curry─ él se encogió de hombros.

─Nunca o habías preguntado y no voy presumiéndolo por la escuela, pero he tomado clases desde los ocho años, es un talento tonto, no toco la guitarra como Evan.

─Evan se cree mu bueno pero no lo es, la banda la formó su primo y su madre le obligó a aceptar a Evan como guitarrista, creo que eso del piano es muy cool, en serio─ el chico desvió la mirada sonrojado─ oye ¿y que me ibas a decir cuando llegamos?

─Nada, luego te digo─ le dijo el chico cayendo en la cuenta de lo que estuvo a punto de hacer. Los señores Kiut aparecieron con la charola de comida.

─Eran tan adorables de niños─ agregó Genki Kiut─ con sus sobrenombres como si fueran un club secreto. Abigail Olivera tan buena muchacha ¿por qué dejaron de ser amigas? No es que tenga algo en contra de Becca pero…

─Pero ella y las demás niñas son muy ruidosas─ agregó el padre con enojo mientras terminaba de acomodar el postre, su famoso helado con jarabe de chocolate─ no creo que sean una buena influencia para ti aunque tu madre no me deje interferir. Además los chicos que te presentan no me parecen para nada adecuados, ese Evan se aparece aquí a horas inapropiadas sin ninguna invitación.

─Él es el rey de los idiotas─ agregó Wally con molestia mientras se servía más pan de curry─ no son para nada una buena influencia. No se preocupe señor Kiut, yo me encargo que deje en paz a su hija.

─Te lo encargo Wally─ él asintió sin notar el rubor en las mejillas de Kuki.

─Abby yo nos estamos frecuentando de nuevo─ agregó la japonesa.

─Me alegra escuchar eso─ concedió su papá─ ella era una excelente chica ¿cómo se llamaba el chico de gafas oscuras? E que tenía calvicie prematura.

─Migue─ exclamaron los dos a coro.

─Exacto, ese que se fue de intercambio a Canadá, era un chico gracioso.

─Ya volvió papá, hace un par de meses.

─Invítalo a cenar─ concedió su madre.

─Le preguntaré─ accedió Tres.

─Yo también voy a venir─ añadió Wally con una pizca de celos─ ténganlo por seguro.

Una hora después Cuatro salía de la casa con un par de moldes y saludos para toda la familia, el padre de familia había subido a buscar una chamarra y las llaves del auto para llevarlo a casa, ya casi era media noche. Kuki lo siguió hasta la entrada de su casa para despedirlo, al parecer las reglas para los chicos impuestas por su padre no aplicaban en Wally.

─Bueno, si quedaba dudas de que nos borraron la memoria mis padres acaban de disiparlas, lamento si fue demasiado bochornoso─ se acomodó el cabello detrás del oído─ pensé que nunca te dejarían ir. Ni siquiera pareció importarles que regresáramos con heridas del supuesto campamento.

Descuida, mis padres también soy muy intensos a veces─ pateo una piedra distraídamente─ y seguro cuando vayas hará lo mismo.

─ ¿Entonces me estas invitando a tu casa? ─la chica parecía radiante y no dejaba de sonreír.

─Me lo debes─ ella asintió─ y Kuki…yo… yo no tuve sueños pero hay algo que recuerdo de cuando entré a secundaria. Yo tenía 13 años y tú… bueno estabas siempre por allí.

─¿Qué? Claro que no, yo no hago esas cosas, soy porrista pero aún no acoso a nadie.

─Si yo acababa de cumplir 13 tu aún tenías 12, eras parte de esta locura y tenías tus recuerdos─ la niña se quedó pensativa unos instantes y luego asintió, no lo recordaba pero lo creía posible.

─¿Te dije algo? ─él negó.

─Sólo me seguías, pensabas que no te veía pero me acostumbre a verte por allí─ luego el chico se puso serio─ la última vez que te vi estabas llorando, me acerqué a preguntarte si necesitabas ayuda o algo pero huiste de mí; sin embargo moviste los labios, estoy seguro que dijiste "traidor"─ la japonesa abrió los ojos─ luego de eso te encontré en la escuela cuando volví del internado, nunca volviste hablarme hasta que llegó Miguel.

─No lo recuerdo ─contestó ella al fin mientras su padre salía de la casa.

─Está bien, bueno nos vemos mañana en a escuela, número Tres─ le dedicó una sonrisa antes de caminar hacia el carro.

─Bye Cuatro─ le dijo ella despidiéndolo con la mano.


Dos y Cinco tenían rato en el despacho del señor Olivera, él había revisado la herida de su hija y le estaba vendando el pie después de darle algunas pastillas, lo mismo había hecho con el mayor de los González.

─Esta hija mía con la wawa y el todas esas cosas de los jóvenes de hoy en día, y mi hija la mayor se quedó a dormir en casa de una amiga, justo cuando su hermanita la necesitaba─ negaba el padre─ Gracias por traerla Guillermo, ella nunca quiere admitir que no puede hacer todo sola, es tan terca como su madre.

─Si yo… no hay problema─ se rascó la nuca con nervios─ lamento la hora, por favor no le diga a mi mamá, ella tiene reglas muy estrictas sobre la hora en que son visitas y cuando pasan a ser molestias.

─Descuida, no hay problema. Voy a buscar las muestras gratis de la pomada que debes ponerte para que se te quite ese feo chichón, estás en tu casa, también voy a traerte unas galletas ¿quieres leche hija?- la morena asintió algo avergonzada antes de que el hombre saliera de la estancia.

─Tu papá es un buen tipo, ni siquiera se molestó por ver como llegaste.

─Está acostumbrado a que Cree o yo lleguemos así a casa─ se encogió de hombros─ además tú y Uno siempre han sido bienvenidos.

─¿En serio? ─ella asintió con cuidado de no mover demasiado la cabeza que le dolía debido al golpe─ quien lo diría, soy libre de visitar a la chica más genial de toda la escuela.

─En realidad tienes que cuidar un poco las apariencias pero, si un día tienes ganas de ver una película o no tienes con quién ir a comer un helado, ya sabes donde vivo.

─Por lo general siempre hago eso solo─ le dijo pensativo mientras ella ponía los ojos en blanco.

─Como quieras, de todas formas gracias por salvarme en el Ártico y todo eso, fue muy valiente lo que hiciste, estoy orgullosa de ti.

─¿Aunque sea un nerd?

─Es parte de tu encanto gordito─ le dijo ella tomando las muletas que su padre le había dejado cerca, estaría un par de días obligada a usarlas, al menos hasta que bajara lo suficiente la hinchazón─ pero es mejor que me valla a dormir, de verdad estoy muerta─ escuchó a su padre subir las escaleras─ de nuevo, gracias─ al pasar junto a ello jaló de la chaqueta para tenerlo a su altura y le dio un beso en la mejilla antes de salir apresuradamente al encuentro de su padre.

Memo se quedó congelado con el latido del corazón perforándole los oídos, sentía la mejilla caliente y como la sangre le subía al rostro quizás estaba a punto de tener un derrame cerebral.

─¿Quieres galletas de chocolate? ─ el señor Olivera le llamó por el corredor, baja a comerlas conmigo a la sala.

─Voy señor─ alcanzó a decir mientras intentaba hacer que las piernas le obedecieran.


Fin de la transmisión