Hola! espero todos se encuentren muy bien.
*Personajes propiedad de Tom Warburton
Operación Á.R.B.O.L.
Agentes
Recuperan
Base
Oculta por las
Leyes
Dos días después el antiguo Sector V se encontraba en los baños viendo caminar a su líder de un lado a otro con las manos en la espalda mientras les explicaba detalladamente las órdenes de 587 y 362.
─Y es por eso que debemos ir a la fiesta en El punto este sábado.
─Sólo quieres ir a bailar y conocer chicas.
─Es una misión Cuatro, además podré hablar con Chad.
─Debes tener cuidado con eso─ le interrumpió Cinco─ era el mejor, pero su vanidad fue su perdición.
─Fue el mejor de entre los mejores Cinco. Nuestro antiguo Líder Supremo sabe cosas que nosotros no, también fue la mano derecha de Cree, podría aclararnos cosas
─O mentirnos─ le advirtió la morena─ pero si ya tomaste una decisión sabes que te apoyaremos.
─Ya oyeron Chicos de barrio, debemos dar lo mejor de nosotros─ dijo Uno lleno de energía.
─¿Y con quién iras? ─preguntó Tres.
─Pues con ustedes ¿no escuchaste todo lo que les dije?
─No tontito─ se rio ella─ hablo de una chica, no puedes ir solo, eso es muerte social.
─O sea hello, voy a una misión con mi sector no a una tonta cita.
─Uno ─espetó Dos─ a una fiesta en El punto jamás debes ir solo, hasta yo lo sé.
─Tienen razón Uno─ agregó Cinco─ será sospechoso si llegamos todos juntos; sin embargo creo que puedes ir solo y darme el pretexto perfecto para "presentarte a una amiguita llamada Rachel"─ sonrió con burla mientras el líder ponía los ojos en blanco.
─Lo haremos a tu manera Cinco, sabes más de estas cosas que yo.
─¿Y al fin conoceremos a los demás números que tanto mencionan? ─Cuatro comía gomitas que le invitaba Tres.
─Vives bien sin conocer a 86 ─agregó Abby─ pero la "pecosa" estará allí, igual que 362.
─O-oye Abby─ Dos se había puesto serio y comenzado a pasarse las manos por el cabello compulsivamente─ yo sé que esto es una misión y eso… digo no sería una… ya sabes, una cita…no sería para tanto pero podríamos, si es que quieres, bueno podríamos ir juntos, como colegas y así ─le preguntó el chico con todo e valor que tenía─ puedo cuidarte las espaldas y todo eso.
─Solo si prometes llegar a mi casa a tiempo─ accedió la morena ocultando sus ojos debajo de la gorra─ quiero que Cree vea qué pasó con su noviecito.
─No empiecen de nuevo con esas cosas raras─ les dijo Uno─ estamos en cosas serias.
─¿Te parece si paso a eso de las siete? ─Memo trataba de no sonreír demasiado.
─Sí, está bien.
─Ay por favor─ Uno se dio un manotazo en la cara y luego se giró a ver a Tres y Cuatro que seguían comiendo gomitas─ ¿y ustedes qué? ¿No van a decir algo tonto y cursi?
─¿Por qué lo haríamos? ─le contestó Cuatro incómodo─ además seguramente ella querrá ir con alguien como Evan o su grupito; las porritas siempre salen con atletas.
─¡Claro que no! ─le dijo algo dolida─ además si tanto te molesta invítame tú y ya.
─Hasta crees ─ le dijo él a la defensiva─ como si me importara con quien sales.
─¡Pues entonces iré con Evan y bailaremos muchísimo toda la noche!
Cinco le dio un codazo a Uno con cara de circunstancias y moviendo los labios le recriminó lo que acababa de provocar.
─Nadie va a ir con ese adolescente─ ordenó Cinco─ ya lo dijiste Cuatro, las porritas salen con atletas y tú eres uno.
─¿Qué? ─Cuatro estaba en shock.
─Si algo pasa, necesito que tengan quien les cuide la espalda─ ordenó Uno─ van juntos, es una orden.
─P-pero yo no quiero ir con ella─ dijo Cuatro sin pensar mientras Tres lo miraba ofendida y dolida.
─¡Pues no vayas conmigo! ─gritó Tres.
─N-no es eso…
─¡Cállense ya! ─gritó Uno─ van juntos y ya, no me importa lo que quieran o no, son agentes y se tienen que adaptar a las circunstancias, van a ir juntos y no quiero escuchar más del asunto. El viernes en la tarde vamos a tener un resumen del plan y…
─Oye Uno ─interrumpió Dos─ les traje algo en lo que he estado trabajando. Me pediste armas fáciles de ocultar y tengo algo sencillo pero que creo nos será útil─ de su mochila sacó una caja de celular y de ella cinco brazaletes de metal, lo fue pasando para que cada uno tomara una, mientras él les decía que apoyaran su pulgar sobre la superficie para que se grabara su huella digital; cuando todos lo hubieron hecho, el castaño les mostró como con un solo toque esta se convertía en una cuchilla─ también posee un rastreador pero aún estoy trabajando en la app que nos permita visualizar la ubicación donde sea que nos encontremos y desde cualquier celular o tableta; y estoy trabajando para que pueda convertirse en un arma también. Los llamo F.R.A.N.J.A. (Fácil Rastreador Atómico No Juguete Adolescente).
─Te luciste Dos─ Uno no dejaba de hacer movimientos ninjas con la cuchilla─ están súper wow.
─Gracias ─contestó más seguro de sí mismo─ Tommy e habló de tus botas cohetes, también estoy diseñando algo que se adapte a nuestra vida diaria.
─Me gusta ─Cinco volvió a convertir la cuchilla en la pulsera ─ es menos llamativo que el sostén adolescente, y más cómodo.
─Bueno, es lo que hago ¿no? Inventar cosas y eso ¿no crees que soy muy cool?
─Cuando tengamos botas cohete lo serás─ respondió Uno─ bueno chicos ya saben, vayan planeando las armas ocultas bajo la ropa que van a llevar y no olviden que tendremos reunión en mi casa el viernes.
Sonia y Mushi se escabullían por las calles con grandes mochilas en la espalda y mirando sobre su hombro cada tres pasos. Los chicos del sector se habían ido antes y no tenían noticias de si lo habían logrado. Vieron a lo lejos la puerta y se abalanzaron sobre el timbre, al no tener respuesta las chicas comenzaron a aporrear la puerta.
─Ya voy, ya voy ─gritó una voz antes de que el resto del cuerpo de un robusto hombre con pelo gris, bigote y espesas cejas─ ¿sí? ¿Puedo ayudarlas? ─las chicas empujaron al hombre hacia adentro y cerraron la puerta, ambas sacaron el arma y observaron el interior de la casa ─Ah ya veo, son amigas de Miguelón ¿no?
─Algo así ─contestó Sonia mientras le daba la señal a Mushi para que comenzara a pegar unas bolas de plastilina en la puerta y las arrojara también al techo. Era tecnología contra rastreo adolescente y Tommy la había llamado GOMA (Gran Obstruidor de Malware Adolescente).
Las niñas subieron corriendo hacia el cuarto de Uno donde ya se encontraba el resto de ambos sectores V, apretujados y sentados donde podían.
─¡Hijo, si ibas a tener una fiesta me hubieras avisado! ─gritó el señor One desde la planta de abajo─ no nos van a alcanzar las palomitas ─las niñas entraron.
─¡Estamos bien papá! ─gritó Uno.
─Iré a comprar unos bocadillos, es importante consentir a los invitados, hace tanto que no veía tanta gente en esta casa─ el ruido de la puerta y posteriormente el del carro al ponerse en marcha les hizo darse cuenta que el señor One se había ido.
─¿Ese era número Cero? ─preguntó Mushi emocionada─ me falta su autógrafo en mi álbum de estampitas.
─Sí, es muy bueno ¿no? Ni parece adulto─ le respondió Sonia.
─¿Las siguieron? ─84 interrumpió la charla, ellas negaron efusivamente─ perfecto, Uno, es momento de rebelarte el motivo de nuestra visita, y es el regresarte la Casa del árbol ─los ojos de Uno se abrieron como plato mientras una lagrima se escurría.
─¿D-de verdad?
─Sí, no es que no nos agraden pero no podemos seguir teniendo adolescentes en nuestra base, es riesgoso para todos─ dijo solemnemente 84 mientras jugaba con su yoyo distraídamente.
─¿No es peligroso? ─intervino Cinco─ ya sabes tener una enorme casa del árbol brotando de la casa de Miguel no sería algo como ¡Ey, estamos de vuelta!
─Abby, Abby, Abby ─ negó T mientras dejaba a un lado su vaso de soda─ ¿por quién me tomas? No somos unos trogloditas, claro que he pensado en eso, he diseñado un campo holográfico, sólo nosotros, ustedes y a quienes quieran mostrarles verán la casa. Me enorgullece decir que es uno de mis mejores inventos.
─Bien hecho T─ apremió Uno que se veía ansioso─ y entonces ¿dónde está la casa? ¿Hay que ir por ella en carro o qué? ─el nuevo sector V se miró y comenzaron a reír.
─Uno─ empezó Sonia─ la casa del árbol siempre ha estado aquí─ sacó unos planos y herramientas de su mochila y los comenzó a pasar a su equipo, Mushi le imitó.
─¿Aquí? Es imposible, yo he buscado todos los recovecos de la casa y…
─A veces los adolescentes son miopes─ se quejó Joey mientras examinaba detenidamente uno de los planos que le habían pasado─ Dos dejó planos muy precisos de cómo hacerla emerger de nuevo, si es que eran dignos.
─Primero necesitamos las huellas de Kuki─ T había dejado de comer y organizaba los planos y daba instrucciones a las chicas ante la mirada curiosa de todos los adolescentes que no entendían del todo qué pasaba.
─¿Las mías? ─la asiática se sorprendió.
─Fuiste la última en cumplir 13 años, tú activaste el protocolo A.D.I.O.S. (Adolescentes Deben Irse O Ser neutralizados) ahora sólo falta descubrir exactamente dónde está el lector de huellas.
─Lo tengo ─ dijo Joey que seguía con su plano y marcaba algo con un compás─ síganme─ salió del cuarto apresuradamente mientras todos lo seguían y llegaron al cuarto de baño─ las coordenadas llevan a aquí─ Lee se abrió pasó con un aparato que recordaba un taladro y empezó a escanear el lugar, el aparato empezó a sonar al ser apuntado al techo.
─Es el foco, jálalo Kuki─ le apremió el niño.
─Pero no alcanzo─ se quejó la asiática.
─A mí ni me digas─ se defendió Dos recordando que siempre le pedían hacer todo─ yo tengo una columna muy sensible y no te puedo cargar.
─A mí no se me da mucho eso─ se excusó Uno cuando los ojos de su amiga lo miraron─ pero si entre todos…
─Ay por favor─ se exasperó Cuatro─ ven acá─ dio un paso adelante, se acercó a ella para hincarse y decirle que se subiera, una vez que Wally la alzó ella alcanzó el foco sin problemas. En cuanto tocó la bombilla unas luces extrañas empezaron a parpadear.
─Bienvenida de vuelta, agente número Tres─ dijo una voz que parecía venir de las paredes.
─Ah, hola maquinita─ dijo nerviosa al volver a tocar el suelo.
─¿Qué desea que haga por usted? ─la asiática se giró en busca de ayuda y Sonia le señaló unas palabras garabateadas en un cuaderno, Dos reconoció su letra.
─¡Déjalo salir muñeca!- exclamo mientras Dos comenzaba a reír como loco y Uno y Cinco ponían los ojos en blanco.
Un pitido se dejó escuchar en toda la casa y le siguió una violenta sacudida que los mandó a todos al suelo.
─Protocolo activado─ se escuchó mientras todos saltaban debido a la violenta sacudida e intentaban replegarse hacia las paredes─ fase uno completada.
─¡Chicos del Barrio, a sus posiciones! ─gritó 84 mientras todo el sector salía corriendo dando un grito de guerra hacia diferentes partes de la casa.
─No sé ustedes pero después de esto voy a necesitar unas buenas hamburguesas para el susto─ dijo Dos acomodándose las gafas que se movían debido al movimiento.
─Eres un genio Dos─ le comentó Uno─ mira que haberla escondido precisamente aquí.
─¡No se queden allí parados, los necesitamos! ─les gritó Mushi, ellos se levantaron con mucho trabajo y se dispersaron por toda la casa buscando a algún niño. Cada uno estaba en una parte diferente de la casa tecleando como poseso, mini computadores habían salido de los lugares más recónditos del lugar.
Uno encontró a 43 sentado junto al lavaplatos tecleando como poseso en un teclado salido de la terminal eléctrica.
─¿Necesitas ayuda? ─preguntó curioso.
─Introduce tu ADN en el contacto detrás del refrigerador cuando yo te diga─ le dijo sin mirarlo. El inglés se acercó a ver el lugar e introdujo su dedo en la fosa nasal izquierda, tomó una parte de su ADN y la introdujo. Casi al instante las paredes comenzaron a resquebrajarse cuando unas enormes raíces empezaron a salir.
Poco a poco cada miembro adolescente hubo hecho lo mismo en diferentes partes de la casa. Cuando la fase dos estuvo completa la casa se partió por la mitad y el enorme árbol que soportaba la guarida principal, volvió a emerger como si nunca se hubiera ido. Todos los niños corrieron hacia el desván, seguidos de cerca por los adolescentes; allí estaba un botón que Cinco y Uno reconocieron como el elevador que los llevaba a su antigua base.
─Número 84 ─dijo Lee dando un paso al frente─ actual líder del Sector V─ debajo del botón brotó una raíz que se ramificó en cinco cables con una ranura, Los niños introdujeron su respectiva muestra de ADN.
Un último estruendo retumbó por la casa y el elevador se abrió, todos se introdujeron a empujones, nadie quería esperar un segundo más para ver el antiguo cuartel del Sector V, donde todos habían pasado tiempos felices.
Cuando la puerta volvió a abrirse Uno se sintió extasiado al ver su podio y la llanta donde su sector se sentaba siempre a la espera de nuevas órdenes. Comenzó a llorar a moco tendido mientras corría hacia su micrófono que ahora le quedaba pequeño.
─¡O sea hello! Aquí Uno líder del sector V conformado por los números del uno al cinco sin saltar─ gritó emocionado mientras Abby se sentaba frente a él y subía los pies a la llanta, como solía hacerlo en los viejos tiempos.
Dos, Tres y Cuatro estaban en un rincón mirando cada detalle que se les presentaba, un sentimiento de familiaridad se había apoderado de cada uno.
─Sé que he soñado con esto─ susurró la japonesa mientras T se abría paso hasta la computadora principal y empezaba a teclear códigos para reactivar todos los escudos.
─Que recuerdos─ Sonia se había sentado a un lado de Abby y miraba a Uno con admiración.
─Aún hay poca electricidad ─comentó 43 que estaba ayudando a T con la programación─ mandaré un mensaje de urgencia a Jamaica a ver si algunos hámster quieres regresar de su jubilación.
─¿Y ustedes piensan quedarse allí parados todo el día? ─Mushi miró a los adolescentes─ ¿no piensan ir a buscar su habitación?
─¿Habitación? ─preguntaron los tres.
─Pues claro─ les dijo Sonia como si fuera lo más obvio─ Tres dio la orden de que sus habitaciones permanecieran intactas y nosotros sacamos las cosas antes de que la Casa del árbol fuera escondida, todo está tal y como lo dejaron.
─Bueno, no es como que recordemos si alguien movió algo─ intentó bromear Dos.
─Ese cuarto de seguro está lleno de recuerdos ¿no? ─los ojos de Tres se veían radiantes─ y de cosas lindas.
─No tengo problema con que vayan a explorar─ admitió Uno al ver que incluso Cinco parecía ansioso por ver su antigua habitación─ solo intenten no perderse─ logró advertirles antes de que echaran a correr sin rumbo.
─Nosotras les echamos un ojo─ accedió Sonia tomando a Mushi de la mano─ no quiero perderme sus reacciones cuando vean su habitación─ echaron a correr en busca de los adolescentes.
Dos entró corriendo a una estancia llena de máquinas y la mitad de un avión incrustado en la pared. Cinco lo había guiado hasta allí y permanecía en el umbral observando como el castaño se desplazaba de un lado a otro maravillándose ante cada diminuta cosa; podía no recordar nada, pero dentro de él aún vivía ese niño enamorado de la tecnología. La chica se perdió en sus recuerdos, mientras él lanzaba exclamaciones de júbilo.
Miguel era su mejor amigo, fue al primero que eligió para formar de nuevo a su sector y la apoyó después de que Cree traicionó o sólo a KND sino su confianza y rompió toda admiración que sentía por su hermana mayor. Pero Memo también era su amigo, los había sacado sanas y salvos de muchas misiones, más de las que, con todo y sus recuerdos intactos, podía recordar.
Dos era también una leyenda en KND, a pesar de que la Base lunar tenía toda una división de tecnología, Dos siempre tenía armamento más avanzado, iba un paso por delante de todos. En varias ocasiones le habían pedido ayuda o que surtiera de sus inventos a toda la organización, porque sí, era un genio, algo loco pero un genio. Y de la misma forma en que ella odiaba la idea de ser líder y sólo quería que la dejaran tranquila con su equipo, ese chico, pese a lo que muchos pudieran pensar, tampoco le interesaba encerrarse con un montón de científicos que sólo inventaban y jamás probaban sus creaciones. No se subían y volaban; nunca sentían la adrenalina, no se divertían.
Ella quería mucho a Uno, como su líder y amigo; estuvo devastada cuando fue llamado a los Chicos del Barrio Galácticos pese a saber que era parte de su misión y el juramento que habían hecho al unirse a KND. No sólo ella lo había pasado mal, todo el sector había tenido días malos y oscuros, lo único que los distraía era luchar contra la tiranía adulta, pero después, simplemente se sentaban todos en la misma habitación, sin hablarse o mirarse, sumidos en su tristeza.
Wally comenzó a intentar distraer a Kuki y poco a poco todos habían aprendido a seguir sin Uno, pensando que quizás donde sea que él estuviera también los echaba de menos; sin embargo, tenía la convicción de pelear con los adultos y que sus amigos hicieran el resto, donde fuera que estuviesen. Esa era su misión y la llevarían a cabo hasta el último día de servicio, y así lo habían hecho, todos ellos.
Y de alguna forma imperceptible hasta para ella misma comenzó a interesarse aún más en el trabajo de Dos, o quizás solo buscaba alguna distracción de sus pensamientos y del cada vez más perceptible coqueteo entre Tres y Cuatro. Siempre habían sido amigos, crecido juntos, peleado y ganado, pero de alguna forma que aún le era un misterio, ese niño regordete comenzó a ser su apoyo emocional.
Él siempre se quedaba con ella a media noche comiendo galletas después de una misión especialmente complicada donde ella solo deseaba pasarle el liderazgo a alguien más. Incluso la dejaba verlo mientras trabajaba en su nuevo armamento, sus nuevos juguetes; y podía recordar muy bien que en algún punto comenzó a poner más atención en él que en sus inventos. Y esa enfermedad se fue intensificando aunque ella se negara a aceptarlo. Pronto se encontró resolviendo test adolescentes que antes pasaba por alto y esperando que le dieran resultados del tipo "tal para cual" o "más que amigos". Al final tuvo que aceptar que algo no estaba marchando bien con ella y que mientras más cerca estaba de los trece años, la cosa empeoraba.
Se alegraba de haber sido entrenada duramente para no mostrar sus emociones, si los adultos la atrapaban se llevaría los secretos de la organización a la tumba. Patton era muy suave con sus cadetes, a ella la había entrenado Erik Mengele, uno de los agentes más entusiastas que había tenido la organización. Le gustaba usar métodos poco ortodoxos, pero a eso le debían que tanto ella como Cree fueran tan buenas en lo que hacían; y pensar que al final se había unido a los adolescentes. Aunque pensándolo mejor, seguramente sólo lo habían infiltrado.
Pero a pesar de todos sus esfuerzos, y de toda la negación a la que se había sometido al final "eso" había sido más fuerte y aunque se había negado a pensar por muchos en sus últimos meses antes de ser adolescente, recientemente lo encontraba cada vez más difícil. Esa lucha interna se había vuelto a desatar y no se sentía tan fuerte como antes para sobreponerse a ella.
─¡Esto es asombroso! ─gritó Dos que había encontrado sus viejas alas de raqueta y se encontraba volando y dando tumbos por todo el cuarto antes de estrellarse contra la pared y caer algo mareado y con una doblada─ les falta algo de equilibrio y aerodinámica.
─Lo sé─ Cinco se había acercado al chico que se había puesto de pie dando tumbos y quitándose el mecanismo─ ni en mis mejores sueños me habría imaginado estar de nuevo aquí todos juntos─ y sin poder contenerse abrazó al chico que pese a ser más alto se paralizó.
─A-Abby…
─Cállate y no lo arruines torpe.
─B-bueno─ el chico le correspondió el abrazo sintiendo que el corazón le iba a mil por hora.
─Mira nada más cuantos peluches─ gritó Wally al abrir una puerta─ no sé si es asombroso o aterrador ¿cómo podría alguien dormir así?
─Déjame ver─ le gritó Kuki apartándolo de un codazo─ Oh Dios mío, todo es hermoso ¿este es mi cuarto? ─la chica entró deseando tener más ojos para no perderse de nada─ claro que lo es, lo he visto en sueños, estoy segura─ abrazó a un empolvado hipopótamo de un metro que estaba cerca.
─De verdad hablaban en serio cuando dijeron que te gustaban los peluches─ Cuatro miraba sorprendido a todos lados─ ¿Cómo podías dormir aquí? Pareciera que todos te miran a la vez y todos esos simios arcoíris─ un escalofrío lo recorrió─ de verdad que la gente que se burla de ti no tiene ni idea de que tan loca estas─ desplazó su mirada por todos los peluches hasta llegar a la cama de la chica y a su tocador, donde una fotografía le llamó la atención, casi sin darse cuenta había corrido hacia ella.
Tomó el marco con manos temblorosas mientras se pasaba la lengua por los labios y un tirón en el estómago lo dejaba petrificado.
─¿Qué pasa Wally? ¿Qué hay allí? ─ Tres se acercó cargando dos simios arcoíris que dejó caer cuando observó que el rubio sostenía una foto de ellos juntos, cuando eran niños. Él era casi idéntico a Joey y ella, bueno seguía siendo casi igual. Él lucía enojado con los brazos cruzados e intentando liberarse del abrazo que ella le daba mientras saludaba a la cámara, parecían estar en la playa o algo así.
─Sí éramos amigos─ susurró el rubio sintiendo que sus piernas no podían sostenerle más tiempo y dejándose caer en un lado de la cama─ no dejaría que me abrazaras así ni en broma si no lo hubiéramos sido.
─Tampoco era como que se la pusieras fácil─ rio Sonia por lo bajo mientras ella y Mushi los seguían de cerca.
─Mi mejor amigo era un chico con sobrepeso─ comenzó a balbucear Wally en un ataque de ansiedad─ no pienso mucho en mi infancia porque hace que me duela la cabeza pero no recuerdo a una mejor amiga, pero sí sé que había alguien que me gust…
─¡Mi cuarto es seguro el mejor! ─gritó Kuki ignorándolo y danzando con un simio arcoíris.
─Y allí va mi tonta hermana a arruinarlo de nuevo─ exclamó la menor de los Kiut mientras el Güero se sentaba en la cama recobrando el control de sí mismo.
─Tienes la colección más grande de peluches de todo KND─ dijo Sonia─ incluso hay una foto en el museo de la organización─ se acercó a la asiática y comenzaron a cuchichear sobre el tema.
─Sabes─ Mushi se sentó a un lado del australiano─ tu tenías la misma foto en el cuarto de tu casa.
─Claro que no─ le dijo a la defensiva─ yo no tengo ni por asomo algo así en mi habitación.
─Cuando cumplimos trece años hay una brigada encargada de limpiar nuestras casas de cualquier recuerdo de nuestra vida anterior, Joey logró esconderla antes de que se la llevaran porque sabía que era importante para ti.
─¿Y por qué tendría algo así? ─ el chico dejó la foto como si le quemara─ esas son cosas tontas de niñas. Además ¿tú que ondas raras tienes con Joey? No soy tonto.
─No sé de qué me hablas y es cómico que precisamente tú me digas que no eres tonto─ lanzó una risita─ y pues si no me crees puedes preguntarle a Joey sobre la foto.
─Como sea ¿y mi habitación? ─el chico se había puesto incómodo─ seguro es más genial que esto.
─Está en otro nivel─ dijo Sonia que se había acercado junto con Kuki─ ¿te llevo?
─Yo también voy─ dijo Kuki emocionada mientras se ponían en marcha.
Cuatro se quedó de piedra cuando la puerta automática de su habitación se abrió dejando ver el ring que era su cama.
─¡Tenía mi propio ring!─ gritó corriendo hacia el, subiéndose a la tercera cuerdas y lanzándose para terminar dando maromas.
─En realidad es tu cama─ le dijo Mushi entrando divertida mientras las otras dos chicas comenzaban a inspeccionar─ y allá había un costal de box pero se lo regalaste a Joey.
──Pareces conocer muy bien mi habitación─ le dijo receloso.
─Yo crecí en esta casa incluso antes de ser parte de KND. Joey y yo solíamos venir a jugar mucho cuando ustedes se iban a las misiones.
─Ojalá pudiera recordar todo─ Kuki se acercó─ algunas cosas aparecían en mis sueños y en ciertas situaciones me siento como si ya las hubiera vivido, pero no es ni por asomo mi infancia.
─Eso no es lo que dijiste cuando estabas próxima a los trece años─ le dijo Sonia poniéndose triste de pronto─ era como si desearas que te borraran la memoria, y no te culpo…
─¡Cállate 83! ─ gritó Mushi preocupada─ tenemos prohibido hablar de eso─ Sonia se llevó las manos a la boca, asustada.
─¿Por qué? ─Kuki y Wally las miraban─ ¿por qué deseaba que me borraran la memoria?
─No podemos decírtelo─ le dijo Mushi nerviosa─ no hablamos de eso.
─¿Hablar de qué? ─Wally las miraba confuso─ ya nos han dicho de los villanos, los adolescentes locos y todo eso ¿por qué no podrían decirnos?
─No es algo que tenga que ver con KND─ Sonia se veía consternada─ es algo que pasó y de lo que no podemos hablar, pero cuando recuperen la memoria seguramente lo sabrán. Quieran o no─ Kuki y Wally se miraron confusos.
─Bueno, supongo que puedo esperar─ a Kuki no le gustaba preocupare demasiado por las cosas─ ¿qué tal una partida de damas chinas? ─les señaló el juego que estaba en un buro─ hace siglos que no juego─ las niñas se miraron y asintieron.
Esa noche el antiguo sector V se quedó en su antigua Casa de árbol, más que una orden ellos lo habían tomado como una aventura. Así como el sector de limpieza había hecho un excelente trabajo quitando cada elemento relacionado a KND de sus casas, sus hermanos habían logrado preservar lo más posible su infancia en las habitaciones de la base.
Cuatro y Dos se habían quedado jugando YIP! hasta tarde mientras Cinco releía sus antiguas revistas y escuchaba sus discos viejos. Tres por su parte había comenzado a renombrar cada uno de sus peluches y había improvisado una fiesta de té con ellos. Uno había optado por encerrarse en su cuarto a releer antiguos reportes y sonriendo ante cada aventura vivida.
Era de madrugada cuando Abby había tenido que salir de su habitación buscando un baño, de nuevo había olvidado no tomar demasiada soda antes de dormir. Cuando iba de regreso decidió desviarse al taller número dos de Memo, donde guardaba y reparaba todo lo que ya no cabía en su cuarto. Estaba por irse cuando se topó con Uno que había ido a acondicionar el nivel donde vivían los hámster, quienes llegarían el día siguiente.
─¿Nerviosa? Ah, tomaste mucha soda ─le saludó el inglés acostumbrado a las rutinas de su equipo.
─Sí, digo son buenos pero sólo espero que no lo arruinen. Será su primera misión fingiendo entre tantos adolescentes y nunca es fácil. A veces solo quisieras darles uno dos golpes a esos sujetos.
─Sí, sé a qué te refieres.
─Oigan ¿¡qué pasa aquí!? ─Dos apareció de entre las sombras con un plato de nachos y los vio con desconfianza.
─Una sencilla charla ¿y tú? ─Uno le miró con una media sonrisa.
─Me dio hambre─ se encogió de hombros─ me pasa cuando estoy nervioso.
─¿Hay una reunión de emergencia y no me invitaron? ─apareció Tres con su simio arcoíris pijamada- ¿o sólo se perdieron igual que yo?
─¿Alguien sabe donde está el baño─ Cuatro apareció con cara de circunstancias─ ya no me aguanto─ Uno se dio un golpe en la frente mientras Cinco reía a carcajadas, cuanto había echado de menos esos momentos.
Los chicos se marcharon a casa después de las dos, a regañadientes, para alistarse para ir al Punto, todos estaban nerviosos ya que sería la primera vez que hacían trabajo de inteligencia y temían decir algo inadecuado, pese a haber repasado el plan todo el día, los accidentes ocurrían.
Tres llevaba más de treinta minutos con un vestido de fiesta corto y de tirantes color esmeralda repasando su misión. Caminaba descalza de aquí para allá con nerviosismo ¿cómo le hacía su hermana para pasar por eso a diario? Miró la hora y se apresuró a ponerse los tenis negros, había desechado la idea de ponerse zapatillas ya que probablemente tendrían que salir corriendo si las cosas iban mal. Se había hecho una cola alta y puesto una peineta que asemejaba una corona, sólo una polveada de polvo de arroz, un poco de brillo de labios y estaría lista. Ya no estaba tan segura que el dolor de estómago fuera sólo por el miedo a ser descubierta; quizás tenía algo que ver con…
─¡Kuki! ─se escuchó el grito de la menor por toda la casa─ tu tonto novio está aquí.
─No es cierto! ─escuchó que el chico gritaba seguido por la escandalosa risa de su hermana y unos pasos indicando que subía por la escalera.
La asiática tomó una chamarra de mezclilla del closet, una diminuta bolsa en forma de panda y salió para encontrarse en el pasillo a su hermana muerta de risa junto a Joey.
─Pensé que estarían en la base─ les dijo la chica al topárselos de frente.
─No eres la única que tiene un compañero de misión─ contestó Mushi─ oye ¿llevas armas?
─Esperamos que no lo amerite.
─Había olvidado las misiones suicidas que siempre les tocan─ le dijo Joey con los brazos cruzados─ en fin, Mushi tenemos cosas que hacer, diviértete Kuki y perdona a mi hermano, no ha sido el campeón de baile de la organización tantos años seguidos como yo.
─No seas presumido─ Mushi lo jaló de la sudadera con rumbo a su habitación.
Cuando Kuki abrió la puerta de la casa se encontró con Wally usando una camisa naranja y unos pantalones de mezclilla sin hoyos, hasta se había quitado el cabello de la cara, o lo había intentado; ahora podía ver un poco sus verdes ojos. Estaba parado junto a su bicicleta.
─Hola desconocida─ le dijo nervioso─ ¿nos vamos o qué?
─¿En bici? Si sabes que el Punto está en una colina ¿verdad?- Wally se miraba contrariado ¿cómo lo había olvidado?
─No todos tenemos un auto como Evan─ le dijo molesto.
─Podríamos tomar el autobús─ le señaló la esquina de su calle donde ya había varios chicos haciendo fila, incluyendo a Hueverto.
─Como perdedores.
─Uno dijo que no llamemos la atención─ la pelinegra se encogió de hombros─ y no me molesta, yo siempre viajo en autobús.
─Está bien, puedo soportar a Hueverto por treinta minutos, vámonos allí viene el bus─ ella lo siguió.
Cinco llevaba puesta una blusa azul marino de mangas tres cuartos y un lazo blanco en el cuello, se había metido la parte delantera en el pantalón de mezclilla y usaba unos tenis choclos del color de la blusa. Se había hecho dos trenzas holandesas y sus arracadas.
─¿Tienes una cita Abby? ─Cree iba pasando por su cuarto y se asomó al oler la colonia─ ¿quién es el afortunado?
─Algo así, todo muy casual─ reprimió una sonrisa al pensar en cómo se pondría su hermana si supiera con quién.
─¿Es con James? ¿Jacob? ¿Luis? ¿Algún novato?
─No creo que lo conozcas─ sacó una chamarra de piel de su armario.
─Hace tiempo que no juego en la liga adolescente pero sé quién se junta con mi hermanita.
─¡Abby! ─escuchó que le gritaba su padre─ Memo Gonzáles Junior está aquí y dijo que viene por ti.
─¡Ahora voy papá! ─gritó ella en respuesta mientras tomaba una pequeña mochila y guardaba en ella el monedero.
─¡Que! ─la mayor de las Olivera tenía el rostro desencajado por la sorpresa─ ¿¡saldrás con el idiota de Guillermo!? Es una broma, es un perdedor, es…
─Tiene barba partida ─la morena se encogió de hombros─ y es guapo y habla de algo más interesante que sus músculos─ no sabía que lo conocieras─ le dijo fingiendo sorpresa.
─Como no lo voy a conocer, puaj─ la mayor se veía asqueada.
─Tranquilízate, sólo voy a una fiesta al Punto, no voy a casarme ni nada. NI siquiera estamos saliendo, sólo me invitó y dije que sí.
─Me preocupas Abby, simplemente puaj─ la mayor salió del cuarto aun diciendo cosas contra Memo.
─Como si hubieras pensado en eso antes de besarlo─ dijo Cinco negando con la cabeza y sintiendo una pizca de celos que inmediatamente se negó haber sentido y se apresuró a bajar.
─H-hola Abby─ el castaño usaba una camisa azul cielo sobre un pantalón beis y unos mocasines casuales─ te ves muy bien─ se encontraba comiendo galletas con el señor Olivera en la mesa de la cocina.
─Siempre luzco genial, nene─ le dijo ella a modo de broma mientras se acercaba por una galleta─ ¿trajiste carro?
─¿Qué? No, no, mi madre se muere si un día toco su carro y la abuela, bueno su auto siempre huele raro, y tú sabes las naves…
─Bromeo─ le dijo ella sonriendo─ podemos ir en mi moto.
─¿Tienes una moto? ─ella asintió.
─¿Puedo usarla papá? Usaremos casco y todo─ el padre la miró y luego rio jovialmente.
─Claro que sí princesita, diviértanse y pórtense bien, yo me quedare comiendo galletas con tu hermana mayor que seguro está que se muere de la envidia porque no tiene una cita en martes por la noche.
─Nunca te he visto llegar en moto─ le susurró Memo siguiéndola a la salida─ no es como que te espíe pero…
─Me gusta viajar en autobús, por lo general sólo la utilizo para misiones y esas cosas, no es para tanto. Además, seguro la encontrarás muy básica comparada con lo que sale de esa cabecita.
Uno había llegado 45 minutos antes al lugar, fiel a su puntualidad inglesa. Había dado unas vueltas por allí reconociendo el perímetro y tomado algunas fotos, disfrazadas de selfies, para 587. Notó que los primeros en llegar fueron Tres y Cuatro, que bajaron del autobús con un grupo numeroso de adolescentes que Miguel reconoció como compañeros- Kuki le hizo una seña con la mano como saludo antes de entrar al lugar, ellos tenían sus órdenes y una era no interactuar demasiado con el sector.
Veinte minutos después aparecieron Memo y Abby en una espectacular moto negra con líneas rojas.
─Pero si es Miguelón─ le saludo Abby guiñándole un ojo─ ¿por qué tan solito?
─Bueno, ya sabes, uno se cansa de las nenas y…
─Mira Migue─ le señaló Memo─ ¿no es tu amiga pelirroja? ─Fanny iba llegando de la mano de Patton.
─Algo así─ cuando 86 los notó se disculpó unos segundos de su cita y se acercó a saludar.
─¿Cómo te va Abby? Me alegra verte por aquí.
─Lo mismo digo, parece ser que ya conociste a mi amigo Miguel─ le presentó.
─Algo así, bailamos un poco en casa de James, o más bien yo baile mintras él me pisaba los pies─ lo recorrió con la mirada.
─Este es Memo, un amigo de la escuela. Chicos ella es Fanny, la conocí en un empleo de verano.
─Un placer─ Fanny no dejaba de mirarlos con desaprobación.
─¿Y Rachel? Le dije a Miguel que le presentaría a alguien y dado que tú y tu chico parecen muy unidos.
─No sabría donde tiene la cabeza sin mi─ les dijo con picardía─ Rachel debe estar adentro con Chad─ la cara de la morena se descompuso.
─¿Bebió?
─Me temo que es peor que eso─ Fanny miró a los lados para asegurarse que no les prestaban atención─ parece ser que hay información de último minuto, no es una fiesta tan inofensiva como creímos que sería. Parece ser que ellos volvieron.
─¿Ellos? ¿Quiénes son ellos? ─preguntó Uno juntándose más para evitar que los oyeran.
─Los de la Otra Cuadra─ le dijo la pelirroja con cara de circunstancias.
*Transmisión interrumpida*
